Pau o la crisálida


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En mi mundo conviven confeccionistas baratos, de precio medio y caro; pero también exclusivos, que solo visten a una clase social con gran capacidad económica. Esos últimos, para confeccionar sus prendas utilizan tejidos escogidos entre de los mejores que utilizan los de precio caro. Si no fuera por esos, el exclusivo no dispondría de la suficiente variedad, ni quizá del suficiente tejido. Si no fuera porque existe el de precio medio, el caro no podría disponer de la cantidad y variedad que precisa para producir lo que le demandan. Si no existiera el de precio barato, el de precio medio no dispondría de la suficiente cantidad a un precio competitivo para vestir a su clientela.

El crecimiento económico se logra a través de dos caminos: el rápido, que se limita al que mejor conviene para la cifra global; y el equilibrado, que no contempla la velocidad para llegar a la cifra deseada.

El confeccionista, hombre de mundo por encima de todo, sabe que producir pocas unidades de gran calidad le reportaría más beneficio a su inversión y más plusvalía a su trabajo; pero también que en poco tiempo dejaría de encontrar la variedad de tejido que necesita, y el poco disponible saldría mucho más caro. Por eso tiende a subdividir su empresa en diferentes marcas, calidades y precios.

 

Hace años, de muy joven, conocí dos chicas francesas, preciosas, muy inteligentes y algo mayores que yo. Vivían para viajar, conocer mundo; trabajaban en el norte y visitaban el sur, y el dinero que ganaban en uno lo gastaban en el otro.

Esta historia no vendría a cuento, si no fuera porque un día les pedí que me explicaran por qué la gente vivía mejor en el norte que en el sur, cuando la riqueza natural del primero superaba la del otro. Y me respondieron que en Suecia y Noruega, desde tiempos inmemoriales, en verano se hacía acopio de alimentos y madera para pasar el invierno, que las casas debían estar bien construidas, sin grietas ni goteras, y que los señores feudales se cuidaban mucho que fuera así, para poder encontrar sus súbditos vivos en primavera y hacerlos trabajar y pagar impuestos.

En el sur con poco hay suficiente, y el noble, con darles una choza y algo de pan, ya va servido; me dijeron mis dos jóvenes amigas.

 

Eso tan simple, algunos que se autodenominan estudiosos y cobran por ello, no lo saben o lo obvian.

Pau

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25 Comentarios Agrega el tuyo

  1. ”Conozco” a Pau desde mis tiempos en ‘imagínate’ como Sabbat.
    Un día tuvo el detalle precioso de hacerme llegar una de sus camisas, muy bonita y una cazadora maravillosa. Guardo esas dos prendas conmigo. No renuncio a ellas. Son mi buen recuerdo de que en el mundo existe gente generosa, suave, social y aventurera, y aunque yo sea un ”bicho” raro.

    Gracias, Pau.

  2. Racismo

    Tu coche es alemán, el vodka que bebes es ruso, el kebab que comes es turco y la pizza italiana. Tu democracia es griega, el café que tomas es brasileño y las películas que ves son estadounidenses. El té es tamil, tu camiseta es de la India, la gasolina de tu coche es de Arabia Saudita y tus equipos electrónicos son chinos, los números con que cuentas son árabes y las letras con que escribes latinas. ¿Y te quejas de que tu vecino es inmigrante? Contrólate.
    de Hippie Perdido, el Lunes, 21 de febrero de 2011 a las 1:21

    (Hippie es también Pau)

  3. INTRODUCCIÓN A LA NOVELA QUE ESCRIBE PAU:

    Ayer, mientras escribía tranquilo la segunda parte de mi historia: “El poder de una convicción”, mi nuera se sentó a mi lado y después de leer un rato me preguntó si era una novela.
    -Pues sí- respondí
    -Es que lo cuentas en primera persona- me dijo extrañada.

    De vez en cuando le envío un capítulo a Mónica, después de todo el libro está dedicado a ella, prácticamente es su protagonista.
    Lo curioso es que al empezar a escribir, pensé que el primero me costaría bastante, cosa que así fue, pero que el segundo sería mucho peor. Y no, ni de lejos.
    Escribo tan rápido que los capítulos avanzan sin darme cuenta y lo peor es que, por olvido, dejo muchas cosas atrás, que luego, al recordarlas, las escribo pensando que en algún momento deberé engarzarlas.
    Mónica no se inmiscuye, prefiere que la historia salga tal como la viví, que siempre es distinta a la realidad absoluta. Dicen que cada uno tiene la suya, que la realidad es relativa. Y no es cierto, la realidad existe en estado puro y es precisa. Nosotros la tergiversamos, casi siempre sin intención. La veíamos de manera distinta porque nos dejamos llevar por los sentimientos.
    El primer libro: Piel de salamandra, aunque de historia más lejana, es más preciso por no tener tanto sentimiento. Sin embargo, las palabras fluyen a una velocidad y con una facilidad asombrosas, como si las tuviera incrustadas en la memoria.
    El tercer libro, cómo no, se titulará el Blues de Amara, y probablemente será el más difícil de todos, en el que deberé romper los pocos tabúes que me quedan y hacer caso omiso a la mucha moralina que nos acompaña. Ahora bien, en el momento que salte la barrera, las palabras se agolparán en mis dedos sin darles tiempo a escribir. Pero, me pregunto si lo conseguiré.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/02/la-realidad-absoluta.html

    1. Voy a listar las entradas que configuran Piel de Salamandra, añadiendo algún pequeño fragmento, pero las entradas son sabrosas, seguro. Ya se ha visto aquí, que clase de persona (María Zambrano) es Pau.

  4. Nuestra capacidad de asombro está directamente relacionada con la del aprendizaje; y la de perplejidad, con la de ser hombres.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2010/09/piel-de-salamandra.html

  5. Y nos hablaron del elefante solitario, que no va en manadas o grupos reducidos, que entra en los sembrados, los destruye y ataca al granjero que topa con él; pero cuando preguntamos si conocían algún caso luctuoso, respondían que no, que si en el poblado vecino, que si al hermano de un conocido lejano, pero no de viva experiencia.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2010/09/piel-de-salamandra_12.html

  6. -No os internéis por el interior, cerca de la frontera con Gabón. Dicen que corren elefantes y son peligrosos-

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2010/09/piel-de-salamandra_17.html

  7. Uno de los lugares donde debíamos pernoctar era una escuela. El padre de nuestro amigo estaba muy interesado que la visitáramos y nos esperaban. El padre de Alvar la había financiado.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2010/10/piel-de-salamandra.html

  8. De vez en cuando, cuando creíamos ver pisadas de elefante o el rastro que deja a su paso al entrar en la selva, parábamos a mirar. Y pocas veces nos equivocábamos, el elefante es claro en su rastro, destroza y aplasta los grandes arbustos de la selva.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2010/10/piel-de-salamandra_06.html

  9. Recuerdo los árboles, el color de la madera, tostado por dentro y de corteza lisa, y el olor a podredumbre. Y no recuerdo sus nombres.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2010/10/piel-de-salamandra_12.html

  10. La experiencia africana nos hizo adultos de la noche a la mañana. Después de aquel viaje nada fue como antes, todo cambió. A mis viejos amigos: Jep, Joan, Toni… nunca les conté lo que habíamos vivido, era demasiado increíble, fantástico; pero también de una crueldad incomprensible y despiadada.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2010/11/piel-de-salamandra.html

  11. Por entonces, Alvar y yo conocimos una mujer, ya no era una chica, tenía treinta y cuatro años. Era culta, rica, pragmática y sin ningún prejuicio. Nos habían invitado a una divertida fiesta y había gente mayor que nosotros.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2010/12/piel-de-salamandra.html

  12. Yolanda me fascinaba hasta el punto que temía perderla, y a veces le entregaba mi cuerpo sin ganas, fingiendo una pasión inexistente o un divertimento muy distinto al que buscaba, temeroso que, de negarme, terminaría cansándose de aguantar a un adolescente en su casa. Sin darme cuenta y sin aparente intención por su parte, me había prostituido.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2010/12/piel-de-salamandra_04.html

  13. Poco después cumplí los dieciocho y definitivamente me fui de la casa de mis padres. A partir de aquel día solo volvería puntualmente en algunas fiestas y muy de vez en cuando.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2010/12/piel-de-salamandra_19.html

  14. Después de la Semana Santa el tiempo cambió, la temporada había finalizado como los contratos. Y decidimos abandonar aquella vida de robinsones. Había estado bien para una temporada, pero no para más.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2010/12/piel-de-salamandra_27.html

  15. Yo tendría doce, ella uno menos.
    Alba fue mi primer amor, el más apasionado de todos.
    Doce años… Hoy los cuento con asombro. De los doce hasta los veinte. ¡Cuántos enamorado de la misma mujer!
    Las aulas, como correspondía en aquel tiempo, eran separadas.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/01/piel-de-salamandra.html

  16. Con mi abuelo mantenía una relación intensa y afectiva, casi de padre y amigo. Era el hombre que más me había enseñado y el que inculcó los principios por los que me regía. Nunca se avergonzaba de nada, ni intentaba influenciar si no era con el ejemplo, porque lo importante para él, no era la convencionalidad sino el convencimiento.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/01/piel-de-salamandra_12.html

  17. De aquel tiempo recuerdo una terrible aventura. Era Semana Santa, había nevado copiosamente y, pese las recomendaciones que nos habían hecho en el pueblo, quisimos llegar al refugio de los lagos de Meranges. Y, a medio camino, Alvar sufrió el típico mal de montaña. Nunca lo habíamos experimentado, sabíamos que existía, pero no sabíamos qué era ni a qué se debía y, mucho menos, cómo combatirlo.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/01/piel-de-salamandra_16.html

  18. Un año más tarde, Alvar y yo ayudamos a buscar a un famoso médico y experto montañero, que se había perdido en pleno invierno y en la misma población. Lo encontraron a los pocos días, ya habiendo desistido en la búsqueda, sentado en una piedra y mirando el pueblo desde lo alto. Estaba muerto de frío. Más tarde me enteré que padecía una enfermedad fatal. Años más tarde, un día que recordamos el tema, Alvar y yo nos prometimos que, en un caso parecido, el sano ayudaría al enfermo para terminar de la misma manera.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/01/piel-de-salamandra_29.html

  19. Alvar cambió sensiblemente su manera de ser y aumentó la cercanía con las chicas, abandonó su impostura y prepotencia; se había descubierto normal como cualquiera y no siempre mejor. Y yo aprendí que en sexo, todos somos distintos y no es tan difícil conseguir el placer de la pareja.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/02/piel-de-salamandra.html

  20. Mi primer trabajo fue en un pequeño taller de artesanía industrial, ayudaba a fabricar piezas de metal únicas, con múltiples aleaciones; moldes que previamente debían labrarse con cera y luego hacerlos con cemento refractante, en el que introducía la aleación centrifugándola a pulso; piezas de una cerámica especial, tan dura como el acero.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/02/piel-de-salamandra_09.html

  21. Por Navidad volvimos a montar la parada en la feria de belenes, pero esta vez por nuestra cuenta y no una sino dos. Y volví a pasear por las callejas aledañas a la Catedral, buscando más inscripciones o recordando las vistas anteriormente.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/02/piel-de-salamandra_13.html

  22. Planteé el posible viaje a mis compañeros, antes había hablado con Jep, que hacía poco se había comprado un flamante seiscientos y necesitaba ganar dinero. Con Joan escribía cuentos cortos que vendía a algunas revistas y confeccionaba piezas de modelismo naval, pero no tenía suficiente. Le ofrecí nuestra clientela y se avino a vender, repartir y cobrar mientras durara el viaje.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/02/piel-de-salamandra_19.html

  23. El viaje a la costa alicantina la hicimos con el 2CV, queríamos cargar lo máximo y para no arriesgar, cogimos el material preparado para el resto de la clientela; pensamos que si lo vendíamos, volveríamos a fabricarlo. El seiscientos era pequeño y no daba para mucho en comparación a mi coche.

    http://lacrisalidadeltiempo.blogspot.com/2011/02/piel-de-salamandra_24.html

    1. Y aquí es donde conecto yo. Lo continuaré… Ánimo Pau.

Es uno filósofo guardando silencio

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