EPÍLOGO: De Gernika-Lumo a Bilbao o de ‘La Ruta Juradera’

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Por la alarma del despertador eran las siete de la mañana. Apenas duró ese segundo. Yo para eso soy bastante consciente y considerada, y me coloqué el teléfono en el pecho, mis compañeras alemanas pensaban seguir durmiendo. Se me olvidó citar sus nombres, Pía y Ulrike.

Me bebí un café y me comí un trocito de tortilla, que había sobrado de la cena de los excursionistas franceses. Eran las ocho menos cuarto cuando salí por la puerta del albergue pero no quería irme sin haberme despedido de Anabel, porque esa mujer se comportó conmigo excepcionalmente y la aguardé para darle un abrazo y las gracias. La despedida fue muy emotiva. La más emotiva del Camino.

Eché a andar en dirección a la parada del autobús en Geltoki Plaza, el mercado comenzaba a funcionar. Estuve esperando hasta que llegó un vehículo pero el conductor me dijo que hasta una hora más tarde no pasaba ninguno en dirección a Bilbao; también que si me daba prisa, en la parada de Saraspe, alcanzaba a coger el de las ocho y media. Me lancé a correr por las calles desconocidas y tuve suerte, porque encontré a dos viandantes que me la indicaron. Luego no sé para qué me apuré tanto, porque estuve esperando en ella otros diez minutos. El billete marca las 08h36min. Y el importe fue de 2,30 €. Allí entablé conversación con una joven colombiana. Iba a Bilbao y le pedí que me indicara dónde tenía que bajarme, para agilizar el trámite de localizar la estación de tren o de autobús… Todavía no tenía idea de cómo iba a arreglármelas para encontrar transporte a Astorga. Aunque tampoco me habría importado demasiado tener que hacer noche en Bilbao pero eso no era lo que deseaba. A ella se veía que no le entusiasmaba la idea de prestarme ayuda.

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Entonces se lo pedí al conductor, que me abrió el portaequipajes pero Amaia, la señora que estaba sentada detrás de mí dijo: <<No te preocupes. Puedes venir conmigo que yo misma me dirijo hacia allí>>. Sí es que de verdad, hay gente luminosa.

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Yo reconozco que, más que llevar exceso de equipaje, lo que no podía evitarme era tener recargadas las baterías al mil por mil. Lo que experimentaba en mi cuerpo se salía de todos los cánones y dimensiones hasta ahora conocidas. Y eso que sólo había transcurrido una semana desde que había iniciado el Camino. Aquella energía interior es de lo más tremendo que he vivido, era Sobresaliente, y eso que todavía faltaba por incrementarse el nivel en la semana de andadura por el francés. Vibraba toda yo y era fantástico y sólo tenía que ver conmigo y con mi andadura.

Al pasar por Amorebieta-Etxano (historia de anteiglesias, a la que ya me voy acostumbrando) me llamó la atención el monumento ‘La Patata’, obra de un tal Nagel que ha conseguido pararle los pies, judicialmente, al ayuntamiento, cuando éste quiso trasladársela a otro lugar. La sentencia dictaminó que en el caso de que el ayuntamiento actuara con esa impunidad, el autor tenía derecho a una indemnización por daños y perjuicios, valorando su criterio por encima de instrumentaciones políticas.

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En una de las paradas en Bilbao nos detuvimos frente a una iglesia. En ella el número 21 o el Mundo, que simboliza, en ese idioma que conozco, llegar al final de un Ciclo. Son las 9h14min.

Seguí a Amaia como si fuera un cordero. Para hacerme con mi billete del metro de Bilbao recabamos la atención de un guardia de seguridad puesto que ella tenía tarjeta. Ese transporte tuvo un coste de 1,40 €.

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En minutos habíamos alcanzado nuestro destino. Dejamos el Euskotren atrás y estábamos en Termibus. Amaia y yo nos despedimos ahí, la buena señora seguro que se quedó de lo más relajada, después de haber acompañado en este trayecto a una peregrina del todo eléctrica. Yo se lo agradecía no se imaginará cuánto. Porque fue ocupar mi sitio en la fila, caérseme los bastones al suelo, encima parece que molestarles, esto, a dos capullos integrales, que ocupaban pavimento por delante de mí, que ni se molestaron en recogérmelos; que anda, que ves a alguien de cargado como yo iba y no tienes ni el detalle, entonces qué tipo de individuo eres. No, no es que no te levantes de tu asiento para cederle el sitio a una viejecita, o a un niño o a una embarazada, es que seguro que si no te ve nadie hasta les empujas. Y encima, a uno de ellos le dicen que para León no hay salida hasta el día siguiente.

Eran las 9h50min y la fortuna volvía a sonreírme, el autobús a Astorga tenía su hora de arranque a las 10:45. Es que ni medido lo mío. Pagué 28,65 € por este nuevo billete y me fui en busca de un café.

El viaje por el Camino del Norte finaliza aquí hasta que regrese a la ruta.

Pero es curioso porque, a pesar de llevar conmigo archivos grabados hasta Santander, luego dejé el sistema de lado porque yo me aburro con los datos puros y aunque la guía la escribiese Paco, al que en ese momento admiraba… no considero necesarias, en la andadura del viaje, las guías al uso y creo que limitan el ejercicio de nuestros sentidos, lo que a todos -pienso- nos gustaría desarrollar, incluido el del ingenio propio, que es el que goza del mágico poder de proporcionarnos autoestima a raudales. Dice el autor que aportan importantes datos históricos… en fin*, el kilo que se carreta de más, porque si fueran ligeras, y del que se puede perfectamente prescindir pero yo prescindo de la televisión y sé que la mayoría de la gente no puede. Ahora bien, digo que es curioso porque emití dos vídeos de una lectura (ésta una cosa creativa y no comercial, donde mezclaba el aquí y el ahora con el principio de la idea… solicitando permiso del autor porque yo siento que eso es importante, aunque te den por respuesta la callada; porque él dice: <<me parece mal y yo lo retiro>>, eso está claro pero en aquel momento, no ahora), y bueno, me detuve justo ahí. No llegué a realizar esas etapas, las que él denomina de la ruta juradera, pero esto de lo que hablo ya es una sensación difícil de compartir. Aquí los dejo. Porque a partir justo de ese punto, habrá que continuar. Es como un diálogo desde el pasado, con el futuro…

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De los primeros compases del Camino del 2010

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. A quien ha preguntado sobre cómo aprender poderes sobrenaturales…

    No se aprenden Se aprehenden.
    Hay que ir a un lugar sobrenatural y entrar en contacto con él
    Y para eso hay que ser y sentirse digno

    Vas encontrando tus Señales por el Camino y tus objetos de poder que te dan valor, como una pluma o una sortija de niña, a veces recibes la llamada de una piedra de Poder

    Cosas así, que si se pueden conocer a través de la experiencia
    Si te despierta curiosidad quédate conmigo y yo te voy contando lo que me sucede a mí

    Quizá sea para ti o no
    Pero el hecho es que te has interesado por ello y eso significa que los necesitas para algo
    Lo importante es el qué
    Si es un problema…
    te animo a que me lo comentes
    Gracias .*)

    1. sé que si hoy tuviera que dar esa respuesta… sería muy distinta… y hasta mandaría a María a hacer gárgaras al proteosoma… y María soy yo misma dos años después…

Es uno filósofo guardando silencio

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