Abrígate bien porque puedes coger la muerte


EL CAMINO DEL SALVADOR

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Fragmentos del 1er día tras andar por el Camino del Salvador

<<Abrígate bien, que así vas a coger la muerte>> -recuerdo que me decía siempre mi abuela, y que es lo que primero que habrá que tener en cuenta si se emprende la Ruta del Salvador o Camino Real, que es el que dirige tus pasos, a través de la montaña, ascendiendo hasta la Forcada de San Antón, el collado del Coito y el Canto de la Tusa, que es la altura máxima, con sus 1568 metros, antes de tener que dejarte, no caer, por las verticales laderas del Puerto de Pajares, en el concejo de Lena, y que es el itinerario que emprendieron Alfonso VI y su hermana Urraca de Zamora, junto con El héroe castellano, Rodrigo Díaz de Vivar el Campeador y su recién tomada esposa Jimena, en 1075, para realizar el inventario de las reliquias y joyas habidas en el interior del Arca Santa que se custodiaba en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo, El Salvador. A mí, que sea este rey el que de comienzo a las lecciones de la historia de nuestra tierra me parece justo porque es como el Sahagún del Camino, que está en el centro mismo. Mil años por delante suyo, es cuando, si lo pensamos, se gesta el cristianismo, porque la religión paulina se propaga de boca en boca, a través de su promesa de redención por medio del bautismo, y mil años por detrás, en nuestro ahora, no es esa misma <<vida eterna>> lo que se nos promete pero si una vida cada vez más longeva y cuidada. Luis -que es quien se cuido de mí en Poladura de la Tercia– dice que su fuerte es la historia pero ya cuando me invitan a ver esa noche el partido de fútbol con ellos, con Luis y con Esteban, que es el presidente de la Comunidad, toso como si el pecho se me fuera a romper por dentro. Pero eso es por las subidas y bajadas, y también porque no llevaba nada en la garganta a primera hora de la mañana, tapándola,sobre todo ese día, que se sale, o yo sí, desde Pola de Gordón. Subidas en las que te arrancas a sudar a mares, y cuando te has quitado el abrigo, porque ya no puedes ni dar un paso, y te quieres dar cuenta, el aire más gélido se te ha echado encima, y te estás congelando, y al día siguiente esto sera mucho peor, y será un continuo, porque lo puedes estar experimentando en cuestión de veinticinco metros, independientemente de donde te encuentres, es decir, o bien subiendo o bien bajando. Yo, temblando temblando, temblando de tiritona, el primer día que me pasé en la cama, que lo único que hice, por más de 24 horas, fue estarme poniendo los pies con el máximo cuidado sobre un piso interminable, sobre todos los firmes del camino cuesta abajo, que parecían eternos, porque no se acaban nunca, y es a eso a lo que me indujo en esta ocasión la fiebre. Una fiebre que no delira como la fiebre de la inflamación emocional, porque es meramente orgánica pero creo que la verdadera maestra, puesto que lo que aprendí, repasando la lección de los suelos atravesados, fue que las personas son como estos pisos, y que si no pones toda tu atención en cada paso, y te apoyas firme en los bastones, el accidente sobreviene de cualquier modo. Y eso es lo que me parece que estuve haciendo, crecer así, como cuando se enferma uno de niño que es lo que le dicen , grabarme esta lección en la conciencia, que las personas son casi todas como el camino más abrupto de descenso. Así, que en esta ocasión no han sido sólo las horas vividas en la realidad lo que habrá conformado mi experiencia, sino también las horas que me han mantenido excluida de la enfermedad y recluida y la cama […]

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[…] que es el correlato no sólo de los kilómetros que se andan sino de los tiempos en los que se realizan y sobre los terrenos sobre los que se andan. Porque el que sufra de vértigo, es muy posible que si esta información la busca… y la encuentra a través de mí… decida al contemplarlo que este camino no sea un camino para él… porque si es cierto que hay algún tramo en el que si uno flaquea lo que se juega es la vida. Y en sí es peligroso, por muchos motivos. No los ascensos, como te comentaba sino por los descensos, y por que cuando se evita pasar por la población de Puente de los Fierros y se sube a Fresnedo… ahí, en esos prados, al borde del precipicio, yo me voy a sentir muy vulnerable. Bueno, y si te puedes preparar psicológicamente para ello… pues mejor. Que hay algo que nunca había sentido, y que es algo que agradezco, sí, en el alma, y que es la señalización, a la persona, y a veces personas, que se han dejado la vida en ello. Porque estos son como yo, también trabajan por amor al arte, para que tú tengas esa sensación tan intensa que yo misma tuve, de ir tan acompañada en la soledad, que hasta se te hacía un nudo en la garganta, por decir, mira esta gente con su esfuerzo personal lo que logra, que te sientas tan cuidada. Y yo no, cualquiera pero con algo tan humano, como una mancha de pintura, hasta en lugares inimaginables pero hasta la extenuación. Que hay que vivirlo, ¿sabes? Porque es indescriptible, encontrarse metido en la montaña, y que alguien haya pensado por ti donde es que se te va a ocurrir poner los ojos para orientarte, para que antes de que tú los pongas lo encuentres a él ahí. Y si fueran sólo las pinturas… pero no, es que también hay un inmenso trabajo de orfebre. Y, entonces, se dice, por decir, que es por amor al arte, por lo que se trabaja pero tampoco es eso, es por la labor de la humanidad. Te deseo un buen día. Ayer tú pusiste un V sobre una plaza. No es el que tocaba pero yo necesité hacer un trueque al ir a pasar por Santa Cristina de Lena y por eso ese sabía donde se encontraba.

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[los anuncios que se vean a partir de estas líneas serán una penalización que me impone el sistema por no pagar para que se me retiren]

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. En realidad este tramo del camino estaría incompleto si el peregrino no visitara el pueblo leonés, limítrofe con Asturias, de Arbás y su magnífica Colegiata de Santa María (s. XII-XIII), hito hacia San Salvador de Oviedo y su Cámara Santa, que fueron el gran foco de atracción de los peregrinos que hacían el Camino Francés por León. De Arbás, por sendero, se asciende al alto de La Gobia y al Boquete de La Calera y se desciende por la vaguada de La Casa Tibigracias hasta llegar por un camino paralelo a la vía férrea a Samiguel del Río y al cementerio y pueblo de Payares. El camino continúa por la carretera hasta Floracebos y, a 1,5 km, por la derecha de la capilla de la Virgen de las Nieves, sale un camino hasta La Romía Riba. De aquí, pasando por el collado de la ermita de San Pedro, se baja al pueblo de Naveo. Se asciende por la falda occidental del alto de Torones y se llanea hasta el caserío de La Muela, para descender en pronunciada pendiente a Fierros. Se continúa por la carretera de San Bartolo y por una dura pendiente se sube a Fresneo. Faldeando entre bosques de castaños y acebos se llega a la capilla de San Miguel. Por un buen camino se baja a Erías y por el Camín de Los Moros hasta Campumanes. A partir de allí, el trazado resulta coincidente con la AS-242 que sigue por La Vega’l Rei y La Vega’l Ciigu hasta La Pola, donde hay un albergue de peregrinos.

    http://www.turismoasturias.es/descubre/cultura/itinerarios-culturales/camino-de-santiago/tipo-camino-del-salvador-conexion-camino-frances-camino-primitivo/etapa-1-pajares-pola-de-lena

  2. La Barraca, La Vega, Vil.layana y Sanriella jalonan el camino hasta Uxo, ya en el concejo de Mieres. Y de allí hacia Les Viñes, El Pedroso y El Requexéu, en una zona con numerosas naves industriales. Se aconseja ir por el paseo fluvial del río Caudal desde Uxo hasta Mieres del Camín, cruzando el río por La Ponte Verde, que está enclavada en el mismo lugar de paso tradicional. En Mieres del Camín era obligada la visita a la capilla del Carmen de La Villa, en la plaza del mismo nombre, junto a casonas y palacios del siglo XVII, antes de llegar a las Plazas de La Pasera y de Requexu, catedral incomparable de la sidra asturiana. Pasado Mieres del Camín el trazado coincide con la AS-242 hacia El Padrún y llega a La Pena, donde existe albergue de Peregrinos en las antiguas escuelas.

    http://www.turismoasturias.es/descubre/cultura/itinerarios-culturales/camino-de-santiago/tipo-camino-del-salvador-conexion-camino-frances-camino-primitivo/etapa-2-pola-de-lena-mieres

  3. El trazado continúa por la AS-242 hacia La Rebollá, El Rollu, Copián y Aguilar. En El Padrún se deja la carretera y por un ramal se va a Casares hasta llegar a Olloniego, primer pueblo importante del concejo de Oviedo, atravesando una pasarela sobre la autovía y el tendido férreo. Se atraviesa Olloniego por la calle central y se continúa por la carretera hasta llegar a El Portazgo, se cruza el río y se asciende bordeando la base del pico Arnea hasta entroncar con la carretera de La Manzaneda. Luego, por camino, hacia Venta del Aire, San Miguel y el Pontón de la Venta. Se cruza el valle del río Gafo y por carretera se llega a La Manjoya y al barrio de San Lázaro, entrada de Oviedo, con la Catedral de San Salvador y la Cámara Santa.

    http://www.turismoasturias.es/descubre/cultura/itinerarios-culturales/camino-de-santiago/tipo-camino-del-salvador-conexion-camino-frances-camino-primitivo/etapa-3-mieres-oviedo

Es uno filósofo guardando silencio

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