– LA MALA FE – JEAN PAUL SARTRE – (1905 – 1980) – Huida, angustia y conciencia –


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<<Si quiero disimularme a mí mismo, la cuestión toma otro cariz, ya que sólo puedo querer <<no ver>> cierto aspecto de mí ser más que si estoy precisamente al tanto del objeto que no quiero ver. Lo que significa que tengo que indicarlo en mi ser para poder apartarme de él, o mejor aún, tengo que pensar constantemente en él para tener cuidado de no pensar en él. Hay que entender, por todo ello, que por necesidad tengo no sólo que llevar perpetuamente conmigo todo aquello de lo que quiero huir, sino también que tengo que apuntar hacia el objeto de mi huida para huir de él, lo que significa que la angustia, y  la huida tranquilizadora de la angustia deben darse en la unidad de una misma conciencia. En una palabra, huyo para ignorar, pero no puedo ignorar que huyo,  y la huida de la angustia no es más que una manera de tomar conciencia de la angustia…

Este poder anulante anula la angustia en tanto que huyo de ella, y se anula a sí mismo en tanto que yo la soy para huirla. Esto es la mala fe. No se trata de arrojar a la angustia fuera de la conciencia, ni de constituirla en fenómeno psíquico inconsciente, sino que sencillamente puedo volverme de mala fe en la aprehensión de la angustia que yo soy, y esta mala fe destinada a colmar la nada que yo soy en mi relación conmigo mismo, implica precisamente esta nada que ella suprime>>.

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* Fuente de la imagen

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Profesor de Filosofía en un liceo a los 24 años, estudia la fenomenología de Husserl y el existencialismo de Heidegger en Berlín. Publica una serie de obras en las que adapta  la fenomenología a su propia óptica: La trascendencia del ego (1936/37), La imaginación (1936), Teoría fenomenológica de las emociones (1939).  Su pensamiento existencialista se expresa en una obra sistemática: El ser y la nada (1943); en novelas y obras de teatro: La náusea (1938), El muro (1939), Las moscas (1943), A puerta cerrada (1945). Los caminos de la libertad (1945-49), Muertos sin sepultura, La prostituta respetuosa, Las manos sucias, El diablo y el buen Dios, etc.,  y en artículos: Situaciones (1947).

En 1946 funda con Merleau-Ponty, Simone de Beauvoir y otros la revista de pensamiento y crítica <<Les temps modernes>> e intenta a dar vida a una agrupación política de <<tercera  fuerza>> democrática y revolucionaria.

Combatiente, prisionero y resistente, la vida de Sartre es cada vez más un compromiso con las luchas políticas progresistas y las reivindicaciones justas de la humanidad. Con la Crítica de la razón dialéctica (1960) pone punto final al existencialismo y pasa a ser un pensador marxista no comprometido con la política del partido comunista. Rechaza el premio Nobel en 1964 y escribe un gran libro  sobre Flaubert, El idiota de la familia (1971-72). Ciego, Sartre sigue siendo el gran testigo del siglo XX, llegando a afirmar en el umbral de la muerte una ética de la solidaridad y de la fraternidad como dimensión primaria y esencial del animal hombre.

‘La historia de la filosofía’, pp. 495 – 497.  (Ed. Eikasia)

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. nandara dice:

    “Si alguna vez una mano, una oportunidad, una ola, me levantase y me llevase hacia lo alto, allí donde impera el poder y el prestigio, haría pedazos a las circunstancias que me hubieran llevado hasta allí y me arrojaría yo mismo hacia abajo, hacia las ínfimas e insignificantes tinieblas.
    Sólo en las regiones inferiores consigo respirar”

    Robert Walser

Es uno filósofo guardando silencio

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