LA SÉPTIMA MORADA [basada en la vida de EDITH STEIN, fenomenóloga y alumna de Husserl]. Dirigida por Márta Mészáros en 1995


LA SÉPTIMA MORADA

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Edith Stein, llamada Santa Teresa Benedicta de la Cruz O.C.D. (Breslavia, Alemania (hoy Polonia) 12 de octubre de 1891 – Auschwitz, 9 de agosto de 1942), filósofa, mística, religiosa carmelita, mártir y santa alemana de origen judío. Es copatrona de Europa.

Beatificada en 1987 y canonizada en 1998 por el Papa Juan Pablo II.

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<<Ningún grupo puede traer orden de nuevo si cada uno de nosotros no está dispuesto a cambiar su propio destino>>

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Edith Stein nació en la ciudad alemana de Breslavia (hoy Wrocław, Polonia e históricamente, en alemán, Breslau) en el seno de una familia judía, el día del Yom Kipur de 1891. Era la última de un total de once hijos. Su padre era comerciante. En 1916 ingresa a la Universidad de Gotinga, donde estudió “Germanistik und Gesichte(Germanística e Historia). Atraída por la fenomenología trascendental, se convirtió en discípula del célebre filósofo Edmund Husserl. Publica su tesis de doctorado como “Sobre el problema de la Empatía”, lo que originará su programa filosófico temprano. Posterior a su tesis, vienen los escritos “Causalidad Sentiente” e “Individuo y Comunidad”, en donde busca justificar filosóficamente la nueva psicología naciente. La última obra correspondiente a su primer período es “Una investigación sobre el estado”, culmen de su proyecto para elaborar una antropología fenomenológica que vaya del hombre singular a la persona como comunidad.

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<<¿Tú también has jugado con la idea del suicidio?>>

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Dentro de esta primera etapa en su pensamiento filosófico, vale también la pena resaltar su obra “Introducción a la Filosofía”. Si bien no pertenece propiamente al ciclo de obras anterior y es de difícil catalogación, es una obra sumamente original. En ella se descubren los principales problemas de la filosofía de la naturaleza: el movimiento, las nociones de tiempo y espacio o qué es un objeto material y físico. En diálogo con Immanuel Kant y con Husserl, y demostrando profundos conocimientos de las ciencias duras de su época (física, biología, filosofía de la ciencia) Edith Stein establece una diferencia fundamental entre los problemas de la naturaleza y los problemas de la subjetividad. A partir de la segunda parte (encargada de estudiar la subjetividad), formulará una antropología propiamente dicha y resaltará las características del hombre como la libertad, la conciencia, y la capacidad reflexiva. En esta obra hablará de las estructuras de la personalidad y empleará el escrito como preámbulo a una obra de su etapa posterior: “La estructura de la persona humana”, que es un curso que ella impartió en el Instituto de Pedagogía Científica en Münster, Westfalia (1932/33).

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<<- ¿Estás segura de que quieres saber lo que es la fenomenología? ¿Ves ese piano? En la actualidad es sólo una pieza del mobiliario para guardar galletas, Y sólo se convierte en aquello para lo que fue creado cuando lo abro y toco. Es su potencial oculto lo que le da vida.  Pero quién lo hace vivo. Yo, porque sé que se puede producir música. Sin mi conciencia y la tuya este pobre piano estaría condenado a permanecer para siempre, sólo como soporte para guardar galletas>>

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En Gotinga, se acerca por primera vez al catolicismo y al estallar la Primera Guerra Mundial, en 1914, Edith siguió un curso de enfermería y sirvió como enfermera en un hospital austríaco.

El hospital donde servía fue cerrado en 1916 y Edith reanudó sus estudios filosóficos con Husserl y obtiene el doctorado en la Universidad de Friburgo (Alemania).

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<<La decisión más difícil es el silencio>>
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Varios de los filósofos discípulos de Husserl se convierten al catolicismo. En 1921, de visita en la casa de Hedwig Conrad-Martius, una discípula de Husserl, en Bergzabern, Edith visita la biblioteca y lee la autobiografía de Santa Teresa de Ávila. Según la propia Edith (que lo confesaría después), esta obra fue determinante para su conversión definitiva al catolicismo. En enero de 1922, Edith fue bautizada y el 2 de febrero del mismo año, recibió la confirmación.

A partir de su conversión al catolicismo inicia una nueva etapa en su pensamiento filosófico. Se dedicará al intenso estudio de las obras de santo Tomás de Aquino y del beato Duns Escoto. Sin negar su primera etapa como fenomenóloga estrictamente husserliana, y tomando como base filosófica sus primeras obras filosóficas de antropología, escribirá “Potenz und Akt” una primera obra de metafísica y ontología en la que dialogará con el pensamiento de Hedwig Conrad-Martius. Esta obra es un estudio profundo acerca de los primeros principios metafísicos del ser: el acto y la potencia y de qué manera se desvelan éstos en el ser humano.

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Posteriormente escribirá “Ser Finito y Ser eterno” (Endliches und Ewiges Sein), su obra magna, en la que desarrollará toda una metafísica inspirada en la filosofía de Santo Tomás y la fenomenología de Husserl, resultando así, una de las últimas tomistas más originales de la historia de la filosofía.

En 1933, después de dar cursos y conferencias sobre el tema de la mujer y la pedagogía, ingresa al Convento de las Carmelitas Descalzas de Colonia, donde toma el hábito de dicha orden, con el nombre de Sor Teresa Benedicta de La Cruz. El 31 de diciembre de 1938 es enviada al Carmelo de Echt (Holanda), donde parece estar fuera de peligro por no ser conocida de la población ni de los ocupantes alemanes.

Sin embargo, como represalia de los nazis, debida a la misión pastoral de los obispos holandeses que lucharon en contra de la deportación de judíos, la santa es arrestada el día 2 de agosto de 1942 por la Gestapo junto a su hermana Rosa (también convertida al catolicismo) y llevada con otros religiosos y religiosas al campo de concentración de Amersfoort, dos días más tarde al de Westerbork (Holanda). Posteriormente es enviada al campo de exterminio nazi de Auschwitz. La llevaron a la barraca 36, siendo marcada con el Nº 44.074 de deportación. Murió como judía y mártir de la fe católica a los 51 años de edad, víctima del tóxico Zyklon B (ácido cianhídrico), emanado en vez de agua de una instalación de duchas, con una muerte casi instantánea. Su cuerpo sin vida fue calcinado con leña en agosto de 1942. Las cenizas o huesos de la Hna. Edith se arrojaron en el campo adyacente.

Mujer de singular inteligencia y cultura, ha dejado numerosos escritos de elevada doctrina y de honda espiritualidad.

En 1962 se inició su proceso de beatificación. Teresa Benedicta de la Cruz, considerada por el catolicismo mujer hija de Israel, Mártir por la fe en Cristo y Víctima del exterminio judío, fue beatificada por Juan Pablo II en Colonia, el 1 de mayo de 1987. Su fiesta se celebra en el Carmelo Teresiano y en la Iglesia Católica el 9 de agosto.

El Papa Juan Pablo II canonizó a la judía, filósofa, monja, mártir y beata, Teresa Benedicta de la Cruz de la Orden del Carmelo Descalzo, el 11 de octubre de 1998 en la Basílica de San Pedro en Roma. Fue también este Papa quien la declaró co-patrona de Europa el 12 de julio de 1999, en el marco de la apertura del Sínodo de Europa.

*FUENTE WIKIPEDIA

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FILOSOFÍA – artículos

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  1. Naturaleza del Estado

     

    Edith Stein profundizó este tema bajo la influencia, entre otros, de Max Scheler, de quien había sido alumna, y de Adolph Reinach, fenomenólogo de la realidad del Estado bajo la óptica del Derecho Civil,

    Distingamos con Edith al Estado de la masa, de la comunidad y de la sociedad. El Estado no es la masa, asociación elemental, que dura tanto como dura el contacto efectivo entre los individuos que la componen, y que se disuelve una vez que ese contacto cesa. (p. 37-38). No existe ninguna función espiritual en la masa.

    Los Estados se construyen sobre la base de una vida de comunidad (p.38-40); en la comunidad nos encontramos en la presencia de un ente específicamente fundado en espíritu y caracterizado por una vida en común, pero con el cual ningún individuo coincide totalmente (como es el caso de los individuos que viven en masa) con lo vivido colectivamente: cada cual siente que pertenece a una comunidad que, por su lado, es sujeto de una vida propia. El Estado no es una sociedad, variante racional de la comunidad, donde los individuos son unos para otros objetos más que sujetos (39-40).

    Lo más específico de la comunidad estatal es la autosuficiencia, llamada por Aristóteles autarquía: “conjunto de personas asociadas en una comunidad de vida para formar un todo que se basta a sí mismo”. La autarquía tiene su correspondiente más preciso en la noción moderna de soberanía, aunque las dos nociones no se corresponden enteramente (p. 42).

    La esencia del Estado es el poder, si se entiende por poder la capacidad de conservar la autonomía del Estado. La existencia del Estado tiene por condición un poder estatal originado en sí mismo y reconocido; es decir en capacidad de imponer este reconocimiento. He ahí la soberanía (p.13, 16-17). Edith Stein no admite, por tanto, la tesis contractualista según la cual el Estado es una creación arbitraria, que tiene por fundamento un contrato entre individuos (p.39). Sin embargo, los individuos que componen el Estado constituyen una comunidad mantenida más por la amistad que -dice Aristóteles– por la justicia: esta amistad (philia) significa conciencia comunitaria.Pero este nexo existencial no es, sin embargo, exigido por la estructura estatal: un conjunto de personas y cierto tipo de relación entre ellas.Para situar mejor el pensamiento de Edith Stein en lo que concierne a estas grandes categorías (pueblo, comunidad, sociedad, Estado) y para percibir mejor su diferencia, recordemos algunas definiciones posteriores y parcialmente convergentes de Maritain en El Hombre y el Estado, L’homme et L’Etat.

    “El Cuerpo político o Sociedad política requerida por la naturaleza y realizada por la razón es la más perfecta de las sociedades temporales, una realidad enteramente humana que tiende hacia un bien enteramente humano, el bien común; El Estado es solamente esta parte del cuerpo político cuyo objeto especial es mantener la ley, promover la prosperidad común y el orden público y administrar los asuntos públicos; el estado es parte o instrumento del cuerpo político, investido del poder supremo solamente en virtud y proporción de las exigencias del bien común” (p. 9-13).

    El pensamiento de ambos autores parecen distinguirse por matices importantes: Edith Stein parece no insistir sobre el bien común ni sobre la sociedad política; pero un estudio más profundo de su pensamiento podría mostrar que, bajo otros vocablos, ella trata estos mismos puntos. Así, cuando escribe (p. 163) que el Estado “debe ayudar a la comunidad a ser moral”, ¿el bien común no está subrayado como razón de ser del Estado? Nos encontramos ya en proceso de considerar las finalidades del Estado.

     

    [CONTINUAR LEYENDO SI SE DESEA]

Es uno filósofo guardando silencio

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