– La concha del peregrino – (Concha Veneriae, Vieira, Venera…) – Símbolo e historia –


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‘… En el óvalo de esmalte / rectas sutiles, primores / de geometría en gracia, / la solución le dibujan, / sin error, a aquel problema / propuesto / en lo más hondo del mar…//’

Pedro Salinas

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Lacredencialdelperegrino

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Uno de los ocho emblemas de la buena suerte del budismo chino, utilizado en las alegorías de la realeza y como signo de viaje próspero.

*BEAUMONT, A.: Simbolismo en el arte decorativo chino. Nueva York, 1949

Este sentido favorable procede de hallarse la concha asociada a las aguas, como fuente de fertilidad. Las conchas según Eliade, tienen relación con la luna y con la mujer. El simbolismo de la perla está íntimamente emparentado con el de la concha.

El mito del nacimiento de Afrodita de una concha tiene una evidente conexión.

* — Images et Symboles, París, 1952. (Traducción castellana en Taurus, Madrid, 1989).

Para Sheneider, la concha es un símbolo místico de la prosperidad de una generación a base de la muerte de la generación precedente.

* SCHENIDER, Marius: El origen musical de los animales-símbolos en la mitología y la escultura antiguas. Barcelona, 1946.

Con toda probabilidad, su sentido favorable relacionado con el agua es, como en el caso del pozo y de la botella, por una consecuencia obvia de la necesidad que el caminante y el peregrino sienten del agua, lo que explica su significado en las alegorías medievales.

‘Diccionario de Símbolos’

Juan ~ Eduardo Cirlot.

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Concha de azabache

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… El otro símbolo exclusivo del culto jacobeo es la concha. Y, de igual forma, que hubo azabacheros para las higas, habrá concheros para fabricar y vender manoseadas, tenaces e indispensables vieiras de peregrino. Las dos corporaciones, de estatutos y personalidad muy parecidos, terminarán fundiéndose a mediados del siglo XIV. Sorprende esta decisión en organismos que hasta entonces se habían mostrado hiperestésicamente celosos de la propia independencia. ¿Agrupaban, quizás, a gentes de la misma cuerda?

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No parece imposible. Si la higa era mágica y sexual, sexual y mágica era la concha. Ambos objetos responden a filiación pagana. En latín, venerea viene de Venus, diosa de la fecundidad y patrona de los cabos, de los promontorios marinos, de los navegantes… Es la Cariño de los gallegos viejos, el numen femenino de Bares, del Ortegal, del Finisterre, de Muxía, de la última playa pisada por los mortales, del primer litoral encontrado por los sabios que escaparon al diluvio. Gran sacerdotisa del océano, manceba de Hércules, refugio de náufragos con chica en el caletre.

Y esa concha Veneriae dará en gallego vieira, que a muchos les parecerá propio de las vías, de caminos, del Camino, y que en castellano dejará un derivado popular -vera, fonéticamente orientado nada menos que hacia la verdad- y una voz culta: venera, que parece indicativo o imperativo de venerar. No me gusta hacer malabarismos con las palabras, pero ésta se las trae. Dueña de un significado muy concreto, apunta contemporáneamente a encrucijadas semánticas que parecen hechas a medida del Apóstol. Verdad, Venus, vía, venerar: he aquí las retaguardias conceptuales atrincheradas en el símbolo.

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Concha, venera indicativa del Camino en el suelo

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La concha, por si fuera poco, simula una mano extendida y, en cuanto tal, fue amuleto corriente por todo el orbe pagano. Higa, puño cerrado, sexo de mujer. Vieira: dedos abiertos, emblema del amor carnal. ¿Cómo no hilar convergencias?

Hay otra. En la Vida Nueva, Dante llama palmeros a los visitantes de Jerusalén, romeros a los de Roma y peregrinos únicamente a los de Compostela. Lo que en esta clasificación sorprende es la casualidad de que palmas y conchas – dos figuras emparentadas- sirvan de insignia casi común a los primeros y a los últimos, mientras los fieles encaminados a la ciudad de Pedro van como desnudos. Quiero decir: despojados de símbolos y, por ello, de antigüedad, de prestigio, de subconsciente, de vituallas sincretistas, de benevolencia por parte de Quienes moran en las alturas. Son los advenedizos del sacro deambular, los que carecen de meta y -en definitiva- de intención.

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La palma del palmero y la concha del peregrino repiten, floreándolo, poniéndole encarnadura, un símbolo aún más antiguo y universal: la pata de oca. En seguida haremos por desentrañarlo…

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Otros han visto en la vieira una imagen de los senderos del mundo convergiendo líricamente en el aleph de Compostela. Vale. Y vale también suponerla alegoría del bautismo, esto es, de evangelización.

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Falta un lugar en el tierra y un concepto en el mapa de las religiones o la filosofía al que no pueda llevarnos este yerto detritus empujado a las arenas por el vaivén del mar. Los budistas del Gran Vehículo incluyen la concha entre los ocho emblemas de la buena suerte y la interpretan como signo premonitorio de próximo viaje (no andan, pues, los bonzos tan divorciados de los jacobípetas). Eliade la entiende en relación con la luna y, por supuesto, con la mujer. Lo mismo hace Botticelli en el más famoso de sus cuadros. Scheneider la considera símbolo místico del bienestar de una generación conseguido a costa de la precedente. Es, también, vaso para apagar la sed y a ello atribuye Cirlot su popularidad entre los caminantes…

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La leyenda jacobea, tan hábil en buscarle a cada pieza una casilla, se apresuró a ubicar las vieiras en el seno de la santa madre iglesia e inventó una candorosa (y encantadora) fábula para justificar su terca presencia en el Camino:

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La barca del Apóstol, arrastrada desde los bajíos del Ulla hasta el grado de Iria Flavia, habría aparecido con el estrave imbricado de pechinas. Otra versión casi paralela, humaniza el suceso al añadir que dos caballeros se adentraron cortésmente en el río para empujar la embarcación y salieron de él como arrebujados en un manto de conchuelas. Ben trovato, vive Dios.

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Así, de reliquia en reliquia, subiéndose al pescante de la imaginación ajena y sin parar mientes en fetichismos ni cristianerías, los avispados de turno vieron el negocio, lo organizaron, lo acapararon, se instituyeron en gremio o mester y una vez más arrebañaron para el César lo que del César no era. El trapicheo empezó con la manufactura de conchas artificiales vaciadas en plomo que por simple contacto sanaban -es un decir- a los enfermos. Tal fue el origen de la venera de ley, respaldada por un sello de las autoridades y con garantía de fabricación in situ. O sea: en Compostela…

‘Gargoris y Habidis’

(Una historia mágica de España)

Fernando Sánchez Dragó

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Surtidor con Concha

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1.

La concha, al evocar las aguas donde ella se forma, participa del simbolismo de la fecundidad propio del agua. Su dibujo y su profundidad de caracola recuerdan el órgano sexual femenino. Su contenido ocasional, la perla, ha suscitado quizás la leyenda del nacimiento de Afrodita, salida de una concha. Lo que confirmaría el sentido erótico del símbolo. Son innumerables las obras de arte, las Venus saliendo de las ondas, así como los cuadros de Boticelli o Tiziano que representan a a diosa del amor sosteniendo en la mano una concha o viajando <<sentada en un carro en forma de concha marina>> (TERS, 114). En la China la concha es uno de los símbolos de la suerte y la prosperidad. También acompañaba a menudo a la efigie de los emperadores, para traerles suerte y sobre para manifestar que son ellos la suerte del Imperio Medio.

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2.

Entre los aztecas (SOUM), Tecaciztecatl, el de la concha, es el dios de la Luna. Su símbolo, la concha marina, representa la matriz de la mujer y significa nacimiento, generación; la luna preside el nacimiento de la vegetación y de la vida en general. En la china se utilizaba una gran concha para obtener el agua de la luna, es decir el rocío celeste en tanto que elemento yin; el yang, el fuego, se obtenía del sol con la ayuda de un espejo metálico.

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Pero la luna está ligada a la tierra en su misma esencia: es decir, al interior de la tierra, a las fuerzas ctónicas que se presentan frecuentemente en forma de una antigua divinidad luniterrena. Lo mismo se observa entre los mayas, para quienes la concha simboliza el mundo subterráneo y el reino de los muertos. La forma de una concha añadida al glifo solar significa el Sol Negro, es decir el sol en su función nocturna, cuando visita los mundos de abajo (THOT).

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3.

La concha está así ligada a la idea de la muerte, en el sentido de que la prosperidad que simboliza, para un persona o para una generación, procede de la muerte del ocupante primitivo de la concha, de la muerte de la generación precedente. En el paelolítico superior (edad del reno), las conchas marinas, que figuran entre los aderezos mortuorios, <<solidarizan al muerto con el principio cosmológico Luna-Agua-Mujer, lo regeneran y lo insertan en lo cósmico; presuponen también, a imagen de las fases de la luna, el nacimiento, la muerte y el renacimiento>>(Breuil, en SERH, 37-38)

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En las islas del Pacífico occidental, B. Malinowski descubrió un singular comercio (kula) de conchas, que están trabajadas en forma de brazar (mwali) o enchiladas en collares (sulava). Este comercio al margen de otros intercambios, se asemeja más a una ceremonia ritual que a una transación lucrativa. Kula significa círculo, <<la misma palabra se aplica al viaje del alma de los muertos, que según tradiciones, van a la isla de Tuma, al noroeste de Boyuna: la patria…. de los mwali. Los mwali, amplios brazaletes tallados en la parte de una gran concha cónica, son tenidos por machos; viajan en la dirección del oeste y simbolizan la aventura humana cuyo término es la muerte. Los sulava, los largos collares de conchas rojas (tenidas por hembras) van del oeste al este; representan la impureza de la carne y la sangre catamenial, la encarnación, el descenso del alma a la materia, la fecundidad venida de los muertos. Estos talismanes del mar provocan el intercambio de bienes, la alianza de los hombres, su unión en todas las formas>> (SERH, 258-291)

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5.

La concha aparece bastante a menudo en los sueños, como una de las formas de la libido. <<La concha, que da nacimiento a Venus, es un símbolo típicamente femenino; desde un punto de vista realista, indica la forma del órgano sexual femenino y lo que puede nacer de él. El sueño, y también las asociaciones, no olvidan aludir al hecho de que la concha encierre algo delicado, que puede a su vez contener un objeto aún más precioso, la perla. El sueño que trata de una concha, tiene casi siempre un valor positivo>> (AEPR, 275-276)

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Cuando la concha evoca la ostra perlífera y la perla que ésta contiene se asocia con la oreja, a la cual se asemeja hasta el punto de que designamos con el nombre de concha la depresión más profunda del pabellón auricular.

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Cuando la concha es el órgano de la percepción auditiva, instrumento de la percepción intelectual, la perla es entonces la palabra, el Verbo. Éste es, según Buckhardt, el sentido de la concha representada en ciertos mihrabs del arte musulmán. Recordemos que según la Rosaleda del Misterio de Shabestari: <<la concha es la palabra que decimos; la perla es la ciencia del corazón>>. En esta perspectiva la concha simboliza la atención a la Palabra.

‘Diccionario de los Símbolos’

Jean Chevalier & Alain Gheerbrant

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Peregrinas llegando a San Juan de Ortega

(del álbum del Padre Valdez)

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Peregrino con concha en León

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Y sigue la historia…

O sea: en Compostela. Pero a lo pillo, pillo y medio, y más aún en el Camino, razón por la que no tardaron en aparecer a su socaire ediciones facsímiles como piratas. Todo dios se lió a parir chirlas en aquella babilonia y a punto estuvo la peregrinación de quedarse en mero seminario de conquilogía. Nacarados iban los trotaconventos. Quien recogía en la bajamar ombligos de Venus para que las zorras se los plantaran en el ídem. Quién inventaba pocholísimas bomboneras de madreperla con tapa de carey montada en charnelas. Quién urdía triperos o chalecos entreverados de casidulina. Quien maquinaba puertas de doble hoja agarradas a una bivalva. Quien ofrecía fósiles pelásgicos con alboroto de oleaje en la barriga y a la punta una muñequita vestida de largarterana. Quien fabricaba bustos del Apóstol en oídos de caracolejo, boca de veneruela, napias de haba marina, mofletes de quelonio, ojos de aljófar pintado, pestañitas de sargazo, cráneo de taclobo, tonsura de ciprea, venas de coralina, dientes de fotuto y graciosamente asomada entre ellos -a modo de pecadora lengua- una zamburiña del Padrón o un berberecho teñido de licor de rosas. Y quién, para rematar lo que remate no tuvo, molía huesos de jibia despachándolos luego como salvado para gallináceas, colgaba chiqueadores del Caribe en los lóbulos de su entretenida o lunfardamente y con voseo evocaba la concha de la madre y de la madre de la madre, así fueran unas santas, del jodido peregrino que a naipes cubiertos se atrevía a cantar las veinte en copas mientras él arrastraba de as en una pulpería de Betanzos. Aquello era pues el batallón de los conchudos, el zoco de los conquoides, la universidad de los señores bachilleres en ciencias conqueiformes y, concha va, concha viene, los franceses -culinarios ellos- se descolgaron con la coquille Saint-Jacques, riquísima puñetita a base de besamela y mucho marisco mechado, mientras el Papa se olía que allí, para decirlo con palabras del buen Quijano ya no había milagro, sino industria, y raudo publicaba una bula concediendo – Nos, Obispo de Roma- a Compostela la exclusiva y patente de esos signa Beati Jacobi quae conchae vulgariter apellantur. Porque, vulgaris o no, el latín -ya se sabe- encubre las cosas, arremilga el digo en Diego, el coño en caro, y, si va de refranes, andaba cada loco -franceses, gallegos, anglosajones, macarras de esquina en el Sur bonaerense y sumos pontífices-, cada loco andaba, pues, con su tema, y en especial el vivo al bollo que arrieros somos. Así que los artistas de la concha – como los del azabache- cerraron progresivamente sus filas y sin tasa ni decoro dieron en exigir privilegios, patentes, tumbos, precintos, derechos de pernada exención de impuestos, alguacilillos, valija diplomática, sexo de los ángeles, seguridad social, que sé yo, gollerías, matones de sindicato, violetas de Parma, opción de repudio, y a fe que todo lo obtuvieron.

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Lo gracioso es que todavía en julio de 1207, y por medio de un documento titulado De adulterinis insigniis beati Jacobi, el poder temporal ordenaba a los obispos de España y Gascuña blandir penas de excomunión sobre las cabezas de cuantos por fe o comercio pusieran en peligro sus almas cosiendo a las esclavinas esas falsas insignias del Apóstol que suelen llamar conchas. Pero como Roma nunca ha escatimado rectificaciones, pocos años después -en el 1230 y a raíz de la concordia suscrita por los hombres de la vieira en presencia del arzobispo don Bernardo- se decidió que sólo podrían entrar en el mester quienes obtuvieran el fiat del Cabildo.

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En 1262, el papa Clemente IV, llegó al extremo de prohibir ex cathedra la adquisición de veneras fabricadas extramuros. En 1272 reiteró Gregorio X el entredicho… Ignoro si éste sigue en vigor. Probablemente, las conchas de hoy -esos cacharros souvenirs de plástico relamido, hidrocarburo al patchulí, fornica de colorines, escayola de protésico, vinilo de calcomanías o sintalux iridiscente- se importan desde Hong Kong, Jabugo, la refinería de Avilés, la Morge, las bodegas de Savin o el polo industrial de San Felíu de Guixols (si es lo que hay, y maldito lo que me importa). Pero, mirando al ayer, el simple de corazón se quedaba algo perplejo y como atosigado a preguntas. ¿A qué obedecía tanto proteccionismo? ¿De qué era escondite, antifaz, señuelo o cortina de humo la concha venera? ¿Por qué la rodeaban de misterios, codazos, guiños y murmullos? ¿Quién andaba entre líneas? ¿Quién era la sala de los botones? ¿Qué intereses creados o por crear justifican la intervención del Papa en insignificantes trifulcas de tenderos encoñados con lo que aún parecía una ciudad alegre y confiada? De nuevo, teólogos y marxistas (los unos y los otros de tapadillo) esgrimían cifras, gravámenes, porcentajes. De nuevo quedará en el aire el insuficiente, menguado sabor de esa respuesta. ¿Tan pingüe era el negocio? ¿Tan draconianos los arbitrios? ¿Tan abultadas las taleguillas con que azabacheros y concheros untaban a los señorones del palacio arzobispal? Que me cuelguen si en esta trapisonda no maúlla una falange de gatos.

‘Gargoris y Habidis’

(Una historia mágica de España)

Fernando Sánchez Dragó

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Venus de la Concha Mateo Bonarelli

VENUS DE LA CONCHA – (1650 – 1652) – MATEO BONARELLI

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El nacimiento de Venus pintado por Sandro Botticelli

– El nacimiento de Venus – (1485 – 1515) – SANDRO BOTTICELLI –

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La Venus de la Concha romana

La Venus de la concha – (130 – 140 d. C.) – Estatua romana

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Fuente de las Nereidas. Lola Mora. Buenos Aires

– Fuente de las nereidas – LOLA MORA – (Buenos Aires) –

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La Venus anadiómena de Tiziano

Venus Anadiómena – (1525) – TIZIANO VECELLIO

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Mural en la casa de la Venus de la Concha Pompeya

Mural en la Casa de la Venus de la concha – POMPEYA

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Venus anadiomene Esquivel

– Venus Anadiomene – (S. XIX) – ANTONIO MARÍA ESQUIVEL –

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- La Venus de la Concha - de Venanci Vallmitjana 1888

– La Venus de la Concha – (1888) – VENANCI VALLMITJANA –

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El nacimiento de Venus de Bouguereau

– El nacimiento de Venus – (1879) – William-Adolphe Bouguereau

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Venus en una concha

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Plaza de los luceros

Venus, el lucero del alba…  el más luminoso de los luceros… en la Plaza de los Luceros de Alicante

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La luna y Venus

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Y así es como nacen las leyendas y los mitos…

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13 Comentarios Agrega el tuyo

  1. mx7652o dice:

    LA CONCHA

    Tersa, pulida, rosada
    ¡cómo la acariciarían,
    sí, mejilla de doncella!

    Entreabierta, curva, cóncava,
    su albergue, encaracolada,
    mi mirada se hace dentro.
    Azul, rosa, malva, verde,
    tan sin luz, tan irisada,
    tardes, cielos, nubes, soles,
    crepúsculos me eterniza.

    En el óvalo de esmalte
    rectas sutiles, primores
    de geometría en gracia,
    la solución le dibujan,
    sin error, a aquel problema
    propuesto
    en lo más hondo del mar.

    Pero su hermosura, inútil,
    nunca servirá. La cogen,
    la miran, la tiran ya.
    Desnuda, sola, bellísima
    la venera, eco de mito,
    de carne virgen, de diosa,
    su perfección sin amante
    en la arena perpetúa.

    PEDRO SALINAS

  2. mx7652o dice:

    DE LA PÁGINA WEB QUE ANALIZA LA FUENTE DE LOS LUCEROS Y ME ENCANTA:

    La imagen de Venus está representada mitológicamente por una mujer, casi niña, de piel blanca como el alabastro, de perfecta hermosura, que emerge del mar. En el mito Mediterráneo relatado por Hesiodo se dice que: “Recostada sobre el suavísimo, luminoso e irisado nácar de una espléndida concha marina, que le sirvió como nave, lecho y cuna, y soplada por el dulce Céfiro ( el viento húmedo ), llegó a la costa donde fue recibida por las Horas, que maravilladas y absortas por tanta belleza, la hicieron avanzar chorreando aún de agua salada que no quería acabar de caer, por no abandonar aquel cuerpo tan perfecto. Envuelta en el resplandor incomparable de su belleza y adornada mejor que con las más ricas galas con su virginal y noble desnudez, las Horas solo pusieron un collar en su cuello y una corona de flores sobre su cabeza, la condujeron al palacio de los dioses del Olimpo y todos ellos quedaron maravillados de su extraordinaria belleza y encanto. Con una leve sonrisa en sus labios, todos los inmortales fueron conquistados.

    Si nos fijamos un poco, se observa la imagen de una mujer muy joven, casi niña, con los brazos en alto, como si estuviera recostada con los pies dentro de una concha marina que parece sostener toda la figura.

    En las representaciones de Venus o del Lucero del Alba, siempre están dos palomas posadas a su lado, igual que está representadas en la imagen de Bañuls.

    La paloma es el ave sagrada de Venus, era el regalo de los amantes y símbolo de paz y amor.

    En todas sus representaciones aparece coronada de flores y vestida como el manto de la primavera florida que preside.

    Alrededor de la imagen de Venus surgen como una cascada primaveral borbotones de rosas.

    Bajo las dos palomas hay otras dos conchas marinas.

  3. mx7652o dice:

    Poned la “venera”, la concha peregrina, en un raído chambergo y la estilizada calabaza de romero en lo más alto del enhiesto bastón de marcha y ya tendremos la estampa del peregrino eterno a la búsqueda del fin del mundo compostelano.
    Poco importa dónde estuviera la tumba de Santiago o la de Prisciliano. Tampoco importaban demasiado los otros fines del mundo de la Gallia, de la Britonnia o de tantos otros a lo largo de la costa atlántica de Europa. Ninguno tan histriónico, tan exultante de luces y de sombras esotéricas como el finis-terrae gallego. Antes aún del druida y del muérdago, el iniciado y el iluminado siempre sintieron la pulsión mística, (iniciática), de seguir el camino del Sol y trasformar ese camino “al andar” como siempre había sospechado Machado.
    Y al amanecer, junto al mar misterioso del fisterra, poblado de terrores, de leviatanes y sirénidos, anhelado durante tantas y tantas noches, con el agua salada bajo sus atormentados pies, el peregrino alzaba por fin sus ojos al cielo para comprobar que en el exacto solsticio de verano, el lucero matutino brillaba de una manera especialmente lánguida.
    No sospechaba el peregrino que “Venus desde el abismo lo miraba con triste mirar” a él y a los otros, los bien llegados, a los que de alguna manera habían atravesado por fin el río Lavacolla. En algún momento de esta verdadera historia, imbricada o incardinada en la leyenda más cierta, el cascarón del molusco bivalvo sirvió para ocultar a la irreverente mirada de los mortales el sexo de la diosa. Por eso, la concha venera o concha de venus y el pecado venereo.
    Después, todo decayó. La escolástica derrotó a la mística en una larga y encarnizada batalla social y la venera se degradó y devino en “tanga” vulgar o en “medallón aristocrático” de personajes venidos a menos.
    Realmente, la anterior es una preciosa leyenda, pero personalmente prefiero la “otra venera”, porque en ella late más la vida y, por ende, el sentimiento. La verdadera venera, la tierra densa de vena, esa es la mía. La gruesa vena de la tierra, las “líquidas veneras” o escondidos veneros de aguas cristalinas tan amadas por los poetas románticos. Leed a Bernardin de Saint Pierre y lo comprenderéis. Y las “sólidas veneras” que entregan su plata o su hierro en la ferronia. Esas son las veneras que amo.
    Esas veneras entre peñascales de las que surge un río dónde el agua canta como una campana de cristal desde hace más de mil años, o eso dicen. O tal vez, el acompasado canto del martillo en la ferronia.
    Entregadme a esas veneras. Esas son las veneras que amo.

  4. mx7652o dice:

    También se le conoce como Pentagrama y ha tenido muchos significados a lo largo de la historia:

    El Pentagrama ha sido asociado desde hace mucho tiempo con el misterio y la magia. Es la forma más simple de dibujar una estrella con un solo trazo. Por eso es llamada a veces, el Nudo Sin Fin, el Pentalpha, el Pie de la Bruja, la Estrella del Demonio y el Sello de Salomón (mejor atribuido al hexagrama)
    Se creyó por mucho tiempo que era una potente protección contra el mal y los demonios, siendo así un símbolo de seguridad y usado usualmente como amuleto.

    El Pentagrama a lo largo de la Historia

    El símbolo del Pentagrama tiene muchos significados. Ha sido usado a lo largo de la Historia en varios contextos
    • La forma mas antigua de pentagrama conocida data del año 3500 A.C en la ciudad de Ur en la Antigua Mesopotamia donde era un símbolo de poder imperial
    • Entre los Hebreos, la estrella de 5 puntas representaba la Verdad y los 5 libros del Pentateuco. Es llamada, incorrectamente, el Sello de Salomón (ver Hexagrama)
    • En la Antigua Grecia, era llamada Pentalpha, siendo geométricamente compuesta por cinco A’s. A diferencia de otras civilizaciones, los Griegos no le atribuyeron otros significados simbolicos a las letras de su alfabeto, pero ciertos símbolos fueron conectados con formas de letras Griegas o posiciones.
    • Para los Gnósticos, el Pentagrama fue la Estrella Encendida.
    • Para los Druidas, era el símbolo de la cabeza de Dios.
    • En Egipto, era el símbolo de la “Matriz Subterránea”
    • Los Celtas Paganos relacionaban el Pentagrama a la Diosa Subterránea Morrigan.
    • Los Cristianos Medievales atribuyeron el Pentagrama a los 5 Estigmas de Cristo
    • El Emperador Constantino I uso el Pentagrama, junto con el símbolo chi-rho en su sello y amuleto.
    • En la leyenda de Sir Gawain y el Caballero Verde, el pentagrama estaba inscripto en oro en su escudo simbolizando las cinco virtudes de los Caballeros.
    • En la Edad Media, la estrella de 5 puntas era un símbolo de Verdad y era una protección contra los demonios.
    • En la Inquisición, el Pentagrama era usado para simbolizar la Cabeza del Chivo. El Dios con cuernos Pan se volvió uno con el Diablo (un concepto Cristiano) y el Pentagrama, por primera vez en la Historia se volvió un símbolo del Mal y fue llamado el Pie de la Bruja.

    Significados simbólicos del Pentagrama

    • El número 5 ha sido considerado como místico y mágico, y esencialmente humano.
    • Tenemos 5 dedos en cada extremidad
    • Tenemos 5 sentidos – vista, oído, olfato, tacto y gusto.
    • El número 5 se asocia con Marte. Significa severidad, conflicto y armonía a través del conflicto.
    • En el Cristianismo, 5 fueron los estigmas de Cristo en la Cruz
    • Hay 5 pilares en la fe Musulmana y 5 veces por día para rezar.
    • Cinco eran las virtudes del Caballero Medieval – generosidad, cortesía, castidad, piedad y caballerosidad.
    • El número 5 es primo. La estrella mas simple, el pentagrama requiere cinco líneas y se hace de un solo trazo.
    • Podemos yuxtaponer al Hombre sobre un pentagrama con cabeza y cuatro extremidades en las puntas y los genitales en el centro exacto. Esto es el Hombre en el Microcosmos, simbolizando nuestro lugar en el Macrocosmos o Universo y la filosofía Hermética/Tántrica de la asociación.

  5. ESTUVE HACE DOS AÑOS EN POMPEYA, SIMPLEMENTE INCREIBLE

  6. carlos antonio diaz garzon almada en facebook dice:

    Ayudeme a dilucidar el arcano pez-concha . Hace años leí Aion contribución a los simbolismos del si-mismo .
    Hay otros sueños relacionados y estoy trabajando desde la meditación .
    Seria maravilloso que me contacte por facebook es mas fácil y apropiado por estar en contacto con personas y grupos vinculados a temas espirituales .

Es uno filósofo guardando silencio

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