La consigna, la clave, los Compañeros de Camino: el albergue animado


El postizo de Luis todavía no se ha ido, continúa tras la barrera de información, me abre la consigna, más encantador imposible, me explica que tengo dos nuevos compañeros de cuarto, que les ha mandado al mismo lugar que a mí, que o no les vi o no coincidimos, la realidad es que lo de los pensionistas no les estimuló lo suficiente y buscaron una tasca, y aunque aún no son las dos y media puedo ocupar mi litera.

Ocho plazas, arriba y abajo, un baño y una ducha independientes, escrupulosamente limpio, acceso por marcación de clave. Cuando ya sólo me tengo que ocupar de lavar la ropa… entran ellos. Uno es fornido, tiene mi edad, el otro es más joven y más canalla.

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Este se tumba en el lecho con los brazos por detrás de la cabeza, ha llegado en coche, el otro sólo piensa en hablar con su mujer, a la legua se percibe lo enamorado que está, ha comenzado esa misma mañana en Irún, va a ser padre de nuevo, a mí me parece algo arriesgado pero son valientes, ella mi misma edad, y son amigos desde aquel Camino en el que se conocieron, desde entonces se reúnen para andar juntos durante una semana, lo cual me parece maravilloso, eso es el Encuentro. Este apaga la voz del otro cuando le recuerda -en <<modus operandi P. G.>>- que debe hacer lo propio con su pareja, yo me alegro de parecer tonta y en realidad todo me resulta estupendo, hasta que el genial cuento de Carlo Collodi se vaya materializar para mí, -¡cuanto honor!- la que se siente Comprometida hasta la médula soy yo, y bueno, además por detrás está, toda la experiencia acumulada de la anterior peregrinación, que ¿el hombre es un lobo para el hombre? No pero lo que está claro que para la hembra no es y nunca (si todavía está de buen ver) un cordero, y ni en el caso de los más mansos, que éste no lo parece, o de lanas más vírgenes su disfraz, como aquel. Les dejó ahí, faltando Geppetto por asomar y me voy, peregrinamente a hacer mi colada, tan contenta, bajo algunos pisos, con mi ropa y mi jabón. Y es que en cuanto acabe… una hermosa urbe, el atractivo que persigo, se extiende a mis pies.

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*Estimado visitante o lector, esta entrada forma parte de un conjunto más amplio y de una experiencia terapéutica. Si has dado conmigo remitido por alguna amistad o bien porque la casualidad te guió hasta mí, te recomiendo que lo visites por si pudiera ser de tu interés. El enlace al que yo personalmente te remito es el siguiente EVOLUCIÓN, donde te dirijo unas palabras.

** Si te encuentras dentro de La lectora y la Magia, hallarás este Camino íntegro en la pestaña que aquí figura como Vía Evolución. En otros apartados de esta bitácora existen experiencias anteriores relacionadas con el Camino a Santiago o milenaria peregrinación por la ruta de las estrellas. Además de otros apartados en las diversas pestañas cada uno con sus particularidades, donde el contenido global de la misma ha sido o esta siendo listado.

*** Puedes igualmente plantear cualquier pregunta o duda en los comentarios, sea esto porque hayas llegado aquí en busca de algo, y no hayas sido capaz de dar con ello, o sea porque la inquietud te ha surgido aquí mismo. A veces me encuentro en el Camino y no en el albergue virtual, de todas formas regreso. Gracias por tu atención .*)

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