El instante de la magdalena


Estoy con el barquero, y es un fallo pero no me acuerdo de su nombre, él tiene muchas ganas de que yo conozca la historia de la santa que allí se venera en la vitrina, entonces no sé qué me está contando, de su cuerpo incorrupto y de cómo el asesino fue su padre, y yo cojo el cuadrillo que había allí, al lado de la santa y nos ponemos a leerlo, y eso lo hacemos juntos y yo lo grabo, y salimos juntos a la calle, Xatur ya debe de estar en su reunión, con los de la cofradía del Camino, o algo similar.
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Y yo, por supuesto no hago caso, del consejo de la cena, tengo un bocadillo esperándome y lo que no tengo es ninguna hambre, pero por si acaso regreso a la zona dónde no supe ver a la mañana, y entro en otro de los establecimientos, donde observo que si se ofrece menú peregrino, lo hago con sombrero, porque llovizna y si me lo quito voy a tener el cabello demasiado aplastado. Aunque antes fotografío al barquero en un contraluz donde el protagonista es el ocaso, al enardecerse sobre la ensenada. Y doy con el humilladero de la piedad, cercano a la casa Gaviria, llamado también de Roncesvalles, por lo que se conmemora la participación de humanos en la batalla, y hay un niño, fotografío la lancha, al niño, el muelle, el sencillo mecanismo por el que uno embarca, se desprende de una monedas, a traviesa  en lancha una dársena, donde el acto se repite y el barquero desembarca a otros en el breve muelle, y todo es tan cordial que apetece. Y mientras repaso estos hechos la magdalena ya ha desaparecido de mi boca, y no lamento tener un cigarrillo a mano, los remeros son atléticos, en sepia, desde los marcos de la pared, con miradas  hondas y desafiantes van henchidas las traineras de orgullo, cazadores de ballena, sudor de serlo, el sudor de la descarga en los muelles, sudor del gobierno del remo. Entonces no sospecho todavía que, a la mañana, Xatur va a contarme las exigencias que conllevaba eso, y también que la flota tenía algo más que el nombre de todos los vientos. Entonces abandono el lugar pacíficamente, y soy correspondida en esa misma longitud de onda.
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*Estimado visitante o lector, esta entrada forma parte de un conjunto más amplio y de una experiencia terapéutica. Si has dado conmigo remitido por alguna amistad o bien porque la casualidad te guió hasta mí, te recomiendo que lo visites por si pudiera ser de tu interés. El enlace al que yo personalmente te remito es el siguiente EVOLUCIÓN, donde te dirijo unas palabras.

** Si te encuentras dentro de La lectora y la Magia, hallarás este Camino íntegro en la pestaña que aquí figura como Vía Evolución. En otros apartados de esta bitácora existen experiencias anteriores relacionadas con el Camino a Santiago o milenaria peregrinación por la ruta de las estrellas. Además de otros apartados en las diversas pestañas cada uno con sus particularidades, donde el contenido global de la misma ha sido o esta siendo listado.

*** Puedes igualmente plantear cualquier pregunta o duda en los comentarios, sea esto porque hayas llegado aquí en busca de algo, y no hayas sido capaz de dar con ello, o sea porque la inquietud te ha surgido aquí mismo. A veces me encuentro en el Camino y no en el albergue virtual, de todas formas regreso. Gracias por tu atención .*)

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. “HUMILLADERO”. Cierta capillita sobre pilares y cubierta con techo, dentro de la cual está en medio, de ordinario, una cruz con la imagen de nuestro Redentor puesto en ella, o otra insignia devota de nuestra Señora o de algún santo. Y dixose assi por la devoción que tienen todos los fieles de humillarse passando por delante deste devoto lugar, comúnmente está en las entradas o salidas de los lugares al camino real o trillado. Otros humilladeros están descubiertos con cruzes de piedra sobre peañas de gradas. Y ni más ni menos nos humillamos a éstas y a las ordinarias, que suelen ser de palo, a las quales los caminantes, con más fundada religión, les arriman las piedras que los gentiles hazian quando en las encrucijadas las amontonaban al pie del padrón o piedra de la efigie de Mercurio, a do estavan esculpidas letras que declaravan para dónde yva cada uno de los caminos”.

    Con esta definición, podemos deducir fácilmente que los peirones eran monolitos levantados en lugares muy determinados, ahora ya de construcción, en los que antes se erigían otros más rústicos de “palo”, con unas piedras amontonadas al pie, que marcaban los caminos y las encrucijadas y las gentes veneraban como altares a los dioses del lugar.

    http://diccionarioalcarria.blogspot.com/2008/02/humilladero.html

  2. De Irún a Pasajes de San Juan, primera etapa de mi Camino del Norte por la Costa

Es uno filósofo guardando silencio

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