La muerte de Adolfo Suárez y la posibilidad de conceder un voto de confianza a un político desconocido


la ermita del Buen Suceso en la distancia

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Cuando Adolfo Suárez iba a morir me encontraba en Gijón con el casero, bajo un televisor en el Puerto Deportivo, en un local muy viejo y con demasiado personal desocupado, para las dos únicas parejas que éramos, unos desconocidos. Pero dudo mucho que a cualquiera de nosotros, que escuchara aquellas noticias, no le sucediera lo que a mí, que un nudo de emoción me embargara, porque Adolfo Suárez había sabido ser un presidente muy querido. Algo que probablemente no volvería a sentir -pensaba- por ningún político, porque podría haberlo sentido por Julio Anguita pero cuando volví a escucharlo, tras muchos años de haberlo perdido de vista, su discurso, a mí, no me acercó a él. Por beligerante. Pero sé bien, por Victoria Prego, que fue quien me ilustró en el fenómeno de la transición española, que el rey jugó un papel indiscutible en el momento histórico que vivimos… yo de niña, y Alberto Garzón Espinosa como no nacido.Y sé que cuando el gobierno de Carlos Arias Navarro fue rechazado y el rey nombró, en el II gobierno de la Monarquía Restaurada (1976-1977) a Adolfo Suárez, como presidente, los del periódico de la Razón, olvidaron que Aurelio Menéndez Menéndez, había sido ministro de Ciencia y Educación, recordando sólo a Iñigo Cavero, que lo fue durante la legislatura constituyente, entre 1977-1979, cuando el pueblo le concedió su confianza a Adolfo Suárez, cuyo gobierno tuvo por objetivos la autoliquidación de las cortes franquistas y la legalización de los partidos políticos pero, sin embargo, el rey no olvidó a Aurelio Menéndez, y le otorgó el marquesado de Ibias. Cuando ducados, marquesados, condesados, vizcondados y otros títulos nobiliarios, lo que constituyen es la base del sistema feudal. Y ya, lo que no puedo es dar crédito, cuando también compruebo que, ahora, también existe, un marquesado de Vargas Llosa, y uno de del Bosque, y otro de un tal Villar Mir. Entonces, la Constitución española de 1978, tuvo, explican, siete padres, que es un término absurdamente egoico, tres de UCD, uno de AP, otro del PSOE, otro de CiU y, por último, uno del PCE. Y la constitución lo que impone, según la enciclopedia popular, es que el rey es el Jefe del Estado, una figura que desempeña funciones eminentemente simbólicas, y que carece de poder efectivo de decisión, porque sus actos tienen una naturaleza reglada, cuya validez depende del refrendo de la autoridad competente, que puede ser, el presidente del gobierno, el presidente del congreso o un bien un ministro. Pero esa Constitución, ¿es la misma Constitución de la que habla la pensadora y politóloga Hannah Arendt? Porque lo que en su momento dijo la señora Arendt, es que la impresión dominante, que ella tenía, era que Norteamérica no era un <<Estado-Nación>>, y que a los europeos esto era algo que nos costaba mucho entender, que ese país no estaba unido por la herencia, ni por los recuerdos, ni por el suelo, ni por la lengua, ni por un origen idéntico. Porque no había norteamericanos auténticos en él, salvo los indígenas pero también, que todo el resto eran ciudadanos, y que esos ciudadanos estaban unidos por una sola cosa, porque uno se convierte en ciudadano por la simple aceptación de la Constitución. Y ella dice que para un alemán o un francés, la Constitución es apenas un trozo de papel, que se puede modificar. Pero que en Norteamérica es un documento sagrado. El recuerdo constante de un acto de unión sagrado. El acto de fundación de los Estados Unidos. Y que esa fundación consistió en reunir un número de minorías étnicas y regiones muy diferentes, sin por eso nivelar ni anular estas diferencias. Y que, entonces, se puede decir que lo que rige en ese sistema político es la ley y no los hombres. Pero aquí hay un problema, existe una ley orgánica, que es la que se debe votar, futuramente, porque si esta ley no se vota, según Pedro Sánchez, o se vota en contra, la abdicación del rey no se puede producir. Y, Pedro Sánchez, es uno de los aspirantes actuales, a sustituir a Rubalcaba, como secretario general de su partido pero le aguanta con dignidad treinta segundos, únicamente, a Pablo Iglesias, sin desinflarse y sin parecer un intolerante, porque dice que eso no se lo admite, que les llame <<casta>>. Lo cual es bastante decepcionante para empezar. Pero lo que Pedro Sánchez propone es una reforma de la Constitución, que permita a los españoles pronunciarse sobre una regeneración de las instituciones, de la representatividad del sistema político y de la transparencia y limpieza de las instituciones. Cuando Rubalcaba, que es químico, ¿por vocación?, lo que intenta, según los titulares, es parar la revuelta interna contra la monarquía, porque considera que apoyar a la monarquía es una cuestión de responsabilidad y lo que garantiza la estabilidad. Y así se está pronunciando cuando la Ejecutiva Federal de su Partido (de tradición cultural republicana) está valorando el procedimiento de elección de su secretario general. Y el pacto constitucional que no se puede romper es el alcanzado durante la <<Transición>>. Pero lo llaman <<Carta Magna>>, como al precedente histórico en la democracia, y creo que se quieren olvidar de la figura del <<cives electi>> que es anterior… y que ya ha sido reivindicada por el sector académico, cuando al margen de ello, parece ser que el artículo 92.1 de la Constitución establece que las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos. Pero escuchar a Pablo Iglesias ayer conllevaba algo positivo para mí, que es el haber descubierto a Alberto Garzón, que dice que hay que hacer mucha pedagogía, y con el que estoy de acuerdo, en cosas tan fundamentales, como el pensamiento de que Felipe de Borbón, no está por encima de mí ni de nadie, porque es, únicamente, un ciudadano como yo. Y que a las personas se las debe respetar pero una idea se puede despreciar y una conducta también. Entonces, te comento que él ha escrito un libro y que a mí me gustaría leerlo y que, curiosamente, en el día en que este libro se presenta, el rey abdica. Y el libro se llama la <<Tercera República>>, y no es una obra suya sola, es una obra sobre la que él y las personas que piensan como él han estado reflexionando. Pero una cosa importante para mí es que cuando le escucho no me hace sentir mal. Y, sin embargo, escuchar a Pablo Iglesias me angustia mucho. Luego, al final, la diferencia, sólo va a ser una, esta persona sí quiere transformar la sociedad para mejor. Y si le hubiera escuchado antes… yo no hubiera votado en blanco, porque aunque entiendo por qué las listas no pueden ser abiertas… lo que yo no quiero es votar a cualquiera, sino depositar mi confianza puntual en alguien. Y también es una diferencia de concepto. Una diferencia de base. Pero tú te acuerdas de cuando yo todavía <<más allá que acá>> le pedía a Llamazares que me guiara hasta un representante que se pudiera decir sano… pues yo creo que puede ser éste. Y que algunas personas pueden estar donde me encontraba yo antes de ayer a última hora de la tarde… aisladas de los medios pero pensando como nosotros. Y habría que averiguar si los más de setecientos votos en blanco de mi ciudad, tienen este problema: están desconectados socialmente y no encuentran con quien conectar a nivel de <<principios>>.

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Al paso por Peredilla habíamos entrado en el concejo de Gordón, y tras eso vamos a transitar por un túnel breve, que nos va a acercar a las vías del tren, por donde vamos a andar un buen trecho, sobre grava. Pero a las 11h54min. hemos alcanzado la Ermita del Buen Suceso, que está rodeada por un espacio verde muy agradable, que si uno lleva algo consigo para hidratarse… tal vez sea mejor que cruzar la carretera, sobre todo si es mujer, para acercarse al bar-restaurante que hay del otro lado. Porque sin llegar a ser mala del todo, la sensación aquí no fue buena. Más que a causa del dueño del local, por el ambiente que se respiraba dentro, que no es muy distinto al que te encuentras en la mayoría de los bares, donde los hombres no tienen ni dos nucleótidos de frente. Te deseo un buen día, yo hoy sí, voy hasta Lena… aunque antes voy a leer eso que me ha llegado, sobre una conferencia que se celebraba en Aller.

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[los anuncios que se vean a partir de estas líneas serán una penalización que me impone el sistema por no pagar para que se me retiren]

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Es uno filósofo guardando silencio

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