Son las cualidades, no los defectos, las que arrastran al hombre a la tragedia [KAFKA EN LA ORILLA de HARUKI MURAKAMI]


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*fuente IMAGEN

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Óshima alarga una mano y la apoya sobre mi hombro. Noto la calidez de la palma.
Aunque sea así, es decir, aunque estés predestinado a que lo que elijas y el esfuerzo que inviertas no sirva de nada, a pesar de ello, tú eres una entidad definida, tú sólo eres tú. Y no hay duda alguna de que tú, como ser independiente, sigues avanzando hacia delante. No tienes por qué preocuparte.
Alzo la mirada y la clavo en el rostro de Óshima. Sus palabras poseen un extraño poder de convicción.
¿Por qué piensas eso?
Porque ahí reside la ironía.
¿La ironía?
Óshima me mira fijamente a los ojos.
—¿Sabes, Kafka Tamura? Lo que tú estás sintiendo ahora no es otra cosa que el conflicto central de la tragedia griega. No es la persona la que elige su destino, sino el destino el que elige a la persona. Ésta es la concepción del mundo en la que se fundamenta la tragedia griega. Y la tragedia, según la define Aristóteles, irónicamente, no surge de los defectos del protagonista, sino de sus virtudes. ¿Entiendes a qué me refiero? Son las cualidades, no los defectos, las que arrastran al hombre a la tragedia. Edipo rey, de Sófocles, es un ejemplo remarcable de ello. En el caso de Edipo, no son la indolencia y la estupidez las que originan la tragedia, sino su valentía y su honestidad. Y de ahí nace, inevitablemente, la ironía.
—Pero no se puede hacer nada.
—Depende —dice Óshima—. Hay casos en los que no puede hacerse nada. Pero, a pesar de ello, la ironía hace más profundo al hombre, lo obliga a crecer. Y se convierte en una puerta de acceso a una solución de una dimensión mayor. Y en ella puedes encontrar una esperanza universal. Ésta es la razón por la que hoy en día tanta gente sigue leyendo la, tragedia griega; por la que la tragedia se ha constituido en uno de los prototipos del arte. Y antes ya he comentado esto, pero, en la vida, todo es una metáfora. En realidad, nadie va matando a su padre ni acostándose con su madre. ¿No te parece? En resumen, nosotros aceptamos la ironía a través de un mecanismo que se llama metáfora. Y esto nos convierte, a nosotros, en hombres más sabios.

*fuente texto citado.

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[los anuncios que se vean a partir de estas líneas serán una penalización que me impone el sistema por no pagar para que se me retiren]

 

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Un comentario Agrega el tuyo


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    el instante de la tormenta de arena

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    A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con La Muerte antes del amanecer.Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí solo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.

    Y tú en verdad la atravesarás, claro está. La violenta tormenta de arena. La tormenta de arena metafísica y simbólica. Pero por más metafísica y simbólica que sea, te rasgará cruelmente la carne como si de mil cuchillos se tratase. Muchas personas has derramado allí su sangre y tú, asimismo, derramarás allí la tuya. Sangre caliente y roja. Y esa sangre se verterá en tus manos. Tu sangre y, también, la sangre de los demás.

    Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No!. Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.

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    un-dia-despues-de-la-navidad

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    <<Lo que tú estas sintiendo ahora no es otra cosa que el conflicto central de la tragedia griega. No es la persona la que elige su destino, sino el destino el que elige a la persona. Ésta es la concepción del mundo en la que se fundamenta la tragedia griega. Y la tragedia, según la define Aristóteles, irónicamente, no surge de los defectos del protagonista, sino de sus virtudes. ¿Entiendes a qué me refiero? Son la cualidades, no los defectos, las que arrastran al hombre a la tragedia>>.

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    un-dia-despues-de-la-navidad-2

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    Entonces, querido Yampo, al ‘vesre’ de en los cuentos de hadas, donde parece ser el defecto el que inclina a la resolución del problema… Aunque yo si que veo a Murakami, como dijo alguna vez alguien, un hombre paseando por El Retiro… Murakami es lindo. Besos desde este domingo que se descuelga del calendario, donde no deja de sonar, como un mantra, la música que tú elegiste: Say It Ain’t So Joe...

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    MURRAY HEAD

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Es uno filósofo guardando silencio

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