La dieta, la cerveza, la vaporera y la cocina con el wok chino


Vaporera de Philips de Jamie Oliver

* Fuente imagen

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[…]  Ayer fue un día de pequeño exceso, y hoy lo noto. El pequeño exceso se reduce, prácticamente, a la ingesta de alcohol, tres cervezas pero, después de ese consumo, se pierde el control sobre el apetito. Y es suficiente ese pequeño exceso para comprobar que hoy los tobillos vuelven a abrasarme ya al despertar. Y durante toda esta semana el alivio era progresivo. No sé si he perdido un kilo. Nunca lo voy a saber porque yo no me peso y no voy a obsesionarme con la dieta. Pero me pruebo una primera ropa, y si vuelvo a sentirme cómoda dentro de esa ropa es, de por sí, la bastante recompensa. Y ayer todavía no lo conseguía pero no estoy demasiado lejos de poder conseguirlo. Casi todo el mérito es de la ingesta obligada de agua, y del nulo consumo de alcohol. La vaporera ya la tengo en la cocina, porque ha llegado hace un par de días. Y el arroz sale estupendo de ella. Pero es lo único que he probado. Y ahora también tengo un wok, y aceite de sésamo y salsa de soja y vinagre balsámico y tomillo, perejil, romero y menta en la ventana de la cocina, en unas pequeñas macetas. Luego, los cafés los dejo de tomar a las diez de la mañana. Así que ya no lo consumo al mediodía ni a la tarde. Y a cambio bebo una infusión de te de hierbas china, que se llama ‘Bojenmi’, que creo que significa algo como esbelto y bello… No creo, sin embargo, demasiado en su eficacia pero tal vez, por eso, conmigo no funcione el efecto placebo. Y eso es todo lo que yo entiendo por hacer dieta. Ser algo más consciente de mis medidas, seguir ignorando mi peso, beneficiarme de la no ingesta de alcohol que mantiene ordenado mi apetito, y volver a experimentar con la cocina… La última dieta que hice la hice hace tres años, y fue muy efectiva, en dos meses me sentía maravillosa porque entonces me había relajado excesivamente… pero, entonces, estaba él, y el deseo ardiente de ir a conocerle… Después dejé de fumar, y aunque al principio no lo percibí, al cabo de algunos meses había ganado todo el peso, y algo más… […] Y me pregunta, ya cerca de aquí, por esa reacción que tuvo la cajera y que me hizo pensar en la educación… qué harías si tuvieras dinero, y voy yo y le digo para mi sorpresa: adoptar un niño de cada continente. Dos niñas para que tuvieran hermanas, que es lo que yo siempre desee tener y nunca he tenido. Y dos niños por lo mismo. Y luego no sé, eso ya no me parece importante. Pero los querría como maestros, para escucharles y reconocer como piensan y como me ayudan a pensar. Y cómo se educan a si mismos y cómo nos educan. Y lamento mucho los viajes sin sentido. Los que hayan podido suceder. Pero nunca mi vida, y a pesar de que condiciona mi vida tu vida, porque no puedo. Y por hoy te dejo. Va a ser una mañana de asueto. Te deseo un buen sábado, querido Profesor.

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Twiter de Camín María

[los anuncios que se vean a partir de estas líneas serán una penalización que me impone el sistema por no pagar para que se me retiren]

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Es uno filósofo guardando silencio

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