La Evolución desde la Edad de Piedra en la Península Ibérica


PENÍNSULA IBÉRICA

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Que sabio es nuestro organismo. Pero aunque nos parezca mentira, existen personas que reaccionan favorablemente, antes al desprecio que al aprecio, que esto es lo que refleja el proverbio: <<El villano ensalza a quien lo humilla y humilla a quien lo ensalza>> […] Yo lo que digo, es que este año de Escuela me ha enseñado más del <<genero humano>>, que todo lo que antes hubiera podido aprender, en todos los años de mi vida. Pero basta con que le expliques a cualquier persona , que un poco piense, y que lo desconozca, como es la coyuntura estructural, en algunas de estas escuelas, para el que lo escucha se haga eco de tus propios pensamientos.

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Porque nadie se imagina, a priori, que estos seres humanos hayan sido confinados de ese modo, un modo en que toda evolución se ha detenido. Y mucho de nosotros, también somos los que desconocemos, que cuando estamos oyendo hablar del <<Neanderthal>>, ese también era un humano <<sapiens>>, no <<sapiens sapiens>> como, ”teóricamente”, somos nosotros sino sólo <<sapiens>>. Pero de la designación <<Cro-magnon>>, esa que aprendimos en las excursiones del colegio, a través de aquellas canciones infantiles, que nunca nadie nos dijo quien inventaba, esa designación ha sido abandonada. Pero esa fue la especie que partiendo del Sur de África, hace unos 40.000 años, alcanzó la Península Ibérica, y expresando su sensibilidad artística, nos legó en herencia, muestras no sólo como las más sublimes de Altamira, sino como la existente en San Román de Candamo, en la cueva de la Peña, donde nosotros pudimos contemplar al caballo del <<Camarín>>. Y que por eso supondrá, ser uno de los <<arcanos>>, simbolizando, no puede ser de otra manera, nuestro propio punto de partida: la innovación que nosotros vamos a realizar. Pero lo que Eudald Carbonell nos asegura es que fue el fuego, su ”invención”, que yo pienso que no, sino su <<dominio>>, lo que <<resocializó>> a los <<homínidos>>, porque a partir de ese momento, no sólo existe la luz natural, sino que las hogueras nocturnas, convocan a su alrededor a la anciana de aquel tiempo, a la adulta y a la niña, una colectividad plural que intercambia información, y que es lo que nos diferencia, primeramente, de los otros primates, que nunca llegan a experimentar este tipo de reunión, que prolonga las horas de luz diurnas. Pero antes de la especie que nos demuestra haber sabido dejar su impronta sobre la tierra, la Península Ibérica igualmente estuvo habitada por otras especies como nos demuestran las trascendentales excavaciones de la colina de Atapuerca, en la serranía burgalense, que por tanto, pienso que merece más por ello, ser el auténtico punto de partida o <<arcano sin número>>, porque no tiene fecha siquiera, y porque, en el fondo, yo pienso que aquello poco importa para explicarnos el por qué de la invasión musulmana, a comienzos del siglo VIII. Así que del Paleolítico Superior, la Edad de Piedra, donde el sílex produce chispas al ser golpeado contra otras rocas duras o metales, y el sílex de las lascas, con las que se fabrican los instrumentos líticos, llamados <<bifaces>>, nos iremos moviendo, muy lentamente, como desperezándonos al regresar de un sueño interminable, hasta el Neolítico, el acontecimiento espacio-temporal de la Revolución agrícola, que permitía a esas lascas de sílex, una combinación de silice y oxígeno, un número atómico 14 y un número atómico 8, asociarse a troncos curvados, mediante resinas calentadas al fuego, que suponen que todos los homínidos tardaron en utilizar unos 250.000 años, que no es nada, eso, finalmente, si se compara con los milenios que tardó la vida en aprender a expresarse como muerte. Y acordándonos de esas encinas que veníamos admirando, en el cuaderno anterior, el que ya ayer finalizaba, dice lo que leo que su propagación suele ser por rebrote de cepa, puesto que en esas condiciones tan extremas de las que habíamos hablado, la germinación de las bellotas es complicada. Pero en el municipio de Cuadros, también son capaces de proliferar, esas otras que sobreviven, en lomas más secas y escarpadas en la margen izquierda del Bernesga, las que contrastan con la fresca vega de la orilla opuesta. Así que tampoco nos puede extrañar tanto, que alguien radicalmente exuberante como […]

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[los anuncios que se vean a partir de estas líneas serán una penalización que me impone el sistema por no pagar para que se me retiren]

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Es uno filósofo guardando silencio

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