De Santo Domingo de la Calzada a Viloria de la Rioja, la etapa del Pontífice o Sumo Sacerdote (del saber y lo sagrado)


<<Santo Domingo de la Calzada, ciudad que nació del Camino y para el peregrino. Una de las ciudades más místicas de toda la ruta Jacobea. Quizá hasta llegar a Santo Domingo no empecemos a ser verdaderamente peregrinos. Si Navarra fue la niñez, La Rioja es la adolescencia y Santo Domingo la mayoría de edad>>

ANGEL SILVENTE

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<<Javier y yo dábamos los primeros pasos por Santo Domingo de la Calzada. Entonces le vi avanzando por una bocacalle. Era alguien no sé quien pero alguien, quiso avisármelo el espíritu. Un peregrino de rasgos y andares concisos que caminaba con un bello ejemplar de pastor belga  a su lado.  Le pregunté por el albergue. Me lo indicó…>>

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Y así es como María, como tantos otros peregrinos de estos últimos tiempos, conoce a uno de los personajes del Camino, Andoni Moreta. El albergue se encuentra en esa misma calle, donde la plaza se abre y a escasos metros del Parador, las puertas  cerradas, no para los que se van, Marco, el alemán continúa hasta Grañón, apenas un alto para visitar la Catedral; los de Barcelona, que ya no están con el del Monte Gorbea, se despiden, regresan a la Ciudad Condal; Javier, a Pamplona, le da un abrazo, muy emocionado, y pone un pin en sus manos con el escudo de Navarra. La peregrina se ha colado por delante de todos, y Bernard, el hospitalario francés, a quien le ha caído simpática, le ha pedido que espere con los que afuera ya esperan hace rato, a que las puertas se abran, que hay un horario, dice, que ella en su  apuro no lo ha visto, pero la mochila le permite dejarla dentro, y ahí se conoce a Salomón, que es de Algeciras, que si lo conoce una amiga -piensa la peregrina-, se enamora, y que es amigo de Raúl, el uruguayo afincado en Brasil, el de Nájera.

Y cuando alguien como Bernard está tras la dirección de un albergue hospitalario, da igual quien  quiera hacerse el listo o ser el primero de la lista; Bernard se había fijado en María, y a pesar de que el grueso de  peregrinos la había relegado  a algún otro lugar,  la miró, la llamó y la inscribió antes que a nadie, como si le hubiera reservado, nada más conocerla, un espacio de mimo dentro de él.

El orden de inscripciones era riguroso. Bernard registraba a un número de ocho peregrinos, y su mujer, la encargada de distribuirlos por las habitaciones. María, que se las ingenió para conseguir una litera baja en una esquina, a pesar de la hospitalera y sus normas,  Miguel y Salomón fueron a parar al mismo dormitorio, el de Nájera. Y a los pocos minutos todo eran expresiones de entusiasmo por las instalaciones en general y sobre todo de los aseos, que no les pareció otra  cosa, el nuevo albergue de peregrinos, que un hotel de alguna que otra estrella. Miguel, el valenciano, canta en la ducha lo mismo que en el Camino, María, desde el baño de las mujeres, le acompaña.

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Esta ciudad es hija genuina del Camino de Santiago. Fundada por Santo Domingo en 1044, construyó un puente de 24 arcos sobre el Oja para ayudar a los peregrinos, además de una calzada entre Nájera y Redecilla y una hospedería. A partir de ahí la ciudad comenzó a crecer. Sobre el sepulcro del Santo se erigió la catedral, el edificio más emblemático de la villa, de planta románica es de estilo gótico y renacentista. En el interior, enfrente del sepulcro del Santo, se encuentra la hornacina donde conviven un gallo y una gallina en recuerdo de la leyenda “donde cantó la gallina después de asada”. El campanario exento exhibe un barroco exuberante. El Parador de Turismo conserva en su interior varios elementos del antiguo Hospital de peregrinos. Santo Domingo de la Calzada es capital de comarca y tiene numerosas tiendas, restaurantes y bares. En diciembre se celebra un multitudinario mercado medieval.

– La Guía –

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Después del incidente hospitalario, y después del encuentro con Andoni y con Josu… los tres peregrinos, la joven alemana, su amigo maduro, y nuestra peregrina, se lanzan a las calles en pos, primer, de una farmacia, donde el hombre se compra unos comodines de mayor tamaño, para las ampollas más grandes que se le están formando, y un vino, después, en los bares atestados de la urbe, quizá porque es sábado y festivo, gran algarabía en las calles, Raul pidendo en la barra, hay que hablar a gritos en la mesa, después otro paseo, y consultar los horarios de autobuses para Sophia, que decide caminar un día más, hasta Belorado, porque de todo el Camino, ésta, luego lo dirá, será su mejor tarde, y el viaje de la alemana no finaliza en España, ya recorrido el Norte, Asturias mismo, el Naranco, continuará hasta Barcelona y más allá, hasta Perú, donde coronará un cuatro mil o quizá un seis mil, con otra amiga, su madre terapeuta, cómo se advierte la buena educación… Por cierto, se sigue coincidiendo con Rafael, hombre educado y encantador del mismo Perú, y en Burgos se le volverá a encontrar aquella mañana para perderlo de vista antes de la salida a la ciudad, a él y a su señora, que intenciones tenían de detenerse en Hornillos del Camino.
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Buscan los tres peregrinos una tienda. A la alemana se le ha antojado que entre todos hagan una tortilla de patata. Van a comprar. Paga ella. Vino también. Promete ser divertido. Tanto la peregrina como el peregrino de mayor edad son entes dispares. Todo es un contrasentido entre ellos, que se embarcan en batallas ideológicas defendiendo una, la vida del espíritu, y el otro, la suerte material. Aunque la mujer es algo adicta a la ciencia. Y algo que le fascina es la inteligencia de la vida en sí, donde a veces se ha sentido como un avatar del destino, como si lo que mandan los genes fuera por una fuerza superior. Y así hablan del grillo francés que es utilizado por un huésped, que es una lombriz y que al final le hace suicidarse en una piscina. Cientos de grillos muertos en las piscinas francesas. Y la sobremesa se alarga, después de la hamburguesería, donde la peregrina se ha pedido una hamburguesa y se da por comida, más que ellos que se reservan para la cena. Y es el café y se habla de la receta, que estos dos lo hacen distinto todo, y se supone que la que va a cocinar es la germana, que es la que al parecer no puede pasar sin ello. Y hay la nota de un poema de Robert Frost ‘The road not taken’

”… Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, / Yo tomé el menos transitado, / Y eso hizo toda la diferencia”

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Luego una mención a la Fuente del Berro, en Madrid. Y después una recomendación literaria, ‘El Lector’ (Der vorleser), de Bernard Schlink. Súmese a esto la música de Claude Debussy, la Andalusí, Ramón Paniagua, y Jordi Savall, sin olvidarse de Bon Jovi, ‘I go the distance’. Después de eso absurdas buenas intenciones de María, de hacerse comprender, que fueron sanas, porque responder a las preguntas sanas de una peregrina de dieciocho años no es absurdo pero tener por testigo a un hombre tan desangelado como aquel, tal vez no fue una buena idea, aunque a ella le dio igual, estaba llena de fe y radiante. Pero a las cinco, como le había prometido al artesano de las Tau, se encaminó en dirección a la cofradía.
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Josu tardó un rato en descender por las escaleras. Bernard entretenía a María. La peregrina estaba contenta. Y animadamente se fue con el hombre que le había pedido que se vieran. Primero al Parador, donde él le enseñó el pozo, aunque eso fue luego.

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Hotel Parador Santo Domingo de la Calzada. Interesante Parador situado en el mismo centro histórico, frente a la Catedral. Fue albergue y hospital de peregrinos y su fundación se le atribuye al propio Santo.

– Diario enlazado –

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Y antes a un bar llamado el Vendaval. Y lo que sucedió en ese lugar fue que hablaron y que después salieron a la calle, ella faltándole un arcano del saco. Y él a disgusto porque el arcano que le fue dado en suerte no le agradó. Sin embargo él había sido el que había insistido en jugar, y ella la que en principio no presentó interés.

El navarro tuvo un intercambio de palabras con Josu. Días antes. Y la cosa no fue bien. No se gustaron. María supo de esto bastantes días después.

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Catedral de Santo Domingo de la Calzada. La iglesia románica se comenzó a construir en el año 1158 conservándose en la actualidad gran parte de la antigua planta. En el siglo XVI parte del crucero sufrió una importante reforma con la ampliación del lado izquierdo para albergar con holgura el sepulcro de Santo Domingo. En el año 1460 se llevó a cabo la construcción del gallinero, obra gótica en piedra policromada que alberga en su interior una pareja viva de aves: Un gallo y una gallina blanca.

– Diario enlazado –

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Como quiera fue con el artesano de las Tau con quien María visitó la catedral y en ese sentido la sensación era la de tener una gran suerte. Josu tratándolo más era un individuo muy querible. Eso le pareció después de dar con la columna románica del Rey David.

La energía de esta Catedral hay que sentirla. María desoyendo a una mujer que le dijo que las vueltas había que darlas en la dirección contraria siguió inflamándose de entusiasmo. Y cuando frente al gallinero trató de hacer girar una llave imaginaria se entusiasmó más aún, porque el gallo cantó ocho veces. Y se puso a dar saltos pero eso después de que trazara en el aire, con esa coreografía astrológica inventada, un pentagrama. Entonces abrazó a Josu pero como una niña de feliz. Y luego estalló la tormenta, que les hizo refugiarse primero en la cofradía, y cuando ella pudo escapar de él (en un instante de distracción), subiendo las escaleras del albergue precipitadamente, en busca de sus amigas, las hermanas de Nájera.
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La torre de la catedral está separada del cuerpo principal y se alza solitaria separada de este por un callejón. Sin pensarlo mucho entramos en ella. Las escaleras son de piedra y van dando vueltas piso tras piso. Todo está bastante descuidado, pero con sabor añejo. El mecanismo del reloj, del siglo XVIII puede verse detrás de una reja. En la azotea se divisa una perfecta panorámica de la ciudad y de la cercana sierra. Hay un montón de campanas aquí arriba. La mayoría parecen en desuso. Otras son las que están conectadas al reloj. Esperamos que den las cinco en punto para escuchar las campanadas. Pero yo que no me podía esperar acerco el badajo de la campana más grande a su pared con extrema suavidad. La fuerza del impacto fue mínima, pero el efecto sonoro pudo ser oído en toda la ciudad. Lo peor es que no había nadie más para echarle la culpa…

– Diario enlazado –

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Hans estaba en el comedor y volvió a observarla como la peregrina se había sentido observada por él en el bar de Azofra. Aún se ignoraba que se llamase Hans. Salomón parecía un poco fascinado, y fue presentado a las hermanas. Sophia la buscaba, quería seguir divirtiéndose. Pero María, antes chocó por las escaleras con el hombre de Bilbao, Josu, también como Andoni lo era. Él subía a buscarla; creía que ella había ido a recoger sus cosas o no, o puede que sólo quisiera ponerla en un pequeño aprieto. María sabía cuales eran sus planes, volver a visitar la Catedral con las hermanas, asuntos de la magia, como de niñas interiores, y descubrirles el pozo. Pero hablaron de la India (país que fascina al artesano) para quitarle hierro al asunto, y un peregrino suspiró al oírlos con uno de esos tonos de ¡Madre mía éstos!

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Con las energías repuestas, no sabíamos si por la comida o por el carajillo, nos dirigimos a visitar la Catedral, famosa por el gallo y la gallina que tienen en el interior, eso es debido a que en esta ciudad se produjo uno de los milagros más conocidos del Camino, cuenta la leyenda que a Santo Domingo llegó un matrimonio alemán con su hijo de dieciocho años llamado Hugonell, procedente de Ad Sanctos. La chica del mesón donde se hospedaron se enamoró del joven Hugonell, pero ante la indiferencia del muchacho, decidió vengarse, metió una copa de plata en el equipaje del joven y cuando los peregrinos siguieron su camino, la muchacha denuncio el robo al Corregidor. Las leyes de entonces (Fuero de Alfonso X el Sabio) castigaban con pena de muerte el delito de hurto y una vez fue prendido y juzgado, el inocente peregrino fue ahorcado. Al salir sus padres camino de Santiago de Compostela, fueron a ver a su hijo ahorcado y, cuando llegaron al lugar donde se encontraba, escucharon la voz del hijo que les anunciaba que Santo Domingo de la Calzada le había conservado la vida. Fueron inmediatamente a casa del Corregidor de la Ciudad y le contaron el prodigio. Incrédulo el Corregidor contestó que su hijo estaba tan vivo como el gallo y la gallina que él se disponía a comer. En ese preciso instante el gallo y la gallina saltando del plato se pusieron a cantar. Y desde entonces se dicen los famosos versos: SANTO DOMINGO DE LA CALZADA DONDE CANTO LA GALLINA DESPUÉS DE ASADA. En recuerdo de este suceso se mantienen en la Catedral un gallo y una gallina vivos durante todo el año. Siempre son de color blanco y proceden de donaciones de devotos del Santo, cambiándose las parejas cada mes.

– Diario enlazado –

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Después de la visita a la Catedral, a carreras por las calles porque llovía y uno se mojaba a pesar del sombrero, la chica de la confitería, la que se parecía a Aitana Sánchez Gijón, y se puso tan contenta de saberlo, el ahorcadito, que es un dulce típico de la localidad, la tortilla, que resultó una especie de drama, porque era de muchos huevos, y las patatas tardaron de espanto en estar medianamente listas, y sobre todo porque no había nada tan grande como aquella sartén para darle la vuelta, excepto otra sartén de igual tamaño. Pero se rieron mucho, cocinaron todos menos Sophia, y se les echó el tiempo encima a todos por igual.

Además en el chocolate (obsequio de la casa que acoge) dulcísimo y espeso, Soledad y Gerard, con el que María había pasado la tarde chocando, ya que no había remedio de que pudiera evitarlo del todo, y éste había vuelto a beber.

Luego la peregrina recuerda haberles alentado a ambos, al hombre viejo y a la niña, a darse un abrazo terapéutico, donde ambos sonreían y expresaban cariño, eso en el pasillo después del baño. La niña desde luego se hacía de querer. Impresionaba su decisión de ser y su saber estar, a excepción de cuando invadía el derecho a la intimidad de un peregrino con su cámara de fotos.
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Y cierto es que Domingo fue un santo. Nacido en Viloria de Rioja, pueblo cercano, intento entrar como monje a los monasterios de San Millán de la Cogoya, Suso y Yuso pero en todos le fue denegado el acceso por la saturación que sufrían en aquella época. Entonces Domingo, que era un hombre muy sabio, decidió dedicar su vida a los peregrinos. Levantó un hospital, trazó caminos y construyó puentes. Todo ello para el bien del peregrino. También construyo una iglesia sobre la cual se levanta hoy la actual catedral. De aquel conjunto surgió la ciudad que se ha mantenido hasta nuestros días.

– Diario enlazado –

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Una joven coreana se prepara una especie de papilla de puré de arroz para desayunar y una hamburguesa. Come sin ganas. Lo del arroz, al menos, poco apetece.

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Así como la primera parte de esta leyenda, la historia del peregrino ahorcado, se cuenta en muchísimas colecciones medievales de milagros: el número 6 de los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo, la Cantiga de Santa María número 175 de Alfonso X el sabio, y en el mismísimo Codex Calixtinus, como era de esperar. La segunda parte, el prodigio del gallo y la gallina, que pretende apoyar la verdad del primer milagro, es propia de Santo Domingo de la Calzada y ello es lo que le dota de esa originalidad que le dio tanta fama en la Europa medieval y que forjó el conocido dicho de “Santo Domingo de la Calzada donde cantó la gallina después de asada”.

– Diario enlazado –

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Santo Domingo de la Calzada; antiguamente Ozkabarte. Y que comparte con la Braga portuguesa el milagro de la gallina que canta después de asada, con la ciudad de Barcelos. El peregrino H. se ríe. Pero ya sabes: ‘cogiditos de la mano venimos de buen humor’. Almacenes, charcos de agua en el suelo embarrado, y los almacenes de patatas. Santo Domingo una leyenda por descubrir. Hace referencia a un peregrino acusado injustamente de un robo…

– María Camino –


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Convento de San Francisco.
Fue mandado a construir a principios del siglo XVII por el Arzobispo de Zaragoza, Fray Bernardo de Fresneda, confesor de Felipe II. Siendo enterrado en la parte central delantera de la iglesia de Nuestra Señora de los Angeles. Esta es una sola nave con pequeñas capillas laterales. Su entrada está situada bajo el coro. El extraordinario retablo Mayor fue construido hacia 1602 interviniendo diversos pintores burgaleses.

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Murallas de Santo Domingo. La ciudad se defendía con una muralla que llegó a tener cerca de 1,500 metros de longitud, de la que se conservan algunos lienzos y torreones.

– Diarios enlazados –

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Noche cerrada aún.

Puente sobre el río Oja. Capillita para despedirnos. Y lo que hablamos alguna vez de la estrategia del agua, que como observa algún peregrino procede de los arrastres de las nieves de las montañas.

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Al salir del templo, continuamos la ruta por la Calle Mayor hacia la puerta occidental por la que el camino nos llevará a Grañón.

Atravesamos por un puente el cauce seco del rio Oja, el mismo que justificó el nacimiento de la localidad del milagro y dió nombre a toda la comunidad en la que se encuentra, el rio del que se decía “ancho Oja, ese que por donde pasa moja”…

Muy cerca de donde estábamos en ese momento, es donde se cuenta que tuvo lugar otro de los famosos milagros de Santo Domingo de La Calzada: el milagro de la rueda.

Aunque menos conocido que el del ahorcado, merece la pena recordar un milagro en el que algunos investigadores hilan fino, y apuntan a éste como una reliquia de un culto precristiano relacionado con el sol.

Cuenta la leyenda que el Santo resucitó a un peregrino procedente de Colonia, que murió al hundirse en su pecho una pesada rueda que había perdido un carro que pasaba junto a él mientras descansaba a orillas del río Oja.

Como no podía ser de otra manera, la Catedral también conserva testimonio de éste milagro y aún puede verse lo que dicen que es la rueda en el lateral derecho del sepulcro de Santo Domingo. Los gruesos hachones de cera que la iluminan, las ramas y frutos que la coronan, su asunción hacia lo alto de la nave la identifican con un sol pleno de fertilidades y bienandanzas.

El Camino sigue hacia Grañón. Hay un tramo en el que se asciende paralelo a la carretera, y allí el viajero encuentra una cruz, llamada “de los Valientes” que aunque no es gran cosa sirve para recordar la victoria del grañonero Martín García sobre el calceatense por la posesión de una Dehesa para el pueblo.

– Diario enlazado –

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La salida de Santo Domingo invita aún más a no marcharse. De pronto te ves abocado a la estepa cerealista y a demás caminando con el ruido de los coches de fondo. Un giro a la izquierda devuelve la visión no muy lejana de la serranía Ibérica y conduce los primeros pasos del día hacia Grañón, última localidad riojana.

– Diario enlazado –

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”’Yo llegué a Grañón con dificultades. Iba el grijo entorpeciendo mi camino; se me colaron piedrecillas, lo recuerdo como un rato áspero. Pensando que necesitaba un café y desconfiada no fuera a perderme pero miraba hacia atrás y algunos ya me seguían; miraba hacia atrás y no se pierde Santo Domingo de vista. Hasta que dejé de mirar, y hasta que llegando el artesano de las Tau me esperaba en el Camino. Donde tenía su puesto de trabajo a esas horas. La venta de cruces y la atención al peregrino.

María Camino

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Grañon estuvo amurallada y eso se ve a las claras según se entra en ella. Es un lugar más grande de lo que parece, de aspecto agradable.

Preguntamos a uno del pueblo por las murallas y se limitó a encogerse de hombros y decirnos que también hubo un castillo, llamado de Mirabel, que según afirmó perteneció tanto a castellanos como a navarros “según les fueran las cosas”.

– Diario enlazado –

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Tiene entonces la peregrina una sensación de desaliento, de no poder escapar. De que a veces se juega con ventaja, cuando se sabe el itinerario que debe seguir otro. Pero Josu la conforta con un café. Aún así ella necesita un baño, entonces se dirige al albergue parroquial, que forma parte de la iglesia de San Juan Bautista, los curas de Grañón tienen fama en el Camino, y la sorpresa segunda de la mañana es el encuentro con la rumana.
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El albergue parroquial de Grañón está situado al lado de la iglesia, de hecho han adaptado como tal la torre. Como los demás albergues parroquiales que encontraremos, no hay un precio fijo sino que se colabora con la voluntad, proponen los horarios de la eucaristía y la oración y preparan la cena para todos los peregrinos. La iglesia está abierta, se puede rezar en ella cuando se quiera. A la eucaristía participan muchos peregrinos y al final de la celebración el cura, Patxi, nos bendice en varias lenguas. Entre otras cosas nos dice: “No sé la motivación por la que hacéis el camino, pero lo que sí sé es que el camino cambiará vuestras vidas”. Tras la celebración hablamos con él en la sacristía (el poco tiempo que le queda antes de salir hacia otro pueblo de los que él atiende) y nos explica que la idea de recuperar el espíritu del camino nació de un cura que estaba en Grañón.

La preparación de las mesas para la cena presagia el caos porque somos muchos (60) y no parece haber espacio. Es curioso cómo los alemanes se mantienen al margen de la organización, o porque no entienden lo que pasa o porque no responde a su mentalidad tan ordenada. En todo caso, todos encontramos sitio y todos cenamos juntos, muy a gusto porque las lentejas están muy buenas.

Y tras la cena, quien quiere puede acercarse a la iglesia otra vez para la oración. Estamos unos 20 y para algunos esa oración resulta muy emotiva porque hay lágrimas. Sorprende que las hospitaleras, que hacen esa oración todas las noches, la vivan con tanta intensidad.

Como el albergue se ha llenado, los peregrinos que han llegado más tarde dormirán en la iglesia. Llama la atención tanta generosidad y acogida. Las hospitaleras nos dan un aviso: nadie se podrá levantar antes de las 7 de la mañana. Quieren evitar así que el camino se vuelva una carrera por llegar antes al siguiente albergue, mentalidad que siendo muchos podría extenderse. Respetamos escrupulosamente su consejo, o mejor dicho, en el dormitorio donde son mayoría los alemanes se levantan a la hora propuesta, mientras que en el que somos mayoría italianos y españoles ya hay movimiento desde media hora antes.

– Diario enlazado –

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Saltos, alegría, como dos buenas amigas que se encuentran y son muy felices de verse. Los momentos del Camino.

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‘Parece una casa’ -dice. Subimos las escaleras. Un espacio abuardillado. Con claraboyas. Te tumbas en una colchoneta y ves la luz del día, las nubes en el cielo. E imaginas cosas como que te acuerdas intensamente de cuando tú eres costa.

Iglesia de San Juan Bautista construida en el siglo XII. Parecen catacumbas -dice el peregrino H. Se ve un lavabo, un calentador, pobreza. Condiciones las que menos. Sólo el horario y sólo la consideración. Pero bajamos a la iglesia y es un privilegio encontrarse ahí. Tan distinto todo bajo otra luz. La de las geometrías sagradas.

María Camino

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Paredes muy gruesas, sólo aquel instante, como ellas se abrazaron justo ahí y alguien les disparó una foto. El presentársela a ella al artesano, la conversación en la que se embarcaron ellos, de objetos del tiempo, el acontecimiento que había sucedido en Santo Domingo, donde uno podía ponerse una capa y viajar virtualmente como si fuera peregrino, un invento para turistas. Y mientras la peregrina, poco participativa, se untaba los pies de vaselina, preocupada por no sentirlos bien, quedarse tirada en cualquier momento, pero se levantaron y se despidieron y ellas echaron a andar y María prometía contarle, de Andoni, de lo que Josu le dijo acerca de él, de por qué esa necesidad de tener que advertirnos unos de otros.
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Por el aspecto y el acento, dedujimos que era andaluz o extremeño. Nos sobrepasó y continuó su camino por delante de nosotros. Allá donde terminaba la cuesta que salía de Grañón y se debía girar a la derecha para ascender por un sendero entre trigales, él siguió recto, sin que pudiéramos avisarle de que no seguía el camino correcto.

Continuamos nuestra marcha. Tras ascender entre trigales, el caminante se encuentra con un gigantesco panel que le indica que entra en Castilla-León, y en el que se le señala el recorrido del camino de Santiago por dicha comunidad.

De ahí, un nuevo descenso en dirección a un pueblo que se ve al fondo y que no es otro que Redecilla del Camino, nuestro punto de destino en esta etapa.

Cerca de media hora después, entre los calores del mediodía llegamos a Redecilla. Como ya viene siendo habitual en muchos de estos pueblos, su trazado se reduce a una sola calle que sigue el trazado del camino.

A mitad de su recorrido, justo frente de su Iglesia Parroquial, se encuentra el albergue, donde una chica bastante antipática nos selló la credencial, y en cuyo bar nos dijeron que no tenían agua, y que si queríamos beber algo nos sirviéramos un refresco de los que había en una máquina junto a la puerta. Tampoco tenía bocadillos, y nos dijo que pasáramos al comedor del bar si queríamos comer algo.

– Diario enlazado –

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Va eufórica la peregrina tan de mañana. Se te acerca la gente en el Camino, se te acercan sus pobladores; siempre quieren saber cuánto de lejos andas, desde donde, cuál es tu patria.

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Redecilla del Camino es el primer pueblo burgalés. Su nombre lo delata. Es una de esas poblaciones de siempre vinculadas a la ruta jacobea. De redecilla se sale pronto sin embargo merece la pena pararse en la fuente junto a la iglesia (no en la que hay al principio del pueblo, que es de agua municipal), aunque el tirón hasta Castildelgado se afronta con facilidad, pues a penas son dos kilómetros de ligera pendiente en descenso.

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Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Calle. Reedificada en el siglo XVIII y que conserva sobre su puerta principal una talla en madera de una Vírgen gótica. En el interior guarda una pila bautismal románica, decorada con motivos que representan una ciudad fortificada.

– Diarios enlazados –

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Estamos en Redecilla del Camino; la rumana aprovecha un bar con el que damos para hacerse un pis, y yo para darme vaselina en los pies, ya lo hice en Grañón pero no voy cómoda ese día; no sé por qué. Y toda la molestia la resumen los pies. Pero la rumana y yo estamos muy contentas de estar juntas. Y vamos contándonos nuestras últimas aventuras, las que han sucedido desde que ella se marchara un día antes que yo del albergue de Logroño. Conoció a alguien, el otro que hasta entonces la atraía dejó de hacerlo y la entrada a Nájera la vio dormir, y se había acariciado; algo tierno – eso dijo. Y el sol es radiante; también para nosotras.

María Camino –

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Algo repuestos, viendo que nuestro amigo del caballo parecía haber solucionado el problema, nos levantamos y entramos en la parroquia de Nuestra Señora de la Calle para ver su famosa pila bautismal: una joya Románica del S. XII que representa “La Ciudad Celeste” o Jerusalén Celestial.

Mientras la observábamos bajo las sombras silenciosas del templo, alejados del ruido, el sol llameante y el calor que habíamos abandonado fuera, dimos en pensar que aquellas murallas no eran sino las de la ciudad que nos esperaba al final de nuestro camino, las de una Jerusalén que, como la de cualquier ensoñación del peregrino, no puede sino ser celestial.

La salida de Redecilla es más reposada que en etapas anteriores. El peregrino sabe que se enfrenta a una jornada en la que, después de recorrer largas extensiones despobladas, le toca en gracia una en la que casi a cada hora va a cruzar una población, y eso, a estas calurosas alturas del año, es algo que se agradece.

Como viene siendo costumbre, nos alcanza la amanecida en los primeros andares del día, mientras abandonamos el pueblo y nos adentramos en lo profundo del camino, marchando casi todo el rato en paralelo a la carretera.

Diario enlazado –

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Vamos en busca de Castildelgado, pero ya estamos atravesando la provincia de Burgos (Comunidad autónoma de Castilla y León), y cruzamos un cauce sobre una especie de barriles de cemento y la rumana me manda ir delante a mí para la foto; y yo lo que voy notando ahí o a partir de ahí es confusión. Como que mi lengua se enreda al querer hacerse entender por ella. Y vamos juntas con la intención de quedarnos en Tosantos.

María Camino

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En poco tiempo, no pasaría de una hora, llegamos a Castildelgado, pueblo al que los mayores del lugar llaman todavía Villaipun (Villa del pan), tal y como se hacía, según dicen, en tiempos pretéritos. Lo del cambio de nombre no está claro de quién fue cosa, aunque dicen que alguno de los Condes de Berberana tuvo algo que ver con ello, y que el nombre se dio con la intención de honrar la memoria del hijo más selecto del lugar, Don Francisco Delgado, arzobispo de Burgos y delegado en el Concilio de Trento.

Sus restos descansan en la Parroquia de San Pedro de aquél lugar, ubicada en la plaza del pueblo, a la que el peregrino llega siguiendo el camino por la Calle Real hasta la plaza del pueblo. En ella se encuentran también los restos de la Casa Solariega de los Condes de Berberana, y una preciosa y recoleta Ermita: la de nuestra Señora del Campo.

– Diario enlazado –

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Era domingo cuando la rumana y yo atravesamos Castildelgado y ni un alma. Y yo sin una guía.

La iglesia, la fuente de peregrinos en el centro, ruinosas las paredes, pero si esto no fuera el camino quizá ni siquiera el pueblo estaría en pie. Esa es la sensación que te dan algunos lugares. Pero el flujo en mis oídos adquiere la densidad de un gas y no son trinos y no es agradable, al contrario, cada vez más molesto. Y yo le enseño a ella aquel sobrecito que Josu puso en mis manos y vemos juntas el contenido y a mí me da que pensar. Y el flujo en los oídos cada vez es más desagradable; ralentiza mi andar y todo se vuelve muy pesado, la compañía, las sensaciones, la fatiga; El paisaje sin embargo es ahora más maravilloso. Prohibido circular a más de sesenta y hemos alcanzado Viloria de la Rioja. La cuna del Santo de la Calzada.

María Camino.

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Uno no puede evitar retraerse con la imaginación a los tiempos del Santo, y preguntarse cómo un humilde pastor llegó a adquirir los conocimientos y habilidades propias de uno de los colectivos más herméticos de su momento, el de los masones, y en concreto la especialidad mas compleja de todas, la de pontífice.

– Diario enlazado –

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El abrazo que la rumana me da y en el que yo no sé si quiero estar. No de esa manera. Porque estamos separando nuestros caminos. Tan pronto de conocernos. Pero ella se fijaba en las mochilas de todos; y tenía una cultura desbordante que tenía que satisfacer y dar curso con otras personas. A mí me atrajo inevitablemente Thiago de Mello, en el albergue de Acacio y Orietta. Me quedé prendada de aquello. Y decidí quedarme.

María Camino

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Viloria es la población en la que nació Santo Domingo. Allí se conserva la iglesia y la pila donde fue bautizado. Junto a la iglesia hasta hace no mucho se mantenía la casa en la que nació allá en el 1019. Villoria hoy está en seria decadencia y en ella apenas habitan veintidós vecinos. No está demás que los peregrinos caminemos unos minutos más para dar un poco de vida a esta entrañable localidad.

Ciertamente Viloria guarda mucho de la espiritualidad de Santo Domingo. La iglesia no parece gran cosa, pero sobrecoge el saber que es tan antigua y es fácil retroceder mentalmente mil años y pensar cómo sería entonces la vida. Aquí las cosas parecen haber cambiado poco. En frente de la iglesia hay un montón de piedras, tejas y traviesas de madera. Es lo que queda de la casa de Domingo. Aunque es una pena que haya quedado destruida por desidia nos sorprende que haya permanecido en pie tantos siglos. La gente del pueblo habla de esta casa y de aquel su célebre inquilino como si realmente le hubieran conocido, contribuyendo así a la presencia que hay del santo en el ambiente. Una señora nos abre la iglesia y nos cuenta historias sobre ella. Nos muestra la famosa pila bautismal. Ahora es cuando comprendemos especialmente el por qué de esa intensa presencia de Domingo de la Calzada, mucho mayor que en la ciudad que lleva su nombre. Desde que en el siglo XI fuera bautizado aquí Santo Domingo todos los nacidos en el pueblo han recibido allí su bautismo. Así que no es de extrañar que manifiesten un vínculo con tan ilustre antepasado. La iglesia, a parte de la pila, no presenta un contenido artístico demasiado interesante, especialmente porque ha sido objeto de sucesivos expolios por parte de la propia Iglesia y de otras instituciones como museos. Solo gracias a la actuación de algunos vecinos como la señora que ha abierto la puerta los expolios han cesado y se han iniciado acciones de restauración y mantenimiento. Algo especial es la imagen procesional de Santo Domingo que contiene una reliquia suya. Esta imagen lo representa con algunos años menos que lo habitual en otras. La mujer nos cuenta que hace algunos años una muchacha holandesa que peregrinaba a Santiago pasó por aquí. Tenía las piernas tan encarnizadas e incluso le sangraban. La mujer rezó al santo y prometió que si se curaba y conseguía llegar a Santiago volvería a darle las gracias. Así ocurrió, y un par de años después volvió a Vilora a cumplir su promesa.

Nos vamos de Vilora y lo hacemos impregnados de la presencia dominicana. Se puede decir que ha sido otra de esas experiencias que forjan al peregrino. Pero volvemos nuestro oficio: caminar

– Diario enlazado –

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  1. FRAGMENTO:

    – Era de un soberbio gallo blanco escapado de una de las más célebres leyendas de la Edad Media: el colgado descolgado. –

    (Para mí es importante esta referencia, en el aspecto místico… Ahora sigue el texto completo)

    Viernes, 20 de mayo.- En Santo Domingo de la Calzada, nos hospedamos de nuevo en un hotel para secarnos -convertido el antiguo hospicio de peregrinos en un parador de cuatro estrellas, sólo quedaba el de Santa Teresita, mantenido por religiosas.
    Una cisterciense con cara de borracho viejo nos sirvió una sopa que se podía cortar con un cuchillo y una botella de vino clarete. El refectorio estaba lleno de dueñas patizambas, de viejos cojos y jorobados, todos más bien buena gente, sin duda dejados allí por sus familias. Tragado que fue el calamar del viernes, pareció como si Buñuel tocase a recreo: arrastrando sus patas locas, balanceando sus muletas, agarrándose a las mesas para doblarse en la línea recta, se echaron en pelotón al asalto del salón, para coger las mejores plazas delante del televisor.
    Entre ellos, una joven y hermosa en jeans, de mirada tranquila. Nos hizo recordar a aquella otra mujer encontrada en los Landes, que nos había hablado de una peregrinación que había hecho ella a Jerusalén. “En muy buenas condiciones, precisara, en un grupo de minusválidos motores graves”. Nos había dejado estupefactos. ¿Cuál es, entonces, la naturaleza de la caridad?
    En la puerta de la iglesia de Santo Domingo, un slogan: “Todo es convencional, menos el amor”. En el interior, un quiquiriquí saludó nuestra entrada. Era de un soberbio gallo blanco escapado de una de las más célebres leyendas de la Edad Media: el colgado descolgado.

    La carrera de las leyendas era casi más ardiente que la carrera de las reliquias. Esta credulidad nos confunde; a nosotros que lo racionalizamos todo y no sabemos saborear la parte del ensueño. Pese a todo, ¿cómo podían creer que Rolando hubiese hendido la montaña con un tajo de espada, aunque fuese ésta la Durindaina? Millones de contemporáneos nuestros creen que María parió realmente al hijo de Dios: ¿hay tanta diferencia entre esto y aquello?
    En suma, la fe es lo que más nos falta para convertirnos en peregrinos. Ellos vivían en el camino una gran aventura, salpicada de plegarias, y de cantos de ruta que le ponían corazón a las piernas y mantenían el contacto con el más allá, subrayado con milagros, reliquias y leyendas. Seguían a la estrella.
    Santuarios grandiosos de piedra labrada o capillas de granito grandes como refugios de camineros, cada etapa los acercaba al perdón y a la salvación. Los riesgos de la ruta, por demás, exaltaban su esperanza. Los falsos barqueros, los falsos guías, los verdaderos bandidos y los lobos verdaderos, el frío o la enfermedad, les podían interrumpir el viaje. Cuántos, de entre ellos, habrán conocido en los bosques de Aubrac o en los desiertos de Castilla, aplastados contra el suelo o abrazados a los cruceros de las encrucijadas, las noches atroces del pavor. Y cuántos han muerto, simplemente, en su viaje más largo…
    Nosotros sabemos siempre dónde estamos, kilómetro más o menos; podemos, si hace falta, regresar a París, en menos de veinticuatro horas; no tenemos que temer a los pasadores ni a los lobos. Pero nadie nos espera a la noche para lavarnos los pies o contarnos la leyenda de moda últimamente, y Burgos no abre para nosotros sus treinta y un hospicios.
    Lo que hacemos no tiene sentido más que para las gentes viejas del borde del camino. Los demás nos toman más bien, a causa de nuestra ridícula vestimenta de dormir fuera, por los niños crecidos de Baden Powell o de Santa Teresa de Ávila. Somos nosotros los desarraigados.

    (Se llega aquí, señoras y señores, a un momento importante del viaje. Las verdaderas cuestiones acabarán por ser bien formuladas. Cuando entran en las iglesias, en las que hacen a conciencia la revista pormenorizada de los capiteles, ¿es para encontrar al hombre, como dicen, o para buscar a Dios?)

    CAMINO HISTÓRICO, AÑO 1977
    http://azai.hostzi.com/diariosdeperegrinos/barret.y.gurgand.htm

  2. El Gallinero y el albergue

  3. De Azofra, mismo bar donde conocí a Hans y donde Javier me reencontró, a la picota donde Hans nos tomó a Javier y a mí una fotografía que jamás me envió (Javier, vamos), Cirueña, el campo de golf, pero no llegan, no llegan todavía y sí que me ha parecido ver el punto donde nos desorientamos Javier y yo.

  4. A la vista Santo Domingo de la Calzada, comen, hacen noche supuestamente y salen por un paseo que yo dadas las horas en las que me fui ni vi, con todos los pasos de los peregrinos, eso representan,…, salen de Santo Domingo pero parece ser que se pierden o que no están seguros de si van en dirección a Grañón.

  5. En dirección a Grañón y llegada.

  6. En el albergue parroquial de Grañón, iglesia de San Juan Bautista, Redecilla del Camino, Castildelgado,

  7. Castildelgado, Viloria de la Rioja, Villamayor del Río,

  8. yo dice:

    De nuevo junto a la N-120, y sin apenas poder disfrutar de arbolado, se marcha entre abundantes campos de cereales, interrumpidos por pequeños arroyos y robledales dispersos que advierten de la proximidad de la sierra, mientras los Montes de Oca aparecen en el horizonte.

    En Santo Domingo de la Calzada el Camino lleva a la N-120 desde la calle Mayor y la calle Palomarejos. Después de cruzar el puente sobre el río Oja, construido por el propio Santo Domingo, se toma a la izquierda un sendero sombreado por robinias, con la carretra a un lado y los campos de cereales al otro. El Camino se eleva ligeramente hasta llegar a la Cruz de los Valientes (hacia el km 3), a la altura del cruce con la circunvalación. Después de haber recorrido 5 km, el peregrino se encuentra con dos opciones: ir hacia Grañón por la carretera, con una distancia de 1,9 km, o continuar la marcha por el Camino que le llevará 3,2 km. Si elige esta alternativa entrará en GRañón tras pasar por el cementerio y cruzar la carretera que va a Morales. Hay que continuar por las calles Mayor y Cercas para salir de nuevo, descendiendo por una rampa. Al llegar a la última edificación se gira a la izquierda y se toma un camino rural, que gira a la derecha para cruzar el río Villar. Hay que encaminarse hacia la frontera entre la Rioja y Burgos, a unos 2 km, desde donde se divisa el río Reláchigo, al otro lado de la carretera, y Redecilla y Castildelgado de frente, con los Montes de Oca al fondo, en la lejanía. Poco después, a menos de 2 km, se llega a Redecilla del Camino, tras pasar por un puesto de información del Camino y cruzar al lado izquierda de la carretera. Se continúa por la calle El Cristo, y la calle mayor, junto a la iglesia, y se desciende otra vez por la carretera, por la que se cruza el río Reláchigo, continuando por el camino paralelo hacia Castidelgado. Pasada esta localidad y a poco más de 500m, existe un desvío hacia Viloria de Rioja, lugar natal de Santo Domingo de la Calzada, de donde se sale por la calle Bajera para descender a Villamayor del Río por la N-120. Allí se toma la calle Mayor para reencontrarnos con el Camino. Hay que avanzar 5 km para alcanzar nuestra meta. A la entrada de Belorado se puede sortear la carretera y continuar por un sendero a la derecha de ésta que evitará las feas naves industriales y que, junto a un cerro cubierto de coníferas, conduce a la iglesia de Santa María y su albergue.

Es uno filósofo guardando silencio

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