– i – De la filosofía del Camino… JOAQUIM VILLAPOL MARTÍNEZ


¿Qué es lo que hace a un peregrino sobreponerse a su sufrimiento, dolores y limitaciones físicas, y continuar hacia adelante? ¿Qué es lo que verdaderamente nos motiva? ¿Nos lo descubrirán estas reflexiones personales? ¿Lo has vivido tú en las carnes de tu alma? ¿Por qué continuamos, más allá de lo aconsejable o posible? ¿Somos lo que, algunos, dicen que somos?  ¿o somos algo más?

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EL PRINCIPIO DEL CAMINO

Mi camino, comenzó un 15 de agosto de hace ya unos cuantos años. Mi carácter siempre fue y es un poco diferente al de los demás. La inquietud siempre estuvo y esta todavía dentro de mí, es como la impresión constante de que estoy aquí para algo que todavía no ha llegado. Estoy buscando mi propio destino y vivo en el convencimiento de que el mismo, está todavía por llegar.

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Hace unos años. en un viaje a un pueblo de León, tuve la oportunidad de tener el primer contacto con el camino. Fue en un pueblo llamado Santa María de la Calzada. La carretera que me llevaba a nuestro destino en León, ni tan siquiera pasaba por allí.

No sé todavía el porque, pero al ver la indicación que indicaba Santa María de la Calzada, dirigí el coche hacia allí.

Santa María de la Calzada, es un pueblo precioso, conserva todavía el sabor de lo antiguo, de lo añejo. Allí fue donde vi al primer peregrino. Era extranjero, alto, con una apariencia especial. De el, emanaba esa rara paz que intuyes en pocas personas. Se dirigió al refugio y simplemente desapareció en su interior.

Algo había cambiado ya dentro de mí, pero yo todavía no lo sabia.

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La semilla ya estaba dentro de mí, y así paso el tiempo, incluso los años.

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Es curioso el ver como cosas que pasan a lo largo de tu vida y a la que no les prestas importancia, confluyen en un momento determinado de tu vida, y entonces te das cuenta que realmente las cosas no pasan por que si, todo tiene una lógica no precisamente demasiado lógica, y algo así me pasó. Mi espíritu soñador, se junto sin ton ni son con las vivencias en Santa María de la Calzada, los recuerdos de mi estancia en León, conjuntamente con recuerdos de hace muchos años en los que me veía caminando. Se junto con una imagen de una película que vi, cuando tenia unos 10 años, y de la que curiosamente se me quedo grabada la escena final, en la que aparecía el Lazarillo de Tormes, que así se llamaba la película, en medio de un inmenso paraje desierto con unas impresionantes nubes amenazantes. Supe entonces que tenia que irme a Santiago.

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LOS PREPARATIVOS

La suerte ya estaba echada, es decir, teníamos ya la fecha para nuestra aventura. Seria para el 25 de Marzo, y empezaría en Sahagún de los Campos, primer pueblo de la provincia de León viniendo desde Palencia. Por lo tanto nuestro proyecto cruzaría todo León y toda Galicia, o sea, unos 400 Km. Se me antojaban pocos Kilómetros, incluso hacia cábalas con mis días de vacaciones para poder salir o intentarlo desde Burgos. Que dura seria la realidad, que poco conocíamos del camino a pesar de tener tanta información. No supe buscar la verdadera información en donde realmente debía de hacerlo, es decir, en mi mismo. Después lo comprobaría y lo pagaría caro.

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– Lo que nadie te explica es que 8 Km en el camino suponen el calentamiento de la etapa.  … nadie me explicó que 8 Km por 3, por un día tras otro, es igual a agotamiento, ampollas, tendinitis etc.

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Yo iba con mi idea de hacer el camino para ver que tal era capaz de comportarme sin comodidades, y, además, movido por un cierto espíritu de misticismo. Bueno era un punto de partida. Jesús hablaba de ese impulso, que por cierto nunca definió, que le empujaba a hacerlo

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Llego la hora de hacer la mochila, hice una lista escrupulosa de lo que yo pensaba seria lo mínimo imprescindible, (je, je, je). Supe luego que lo mínimo imprescindible era yo mismo. Hice y rehíce la mochila doscientas veces poniendo todo en bolsas de plástico, ordenado, etc. Cuando lo conseguí, me encontré con un bulto enorme que pesaba 11 Kg (Lo recomendable era 7 Kg como máximo), se habrá vuelto loco el que puso ese peso, esto lo mínimo que necesito, pensé. Y así quedo la mochila hecha ,y en medio del comedor, y mi cabeza llena de ideas e ilusiones de lo que seria el camino. Eso si no sabia que el 80 % de esas ideas estaban totalmente equivocadas.

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La verdad es que percibí la escena como el de que se queda allí amarrado a la monotonía diaria, mientras nosotros un poco mas afortunados teníamos una ocasión de oro de vivir al margen de lo cotidiano, de vivir nuestra gran aventura, nuestro gran y esperado encuentro con todavía no sabia el que o con quien.

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SAHAGÚN – BURGO RANERO (leer la entrada íntegra)

– Allí precisamente, encontramos al primer peregrino del camino recostado sobre la barra del bar. Venia de Roncesvalles y se le veía cansado. No dudamos en comentarle nuestra condición de peregrinos, y por lo tanto colegas, el comentario que recibimos, fue: estáis muy nuevos.Mas adelante, entenderíamos el significado, y el porque de esa respuesta, cuando días mas adelante el cansancio del día a día se dibujaba en nuestras caras y lo sentíamos en el fondo de nuestras almas.

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– Allí sentí la primera gran emoción del camino, al toparnos clavado en el suelo, un mojón con una concha. Era la primera de las muchas que veríamos posteriormente. Estábamos en el camino, solo había que seguirlo. La impaciencia se apodero de mí, quería empezar a andar ya.

Mas adelante, comprendería que la paciencia es una de las mejores practicas con las que te has de armar si quieres hacer el camino o llegar a tu destino en condiciones. Mas adelante tuve ocasión de comprobarlo.

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El paisaje seguía siendo monótono, plano y desolado, hasta tal punto, que no pude evitar él emocionarme al ver allí en medio de la nada impertérrito un solitario árbol, ajeno a la nada que le rodeaba. Era una lección de supervivencia.

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A medida que íbamos llegando, nuestro ritmo se hacia cada vez más rápido, incluso nos permitíamos el lujo de perseguir y alcanzar peregrinos. Que error tras error. Como si el camino se fuera a acabar.

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– A fuerza de conocer en Santiago a peregrinos, tomó la decisión de hacer el camino para descubrir que es lo que movía a tanta gente a hacer lo mismo.

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– Realmente durante el resto del camino, siempre nos acompaño esta curiosa sensación de nunca saber que sucedería, no solo al día siguiente, si no en las horas siguientes.

En cualquier momento una sorpresa agradable o no podía desencadenarse en cualquier momento, colmándote de alegría o de miedo y tristeza, como así sucedió.

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BURGO DE RANERO – MANSILLA DE LAS MULAS (leer la entrada completa)

– Es curioso como se dispara uno a caminar sin querer.

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Cuanto entrenamiento me faltaba, pero cuanta fuerza quedaba todavía dentro de mí por salir. Yo no lo sabia aun.

Es la primera vez en el camino, que me enfrento a un problema de este tipo. Posteriormente me di cuenta, que estos problemas son muy comunes entre los peregrinos, y que solo hay una forma de arreglarlo, que es adelante, y sacar fuerzas de donde puedas. El que más el que menos se encuentra en una situación de estas un par de veces al día. Y son situaciones como estas, las que te forjan poco a poco, las que hacen que te conozcas un poco mejor, las que hacen que tus prioridades cambien bruscamente en cuestión de minutos. Que te rías allí sobre el camino, de la mentalidad cotidiana de la vida en ciudad. Que te parezca ridículo conceptos tan importantes para nosotros, como coches, trabajo, diversión etc. , ya que de pronto te encuentras ante una realidad o una prioridad mucho mas fundamental y acorde con tus mas primarias necesidades de subsistencia.

No se trata de saber si el coche que me comprare será blanco o verde, lo único que me interesa en este momento, es si mis pies están aguantando o no, es saber si aquella nube que vemos en el horizonte descargara sobre nosotros o no, es saber si tu compañero o tu mismo aguantara o se desplomara, que distinta forma de ver la vida. El camino empezaba a mostrarnos parte de su cara real, lejos el folclore y todavía no habíamos visto nada.

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Empiezo a entender lo que es en realidad el camino. Nosotros no tenemos control sobre él, es él quien manda aquí, es el que te acepta o te rechaza.

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El problema es que no tenia esparadrapo, pero la solidaridad es el mejor activo de los peregrinos, y uno de ellos me dio todo lo que necesitaba en aquellos momentos.

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MANSILLA DE LAS MULAS – LEÓN (leer entrada íntegra)

– Este es uno de los regalos más bonitos del camino, esos maravillosos amaneceres justo cuando empiezas a caminar con el sueño todavía en el rostro.

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– El camino es largo, pero te da la oportunidad de reflexionar .

– Todo el misticismo del camino se había evaporado y nos vimos transportados a lo más crudo de la civilización.

Pedir descanso a un peregrino, es como pedir la luna, me recomendó que fuera con el mayor de los cuidados, ya que por entonces mi decisión de continuar, ya estaba tomada.

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LEÓN – VILLADANGOS DEL PÁRAMO (leer la entrada completa)

Mientras estaba tumbado sobre la hierba del jardín del albergue, empece a filosofar sobre lo que realmente es o pudiera ser el camino. Creo realmente que tiene algo de vivo. Tu no escoges el camino, el te escoge a ti. El te permite seguir adelante o hundirte. En el camino, no eres nada mas que tu mismo. Es una lucha continua entre tu mente y tu cuerpo, y aun así y a pesar de poner todo lo que tienes para poder seguir, algo inconmensurable finalmente decide si seguirás o no.

Sentado, leyendo estas notas, puede parecer una tontería todo lo que digo, pero cuando estas allí, te parece de lo mas real y me atrevería decir natural. Supongo que cada persona tiene su propia percepción de lo que es el camino, la mía es o fue esta. Es sobre todo una gran cura de humildad. Que diferentes pensamientos eran los que tenia ahora allí medio anclado en Villadangos, comparado con los que tenia antes de salir de Barcelona.

Aprendes, que tampoco estas tan solo en el mundo, y que el mundo no gira solamente entorno a ti. Cada uno de los peregrinos es un mundo aparte, todos tenemos en el fondo un motivo para estar allí, pero nadie sabe a ciencia cierta si realmente acabara o no. Las sorpresas durante el camino son constantes y los días de euforia se alternan con días negros y tristes en donde parece que finalmente te derrumbaras. Aprendes a pensar solo en el hoy, ni tan siquiera piensas en lo que harás una hora después, que importa si el problema lo tengo ahora? .Como me decía una francesa, mañana es otro día, no pienses en él, solo piensa como acabaras o que harás para acabar hoy.

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VILLADANGOS DEL PÁRAMO – ASTORGA (leer la entrada íntegra)

De lo que yo pensaba cuando inicie el camino, era lo mínimo imprescindible para llevar en la mochila me deshice sin demasiados esfuerzos de 4 Kg. Es increible como cambian las prioridades respecto a las necesidades.

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– La realidad, me demostró que todavía era capaz de pasar con mucho menos.

– Aplicamos la famosa ley del peregrino “no caminaras ni un solo metro en vano”, y nos fuimos por el camino recto.

– Ironías del destino, cuando creiamos haber llegado, nos encontramos todavía con una cuesta marcada como del 22 %. ¿Por qué cada final de etapa acababa en una cuesta escaleras o algo que nos hiciera ir hacia arriba?

– Empezamos a hablar durante un buen rato. Me contó que venia desde Roncesvalles, o sea, a años luz de aquí tanto en distancia como en mi imaginacion. Esas personas procedentes de Roncesvalles a estas alturas del camino, se me antojaban héroes y de hecho lo son. Rosa venia sola, a una marcha muy lenta, ya que era consciente de sus limitaciones y lo que quería era llegar, y vaya si lo estaba consiguiendo.

– Ella es enfermera de profesión, me aconsejo beber mucha agua, lo cual parecía ser un remedio milagroso para la presunta tendinitis que sufría. Como a estas alturas un milagro era lo que me faltaba empece a beber agua, solo Dios sabe la de litros de agua que fui capaz de ingerir después de aquel consejo .

En realidad no sé si me alivio, pero fue un respiro para mi riñón y una bendición para el sediento camino, ya que sin remedio, debía de detenerme cada kilómetro a realizar la ya famosa meadita del peregrino, tal como la bautice, la cual no quedaba exenta de esfuerzo, ya que entre la mochila, y toda la ropa que llevaba encima, no era una tarea fácil.

–  La verdad que allí sentado rodeado de iglesias y una luna de excepción estaba sumido en un entorno irreal e irrepetible que muy difícilmente volveré a vivir.

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ASTORGA – RABANAL DEL CAMINO (leer entrada completa)

– Poco a poco empezamos a dejar Astorga atrás nuestro y como no, mi rodilla se despertó. Sentí miedo ya que no quería volver a pasar por el calvario del día anterior, pero poco a poco el dolor se estabilizo en un nivel soportable el cual pude controlar a través de un paso constante.

Esta parte del camino es quizá una de las que recuerdo con mas cariño. Es precioso, es lo que esperas encontrar, es el lugar donde puedes ponerte en contacto mas intimo contigo mismo. Nos encontramos pues, en la Maragateria, región que pensaba solo existía en los libros de texto y no en la realidad. Es un paisaje impresionante por lo solitario, amplio y vivo a su vez.

Nos adentramos por el valle del silencio, autentico silencio, solo interrumpido por el canto de algunos pajarillos. Pude imaginar el sentimiento de los antiguos peregrinos andando por semejantes parajes, los mismos son sobrecogedores. Parece todo creado para no oir nada ni a nadie, excepto a tu mismo. Le comente varias veces a Jesus que se parase a oír el silencio.

Por primera vez, lo mas fuerte que podía oír eran mis propios pensamientos y sentimientos. Pude percibir la fuerza del camino, y pude presentir la energía de los miles de personas que antes pasaron por aquí. Emoción solo entendible para las personas que han tenido la dicha y la suerte de contemplar lo que yo contemple, en aquellos increíbles campos maragatos.

Las famosa y lejanas montañas que veíamos allí por Sahagun, estaban ahora enfrente nuestro, mañana las subiremos pense, si el que manda por allí arriba y mi rodilla quieren. Pude por fin encontrar el sentido a todo lo que estaba haciendo, imposible de explicar.

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Encontramos un bosque de pinos Atlánticos, al que bautice inmediatamente como el bosque de las serpientes, debido a la forma de los troncos de los arboles. Nos adentramos en el a descansar y de paso a meditar, ya que era realmente lo mejor que podíamos hacer en aquellas circunstancias .

Cada rincón parecía creado para ello, incluso tuve la sensación de que los rincones que escogíamos para descansar en realidad eran ellos los que nos escogían a nosotros, como un lugar muy especial, el de la montañita de piedras, en donde nos paramos no sabemos porque. Después descubrí que alguien había hecho allí en aquel mismo lugar una pila de piedras. Porque nos paramos allí y no en otro lugar?

Desde la perspectiva del que lee estas líneas puede aparecer la palabra casualidad, desde la perspectiva de los que estábamos allí la palabra adecuada era destino, ya que así lo presentimos.

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Rabanal esta al pie de la mítica subida a Foncebadon, punto critico para los peregrinos de antes y los de ahora, ya que una inoportuna nevada puede enviarte a casa sin remisión. Foncebadon es un importante puerto de montaña, de hecho conocí a gente que tuvo que volverse después de verse sorprendidos por un temporal de nieve y tenerlo que dejar para otro año.

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Decidí que el mejor sitio para hacer la digestión era el jardín de la casa, en donde volví a tumbarme en medio de las flores césped y bañado por un maravilloso sol que ahora me daba en la cara por completo

¿Quién le puede pedir mas a la vida?

Por la tarde y ya en la sala de reuniones tuvimos una charla o tertulia muy interesante, entre todos los que allí nos encontrábamos. La chimenea encendida y todos mirándonos frente a frente en medio de la charla es una sensación inolvidable.

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RABANAL DEL CAMINO – PONFERRADA (leer la entrada completa)

– Nos preparamos para la lluvia colocándonos toda la parafernalia que teníamos preparada al efecto, y cuando nos disponíamos a salir, dejo de llover.

– Que diferencia de situación entre la que estoy recordando, con la que vivo aquí un 9 de agosto a las 12 de la noche en la terraza de una casa de Menorca, justo al lado del mar, donde estoy escribiendo estas líneas. Que afortunado soy de poder tener estas vivencias tan dispares y a sí mismo tan relacionadas entre sí, ya que aquí al lado del mar y con una copa en la mano, es como si estuviera volviendo a hacer el camino a medida que voy copiando mi diario al ordenador.

– Encuentro el numero 127 en un mojón de la carretera. ¿Por qué ha de aparecer ese numero siempre en mi vida?, Y más ahora cuando estamos a punto de coronar la cumbre mítica de Foncebadon, tan lejana para mi en Astorga, cuando mi rodilla ya parecía haber llegado al limite.

Ahi esta , el 27. Siempre aparece en momentos cumbres de mi vida.

Este numero me ha acompañado siempre a lo largo de mi vida. Empezó cuando hice formación profesional en mis años mozos, cuando se me asigno el numero de matricula 127. Después dicho numero, con su variante el 27, aparece siempre en momentos clave de mi vida y ahora aparece aquí también. Toda una premonición.

Mi obsesión es poder ver la cruz de Ferro. Es una sencilla cruz de hierro de no más de 30 cm de alto, completamente oxidada y colocada encima de un palo. Esta “birria”, es, sin embargo, el monumento más emblemático del camino, ya que la misma, se encuentra situada sobre un montículo de miles de piedras, las cuales han sido lanzadas una a una desde hace cientos de años por los peregrinos que conseguían llegar hasta allí. Esta era una forma de redimir tus culpas o pecados, lanzándolos en forma de piedras hacia la cruz. Desde que salí de Barcelona estoy obsesionado por poder llegar hasta aquí, y eso es lo que me mueve. Si después la rodilla no me permite llegar a Santiago, pues bien, ya veremos pero al menos llegare hasta la cruz.

– El paisaje es completamente árido debido a las condiciones meteorológicas que aquellos paramos deben de soportar, si aquí no te encuentras contigo mismo difícilmente lo harás en otro sitio.

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Era maravilloso, lo había conseguido, me puse a llorar de la emoción, no pude evitarlo fue una emoción mil veces más intensa que cuando llegue posteriormente a Santiago. Cuantas veces llegue a pensar que nunca llegaría allí, y sin embargo allí estaba. Jesús se dio cuenta de todo y me dijo aquella frase que no podré olvidar. “Nunca dude que llegarías aquí”. No sé de donde saco esta idea porque yo realmente tenia mis dudas.

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Llegamos al pie de la cruz, y cumplimos con el ritual de dejar las piedras que traíamos desde Barcelona. La verdad es que traía piedras de parte de mucha gente, unos que me lo pidieron expresamente e incluso me trajeron su piedra, y otros que nunca sabrán que tienen una piedra que les representa, allí en la cruz. Mi piedra particular, viene de Calella de Palafrugell, exactamente de la playa del Golfet, quise poner una piedra

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Era Tomas, el guardián del camino, el caballero templario que dejo todo en la vida para irse a vivir en medio de la nada. Cada vez que pasa un peregrino hace sonar la campana. Es maravilloso la sensación de saber que aquella campana que ha sonado por miles de peregrinos, ahora esta sonando por mí. Parece una tontería, pero en medio del misticismo que nos rodeaba, este sonido tenia sus mal altos significados para mí. Entramos en el refugio para cumplir con el ritual de tomar un café con Tomas y darle la propinilla.

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El refugio es alucinante, palabra esta que estoy utilizando con demasiada profusión en mis memorias, pero es que realmente es así, un alucine detrás de otro. Claro que para sentir ese alucine tu mente debe de estar de los mas abierta y predispuesta, y claro estar en un sitio como aquel.

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Mi rodilla era ya de otra dimensión, me reía de mí mismo pensando cuanto tiempo mas iba a durar en esas condiciones. Compartimos la habitación con dos ciclistas muy majos ellos, que estuvieron enseguida de acuerdo que el camino se hace andando, todo lo demás, caballos, bicicletas etc. , es otra forma muy diferente de hacer el camino, y así lo reconocieron al afirmar que querían volverlo a repetirlo caminando.

La verdad es que los ciclistas, no se enteran del camino ni la mitad, es que es realmente imposible. Velocidad significa perder la dimensión del detalle, de la piedra, de la flor, es decir, la esencia del camino, solo piensas en carretera y carretera, incluso muchos de los senderos por los que el caminante transcurre no pueden ser recorridos por los ciclistas, que han de contentarse con seguir por la carretera, y claro, es en esos senderos precisamente donde encuentras las mayores satisfacciones.

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La relación interpersonal aquí es una forma de vida. La gente hace vida en los bares, se comunican, hablan. Fuimos al casino y claro, aquello era una viva muestra de lo que acabo de escribir. Yo estaba absorto contemplando a la gente como iba arriba y abajo de la barra, pidiendo vinos, cervezas de todo en medio de un ambiente relajado y tremendamente familiar. Esta vida es la que me gustaría vivir.

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PONFERRADA – VILLAFRANCA DEL BIERZO (leer entrada completa)

… Me sabia mal porque me encontraba a 5 Kilómetros de Cacabelos, lugar en donde hace años, nació en mi el deseo de hacer el camino. Todo un símbolo para mí. Yo ya estaba roto y buscaba alternativas. La idea de volver a Ponferrada no me gustaba, ya que no llegaría. Así estaba en medio de mis cabalas, cuando la dueña del bar se ofreció a llevarme en coche Cacabelos, en donde me seria más fácil buscar una salida.

Yo acepte emocionado, ya que aquello era una muestra de solidaridad impensable para un urbanita como yo. Imaginaros una persona que no me conozco de nada, busca a su sobrina para que la substituya en el bar, y me lleva en coche. Que sensación mas extraña después de tantos Km caminando, el ir en coche sin tener que mover las piernas. Por cierto me despedi de Jesús diciéndole que trataría de llegar a Villafranca del Bierzo y sino Ultreiya para él.

La señora me explico que no era la primera vez que hacia esto, ya que a estas alturas son muchos los peregrinos que llegan en un estado mas que lamentable y necesitan ayuda. Quise pagarle la gasolina pero ella se negó en redondo. Que puedo decir, Gracias señora el bar de Fonseca por tu ayuda.

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Imaginaros él numero, yo vestido de peregrino rodeado de gente dispuesta a despertar a mi suegra. Creo que ni en una película es posible encontrar un derroche de imaginación semejante.

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Como mi rodilla seguía fuera de este mundo, decidí intentar llegar caminando a Villafranca del Bierzo. Compre nueces a un mercader, y posteriormente pude cumplir con otro sueño, cruzar el río Cua, que pasa por Cacabelos. Cuantas veces mientras planeaba el camino en Barcelona me había imaginado este momento, y ahora lo estaba haciendo.

Me detuve en una iglesia que se encuentra a la derecha justo una vez cruzado el puente. Este punto era muy importante para mí, ya que no se porque, esta era la imagen que siempre habia tenido en mi cabeza durante los preparativos.

Nuestra Señora de las Angustias en Cacabelos . Quizas aqui empezo mi camino cinco años atras.

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Estaba a punto de empezar un episodio de mi vida que difícilmente podré olvidar jamas

Aquel refugio es algo muy especial, en el ambiente se respira se intuye algo que no es normal, no es algo malo, es la sensación de una nueva realidad, es la sensación de estar ante algo sencillamente diferente. La gente es amabilísima, una de las hijas de Jato me pregunto que me pasaba, le conté lo de mi rodilla, me dijo que se lo diría a su padre y que él me curaría, porque el Jato a parte de ser un emblema del camino, conocido hasta por las piedras, es, además, un curandero de lo mas renombrado, con una tasa de éxitos parece ser que muy importante. El no cura tu cuerpo, el busca en tu alma y te dice cual es tu verdadero mal. Su teoría es que un mal físico tiene su fuente en un problema psíquico o en algo que has hecho en la vida. Ese problema, posteriormente se transforma en un problema físico. El lee el aura de la gente y presume de ver el interior de las personas con tan solo mirarlas, La verdad no sé que decir. Lo que pude ver me dejo con la duda para siempre.

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Se dio cuenta enseguida de mi situación y puso una mano sobre mi hombro y otra en mi rodilla en los tendones traseros, realizo una serie de movimientos sobre los mismos y me coloco sobre mi rodilla un mejunje de hierbas con una compresa. Me dijo que después me pondría arcilla, luego desapareció en la obra de reconstrucción del albergue ya que parece ser el anterior se le quemo, y ahora su objetivo es, y con la ayuda del que quisiera ofrecerse, el reconstruir el albergue.

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Mas tarde y en plena digestión tuve la oportunidad de ver a una de sus hijas como enseñaba a tocar la guitarra a otra de sus hijas y a la tercera, pintar cruces de Santiago sobre conchas, que posteriormente serian vendidas a turistas y peregrinos. Que especie de paz había en aquel lugar y las hijas eran realmente curiosas, una alta delgada como recién salida de la ciudad, la otra rubia sumisa y con un enorme respeto a su padre, en cada frase que decía esperaba la aprobación de Jato, en todo caso se podía observar un tipo de relación especial. Que difícilmente puede darse en otro lugar que no sea aquel.

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Hay que atravesar la puerta del perdón, y según nos contaron todavía hoy en día y con un certificado medico la abren a los peregrinos enfermos en la actualidad.

La verdad, es que me sentía como en otro planeta, con una sensación de irrealidad en todo lo que me rodeaba, es como si la película no fuera conmigo o como si estuviera viendo todo aquello a través de una pantalla de televisión, solo que yo estaba dentro de la pantalla.

Cenamos, y allí mismo Jato hizo una demostración de sus habilidades, primero analizo a un peregrino que llevaba un terrible dolor de espaldas causado por los 14 Kg de peso de la mochila, La teoría de Jato, es que aquella persona llevaba en su espalda un peso proporcional a las de sus culpas. No quiero hacer ninguna clase de burla ni mofa del tema, ya que dentro de aquel ambiente, las palabras de Jato tenían su sentido y yo no iba a ser ni mucho menos el primero en desmentirlo, después de todo una de las cosas que creo que tengo claro, es que las cosas no son como parecen ser, y es que cada persona tiene una percepción diferente de la realidad. ¿Por qué entonces debe de existir una sola explicación a los hechos, y no muchas posibles explicaciones?.

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En cuanto a mí, tiro por la vía fácil, fue sonsacándome que no adivinándome mi vida personal, y a partir de ahí me dio una serie de consejos sobre lo que debía de hacer y como todo esto estaba afectando a mi rodilla. Son temas realmente personales y que no deben ser explicados aquí. En todo caso mi percepción final de Jato es la de una persona que a visto pasar a miles de peregrinos. Como es de lógica, un peregrino es una persona con una sensibilidad especial ante la vida y unas motivaciones personales para realizar el camino, mas o menos contundentes. Entonces es relativamente fácil si eres un poco psicólogo el sonsacar la información y poder posteriormente hacer cábalas con el asunto. Si esto lo repites infinidades de veces creo que realmente eres capaz de captar a las personas con solo mirarlas.

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Lo de la furgoneta viene a cuento, de que Jato te sube las mochilas al Cebreiro por 300 ptas. Esta subida es realmente la mas dura y espectacular de todo el camino y por esa razón casi todo el mundo acepta y prefieren hacer la subida sin la mochila. Jato te la deja posteriormente en el refugio de la cima.

Nos fuimos a dormir a un dormitorio muy curioso situado en una planta alta donde el tronco de un árbol cruza las dos plantas.

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VILLAFRANCA DEL BIERZO – O CEBREIRO (leer la entrada íntegra)

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Yo ya estaba negro con tanto discurso, viendo como pasaban las horas y allí no se movía nadie. La sensación de inutilidad que tenia era impresionante. Con los ojos iba buscando a Jato por todos lados y el claro estaba a su rollo. Jato en ese momento, dio una muestra de su psicología, cuando se me acerco y me dijo : esto es una buena cura de humildad para ti. Me dejo de piedra, realmente si lo era, esas interminables horas allí sin nada que me ayudara, sin medios para moverme, me dieron la oportunidad de aprender lo limitado que uno puede llegar a ser, y en ese momento se me acabaron las tonterías, pensé que ya se arreglaría todo cuando tocara la hora de arreglarse.

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No hacia buena cara y se le veía cansado, le dije a Jato que parase la furgoneta, y me baje. Quería subir, aquel era el punto. Le dije a Jato que nunca olvidaría aquella experiencia, y realmente creo que será así, es difícil olvidar a una persona de esas características.

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El cansancio, solo era mitigado por la belleza de cuanto nos rodeaba. Era imposible el ir deprisa habría sido un suicidio, tenias que escuchar a tu cuerpo y darle el ritmo que pedía.

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El medico me vio, y sin ninguna duda me dijo que abandonara. El estado de mi rodilla era penoso. Me dijo que hiciera lo que quisiera pero que ya no aguantaría mas, había llegado al limite y a partir de aquí el proceso era ya destructivo y con posibilidad de importantes secuelas posteriores, que podrían desencadenar en irrecuperables.

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El acto fue diferente al que me imaginaba, en vez de una misa, aquello fue como un dialogo entre Francisco y los que allí estábamos. En un momento determinado me hizo salir al estrado, y me hizo leer unos pasajes de la Biblia, que curiosamente hablaban de la resurrección, tema con el que no conseguimos ponernos de acuerdo momentos antes ante nuestras botellas de turbio.

Todo se me antojaba de lo mas surrealista, pero para las personas que allí estaban, parecía de lo mas corriente. Canciones, charlas, todo se mezclaba en aquel acto ya entrañable para mi.

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Saque humo a mi teléfono portátil, ya que lo importante ahora era buscar un modo de regresar a Barcelona, tarea no fácil y más siendo final de Semana Santa.

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Después de realizar todos esos tramites me fui a cenar con Francisco y Jesús. Curiosamente no estaba demasiado desmoralizado, la evidencia de mi situación me hacia estar relativamente tranquilo pensando que yo ya no podía hacer absolutamente nada mas, había llegado al limite. Lo único que me consolaba era mi firme propósito de volver cuanto antes.

Empezamos a cenar los tres solos, pero pronto empezaron a unirse mas y más peregrinos, empezó alguno a cantar y pronto todo el bar era un clamor de gente cantando, incluso los de la barra se unieron a nosotros cantando canciones gallegas, mientras el vino, los chorizos, etc. corrían por doquier, un maravilloso final de mi etapa.

Así envuelto entre los efluvios etílicos, me fui a dormir, no pensé en nada mas, excepto cuando un holandés se acerco y me comento la posible causa de mis males. Me recomendó hacer un curioso ejercicio, diciéndome que me esperaba en Santiago, asentí que si con la cabeza, pero sabiendo que no seria en la próxima semana. Aun recuerdo la frase que me dijo: Pararse es morir.

Una vez en Barcelona me di cuenta que el holandés fue la única persona entre tantos médicos que me vieron, que acertó plenamente con lo que realmente tenia.

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O CEBREIRO – SARRIA (leer la entrada completa)

Amaneció y una gran tristeza me invadió, sabia lo que tenia por delante. Para colmo de los colmos y como si de una premonición se tratara la concha que colgaba de mi mochila se cayo por si misma. Ya estaba fuera del camino.

(…)

Salimos enseguida, y entonces tuve la sensación de que realmente me alejaba del camino, a medida que los kilómetros pasaban veía y sentía el camino lejos y más lejos. Podía imaginarme a los peregrinos andando a lo lejos, en otra dimensión, en otro espacio.

Definitivamente yo ya no pertenecía a el, ya me encontraba en el mundo real cotidiano.

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Mi cabeza daba vueltas tratando de buscar explicaciones, soluciones, alternativas, esto no podía acabar así, sabia que si no tomaba acciones reales, el tiempo pasaría y ya nunca volvería al camino, es muy duro volver a prepararlo todo otra vez, buscar billetes, vacaciones, etc.

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Como no había turno de visita hasta la tarde, volví a caminar o cojear, y me encontré de nuevo a la chica de la mochila. Los dos nos quedamos mirando, parece ser que el camino imprime algo especial, porque de seguida nos preguntamos casi a bocajarro el uno al otro si veníamos del camino. Resulto que así era. Ella lo había dejado en Sarria y estaba esperando un autobús para volver a su casa,

(…)

Hubo un feeling muy bueno, y en el poco tiempo que estuvimos juntos, nos contamos nuestras vidas con pelos y señas.

(…)

El tren Estrella de Galicia, llego en punto. Me acomode en mi estupendo camarote, y allí tome la decisión que me faltaba, la pieza clave que estaba buscando, es decir, algo tan sencillo como poner fecha a mi vuelta al camino , 16 de Mayo . Me aferre a esa fecha como a un clavo ardiendo, a pesar de que en Barcelona, los médicos tenían algo que decir al respecto.

El tren salió puntual y yo me dormí enseguida, me desperté ya en Cataluña y una mezcla de tristeza, depresión, melancolía se apodero de mí, me sentía derrotado aunque en mi interior seguía luciendo la lucecita de la nueva fecha.

MI CAMINO DE BARCELONA

Nada mas llegar a Barcelona, fui a urgencias, allí me pusieron en tratamiento y me dijeron que mi problema no era una tendinitis, sino una mezcla de una antigua rotura de peroné, con un problema congénito de mis rodillas. La pregunta del millón fue, en realidad ni tan siquiera dije si podría volver a caminar bien, simplemente les dije:

El día 16 de mayo vuelvo al camino, que he de hacer para estar en condiciones.

(…)

Llego la víspera de la marcha, y todos los miedos el mundo acudieron a mi mente especialmente cuando empece a preparar la mochila. Eso si yo ya era un profesional del camino y sabia lo que me iba a hacer realmente falta y lo que no.

Me sorprendí a mí mismo cuando al finalizar de llenar la mochila, la misma pesaba 4.5 Kg. Que diferencia respecto a los casi 11 Kg de la primera vez.

Mi conclusión final del evento, es que mi camino pasaba por Barcelona otra vez. Eran demasiadas casualidades las que me habían empujado hasta aquí, tuve que volver a sufrir, volver a luchar para ganarme el derecho de volver al camino, y casi estaba apunto. De hecho yo no había tenido la ocasión de ejercitar demasiado mi rodilla andando, pero tenia una cierta tranquilidad.

Esta vez volvía con una mentalidad nueva, sabia a donde iba, sabia a lo que me enfrentaba y sabia lo mal que se podía pasar, pero no es la vida así? , Vamos a dejar de vivir sencillamente porque a veces la misma no es como queremos? No es el camino en realidad un reflejo de tu propia vida?.

Me puse las botas con tranquilidad, como si de una ceremonia se tratara, los cordones poco a poco, bien puestos, la mente tranquila. Era el momento, lo sabia y me puse la mochila, la ajuste también poco a poco, y me sentí preparado. Ahora ya podía partir, no sé que, pero supe que tenia una nueva oportunidad.

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SARRIA – PORTOMARÍN (leer la entrada completa)

Me desperté, casi llegando a Monforte de Lemos. Me acorde de inmediato de las largas horas que pase triste y derrotado por mi rodilla, en la estación, esperando el tren de vuelta a Barcelona, y sentí una mezcla de miedo y esperanza. Miedo por el pasado, esperanza porque era como si el tiempo no hubiera pasado y de repente se juntara en un solo instante, pasado con presente, solo que esta vez no volvía, sino que me dirigía a mi propio destino. Esa era mi esperanza, la cual, me lleno de una extraña alegría.

Galicia se mostraba tal como es, lluviosa y con una espesa niebla, el mejor de los presagios pense, y no podía evitar hechar un vistazo a mi rodilla. Habrían hecho su efecto los láseres, estiramientos, terapias, etc. ?. O hablando en términos más metafísicos, me volvería a aceptar el camino y hacerme de nuevo suyo?.

Llegue a Sarria. Al bajar del tren me di cuenta que no era el único peregrino que se bajaba del mismo. Conocí a tres chicas, bueno, no tan chicas que pretendían comenzar allí también. Fuimos juntos a buscar una cafetería. Mientras andábamos, una sensación extraña recorrió mi cuerpo. Sin darme cuenta estaba en una calle que era parte del camino, mi cuerpo lo noto y me sentí enormemente feliz y emocionado. Recordé entonces, cuando semanas antes sentí la sensación de salir del camino, cuando en Sarria cogí el autobús para Montforte para poder regresar a Barcelona. Ahora sentía un sentimiento 180 grados diferentes al de entonces. Que felicidad.

Salí del bar, respire hondo y empece a caminar, paso a paso, sobre el camino, en mi camino. Iba totalmente pendiente de mi rodilla, de cualquier sensación, de cualquier síntoma, esto era ya una obsesión. No era para menos.

(…)

Enfile la primera bajada, una enorme bajada, y me acorde de mis sufrimientos pasados en semejantes pendientes. De una forma instintiva, baje poco a poco y de lado para evitar cualquier problema. Mi rodilla no daba muestra de nada.

Abandone Sarria y entre en medio de la niebla, en un bosque increíble. La sensación era estremecedora y maravillosa, nunca antes había visto nada semejante, a eso mi rodilla me daba puntitos, y yo me iba moderando y preocupando a la vez.

Ande a traves de prados preciosos y en medio de lloviznas y nieblas, se me antojo que pocas cosas tan bonitas como aquello podía existir y di gracias a no se quien, por permitirme disfrutar de todo aquello.

(…)

Me adopto, y juntos seguimos el camino. Ambos pusimos la directa, y recorrimos paisajes maravillosos, corredeiras de ensueño las cuales no soy capaz de describir. Me olvide de mi rodilla, y la verdad es que a partir de aquel momento, nunca mas me volvió a molestar. Mi pesadilla, al menos aquella pesadilla había acabado definitivamente.

(…)

Como más tarde comprendí, Kika fue todo un descubrimiento, un monumento a la generosidad. Una persona de las que no quedan.

(…)

De repente me fije en una pequeña construcción y la reconocí de seguida gracias a las explicaciones de Jesus. Entre en el interior y vi una especie de capilla con una cruz, y sobre ella un montón de notas y objetos dejados por los peregrinos. Había desde medallas, a papelitos, una pila usada, y sobre todo una sensación extraña.

Deje allí mismo la piedra que Guayente me dio antes de partir por segunda vez. A falta de cruz de Ferro este era el mejor sitio, pense.

La sorpresa fue que al salir, me pareció sentir a Jesús. Parece de locos, pero lo note, estaba allí o algo de el estaba allí, y encima me indicaba el camino. Pero que clase de broma es esta pense y pienso todavía. No seria la ultima vez que tuve esta sensación.

(…)

Recuerdo la especial emoción que sentí al ver el final de l primera etapa, estaba llegando y no me encontraba demasiado cansado.

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PORTOMARÍN – PALAS DE REY (leer la entrada íntegra)

…  Además, tenia ganas de meditar en soledad durante el camino. Les dije que las vería en Palas del Rei y emprendí la marcha.

A las siete en punto estaba ya caminando, me embargaba una sensación de bienestar, mi cuerpo estaba perfecto y de la rodilla ni idea.

Estaba amaneciendo, es decir, caminaba entre dos luces.

(…)

Emprendimos juntos el camino a través de montaña y carretera. Eran como atletas. A una velocidad increíble, se iban alternando sucesivamente en la cabeza del grupo para ganar velocidad y tiempo. A pesar del esfuerzo, me sentía muy cómodo, aunque un poco deprisa para mi gusto, pero a esas alturas todos teníamos el síndrome del refugio, es decir, había que llegar cuanto antes al siguiente refugio para conseguir sitio.

(…)

Teníamos hambre y en los pueblos que pasábamos no había nada abierto, es decir, esos pueblos, no tienen nada que ver con los que normalmente estamos acostumbrados. Son pueblos muy pequeños, la mitad de las casas están abandonadas y nadie a la vista, al menos de una forma aparente.

(…)

La señora de la casa, una mujer muy joven, se disculpo, ya que no había lavabo y tuve que hacer mi pipí detrás de la casa mientras la lluvia caía sobre mí. Fue una sensación muy particular.

(…)

El grupo se estiro y quedamos finalmente Juan, y las dos maquinitas de Albacete. El resto iban detrás unos 100 metros. Palas del Rey parecía que no llegaba nunca. Por cierto, aprendimos lo que significa el Km gallego. Cuando le preguntas a cualquiera si falta mucho para llegar, siempre dicen un par de Kms, que al final resultan ser el doble, por eso cada vez que preguntábamos la distancia, después de la contestación replicábamos si eran Km gallegos o de los normales.

Lluvia y pueblos solitarios. Esto es parte de Galicia

(…)

Finalmente llegamos a Palas del Rey, y con ello al refugio. Palas del Rey se me antojo un pueblo enorme y sin el encanto de los anteriores. Llovía a mares y para colmo el refugio estaba cerrado, por lo que decidimos quedarnos en la puerta haciendo cola para entrar. Fui al ayuntamiento a preguntar por la hostelera, pero no sabían nada.

Al final apareció, era una señora mayor y mal encarada, la diferencia entre los hospitaleros anteriores y los que estabamos encontrando en esta parte del camino, era patente, estos últimos parecían funcionarios, un trato frío distante y encima con alguna regañina, pero bueno de todo hay por ahí.

El albergue por cierto estaba realmente bien. En Galicia los albergue están subvencionados por la Xunta, quizás por eso sentía esa sensación de funcionariado que encontramos. Que diferencia con el refugio Gaucelmo de Rabanal del Camino.

(…)

Mientras Juan pasaba de cama en cama curando heridas y arreglando pies, ampollas, etc. , Kika hacia lo mismo, los dos son personas maravillosas, en todos los refugios que fuimos, nada mas llegar y antes de ocupar de ellos mismos, antes de ducharse, antes de nada, se dedicaban durante un par de horas a los demás. Que capacidad de entrega y sacrificio, puedo jurar que al llegar a un refugio solo tienes ganas de tumbarte y descansar, hay que tener una gran fuerza interior y grandes dosis de solidaridad para dedicarte a los demás antes de dedicarte a ti.

(…)

Al despertar, Ana me presento al resto el grupo, especialmente un elemento increíble, delgado y enjuto que trabaja en RENFE y tiene pinta de ido. Va tocado con un enorme sombreo de peregrino y habla como si estuviera borracho, pero no lo esta, a primera vista dan ganas de alejarte de el, ya que da miedo, pero después te das cuenta que es una buena persona que esta allí como nosotros por sus propios motivos, de hecho me lo pase muy bien con él mas adelante.

(…)

Marta nos hizo firmar a todos en su bordón de peregrina

(…)

La noche transcurrió sin demasiados ronquidos, exceptuando los de una de las gallegas que alcanzo por mérito propio, el calificativo de locomotora. Antes de irme a dormir, cometí un error que me costaría al día siguiente un disgusto. Me puse sobre una de las ampollas inyectadas previamente, un apósito de plástico, recordando lo bien que habían funcionado anteriormente.

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PALAS DE REY – ARZUA (leer la entrada completa)

…  Hice la mochila gracias a mi minilinterna, …

…  y ya a punto de adentrarnos en un bosque, vi un bordón abandonado en el suelo. Lo cogí y decidí adoptarlo, me acorde del que tuve que dejar en Cebreiro para volver a Barcelona. Parecía como un relevo, decidí llevarlo conmigo hasta Santiago.

Las corredeiras son preciosas, verdes y húmedas, el cielo es plomizo y sé que empezara a llover en cualquier momento. En realidad, la lluvia es mi compañera de todos los días, voy permanentemente húmedo, y es increíble que no me halla constipado todavía, la ropa no se seca nunca en medio de este húmedo ambiente.

(…)

Pasamos pueblos medio abandonados. Todos parecen cortados por el mismo patrón. La lluvia como no, aparece y los plásticos, capelinas aparecen con ella. Estoy hecho un profesional en el arte de ponerme la capelina sin pararme de andar.

Los andarines, siguen a una velocidad intratable y mi pie empieza seriamente a molestarme.

Llegamos a un pueblo llamado Melide, famosos en todas las guías de peregrinos por casa Ezequiel. Esta casa, es en realidad una pulpería, una de las mejores de Galicia, y a pesar de la hora, eran sobre las 10 de la mañana, decidimos no perder la oportunidad de probar un pulpo a la feira.

(…)

Se me ocurrió entonces echar un vistazo al pire, y al quitarme el calcetín, me quede horrorizado. Tenia una enrome ampolla, llena de sangre. La misma nacía en el dedo gordo y se extendía unos cuatro centímetros. El apósito de plástico que me puse en la ampolla el día anterior me había causado este desastre.

Juan me miro estupefacto, la cosa podía ser seria, recordaba a gente parada durante días por ampollas semejantes, y empezó a entrarme el síndrome de la rodilla. Cuando entraba en la espiral de la desesperación, otro de los médicos que venia con nosotros me salvo de la misma con una sencilla frase. No serás tú de esos a los que le entran la llorera. Y decidí que no, que no iba a ser de esos, a pesar de lo critico de la situación, Juan decidió intentar curarme allí mismo.

… estaba asustado por la posibilidad de quedarme clavado allí y no poder llegar a Santiago, pero solo se quedo en susto, decidí que otros realmente estaban peor que yo e iban por delante mío. Total este es el camino, no una excursión normal y corriente.

(…)

Salimos de Melide, por cierto un pueblo bastante grande, y entramos a unos bosques maravillosos de eucaliptos. Esta era una de las partes más bonita que había visto. La lluvia seguía cayendo y el camino era en ocasiones estanques de agua y sobre todo un barrizal. Estaba calado hasta los huesos, y el barro me llegaba hasta las pantorrillas.

La velocidad era en ocasiones de 7 Km por hora, e incluso había tramos en los que nos permitíamos el lujo de trotar. Pasábamos a los peregrinos e incluso alcanzamos y dejamos atrás a un grupo de niños que hacían el camino sin mochilas y que nos miraron anonadados, debieron de pensar donde van estas balas?.

(…)

Esperamos dos horas bajo la lluvia ateridos de frío, hasta que llego la hospitalera. Rápidamente nos coloco en los dormitorios y me fui directamente a dormir.

Llego el tío de la chica rubia que nos seguía en autobús. Llego impecable, sin una mota de barro, seco y fardando de lo rápido que había andado, y tan rápido, ya que le vieron bajarse en un taxi unos metros antes del refugio. En realidad, este espabilado, estaba haciendo el camino de ese modo, nadie quería saber nada de el.

Estuve a punto de engancharme con el cuándo y a pesar de tener mi mochila sobre la cama, decidió que la misma, o sea, la cama era suya, cambio instantáneamente de parecer cuando le mire a la cara, con mis ojos echando fuego. Se fue a otro sitio, pero Juan al final se enzarzo con el. La verdad es que gente como esta es de lo más indeseable, gente que ocupa las plazas de los refugios sin haber andado desplazándose en coche. Es una forma de hacer turismo barato. Pero a costa de los demás. Ya que cuando el albergue se llena, el que llega tarde debe de buscar otro o dormir afuera, y eso después de 30 Km es muy duro, especialmente cuando sabes positivamente que dentro hay gente que ni se han manchado las botas.

Después de levantarme, estaba hambriento, pero no llevaba comida encima y allí no había nada a lo que incar el diente, todos los demás miembros del grupo, estabamos igual. A eso llegaron el grupo de niños que previamente habíamos adelantado, los cuales llevaban toda una intendencia encima, y nos invitaron a comer.

Me sentía un peregrino de los de la vieja usanza los cuales se mantenían de la caridad de los demás, y en realidad así era, ellos compartieron sus lentejas, su pollo, sus platos e incluso sus cubiertos para que pudiéramos comer. Gracias por vuestra solidaridad.

(…)

He decidido replantearme las etapas para no forzar el pie, voy a distribuirlas de otra manera, para que cada una tenga los mismos kilómetros, ya que había alguna muy corta y otras enormes. El objetivo final es, sin embargo, llegar el día previsto.

(…)

Por la tarde hice un largo paseo en medio de la lluvia, a través del prado y con mis chanclas. Es una sensación muy especial el caminar por la hierba mojada colándose entre las chanclas y acariciándome los pies. Tenia que tener cuidado de que el vendaje no se mojara demasiado.

Me acerque al río y me di cuenta que en realidad lleva muchisima agua y mi imaginación empezó a volar. Fui caminando poco a poco, sintiendo la lluvia, sintiendo la hierba baja mis pies, fueron unos momentos inolvidables.

(…)

ARZÚA – ARCA DO PINO (leer la entrada íntegra)

El final se presiente.

Kika y Ana cogieron varias flores y se las pusieron en el pelo, el tiempo justo ya que empezó a llover de nuevo.

(…)

Definitivamente la primavera ya esta aqui.

… La inscripción hablaba del nombre del peregrino y decía que en aquel justo sitio se había encontrado con Dios, a un día de distancia de Santiago. Nos envolvió una profunda melancolía. Que putada pense, si al menos se hubiera muerto en Burgos o en León, pero no, fue casi rozando con los dedos su objetivo final. Estuvimos un rato en silencio, las chicas se quitaron las flores de la cabeza y las depositaron allí mismo. Yo puse una piedrecita sobre el monumento, algo que ya antes habían hecho cientos de peregrinos. Lo mismo que había visto en muchos puntos antes durante el camino, lo mismo que vi en la cruz de ferro, comprendí exactamente entonces el significado de lo que es dejar una piedra, es difícil de explicar, muy difícil, pero lo resumiré diciendo que algo de ti se queda allí.

Seguimos el camino descontando ya kilómetros, ya que a esas alturas los mojones indicaban la distancia que faltaba hasta Santiago. La lluvia era fuerte y esta ultima parte, se estaba haciendo interminable. El cansancio eso sí, se veía mitigado por la excepcionalidad del paisaje. Este era cada vez más bello, los eucaliptos son imponentes y las paredes de musgo son de ensueño.

Precisamente en una zona en donde la naturaleza se había vestido para que la hicieran una fotografía, la maquina de fotos se me estropeo. Kika tuvo que hacer las fotos por mí, con su cámara. Quede preocupado ya que veía la posibilidad de no poder hacer fotos de Santiago cuando llegara y eso si que no. Tenia que fotografiar todo aquello, y especialmente la clásica foto enfrente de la catedral. Decidí comprar una cámara en cualquier sitio, si pero en que sitio, si lo únicos que hay son bosques?

(…)

Me encontré una escena que no olvidare jamas, era un grupo de personas, “los coronarios”. Se trata de un grupo de una treintena de personas ya maduritas que tienen una característica común, todos y cada uno de ellos ha tenido un infarto de miocardio y han estado apunto de hacer el otro camino, ese de del que ya no se regresa.

(…)

Antes de irme a dormir se me presento un chico que dormía al lado mío, era de Barcelona y vivía justamente en la Zona Franca, venia desde Burgos y me contó que para él, el espíritu del camino acabo en el momento en que piso Galicia. Parte de razón tiene, demasiada gente quizás, pero bueno cada parte del camino tiene su característica, lo que si estoy de acuerdo con el, es en que el misticismo que viví en León, no volví a verlo mas.

Posteriormente una vez acabado el camino, no tengo mas remedio que estar desacuerdo con él. Santiago fue en realidad tan solo una meta. El camino se encuentra en el propio camino, y no en un lugar concreto.

.

ARCA DO PINO – SANTIAGO DE COMPOSTELA (leer la última entrada)

(…)

Salimos fuera del albergue y pude darme cuenta de la magnitud de la dificultad que teníamos por delante. Es que realmente no se veía nada de nada, ni tan siquiera había luna. Para colmo una llovizna empezó a caer sobre nosotros. Como no nos íbamos a quedar allí a ver la salida del sol, empezamos a caminar mas por intuición que por otra cosa. . Nos adentramos en los bosques y puedo asegurar que la sensación de caminar por allí y a oscuras es inolvidable y maravillosos, oyendo solo las pisadas rítmicas de los tres, caminando en completo silencio, oyendo la respiración y el ruido del barro bajo nuestras botas.

(…)

De repente detrás de una montaña vimos una luz blanca e intensisima. Era como una aparición, nadie de nosotros sabia que era aquello. Pero eso sí, estaba en nuestro camino, era como un gran y enorme faro. Nuestra imaginación voló por unos instantes, llegamos a creer incluso que se trataba de Santiago, pero la luz era demasiado blanca De todas maneras se nos antojaba maravilloso. Así anduvimos aun durante una media hora, cuando de repente oímos un ruido ensordecedor. Detrás de la luz blanca salió un avión, enseguida comprendimos, aquello no era ni Santiago, ni una señal sobrenatural, ni nada por el estilo, aquello era el aeropuerto de Labacolla y aquel el primer avión del día. Que desilusion, pero fue bonito mientras duro.

(…)

Metro a metro, lo que debía ser una etapa triunfal, se convirtió realmente en una etapa durisima. Las pendientes eran enormes en medio de los bosques de Eucaliptos. Santiago a esta altura ya se huele, esta allí lo presiento, y con llego el momento de reflexionar, reflexionar sobre lo que había sido y significado el camino para mí. Pasaron por mi mente los preparativos con Jesús en Barcelona, el inicio del viaje, las gentes que conocimos , la amargura de la vuelta, la preparación y recuperación de mi rodilla, la vuelta al camino, los momentos de sufrimiento y de alegría, los momentos de compartir y recibir, los motivos que me hicieron emprender esta aventura. Curiosamente esos motivos se me fueron desvelando durante el camino. Al principio cuando lo inicie tenia en mi mente un montón de posibles motivos o excusas, metro a metro, kilometro a kilometro, se fue pelando la cebolla y aparecieron los auténticos motivos por los que estaba allí. Solo pido que no los olvide jamas, quizás la escritura de estas letras me ayude a recordarlos y grabarlos en mi memoria para siempre.

(…)

Por fin y en medio de la lluvia, apareció el albergue del Monte del Gozo. Había leído mucho sobre el mismo, pero la verdad, es que se me antojo enorme. Es como una ciudad con muchas casetas calles etc. Me hubiera gustado quedarme allí, pero mi destino estaba mas abajo, en Santiago.

(…)

Pronto empece a ver desde lo alto las primeras construcciones de Santiago. Estoy realmente llegando, todo esta a punto de consumarse, y esta vez sin quererlo me vienen otra vez a la cabeza todas las imágenes del camino desde mí ya lejana salida desde Sahagun. Estos pensamientos, se plantean de una forma natural, me doy cuenta que mi mente, esta realizando por su cuenta el epilogo del camino.

Voy andando solo, mas adelante la pareja de americanos van a un buen paso, entonces me fijo que ella va cojeando, me fijo mas y me doy cuenta que en realidad ella esta destrozada, mas adelante me explico que tenia una tendinitis y que solo la proximidad de Santiago le daba fuerzas para llegar. Como me acorde de mí mismo.

Empieza la bajada y pasa lo que sabia que pasaría, es decir, se me saltan las lagrimas, es como la guinda final a tantas emociones, kilómetros, alegrías, sufrimientos, y allí ya a la vista de Santiago, supe que ya había cumplido con mi objetivo. Santiago ya no importaba, no era mas que una ciudad, un símbolo. Lo importante era estar allí, era haber llegado, haber vencido las dificultades. La catedral y la ciudad no era mas que una guinda, una bandera de llegada, una cinta que romper al final de una etapa.

Emocionado sigo bajando y llego a la civilización. No hay nada indicado, he hecho mas de 400 Km guiado por simples flechas amarillas y a hora al final del camino me encuentro perdido, tengo que ir preguntando por la dirección de la catedral.

Mis pies están hechos polvo, me siento importante, pero todos pasan de mí. Voy pensando, eh miradme que ya he llegado, pero nada, ni tan siquiera me miran, soy uno mas de los miles, y me acuerdo de la frase aquella “no esperes que nadie se asombre de lo que has hecho”, me río y me digo a mí mismo, ellos se lo pierden, y sigo andando, ya por en medio de calles repletas de gente.

En un momento dado veo la punta de una de las torres de la catedral, no siento nada especial, mi camino ya había acabado, o al menos eso creía. Por fin llegué a la catedral, me siento perdido y pregunto a una señora por la puerta del peregrino, la cual no es la puerta principal, quiero entrar por esa pequeña puerta tal y como ya han hecho antes de mi miles de antecesores.

La señora me engaña vilmente y me indica una dirección incorrecta, menos mal que la intuición todavía funciona y consigo llegar a la verdadera puerta del peregrino.

Por esta puerta han entrado miles y miles de peregrinos de todas partes del mundo durante cientos de años

Es un momento muy especial, por eso me hago una foto antes de entrar, soy consciente que aquello es la cinta de llegada, y paso. Ya estoy, he llegado.

Voy a cumplir con la tradición de abrazar al apóstol y hago la cola de rigor. Mientras tanto voy explicando a los americanos el sentido de todo aquello, ante la mirada atónita de los mismos, realmente estamos hablando de muy diferentes culturas.

Llega mi turno, y me encuentro a Santiago, bueno a una estatua o busto de el. En el momento que lo abarazo , me vuelvo a emocionar, son demasiadas emociones en el mismo día. Después baje a la cripta, donde supuestamente están los restos del apóstol. No sé si es verdad, lo que si se es que miles y miles de personas se han postrado allí mismo donde estoy yo ahora y por un momento soy capaz de sentir toda aquella energía. Hay demasiada gente y decido que he de volver mas tarde a saboreara mas despacio, aquel derroche de arte, símbolos y tradiciones. Mi reloj se ha parado y no sé a que hora he llegado realmente a Santiago. Pero un peregrino me advierte que debiera de ir a la oficina del peregrino a sellar, antes de que se forme la gran cola.

Eso hago, y después de pasar por la imponente plaza de la platería llegué a la oficina del peregrino, situada en un muy antiguo edificio. Quede sorprendido por la organización de la oficina, todo esta controlado, hay incluso hasta una oficina de viajes para ayudar a la gente a llegar a sus casas.

Hago una pequeña cola y finalmente me preguntan mi nombre y de donde vengo, la chica me sella mi credencial y toma mi nombre para ser recordado en la solemne misa del peregrino. Ya esta mi credencial lista, tiene el sello final, la guardare el resto de mi vida como uno de mis mas preciados recuerdos.

Volví a la catedral para cumplir con el rito de los dedos en la columna y me encontré una cola enorme de gente que vienen de todas partes en cientos de autobuses. No llegare nunca pensé y algo pasó, todos venían bien vestidos y yo estaba allí atónito ante tanta gente con mi mochila, mi barba de no se cuantos días, mi bordón, y alguien se paro, me miro y me cedió el paso, ese alguien me miraba con cara sorprendida como diciendo, este tiene prioridad, nadie rechisto y pase ante la columna, no me sentí mas o menos importante, pero agradecí el gesto.

Puse mis dedos en la huella formada en la columna por millones de peregrinos y di el famoso coscorrón sobre la piedra. Luego gire la columna y realize el encargo que Ana, una compañera del trabajo me pidió, abrace a la supuesta virgen que finalmente resulto ser Santo Tomas. Ana te lo debía y lo he hecho.

Pierdo el tiempo esperando la misa del peregrino, faltaba una hora y la catedral estaba a rebosar, nadie mas cabia allí, incluso los pasillos estaban repletos de gente sentada en el suelo.

Conseguí un sitio en una de las alas laterales de la catedral y desperté la curiosidad de unos abueletes que empezaron a preguntarme de donde vienes, quien eres etc. . Se quedan estupefactos cuando les dije que venia de Sahagun, de Sahagun de los campos, preguntaron, si, les dije y el comentario fue, realmente tu promesa debe de ser muy grande. Esto me hizo reflexionar, yo no había hecho ninguna promesa. Cuando inicie el camino no sabia exactamente por que lo hacia, aunque después intuí el porque, pero como explicar eso a mi recién y estrenado amigo jubilado, que seguía mirándome con cara de haba.

La misa empezó , siguió y acabo, no se dignaron ni en nombrar nuestros nombres, en realidad no importaba, no he hecho esto para que me reconozcan públicamente, pero eso si , me reafirme en la idea de que todo aquello que me rodeaba, era parafernalia pura a la medida de los turistas.

El botafumeiro voló, en medio de un himno cantado por el coro. La verdad es que es espectacular el ver aquella mole volando por nuestras cabezas, su presencia hace arrancar gritos de las gargantas de cientos de personas impresionadas ante semejante espectáculo, la verdad , espectacular si lo es y la mezcla de música, himno humo y olor a incienso, es inolvidable y difícilmente descriptible.

La misa y por lo tanto el reclamo turístico acabo. Como pude, en medio de tanta gente alcance la salida, y una vez fuera pude comprobar la belleza de la catedral, así como la grandiosidad y magnificencia de la plaza del Obradoiro. Desde la misma observe una y otra vez la fachada, y pude extasiarme con la misma.

.

.

Me hice la típica foto del peregrino ante la fachada. Fui a la búsqueda de alguien que me hiciera la foto, en este caso otro peregrino. Así quede inmortalizado.

(…)

Por la tarde y ya solo, me dedique a dar vueltas por Santiago, y se me antojo que tenia verdaderas ganas de irme a casa. Pase por delante de la catedral y me dije, vamos para dentro.

Quede sorprendido, estaba completamente vacía, solo había un muy reducido grupo de personas con un guía, deambulando de aquí por allá. Y entonces pude ver la catedral desde otra dimensión muy diferente a la de las largas colas y ruido de por de la mañana.

Me dirigí directamente al apóstol y nueva sorpresa, no había nadie al lado de el. Me senté en la misma silla donde por la mañana un vigilante controlaba a la gente, y pude ver la estatua desde todos los ángulos posibles, tocarla, acariciarla, sentir los relieves de metal y los zafiros o lo que fuera bajo las yemas de mis dedos. Pude sentir la enorme energía allí encerrada por el paso de millones y millones de personas, admirar la concha donde millones de labios habían depositado su beso. Y todo aquello era ahora solo para mí. La situación era de lo más increíble, uno de las más famosas estatuas del mundo, allí ante mí, solo los dos.

Estuve unos quince minutos y cuando me hube extasiado de tantas sensaciones, baje a la tumba del apóstol. Allí la sensación no fue tan espectacular, ya que a pesar de la soledad hay una cierta distancia de espacio, que impide un contacto más intenso.

Fui a la famosa columna de la entrada de la catedral, y allí observe sin las prisas de nadie, la huella dejada en la piedra por los millones de manos que tocaron la misma. Pude recorrer con mis dedos poco a poco todos los surcos de las huellas, volví a sentir la energía encerrada allí. Que sensación. Pensé que habría gente capaz de pagar una fortuna por una situación semejante.

Ya puestos, me uní al grupito de personas que visitaban la catedral con el guía y pude aprender muchas cosas de la misma, de las que no tenia ni idea. Había un vigilante nervioso que nos decía una y otra vez que era hora de cerrar, pero el guía sé hacia el sueco, y así recorrí toda la catedral.

Salí de la misma con otra percepción bien diferente. Por la mañana aquello me había parecido un acto de lo más turístico. Ahora podía disociar completamente lo turístico de la enorme espiritualidad allí encerrada.

(…)

Por la mañana muy temprano cogí el autobús dirección aeropuerto y allí sentí por ultima vez en el camino, mi ultima gran sensación:

A medida que me alejaba, algo me hizo girar la cabeza y mirar las montañas por donde había caminado, y entonces sentí algo extraño.

Yo, o algo de mí, se había quedado allí para siempre, algo de mí, formaba ya parte del camino. Ahora algo de mí esta dentro y formando parte de esa energía universal que es el camino , y de la que en su día, Jato me hablo .

En menos de una hora estare en casa. Definitivamente los tiempos son diferentes

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JOAQUÍM VILLAPOL MARTÍNEZ

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Luz dice:

    este año si Dios quiere estaria haciendo el camino para quincena de junio…no sabes las ganas que tengo de que lleguen esas fechas…la unica pena que tengo es que solo tengo 15 dias para hacerlo y voy desde lejos., desde Lima-Perú….algunos amigos me dicen que es una locura, 11 horas de viaje en avión para ponerme a caminar durante 15 días, para mi es algo más,solo se que quiero hacerlo y que debo hacerlo ahora….la gran duda es de donde partir…amigos que han hecho el camino frances me dicen que partir de Roncesvalles es algo especial…pero con tan poco tiempo la verdad no sé que etapas hacer….me encantó leer tus vivencias….se encuentran experiencias maravillosas por aqui… si tuvieses algun consejo para mi te lo agradecería mucho.

  2. Querida Luz,
    transcribí la carta que recibiste a un diario de peregrinos en el Camino del Norte. Si pasas por el lugar, la conocerás en colores. Te dejo aquí un regalo :-))

  3. Luz dice:

    Graciasss!!!!

Es uno filósofo guardando silencio

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