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Crónica del día que consigo el empleo: el suceso extraordinario

mayo 12, 2010

Ahora es esa primera noche, regreso a mi casa, al sofá, a mi amado, a su lecho. Y le cuento.
Después de que la bodega ofrecía sus taburetes y sillas de nuevo sobre el suelo, el descorchó una botella, cava. Y hablamos largamente de lo posible y lo imposible del fracaso. Algunos es a lo que tenemos más miedo, a enfrentarnos a esa sensación. Pero es una sensación que se debe tener en cuenta porque nos informa desde su sinceridad implacable de los hechos dolorosos de nuestra vida. Imagino que dios no es de piedra (quiero decir que se conmueve), imagino que como yo escucha, imagino lo que dios querría de mí como parte inseparable suya, no me desvinculo del contacto con dios, yo soy la prueba de su evidencia, y dios es mi testigo moral, y esa es otra parte suya, y sí a mí se me ocurre una respuesta y esa es una respuesta que mueve mi corazón, una certeza enquistada, que sólo para dejar de estarlo necesita de mi voluntad, cómo puedo negar la existencia de esa llamada ante dios. Y eso nos involucra. Como los ventiladores, que seguían funcionando.
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La pregunta que sucede es la siguiente: ¿quieres decirme que mi indefensión ante la crisis puede deberse a que aquí  hay cuatro fuerzas que desean impedir mi progreso? No. Lo que yo quise decir es que cuando levantamos el brazo, y llevamos la copa a los labios, pasamos el líquido, volvemos la copa a su sitio, mientras actuamos como partículas, nuestra mente es libre de imaginar o desear lo que sea, y nuestra atención de partícula está en el hecho del vaso, la sustancia en busca de la sustancia. Digo que en potencia tú no eres quién para juzgar la capacidad de ningún otro espíritu humano, de desear el bien o de desear el mal.
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A todo esto, algún día pasado se hizo una fotografía allí. Digo hizo porque el móvil se me disparó accidentalmente. Luego cuando lo busqué a ver qué era lo que había sido me llevé una pequeña sorpresa. Pero puedo que yo sólo esté viendo en ello una pareidolia. Y era de todo esto de la realidad del mundo espiritual de lo que hablábamos y ya era tarde, y él extrajo un arcano, que fue ese que no tiene nombre y sólo es un número.
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Así que salimos a la calle y ocurre lo que en este audio cuento.
¿Conclusiones? Estoy abierta a ellas. Afirmar lo que sucedió… científicamente no estoy en condición.
(un momento, esto es lo dudoso, que la otra parte también lo sea, asunto de dios.)
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2 comentarios leave one →
  1. mayo 12, 2010 4:24 pm

    Yo antes de irme al Camino le dije: soy una mujer felizmente casada, se lo advertí a Guille, y él se enfadó. ¿Por qué dices eso ahora? Porque es la verdad, porque soy una mujer felizmente casada; y si en algún momento te ofrecí otra impresión, a partir de ahora es la impresión que te quiero comunicar, que me siento una mujer felizmente casada. Gracias, por tu comprensión .~)

    (puede que ahora sí lo entiendas)

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