Anotaciones de madrugada en el exterior del albergue municipal de Los Arcos (NAVARRA)


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Me despierto a las 2h30min. Y si no fuera porque Rafael está ahí… y él me gusta mucho por fuera y por dentro… me apetece irme, empezar a caminar. Pero sería una locura. Me perdería inevitablemente. Aquí no dejo escrito ningún libro de peregrinos.

La Torre de la iglesia iluminada es preciosa, como me dijeron ayer. Y me apetece irme por las bromas del grueso de peregrinos; contra el chico obeso que se vino al Camino hace unos días. Yo le vi ayer pero lo que contó, mientras estábamos en el prado… me llegó. Y trataba de los comentarios acerca de él. Y eso que su ronquido es suave. A él se le veía ‘dolido’ (27 kilos que llevaba en su mochila). Ese chico… Lo que me contaron ayer al despertar la asturiana y el canario. Falo participó del jolgorio faltante. Quizá yo también hubiera participado de estar como él cara a los demás y no como estaba, tumbada, de espaldas, mientras él me daba un masaje. Pero no lo creo. Nunca me he sumado a nada así.

Creo que es la primera vez donde me siento en una situación de igualdad. ¿Me explico? Yo soy destallista, tiendo a serlo. Y él también lo es. Está pendiente hasta del más mínimo detalle. Recuerdo cuando el camarero derramó la salsa de merluza sobre mi lado.

– Espera María…

Limpió mi brazo y mi silla con una servilleta y yo ni siquiera me había dado cuenta. Todo es delicadeza en él y eso me afecta.

El albergue de Los Arcos me recuerda al de Zubiri. ¿Dije ya  que a pesar de no sentirlo ayer, de no resentirme, hoy los pies me duelen una barbaridad?

Varias horas por delante para resumir lo pendiente… Pero me voy a tomar otro café. Estoy sentada en el exterior, al lado de la máquina de café. A la luz de las máquinas escribo. Tengo un sonido interior constante. Se volvió a despertar ayer en el campanario de Santa María, esa iglesia iluminada. Quizá en el momento de subida a la Torre…

No quiero olvidar ese momento. Tanta Belleza… hasta que las primeras lágrimas del Camino  nacen. ¿Me tomo un donuts? Imposible. En la máquina no hay por donde meter monedas. Pero otro café.

Regreso a la madrugada de ayer… Él me dijo que tuvo la sensación de agarrarse a un tronco. Como quien se siente naufrago y de repente encuentra algo a lo que asirse. Yo no lo estaba, quiero decir desesperada. Pero insisto en el deseo. Y esta mañana he tenido un recuerdo de a qué  se parecía el deseo. El que experimenté en Estella a la Noche… antes de que siquiera las luces se apagaran; pero para equipararlo a algo… tengo que remontarme a mis 17 años. A aquel chico madrileño del verano del pueblo de mar… a la tarde en que enfermó; o tal vez a Miguel, del que sí me enamoré y tenía entonces  tan solo catorce. Lo más próximo a la pureza.

Las caricias fueron tímidas al principio pero sentí en él oleadas de ternura. Puede que Manu sea el hombre más dulce con el que he estado pero Rafael ha sido lo más tierno desde Miguel. No exagero. Las sensaciones eran crecientes y antes, antes de que comenzara a suceder… sé que él me preguntó con voz ronca… la voz que me susurró que el deseo era mutuo… y cuando hablo de deseo, voy más allá… más allá del hecho físico de la piel… La voz que me susurró: ¿cómo te arreglas para dormir?

– No pienso -dije

– No te creo -fue su respuesta.

Antes, antes de que se atreviera a aferrarse a mi brazo. Antes, en ese momento, yo me acerqué mucho a él, en ese susurro…

Recuerdo otro instante: habíamos llegado a Estella... ¿Recuerdas el sueño que tuve con Estela? ¿La hija del dentista? ¿El que te conté? Aquella misma noche, mi yo drogada desveló la clave. El sueño no se refería a Estela en sí, si no a Estella en el Camino. Por la estrella de ocho puntas, por las conchas jacobeas. Pero lo curioso, es que su amiga, con la que comimos… se parecía a la Estela del sueño, a la hija del dentista. Fue hace unos cuatro meses, mi sueño, ¿te acuerdas de él? Cuando todavía soñaba contigo tantas noches en que follábamos salvajemente o nos hacíamos el Amor…

No he tenido ni un sólo sueño en el Camino. Y no he vuelto a comunicarme contigo desde Trinidad de Arre… Al día siguiente le conoceré a él. De la misma forma en que te dije que tendría que suceder para que yo dejara que alguien se acercara a mí. Lo mutuo de la Vida: el asombro.

La Vida me ha sorprendido, sí. Ya sabes cual era el requisito imprescindible: que el alma estuviera presente, con toda la sensibilidad a flor del piel. Y la droga NO. No al menos para lo esencial. La necesidad de experimentar a otro. Ya sé que cuando la marihuana está en mi organismo y modifica mi cerebro, podría ponerme un antifaz y follar casi con cualquiera… como sucedió con K. Aunque sé que no, que ahora no, que ya no soy la misma que fui hace años. Aquella desesperada, la incrédula de todo. La que había asistido a la muerte de su sueño…

Rafael me dijo ayer, en la parada que hicimos al comienzo de Los Arcos que a él la droga no le relajaba en sus principios morales… Él es neptuniano, de espíritu sí. Ha jugado varias veces a lo largo de su vida el rol de Salvador. como Nacho pero es un hombre y no un niño.

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Glenn Gould – Variaciones Goldberg (I) – J.S. Bach

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¿Sabes qué me ha motivado para terminar las etapas estos días y no detenerme en Lorca, donde sonaban las variaciones Goldberg? ¿Ni ayer en Villamayor de Monjardín, a pesar del atractivo de la coral que iba a tocar ayer allí? Un hombre. Lo que tantas veces te aseguré que no podría suceder.

Porque no fue Pablo, el hospitalero, lo que me atrajo. Aunque el Abrazo que nos dimos, como extraños, que no lo son porque en la vida todos lo somos y nadie lo es… Pero su diosa, los antecedentes, el entusiasmo esclavo que delira… en realidad, palabras de otros… Habló de un libro…

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Fuente de los Moros de Villamayor de Monjardin

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Fuente de los Moros, Padre Rodrigo

*link: álbum del Padre Rodrigo Valdez

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Y momentos antes, en la Fuente de los Moros, recordé intensamente al Padre Rodrigo Valdez. Su sonrisa precisamente allí, con sus compañeros de Camino… Concepto que tampoco he vuelto a experimentar, por mucho que he vivido, desde la pureza, desde la misma edad, mis catorce años.

Entonces que sepas que a tu niña y a mí nos atrae él, de un modo no racional. Que fue así desde el primer segundo en que lo vi. Como sucedió con Gisto en Oviedo, sólo que con Rafael se mantuvo y fue en crescendo; y ya sabes que con Gisto a los pocos minutos se diluyó. ¿Bastan unas cuantas palabras para Alejarme? Sí, y siempre. Pero las condiciones de mi vida han cambiado. Son mis propias variaciones Goldberg, las de la música interior, las que están sonando. Pero también sé que ha comenzado el Miedo, el corazón lo tiene, y tu niña/ mi niña está asustada. No como con el padre de Lily, del que ambas sentimos que es inconfiable; o como contigo, porque tú eres sólo lo angélico, una ilusión ya tan lejana que he dejado de experimentarla como Amor. O no, o precisamente por eso no. Tú siempre serás mi amigo del alma, lo que fue imprescindible en mi evolución, para que pudiera desarrollarme.

Pero sí ya había hecho Tabula Rasa meses antes de llegar aquí… en la bajada del Alto de Erro… la tabula rasa la experimenté en mi corazón. Y no sólo en mi Conciencia.

Entonces, esas literas superiores…

Glenn Gould – Variaciones Goldberg (II) – J.S. Bach –

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*Instante: Albergue de Estella, ¿venís juntos? Su respuesta: sí. Cuando yo iba a ajustarme a la Realidad e iba a responder que No. Esa afirmación suya movió algo dentro de mí. Como cuando se da con un resorte secreto y el interior sagrado de una cripta se muestra ante tus ojos después de cinco mil años.

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El Trío Gabriel Rodó interpreta el Aria de las Variaciones Goldberg BWV 988 de Bach

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Y esas literas… y el peregrinaje de las manos y las bocas vagando por el otro. Con la amenaza del aliento de la Noche… Nunca había besado a un hombre de ese modo. Sí a Luis, que se sintió incómodo, porque el aliento ”fétido” de una boca cerrada intimida a la persona, pero el niño no sabe ese trance absurdo, que es el requisito de la sociedad. ¿Tuvo dudas la clochard que Oliveira y la Maga visitaban? ¿las tuve yo? Tan sintiente, de sensaciones, en esas literas, donde experimenté el placer de encontrarme con una verga dura, apetecible, que terminó por conjurar el gemido en mí; que anoche, durante el masaje en mi espalda, era ya lo inevitable; a pesar de la situación. Y también me gustó eso, especialmente, el que a él no le importara que los que se despertaron nos vieran. Pero ya sabes, que no se juzga igual a un hombre que a una mujer.

En el Camino Rafael me dijo que nunca le habían venido las caras de espíritus… sucedieron antes de… y en psicología reciben el nombre de alucinaciones hipnagógicas. Aunque en Irina Tweedie… supusieron la puerta que se abrió. De las 4 puertas que existen… él cruzó hacia la Mística por la del sexo…

Y entonces ya me duele; otra vez lo inevitable; aunque él no entienda bien el concepto de Compasión y no haya hecho la digestión al Respeto

Pero me cubrió… Se preocupó por mí, de igual modo que mientras en el mazo del Tarot existan cartas que no acaban de ser del todo positivas… yo no me arriesgaría a dejarle sacar una del mazo a él.

¿Qué pienso del psicoanálisis? Es una de las preguntas que me hace. Pienso lo que ocurre o sucedió con Estella, que puede que existan las premoniciones y la Psique lo conozca Todo; en realidad sí. Pero como en astrología… dar con un buen poeta, fidedigno poeta, o un buen interprete, es difícil que sepamos descubrir como todo lo que necesitaríamos saber acerca de nosotros mismos ya está ahí. Acechando desde el Futuro que un día termina por ser Pasado.

Su delicadeza y profundidad que busca ser, sus utopías… me han acercado a él.

*Instante: llego con la cabeza loca. He  pasado varias horas en atención constante (primero el Tremendo y luego en la iglesia sanjuanista), y según cruzo las puertas del albergue le veo; pero a alguien que mis ojos, sólo de hembra, ven… De todas formas sigo mi camino, hasta la habitación, pero cuando tras media hora regreso al patio… Maribel da de comer a las tortugas y a las carpas…

*Inciso: Lógicamente pensamos diferente de esa mujer. Yo soy psicóloga y ya sabes que no me creo ningún cuento porque me los han contado todos… y me los sé casi todos… pero él es un peregrino con los talones destrozados, a quien ella salva la vida; sí, para un peregrino los pies son la vida (si hubieras visto que pena me dio el pobre japonés de ayer; eran lastimosos sus pobres pies). Y conocer la realidad exacta del Camino es uno de mis establos de Augías; y desgraciadamente no todo el mundo es como Moisés (de Arre); y ni tan siquiera como el Rafael de Estella…

Pero la pierna se me duerme y termino por abandonar la litera; y el por fin duerme, y yo me enteraré por Juan Manuel, el canario, de que ronca. De que se queja de los ronquidos de todos nosotros pero el primero que ronca es él. Suele suceder.

Como ves, he vuelto a escribir como en aquel bar de Pamplona, desde mí, desde quien soy.

Y llegan más peregrinos a Zizur Menor. Maribel deja de alimentar a sus tortugas, voraces tortugas, y él le pregunta algo; y ella le dice, y él va al salón y yo le sigo; pero de todas formas hacia allá iba,  y aunque soy abierta con todo el mundo, y la primera en hablar y dirigirme a cualquiera… con el hombre que escribe en su cuaderno negro no. Me siento en el otro extremo de la mesa y tampoco le veo; aunque no dejo de estar pendiente de él. Y escribimos al mismo tiempo. Pero él se va primero y yo aún permanezco allí una media hora, en tu compañía.

El instante de Eunate lo dejo para otro momento. Ahora un resumeno o no. Nos detenemos aquí. Muchos besos que ya no te entrego con Todo. Porque me siento inminentemente Mía. Fin. 4h41min.

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Es uno filósofo guardando silencio

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