Las ruinas nunca vistas del castillo del Puente de Alba


PUENTE DE ALBA TRAS LA ROBLA EN LA DISTANCIA

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[…] Quería decirte esto, porque tuve la sensación de que la coyuntura en la que se encuentra España era la causante. Porque es que las cuentas, ahora, salen, y cuarenta años de dictadura, y casi cuarenta de monarquía parlamentaria, nos convierten en un país octogenario. Pero sí que estaba equivocada yo, porque la caída de Juan Carlos I en Botsuana tuvo una resonancia mediática. Y también algunos canales aprovecharon para emitir, un documental que en España se encontraba prohibido, y que narra la historia del hermano menor del rey en Estoril, cuando una pistola aparentemente descargada, con la que jugaban ambos, lo mató de un disparo en la cabeza. Yo, es verdad que de aquella lo había visto pero pienso que los accidentes suceden. Pero lo que no había tenido oportunidad de comprobar, había sido, como cuando Juan Carlos I sale del hospital dice eso <<Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir>>, que yo no digo que no se estuviera sintiendo mal por ello, porque, indudablemente, tuvo que ser un trago horrible para él pero más bien por tener que decirlo, que porque algo le pesara. Pero siento que es muy triste, tener que disculparte con nadie, por haberte dejado llevar por lo que a ti más te apetecía hacer. Sólo que cuando se vive en una <<Sociedad del Espectáculo>>, ese es el precio. Que, incluso, tratándose de un rey, los demás crean que tienen derechos sobre él, y se comporten como si los tuvieran, como si el rey fuera su <<títere>>, cuando no es esa la impresión que se traduce de un gobierno elegido por mayoría. Y aprovechando que esto lo refrescaba, también comenzaba a ver, ayer, un reportaje, del mismo calibre, acerca del cardenal Rouco Varela, y de los obispos y la iglesia en España… cuando todo comenzó, a raíz del cristianismo ser entronado con el Imperio, por cuatro patriarcas, que eran los obispos, los vigilantes, los inspectores, los supervisores, encargados de presidir una sede; primero, por orden de importancia, el de Roma, como patriarca de Occidente, por su relación con Simón Pedro, del que la tradición dice que allí murió martirizado, por mandato de Nerón, el mismo Nerón que obligaba a quitarse la vida a su ayo, Séneca, y que será Constantino I, quien impulse la construccíón de su basílica, por pensarse que Pedro, enterrado ahí, descansaría bajo ella. Después, Constantinopla, la <<Nueva Roma>>, y Alejandría y Antioquía, y a raíz del Concilio de Calcedonia, en el año 451, la sede simbólica de Jerusalén. Así que a mí lo que me gustaría, es que tuviéramos en cuenta, que fueron las decisiones del Imperio, las que fusionaron a la iglesia con él, y que desde el principio, con Prisciliano, hasta nuestro hoy, muchas personas vinculadas a la religión, piensan que la iglesia debe representar otros valores, y no los materialistas que representa. Y que un trastorno tanto puede ser para la persona, como en el caso de Antonia, a quien yo conozco personalmente, creer que tiene una reunión con unos extraterrestres que la esperan cualquier tarde en el Hotel Luzana… como que a María Vallejo-Nágera le parezca <<anatemático>> el hecho de que algunos curas y sacerdotes no crean en el demonio ni en el infierno. El primero, tal vez sea, es, un <<delirio individual>> pero, a veces, sucede que se convierte en <<colectivo>>, cuando las creencias se comparten. Yo lo que pienso, muchas veces, es que a las personas que les preocupan tanto lo que ellos denominan como <<magufos>>, que son los <<charlatanes>> de siempre, los que vendían crecepelos en las ferias, con absoluto desconocimiento de la farmacología… como pueda ser mi caso… esos también tienen el mismo problema. Pero lo tienen como opositores, como detractores, lo tienen a la inversa. Que es lo que yo no quiero tener tampoco. Simplemente, yo quiero explicarme cómo sucedieron las cosas, y cómo los hechos del pasado, son los orígenes de las circunstancias de nuestro hoy. Pero los genes son capaces de hablarnos de conductas, y lo que hacen las costumbres son leyes.

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lectura íntegra

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Yo las ruinas del Castillo de Alba no las vi, desde luego, aunque tal vez porque desconocía que existían, y lo que si vi, a cambio, fue una loma que tal vez sea en la que se encuentren los restos, a mano derecha, sobre las casas del pueblo, algunas en ruinas pero la calle se sigue, hasta la fuente, en la que me detengo y donde quiero tomarle una fotografía a unas ancianas que están sentadas en un banco, algo más allá pero que intuyendo esto, me transmiten que conformes no se sienten, así que me abstengo. Y a las 11h17min. me encuentro fuera del pueblo. Y, entonces, será cuando el recorrido me desvíe por una carretera asfaltada sin tráfico, que se aleja de la otra, y que al seguirla me hace cruzar sobre las vías del tren pero a altitud, que es también un tramo bonito del paisaje, donde como a trescientos metros vemos el pueblo que hemos dejado atrás. Y a las 11h28min. en Peredilla, un paso por una calle larga, donde a una mujer le digo que lo encuentro algo solitario, y ella a mí que qué esperaba de un pueblo de montaña pero que no nos lo parecerá, aunque se encuentre alto, porque como nosotros vamos llanos, la idea que tenemos de la montaña es otra […]

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[los anuncios que se vean a partir de estas líneas serán una penalización que me impone el sistema por no pagar para que se me retiren]

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7 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Alrededor de las ocho, Alfonso falleció de un disparo accidental. Debido al mal tiempo que hacía aquel día, Alfonso y Juan Carlos se encontraban pasando la tarde en el cuarto de juegos de la casa. Comenzaron a jugar con un pequeño revólver del calibre 22 y, en un momento dado, cuando Juan Carlos estaba en posesión del arma, Alfonso recibió un tiro. Por su pequeño calibre, el revólver era, en principio, prácticamente inofensivo a una distancia prudencial, salvo en zonas vitales,13 pero aquella tarde el disparo alcanzó a Alfonso en la cabeza, provocándole la muerte de forma casi instantánea.12

    Cuando los condes de Barcelona subieron al cuarto de juegos, Alfonso yacía sobre un charco de sangre. Pese a los esfuerzos de don Juan por reanimarle, el infante murió en sus brazos.14 Según Antonio Easo, amigo de Alfonso, tras cubrir el cuerpo de su hijo con una bandera de España, el conde de Barcelona exigió a Juan Carlos que jurara que no lo había hecho a propósito.15

    A las ocho y media, Joaquín Abreu, el médico de la familia acudió a Villa Giralda, pero no pudo hacer nada por el joven infante.12

    Al día siguiente, la prensa portuguesa publicó el comunicado oficial que había emitido la embajada española:12

    Mientras su Alteza el Infante Alfonso limpiaba un revólver aquella noche con su hermano, se disparó un tiro que le alcanzó la frente y le mató en pocos minutos. El accidente se produjo a las 20:30, después de que el Infante volviera del servicio religioso del Jueves Santo, en el transcurso del cual había recibido la santa comunión.

    La versión oficial del Gobierno español difería mucho de la realidad pues Franco en persona había impuesto que se silenciaran los detalles sobre lo ocurrido. Sin embargo, en los días siguientes, el hecho de que Juan Carlos era quien sostenía el arma que disparó el tiro mortal ya era vox pópuli y ni el implicado ni el conde de Barcelona lo negaron en ningún momento.16

    Las circunstancias exactas en las que se desarrolló el accidente no se conocen con seguridad y las versiones varían más o menos según la persona que las cuente. El propio Juan Carlos contó a su amigo Bernardo Arnoso que había apretado el gatillo desconociendo que el revólver estaba cargado y que, tras rebotar en una pared, impactó en el rostro de su hermano.16

    María de las Mercedes aseguró en su autobiografía que el conde de Barcelona había prohibido jugar a sus hijos con la pistola porque el día anterior habían estado disparando a las farolas. Pero que, aquella tarde, los infantes habían cogido igualmente el arma para disparar contra una diana. Poco después de las ocho el arma se disparó. Posteriormente, la misma María de las Mercedes sugirió la posibilidad de que su hijo Juan Carlos apuntara en broma a Alfonso y disparara sin percatarse de que el arma estaba cargada.16 Según un reportaje de la periodista Françoise Laot, basado en las entrevistas concedidas por María de las Mercedes, habría sido la propia condesa de Barcelona la que abrió el secreter donde se guardaba el arma, permitiendo a sus hijos que jugaran con ella.17

    Otra versión sobre lo ocurrido en el cuarto de juegos fue probablemente sugerida por la infanta Pilar, hermana de Alfonso y Juan Carlos. Según este relato, Alfonso regresaba al cuarto de juegos con las manos ocupadas llevando algo de comer para él y su hermano y empujó la puerta con el hombro. Al abrirse súbitamente, la puerta golpeó el brazo de Juan Carlos provocando que este accionara involuntariamente el gatillo. La bala saldría disparada, entonces, justo en el momento en el que Alfonso accedía a la habitación.16

    Alfonso fue enterrado el 31 de marzo en el cementerio de Cascaes. A su funeral, oficiado por el nuncio papal en Portugal, asistieron diversas personalidades de varios países, entre ellas, Francisco Craveiro, presidente de la República Portuguesa, que acudía en representación del Gobierno luso. Por su parte, España estaba representada únicamente por Ignacio de Muguiro, ministro plenipotenciario, debido a que el embajador, Nicolás Franco (hermano del dictador), estaba recuperándose de un accidente. Sin embargo, entre los muchos mensajes que llegaron para dar el pésame a la familia, se encontraban uno del general Franco y otro de Carmen Polo, su esposa.14

    Una vez acabados los actos, don Juan arrojó al mar el revólver que había causado la muerte de su hijo. Sobre esta arma, el historiador Paul Preston, autor del libro Juan Carlos. El rey de un pueblo comenta que se ha especulado mucho sobre su origen y que existen diversas versiones como que era un regalo que Franco había hecho a Alfonso, que el regalo era del conde de los Andes o que alguien se la había dado a Juan Carlos en la Academia Militar.14 Sobre este tema, en la citada autobiografía de María de las Mercedes se puede leer:14

    […] de Madrid habían traído los hermanos una pequeña pistola de seis milímetros, que nunca se ha contado quién les regaló.

    Tras estos acontecimientos, la familia quedó muy afectada y Juan Carlos fue enviado de vuelta a Zaragoza. Juan Carlos se volvió huraño, comedido y más solitario, su padre quedó desolado y su madre cayó en una profunda depresión que la obligó a ingresar durante un tiempo en una clínica cercana a Fráncfort.

    En los meses siguientes, Jaime de Borbón, tío de los infantes, enfrentado con el conde de Barcelona por cuestiones dinásticas,n. 1 criticó la actuación de su hermano y exigió que se llevara a cabo una investigación judicial, todo con el propósito de sacar alguna ventaja política del asunto.17 Sobre la actuación del tío de los infantes, Paul Preston comenta en la ya citada biografía del rey Juan Carlos:18

    […] la mezcla de insensibilidad y pura malevolencia demostradas por don Jaime era inaudita.

    Años más tarde, Franco justificó ante el propio conde de Barcelona su idea de que lo mejor era mantenerle lejos del Trono con las siguiente palabras:19

    Mírese Vuestra Alteza a sí mismo: dos hermanos hemofílicos [Alfonso y Gonzalo], otro sordomudo [Jaime]; una hija ciega [Margarita]; un hijo muerto de un tiro [Alfonso]. A los españoles, tantas desgracias acumuladas sobre una sola familia no puede agradarles.

    Alfonso permaneció enterrado en Portugal durante treinta y seis años hasta que, a petición de su padre, fue trasladado a España, ya durante el reinado de su hermano Juan Carlos. En octubre de 1992 los restos mortales fueron desenterrados en presencia del duque de Alburquerque, jefe de la Casa del Conde de Barcelona, y de José Joaquín Puig de la Bellacasa, embajador de España en Portugal.20 El féretro fue trasladado por carretera hasta el Palacio de El Pardo, donde quedó la noche del 14 al 15. Finalmente, el 15 de octubre fue trasladado al Monasterio de El Escorial, donde se celebró una breve e íntima ceremonia religiosa antes de su entierro definitivo en el Panteón de Infantes. A esta ceremonia asistió toda la Familia Real, a excepción del príncipe de Asturias y la infanta Cristina, incluyendo a los padres de Alfonso, los condes de Barcelona. También acudieron varios miembros de la Familia del Rey, como las infantas Pilar y Margarita, sus hermanas, o Carlos de Borbón-Dos Sicilias, duque de Calabria.20 Para poder asistir, como era su deseo, el conde de Barcelona tuvo que abandonar la Clínica Universidad de Navarra, donde se encontraba hospitalizado desde el 16 de septiembre por un cáncer de garganta.20

    http://es.wikipedia.org/wiki/Alfonso_de_Borb%C3%B3n_y_Borb%C3%B3n-Dos_Sicilias#Muerte_y_entierro

  2. CRISTIANISMO HISTORIA. ANTONIO PIÑERO

  3. Mis Enigmas Favoritos [Antonio Piñero][El Origen del Cristianismo][27-12-2012]

Es uno filósofo guardando silencio

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