Historia e historias del Camino de San Salvador por la catedrática Pepa Sanz Fuentes


Pepa Sanz Fuentes

*fuente: LNE

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Es una extraordinaria conferencia que se agradece mucho.

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parte primera

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segunda parte

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tercera parte

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cuarta parte

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turno de preguntas

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enlazado a:

EL CAMINO DEL SALVADOR

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[los anuncios que se vean a partir de estas líneas serán una penalización que me impone el sistema por no pagar para que se me retiren]

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  1. La “Poeta del alba” quiere ver la mar

    La catedrática de Historia Pepa Sanz es una embajadora de Candás allá donde va: “Cuando me fui a Andalucía lo pasé fatal”

    Candás, Mónica G. SALAS Pepa Sanz Fuentes es avilesina, “sabuguera”, para ser concretos, pero también candasina. Es, como ella, dice una “mezcla extraña” de ciudad y pueblo, de apego al origen y de sentimiento por la mar, que, sin embargo, en su vida casan a la perfección. Así, de hecho, ha sido siempre, incluso asegura que antes de nacer. En el vientre de su madre ya asistía a esos continuos viajes Avilés-Candás, Candás-Avilés. El trayecto siempre fue el mismo, nunca varió, al menos en sus primeros años de vida.

    Sanz, catedrática de Historia, acudía con frecuencia a la villa marinera para reencontrarse con los amigos de sus padres Emilio López y Avelina Prendes, por aquel entonces encargados en la fábrica de conservas Ojeda. Sus nombres los pronuncia con un brillo especial en los ojos; ese repentino rostro de emoción tiene una explicación: “Fueron mi familia”. Y en verdad no sólo eso, sino las personas que forjaron en su corazón el amor que hoy profesa a Candás. Porque habrá nacido en Avilés, vivirá de lunes a viernes en Oviedo, pero su verdadera casa afirma que está en Carreño, donde se resguarda todos los fines de semana en busca de “descanso y tranquilidad”.

    Estas palabras en su relato parecen quedarse cortas, y por eso cuando la gente le pregunta “¿por qué no te quedas en Oviedo en vez de marchar para Candás?”, ella contesta, casi sin pensarlo: “Porque yo necesito ver la mar, ir los domingos a la iglesia de Perlora, hablar con la gente, subir a la Formiga, pasear por sus calles…”.

    Y eso que familiares le quedan más bien pocos en el pueblo. “Murieron los mayores, los medianos… Ahora sólo está mi ahijada, Cecilia”, comenta. Le parece entonces un buen momento para hablar de sus sobrinos Pablo y Santi, que por lo que cuenta se parecen bastante a ella. “Los dos son catalanes, viven en Barcelona, pero siempre que pueden vienen aquí; les encanta Carreño. Son más candasos que la fuente de Santarúa”, declara sacando una sonrisa de las suyas, aunque en realidad nunca la ha borrado de su rostro, porque Pepa Sanz, al contrario de lo que puede parecer en la distancia, es una mujer muy risueña y habladora.

    Como sus sobrinos, esta candasina de corazón, que fue en 2013 “Poeta del Alba”, también sabe lo que es estar lejos de su patria, muy lejos, exactamente a 811 kilómetros. En Sevilla estuvo viviendo desde los 14 a los 34 años por el trabajo de su padre, dos décadas que dieron para mucho, tanto en lo académico y profesional como en lo sentimental hacia su pueblo, porque aunque pasaba los veranos en Candás, aquello no era suficiente para ella; ansiaba poder verlo con mayor frecuencia.

    Pepa Sanz, también integrante de la junta directiva del Museo Antón, todavía recuerda hoy el momento en el que tuvo que decir adiós a Candás. “Lo pasé fatal; salí de aquí llorando, y eso que iba en coche de mi tío Manolo, que le tenía yo un cariño tremendo”, asegura con gracia. Durante esa etapa en Andalucía Sanz, que era conocida como “la asturiana”, se licenció en Historia e incluso durante un tiempo estuvo trabajando allí. Hasta que por fin sacó plaza en Oviedo y pudo regresar a su querido Candás.

    En la Facultad de Filosofía y Letras comparte desde hace 44 años con sus alumnos su pasión por la Historia, por la documentación y por la investigación. Dice que le gusta el contacto con los jóvenes, con aquellas personas a las que les puede transmitir sus conocimientos, y que siempre tuvo claro que se dedicaría a la docencia. “Es algo vocacional. Yo creo que lo heredé de mi madre, que era maestra”, señala. Fruto de esa vinculación con la Universidad, Sanz también impartió varios cursos de Extensión Universitaria en Candás durante ocho años. Los recuerda a la perfección. “Desfiló por aquí lo mejor de España, y aprendieron bien lo que eran la sidra y las parrochinas”, concluye con su sonrisa habitual.

    http://www.lne.es/centro/2014/02/10/poeta-alba-quiere-ver-mar/1540729.html

Es uno filósofo guardando silencio

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