El arrianismo de los visigodos y la presión y la represión social


 

El acueducto del que habla Jovellanos

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La primera vez que escuché hablar a León Arsenal acerca de los visigodos, lo cierto es que me convenció, como ayer no hacía, porque ya había escuchado a Anselmo López hablar de los suevos, y ayer cuando volvía a prestarle atención a León Arsenal había algo, desde el principio, que no me encajaba. Porque él dice que los visigodos entran en Hispania como federados de los romanos pero también que no son los mismos visigodos los que viven en la época del siglo V, que se corresponden con una aristocracia guerrera o élite militar, a los visigodos que existen en el siglo VII y principios del siglo VIII, que son un cuerpo social mezclado con los hispano-romanos, donde el nombre era germánico pero su apellido romano, porque los visigodos abandonan su lengua materna y se alfabetizan en latín. Pero el profesor López Carreira, lo que estableció fue que el Reino Suevo se extiende desde principios del siglo V, a finales del VI. Y eso son doscientos años, dos siglos en los que los godos no pudieron dominar el carácter de esas gentes que ahí conviven, y que fueron elegidas, con preferencia, por las masas de los indignados frente a los anteriores dominadores. Así que tengo como una turba, en este momento, en el pensamiento, y hasta que no logre aclararme no podré continuar. Por una parte, yo no debo ser diferente a los otros, porque he escuchado decir gótico y gótico es el lenguaje que hablan los godos pero el Gótico, también es un estilo arquitectónico que se desarrollará en Europa, tras el desarrollo del Románico, en los siglos X y XI. Y por otra quienes eran los visigodos en relación a los godos; porque yo eso de la lista de los reyes godos lo había escuchado, como pienso que les habrá sucedido a muchos de nuestras generaciones pero no recuerdo que yo hubiera tenido, siquiera, que memorizarla. Así que el origen de los godos parece ser el Báltico, y el sur de Suecia pero algunas tribus godas harán del corazón de la Península Itálica su mundo, y esos serán los ostrogodos. Y los visigodos se concentrarán en el sur de la Galia, en torno a Toulouse, de donde serán expulsados por los francos, invadiendo, así pues, la Península Ibérica. Pero son cristianos, es decir, monoteístas, porque Arrio es un presbítero de Alejandría, que se enfrenta a su obispo, proclamando que Dios había creado de la nada al <<Logos>>, su hijo, así que habría un tiempo en que el hijo no existía, y por tanto era una creación de Dios y no Dios mismo, no era divino. Es decir, todo esto eran disputas cristológicas, en el seno de la iglesia, o una idea que unos tenían contraria a la de los otros. Pero esa idea no era <<en sí>> propia de Arrio y, con anterioridad, parece ser que algunos otros también la habían pensado, de tal modo que era una corriente de pensamiento. Ahora, plantearse que en esos siglos alguien pudiera nacer sin la idea de la existencia de los dioses… pues a mí se me hace imposible, ahora mismo. Porque aunque tú tardes en hacerte preguntas, siempre va a existir alguien, que habrá comenzado a hacérselas mucho antes que tú, y si un día, por lo que sea, tú te encuentras con ese alguien y lo escuchas… es muy probable que aunque tardes, también termines por hacerte esas preguntas. Y lo que necesita una pregunta es una explicación. Y es verdad que los griegos han llegado, a través de la matemática, y su necesidad de demostraciones, a otro tipo de pensamiento pero lo que yo escucho, a partir del instante en el que escarbo en nuestra historia, es que será gracias al Islam, que ese pensamiento podremos llegar a conocerlo. Y hay que empezar a partir de ahí a cuestionarse, si este territorio, los romanos tardaron dos siglos en conquistarlo, y el reducto del norte, el Reino Suevo, tardaron los visigodos dos siglos en hacerlo propiamente suyo… cómo será posible que, entonces, el musulmán, lo rinda en cuestión de un lustro. Porque eso de que los moros invadieron la Península nos lo hemos creído todos a ojos cerrados. Pero por el Mediterráneo han llegado los fenicios, y los griegos, y los cartagineses, y los romanos, y por los Pirineos han llegado una tras otra, oleadas, de pobladores de los países del Norte, siempre, amaneciendo como amanece el sol y en busca de los <<finis-terraes>> del mundo, en un clima más templado. Donde todo puede naturalizarse y desnaturalizarse en cualquier momento. Por ejemplo, si yo albergara alguna pena… por la injusticia que me impulsaba a ponerme en contacto con el alcalde de Illas… qué sentiría ahora, si no hubiera sido así… y la camiseta se la hubieran ofrecido a otro y este otro se hubiera visto obligado a tener que aceptarla… porque la presión social es tan grande, que uno no puede ni cuestionarse que alguien, que ocupa un espacio relevante en su sociedad, pueda sustraerse a ella. Porque esa persona no tendría que tener valor, lo que tendría es que volverse loca… Y esa será mi defensa de la <<psicosis>>, porque la <<psicosis>> puede no ser una evasión de la realidad, que es como ahora está planteada; la <<psicosis>> puede ser una estrategia de la <<Naturaleza>> para poder sustraerse a la presión social. Porque si tú te dejas llevar por lo que esperan los demás de ti… nunca harás nada diferente a lo que otros esperan. Y esos se habrán conformado y no conformado con lo que existe. Conformado porque es lo único que hay, y no conformado porque de lo que sea nunca se tendrá bastante.

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lectura íntegra

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Pero yo el albergue ya lo diviso al final de la Calle Mayor. Una flecha lo señalaba y será muy fácil de localizar porque se encuentra en el contexto de un parque, en el que existe el área de descanso y también la zona lúdica para los niños. además de un bar. Luego, el paseo, te parecerá que es ya hacia las montañas, que yo lo emprendo a las 10h47min. Y que va a conducirme por la vera del río, aunque caminando por una acera pegada a la carretera, hasta el acueducto, que alcanzaré a las 10h56min. Y ahí hay una placa, vamos a acercarnos, que dice lo siguiente: <<Este acueducto, único en su género, en la provincia de León, se estaba construyendo el 16 de abril de 1795, cuando Gaspar Melchor de Jovellanos, de paso por estas tierras, quedó impresionado, por la magnitud de la obra, dejando constancia en su diario>>.

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[los anuncios que se vean a partir de estas líneas serán una penalización que me impone el sistema por no pagar para que se me retiren]

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Alarico, Atanagildo, Leovigildo, Recaredo I, Witerico, Gundemaro, Sisebuto, Recaredo II, Suintila, Sisenando, Chintila, Chindasvinto, Recesvinto, Wamba, Égica, Witiza, Rodrigo…

    Esta cantinela de nombres, que uno de mala manera recuerda, fue la pesadilla de muchos estudiantes en aquellos viejos tiempos del bachillerato con reválida de cuarto y reválida de sexto. Era la temible y temida lista de los reyes godos que se quisiera o no se quisiera había que aprenderse de memoria, al igual que en química uno no podía escaparse a saberse de carrerilla la tabla periódica de los elementos: hidrógeno, litio, sodio, potasio, rubidio, cesio, francio…

    Sin embargo, de los godos o los visigodos, poco se sabe salvo aquella lista, que su gobierno duró más de dos siglos y de que fueron dispersados y desperdigados por toda la Península tras la estrepitosa batalla de Guadalete, verano de 711, cuando Rodrigo y sus mesnadas fueron diezmados por las tropas del califato Omeya comandadas por Táriq ibn Ziyad.
    Más que nombres y batallas

    Para arrojar luz sobre estos doscientos años de vida en la remota España llega «Godos de Hispania» (Ed. Edaf, XI premio Algaba) de León Arsenal, un libro que quiere contar mucho más que nombres y batallas.

    «Aquella lista de los reyes godos más bien desinforma que informa –explica León Arsenal–. En primer lugar, porque es bastante falsa y comienza con Alarico I, que jamás pisó Hispania. En segundo lugar, porque debiéramos sustituir la simple enumeración de nombres propios, fechas y hechos por una comprensión más global de lo que los visigodos fueron a través de las distintas etapas de su historia. Pero sobre todo, lo que debiéramos conocer de los godos es que supusieron un puente entre lo que llamamos Edad Antigua y la verdadera Edad Media que, al menos en la Península, comienza con la batalla de Guadalete».
    Godos e hispanorromanos

    Se trata ahora de saber un poco cómo era aquella gente, de la que muchos apenas si conocemos a los reyes godos de la Plaza de Oriente. «La sociedad hispana fue evolutiva. En un comienzo, podemos decir que había dos pueblos segregados: los hispanorromanos, que se consideraban a ellos mismos romanos, acuñaban moneda romana y se regían por las leyes romanas, con magistrados a la usanza romana, y la gens gothorum, los godos. Estos últimos ocuparon las capas altas de la administración y se regían por leyes propias. Pero, con el paso del tiempo, sobre todo a partir de Recaredo y la unificación religiosa, se fue produciendo una lenta fusión entre ambos pueblos».

    Sí, la religión también fue importante en aquellos momentos. «El estado era de sustento teocrático –continúa Arsenal–. Fue la gran baza de Recaredo. Los obispos católicos sancionaban con su autoridad espiritual a la monarquía goda y esta a su vez daba poder ejecutivo al poder espiritual de esos obispos. Era como un régimen de partido único, en el que los gobernantes y altos funcionarios se elegían dentro de esa élite».
    Guadalete fue el final

    Guadalete significó la destrucción de aquel estado, y como subraya el historiador «es absurdo pretender que España desciende de manera directa de la Gothia, de la Hispania Goda. Pero su presencia no quedó destruida. No fueron aniquilados. Parte de ellos optaron por colaborar con los nuevos amos, sobre todo los nobles y terratenientes. Otros, se refugiaron en Asturias y Cantabria y en unión a los indígenas crearían uno de los núcleos de lo que luego se llamaría la Reconquista».

    Pero, también dejaron su herencia: «Los godos fueron los sostenedores de la romanidad frente a otros pueblos bárbaros como los suevos, alanos o vándalos. Mantuvieron las estructuras romanas, aunque solo fuera porque las necesitaban para gobernar tanto territorio, pues ellos eran muy pocos. Mantuvieron las calzadas y los sistemas de distribución de alimentos y manufacturas. Se puede decir que su evolución llevó a la constitución de un estado nuevo a partir de la romanidad. Y, aún destruidos como estado legaron a la posteridad elementos clave de la romanidad como el derecho romano».

    http://www.abc.es/cultura/libros/20131103/abci-reyes-godos-verdadera-historia-201311021420.html

Es uno filósofo guardando silencio

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