El menú en el Hogar del Jubilado de San Sebastián – Donostia


Para acceder a él hay que cruzar la zona verde y buscar la calle, creo que Ondarreta, girando hacia la izquierda.

Como es demasiado pronto no se sirven comidas, pido otro rosado, en el gesto de la joven camarera se percibe -de inmediato- un no estar precisamente encantada de este aquí y de este ahora por el que andan transcurriendo sus días; me siento en un rincón a propósito, he agotado -o casi- las dos baterías de los teléfonos, me vuelvo a introducir en las opresoras botas y me acerco a la barra, su compañera es otro cantar, el perfecto ejemplo de la cordialidad perdura en su sonrisa, me autoriza a conectarlo a la corriente eléctrica, en cualquiera de las tomas, se lo agradezco en el alma.

Un matrimonio envejecido pero jovial se ha sentado frente a mí, los dos rezuman amabilidad, me saludan, me miran con consideración, la timidez les supera, se acerca a la mesa la camarera de prematuro rictus amargo. Árida como una piedra pómez dice: <<mi compañera te autorizó a que utilices los enchufes pero ella no es quién porque esto es una asociación privada; y te aseguro que si alguien de la asociación te ve haciéndolo te puede llamar la atención, así que puedes hacerlo durante un rato pero sólo por un rato>>. ¿Llamarme la atención? ¿Y qué era entonces lo que había hecho la pumita? No te preocupes, que inmediatamente soluciono eso -tono educado que no pierde la compostura ni la sonrisa germinal; descalza -eso sí- regresé a la esquina y me senté de nuevo con el teléfono a la mesa pensando que San Sebastián, al margen de ser una ciudad preciosa, no iba a ganar un concurso de miss simpatía, si  ello dependiera de la calidez humana del trato de sus restauradoras.

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Y seguí escribiendo sin querer darle importancia alguna. Para que alguien te ofenda con su actitud, no sé si tildarla de recta o de beligerante, tienes que colaborar anímicamente con ello; lo cual hace tiempo que quedó descartado de mis horizontes viajeros.

Los macarrones -primer plato- me los sirve su delicada compañera. Pero ¡eh aquí, sorpresa! que la misma de la reprobación se ha transformado en otra, con el pollo en su jugo entre las manos, ofrece una sonrisa muy bella, la actitud de colaboración (comprensiva) nos reporta grandes beneficios a menudo. Y para el postre la sonrisa con la que me regala veo que, en el cuaderno, merece la calificación de ayalga, un tesoro; premio, la chiquilla es de las que se enmienda.

Voy a la barra, pido un café, pago y la dulce se ha olvidado de sumarme el vino que me bebo primero, mientras espero, entra en la cocina, la pumita sigue algo, ahora, avergonzada, si es lo que tiene la mezquindad, que sólo en uno acaba revirtiendo. Después, cuando salgo, me la encuentro sentada en el borde de la acera, con otra amiga o quizá dos, fumando, no recuerdo, no les puse atención, me interesaba sólo ella; siempre me interesa la gente que aprende; me siento a su lado. No eres de por aquí, ¿verdad? -me pregunta. Le digo que no, que estoy andando el Camino de Santiago y le doy algo, le escribo una referencia y le pido que me busque pero no hasta dentro de tres, que serán dos meses, eso entonces no lo sé, ignoro el dónde, el cuándo y el cómo se detendrá el Viaje; y en eso se basa su maravilla, en todo lo imprevisible de las circunstancias que fluyendo con ellas nos suceden.

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*Estimado visitante o lector, esta entrada forma parte de un conjunto más amplio y de una experiencia terapéutica. Si has dado conmigo remitido por alguna amistad o bien porque la casualidad te guió hasta mí, te recomiendo que lo visites por si pudiera ser de tu interés. El enlace al que yo personalmente te remito es el siguiente EVOLUCIÓN, donde te dirijo unas palabras.

** Si te encuentras dentro de La lectora y la Magia, hallarás este Camino íntegro en la pestaña que aquí figura como Vía Evolución. En otros apartados de esta bitácora existen experiencias anteriores relacionadas con el Camino a Santiago o milenaria peregrinación por la ruta de las estrellas. Además de otros apartados en las diversas pestañas cada uno con sus particularidades, donde el contenido global de la misma ha sido o esta siendo listado.

*** Puedes igualmente plantear cualquier pregunta o duda en los comentarios, sea esto porque hayas llegado aquí en busca de algo, y no hayas sido capaz de dar con ello, o sea porque la inquietud te ha surgido aquí mismo. A veces me encuentro en el Camino y no en el albergue virtual, de todas formas regreso. Gracias por tu atención .*)

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