LA FERTILIDAD


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Por si me sigues… La Fertilidad es otro de los atributos relacionados con el Arquetipo III. De hecho <<La Emperatriz>>, en la iconografía en la que se nos muestra, está gestando. La bitácora hoy pasa a llamarse, por tanto, así.

Los versos elegidos que  te cantan pertenecen a un poema de Adriana Pinda que lleva por título ‘La flor del telar’.

Raíces voladoras somos- dice la mujer,
así nuestras manos duras entran en la pureza del agua.
Serpiente que se arrastra es la sangre.
Nuestra tierra vive
yo la siembro la tierra de mi madre
ahora llega el brote
La vida antigua la que contiene
Florece en la montaña
se parte allí en el aliento.

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En los comentarios prosigo con mi investigación acerca de la fertilidad. Pero ya preveo un cambio de estructura o una metamorfosis en el vientre de este espacio.

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  1. FERTILIDAD Y RITUALIDAD EN LA POESÍA
    ETNOCULTURAL MAPUCHE

    Mónica Munizaga

    Introducción

    El objetivo de este trabajo es dilucidar el tema de la fertilidad y ritualidad en la poesía etnocultural mapuche, de diversos autores contemporáneos.
    Cuando utilizamos este término, nos referimos a la poesía escrita por mapuches, que trata sobre el cruce de culturas o la convivencia entre éstas. Junto con esto, dan cuenta de su propia identidad, de su forma de percibir el mundo y nos dejan entrar, en cierta medida, a sus secretos, tradiciones, creencias y rituales.
    Este dejar ver no siempre es explícito. Si bien el lenguaje poético en sí mismo se caracteriza por nombrar implícitamente las cosas, en la poesía etnocultural mapuche nos encontramos con otras estrategias que nos separan o dificultan esa entrada a la interpretación de sus símbolos. Me refiero, en primer lugar, a la cosmovisión. Si no manejamos los códigos de su manera de concebir el mundo, los elementos importantes que intervienen y se repiten en su apreciación y los emblemas propios de su religiosidad o creencias, estamos lejos de poder interpretar plenamente este tipo de poesía. Por otra parte, tenemos la limitación lingüística, el idioma distinto. En la gran mayoría de los casos es el mismo autor quien traduce sus textos, produciéndose así lo que Iván Carrasco denomina como “doble registro”, es decir, el registro bilingüe donde encontramos la versión mapuche y la española en un mismo texto. Por otra parte, tenemos el “collage”, estrategia que hace mucho más compleja la lectura ya que alude a integrar palabras en mapudungun dentro de un poema en español. Digo que con esto se dificulta la lectura, ya que si el lector no conoce la lengua mapuche no puede descifrar la totalidad del texto. A mi modo de ver, esta estrategia se utiliza para no develar completamente las claves de lo que se está diciendo, guardar algo sólo para los que entienden su lengua y sus códigos y, así, al mismo tiempo que muestran su cultura, la resguardan.
    El pueblo mapuche posee un gran sentido de religiosidad, el cual se hace latente en los variados ritos. Me centraré en el ritual del Nguillatún y en el rito de sanación de la machi (Machitún). Intentaré dilucidar de qué forma la poesía etnocultural mapuche reactualiza el mito y, con esto, hace una especie de llamado a la fertilidad; valiéndose de ciertos elementos poéticos que le van dando vida y perpetuando sus creencias.
    Además, los cuatro elementos: agua tierra, aire y fuego, juegan un rol importante en la simbología de la fertilidad, no sólo como causantes de la gestación, sino que también como impulsores de fuerzas que guían tanto a su cosmovisión como a los seres humanos. Estos poseen una estrecha relación con la mitología, por ende, están presentes en todos los rituales y ceremonias religiosas.

    Marco teórico

    1. Rituales
    En el mundo antiguo, toda ciudad nace de un rito. El ritual da forma a la vida humana desde lo profundo, por lo tanto, todas las culturas necesitan de esta expresión para manifestar su religiosidad y, así, situarse al lado de los dioses. Las ceremonias rituales a veces se hacían por medio de sacrificios humanos, animales y ofrecimiento de elementos naturales. La danza también juega un rol importantísimo en estas ceremonias, ya que es ahí donde el cuerpo pasa a simbolizar la espiritualidad y plasmarla en el espacio público. Es decir, es por medio de los ritos que el espacio privado de las creencias se hace público en la colectividad.
    La comunidad mapuche se caracteriza, entre otras cosas, por ser muy religiosa y vincular eso a las fuerzas espirituales y de la naturaleza, dándole una importancia fundamental a su entorno y a los elementos de agua, tierra, aire y fuego. Sus creencias se van a concretizar en el rito o en ceremonias individuales y/o colectivas. En el caso de los williches, la religiosidad y el rito están presentes en cada una de las acciones que realizan. Es así como los pescadores piden por una buena recolección en el mar y los agricultores piden por las cosechas.
    El hombre y mujer mapuche hacen oraciones en forma personal, familiar y colectiva. Cuando ora en forma personal o familiar lo hace muy temprano en la mañana, en la puerta de su casa siempre mirando al Este, ya que es por ahí por donde se asoma el sol, por ende, representa el punto de partida que trae vida y bienestar. Cada vez que oran al ser supremo (Chaw Ngünechen) le ofrecen muday, cereales u otras cosas (Loncomil, 1992).
    El Ngen es un ser espiritual que habita en los elementos naturales, es el dueño del agua, árboles, plantas, etc. Cuando un mapuche va a utilizar alguno de estos elementos, por ejemplo, va a tomar agua o a bañarse en un río, debe pedirle permiso al Ngen dueño de ese lugar, explicarle qué quiere hacer ahí y luego darle las gracias. Esto pasa a constituir un ritual individual, donde el ser humano complementa su ser con la naturaleza, la cual le otorga beneficios y, así, se crea una relación recíproca de respeto.
    En todos los rituales mapuches está presente la idea de un ser supremo benefactor, que ayuda y protege al ser humano, luchando contra las fuerzas del mal. La intermediaria entre la divinidad y los hombres es la machi, mujer que es llamada –por medio de sueños- a cumplir ese rol. El principal ritual de la machi es el machitún, donde actúa como curandera o chamán, pero también amplía su campo de acción participando activamente en rituales agrícolas, como el Nguillatún (Rodríguez, 2004).
    El principal ritual colectivo es el Nguillatún, el cual posee múltiples variantes, tanto históricas como geográficas, dependiendo de la comunidad que celebre la ceremonia. A continuación mostraré las características más predominantes que coinciden en los textos estudiados.

    1.1. Niguillatún

    De acuerdo a Manuel Loncomil, el Niguillatún es una oración individual, familiar o colectiva, concretizada en una ceremonia religiosa que se celebra en un lugar público destinado para tal evento. Se celebra para pedir lluvia en época de sequía o pedir buen tiempo cuando llueve demasiado. También, se realiza por un compromiso social y para cumplir con una tradición que dice que cada cuatro años se debe celebrar para agradecer al Chaw Ngünechen por las bendiciones recibidas, pedir ayuda y bendiciones para los años que vienen y pedir protección contra enfermedades de personas y animales.
    Lo anteriormente planteado se ve claramente en el poema de Graciela Huinao, “Nguillatún en la costa”:
    Para poner tranca a la miseria/ cada cierto tiempo
    los williche desclavan de sus rucas las penas.
    Se descuelgan de la historia
    y a Pucatriwe llegan
    espantando con el Nguillatún
    al maligno espíritu del hambre
    que va en estampida por la cordillera
    Los williche y el mar
    en vigilia
    comulgan tiempos de miseria.

    Como podemos observar en el poema, el Nguillatún tiene un poder terapéutico, ya que le da esperanzas de tiempos mejores a las personas que lo practican. La ceremonia consiste en una rogativa a un ser supremo, el cual está estrechamente relacionado a la fertilidad de la tierra y a la vida en general. Para los Williches, ese ser es el abuelito Wentayao, quien habita en Pucatrihue y hay que ir hasta allá a pedirle permiso para realizar Nguillatún.
    La leyenda cuenta que el abuelito Wenteyao era un joven que se perdió de su casa y fue encantado por el mar, razón por la cual se dice que su espíritu domina ese territorio, extendiéndose sobre las cosechas, enfermedades, la vida y la muerte. Por sobre todo, es el mediador entre los humanos y las divinidades y se presenta a través de sonidos musicales o por medio de sueños (peumas) (Montecino, 2003).
    Se dice que el primer Nguillatún celebrado fue luego de la batalla entre Kaikai y Trentren, serpientes de agua y tierra respectivamente. Luego del diluvio, los seres humanos que lograron salvarse bajaron de la montaña y realizaron el primer Nguillatún. Otras versiones, sostienen que su origen está en la época de la guerra con los españoles, ya que éstos trajeron muchas enfermedades, maltratos y pobreza al pueblo mapuche, por lo que debieron reunirse para derrocar a los huincas y, una vez que lo lograron, celebraron agradeciéndole a su dios. (Montecino 2003)
    Todas las leyendas que giran en torno al Nguillatún tienen como punto en común pedir y dar gracias al ser supremo. También dan cuenta del carácter cíclico de la naturaleza, de las estaciones del año, el tiempo de cosecha, el tiempo de lluvia y la sanación de enfermedades.
    Ese carácter cíclico de la naturaleza se ve reflejado en el baile de celebración del nguillatún, con el cual también se evidencia el carácter comunitario de la ceremonia. Esto lo podemos apreciar en Purrún, de Jacqueline Canihuán:

    Kulxun, xuxuka, pifilka,
    Se estremece nuestro corazón.
    En círculo, en círculo
    bailamos todos.

    La música y la danza son fundamentales en el rito del Nguillatún, ya que – como señala Ponciano Rumián- producen la conexión del mundo natural con el de los espíritus. En el poema se nombran instrumentos musicales propios mapuches: Kulxun, xuxuka y pifilka, los cuales ayudan a entrar en trance gracias a su sonido y al ritmo con que se interpretan. La música y el baile mapuche presentan un ritmo monótono, semejante a los latidos del corazón, lo que ayuda crear un estado de conciencia más sublime o meditativo, es decir, un estado de trance que facilita la comunicación espiritual tanto individual como colectiva y el hecho de que los movimientos sean circulares da cuenta de una visión cíclica de la naturaleza y del infinito.
    Si bien la sucesión y repetición de las partes del Nguillatún cambian de acuerdo a las diferentes comunidades, se reiteran la realización de sacrificios y presentación de ofrendas, las oraciones comunitarias, la comunión alimenticia y los bailes alrededor del rewe.

    1.2. Machitún

    El machitún es otro ritual muy importante en la religiosidad mapuche. Es una ceremonia de curación de enfermedades a través de la invocación de espíritus, la imposición de las manos, el uso de plantas y el sonido de instrumentos musicales. Todo va acompañado de rogativas de los participantes. Esta ceremonia puede ser realizada sólo por la machi, quien está dotada de dones para poder sanar, no sólo por un conocimiento adquirido de las plantas medicinales, sino también por un llamado de los espíritus o antepasados y un traspaso de sabiduría legado de otra machi anterior (Rumián, 2001). Ella es la mediadora entre la comunidad y dios y participa en todo lo vinculado a la religión desde los orígenes. El llamado a ser machi puede ser dado por el Ngnenechen, por los espíritus o los ancianos que ayudan a interpretar los sueños y visiones.
    En el Machitún se establece una relación única entre el enfermo y la machi, ya que ésta -como mediadora de lo supremo- ejercerá su poder en sanar a una persona particular. No sólo sana enfermedades físicas, sino que también las psicológicas o daños provocados por terceros y dolencias relacionadas con el amor. De acuerdo a lo expuesto por Claudia Rodríguez, en la revista Cuidad circular, la machi puede incluso curarse a sí misma, realizando un ritual privado.
    Tal caso se evidencia en el poema de Graciela Huinao:

    Preparo el rito perfecto
    bajo la última cómplice estrella
    del amanecer
    .
    Mientras las pócimas bailan en la hoguera
    mi kultrún revienta
    bajo el cielo rojo-azul.
    Al momento preciso
    florece mi cuerpo de la danza
    lenta primero
    luego amarga y frenética
    en ese instante
    conjuro tu nombre
    y por mi voz
    estalla el volcán
    acorralado en las venas.
    Por el occidente
    mi olfato pierde tu huella.
    Y un anciano sol
    pone fuego a mis ojos.
    Maldigo mi estirpe
    y tu emblema.

    Como podemos observar, la poeta adquiere una voz de machi, prepara su propio rito, mezclando pócimas de hierbas con bailes que la llevan a una exaltación que se simboliza en el estallido del volcán, para luego darle fin con el amanecer, donde el oriente representa la salida del sol y el comienzo de algo nuevo y el occidente representa el fin de una etapa. Siguiendo con la idea planteada por Claudia Rodríguez, es frecuente que los poemas cuya temática se centre en el machitún adquieran un ritmo y voz propios de la machi: “que concentran la palabra (mundana y divina), en forma de rezo, oración o rogativa y la música que emana del kultrún” (Rodríguez, 2004)
    El machitún requiere de la utilización de medicinas naturales, por lo que las plantas adquieren gran importancia en este rito, ya que en sí mismas representan el mundo de los espíritus y las que tienen propiedades curativas actúan en el mundo de los vivientes. Además, de acuerdo a Juan Carlos Gumuti, éstas brindan fuerza y apoyo, generan un ritmo de unión entre los seres espirituales y la machi, logrando un lugar central en la lucha ente el bien y el mal, privilegiando, de esta manera, a la vida. Las principales plantas que apoyan el quehacer de la machi son el canelo (Foye o Boye), Maqui (Kelon), Quila (Küla), Helcho (Ampe), Laurel (Triwe), Chacay (Chacay) y Refu (Refu).
    En el poema de Adriana Pinda, “Sanación” se ve de forma muy clara la presencia de las plantas en un ritual que busca volver a los orígenes, ya que postula que la cultura y las raíces son más fuertes que el amor hacia una persona: Aquí la poeta vuelve a asumir una voz de machi y desde esa condición va realizando un rito de sanación, con rogativas, participación de otras personas (presididas por la machi), inclusión de plantas, cantos, diagnóstico y curación del padecimiento que produce tristeza y abandono espiritual, para revertir esa situación a un estado de reconciliación con la propia cultura y vuelta a los orígenes:
    “Fuchotun/ es lo que falta. Laurel limpie esos aires,/ aclare los caminos./ La que me guía/ vuelca foye en la penumbra, erupciona/ una luna mordiendo los espíritus. Ella dirá cuándo./ Por ahora tengo los olores,/ despierto con la nariz pegada/ a las vertientes,/ la lamedura del sueño./ Fuchotu fochotu/ pieyfey tañi ñaña/ amulerkeita pu chollvñ mamvll./ Cantará la niña su canto antiguo si conoce/ la madre de su raíz, si llena su boca/ con yerbas sanadoras. Tusílago/ para la pena que derrama/ en tos asmática por el pecho, palke/ para la cabeza afiebrada sin trailonco/ matico cicatrizará herida de parturientas/ cuando venga su luz./ Ahora los ojos se les quedan en cementos,/ no hay lunas maternales en los edificios,/ no entra sol ni aire ni fuego./ La muchacha tendrá que hacer machitún./ Los brotes de las maderas/ pujan en su lengua,/ un pewen en aroma de parto./ Se le había ido el espíritu, dicen./ Le hicimos fuegos con luna llena en su ruka,/ sus brazos no quería mapuche por eso la pena,/ pero se rindió con foye/ mientras cantábamos. Trutruka,/ pvfvlka, trompe antiguo con raulí/ para enamorarla./ Un muchacho pedía por su regreso,/ porque la liberáramos de los perros negros./ Ya no quería ser secuestrada la muchacha/ en otro mundo, pero su corazón estaba partido/ en dos./ Por eso la pena y los piojos blancos./ Pedimos a la mamita le sobara la partidura/ allí donde moría. Vinieron entonces buenos olores,/ tierra de Treng-Treng llenó sus manos,/ Volvía el espíritu de chiquilla enferma/ porque la madre fue por él. /Tuve que ir a buscarlo por donde se perdió.

    2. Fertilidad

    La fertilidad ha sido un tema recurrente en muchas mitologías y ha estado relacionada, principalmente, con lo femenino. Es decir, el carácter de fértil se lo asocia con el cuerpo de la mujer en cuanto madre dadora y cuidadora de la vida, la cual recibe con cariño a todos los seres que en ella quieran crecer y transmite ese don a sus hijos. Esta concepción de la fertilidad la podemos apreciar en el poema de Adriana Pinda, “La flor del telar”:

    Raíces voladoras somos- dice la mujer,
    así nuestras manos duras entran en la pureza del agua.
    Serpiente que se arrastra es la sangre.
    Nuestra tierra vive
    yo la siembro la tierra de mi madre
    ahora llega el brote
    La vida antigua la que contiene
    Florece en la montaña
    se parte allí en el aliento.

    Como podemos observar en el poema, la hablante se siente identificada con otras mujeres, como parte de una tradición que tiene como fundamento preservar su cultura, ayudada de los elementos naturales. El agua y la tierra están muy presentes interiorizando y exteriorizando el cuerpo y alma de ese grupo de mujeres. La siembra de la tierra, la entrada en el agua y la serpiente terrestre que se arrastra en el líquido de la sangre, son signos de que ambos elementos van conformando la identidad femenina del pueblo mapuche y que ésta se va relacionando con la fertilidad. El aire es otro elemento presente, de forma de aliento sagrado y elevación del espíritu por medio de las “raíces voladoras”, dándole sentido y fuerza a su labor.

    Otro ejemplo de esta concepción es el poema “Nací envuelta en leche de mi madre”, de Roxana Miranda Rupailaf:

    Nací envuelta en la leche de mi madre,
    traje olor a sangre de mujer.
    La tierra abrazó mis pies,
    me reconoció la vida.
    El vuelo de los pájaros hizo temblar mi alma,
    el viento fue mi amigo de la infancia.
    Me traía en la llovizna
    los ojos mojados de mi abuela.
    Y era mi eco que se hundía en el follaje,
    la respuesta del laurel plantado por el sol.

    Los cuatro elementos fundamentales para la vida del ser humano están presentes en todos los mitos (mapuches y de otras culturas) y –como el rito es la concretización del mito- estarán presentes además en la ejecución de todos los rituales y manifestaciones religiosas del pueblo mapuche. Es por esta razón, que centraré parte de mi trabajo en explicar la importancia de la tierra, agua, fuego y aire en la cosmovisión mapuche, para luego relacionarlo con la poesía etnocultural.

    2.1. Tierra

    Muchas culturas ancestrales le otorgan una importancia relevante al elemento tierra, ya que se lo asocia a los alimentos y al espacio físico donde se desarrolla la vida humana y animal. Generalmente, ésta es representada por una imagen femenina, por sus facultades de procreación de frutos.
    Para los mapuches la tierra posee un valor fundamental, ya que la asocian al origen de la vida, espacio donde se enfrenta el bien y el mal y coexisten entidades benéficas y malignas. Ellos mismos se denominan “gente de la tierra” y su concepción del mundo comprende el Munche mapu (tierra donde habita el mal) y Wenu mapu (donde residen las deidades benéficas). Así mismo, dividen el Mapu (tierra) en los cuatro puntos cardinales (Montecino, 2003).
    Esta división se hace presente en el Kultrún, instrumento musical de trance de la machi. En su diseño se destaca la tetrapartición (orientada a los cuatro puntos cardinales), complementada con símbolos espaciales y astrales (vinculados a la idea de fertilidad y salud). Dicho en palabras de María Ester Grebe, el kultrún representa a la tierra mapuche y al mundo astral, por lo tanto, conlleva a una concepción egocéntrica de la tierra y etnocéntrica de la cultura. Además, es un instrumento musical de acción terapéutica; se relaciona con los bienes generados por la producción agrícola; simboliza el espíritu de la machi, saber y sentimiento chamánico; y representa una orientación espacial, referida a los cuatro puntos cardinales.
    También podemos ver la cosmovisión basada en la tierra en la estructura del rewe. Grebe nos cuenta que, de acuerdo con un mito de génesis, las siete tierras que integran al cosmos fueron creadas en orden descendente. En las cuatro tierras (representadas en los cuatro peldaños superiores del rewe) se concentran las potencias benéficas y constituye el aposento de los dioses, machis y caciques fallecidos. El quinto peldaño representa las fuerzas maléficas; el sexto la tierra habitada por mapuches, donde coexisten el bien y el mal; el séptimo es la tierra subterránea, regido por fuerzas maléficas. Dicho de otro modo, el rewe es una representación concreta de la concepción vertical del cosmos en el cual se proyecta la cultura mapuche.
    La presencia del elemento tierra y la importancia que se le atribuye a este en la poesía etnocultural mapuche, podemos verlo ejemplificado en el poema de Adriana Pinda

    Te llaman en lenguas raulíes y alezarias:
    Se está cayendo Treng- Treng
    ¿por qué no escuchan a los niños?
    Planten canelos para el tiempo de los brotes.
    Abuela, abuelo
    se cae el wuinkul frente
    a la casa de mi madre
    Ellos van a buscar el poder a la montaña,
    los pantanos permiten solo a algunos…

    Aquí se puede observar el rescate de la cultura por medio del mito. Invoca a seres supremos (abuelo, abuela), seres mitológicos (Treng- Treng), plantas sagradas (canelo), con el fin de hacer un llamado a recuperar la conciencia mítica ancestral, por medio de la valoración de la tierra.
    Con respecto a la idea del rewe, que constituye un pilar fundamental en la cosmovisión mapuche y su vinculación con el elemento tierra, nos encontramos con el poema “Sueño de Wexipantu”, de Kelu Liwen Tranamil. En este texto se aprecia la vinculación de la machi con la tierra, la estrecha relación que existe entre ésta y el rewe y la importancia del rito para poner orden ante la amenaza de destrucción de la cultura:

    La noche de Wexipantu
    una machi a la que yo oí
    triste elevó su llanto
    en mi sueño la conocí
    lloraba desconsolada
    por la tierra que le han robado
    porque han botado el rewe
    el rewe que es sagrado
    Ngenechen enfurecido
    a la machi consoló
    consoló con los truenos
    que la machi agradeció
    y con fuerza de los antepasados
    el rewe levantó
    y la machi con el pueblo
    un nguillatún organizó
    recuperaron aquella tierra
    y mi sueño terminó.

    Para los mapuches la tierra es el máximo exponente de su identidad. Su conciencia con respecto a la importancia de ese elemento lo hace ser sagrado y fundamental para el desarrollo espiritual y religioso. Todo su ser, orígenes, historia, visión de mundo y modo de comunicarse viene desde ahí. Por eso la protegen tanto y no dejan que cualquiera se adentre en sus secretos. Así lo podemos ver en el poema de Adriana Pinda, Lenguas secretas:

    Lo dijo la machi, no lo repitas
    entraba en trance. Anda
    A la montaña a esperar/ que la lengua de la tierra
    también se abra para ti.

    2.2. Agua
    El agua representa la fuente primaria de todas las potencialidades de la existencia, en cualquiera de sus formas o estados. La importancia este elemento, como fuente de vida y la manera en que éste se liga a la fertilidad femenina, la podríamos explicar, básicamente, en que el líquido amniótico es asociado al mar, lagunas y ríos. Además, en el mundo acuático habitan seres que los humanos utilizamos como fuente alimenticia, por lo que la buena pesca se asocia a un estado de fertilidad. De acuerdo a Kuramochi, el agua se sematiza bajo formas simbólicas como elemento productivo germinal. Los seres de agua pueden ser benignos o malignos y esto se puede determinar por medio de la forma o color que adquieran. Por ejemplo, una caída de agua está asociada a fuerzas benéficas, mientras que una inundación o aguas turbulentas se asociarán a fuerzas opositoras para lso seres humanos.
    La lluvia, como mecanismo de riego para la productividad y fertilidad de la tierra también juego un rol primordial. Con respecto a esto, el elemento acuático juega un papel muy importante tanto en la ceremonia del Nguillatún, como en el motivo que conduce a realizarla. La lluvia es vista como el principal referente de la fertilidad; sin ella no hay alimentos y, por ende, el ser humano no puede subsistir, pero en exceso también crea un estado poco fértil. Por ende, el Nguillatún actúa como medio de equilibrio de la lluvia y su poder fertilizante.
    Loncomil señala que, simbólicamente, en la realización del Nguillatún (cuando hay sequía) la machi se dirige a un lugar con agua y baila en él hasta entrar en trance. Al día siguiente, dos jinetes van a caballo al mismo lugar, mojan unas banderas y luego regresan al lugar del Nguillatún donde mojan a los presentes. Eso representa que lloverá.
    En el poema “Niguillatún en el bio-bio”, de Adriana Pinda, se muestra la importancia de la lluvia relacionada a ese ritual:

    Vamos a dar una gran rogativa
    por las lluvias que nos han caído
    porque tenemos pewen
    que canta de su adientrura pewen
    que es como el hermano del mapuche
    y su poder alumbra por debajo
    al Wenu- Mapu van
    los coigües, los canelos, los pellines
    con sus danzas amatorias con sus nubes
    cargadas con los pewmas de los hijos.
    Allá van a salir lloviendo
    trigo, si hacemos buena rogativa, si
    tenemos luna llena en tiempo de los brotes…

    El Pewén es el nombre con el cual los mapuches designan a la Araucaria, árbol sagrado, por lo que en sus bosques también se realizan ngillatunes (Montecino, 2003). Debido a las características físicas de este árbol existen variadas leyendas que lo relacionan con alcanzar al Wenu- Mapu, es decir, al cielo, donde la vida sigue después de la muerte. Por lo que cuando el hablante lírico menciona que tanto animales como plantas sagradas van al nguillatún, se refiere a que lo hacen protegidos de elementos sagrados de la tierra y del cielo, los cuales se vinculan con los sueños (pewmas). El principal objetivo de todo esto es agradecer por la lluvia, sin la cual no podrían existir las plantas sagradas. Esto se hace por medio del ritual de Nguilaltún. Entonces, se refuerza la idea planteada en un comienzo de que la poesía reactualiza el rito usando imágenes relacionadas con los cuatro elementos básicos de la naturaleza.

    2.3. Fuego
    A mi modo de ver, el fuego representa la fuerza, la pasión de lucha por el amor a la tierra y a los orígenes. Emerge desde el fondo de la tierra, los volcanes y desata su furia cuando es necesario, representando así, el ánimo indomable del pueblo mapuche. Su relación con la fertilidad radica en la fuerza de vida, indispensable para la gestación de sentimientos y de nuevos seres.
    Como representación de la pasión amorosa entrecruzada con lo espiritual y sagrado, tenemos el poema
    En el nguilatún, de Graciela Huinao:

    Pasas bailando
    saludas a los míos
    y yo/ anudo el instinto
    al fuego de mi casa.
    Mi hombre entibia cantos
    mientras en el telar dibujo imágenes frías…

    En estos versos la hablante se enuncia ante otro, dándole a entender que existe en ella un profundo sentimiento amoroso, el cual debe reprimir por causa de otro compromiso amoroso. Es decir, por un lado está el hombre que le produce una sensación de fuego, pasional, y por otro está el que sólo le da tibieza. Por lo que ella decide permanecer fría y transmitir esa imagen en su exteriorización ante el mundo, en su telar. Así, esa imagen continúa más adelante en el poema cuando dice: “..busco a mi hombre/ sentado junto al fuego/ entonando cantos tibios…”
    Por otra parte, no podemos olvidar la importancia del fogón dentro de la ruka, el cual no sólo ayuda a cocinar los alimentos y dar calor, sino que también reúne a toda la familia y es ahí donde se crea la instancia de transmisión oral de la cultura. Se dice que en el fuego moran los espíritus de Choñoiwe Kusé (fuego vieja) y Choñoiwe Fuchá (fuego viejo), ambos mensajeros encargados de llevar los sueños hasta Ngenechén. Por eso es costumbre relatarlos a orillas del fogón (Montecino, 2003). Como dice Kuramochi, el fuego solar se asocia a la fuerza vital de Ngenechen y este elemento sirve como relación con la divinidad.
    También se asocia a la fundición de metales. En el caso específico mapuche, la plata es el metal que representa a la mujer y su universo cósmico por medio de su simbolismo con la luna. No obstante, la importancia no está en sólo forjar el metal al fuego, sino que en la sabiduría de su uso, diseño de joyas, disposición de indumentaria ritual, etc. (Mora 1986)
    Marichanquín es el hijo de una machi salido de las brazas volcánicas. Él construye un puente de plata en la cordillera para los grandes invitados al primer Nguillatún (Mora, 1986)
    Retomando la idea del fuego como representación del espíritu y pasión humana que impulsa el actuar de hombres y mujeres, dándoles vida y fuerza, podemos observar el poema “Llamaradas”, de Lionel Lienlaf:

    Una llama salió de mi alma,
    la llama era mi alma, ardía,
    fuego de canelo lo tomó
    canelo de Ngenechen se transformó
    mi cuerpo de canelo.
    Una a una cayeron
    mis lágrimas sobre el Rewe
    y mi cabeza mira y mira
    cómo la tierra da vueltas
    sobre mis manos agonizantes.

    Aquí se nos muestra la metamorfosis de lo humano con lo divino , gracias al fuego, junto con dar cuenta del simbolismo sagrado y del emblema del rewe como constatación de la presencia del rito.
    El simbolismo sagrado del fuego, está presente en uno de los pasos del nguillatún: el sacrificio de los animales, donde las rogativas se acompañan de ofrendas para los dioses, las cuales llegarán hasta el cielo en forma de humo. Así lo rectifica Bernando Colipán en su poema “Paisaje de Nguilaltún con un corazón en el centro”, cuando dice:

    Nocturno en el winkul
    sagrado, bajo las brazas
    arden cenizas.
    Un murmullo, granos
    de maíz, un cántaro
    de muday derramándose en el pasto.
    Sacrificamos al cordero elegido
    arde el fuego sagrado
    humedad en los ojos…

    En síntesis, el fuego conlleva muchos simbolismos dentro de la cosmovisión mapuche, por ende, está presente como elemento sagrado e impulsor de vida y espíritu en el rito y en la poesía.

    2.4. Aire
    El aire simboliza la fuerza que empuja la vida. La machi sopla dentro del Kultrún y con ese acto le da vida; el instrumento musical pasa a ser de su propiedad y, por ende, pasa a formar parte de un emblema sagrado que servirá para la sanación y conexión con los seres espirituales. El vuelo de los pájaros también simboliza la esperanza de vida y salvación, la libertad, así lo podemos apreciar en este texto de Ricardo Loncón, “Sueño de libertad”:

    Flotaba mi espíritu silvestre
    junto al vuelo de los cóndores
    haciendo suya toda la azul inmensidad.
    Circundó el sonido de la tierra
    exhalado en los volcanes.
    Siguió el cauce de los ríos pensativos.
    Escuchó su propio grito
    perfumado con esencia de montaña
    y se fue rozando el mar,
    jugando con las furiosas olas.
    Sobrevoló con una lanza las alturas
    para postrarse luego junto a un rewe
    agradecido de la tierra,
    de su aliento.
    Una anciana que golpeaba el kultrun
    en su canto le decía:
    En la pureza del aire te has bañado,
    se limpió tu pensamiento,
    has templado tu coraje,
    puedes conducir tus escuadrones!
    Levanta la voz de tu kullkull
    escribe con tu lanza
    estos días que son tuyos!
    Y un libro de páginas en blanco
    se abrió ante mis ojos
    elevándose como un pájaro.
    Cayó luego a la tierra
    alcanzado por un ruido de escopeta.
    Entonces emergieron de los montes voces de kullkull
    que inundaron el espacio
    con intenso olor a pólvora.
    Muchas ancianas llegaron hasta el rewe,
    alzaban sus kultrunes exclamando:
    Marichiwew, marichiwew, marichiwew!
    Fortalece a tus hijos Gnechén.

    En este poema se observa la lucha con el invasor, por lo que piden ayuda al ser supremo y la voz del hablante toma una posición privilegiada de defender su cultura, ayudado por mujeres sabias. Esto se ve representado gracias a los elementos de aire; el espíritu que flota y se iguala a los cóndores, abarcando el infinito desde las alturas; el aliento sagrado que viene del rewe y lo ayuda a seguir en la batalla; la pureza del aire purificador que le da el coraje necesario; y el conocimiento que se eleva como un pájaro, aunque corre peligro.
    Sin embargo, en la cosmovisión mapuche no todos los vientos son buenos. Existe el meulén o remolino de viento, que está asociado a las fuerzas del mal y se piensa que trae desgracias y enfermedades(Montecino, 2003). Un poema de Elicura Chihailaf habla sobre ese tipo de remolino:

    Entre nubes de polvo
    Meulén bajó hacia los valles,
    susurrando entre las piedras
    Dicen/ que en la madrugada
    Volando
    Meulén cruzó los aires
    Dormido entre los tayos
    estaba yo escuchando su murmullo,
    pasó la noche suave entre los cerros
    Veloz, un pájaro de polvo
    entumeció mi cabeza
    con su vuelo

    El aire es un elemento que le otorga vida al alma humana y a lo sagrado, por lo que puede ser visto como un ente positivo o negativo, dependiendo del uso que se le dé a su fuerza. Es el espíritu que habita en los emblemas, en el canto de la machi, en los vaticinios de los vientos y en el interior de todo ser humano. Ahí es donde radica su vinculación con la vida y la fertilidad.
    Conclusiones
    Como hemos observado, el concepto de fertilidad se relaciona con la transmisión de una herencia y como la conjunción de elementos naturales con la vida del ser humano y su alimentación.
    El rito del Nguillatún apunta a la fertilidad de los alimentos vegetales y animales. Mientras que el Machitún se preocupa de preservar la vida humana por medio de la sanación. Ambos se transmiten de generación en generación y representan la religiosidad del pueblo mapuche y su sentido de colectividad y respeto hacia las entidades supremas y a la naturaleza.
    Si bien son creencias antiguas, hoy en día tienen gran vigencia y se siguen practicando, aunque con variaciones y sincretismos. La poesía etnocultural da cuenta de la actualización constante del sentido religioso y sus ceremonias, ya sea por su trabajo temático o por la reiteración de símbolos recurrentes en la mitología, tratados de diversas maneras en los textos.
    A lo largo de mi estudio, he podido percatarme que los poemas que tratan el tema de la fertilidad no lo hacen en cuanto a la procreación de hijos, sino que más bien se presentan como rogativas o representaciones de ceremonias sagradas para solicitar alimentos, ya sea pidiendo por buenas cosechas o agradeciendo por los frutos de la tierra y el mar. Cuando aparece la marca de la genealogía, se hace vinculada a la tierra, al agua, aire y fuego, de manera que sigue vigente bajo la concepción ya mencionada.
    También he observado que cada poema expuesto en mi corpus tiene múltiples interpretaciones y es ahí donde radica su riqueza. Estos son sólo algunos, ya que – como mencioné anteriormente- la gran mayoría de los textos poéticos leídos contiene algún elemento que muestra la religiosidad y ritualidad por medio de alguno de los cuatro elementos.
    El objetivo principal de mi análisis no fue interpretar a cabalidad cada uno de los poemas, sino que más bien quise explicar la cosmovisión mapuche y la relación que la poesía etnocultural mapuche tiene con ésta, ya que sin esa mirada se hace imposible adentrarse totalmente en lo que los textos y sus autores nos quieren decir. Por esta razón, la puerta hacia un análisis más profundo queda abierta a futuros trabajos.

    Bibliografía – Carrasco, Hugo. “El repertorio de funciones del relato mítico mapuche”.Actas de lengua y literatura mapuche 2. UFRO. Temuco. 1986
    – Carrasco, Iván. “Los textos de doble codificación. Fundamentos para una investigación”. Estudios Filológicos nº 26. Facultad de Filosofía y Humanidades, UACH. Valdivia. 1991
    – Fritz, Rubén; Conteras, Marcos. “El origen del mundo y del hombre en relatos orales de la cultura mapuche” Actas de lengua y literatura mapuche 3. UFRO. Temuco. 1989.
    – Gomuti, Juan Carlos. “Anümka Pu Püllü, plantas espirituales mapuches”. Actas de lengua y literatura mapuche 3. UFRO. Temuco. 1989
    – Grebe, María Ester. “El concepto de Ngen en la cultura mapuche”. Actas de lengua y literatura mapuche 5. UFRO. Temuco. 1992.
    – Grebe, María Ester. “Lenguaje ritual: estudio antropológico del texto en su contexto”. Actas de lengua y literatura mapuche 2. UFRO. Temuco. 1986.
    – M. Ester Grebe Vicuña. “Creencias e identidad en la cultura mapuche: Rewe, Kultrun y Ngillatue”. Actas de lengua y literatura mapuche. UFRO Temuco.
    – Heunún, Jaime. 20 Poetas mapuches contemporáneos. Editorial LOM. Santiago de Chile. 2003.
    – Kuramochi, Yosuke. “Simbólica del agua y del fuego sexual en lso procesos de identidad de la relación con la realidad natural en los relatos mapuches”. Actas de lengua y literatura mapuche 5. UFRO. Temuco. 1992.
    – Liempi, Sergio. “Mapudungun y nguillatún como expresión de la condición humana universal”. Actas de lengua y literatura mapuche 2. UFRO. Temuco. 1986
    – Lienlaf, Leonel. Se ha despertado el ave en mi corazón. 1989
    – Loncomil, Manuel. “Nguillatún del pueblo mapuche”. Actas de lengua y literatura mapuche 5. UFRO. Temuco. 1992.
    – Montecino, Sonia. Mitos de Chile, Diccionario de seres, magias y encantos. Editorial Sudamericana. Santiago de Chile 2003.
    – Mora, Ziley. “La plata y su vinculación al universo femenino de la magia y el mito”. Actas de lengua y literatura mapuche 2. UFRO. Temuco. 1986
    – Pentukun 10-11. Instituto de estudios indígenas. UFRO. Temuco. 2000
    – Rodríguez, Claudia. “Escritoras mapuches: identificación con la figura de la machi”. Cuidad Circular, nº 5. Valdivia. 2004.
    – Rumián Lemuy, Ponciano. “Nuestra cultura mapuche wiyiche”. Fütawillimapu. Universidad de Los Lagos. Osorno. 2001.
    http://www.serindigena.cl/territorios/recursos/biblioteca/documentos/ficha_poesia_mapu.htm

  2. Podría haber seguido mudando el nombre de este espacio, por ejemplo, estaría la inteligencia emocional o creativa pero si sumamos los números que hemos andado, se produce una síntesis que tiene un lugar. Y ese es el HEMISFERIO DERECHO.

Es uno filósofo guardando silencio

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