Celebrando desde Pola de Gordón la boda de Galla Placidia con el rey visigodo


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[…] embistiendo a los godos y cortándoles el suministro desde los puertos, que es lo que los obliga a refugiarse en Barcino, desde donde se harán fuertes. Como si esta fuera la tierra que estuviera esperándolos. Pero no debe ser cierto, por este hecho, del enlace entre Ataúlfo y Gala Placidia, que la mezcla de las sangres estuviera prohibida desde el principio. Hecho que, parece ser, fue determinante para que la población hispano-romana los aceptara desde ese principio.

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[los anuncios que se vean a partir de estas líneas serán una penalización que me impone el sistema por no pagar para que se me retiren]

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Es uno filósofo guardando silencio

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