SIMBOLO Y SIMBOLOGÍA DE LA PIEDRA (betilo, omphalos, menhir…)
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1. En la tradición, la piedra ocupa un lugar de calidad. Existe entre el alma y la piedra una relación estrecha. Según la leyenda de Prometeo, procreador del género humano, hay piedras que conservan un olor humano. La piedra y el hombre presentan un doble movimiento de subida y bajada. El hombre nace de Dios y retorna a Dios.
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La Piedra como Símbolo y la piedra como influencia en el Arcano
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(en los comentarios se van ampliando las acepciones…)



























































![El Codón ÁMBAR u otro de los codones STOP del código genético [UAG] codifica para pirrolisina en algunas bacterias metanógenas, entonces el aminoácido 22](http://elespiritudelchemin.files.wordpress.com/2012/02/el-codc3b3n-c3a1mbar-u-otro-de-los-codones-stop-del-cc3b3digo-genc3a9tico-uag-codifica-para-pirrolisina-en-algunas-bacterias-metanc3b3genas-entonces-el-aminoc3a1cido-22.jpg?w=150)














*IMAGEN
KT reaches back to her Minoanophile roots, hugging the pseudo-baetylic omphalos at Delphi.
http://greecefsp2009.wordpress.com/category/06-week-six-26-april-3-may/
La piedra bruta desciende del cielo; transmudada, se eleva hacia él.
El templo debe construirse con piedra bruta, no con piedra tallada: ”’… porque al dar con tu cincel sobre la piedra, la profanas”’ (Éx 20,25; Deut 27,5; IRe 6,7)
La piedra labrada no es efecto más que obra humana; profana la obra de Dios, simboliza la acción humana que substituye a la energía creadora. La piedra bruta es también símbolo de libertad, la piedra tallada de servidumbre y tinieblas.
La piedra bruta se considera asimismo andrógina, y sabido es que la androginia constituye la perfección del estado primordial. Una vez tallada, los principios se separan. Puede ser cónica o cúbica. La piedra cónica representa el elemento masculino y la piedra cúbica el elemento femenino.
El cono está colocado sobre un pedestal, los principios masculino y femenino se encuentran por ese hecho reunidos. Se alude a menudo a la piedra erguida de los celtas, que hallamos también en la forma del campanario de las iglesias.
Cuando el culto se celebra sobre la piedra, no se dirige a la piedra misma, sino al dios que la tiene por lugar de residencia. Señalemos que aún hoy la misa romana se celebra sobre el ara, piedra colocada en una cavidad sobre el altar, en el cual se encuentran insertadas reliquias de santos mártires.
Las piedras no son masas inertes; piedras vivas caídas del cielo, permanecen animadas tras su caída.
M. -M.D.
2. La piedra como elemento de la construcción, está ligada a la sedentarización de los pueblos y a una especie de cristalización cíclica. Desempeña un papel muy importante en las relaciones entre el cielo y la tierra: a la vez por las piedras caíds del cielo y por las piedras alzadas o amaontonadas (megalitos, betilos, túmulos célticos). Diversos pueblos, de Australia e Indonesia a América del Norte, consideran el cuarzo como fragmentos desprendidos del cielo, o del trono celeste: es el instrumento de la clarividencia de los chamanes. Las piedras caídas del cielo son por otro lado muy a menudo piedras parlantes, instrumentos de un oráculo o de un mensaje. Se trata por lo general de aerolitos, tales como la piedra negra de Cibeles y varios de sus homólogos griegos, el palladium de Troya, el escudo de los salios, la piedra negra engastada en la Ka’ba de la Meca, la que el Dalai Lama recibió del ‘Rey del Mundo’. En caso de las fulguritas o piedras de rayo es diferente, pues son los símbolos del propio rayo, y por tanto de la actividad celeste, y no de su presencia o de su efecto (en el mismo sentido, el hacha de piedra de Parashu-Rama y el martillo de piedra de Thor). Se puede también citar la piedra caída de la frente de Lucifer, en la cual, se´gun Wolfram de Eschenbach, fue tallado el grial. Si las piedras caen del cielo, es porque éste se considera a menudo -especialmente en la China- como la bóveda de una caverna. Inversamente por esta misma razón las concreciones calcáreas suspendidas de tales bóvedad, las estalactitas o médula de roca, servían para preparar drogas de inmortalidad muy apreciadas por los taoístas.
3. Si bien la piedra negra de Cibeles, imagen cónica de la montaña, es un omphalos, esta función es propia sobre todo de las piedras erguidas, entre las cuales la más conocida es el Beith-el de Jacob, la cada de Dios. También es ésta sin duda la significación de ciertos megalitos célticos. El cairn, montón de piedras evoca la montaña central. El omphalos de Delfos, el altar de Delos, la piedra que, en Jerusalén, soporta el arca de la alianza, e incluso la piedra del altar de las iglesias cristianas, son los símbolos de la presencia divina, o al menos los soportes de influencias espirituales. Lo mismo ocurre con la piedra de la coronación de Westminster, que sirvió para la consagración de los reyes de Irlanda. Idéntica significación se vuelve a encontrar en el Vietnam, donde las piedras erguidas son siempre los habitáculos de genios protectores: sirven de pantalla contra las influencias nefastas que de ellas se alejan.
4. La piedra es también un símbolo de la tierra madre, y ése es uno de los aspectos del simbolismo de Cibeles. Según muchas tradiciones, las piedras preciosas nacen de la roca tras haber madurado en ella. Pero la piedra está viva y da la vida.
En el Vietnam, ocurre que la piedra sangra bajo la acción del zapico. En Grecia, tras el diluvio, los hombres nacieron de piedras sembradas por Deucalión. El hombre que nace de la piedra y hala también en las tradiciones semitas, y ciertas leyendas cristianas dicen incluso que Cristo nace de ella. Sin duda hay que relacionar este símbolo con la transformación de las piedras en pan de la que habla el Evangelio (Mt, 4,3)
Beith-el (casa de Dios) se habría convertido en Beith-lehem (casa del pan); el pan eucarístico ha suplido a la piedra como lugar de la presencia real. En China, Yu el Grande nació de una piedra, y su hijo K’i de una piedra igualmente, que se hendió por el lado norte. Sin duda no es casualidad que la piedra filosofal del simbolismo alquímico sea el instrumento de la regeneración.
5. La piedra bruta es la materia pasiva, ambivalente: si sólo se ejerce sobre ella actividad humana, se envilece, según hemos visto; si por el contrario se ejerce sobre ella la actividad celeste y espiritual con vistas de convertirla en una piedra labrada acabada, se ennoblece. El paso de la piedra bruta a la piedra tallada por Dios, y no por el hombre , es el del alma oscura al alma iluminada por el conocimiento divino. ¿No enseña el maestro Eckhart, por otra parte, que piedra es sinónimo de conocimiento?
El simbolismo de la piedra era diferente entre los hebreos: el paso de la piedra bruta requerida para los altares a la tallada en la reconstrucción del templo de Salomón, es el signo claro de la sedentarización del pueblo elegido y, lo hemos señalado al principio de esta nota, de una estabilización y de una cristalización clíclicas, de una involución en lugar de un progreso. En el simbolismo masónico, la piedra cúbica expresa igualmente la noción de estabilidad, de equilibrio y de acabamiento, y corresponde a la sal alquímica.