JORGE LUIS BORGES EN TWITTER


Jorge Luis Borges

SUBJETIVANTE [C]

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Antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo

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[…] Twirl, cuya inteligencia era lúcida, observó que el Congreso presuponía un planear una asamblea que representara a todos los hombres. Planear una asamblea que representara a todos los hombres era como fijar el número exacto de los arquetipos platónicos, enigma que ha atareado durante siglos la perplejidad de los pensadores […]

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Twitter de María Camín

[los anuncios que se vean a partir de estas líneas serán una penalización que me impone el sistema por no pagar para que se me retiren]

 

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  1. POEMA DE LOS DONES

    Nadie rebaje a lágrima o reproche
    esta declaración de la maestría
    de Dios, que con magnífica ironía
    me dio a la vez los libros y la noche.

    De esta ciudad de libros hizo dueños
    a unos ojos sin luz, que sólo pueden
    leer en las bibliotecas de los sueños
    los insensatos párrafos que ceden

    las albas a su afán. En vano el día
    les prodiga sus libros infinitos,
    arduos como los arduos manuscritos
    que perecieron en Alejandría.

    De hambre y de sed (narra una historia griega)
    muere un rey entre fuentes y jardines;
    yo fatigo sin rumbo los confines
    de esta alta y honda biblioteca ciega.

    Enciclopedias, atlas, el Oriente
    y el Occidente, siglos, dinastías,
    símbolos, cosmos y cosmogonías
    brindan los muros, pero inútilmente.

    Lento en mi sombra, la penumbra hueca
    exploro con el báculo indeciso,
    yo, que me figuraba el Paraíso
    bajo la especie de una biblioteca.

    Algo, que ciertamente no se nombra
    con la palabra azar, rige estas cosas;
    otro ya recibió en otras borrosas
    tardes los muchos libros y la sombra.

    Al errar por las lentas galerías
    suelo sentir con vago horror sagrado
    que soy el otro, el muerto, que habrá dado
    los mismos pasos en los mismos días.

    ¿Cuál de los dos escribe este poema
    de un yo plural y de una sola sombra?
    ¿Qué importa la palabra que me nombra
    si es indiviso y uno el anatema?

    Groussac o Borges, miro este querido
    mundo que se deforma y que se apaga
    en una pálida ceniza vaga
    que se parece al sueño y al olvido.

    Los libros y la noche (1999)

  2. Y por el contrario, cuando Borges o yo, nos imaginamos un mundo sin gobiernos… sólo nos estamos anteponiendo a los otros en el destino más deseable.

  3. […] Yo, para acompañar a Borges elijo tres rostros entre los muchos posibles, de los que algunos los vamos a conocer, aunque sea igual de someramente. Adolfo Bioy Casares, Macedonio Fernández y Martin Krause, que es profesor de economía y político pero por ese motivo solo, porque es quien escribe y diserta sobre la filosofía política de Borges, que es lo que yo estoy interesada, en dar a conocer a los demás… Y qué dice Borges, dice en su versión para el I King, o libro de las mutaciones, que ”el porvenir es tan irrrevocable como el rígido ayer, y que no hay una cosa que no sea una letra silenciosa, de la eterna escritura indescifrable”. Motivo por el cual, por ser capaz de expresarse, tan libremente, de esta forma, la Ciencia le estudia con interés y considera que encuentra entre sus reflexiones, lo que los físicos de partículas investigan a través de sus aceleradores… pero Borges vive en el siglo XX y es imposible que, durante su juventud, no se sintiera atraído por la naturaleza de los congresos Solvay. Lo que sucede es que a Borges le gusta fingir y advierte que irónicos son todos menos él. O decir que fracasó en la lectura de Freud, porque le parece un viejo chismoso, mientras que C. G. Jung, en cambio, un autor muy rico, lleno de sugestiones, que pueden ser ciertas o no pero al que prefiere. Porque es de lo que se trata, de encontrarse en sintonía o no encontrarse. Y, en este sentido, es en el que nos quiere indicar Deleuze, que es con las ideas de los otros con lo que sintonizamos o no sintonizamos […]

    Domingo, 28 de septiembre/ 2014

    1. Y qué es lo que dice Borges desde sí, ‘Soy anarquista, siempre he creído fervorosamente en el anarquismo. Y en esto sigo las ideas de mi padre’ . Su padre que era profesor de psicología pero que era un escéptico de la psicología, porque veía la psicología como una serie de problemas no resueltos y que, para sus clases, se servía de la obra de William James. Entonces, Borges, por seguir estas ideas de su padre, lo que nos quiere transmitir es que está en contra de los gobiernos, y más aún cuando son dictaduras, y de los estados. Y será cuando se pronuncie y diga con claridad: ‘Ojalá merezcamos no tener gobierno en ningún país del mundo. Acaso un mínimo gobierno, un gobierno municipal, un gobierno de Spencer’, que había escrito ‘El hombre contra el estado’. Y este merecimiento, lo que sabemos es que en Borges, independientemente de cómo Krause lo enfoque, al llevárselo a su huerto, del capitalismo libertario, guarda relación con una humanidad más ética, y con una humanidad intelectualmente más fuerte que la que él reconocía. Y esto debe poder ser compatible con nuestras y sus contradicciones. Porque por una parte nos explican que el desde donde se pronuncia es desde un ”individualismo metodológico”, no cree en las clases sociales, no cree en las naciones, sólo cree en los individuos. Pero por otra, yo he leído muy claramente ‘humanidad’ entre sus letras. Y yo tampoco creo en las clases ni en la lucha de clases y, sin embargo, reivindico lo mismo, que es la existencia de una humanidad. Y que es sintomática de un mundo. Te deseo un buen día.

  4. De las objeciones al capitalismo al Borges de los otros y de Bioy Casares

  5. lunes, 29 de septiembre de 2014 5:53

     

    […] A Borges, el que se afiliará al partido conservador y admiró a los militares patrios, lo llamó Pérez-Reverte viejo malvado pero Krause dice que a Boges nunca le interesaron las descripciones psicológicas de los participantes en una historia, que lo que le interesaba era la trama de un argumento, como por ejemplo el de Tlön Uqbar, Orbis Tertius, que todos los que dicen de él se muestran de acuerdo en poner como ejemplo, siendo sus libros, siempre de cuentos o narraciones breves, nunca novelas, muy ingeniosas y fantásticas, ‘Ficciones’ o ‘El Aleph’, en los que también todos ellos coinciden, como obras a las que tendríamos que remitirnos si deseáramos conocerle… Pero lo que él piensan que utiliza es la literatura fantástica para tratar temas metafísicos, porque consideraba que esta última literatura era rama de la primera. Así que al jugar con la circularidad del tiempo nos permite fantasear y razonar con algo que considera ilógico. Pero Dario Fernández-Morera añadirá que ‘El Sur’ es la narración donde podríamos encontrarnos con el argentino universal. Y luego Tomás Chuaqui definirá a Borges como un hombre consistemente inconsistente, lo cual me parece muy apropiado como sinónimo de <<subjetivante>>; sólo que aquí, el viejo malvado se transforma en un escéptico, cuya práctica de una muy radical forma de ser libre, le permite un descrédito permanente, de toda moda y todo aquello que ha sido aceptado de modo tradicional, dispuesto a un estar descubriendo siempre por si mismo, recurre de manera sistemática al pasado, a los pensadores del pasado, encontrándose con pensamientos elaborados anteriormente de los que se apropia, que mezcla, combina y transforma muy ingeniosamente.Y si hemos de hacer caso a la profesora Gloria Guzmán Johannsen, según Borges uno nunca se conoce a si mismo. Porque uno siempre es uno y el otro mismo que le observa, y por eso dirá que Borges escribe para Borges, y que de todas esas citas que incluye en cada una de las lecturas, muchas existen y son rasgos distintivos de su erudición pero otras no, son imaginarias, y método por el que si abordas su escritura, científicamente, logra mantenerte en suspenso. Aunque este planteamiento es, tal vez, distinto, si quien describe a Borges es Pablo de Silveira, porque él en lo que insiste es una inmensa incertidumbre. Porque en Borges la libertad individual y la responsabilidad personal van de la mano. Y la libertad en la que cree es una libertad -dice- como una ilusión al estilo, a veces, de Spinoza. Y cuando la responsabilidad es la de asumir el propio destino, enfrentándose a la cuestión del dilema para el que se nace. Por ejemplo tú, lo que descubriste pronto, y yo lo que tanto estoy tardando en descubrir. Pero como en Tlön, esa región imaginaria a la que se refería la literatura de Uqbar, <<un libro que no encierra su contralibro es considerado incompleto>>. Y esta mención es la que nos obliga a referirnos lo primero a Bioy Casares, que es a quien se atribuye, en aquella noche de cúpulas y espejos, el saber de Uqbar, y que inició con Borges una prolongada amistad, en torno a los años treinta, convirtiéndose en co-autores de algunos libros, y algunos firmados con pseudónimos. Pero fueron 1700 las páginas en las que Bioy Casares terminó por destilar esta prolongada relación, a través de las que pueden conocerse expresiones como ésta: <<¿Qué puede saber de nada un bruto como Hegel?>>. Y también que Borges terminó sus días de ciego como Saramago, enamorado y casado con una tirana mucho más joven que él, a la que temía enfurecer por cualquier motivo. Y eso que nada que ver tenía con su amistad con Susana Bombal, una de los seres humanos a los que Borges más quiso, y de quien nos explicó que su método narrativo era el de Virginia Woolf, porque a través suyo no recibimos los hechos directamente sino su reflejo en una conciencia, y la pasión o el pensamiento con los datos sensibles. Y a quien dijo: <<Te extraño a las 10 y 20 y a todas horas>>. Te deseo que te sientas bien.

  6. 4h43min. El pensamiento del supersticioso relaciona cualquier hecho que le suceda con una ley del mundo que inexorablemente existe. A esto que cree Freud lo designa con el término <<glaube>>, la creencia. A qué obedecen las cosas. El pensamiento del paranoico lo que elabora son deducciones y conclusiones propias de los signos y significantes que observa -nos explican- en el comportamiento de otra persona. Y lo que éste comparte con el pensamiento del psicoanalista es que rehúsa lo accidental del azar. Pero la persona que escribe este trabajo, bien podría haber requerido, como yo misma hice, esa información del propio Borges y no apostar por Tlön, del cual citándolo nos comparte que en Tlön, <<la cultura clásica comprende una sola disciplina: la psicología>> y encontrándose las otras subordinadas a ella, porque <<los hombres de este planeta conciben el universo como una serie de procesos mentales que no se desenvuelven en el espacio sino de un modo sucesivo en el tiempo>>. Borges, aprendió el alemán solo. Porque las otras lenguas que hablaba unas las hablaba, dijo que por herencia, y otras por circunstancias de la educación pero el alemán lo aprendió leyendo a Heinrich Heine, en una edición de su <<Intermezzo lírico>> y sirviéndose de un diccionario de alemán-inglés, que al mes le permitió desentrañar, por si mismo, una primera estrofa, lo que confiesa que le emocionó mucho. Porque para Borges la lectura tenía que ver con la felicidad, y si había un escritor al que, en ese sentido, le era fiel ese fue Joseph Conrad. Pero Spinoza se le resistió y no llegó a encontrarse con el pensamiento de Spinoza sino a través de un libro, también escrito en inglés, donde se le desentrañaba la esencia de su Dios. Algo que no le sucedió con Schopenhauer, el filósofo al que Nietzsche llamaba su maestro, ni le había sucedido a Doyzen, a quien cita en esa entrevista de la facultad de filosofía en 1984, y de quien yo no llego a saber si es una referencia de esas de ficción a las que Borges era tan afecto. Sin embargo, en el prólogo a la obra de Evaristo Carriego, el autor de ‘Las misas herejes’ puede leerse como él pensaba que se había criado en un suburbio de Buenos Aires pero que lo cierto había sido que se crió en un jardín, detrás de una verja con lanzas, y en una biblioteca de ilimitados libros ingleses. Y que Evaristo Carriego pertenecería a lo que describió como <<ecclesia visibilis>>, de sus letras, que contaría defenitivamente con él pero también a la más verdadera <<ecclesia invisibilis>>, a la dispersa comunidad de los justos. Y donde figura esta cita de Thomas de Quincey: <<… a mode of truth, not of truth coherent and central, but angular and splintered>> (un modo de verdad, no una verdad coherente y central, sino angular y astillada) . Evaristo Carriego, de labios de quien nos dicen que Borges conoció la poesía, gracias a los poemas de Almafuerte, que este autor recitaba cuando visitaba a su padre, tras las verjas con punta de lanza, y cuyas misas estaban cantadas a los hechos cotidianos que acaecían en el porteño barrio de Palermo. Pero en esas mismas conversaciones del aula magna de la universidad, lo que Borges explica es que esas misas herejes de Carriego se encontraban entre los libros argentinos que viajaron con ellos a Europa, en un ejemplar dedicado por Carriego a su padre, que era vecino de arrabal, y como Borges sentía nostalgia de Argentina la imaginaba a través de esos libros, y sólo fue cuando decidió escribir la vida de Carriego cuando conoció al Caudillo Paredes, que le contó muchas anécdotas de cuchilleros, y motivo por el que eligió esos temas… Y en mi breve lista de personas significativas del Borges que nosotros conocimos, también se encuentre Maurice Abramowicz, como uno que inició al otro en la lectura del Rimbaud que amaba Manuel. Y José Blanco, a quien prologó y de quien reseñó la novela ‘Las ratas’, donde dijo que éste era uno de los pocos libros argentinos que recuerdan que hay un lector, un hombre silencioso cuya atención conviene retener y cuyas previsiones hay que frustrar… porque su amistad nos es necesaria y su complicidad preciosa. Y Rafael Cansinos-Assens, español que acuñó el término ultraísmo con estas palabras, en 1918, <<Nuestras literatura debe renovarse, debe lograr su ‘ultra’>> y al que Borges consideraba como otro de sus maestros, porque se había sentido hechizado por él, en las tertulias del Café Colonial. Sin embargo, el cuento por el que yo amé a Borges, fue ‘El Aleph’. Ficción que le estaba dedicada a Estela Canto, a quien Borges conoció en la casa de Bioy Casares, en agosto de 1944, y con quien compartía devoción por Georges Bernard Shaw. Hasta el punto de que a Estela la actitud de Borges la conmovía, porque lo que ella explica es que lo que a ella le gustaba de él era lo que ella era para él, lo que él veía en ella. Pero Estela lo que nos asegura es que ella nunca pretendió sentir lo que no sentía, porque Borges le era indiferente sexualmente, aunque ni siquiera la desagradaba, y aceptaba sus besos torpes, bruscos, siempre a destiempo, condescendientemente. Pero no así su propuesta de matrimonio, que rechazó recordándole, únicamente, que ella era discípula de Shaw. Pero ese manuscrito, el de ‘El Aleph’, a Estela le reportó 30.000 dólares, al venderlo a la casa de subastas Sotheby’s. El mismo manuscrito que la Biblioteca Nacional de España compró. En fin, lo mio no vale nada de nada pero si algún día algo valiera, esta mañana me encantaría que se destinara a la investigación científica del autismo, y al mismo tiempo, a paliar el hambre y la sed de África pero hoy es ese domingo que ha llegado. Y pensaré quizá, por unos minutos, en la suerte que no he corrido yo. Te deseo lo mejor.

  7. Ayer a última hora estoy con María Kodama, y la escucho dirigirse a nosotros muy enternecedoramente, es hoy una viejecita con mucha clase, y un gusto envidiable, que es algo que no confiere -creo- el dinero por sí mismo. Y María lo que nos descubre es que a los cinco años se encuentra con su profesora, que presume de tener un método propio por el que se aprende el idioma inglés, y que consiste en realizar traducciones de las obras literarias que ella prefiere, cuando le toca el turno a un poema de Borges, uno que habla del corazón y de su hambre, y que María Kodama, tan niña, no sabe como explicarse. Luego, algunos años más tarde, cuando tiene once o doce y ella ya ha descubierto que lo que quiere es enseñar literatura, un amigo de su padre les pide que la dejen acompañarlo a una conferencia de Borges. Y ahí ella lo que reconoce, es el desamparo de un hombre que, sin embargo, fascina a todos, a pesar de su tono de voz tan bajo y su timidez tan fuerte, todavía más fuerte que la suya propia. Así que no pasarán demasiados años sin que ella lo busque y se lo tropiece por la calle. María dice que este tropiezo fue casual pero yo no la creí. Tal vez porque recordé algún hecho de mi vida de adolescente y la tras-posición la efectué de manera instantánea… El caso es que ella se dará a conocer, como alguien que asistió siendo más niña a una conferencia suya, y él ahí mismo le propondrá que estudien anglo-sajón juntos, el inglés antiguo del siglo IX. Pero María cuenta cosas muy divertidas acerca de sus viajes, y lo que se podría jurar el encuentro, urdido o no, tuvo el poder de hacerlos felices. Ella dice que Borges le inspiró un gran amor intelectual pero que todavía existió en ella un amor más profundo, por este hombre que olvidó el rojo y el negro, y que sólo recordaba con mayor viveza el amarillo, de los ojos felinos de los zoológicos. Un amor grande por el gran sentido de la dignidad que él tenía y que lo conservaba insobornable, como cuando recibió la llamada de un periodista relacionado con la academia sueca, que lo que le proponía era olvidarse de la visita a Chile, para recibir aquel doctorado, que por protocolo, conllevaría la presencia del presidente del país, como había sucedido con Inglaterra, y el marido de la reina, en un caso similar o con Francia y Miterrand. Y antes o después hay que escuchar a Piglia, hablarnos desde la televisión pública argentina, transformado para la ocasión en otra especie de Feynmann, que llama tarados -con ese desprecio- a los posmodernos y se queda tan tranquilo, que lo que Borges inventó no fue ninguna literatura fantástica, que es como Borges la concebía, sino ficción – que según Piglia no es verdadera ni falsa, porque no se puede verificar – y en concreto, al configurar el espacio literario de la ficción especulativa, que hasta el momento borgiano no había tenido lugar.

Es uno filósofo guardando silencio

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