La visita a la ermita de Santa Ana en Pasajes de San Juan


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Y entramos a la ermita de orígenes desconocidos por una puerta románica, que se respetó cuando ésta fue reconstruida en 1758. Un recinto sencillo pero por el que Xatur, como Sanjuandarra, mostró gran cariño. La fiesta de la Santa se celebra el 26 de julio y después de la misa se reparte un caldo a los asistentes; imagino que de pescado.
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En el altar, pintado, el retablo, en un fresco verde menta, como el de estas paredes que ahora me rodean, Santa Ana ocupando la posición central; una tallada policromada que llegó a Donibane   procedente de Flandes  en época de Felipe II.
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Xatur me habló del reloj de la misma y del complejo (de repetir) mecanismo de contrapesos por los que se ajusta el minutero de la campana para que a la hora de escucharla siempre el repiqueteo sea el preciso, y yo mostré interés por verlo. Más adelante en el Camino me enteré de que el hospitalario esto lo había comentado con unos jovencitos que en un bar de Mendata, ya en Bizcaia, van a decirme algo  así como que no debe uno entrar en tantos detalles innecesarios. ¿Ah no? ¡Curioso! Aunque yo también fui una joven poco convincente y bastante frívola, que no, <<afortunada-mente>>, todo el mundo lo es.
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Y después, y a pesar del cansancio manifiesto de las articulaciones de los pies, me vi impelida, por mi anfitrión, y con un recado para el cura, eso a mi querencia, sólo el de presentarme como peregrina, pero noté que al buen hombre, sin comprender muy bien (todavía) por qué, le hacía ilusión,  a visitar bajo mi sombrero (ya daba igual entonces la lluvia,  aunque Xatur acertando casi con la predicción me aseguró que no volvería a llover) esta marinera y deliciosa villa, prolongándome hasta más allá del Castillo de Santa Isabel, fortaleza en ruinas que Carlos I mandó construir para protección del puerto frente a los ataques extranjeros en 1621.
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Y, como cantábrica de alma que soy, el paseo entre salitres y espumas, lejos de cansarme más, me vitalizó e iba por dentro agradeciendo el estímulo extra que el antiguo remero combativo de trainera, quizá hasta queriéndolo, me regaló.
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*Estimado visitante o lector, esta entrada forma parte de un conjunto más amplio y de una experiencia terapéutica. Si has dado conmigo remitido por alguna amistad o bien porque la casualidad te guió hasta mí, te recomiendo que lo visites por si pudiera ser de tu interés. El enlace al que yo personalmente te remito es el siguiente EVOLUCIÓN, donde te dirijo unas palabras.

** Si te encuentras dentro de La lectora y la Magia, hallarás este Camino íntegro en la pestaña que aquí figura como Vía Evolución. En otros apartados de esta bitácora existen experiencias anteriores relacionadas con el Camino a Santiago o milenaria peregrinación por la ruta de las estrellas. Además de otros apartados en las diversas pestañas cada uno con sus particularidades, donde el contenido global de la misma ha sido o esta siendo listado.

*** Puedes igualmente plantear cualquier pregunta o duda en los comentarios, sea esto porque hayas llegado aquí en busca de algo, y no hayas sido capaz de dar con ello, o sea porque la inquietud te ha surgido aquí mismo. A veces me encuentro en el Camino y no en el albergue virtual, de todas formas regreso. Gracias por tu atención .*)

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  1. De Irún a Pasajes de San Juan, primera etapa de mi Camino del Norte por la Costa

Es uno filósofo guardando silencio

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