Reflexiones sobre la muerte, la autodestrucción, el pensamiento y el devenir (Michel Foucault, Juan Piazze, Mario Teo Ramírez)


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Bichat ha relativizado el concepto de muerte, haciéndole perder ese absoluto en el que aparecía como un acontecimiento indivisible, decisivo e irrecuperable: la ha volatilizado y distribuido en la vida, bajo la forma de muertes pormenorizadas, muertes parciales, progresivas y tan lentas que terminan más allá de la propia muerte. De esa forma la contenía en una estructura esencial del pensamiento y de la percepción médicas; aquello a lo que se opone la vida y a lo que se expone; aquello con relación a lo cual es oposición viviente y, por tanto, vida; aquello con relación a lo cual es analíticamente expuesta, y, por tanto, verdadera… El vitalismo aparece en el fondo de ese mortalismo”.

Michel Foucault (citado por Deleuze, ‘Foucault’).
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Rafael Romero M
Fragmento de un ensayo de Juan Piazze (Centro de Estudios de Investigación Filosófica, Universidad de Valparaíso) titulado:
“Algunas reflexiones sobre la muerte suscitadas por la ética del cuidado de sí”

… “Evidentemente, toda vida es un proceso de demolición”. Con esta frese de F. S. Fitzgerald, Deleuze da inicio a una de las más bellas series de paradojas de su Lógica del sentido: Porcelana y volcán. Puede ser entendida como un elogio a la autodestrucción y sus diversas formas de manifestarse: esquizofrenia, alcoholismo, drogadicción, suicidio. A esta frase Deleuze le otorga la virtud de ser una “obra maestra”, que resuena en la conciencia de todo ser humano como un “ruido de martillo”. Sin embargo, es algo bastante más inocente lo que quiere decir. Cada etapa de la vida es acompañada por un deterioro inevitable, el continum vital es interrumpido constantemente por pequeñas muertes que indican el paso a un nuevo estadio. Tal modificación destructiva afecta a la forma como es asumido el destino: o bien bajo el imperio del nihilismo, destino impuesto y advenido desde instancias ajenas y artificiales; o tomando las riendas de la inminencia del fin, dando acogida a “la libertad de morir y el poder de arriesgarse mortalmente”. En este punto queda abierta y justificada la posibilidad del suicidio, entre otras, como el uso de drogas o de alcohol, en la medida en que se logra escapar a la urgencia del presente, abriendo una brecha en el hilo temporal donde tendría lugar lo inédito, el acontecimiento. Mediante el cual se accede a una libertad, dando lugar a un espacio que no se encuentra sometido a las limitaciones del estado de cosas. El propósito de Deleuze al señalar estas formas de autodestrucción, en tanto medios de exploración revolucionarios, es abrir la posibilidad de que sean alcanzados por otras vías, que igualmente funcionen como dispositivos de liberación. Por ejemplo, en distintos lugares de su obra señala que se puede hacer un viaje sin moverse del lugar donde se encuentra, y los efectos producidos por las drogas, el alcohol, u otros formas de experimentar el límite, pueden ser logrados por otros medios. Un ejemplo de ello es, poder plantear, al modo de Foucault, la posibilidad de pensar de otro modo y, a través de esta operación, cambiar la propia conformación del individuo y dar lugar a la opción de ser otro. De esta manera se dota de dignidad a la existencia, considerando que cada individuo puede enfrentar los sucesos que lo afectan directamente:

“ser digno de lo que nos ocurre, esto es, quererlo y desprender de ahí el acontecimiento, hacerse hijo de sus propios acontecimientos y, con ello, renacer, volverse a dar un nacimiento, romper con su nacimiento de carne.”

El acontecimiento, para los actuales propósitos, puede ser entendido como aquello que corresponde al devenir, es decir, aquella instancia que escapa a los patrones históricos. El devenir siempre guarda relación con la posibilidad de liberación desempeñada por la latencia de una transformación que afecta a la composición del individuo: dejar abierta la posibilidad de ser otro. Equivale a lo que Foucault denomina como lo actual:

“no consiste simplemente en caracterizar lo que somos, sino en seguir las líneas de fragilidad actuales, para llegar a captar lo que es, y cómo lo que es podría dejar de ser lo que es.”

Con ello, lo actual, quiere decir la puerta de salida hacia una posibilidad no contemplada por el recorrido calculador de la historia a través de la fragilidad del presente. Generando un espacio donde la libertad se identifica con un proceso de transformación. Actual, en este contexto, quiere decir lo mismo que Nietzsche denominaba intempestivo (unzeitgemäss), es decir, “actuar contra su tiempo y, de esa manera, sobre su tiempo y, espero, a favor de un tiempo por venir”. Con ello se abre un espacio de libertad concretizada en la certeza de una próxima transformación. Lo intempestivo, o actual, también corresponde a lo póstumo, en tanto guarda en sí una promesa de futuro. Pero no es precisamente el futuro de la historia sino el porvenir, la posibilidad abierta por el devenir, pues en efecto se actúa contra el tiempo. La posibilidad de transformación sólo puede ser entendida como promesa de futuro. El presente queda hendido en la posibilidad infinita de transformarse. Actual, es el ahora infinito, sea esta otra lectura de lo que Nietzsche llamaba “nuevo infinito”, la aplicación del perspectivismo a la existencia; en el infinito ahora, se puede ser todos los nombres de la historia pasada y por venir.

Uno de los límites más difíciles de franquear es el de la muerte, afecta al estado de cosas y a la existencia individual. Además pareciera imposibilitar todo tipo de transformación posterior, es el cese de toda transformación. Es por ello que la elección libre de la muerte representa un punto máximo de fuga, pues se rechaza todo tipo de imposiciones y miserias, y finalmente, es la muerte misma la que queda conjurada en este último suspiro. En la muerte, entendida como acontecimiento, se justifica todo el proceso de demolición, como el héroe que en sus últimos estertores logra abrazarse al destino. Para enfrentar la muerte, indica Foucault: “Hay que prepararla, componerla, fabricarla pieza a pieza, calcularla o, mejor, encontrar los ingredientes…recibir consejo y trabajarla para hacer de ella una obra sin espectador que existe únicamente para mí, y sólo en el tiempo que dure el más breve segundo de la vida”.

Adelantarse al final, ser intempestivo, ser actual, tomar el destino con las propias manos que ejecutan el fatal gesto de fiesta, pálido adiós, máximo placer que coincide con el punto máximo de destrucción, momento de extrema singularidad, radicalidad del acontecimiento: “Merece la pena ocuparse más de él que de cualquier otro: no para preocuparse o intranquilizarse sino para transformarlo en un placer desmesurado, cuya preparación paciente, sin descanso y también sin fatalidad, iluminará toda la vida”. El suicidio es el acto que, sin duda, como lo hace notar Foucault en la parte final de La voluntad de saber, es el límite del poder. En él se ejerce el derecho privado e individual de morir, lejos de la calculadora administración de la vida, momento más “privado” del que cabe esperar, en medio de las sombras, un rugido de liberación. Está signado bajo la sencilla fórmula del placer, alejamiento de la plástica felicidad, que coincide con la autodestrucción, peldaño final de la propia autosuperación. La lección del suicidio nos muestra que se tiene que vivir, entendiendo la vida como un inevitabe proceso de demolición, como si cada día fuese el último. Zaratustra advierte, “Yo amo a quien quiere crear por encima de sí mismo, y por ello perece”. De ahí que el despuntar del nuevo día indica un renacimiento. Toda demolición, todo ocaso, es recompensado con la liberación del pasado, una superación de sí mismo, la posibilidad cierta de ser otro. ¿Será esto un rasgo de esquizofrenia?
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Hola Rafa. Muy extenso el texto. Pero quiero precisar algo. No estoy a favor ni en contra del suicidio. Para mí la filosofía no es un juego de posiciones: estar a favor de esto, estar en contra de aquello, etc., sino un ejercicio de pensamiento, de comprensión; no hay conclusiones ni prédicas, ni recomendaciones. Cada quien, por sí mismo, saca y aplica sus propias conclusiones.

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Deleuze piensa en el suicidio como filósofo (piensa en su significado ético, en su sentido; igual para el caso de las drogas, el alcoholismo, la esquizofrenia) pero no creo que se atrevería a recomendárselo a nadie. El mismo optó por el suicidio no por “razones” filosóficas sino por razones estrictamente personales. Ciertamente, su decisión personal fue coherente con su reflexión teórica. Pero no necesariamente van juntas.

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Es un asunto difícil, paradójico incluso. Pues la única forma consecuente de hablar a favor del suicidio es haciéndolo… pero si se hace ya no hay manera de hablar, ni de esto ni de nada. Uno no puede elogiar el suicidio que otros han realizado, tampoco puede cuestionarlo, ciertamente. Es una decisión, una singularización; nadie puede tomarla por otros, nadie puede hablar por otros. El tema tiene un límite lógico y ético.

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Por otra parte, el amplio número de suicidios de jóvenes en México nos hacer ver que no se trata de un problema filosófico o personal sino de un fenómeno social, político incluso. Más que suicidio lo que hay es un “asesinato” indirecto, con un asesino “abstracto”, “impersonal”: el sistema de injusticia, desesperanza y desesperación que hemos construido, o hemos permitido, todos. Las cosas tienen sus matices siempre. Relatividad de las cosas: hay muchas maneras de suicidarse, seguir vivo puede ser una de ellas.

Si trata de elogiar el suicidio, hay que reconocer sinceramente que no hay mejor forma de suicidarse que seguir viviendo… Matarse es ser demasiado benévolo consigo mismo.

MARIO TEO

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Ella de Carmen

Sí, sí, me gusta mucho lo que ha relativizado Bichat. Coincide con mi entendimiento del proceso interno de apoptosis (celular) y también con mi concepto de especie y la importancia real de sentirme parte de mi especie. La célula es al hombre lo que el hombre es a la especie.

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Hace un par de años, grabé un testamento vital, que le entregué a un sector de la ciencia. A este sector lo designé como tutor (ambos, dos personas representativas de un criterio). En él venía a decir: a mí se me puede cortar un pecho, claro que sí. Y una pierna si fuera necesario, lo que no acepto, y bajo ningún modo, es que se prolongue una vida a la que no le tengo demasiado apego (hay que sentirse en la desesperación para llegar a formularse desde la desesperación) en condiciones vegetativas y denigrantes (como que demencie). Para mí la vida consiste en la razón. Si eso no existe ya no es vida humana y yo nací humana, no animal (únicamente) ni planta (únicamente).

Por supuesto que la eutanasia no puede nunca derivar hacia el genocidio. La eutanasia como el libre aborto. Nadie debería imponerla. Eso fue el nazismo. Así de peligroso es el concepto… Nadie tampoco debería decidir por mí hasta cuando debo o no debo vivir. La vida es sagrada. Sagrada en el sentido de que la mía me pertenece a mí mientras yo sea capaz de cuidarla. Y cuando… o por si no, dejo claro (les dejé) que pensaba yo acerca del asunto. De mi vida, de su prolonganción, y de la muerte. Como soy especie… Muy buenas tardes.

Me gusta esta sentencia Mario Teo: ”Matarse es ser demasiado benévolo..”. No, demasiado no, matarse (depende de la circunstancia) es ser benévolo sí y bondadoso. A mí es que lo de la bondad me tira mucho. Pero en absoluto fácil. Sólo de pensarlo… es la desesperación, de llegar a tener que pensarlo.
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Mario Teo Ramírez
Los dilemas existenciales, estimada María, son dilemas, precisamente. La filosofía lo único que puede mostrar es la relatividad de las cosas (en eso consiste esencialmente la sabiduría) y la necesidad que tenemos de saber razonar y decidir …conforme a las circunstancias que nos han “tocado” (esto lo enseña la vida más que la filosofía). Mi único punto desde la entrada anterior es que hay que pensar más allá del yo (sin negarlo). El pensamiento debe estar vinculado a la vida, pero no subordinado a ella, pues él es mucho “más”, es vida en sí mismo. No es nuestro “instrumento”; nos debemos a él.

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enlazado a:

MARIO TEO RAMÍREZ

(Universidad de Michoacán)

8 Comentarios Agrega el tuyo

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