¿Te duelen tus sentimientos? -primero-


 

.

Estoy en el exterior y diluvia, he eludido el desayuno-buffet conjunto, hambre no tengo en ese momento, y hasta las nueve es posible hacerlo. Arriba se encuentran Juan Bautista, los amigos peregrinos que tenían intenciones de visitar el albergue privado en Mendata, Miguel y un grupo numeroso de franceses excursionistas en busca de montes o picos. Pep conmigo. Es entonces cuando le explico la teoría de los sentimientos de un maestro en psicología, uno de los pioneros en España, de cuando convertirse en psicólogo todavía estaba mal visto, y en espera de que le pueda ayudar con su problema. Esta teoría, en su momento, y gracias a la explicación magistral de esta persona comenzó a iluminar mi vida. Yo esta mañana en que la repito no me siento ni tan lúcida ni tan estimulada como en aquel instante pero lo intentaré.

.

.

Lo más básico en nosotros son nuestros sentimientos: y además de poder reconocer en ellos una gradación, nuestros sentimientos tienen Signo. El amor es un (+) y es un sentimiento de índole profunda. El apego no es amor y por tanto podríamos decir que es negativo porque nos perjudica en gran número de ocasiones y en la mayoría de los casos. La indiferencia aunque pudiera ser la antítesis del amor no es un sentimiento profundo, porque en realidad es un no-sentimiento. El odio sería no lo contrario del amor, sino un sentimiento poderoso, y por tanto profundo pero de signo (-); aunque esto con matices…. porque las circunstancias pueden llegar a ser muchas y -como algunos opinan- al enamoramiento, le sigue un necesario ‘enodiamiento’ cuando nos tenemos que liberar de un sentimiento estéril -como decía Marx- porque no provoca amor en el otro. Y esto podemos hacerlo extensivo tanto a la relación con el otro sexo, como a las relaciones con los lazos de la sangre… ¿Por qué? Porque sólo el amor por otro ser o el enamoramiento -mejor exponerlo así- puede compararse a los fuertes vínculos que establecemos en la infancia en nuestras familias origen.

Entonces veamos: si alguien te sugiere, en lo interior, un sentimiento de nivel bajo… eso nunca va a hacer peligrar tu estabilidad. Y, por favor, hay que concienciarse de que aún no estamos hablando de ninguna otra cosa que no sean nuestros aspectos emocionales, no hemos comenzado a elaborar ningún pensamiento acerca de nada. Así que para comprenderlo sería importante hacer una revisión de qué sentimientos nos despiertan los demás que conocemos y con los que nos relacionamos. ¿Tu vecina/o que es tan simpática/o contigo? ¿qué experimentarías al perderla/o? ¿o a aquel compañero de clase o del trabajo? ¿o a la señora que te despacha el pan todos los días y que también es amable con tu persona? ¿Se hundiría el mundo si se fuera a vivir al extranjero o desapareciera de él? ¿Verdad que no? Podemos pasar entonces a analizar lo que experimentas por tus amigos. Incluso por amigos a los que has unido tu vida hace veinte años o más… ¿Y por tus hermanos? ¿Y por tus abuelos o padres? ¿Cierto es que aquí las cosas comienzan a mudar de intensidad? Hay, podríamos decir, el siguiente nexo entre los hechos: amar profundamente a alguien y … Pero en este punto todavía no hemos aprendido a distinguir el apego del amor, ¿de acuerdo? Amor es aquello que te hace sentir fenomenal, que es benéfico y por tanto conlleva bienestar y crecimiento, es una Fuerza; y no te engañes, si no es así como te sientes, en ese continuo, es la señal de que estás equivocando el sentido. Ahora bien, si sufres, si padeces, si la mayor parte del tiempo te lo pasas preocupado o generando malestar, podríamos asegurar que tienes un fuerte enganche con alguien pero que tal asunto no te beneficia. Aunque tú quieras añadir: <<ya pero cuando estoy con la persona me calmo…>> ¿y si esa persona está contigo y mira hacia otro lado por un instante? ¿qué sientes ahí? ¿otra vez zozobra? O sea, que si te agarras y crees que lo agarras por ese minuto te tranquilizas pero nunca te sientes en paz, nunca eres por ti mismo, nunca independiente de eso. Igual que si fueras un bebé y no diferenciases entre quién eres tú y qué o de quién la teta que te alimenta. Si la teta no anda cerca y te percibes solo comienzas a berrear como sucedía entonces, en tu primera infancia.

.

No hemos comenzado a hablar todavía del odio pero en el punto preciso lo vamos a hacer… El poderoso odio que sientas por cualquiera y con el que te veas obligado a tratar por motivos profesionales o bien por convivencia material…

.

Así que ya sea porque somos presa del apego o porque amamos profundamente… y es que aún no hemos comenzado a pensar -lo recuerdo para que se tenga presente-. Hay dos circunstancias que sólo con invocarlas con la imaginación el PODER PERDER a esa persona que nos despierta a ese profundo estado de sentimiento , y el PODER SER RECHAZADO por esa persona que nos despierta a ese profundo estado de sentimiento, pueden hacer de nosotros víctimas o presas del pánico.

.

El miedo cuando es sano y funciona como sano equipaje de supervivencia: alguien te persigue, tú experimentas miedo y echas a correr, y entonces quizá por eso te salvas; tú no eres un nadador experto y aunque hace mucho calor y te gustaría remojarte, eres consciente de la terrible resaca que son las condiciones de hoy en el mar, y tu miedo, que es respeto, entonces hace que no sobrepases la zona de la orilla al bañarte, o que te sirvas de un charquito. Tu miedo te sirve de advertencia para que pongas atención en las cosas y las valores en su justa medida. Pero qué ocurre cuando decimos: ¡Ai ene! ¡Si la pierdo/a me muero! Ese si esto, aquel si lo otro, aquello si lo demás allá… son condicionales, que nosotros imaginamos y nos provocan un cortocircuito (nuestra ilusión recreada del miedo lo hace) entre la comunicación lógica del sentimiento y pensamiento. Porque si lo primero son los sentimientos, si lo fueron en la infancia de la humanidad, lo siguiente es lo cognitivo y lo ineludible, y lo uno es inseparable de lo otro. Hay quien tiene reparos en rotular a lo uno de alma y a lo otro de mente. Yo lo voy a establecer así para que  podamos entendernos: en un cuerpo humano coexisten el alma y la mente, los sentimientos y los pensamientos. Por eso me hace gracia cuando algunos intelectuales se disparan a hablar del fenómeno de la creatividad, preguntándose qué sucede hoy en día con ella, que anda tan ausente del espíritu del hombre actual… Torrence definió la creatividad como la producción de algo original y útil… y eso de qué es consecuencia sino de la causa del amor. No es sólo como dice Llamazares que debamos ser educados en el consumo de enteógenos antes de promulgar una ley de liberalización de los mismos, sino que debemos ser educados en el amor. ¿Y dónde están esos maestros en esta versión tan invertida de la vida, donde la Ciencia y el Conocimiento han usurpado también el lugar que sólo a Sabiduría corresponde? Que se le pregunten a la Naturaleza para ver como se las arregla sin cerebro humano y resultar tan fecundamente creativa… Pep me escucha con atención y yo trato de seguir estableciendo las premisas básicas que van a conducirnos a alguna solución de su problema…

PROSIGO EN LOS COMENTARIOS

.

Anuncios

Un comentario

  1. SEGUNDO

    Cuando uno ama y eso genera una justa correspondencia conoce y vive en la confianza, que es un estado prodigioso del ser, las condiciones ambiente idóneas para el desarrollo de la realización personal. Si por circunstancias de la vida pierde a esa persona amada, como es comprensible pasará por un proceso de duelo, necesario, y superará su situación porque el ser humano es adaptativo pero no se pasará los días intentando adelantarse a esa circunstancia, es decir torturándose y, de paso, torturando al otro…

    * He decidido continuar adelante en estos comentarios y prescindir de otras entradas. Si tienes interés me seguirás mejor a través del esquema del encerado que es al que te debes de remitir y no sé durante cuánto tiempo estaré elaborando esta entrada.

    Hoy he decidido detenerme aquí por motivos de tiempo. Ya continuaré…

Los comentarios están cerrados.