MESTER DE JUGLARIA (Una pizarra escolar con más de cien años)
<<En castellano se menciona por primera vez la palabra juglar en 1116, época en que aparecen los juglares en León>>
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De León hablaba yo ayer, la noche y pensando, era preciso, en la poesía, al goliardo. Yo como mucho toco el agua. Aunque también sé hacer música con la vara sobre el suelo y recitar. Un ejemplo: <<En Santa Gadea de Burgos, do juran los fijosdalgo, allí le toma la jura, el Cid, al rey castellano. Las juras eran tan fuertes que a todos ponen espanto, sobre un cerrojo de hierro y una ballesta de palo. Villanos mátente Alfonso, villanos que non fidalgos. De las asturias de Oviedo que no sean castellanos…>>. Aprendido a la edad de ocho años en el Colegio Santo Ángel de la Guarda, en la calle La Goleta, y jamás de los jamases olvidado.
Ayer a la tarde veía, yo, también a iAda, que recién los ha cumplido, y por fin recordaba que el miércoles era miércoles y el nombre de Beatriz. Esto de no saber uno el nombre de Beatriz, que es tu profesora, cuando el curso escolar ha dado comienzo semanas antes, qué podrá significar me preguntaba, a mi misma, preocupada. Porque el miércoles y los demás días de la semana debería haberlos aprendido el curso pasado ya que iAda este año es repetidora, así que el despiste tuvo que ser mayúsculo… Pero no sucede cosa grave, la niña sufre de anomia, yo también repetía curso ese año de los ocho años, aunque en mi caso contaba con uno de adelanto… Lo cierto es que ayer tuve la sensación de que iAda tenía el corazón un poco roto, como es eso de que a veces te lo rompan y quizá sólo porque tú eres sensible, y esa es la cara oscura que por otro lado es luminosa, cuando la sensibilidad es aquella cualidad que te hace mágica. Pero dejemos a iAda detenida por el momento; ya vendrá, ya será la primera que pintará las paredes de este teatro con tizas de colores.
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Voy andando por esa calle, Llano Ponte, voy en dirección a Sypsa, Alberto, que trabaja allí, es mi asesor técnico en cualquier aspecto que en mi ignorancia me plantee dudas, sólo que me detengo antes. Una pizarra escolar me clava frente a un escaparate de una tienda de objetos de madera.
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Y pienso en la pirámide. No la veo por ningún lado, aún así, la atracción por lo oscuro del espectáculo es más intensa que la desidia de dar por sentado lo que un sentido único no percibe, atravieso la puerta.
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Una joven, laboriosamente está pintando una lechera, llama a su maestra, ¿has visto cómo es fácil que un nombre pronunciado en voz alta se le pase desapercibido a un oído que no es el sentido preferente porque es el de la vista el que ha tomado la batuta?
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La mujer, la maestra, es encantadora. No tiene pirámides ni puede adelantarme cuál sería su coste sin contar con las medidas textuales del objeto, porque eso también depende de las maderas elegidas y si me aproxima una cantidad, puede dármela por lo alto y yo decidirme a no pagar un precio demasiado elevado, o puede quedarse corta y luego, salir perdiendo o tener que desdecirse.
La maestra se llama María, como doña Sol en el cantar de gesta <<Cantar de mío Cid>>. Y me muestra algunos grosores y algunas texturas que no me seducen, luego madera de haya pero me habla del roble antiguo y, ahí, la sigo.
En el interior hay tres alumnas atareadas con sus preciosos trabajos de restauración. Entonces pienso, si María enseña el oficio, podría ser yo misma quien construyera su propia pirámide.
Lo de la pirámide es por la energía pero, en parte, y más que nada, también por la estética y la geometría. Para ello las dimensiones tienen que ser una réplica en miniatura de las de la pirámide de Keops, esa cosa tan estulta para algunos:
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“En la misma época -dice- los rusos le daban un uso mucho más exotérico (práctico) a la estructura: guardaban sus hojas de afeitar bajo pequeñas pirámides de baquelita. Habían comprobado que, de ese modo, podían afeitarse con la misma hoja durante seis meses”. Seguidamente, Porlan nos informa de que un investigador checo, Karel Drbal, “tardó diez años en poder explicarlo científicamente”. Y nos ofrece la típica explicación esotérica: “Al parecer, la estructura piramidal actúa por sí sola como un resonador energético o un potente deshidratador que, en el caso de las hojas de afeitar, contribuye a preservar la estructura metalo-cristalina de su filo. Actúa también sobre la materia orgánica, facilitando su deshidratación y, por lo tanto, su conservación”. Amén.
Sólo cabe decir una cosa ante tal conjunto de afirmaciones: que son una tontería, falsas de principio a fin, que el poder mágico de las pirámides no está demostrado y que tiene tanto fundamento real como lo que el autor presenta como excentricidades. Los fabricantes de cuchillas de afeitar pueden dormir tranquilos.
Luis Alfonso Gámez
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Es terrible esto de la crisis, hace tener temor a las personas de pronunciar en alto una cantidad, por otro lado, muy justa. Dos días a la semana, flexibles, dos horas cada día, treinta euros mensuales. Mi elección, en todo caso, sería esa. Porque entonces la pirámide tendrá un valor real: mi artesanía reflejará mi esfuerzo, lo más gratificante. <<Pero, ¿no te dará miedo manejar la máquina? Es peligrosa.>> Bueno -le explico-, seré cauta y no atolondrada. Primero asistiría a tus clases y cuando te vea a ti hacerlo las veces bastantes y me sienta segura comenzaré a elaborar la pirámide, no antes.
María me pregunta, quizá algo alarmada, por el significado del símbolo que se muestra en mi tarjeta de presentación. No le doy importancia, no aclaro nada del ”tetragrámaton”, la estrella de los magos, primero porque una misma no está, y en absoluto, convencida, de las explicaciones que ha leído al respecto. Digo sólo: << Es un pentagrama>>. <<¿Tienes un teatro mágico?>> Eso, en cambio, ella lo actuó con cierta ilusión. Como también con ilusión me animó a acercarme a la pizarra y acariciar el material del que está fabricada, tela. Niños y adultos escriben y dibujan en ella, otros que van llegando lo borran y dibujan o escriben poemas o lo que que quieran bonito, y sé que yo lo haré y sé que al pintar mis paredes de negro, color de la voluntad, en eso pensé, en la magia del acto del arte habitante, que en su escenario estético, el de María Lago, <<Toca – Madera>> la obra es viva y el encanto asegurado.
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![El Codón ÁMBAR u otro de los codones STOP del código genético [UAG] codifica para pirrolisina en algunas bacterias metanógenas, entonces el aminoácido 22](http://elespiritudelchemin.files.wordpress.com/2012/02/el-codc3b3n-c3a1mbar-u-otro-de-los-codones-stop-del-cc3b3digo-genc3a9tico-uag-codifica-para-pirrolisina-en-algunas-bacterias-metanc3b3genas-entonces-el-aminoc3a1cido-22.jpg?w=150)














DIRECCIÓN DE TOCA – MADERA
Calle Llano Ponte número 38.
Teléfono 984 08 93 76
Rectifico de esta entrada que la chiquilla, la artista de la lechera, es la hija de María Lago.