3595 – El gong de O Cebreiro (LUGO)

2009 Agosto 25
by María Camino

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Escuché un Sonoro Gong. Me incorporé en mi catre. Me dije a mí misma: <<No me lo puedo creer. Esto no lo había leído en ninguna parte. En O Cebreiro te despiertan con un gong como si estuvieras en el Tibet>>. Veo que la chica de Bilbao (en ese momento no sé que es de Bilbao), la de las rastas, salta de su litera; miro hacia atrás y veo que Sylvia sale hacia el pasillo. No me cabe ninguna duda entonces: en O Cebreiro te despiertan con un gong como si estuvieras en el Tibet. Me pongo los pantalones, recojo todo lo silenciosamente que soy capaz mis cosas, la mochila que ya he dejado preparada a la noche y salgo al pasillo, donde dejo la mochila, el saco, la chaqueta, y en mis zuecos fosforescentes me dirijo hacia la puerta. Soy fumadora empedernida (ahora ya no, y este momento que voy a relatar también cuenta para que no lo sea), y lo primero que necesita hacer una fumadora empedernida es echarse un cigarro, evidentemente. Así que zombi como estaba… (puedo jurar que lo estaba) dejo cerrarse la puerta tras de mí. Las dos puertas. Total -me digo- para lo que va a tardar alguno en  prepararse y salir. Y yo es que sigo pensando que en O Cebreiro -cágate- te despiertan con un gong, que son así de orientales. Y enciendo el cigarro y ya me parece entrever, por entre mi cegazón (los ojos los tengo muy pero que muy nublados, como si no se me hubieran despertado todavía), la Vía Láctea más salvaje y refulgente que he visto en toda mi vida. Lo que soñaba con poder admirar. Pero doy dos caladas, y ahí que se me ocurre conectar el teléfono para comprobar la hora, y siento el frío. En O Cebreiro hiela. ¡Dios mío, sólo son las tres y cuarto de la mañana y yo en camiseta! Sin posibilidad de echar a andar para irme, sin posibilidad de volver a entrar para meterme en mi saco y dormir un par de horas más… Encima un mensaje, es de la recepción de una llamada no deseada. Otra llamada no deseada. Y ya estoy más despierta, aunque mis ojos siguen muy nublados. Las estrellas más bellas me han despertado para que las contemple y yo, ¿tengo a mano la solución salina? Afortunadamente sí.  Doy unos pasos como alucinada, mirando hacia los cielos  y preguntándome si Dios existe en verdad y me ha elegido para que sea testigo del prodigio que es su Universo esa madrugada… Lo del gong ya me resulta así de misterioso e inexplicable y las estrellas más cerca que nunca. Jamás es eso, las estrellas que parecen tan al alcance de tu mano, o tú entre las estrellas. ¡Madre mía! ¿Y ahora que ha sido? He metido el zueco ”fosforescente” y el pie hasta el tobillo en el canalillo de barro. Lleno de piedrecitas, lo siento, de misteriosas piedrecitas de las que trato de librarme en la hierba del prado. ¿Acaso soy sonámbula? De pequeña lo era. Saqueaba la nevera de noche y los rastros amanecían debajo de mi cama. Pero de pequeña a menudo padecía hambre y miedo. Y los motivos de tales padecimientos eran muy reales… El frío me hace mirar hacia las ventanas tras las que duermen mis compañeros, y comenzar a  ”rezar” para dar con un lugar por el que colarme. No es que quiera dejar de contemplar las estrellas, si es que Dios me ha elegido, es que necesito  mi chaqueta, por lo menos mi chaqueta, para hacerlo y no quedarme congelada. Y voy abrazada a mí. Por un lado alegrándome por la suerte  de visión que se me ha regalado, y por otra tratando de convencerme de que el frío no existe y de que ya verás como se ríe Navarra cuando le cuente esto. Y es entonces cuando caigo en la cuenta de que Navarra no se ríe por nada. No, no, jamás es eso, las inexistentes carcajadas de Navarra. Sólo se rió, así, de aquel modo… en El Ganso, por aquella gilipollez que dijo su amigo y que a mí me hizo  maldita la gracia. Días y días sin reírse. Revelación: Es cierto, Navarra nunca se ríe por Nada.

Entonces, vamos a ver, ¿qué es una Señal? ¿ o qué es una señal divina? Es necesario que suene un gong en O Cebreiro y te congeles, para que tú te des cuenta de que te estás enamorando de un hombre sin sentido del humor (menudo golpe metafísico que me ha sido atizado en la testuz). Vivir sin risas… con el peligro de neurosis que conlleva tal negación…

Bien, ¿y ahora por dónde entramos? Se te ocurre que quizá con un poco de suerte alguien se levante al baño y te pones a aporrear la puerta de salida pero sabes que la puerta está demasiado lejos y que es bastante improbable que alguien te escuche. Lo de molestar a los compañeros por las ventanas, que sí que sí, Navarra, sé que es lo que haría cualquiera,  queda descartado. Y no, no me estoy refiriendo a ti en San Martín del Camino… no era lo mismo.

Venga, probemos suerte por la zona de abajo. Alguno se ha dejado los pantalones secando fuera y hay luz. ¡Gracias, gracias, Dios!

¿Tú te bajarías a poner la lavadora a las tres y media de la mañana, Navarra? No, ¿verdad? Pues este hombre sí lo estaba haciendo y después de abrazarme no dejaba de exclamar tan Alegre: ¡Santyagó Santyagó! Miofilla ¡Santyagó! Y señalar suseia, suseia, todavía más suseia***, con las manos elevadas sobre su cabeza, en una especie de danza… Si es que ya lo decía Luis Cernuda, <<Para unos vivir es pisar cristales con los pies desnudos; para otros vivir es mirar el sol frente a frente. / La playa cuenta días y horas por cada niño que muere. Una flor se abre, una torre se hunde. / Todo es igual. Tendí mi brazo; no llovía. Pisé cristales; no había sol. Miré la luna; no había playa. / Qué más da. Tu destino es mirar las torres que levantan, las flores que abren, los niños que mueren; aparte, como naipe cuya baraja se ha perdido>>.

Pues yo lo que hice fue sonreírle, sí, claro, mucho y agradecer de todo corazón que él estuviera allí, aquel ”abuelo” francés y maravilloso, a quien no conocía de nada y que me había salvado… Pero a continuación comprobar que mi ropa, la ropa que había lavado la tarde anterior, y que había dejado colgada sobre su cabeza,  no se secaría y pensar en lo que la experiencia me había hecho descubrir… Así que me despedí del hombre feliz y  me fui al baño en busca de la ducha para librarme del molesto barro, a continuación subí a por mi chaqueta, me aseguré, ahora que ya no me movía sonámbula, de que las puertas de la calle no pudieran cerrarse, y me encendí otro cigarro mientras admiraba las estrellas y me preguntaba por qué habían dejado de refulgir con aquella salvaje intensidad. Más distantes que al comienzo de la aventura, me susurraron que fuera una buena niña y que regresara a mi cama.

En la cocina encontré una botella de litro de ‘la chispa de la vida’, de la que me serví, sin pedir permiso  para ello, un vaso y medio y escribí unas palabras en el cuaderno para no poder olvidar que lo había vivido en realidad.

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  1. 2009 Diciembre 13

    LA LEYENDA DEL SANTO GRIAL.
    (El Cáliz de O Cebreiro como el Santo Grial)

    Se conoce con el nombre de “Santo Grial” el cáliz con el que Jesucristo celebró la Última Cena. Hay quien apunta que se trata también de la «copa sagrada en que José de Arimatea recogió la sangre de Jesucristo, herido por la lanza de Longinos» [28]

    En torno a él se ha ido creando una leyenda que tuvo mucha importancia en la Edad Media y que está relacionada con las del Ciclo Artúrico (el Rey Artur y los Caballeros de la Tabla Redonda, que vagaban en busca del Santo Grial). Entre las más importantes están las escritas por Wolfram de Eschenbach y la de Cretién de Troyes. De la primera mostramos a continuación el argumento.

    El héroe, Parzival, es criado y educado por su madre en la soledad y la ignorancia de las costumbres caballerescas, pues sus hermanos habían muerto en ellas y no quería que a él le pasase lo mismo. Pero cuando el azar le pone en relación con el mundo de la caballería (ve un caballero en el jardín y piensa que es un ángel), se apodera de él el deseo de aventuras. Se separa de su madre y se pone en camino en busca de aventuras. El caballero Gurnemant le aconseja que jamás promueva cuestiones inútiles. Siguiendo este consejo, cuando se encuentra en el Templo del Graal deja de preguntar lo que significan las apariciones que se ofrecen a su vista, lo que le significa perder la posibilidad de ser rey del territorio del Graal. Se va luego con el rey Arturo, quien le admite en la Tabla Redonda. Parcival se lanza a la conquista del Graal sin el concurso divino. Después de cinco años de buscar en vano, encuentra al ermitaño Travezent, quien le explica la naturaleza de Dios y del Graal. Vuelto a la religión, y después de haber triunfado en varios combates, llega a convertirse en el rey del Graal. [29]

    Afirma Wolfram de Eschenbach que reprodujo en este poema la narración de un poeta provenzal llamado Kyot o Guiot de Provins, del cual dice que contó el poema de una manera mejor que no lo hizo Cristián de Troyes, otro literato que trató este tema en su obra “Perceval”, de 1180.

    ——Tomando como base el poema “Parzival”, compone Warner su drama lírico “Parsifal”, en 1882. Parsifal, el mismo protagonista con distinto nombre, es el tipo del elegido por Dios, quien, gracias a su pureza, triunfa en todos los obstáculos y resiste todas las pruebas y tentaciones hasta llegar a poseer el Santo Graal en el tabernáculo de Montsalvat(Munsalvaesch). [30]

    En el poema de Wolfram aparece también el nombre de Montsalvat.

    «Warner sitúa tan famosísimo templo en las montañas septentrionales de la España gótica. Pero, ¿en dónde?, ¿en qué lugar?. Como los datos geográficos del Wolfram son vagos e inseguros, esfuérzanse los autores en adivinarlo. Y mientras unos, como Kufferath, el crítico literario musical de Wagner, cree que Montsalvat designa los Pirineos, otros como Milá y Fontanals, rectificándose a sí mismo, dícenos en 1861, que tan famosa montaña encuéntrase camino de Galicia, en lo que también está conforme el Sr.Bonilla San Martín, que cree que las noticias de los misteriosos lugares de Salvatierra y Montsalvat “fueron divulgadas por algunos peregrinos que volvieron de Santiago de Compostela”y aun añade que a sus clérigos y juglares alguna parte les corresponde influencia “en la fuente legendaria común de Cristián y de Wolfram en lo relativo a Perzeval; de otro modo no se explican -dice- las alusiones topográficas de Wolfram» [31]

    Dentro de Galicia son también muchas las teorías que se barajan sobre la ubicación del Grial. Todas ellas se hallan plagadas de disonancias, abundando las distintas versiones, pues es un trabajo difícil el lograr datos exactos sobre el tema debido a los cambios producidos a lo largo de los siglos. Esta es la idea que transmite Arias San Jurjo:

    “Es tan oscuro todo lo que se refiere a las leyendas conocidas sobre el Santo Grial, a pesar de los estudios hechos por las personas consagradas en Irlanda, Inglaterra, Francia y Alemania a investigar los orígenes y fuentes de su Historia, que han llegado profundamente alterados y corrompidos en nuestros días, en las transformaciones que sufrieron en el transcurso de los siglos, al pasar de unos países a otros, en una época de profunda ignorancia, y, especialmente, al sufrir las civilizaciones céltica y germánica el choque de la adelantada y avasalladora civilización romana,impuesta con el filo de la espada y con el exterminio de todos los pueblos que no tuvieron resignación para vivir como esclavos”. [32]

    A pesar de estos inconvenientes, las leyendas han llegado hasta nuestros días y están en la mente de la gente. De todas ellas la que tiene una mayor difusión es la que proclama al santuario de O Cebreiro como custodio del Santo Grial. Son muchos los autores que defienden esta tesis. D.Elías Valiña Sampedro hace un elenco de los más importantes:

    “Para muchos escritores, como Angel del Castillo, Arias San Jurjo, Huidobro y Serna, Marqués de Santa María del Villar, etc., el Cebrero con su milagro ha proporcionado el tema a Wagner para la composición del Parsifal. Así el famoso país de Parsifal es Galicia; el templo indestructible sito en la montaña, el Santuario del Cebrero; y el Grial misterioso, el Cáliz del Cebrero”. [33]

    De Ángel del Castillo reproducimos a continuación el contenido de un artículo en el que se ve el trabajo que ha estado realizando para defender esta ubicación del Grial:

    “Acerca de la relación que pueda guardar el Santo Milagro eucarístico que se venera en las erguidas montañas del Cebrero, en el mismo camino francés de las antiguas peregrinaciones compostelanas, con la famosa leyenda del Santo Grial, de los siglos medievales, y especialmente con la localización del poema de Wolfram, vengo hablando en conferencias y escribiendo en la prensa desde 1909 en que, con motivo de la exposición arqueológica de Santiago, visité por primera vez aquellos artísticos lugares…”. [34]

    La fama del Santo Grial de O Cebreiro ha traspasado nuestras fronteras y ha adquirido una amplitud mundial. Éste quedó immortalizado en la obra del poeta Ramón Cabanillas “O Cabaleiro do Sant Grial”, de la cual extraemos el siguiente fragmento:

    «(…) Medianoite por filo, cando o galo cantaba,
    Rei Artur ós seus nobres deste xeito falaba:
    “El Señor foi servido, desendo do seu trono,
    encher de craridade as trevas do meu sono
    e faguerme mandado de que os limpos de mal
    terán de ir, penitentes, conquerir o SANT GRIAL,
    o cáliz do misterio, a copa milagreira
    onde a tráxica noite da Cea Derradeira,
    ardendo en lume sagro, aceso pol-o amor,
    sua sede de martirio apagou El Señor”.

    (…) Bicado de recendente
    soavidade da mañán,
    o escudo da cruz Bermella
    cinguido pol-o brazal,
    espora de ouro calzada,
    luminosa espada na man,
    o corazón esforzado
    aceso e limpo de mal,
    costa arriba, metras zoa
    no vento maino e levián
    de segreda campaíña
    o tanguido de cristal,
    rube o nombre cabaleiro,
    no seu soño de cabalgar,
    a montaña milagreira
    do Cebreiro-Monsalvat.
    (…)¡O seu arredor,en circo,
    doce estralas a brilar,
    fica, voando quediño,
    enriba do SANT GRIAL!»

    http://www.diocesisdelugo.org/ocebreiro/grial.html

Referencias & Pingbacks

  1. Vigésimo quinta jornada: O CEBREIRO – TRIACASTELA – SAMOS « El Espíritu del Chemin
  2. 3625 – Amanecer en O Cebreiro (LUGO) « El Espíritu del Chemin
  3. – ii – Chikako Flor « El Espíritu del Chemin
  4. De la mística del arcano y de la comprensión del propio camino… « Le Mat Chemin

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