Georgia O’Keeffe, el retrato paradigmático de una pintora americana del siglo XX
Tres son las entradas de esta composición, dos únicas, de esta mujer con agallas, que amó y sobrevivió al amor. La tercera corresponde a la incursión de la rival, que excitando el interés de su amante, la acercó a la soledad del desierto de Nuevo México y a su prodigiosa luz. Y por último…
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- Georgia O’keeffe – la flor, el sentimiento, la luz del desierto y los huesos -
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<<Todas las indagaciones teóricas, en todos los momentos cruciales de la historia, han sabido dar cuenta de esta profunda intuición: el lugar de la ”Verdad” en el ”Arte”. Desde aquí, hemos querido plantear que este lugar es una tensión irreconciliable, el resultado de una dialéctica originaria y fecunda en la que la ”Apariencia” resulta ser un momento de la ”Verdad”. Esta potente e inagotable contradicción ha exhibido ostensiblemente la naturaleza de un ”yo” fragilizado que, paradójicamente, ha sido origen y recurso para explotar tímida e ingenuamente las fronteras y los límites de nuestro propio proceso de experiencia. De esta forma, el ”Arte” como expresión humana ha sabido tensionar el límite de la naturaleza de nuestra racionalidad, reventando los marcos de sus propios principios>>. P.210, ARTE, REALIDAD Y CONOCIMIENTO. Pr. Luis Álvarez Falcón
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Georgia O’Keeffe in New Mexico
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<<Desde su función sagrada de culto, que siempre ha dominado y concentrado su efectividad, hasta su mera función de diversión y entretenimiento, la experiencia estética ha recreado su originaria contradicción al servicio de la más cruda reacción, de la subversión, e incluso del dominio colectivo. En la mayoría de los casos, su ingenio ejercicio ha cumplido una función emancipadora, liberando a la propia subjetividad del domino férreo de sus anclajes convencionales. Ninguna elucubración y ningún exceso de teoría habrán de superar la propia efectividad de esta experiencia originaria. La monstruosa naturaleza del ”Arte” revelará el fondo primordial sobre el que la humanidad debe instalarse>>. P.211. REALIDAD, ARTE Y CONOCIMIENTO. Dr. Luis Álvarez Falcón
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- La Georgia O’keeffe fragmentada – ALFRED STIEGLITZ -
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<<En una tarde de verano, seguir con calma el perfil de una cordillera en el horizonte o una rama que arroja su sombra sobre el que reposa: eso significa respirar el aura de las montañas, de esta rama>>. P. 99. ‘La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica’
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Georgia O’Keeffe: Flowers
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<<La unicidad de la obra de arte se identifica con un ajuste en el contexto de la tradición. Esta tradición es, desde luego, algo muy vivo, algo extraordinariamente cambiante. Entre los griegos (para quienes era un objeto de culto) una estatua antigua de Venus, por ejemplo, estaba en un contexto tradicional distinto que entre los clérigos medievales, quienes veían en ella un ídolo maléfico. Pero lo que a unos y a otros les salía igualmente al paso era su unicidad: o dicho de otro modo: su aura>>. P. 100. ‘La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica’. WALTER BENJAMIN
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- Las entregas de Rebecca Strand – (PAUL STRAND & SIETGLITZ) -
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<<Me parece que la nueva sensibilidad está dominada por un asco a lo humano en el arte muy semejante al que siempre ha sentido el hombre selecto ante las figuras de cera>>. P. 180 ‘La deshumanización del arte’, ed. de Luis de Llera, Biblioteca Nueva, Madrid, 2005. José Ortega y Gasset
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Georgia O’Keeffe
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18 agosto 2005
… Y pienso en la casa en la que cae Júpiter, la tres:
la personas que nacen con esta posición encuentran a ”Dios” en los libros
… y es cierto (ese cierto es un decir)… sobre todo porque no sé lo que buscan otros en dios pero sé lo que yo busco en los libros: ‘Conocimiento’, darme cuenta de las cosas, aprender cosas nuevas o contrastar las que pienso que ya sé … Hoy por ejemplo, gracias al libro anterior que regreso a la biblioteca… voy caminando y llevo a Alma del brazo, he ido a visitarla y ha sido una sorpresa para ella (nunca voy a esa hora a buscarla para dar un paseo), y salimos a dar una vuelta tarde. Es que hoy tengo algo importante que contarle y de lo que a ti no te hablo porque eres tú pero a ella sí, precisamente porque es ella, y andamos toda la acera y nos sentamos en el banco en el que ella se sienta siempre. Justo enfrente de casa de Max, y allí le explico lo que sucedió mientras como pipas y desde algunos coches nos miran como si estuviésemos haciendo algo muy raro, o muy loco, o muy discutible, y sólo somos Alma y yo pacíficamente sentadas mientras hablamos y yo como pipas sobre un papel de periódico que me encontré encima de otro banco y recogí. Entonces ya damos la vuelta y vamos caminando y veo un pensamiento, es pequeño, y delicado y morado, y a lo mejor no es ni un pensamiento siquiera pero yo lo llamo así porque siempre los he imaginado adoptando esa forma pero no sé porqué razón se me viene a la cabeza Georgia O’Keeffe y el pensamiento crece en un instante hasta alcanzar las descomunales e inquietantes proporciones de sus flores; como en aquella fotografía en la que ella posa delante del mural que pintó para el salón de una dama de la alta cosmética, Elizabeth Arden… Y sonrío porque las personas que nacemos con Jupiter en la casa tres se supone que … aunque no lo escribo ahora, sólo es algo así como que la imaginación se nos dispara con cosas nimias…de una mirada podemos hacer un mundo y de una sonrisa un cielo (parafraseando al poeta)… Y eso de desencajar de sitio las cosas nimias no es muy conveniente en la mayor parte de las ocasiones… ¿ Pero sabes? Yo cuando imagino… imagino imágenes en movimiento; sí, te lo aseguro, cómo si estuviera en el cine y no sé tú… siempre soy consciente de eso, de que a el otro puede ocurrirle lo mismo o no, o algo muy distinto y entonces también deseo descifrar eso… me interesan más las cosas que se desvelan a través de los microscopios intelectuales de nuestro entendimiento, que las cosas que se desnudan bajo una lente óptica de muchos aumentos. O no, mira, o me interesa lo mismo, como aquella vez que vi el pelo y me asombré. ¿Eso es un pelo? Era muy hermoso. Me lo pareció y ya no te cuento las alas de las mariposas. Eran otros tiempos y por la lengua no se me habría ocurrido preocuparme entonces. Pues así me ocurre a mí con el espíritu humano. Cuanto más lo observo más belleza y asombro me produce. Y siento de verdad que es grandioso, que por sólo hojear un libro que tomaste prestado de la biblioteca, una mujer como Georgia O’keeffe haya podido convertirse en parte de ti, como una brecha más o una pudinga, una más de tus brechas o pudingas; y entonces, cuando ese pensamiento pequeño, delicado y morado se te revienta en color en el centro de los ojos y hasta casi parece que te hace daño de tanto que te ‘hiere’… porque no sé a vosotros pero a mí el amor me ‘hiere’, entonces también sientes que podrías escribir en ese mismo instante: je t’aime O’Keeffe. Era esa clase de amor…
Y luego está lo que Alma dijo. Y pensar que hay gente que muere para siempre sin conocer ese placer de la carne del que tú me hablas… Entonces la miro y hay quillones de nostalgia en ella, como diría Anna: quillones… Y se me ocurre que quiero que Alma la pruebe. No podrá tener un orgasmo porque es tarde para eso pero podrá reír mi risa y además sé que ella la entenderá porque a ella si que voy a contársela.
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¡Alma!, que sepas que te quiero, que ya sé que lo sabes pero nunca se dice bastante, y no quiero que desaparezcas, sin que por lo menos, cruces esa puerta conmigo. Mira te haré una infusión si acaso para que no te atragantes con el humo pero quiero que seas Libre, como ya lo eres aunque tú no lo sepas.
- je t’aime O’Keeffe -
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- Luis Álvarez Falcón, doctor en filosofía. Lectura de su obra, ”REALIDAD, ARTE Y CONOCIMIENTO” (La deriva estética tras el pensamiento contemporáneo). Propósito: detrás existe una teoría reconciliadora. Refundición fenomenológica &laq
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![El Codón ÁMBAR u otro de los codones STOP del código genético [UAG] codifica para pirrolisina en algunas bacterias metanógenas, entonces el aminoácido 22](http://elespiritudelchemin.files.wordpress.com/2012/02/el-codc3b3n-c3a1mbar-u-otro-de-los-codones-stop-del-cc3b3digo-genc3a9tico-uag-codifica-para-pirrolisina-en-algunas-bacterias-metanc3b3genas-entonces-el-aminoc3a1cido-22.jpg?w=150)














No, mi abuela jamás llegó a consumir THC. En abril del año 2009 ingresó en el hospital, desnutrida. Yo, por fin, había reunido el valor, también la clarividencia de pensamiento, para enfrentarme a una situación que siempre había sido insostenible.
Su hijo, mi padre, era un agresor violento. Calla, calla, me había pedido mi abuela durante esos casi cuarenta años de mi vida, porque la primera paliza brutal que él me propinó fue a mi edad de cinco años pero nunca dejé de ver como primero golpeaba a su mujer, como después acosaba a su madre, cuando se quedó viuda y maltrataba a su hijo, hasta convertirlo en un cobarde sin remedio. Lo que sucede es que cuando te ocurre a ti y a los tuyos no lo quieres ni ver ni asumir. Nadie lo hace en la casa y todos son conniventes con una situación que se prolonga allá donde la memoria se pierde. La del desamparo aprendido. Pero decidí plantarme y dejar de correr asustada por las escaleras, para salvaguardar hasta mi vida. Porque aquel hombre se ensañaba con nosotros y el miedo atávico otro recurso no te deja… No es que le haya perdido el miedo, a su irracionalidad, porque no se lo perderé jamás mientras viva. Es que me aparté y sólo me arrepiento de no haberlo hecho, más a tiempo, desde el principio.
Pero en su agonía en el hospital… aunque no me apetece seguir hablando de ello.
Sólo decir que jamás fue feliz, sólo viendo la tele, su Asturias Panorama Regional, que llegó a importarle más que cualquier ser vivo. Los paisajes de su tierra. También, cuando aún tenía fuerzas y yo era pequeña y crecía… sus flores en un jardín que ni siquiera era suyo. Aquel barranco lo preñó de belleza. Años de dedicación. Ella tejía. Ese era su arte.
Iba a exposiciones. Tenía ideas políticas pero había sobrevivido a una guerra y también el odio equivocado instalado dentro. Así que era fanática. Muy buena pero muy errada, creyendo que callando nos hacía un favor a todos. Crió un monstruo pero no era a este hijo al que amaba, realmente no. ¿Y quién sí? Si uno tiene sentido. Yo pensaba que a mí, y sin embargo, supe que estaba equivocada de la manera más dolorosa. Mucho sí pero no, no era yo, era a su otro hijo… el que con 17 se aventuró a vivir su propia vida y sólo regresaba a por dinero, o pasar unas vacaciones… con la estafadora con la que había contraído segundas nupcias. A su primera hija también la abandonó. Entonces vino en mi busca para tratar de atraparme en lo que eran las obligaciones de su realidad.
Será misterioso e incomprensible esto que digo aquí pero es lo bastante. Por hoy sí.
Una se aferra a un clavo ardiendo cuando se siente acorralada…
Hasta ahora todo cuanto había leído respecto a Alma era bonito, tierno, lleno de emoción. ¿Te acuerdas cuando yo escribía (y pensaba) que mi infancia fue feliz? Tú preguntabas a tu manera, preguntas-diana, me ayudaste a ver, sentir, reconocer y doler que no todo fue de color de rosa.
Sigue escribiendo sobre la abuela, toca puertas interiores… la frase de “calla, calla” me suena mucho, es el silencio cómplice.
Hola amiga Nandara, estoy desconectada desde la semana pasada y trabajando con un nuevo cuaderno… creo que hay partes en él que te gustarán… algunas y algunos fragmentos de obras… Pero he entrado aquí, a buscar una foto de Urbina y te he visto pero creo que sabes que me apetece regalarte algo. Cuando termine el tercer cuaderno… le seguirá un cuarto… no sé luego… Voy hacia el Finisterre en ellos, en mi peregrinación, no estaba madura hasta ahora para su narración. Pero me estoy apoyando ya en Merlau-Ponty, un filósofo maravilloso… Y lo que quiero decirte es que no sé en qué número de moleskine pero cuando escriba de la experiencia en ese hospital… y no tardaré… el cuaderno te lo haré llegar a ti. Un abrazo.
:)