Sexta jornada: ESTELLA – LOS ARCOS

2009 Agosto 7
by mx7652o

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Iglesia de Santa María, los Arcos Navarra

© CHATO

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(por reconstruir)

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- De tu brazo en Estella

- LA ESQUELA DE ESTELLA: MARÍA CAMINO

- Ayegui

- 4374 – Andando hacia Los Arcos (”1”)

- 4795 – Del trayecto de Villamayor de Monjardín a Los Arcos Uno

- 2456

- Anotaciones en el cuaderno desde Los Arcos (NAVARRA)

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12 comentarios dejar un →
  1. 2009 Agosto 7
    María Camino Enlace permanente

    DEL DIARIO PEREGRINO QUE HE COMENZADO A LEER HOY…

    Día 6 Estella – Los Arcos (10/10/2002)
    Después de la experiencia de compañía del día anterior, decidí marchar en soledad. Salí a las 7:00 cuando todavía no había amanecido. Me levanté a las 6:30 y tras un ligero desayuno me puse el pantalón de agua, las polainas e inicie la marcha. Chispeaba ligeramente y me despedí de Estella a través de su calle Mayor, eminentemente peregrina. Cuando llegue a la plaza donde me despedí el año pasado de Paquito los recuerdos fluyeron a mi mente. Poco después tuve que parar para ponerme el poncho, pues chispeaba. Sin salir de las calles de Estella se entra en Ayegui todo este camino es en cuesta. Llegando a la plaza tomé el camino a Irache. Por una calle de fuerte bajada se llega a la carretera y un Km. después a la fuente del vino donde comprobé que había tal pero bebí agua. Es una curiosidad pero sin demasiado arraigo. A mí a las 7:30 no me apetecía en absoluto beber. Todo este camino lo realice en noche cerrada.

    Después de andar durante hora y media por buenos caminos se llega a Azqueta, lugar que no tiene ningún servicio para el peregrino y menos a las 8:30 de la mañana. Tras pasar por una explotación ganadera y por un sendero al lado de las vides donde el barro abundaba se llegó a Villamayor de Monjardín sobre las 9 de la mañana.

    Allí busque el albergue atendido por un matrimonio holandés en el que pude tomar un bocadillo de jamón york con tomate y un café con leche. Estuve sentado una media hora, antes de meterme en una de las partes más solitarias del recorrido.

    Son 12 Km. por caminos y pistas de concentración parcelaria. En este recorrido esperaba estar unas 3 horas pero como el camino era magnifico y atrás veía a los franceses mayores, emprendí un paso veloz que me permitió ir cogiendo caminantes que habían salido de Villamayor. Estuve entretenido por que la primera meta fue una madre y una hija alemana, después un matrimonio venezolano y por último unos brasileños con rasgos orientales; y siempre controlando a los franceses por detrás para que no me alcanzaran. Fue un recorrido solitario que por el afán de no ser alcanzado y por que imprimí un fuerte ritmo se me hizo muy corto. Apenas 2 horas y media eso que hubo un par de tramos que sacan del camino para meter al pobre caminante por barrizales, pero esto se llevo con dignidad y sin pensar demasiado. Desde Villamayor no volvió a llover aunque no me quité en ningún momento el poncho. Fue un rato ideal para andar, no llovía y tampoco hacía calor.

    La entrada a los Arcos se hace por la calle Mayor y un poco antes de la Iglesia paré en el albergue que está atendido por una señora muy servicial. Llegué sobre las 12:30 y tras una ducha fui a comer a uno de los restaurantes. La mayoría de los peregrinos se fueron al albergue municipal pero Enrique y yo junto con un muchacho argentino (Miguel) nos quedamos aquí. Fuimos sólo 4 en la habitación. Mucha tranquilidad y una sola persona por litera; una maravilla después de Estella. Costo 6 euros. Tuve suerte pues el albergue municipal aunque más barato 3 euros estaba muy masificado.

    La tarde fue un poco aburrida. Dio tiempo a todo. Pude ver la Iglesia, el albergue municipal, tomar un par de cervezas y a cenar tranquilamente. Tengo que recordar la próxima vez que es posible alargar un poco la etapa.

    La iglesia es magnifica con un hermoso claustro lleno de rosas, pese a la lluvia caída en los dos últimos días.

    Como anécdota puedo decir que debajo del albergue había una tienda en la que compré y comí con ansiedad una tableta de chocolate, cosa que nunca hago. Creo que físicamente necesitaba azúcar. El mismo cuerpo muchas veces es el mejor medidor de las necesidades, y cuando este aprieta es conveniente escucharle y hacerle caso. La comida y la cena la realice en el mismo restaurante, uno que hay junto a la gasolinera.

    Antes de dormir los cuatro que estábamos en la habitación, Miguel (argentino), el madrileño y un austriaco joven de no levantarnos antes de las 7:30. Cosa que cumplimos fielmente.

    Resumen:

    - 22 Km. realizados en solitario y una etapa que parece más corta.

    http://aig02.blogia.com/

  2. 2009 Agosto 9

    DEL DIARIO DE RAÚL, CAMINO DE SANTIAGO 2008

    Etapa “horrorosa”. Bueno, me explico:
    Día perfecto para andar: frío, cielo despejado, nubes, llovizna, sol, aire…(en este orden)...Pero de Villamayor de Monjardín hasta Los Arcos(13 km) me han resultado eternos. Unas ganas enormes de llegar al punto final que no me lo creía.
    Sabía que la recompensa llegaría, pero no me imaginaba que me costaría tanto. Supongo era esa ilusión imaginaria de querer saber ¿cuánto falta?, la misma “ansiedad” que en las meditaciones de Loches (Francia) hace unos años…Y cuando por fin veo un cartel que pone: Los Arcos, 5 km…
    ¡Por fin! me dije. Pero aún así, llegar parecía difícil. Eso sí, todos esos 13 km discurrieron por un paisaje precioso.
    El camino bastante llano, pues el camino era muy bueno. Hecho por los lugareños; ancho, con gravilla.
    Monumentalmente, el recorrido ha estado muy bien. Al principio pasando por el Monasterio de Leyre…Qué pena, cerrado al público.
    Junto a él, una empresa/bodega con su fuente de vino (supongo original para los turista…no para mi). Estuve a punto de no beber, pero los coreanos que iban detrás de mi insistieron…Ellos se quedaron allí más tiempo…(Iréis descubriendo como les encanta comer y beber…Me los encontré en varios albergues).
    Luego Villamayor de Monjardín. Torre de la iglesia: preciosa.
    Comida en el bar de la plaza (arriba) atendido por madre e hija portuguesas con 2 peregrinos (el de Marbella y el de Huesca, con los que coincidí en Estella).
    9 euros= vino+lentejas (riquísimas)+carne guisada (un poco seca) y yogurt…Ni mal ni bien. Poco a poco voy viendo como 9 euros del menú del peregrino, a veces no corresponde calidad/precio.
    Y por fin Los Arcos…con su calle mayor donde venden las tradicionales pastas secas (con relleno de crema de manzana). Nada especiales…(después de probarlas), mejor en apariencia.
    Cena con Inma (una señora con la que coincidí en Pamplona y en muy buena forma…Más adelante aparecerá una foto con ella)…También cenamos con el chico de Brasil…
    Cocinaron spaguettis con zanahorias y chorizo francés…Muy bueno todo.

    NO TE PIERDAS:
    En Los Arcos:
    Villa medieval fundada sobre otra de origen romano. Su condición de tierra fronteriza entre Navarra y Castilla le convirtió en lugar de cobro de peajes y cambio de moneda. Su edificio más sobresaliente es la magnífica iglesia de Santa María donde se armonizan los estilos románico, gótico, plateresco y barroco, su torre renacentista se tardó 30 años en construir y fue inaugurada por el mismísimo Felipe II. Tampoco hay que olvidar su notable claustro de estilo gótico flamígero. Los Arcos tiene todos los servicios para el peregrino, son famosas sus galletas de pasta seca

    http://micaminodesantiago2008.blogspot.com/

  3. 2009 Agosto 9
    María Camino Enlace permanente

    DEL DIARIO DE WILIAM RAMOS, ALGUIEN MUY FRESCO CON EL QUE ME HABRÍA GUSTADO COINCIDIR… YO TAMBIÉN VIVÍ AL SEMEJANTE EN LOS ARCOS…

    Al otro dia la etapa tambien era comoda, 20.7 kms, fue una etapa muy especial… Pues dentro de ella esta la famosa fuente del vino, la unica fuente en el mundo, que en ves de agua, te daba vino, un vino increible, de una compania Espanola bien famosa… Era un regalo a los peregrinos… estaba situada en un sitio algo alejado de la carretera precisamente para evitar que las personas vayan a consumirlo, estaba en un sitio frente a un monasterio que se llama el monasterio de Irache, y la fuente se llamaba igual, Fuente de Irache… Arriba de la fuente del vino habia un letrero que decia asi: Peregrino! Si quieres llegar a Santiago con fuerza y vitalidad de este gran vino echa un trago y brinda por la felicidad… Aun recuerdo el buen sabor de ese vino y lo bien que caia luego de esa caminata… Nos paramos ahi y descansamos mientras tomabamos fotos y degustabamos un poco del mismo… Luego del descanso entramos al monasterio, que aun se conserva casi igual que cuando fue construido, realmente impresionante… Despues seguimos nuestra caminata hasta los casi 21 kms de la etapa… ya estabamos en Los Arcos cuando conoci un grupo de ninos y ninas de una edad entre 11 y 13 anos, me llevaron al tope de una iglesia altisima, para ensenarme la ciudad… Una iglesia como a 80 metros de altura, llena de oro por dentro ( Posiblemente habra algo de lo que se robaron de aqui cuando los indios ) desde arriba podias visualizar todo el pueblo y parte del camino trazado para la proxima etapa… Luego me llevaron a una biblioteca y por yo hacerle las tareas de matematica, me consiguieron una computadora para que me conectara gratis y asi revisar mis correos y escribirle a mi gente… Estuvimos luego paseando por el pueblo, bastante pequeno, no pasaba de 500 habitantes, ya solo quedaba irse a la cama y descansar para la proxima etapa…

    http://porsiempreperegrino.blogspot.com/

  4. 2009 Agosto 10
    María Camino Enlace permanente

    DEL DIARIO DE DOS AMIGOS QUE CRUZARON UN OCÉANO, PEREGRINARON LOS PIRINEOS HEROICAMENTE Y LUEGO SE LESIONARON Y AHORA COMIENZAN A RECUPERARSE DE SUS LESIONES…

    Notas de viaje, lunes 31 de julio de 2000.

    Nos levantamos as las 07:45, nos vestimos, armamos las mochilas, y bajamos a pagar. Una vez en la calle buscamos un banco para cambiar dinero y lo encontramos exactamente a las 08:30, hora en que abría. Compramos las pesetas correspondientes y una tarjeta de teléfono. Martín aprovecha el fresquito de la mañana para llamar a su amada (son las 03:30 en Montevideo!). Yo me quedé con ganas de hablar con mi medio cítrico pero espero hacerlo por la tarde.
    Comenzamos a caminar…, pa’ cualquier lado. Se nota que estamos poco prácticos en esto de seguir las flechas, fuimos a parar a la gran puta.
    Resultado, tuvimos que desandar el camino (casi 3 kms. al pedo) y para cuando retomamos la senda correcta había pasado casi una hora. Seguimos andando, el sol comenzó a calentar, pero el camino era bastante agradable.

    Como hito memorable de esta etapa, y de todo el camino también, descolla un pequeño -pero enorme- pueblo, la localidad de Irache, famosa por las bondades de sus vides. Allí en ese pequeño pueblito permanece, erguido y orgulloso, el primer monasterio-hospital de peregrinos de todo el Camino. Fundado por una comunidad benedictina en 958 fue dotado de un hospital para peregrinos en 1054 por el rey de Nájera. Un edificio increíble y perfectamente conservado.

    Frente a él, las famosas bodegas Irache. Bodegas de renombre bien ganado por la calidad de sus fermentos, mejor ganado todavía por mantener un Museo del Vino, y mucho mejor ganado aún por ser las propulsoras y ejecutoras de una de las ideas más maravillosas y magníficas que pueda concebir mente alguna: UNA FUENTE DE VINO. Sí, sí, sí, una fuente pública, abierta en horario de oficina, de donde mana el más refrescante caldo que la noble vid pueda entregar, la fuente del vino, única en el mundo y sobre el camino de la estrella…

    “Peregrino, si quieres llegar a Santiago
    con fuerza y vitalidad,
    de este gran vino echa un trago,
    y brinda por la felicidad”
    Por supuesto que si lo hicimos, más de una vez, más de dos, y más de tres también. Grande la madre patria, y generosa con el peregrino. A punto estuvimos de vaciar nuestras cantimploras y llenarlas de tan augusta, y refrescante savia, pero ateniéndonos a las reglas de cortesía que rezaban los siguientes versos
    “A beber sin abusar,
    te invitamos con agrado,
    para poderlo llevar,
    el vino ha de ser comprado”

    decidimos echar otro traguito y proseguir nuestra marcha penitente sin respostar cantimploras -seríamos los únicos en no hacerlo-.

    A la salida del pueblo, andando por un pedregoso caminito que serpenteaba entre el frescor de las vides, me detuve unos segundos a observar el monasterio que dejábamos atrás y recogí al azar un par de guijarros del camino. En ese momento me prometí cargarlos todo el camino, dejar uno de ellos a los pies de la tumba del apóstol en Santiago y traer el otro de vuelta a Montevideo, como presente y como recuerdo.
    El camino se tornó algo más empinado, pedregoso y sin sombra. Llegamos a VillaMayor de Mon Jardín a las 13:30. El sol hacía rato que hacía notar su presencia y teníamos las remeras empapadas en transpiración. Decidimos quedarnos en un albergue privado en lo alto del pueblo con una hermosa vista del valle y sus frescas vides alineadas en interminables hileras de hojas verdes y racimos oscuros. Villamayor también tiene su bodega de renombre, de nombre sugestivo y sugerente, el Castillo de Mon Jardín -aúreo exponente de los mejores vinos de Navarra-.

    Luego de dejar las cosas en la habitación del albergue y de la refrescante ducha de rigor, salimos a caminar un poquito y a procurarnos alimento. Terminamos en un excelente restaurante de la bodega del pueblo donde debemos de habernos regalado una de las mejoras comidas de todo el periplo, cogollos, chicharro, gazpacho, un vino de esos que Navarra sabe ofrecer (un estupendo Chardonnay del 99) y que se yo que más. Nos salió un carísimo, pero lo disfrutamos como si fuera la última cena. Hasta conseguimos utilizar un teléfono público que acaparamos durante media hora de llamadas entrantes y salientes con Ana, Nélida, Sandra, y hasta con Angélica. El camino sin percances, la fuente, la comida, el lugar, tantas cosas vividas hasta ese momento y tantas cosas aún por descubrir, el día radiante, los viñedos en el valle, las voces al otro lado del océano, la compañía del amigo…, todo eso amalgamado en el atanor de una ruta milenaria para producir uno de los momentos más felices del camino. Hay veces que la vida te sonríe de una manera irresistible…
    Volvimos, lentos y felices, hasta el albergue y nos acostamos a descansar un rato.

    Las moscas de Navarra que también dormitaban -sobre la piola de tender la ropa que cruzaba diagonalmente la habitación- me despertaron un par de horas más tarde, encolerizadas por un tropezón de Martín -que se llevó la piola por delante-, asi que salí de la habitación, una especie de buhardilla en el segundo piso, a una terraza desde donde se veía todo el pueblo y particularmente la altiva torre barroca de la Iglesia de San Andrés, adosada al templo de estilo románico del siglo XIV, y en cuyos jardines algún párroco misterioso -la iglesia estaba cerrada- cultiva el muérdago con dedicación. Desde la terraza además es posible distinguir claramente las derruidas paredes de una antigua ermita en lo alto de la sierra que domina al pueblo.

    El cielo, de un azul impecable, comienza a poblarse lentamente de una multitud de golondrinas que alegran maravillosamente la impecable puesta del sol. Compartiendo algún cigarrillo y una que otra cerveza, nos quedamos hasta muy tarde en la terraza del albergue conversando con algunos peregrinos rezagados que fueron llegando y que a falta de lugar dormirán en el piso de la terraza, “à la belle étoile”.
    La noche se prestaba a la filosofía de entrecasa, y me demoré bastante en irme a la cama.Las lesiones no nos han molestado para nada. Mañana caminaremos hasta Los Arcos (otros 12 kms.) y si todo va bien, empezaremos a alargar etapas hasta Logroño.

    Notas de viaje, martes 01 de agosto de 2000.

    Nos levantamos a las 07:00, nos vestimos, liamos nuestros petates y bajamos a desayunar. No quedaba demasiado, algunos restos de pan, manteca y mermelada que despachamos en pocos minutos. Nos despedimos y bajando por la calle principal retomamos el camino que se internaba sepenteante entre los viñedos para desembocar un kilometro más abajo en un cómodo sendero vecinal. Continuamos la marcha, la fresca brisa de la mañana nos traía olor a vides y a hierba verde. Nos cruzamos con un pastor y su rebaño, con algunos peregrinos a pie y otros en bicicleta.

    Luego de un par de horas de marcha nos detuvimos a la sombra de un bosque de pinos a tomar agua y fumar un cigarrillo. Continuamos y a la hora entrábamos a Los Arcos, que nos recibió con una antigua fuente de piedra y una frase del Codex Calixtinus del bueno de Aymeric Picaud (hay que leer las increibles descripciones que hace este hombre de los vascones-navarros). Nos sumergimos en la calle Mayor y desembocamos en la plaza de la iglesia de Santa María donde había ya varios peregrinos refrescándose en la fuente (todas las plazas de todos los pueblos del Camino tienen una fuente con agua potable).

    Paramos a descansar en la plaza una media hora y continuamos un par de cuadras cortas hasta el albergue. Estaba cerrado, pero ya se había formado una cola de una docena de peregrinos así que decidimos esperar en la fila hasta mediodía (eran las 11:00) a que abriera sus puertas.

    Conversamos de esto y de aquello con algunos peregrinos. Finalmente abrieron y pudimos dejar las cosas en la habitación. Nos tocó un cuarto con cuatro cuchetas que compartimos con una gallega que se fue a dar un refrescante baño a la piscina municipal del pueblo y un francés veterano de unos sesenta y algo que no habla nada de español y que luego de la ducha se acostó a dormir la siesta. Nos duchamos y salimos a procurarnos alimento y recorrer un poco el pueblo. Comimos, recorrimos, compramos postales y algunos rollos de película para las cámaras de fotos, tomamos algunas fotografías y fuimos hasta la oficina de turismo a indagar por algún tour guiado. Aparentemente hay uno a las seis de la tarde que se inicia en la plaza de la iglesia. Volvimos al albergue, el inglés (¿mencioné que el francés era inglés?) sigue durmiendo, la gallega sigue en la piscina, los patos (¿mencioné que había patos?) siguen bajo el puentecillo que cruza el río (¿y que hay un río, el Odrón, que cruza el pueblo?), todo tranquilo y sin novedad.
    Fuimos, vinimos, esperamos un tour que nunca llegó, volvimos a ir, a venir, comimos unos bocadillos (croissants, jamón, queso, paté, manteca) que compramos en un almacén frente a la iglesia y fuimos a tomar fotos de la iglesia de Santa María. Barroca, construida entre los siglos XV y XVI, impresiona por la recargada decoración interior, el retablo principal (apabullante), el precioso claustro de estilo gótico y la sillería del coro (tallada en 1561). Asistimos a la misa de peregrinos, donde nos entregaron la bendición de los peregrinos (la misma que recibimos en Roncesvalles) y la oración (del siglo XII) impresa en una estampita con una imagen del apóstol Santiago el Mayor

    Luego de la misa volvimos al albergue, picoteamos alguna cosilla y nos acostamos temprano (a las 22:00 se apagan las luces y todo el mundo debe hacer silencio).
    El inglés que había salido, volvió y se acostó a dormir.
    La gallega, que había vuelto de la piscina, se acostó también.

    Hoy caminamos bastante, a buen ritmo, y no nos resentimos para nada de nuestras lesiones, aparentemente estamos recuperándonos bastante bien. Mañana vamos a alargar la etapa a 20 km. para llegar hasta Viana y allí veremos (Logroño queda a 10 km. de Viana). Todo el mundo a dormir y hasta mañana…
    El inglés se levantó medio caliente a las 22:30 porque la puerta del baño no paraba de abrirse y cerrarse.Me vuelvo a dormir…

    http://ultreiafinisterre.blogspot.com/

  5. 2009 Agosto 17
    María Camino Enlace permanente

    DEL DIARIO DE JUAN MIGUEL GRAU, PEREGRINO DE MIAMI…

    Monasterio De Irache. No está muy claro el origen del Monasterio Benedictino de Irache, puede quizás entenderse en conexión con el foco monástico de la Rioja, durante el siglo X, siendo el Rey de Nájera quien lo dotó de un hospital de peregrinos en el año 1054. El primer y gran impulsor, no sólo del monasterio sino también de la ruta Jacobea en Navarra fue San Veremundo, iniciándose en el siglo XII las obras de una gran iglesia románica de tres ábsides. Posteriormente durante los siglos XIII al XV, se sumerge en una larga crisis, de la que sale gracias a la congregación de San Benito de Valladolid en el año de 1522. En el siglo XVII se construyeron un edificio y un claustro en los que se albergó la primera Universidad de Navarra. El Monasterio de Irache forma un inmenso conjunto de edificios medievales, renacentistas y barrocos. En su interior alberga tres claustros rodeados por sus respectivas dependencias y un gran templo del siglo XVII. La torre, con su imponente mole, domina el exterior del monasterio. Sus obras se terminaron en el año 1609, según los cánones estilísticos del Herreriano. Presenta tres cuerpo decrecientes y otro de campanas. La bella portada se encuentra adosada a la torre. La puerta pertenece al siglo XII. Su esquema es sencillo y elegante y le confiere una belleza inigualable. Situadas enfrente del Monasterio se encuentran las bodegas de Irache, en donde se mantiene abierta la fuente del vino.

    Antes de entrar en el pueblo de “Villamayor de Monjardin”, se pasa por éste curioso e interesante aljibe, “La Fuente del Moro”, de estilo gótica del siglo XIII.

    Iglesia de San Andrés, construída en el año 1200, se realizó en estilo románico tardío. Sobresale de entre todo el caserío de la localidad su monumental torre-campanario. La portada se abre en un elegante arco de medio punto abocinado en cuyas arquívoltas de modo alterno descansan sobre capiteles historiados cuyos temas son la Virgen con el Niño o luchas entre caballeros medievales. La sacristía alberga los mayores tesoros del templo: la imagen primitiva de su titular, colocada en el antiguo retablo de estilo romanista y una gran cruz procesional, orgullo de la orfebrería románica navarra.

    El Castillo de Monjardin de Esteban de Deyo, de origen romano, desempeñó un importante papel, tanto en la leyenda que nos presenta a Carlomagno conquistándolo, como en el momento que fue tomado a los moros por Sancho Garcés I (905-925). Sus restos se sitúan en lo más alto del cerro, con un dominio total hacia todos los lados. Fue construido en el siglo IX, posteriormente recontruido en el siglo XIV.

    Hoy caminando conocí a Laura y Maura, dos peregrinas irlandesas con quienes tuve la dicha de compartir muchas etapas del Camino. Este es el segundo camino de Maura y el primero para su amiga Laura.

    Anochecer en el Albergue Parroquial. Albergue muy sencillo situado en el centro de Villamayor de Monjardin.

    Los Arcos. Es una villa medieval, fundada sobre otra de origen Romano, posiblemente surgida de una encrucijada de caminos y que, por su condición de localidad fronteriza entre Castilla y Navarra, pudo gozar de los fueros de los dos reinos. En el testamento del Rey Teobaldo II, a finales del siglo XII, se menciona un hospital de peregrinos que él mismo sostenía. En la actualidad sólo se conserva el de Santa Brígida, que parte del siglo XV. El edificio más antiguo sobresaliente es la magnífica iglesia de Santa María con su espléndida torre renacentista del siglo XVI que inauguró el mismísimo Rey Felipe II. De su muralla medieval, únicamente se conserva el llamado Portal del Estanco y el Portal de Castilla, siendo por éste último por donde salian los peregrinos al reeprender el camino.

    http://www.juanmiguelgrau.com/camino_de_santiago

  6. 2009 Agosto 18
    María Camino Enlace permanente

    DEL DIARIO DE ZODIACO, UN PEREGRINO AL QUE LE GUSTA EXPLORAR LOS MÁRGENES DEL CAMINO, SIEMPRE QUE TIENE TIEMPO Y PUEDE…

    A las 12:10 he llegado al pueblo. En la calle Mayor una persona mayor me ha preguntado si el pueblo era bonito, y le he dicho que mucho. Saliendo de la localidad, paso junto a un supermercado enorme, y empiezo a subir una cuesta en una zona de casas nuevas, para luego bajar a la carretera por la urbanización. En ella he visto un monumento. Se trata de la localidad de Ayegui, vecina de Estella. Es esta población se encuentra la iglesia de San Martín de Tours, barroca del siglo XVII, la cual tiene un gran crucifijo gótico del siglo XIV.

    A lo lejos se ve el monasterio y las bodegas Irache. Cruzo la carretera, y aparece un cartel publicitario : ” Bodegas Irache, desde 1891, Variedad Graciano “. Hay viñas, y un pájaro negro escondido bajo un arbusto, me ve pasar. Llego a la legendaria y única fuente de vino del mundo.

    ” Peregrino, si quieres llegar a Santiago, con fuerza y vitalidad, de este gran vino echa un trago, y brinda por la felicidad “. ” Normas de uso: a beber sin abusar, te invitamos con agrado, para poderlo llevar, el vino ha de ser comprado. Prohibido beber vino a menores de 18 años “. ” El presidente del Gobierno de Navarra, Excmo Sr. D. Juan Cruz Allí Aranguren inauguró esta fuente del vino el día 23 de noviembre de 1991. Propiedad y generosidad de Bodegas Irache “.

    Con emoción, por el mítico momento, abro el grifo y bebo un poco de vino. Me estoy un rato . Saco una bolsa de Bocabits para acompañar, y echo cuatro tragos. Está comenzando a llover, son las 13:40. Un cartel dice que estoy siendo visto en directo a través de la web de Bodegas Irache. Aun me queda una etapa completa por hacer hoy. Abandono algo contentillo el lugar, en donde un hombre ha cogido algo de vino en una botella de plástico, y llego al monasterio de Santa María la Real de Irache, situado en la vertiente septentrional de la montaña llamada Montejurra, lugar emblemático del carlismo navarro.

    El monasterio ya recibía las visitas de los peregrinos antes de que existiera Estella. En el año 1054, se construyó aquí por iniciativa de Don García de Nájera, un hospital de peregrinos, antes de que el Rey Sancho Ramírez fundara Estella. En el siglo XVII aquí se creó la primera universidad de Navarra. El conjunto monumental actual consta de una iglesia románica de los siglos XII-XIII, un claustro plateresco, y también un edificio y un claustro construidos en el siglo XVII para albergar la universidad. La torre de la iglesia se construyó en 1609 y está inspirada en las herrerianas del Escorial. Veo la fachada del monasterio, así como una fuente en un jardín , junto a algo realmente antiguo : ” prohibido lavar coches bajo multa de 1000 ptas “. Hay un museo del vino también en la zona.

    Por pista, llego a un cruce, en donde hay dos posibilidades de continuar hasta Los Arcos: a la derecha se va a Los Arcos por Azqueta y Villamayor de Monjardín ( lo normal, lo que elijo yo ), y a la izquierda se va a Villatuerta por Zaraputz y a Los Arcos por Luquín . Son las dos del mediodía, llueve un poco, y el cielo está amenazante.

    Con cuatro tragos de más, ya que nunca bebo, y corriendo bajo la lluvia, con una mochila de 12kg y una tendinitis en la rodilla, me dirijo hacia Los Arcos, a unas cuantas horas de aquí, por el camino más largo, 20km, y no 16,3km que hay por Luquín. Si continúa lloviendo, puedo pararme en el primer pueblo, y luego continuar hasta Villamayor de Monjardín, que tiene dos albergues, pienso. Cruzo una carretera y entro en una urbanización con restaurante, y ” camping Iratxe ciudad de vacaciones “, el cual tiene piscina, pista de tenis, pista de frontón, campo de fútbol de hierba. En la zona, llamada complejo residencial Irache, hay también un hotel. A lo lejos veo una colina con una construcción arriba, es el Castillo de Monjardín, y según el mapa no está ni a la mitad del Camino a Los Arcos?

    Se me cruza un conejo gris y negro, de culo blanco, corriendo. Paso por el interior de un gran túnel circular, parece una tubería gigante. Por encima pasa la variante de Igúzquiza. El Camino es de color naranja, y va entre cultivos, y entre bosques. En un bosque veo a muchísimas ovejas, algunas me miran. Las acompañan tres perros, y un pastor, con el cual me saludo levantando el brazo, y él responde igual. Somos las únicas personas en la zona. Sigo sin ver ni un solo peregrino en todo el día, parece que hoy el Camino de Santiago es para mí. Cruzo una carretera local desierta, y en un edificio verde, bebo agua en su fuente. Una publicidad en el edificio verde, dice: ” albergue parroquial de Villamayor, descansa, disfruta, y paga lo que quieras . L ALBRG + MDRN DL KMINO “. No sé que será esa edificación verde, está cerrada con llave, y en pleno bosque. Llega un momento en que se ve Azqueta al pie de la colina, y Villamayor por la parte superior, mientras que en la cima está el castillo. Cojo dos piedras de recuerdo, y cargo con ellas el resto del Camino hasta Logroño.

    Siguiendo las indicaciones, y tras una corta subida cementada, entro al primer pueblo, Azqueta. A la derecha hay una mesa con dos bancos y una barbacoa. A la izquierda está la iglesia parroquial de San Pedro, la cual tiene un interesante retablo mayor. Hay una plaza pequeña con cuatro bancos, un escudo de piedra del pueblo y una fuente, de la cual bebo, de 1986. Es un pueblo pequeñito que se atraviesa por la carretera. Al salir del pueblo, se ve la pista, y el campanario de la iglesia asomándose. Un perro a un lado, y un gatito al otro, me miran al pasar junto a la finca rústica en la que viven, mientras que un perro me ladra.

    Llego a un cruce, y tomo a la izquierda, un mojón indica Villamayor de Monjardín a 2km. Voy caminando junto a las viñas. Al fondo hay cultivos, un campanario, y la colina con el castillo de San Esteban en ruinas. Una leyenda cuenta que Carlomagno se apoderó de toda Navarra tras conquistar este castillo, en una feroz lucha en la que murieron tres mil hombres que defendían el castillo. Desde ahí arriba deben de haber muy buenas vistas, lástima que no tenga tiempo para subir. Caen gotas y hace viento. Llego a una construcción extraña con un doble arco de medio punto que descansa sobre una columna central geminada con capitel, es una fuente gótica del siglo XIII llamada Fuente de los moros. Es un aljibe cubierto con bóveda de cañón que me recuerda al que hay en la Alcazaba de Mérida, el cual me gusta mucho. Éste también me gusta, aunque no hay comparación. Ésta fuente fue restaurada en 1991, a raíz de la cual el tejado es de losas de piedra. Me meto dentro, hay unas escaleras que bajan hasta una acumulación de agua estancada. Las escaleras son desiguales, y están anaranjadas por las partículas de tierra que ha debido de arrastrar el viento hasta aquí dentro. El depósito de agua tiene una especie de pozo en el centro. Me siento en las escaleras, y me como unas natillas y unos cacahuetes. Luego me pongo sobre el pozo para ver que hay en su interior.

    Abandono la fuente, y continúo con la subida, hasta llegar al pueblo, en donde pregunto por la fuente medieval. Me dicen que aquello era la fuente medieval. En el pueblo está la iglesia románica de San Andrés ( s. XII-XVIII ). Su torre barroca, sobresale por altura del resto del pueblo. En el interior de la iglesia se encuentran, entre otras cosas, una cruz procesional románica de plata del siglo XII bastante rara, y un capitel en el que parece estar representado luchando Roldan, como sucede en otro capitel del Palacio de los Reyes de Navarra o en otro situado en la fachada del hospital de San Juan de Acre, en Navarrete. Es un pueblo de casas antiguas. A la derecha veo el albergue parroquial cerrado, y a la izquierda está la iglesia. Pone abierta todo el día, y está cerrada. A la derecha hay una plaza con una fuente de 1948, la quiero fotografiar y no puedo, se me ha llenado la tarjeta de memoria de la cámara. El Ayuntamiento está en el Camino, cerca de la iglesia.

    A las 15:45, parto hacia Los Arcos. Por delante tengo doce kilómetros sin ninguna población, todo son ondulaciones de cultivos de cereal y viñas. Al comienzo el paisaje está formado por viñas amarillas que forman filas perfectas, y el resto es el color rojizo del suelo. Más adelante, a la izquierda hay un bello bosque de árboles plantados simétricamente, quizá sean plátanos, mientras que a la derecha hay cañas, y detrás viñas. Un cartel dice que hacia la izquierda hay un bar mesón, pero no se ve nada. Todo son campos, y soledad. No he visto ni a un peregrino en todo el día. Ya nada puede impedir que llegue hasta los Arcos, es el siguiente pueblo pero está aun a muchos kilómetros. Desafío abiertamente al cielo, que empiece a llover y a ver si puede conmigo…

    Está todo el cielo gris, pero de momento no se atreve. Estoy en medio de la nada. Hay una estatua de una mujer, junto a un huerto. Hay un hombre en un tractor, y hablo un rato con él. Me dice que un equipo de aquí cerca ( Osasuna ) va el primero de la liga de fútbol, mientras yo le digo que en mi ciudad tenemos un equipo de básquet que juega en la liga española. Dice que en la fuente medieval, en verano se bañan los peregrinos, ya que está en un tramo de subida a Villamayor de Monjardín, y en verano los peregrinos están cansado ya que hace mucha calor. El señor es un hombre de campo, debe de conocer bien la lectura e interpretación de las nubes. Me dice aguantará, y que no lloverá. Parece que el cielo, no acepta mi desafío…

    Camino entre campos de tierra removida marrón oscura, y viñas. Cruzo una pista, lugar en el cual hay una fuente con una piedra a modo de banco. Me quedan 10km para llegar a Los Arcos, que es el siguiente pueblo a Villamayor, entre los dos solo hay campos infinitos. Llevo algo más de 30km de andar, desde que he partido esta mañana. Para sorpresa de un servidor, comienza a llover. No puede ser, el señor de campo se ha equivocado, el desafío ha sido aceptado!!!

    Comienza a caer fuerte, y corro hacia unos cipreses, a resguardarme un poco. Me quedo sin poder escribir en mi diario de viaje, se ha mojado el papel. Compruebo que un ciprés, no es el mejor árbol para resguardarse de la lluvia, precisamente, ya que su copa deja mucho que desear. Y suerte que he tenido, porque no hay más árboles, todo son ondulaciones de campo, cuando llegas a ” coronar ” una, se abren nuevas vistas, igual a las anteriores, es decir, más ondulaciones hasta el horizonte…

    Me pongo bajo los cipreses, el chubasquero. Es un poncho del todo a cien, lo voy a estrenar. No estoy en el mejor lugar para descubrir que es de manga corta. Debo arremangarme la chaqueta y el suéter, para no mojármelos, y con los brazos al aire, y mojados, continúa con la peregrinación. Veo a dos tractores, en los campos, arando la tierra. Parece que no paran de trabajar, ni lloviendo. Dejo la pista, y cojo otra a la izquierda, mientras continúa lloviendo. He visto una casita en ruinas, a cincuenta metros del Camino, y resulta que está sin techo. No hay donde cobijarse, no hay árboles, sólo hay campos, y continúo con la peregrinación bajo la lluvia, con el simple chubasquero de sesenta céntimos…

    Cada vez que corono un montículo, espero que por fin de vea el pueblo, pero nada, así una y otra vez. Por más que ande, siempre tras una ondulación de terreno, vendrán otras tantas. Me duele la pierna hace rato, debido a la tendinitis. He tenido que reducir el ritmo, voy anormalmente lento, me siento indefenso. Quiero ir más rápido, pero no puedo, voy cojeando. Dios mío, que ven mis ojos, vienen dos peregrinos a los lejos, detrás mío!!! Son los primeros que veo hoy, y están llegando más tarde que yo. Al ritmo que voy, me alcanzarán rápidamente. Poco a poco me van recortando la ventaja que les llevo, y finalmente me pasan . Han salido de Puente la Reina, como yo, pero su intención no era hacer dos etapas de golpe, sino dormir en Villamayor de Mojardín. Lo que no han tenido en cuenta, es que los dos albergues de esa localidad están cerrados, y se han visto obligados a continuar hasta Los Arcos…

    El camino se acerca a un bosque que hay en una especie de sierra. Poco a poco, me voy acercando a Los Arcos, bajo la lluvia, que no ha cesado desde que me vi obligado a poner el chubasquero bajo los cipreses. El cielo aceptó mi desafío, pero el vencedor, pese al esfuerzo y el suplicio, he sido yo. Ante mí, un cartel con el nombre ” Los Arcos “, lo toco, y me quedo mirándolo y meditando, lo he conseguido!!! Son las 18:40, llevo casi doce horas de caminar hoy. Bajo la lluvia, camino por el pueblo en busca del albergue. En una fuente, pone :

    ” Liber Sancti Jacobi, Liber Peregrinationis, Libro IV, capítulo VI, folio 194, Per Villam que dicitur arcus decurrit aqua letifera; el ultra arcus ad pontun hofpitale intra arcus fet hofpitale idem decurrit aqua letifera iumentif et hominib ; Bibentib; EA . agua potable ” La verdad es que me he quedado igual. Supongo que presumen de que en ese libro, que es la primera guía turística de Europa, se dice que en los Arcos hay algo bueno, quizá el agua. Los Arcos tuvo su momento de gloria al ser lugar de cobro de peajes y cambio de moneda, al estar en terreno semifronterizo. Es una villa medieval fundada sobre otra de origen romano.

    Camino por una calle de casas antiguas, en la cual veo una farmacia. Cojo otra calle, la Calle Mayor, la cual tiene panadería. Veo una fuente y una iglesia parroquial del siglo XVI, a la que luego vendré a la Misa del Peregrino. Se trata de la Iglesia de Santa María, y en realidad tiene elementos que van desde el siglo XII al XVIII, habiendo románicos, góticos, platerescos y barrocos. Por ejemplo, el retablo es barroco, y está presidido por una talla gótica policromada de Santa María de Los Arcos. La sillería del coro es plateresca, mientras que el gran órgano es barroco. La gran torre, del siglo XVI, combina elementos góticos y renacentistas, mientras que el claustro es gótico flamígero. Paso por debajo de un arco, llamado Portal de Castilla, debido a que lalocalidad formó parte de la Corona de Castilla entre 1463 y 1753, y en un par de minutos, a las 19:10, tras más de doce horas de Camino, y más de 40kilómetros, llego al albergue de los amigos. Un gato negro en la puerta me recibe…

    En Los Arcos hay cuatro albergues. Este es el normal, se llama Albergue Isaac Santiago. Es de propiedad municipal, y lo llevan la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Navarra, como el de Pamplona. Tiene 72 plazas, el precio es de tres euros, hay cocina, dos comedores, y un masajista presta sus servicios de pago. Los hospitaleros son una pareja de belgas mayores. La señora me lleva a mi litera, y me han regalado una toalla porque me dejé olvidada la mía en el albergue de Zubiri.

    Voy a la misa, es una misa normal con gente del pueblo, casi todos son muy mayores. Tiene lugar en la Iglesia de Santa María, muy decorada por dentro. Al final, el cura llama a los peregrinos, nos pone en primera fila, y nos habla , mientras los ciudadanos de la ciudad nos miran. Nos pregunta de donde somos. Somos siete, hay de Holanda, Alemania, Andalucía… Nos da dos tarjetas de recuerdo. Dice que es el párroco Jose Luis, y nos pide que al llegar a Santiago de Compostela le demos un abrazo a Santiago de su parte, que recemos por la paz en el mundo, y que recemos a la Virgen por los enfermos de Los Arcos, que ellos esperan eso de nosotros.

    A la salida de la misa, está diluviando. La gente está esperando a que pare un poco para salir, yo no me lo pienso dos veces y echo a correr hacia el albergue, al cual llego bien remojado, tras pasar bajo el Portal de Castilla, cruzar la carretera de Mués y atravesar el río Odrón a través del puente de peregrinos. Voy al comedor, y ceno pan, la última lata de atún que me queda de Badalona, mortadela, y aperitivos Matutano. He hablado con los dos hospitaleros belgas, que hablan castellano. Les hablo sobre la cruz del belga muerto pasado Pamplona, junto a un cementerio, y me dicen que ellos fueron a la colocación del recuerdo, y que la concha mira hacia el cielo, no había apreciado el detalle. Me enseñan unas fotos de la colocación, en donde ellos salen. La familia vino expresamente desde Bélgica para ello. A las diez de la noche, me voy a dormir, tras una larga y dura jornada de peregrinaje?

    http://zodiaco.madteam.net/relatos/2006-04/2006-04-05-camino-de-santiago-:-puente-la-reina–estella–los/

  7. 2009 Agosto 20
    La hospitalaria Enlace permanente

    DIARIO DE ÁNGEL SILVENTE

    stella/Lizarra – Los Arcos

    Día 5
    21 de julio
    21,3 km.

    La gente se despierta muy temprano. Nosotros lo hacemos a las siete y a esa hora todo el mundo ha abandonado ya el albergue. Mientras nos preparamos el hospitalero se sienta a leer el periódico en la puerta de la habitación y nos echa miradas como queriendo decir “daos prisa y largaos pronto”. También se encargó de amenizarnos el desayuno recordándonos los minutos que teníamos antes de abandonar el albergue, supongo que de una patada en el culo, si hubiéramos consumido nuestro tiempo.

    Hacemos tiempo hasta las nueve que abren la Caja de Navarra. Mientras tanto en Cajamurcia me confirman que no hay ningún problema y que el día anterior hubo un fallo de línea. Finalmente consigo sacar dinero. Después Armando se compra los bambos en la tienda de una chica muy amable y salimos zumbando que ya rondan las 10:00 .

    La salida de Estella es bastante fea y a demás cuesta arriba. Ya lejos del extrarradio se llega a Irache. Allí hay una bodega que en su exterior tiene una fuente de vino. El peregrino puede beber allí cuanto desee siempre y cuando no se exceda. Dimos buena cuenta del vino de Irache arreándonos un par de chatos. Junto a la bodega está el monasterio, uno de los más importantes de Navarra. Aprovechamos para sellar allí y visitar el claustro, única parte accesible y sin más demora, continuar el camino.

    Tras atravesar unos viñedos y unas obras en la carretera se entra en un encinar que hace a uno imaginarse cómo sería el camino en la edad media. Pronto llegamos a Azqueta, donde pasamos mucho de Pablito, el de las varas (Pablito, el de las varas es un personaje que regala una vara de avellano al peregrino que se la pida). Allí nos encontramos con un peregrino de Bilbao que va de hoteles. Nos acompañará hasta Villamayor.

    De Azqueta a Villamayor de Monjardín hay un suspiro. Antes de entrar en Villamayor hay una fuente medieval que es una especie de baño. Hay una porchada sostenida por tres columnas y dos arcos con unas escaleras que terminan en el agua. En el centro de la zona inundada hay un rebosadero de piedra. Supongo que los peregrinos usarían esta fuente para asearse.

    Villamayor es un pueblo pequeño de casas de piedra. Como ya es tarde y el calor aprieta decidimos dejar para después los 12 kilómetros restantes hasta Los Arcos para por la tarde. Nos ponemos cómodos, nos instalamos en la iglesia y buscamos algo para comer. Llevamos algo de chorizo y pan duro, pero el bilbaíno encuentra un lugar donde venden bocadillos. El lugar en cuestión es un albergue privado que regentan unos holandeses evangelistas o algo así. Cuando llego a la puerta me encuentro unas mesas de plástico con una sombrilla. Sobre la mesa hay una garrafa de agua, vasos, unos libros y un cartel que dice “AGUA VIVA, gratuita”. Abro la puerta y pregunto si hay alguien. Entonces llega un coche. De el se baja un hombre, una mujer y una joven. Son los del albergue. En inglés nos entendemos y consigo que me den un par de bocadillos. De regalo me dan dos libros de esos de “AGUA VIVA”.

    El descanso en la puerta de la iglesia es realmente reparador. A mitad de la siesta me entran las ganas de cagar y a ver dónde. Me subo a lo alto del pueblo, allí entre los matorrales. Bajando un perrazo me da un buen susto (¡y yo sin mi vara¡). En lo alto del monte en cuya falda se asienta el pueblo hay un castillo, el de los señores de Monjardín.

    Tras el sesteo y ya cercanas las cinco de la tarde empezamos a recoger para continuar la marcha. Nos quedan dos horas y media de caminar por sendas solitarias. No hay ningún pueblo intermedio ni fuentes. A demás la sombra en estos parajes es escasísima por no decir nula. Pero bueno, hay que seguir adelante. Hemos de llegar a Los Arcos antes de que se haga demasiado tarde.

    Partimos los tres juntos, pero a unos cientos de metros el de Bilbao no puede seguir nuestro paso. No nos quedamos con él pues él no tienen ningún tipo de prisas. Duerme en hoteles y se levanta cuando quiere. Nosotros debemos conseguir aunque sea un hueco en el suelo y ponernos a descansar lo más pronto posible para estar frescos el día siguiente.

    Al poco de quedarnos solos un águila levanta el vuelo casi a nuestros pies. No nos dejará hasta unos dos kilómetros después. Vuela raso paralela al camino y espera nuestra llegada en cualquier rama próxima observándonos. Caminamos por una pista ancha y por el fondo de un ancho valle franqueado de pequeñas colinas. Según cae la tarde el esfuerzo se hace más llevadero. A unos 6 kilómetros de Los Arcos decidimos abandonar la seguridad de las flechas amarillas que marcan el camino a Santiago para tomar un atajo que resulta algo más costoso de lo que esperábamos. Finalmente y tras unos 20 minutos encontramos de nuevo nuestras queridísimas señales amarillas.

    La llegada a Los Arcos se produce de improviso. Una curva a la izquierda y sin casi darse uno cuenta pasa de la pista de tierra al cemento de las calles de esta villa. Lo primero que encuentra el peregrino es lo que más podría desear después de los 12 kilómetros anteriores: una fuente de agua. Ya en el Códice Calixtino se nombra la existencia de la fuente. El pueblo justifica su topónimo por los abundantes arcos de piedra o ladrillo que unen las fachadas de las casas sobre los estrechos callejones. Aunque hubiera merecido la pena detenerse un poco a curiosear, nos habíamos propuesto de antemano descansar. El ritmo de vida de los días anteriores esta haciendo mella en nuestras fuerzas: por la mañana caminamos, por la tarde la colada la compra y visitar todo lo que se pueda del pueblo en el que nos encontremos. Nunca queda tiempo para descansar, así que ya está bien.

    El albergue es acogedor y está bien preparado, aunque no es muy grande. Está completo y la hospitalera, una chica muy maja, se hecha las manos a la cabeza al vernos llegar a las 8:00 de la tarde. Finalmente nos acogen en la capilla de la colegiata. Nos reencontramos con Eva y Arancha y recuperamos así nuestros aislantes. No hay tiempo para mucho: un bocadillo, una llamada a casa y a dormir. La etapa de mañana es larga y hay que madrugar para aprovechar la fresca.

    http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/angel.silvente.htm

  8. 2009 Agosto 22
    María Camino Enlace permanente

    “O la curiosidad en la fachada de la iglesia de Los Arcos en Navarra, donde una Virgen sedente solo una vez al año recibe un tímido rayo de sol, el día 15 de Junio”.

    http://luisyanezabelaira.blogspot.com/2009/05/ponferrada-16-04-2009-presentacion-un.html

  9. 2009 Agosto 24

    DE LA PEREGRINACIÓN DE LEON DEGRELLE

    He efectuado durante dos horas -no podía partir- un nuevo recorrido por estas iglesias, tan bellas; después he tomado, bajo un cielo encapotado (un pequeño chubasco de cuando en cuando), el camino hacia los viñedos. Por todas partes se sulfata. He admirado un caballo maravilloso, con las patas verdes, como en un retablo.
    Dos grandes curiosidades en ruta.
    En primer lugar, el grandioso monasterio de Irache, antaño reposo famoso de peregrinos. La iglesia, de finales del siglo XII, ha permanecido siempre tan sencilla y tan magnífica. Pero los edificios de la derecha han sido convertidos en graneros y, por todas partes, la paja asoma por las ventanas. A la izquierda, enormes montones de estiércol. Bajo el bello pórtico románico, incluso, infectas boñigas de vacas se habían acumulado a un metro de la siguiente inscripción:
    “Monumento nacional
    R.O. de 12 de Mayo de 1877″
    ¿Qué es un “monumento nacional”? ¿Los viejos santos de piedra o los excrementos?
    Por estos pagos los reglamentos son tan fielmente respetados como por Andalucía. Mientras visitaba la iglesia de Los Arcos vi disputar, en la gran galería del porche, una frenética partida de “pelota”, exactamente bajo otra inscripción que rezaba:
    “Disposición Gubernativa
    “¡Quedan prohibidos en este atrio toda clase de juegos
    “bajo la multa de una a quince pesetas”!
    …¡Sin embargo, en medio de las voces, la “pelota” se estrellaba alegremente a casi cada golpe con las esculturas, muy poco deportivas, del pórtico!
    Otra cosa que me impresionó durante la ruta fue (ya ayer lo había visto, diez kilómetros antes de llegar a Estella) el espectáculo del castillo de Montjardin (sí, la palabra francesa), colgado en lo alto -completamente a pico- de una montaña enorme. Domina completamente el contorno. Enormes nubarrones le alcanzaban, le abrazaban, se renovaban. Es famoso por las proezas que allí tuvieron lugar -según el “Codex Calixtinus”; nuestro Carlomagno nacional fue quien expulsó al príncipe de los navarros (¡a mí no me ha expulsado nada más que con sus pulgas! ¡Todavía las arrastro!)

    http://compostela2004.free.fr/mi_camino_de_santiago.htm

  10. 2009 Agosto 26
    La hospitalaria Enlace permanente

    EL CAMINO DE EX ORIENTE LUX


    Habíamos salido de Estella a eso de las 7.30 y sin otra novedad llegamos en poco más de media hora a las bodegas de Irache, donde se habían detenido algunos peregrinos que nos precedían a probar de esa conocidísima fuente de vino que se ofrece gratuitamente al conchero:

    “Peregrino si quieres llegar a Santiago con fuerza y vitalidad de este gran vino echa un trago y brinda por la felicidad”

    Desgraciadamente, hoy en día hasta la generosidad y los mismos milagros parecen tener su horario de apertura al público y, éste del vino tan generosamente ofrecido al peregrino, se celebra en horarios de oficina y en días de labor, según nos dijeron una simpática pareja de ciclistas catalanes con los que allí coincidimos y que, como nosotros, estaban haciendo el camino.

    Está bastante justificada, a mi entender, esta restricción, si se tiene en cuenta que eran muchos los que aprovechaban la generosidad para con el peregrino, para llegarse hasta aquél lugar con bidones de diferentes tamaños, y proveerse de vino para consumo propio durante una temporada o, lo que ya resulta inaudito, para comercializarlo.

    De la fuente del vino, son muy pocos los pasos que tiene que dar el peregrino para alcanzar el monasterio de Irache, obra fundamental en la historia y el arte medieval navarro. Desgraciadamente, dadas las horas en las que aparecimos por ahí, no pudimos sino ver su exterior, lo cual no es ninguna bagatela.

    Nos disponíamos a continuar el camino cuando un hombre que llevaba un rato descargando bultos de un vehículo, se nos acercó.

    - Si ustedes esperan un rato, les puedo dar un poco de caldo y un bocadillo de panceta, –nos dijo- dense una vuelta por aquí, y en una hora estará todo listo.

    - El caso es que se lo agradecemos, pero nos queda bastante camino por delante, y tampoco queremos darle mucha oportunidad al sol para que nos coja por el camino.

    - Lo entiendo…, pero es una pena, porque hoy celebramos el día del Santo –asentimos con la cabeza pues ya sabíamos que era el día de Santiago-, y aquí en Iratxe lo honramos todos los años con este almuerzo, dedicado a ustedes los peregrinos, y una misa por el ritual mozárabe que es digna de ver…

    Tomamos buena nota de ello, pues aunque no iba a ser en esa ocasión, nos prometimos hacerlo el año próximo, sin los condicionantes del peregrinaje, para disfrutar a pleno sentido de una de las raras ocasiones en las que aún se puede presenciar una liturgia tan enraizada en nuestro pasado.

    Después de excusarnos y agradecer tan tentadora invitación, continuamos nuestro camino.

    Hasta llegar a Azqueta, y una vez pasada la zona de hoteles y urbanizaciones de Irache, el trazado no se hace excesivamente largo, y cuenta con un adorno paisajístico suficientemente atractivo para que el peregrino lo recorra entretenido, mirando aquí y allá a todo lo que se presenta a sus ojos.

    En la misma entrada de Azqueta nos encontramos con Pablito, uno de esos personajes clásicos del camino, que alegran y amenizan el paso del viajero con su generosidad y desparpajo.

    - ¿Quieren ustedes un bordón?

    - Si, ¿porqué no?- la verdad es que esperábamos la pregunta pues se la habíamos visto formular a alguno de los peregrinos que nos precedía, y sabíamos de él por lo que teníamos leído en las guías– es usted Don Pablo, supongo…

    - Pablito -nos corrigió- no es un diminutivo, me llamo realmente así, vean –nos mostró el DNI en el que ponía su nombre tal y como nos lo había dicho.

    - ¡Pues sí que es cierto!

    - Lo que pasa es que ustedes han leído pocos santorales…… -nos dijo socarronamente-. A falta de uno hay dos: uno es San Pablito niño y mártir que se celebra el 13 de noviembre, y el otro es San Pablito Mártir que es el 19 de diciembre.

    A esa altura de la conversación se nos unieron dos jóvenes peregrinas Malagueñas, que dijeron querer también su bordón. Juntos, los cinco, marchamos a la casa de nuestro anfitrión donde nos selló las credenciales.

    Después fuimos al huerto contiguo, lugar en el que vimos una estela que, según dijo, encontró en aquél mismo lugar y tenía cerca de 800 años. Junto a ella, nos señaló una especie de leñera en la que había apoyados una gran cantidad de bordones elaborados con avellano.

    - Cojan el que quieran –nos dijo señalándolos.

    - Y, ¿cual me recomienda usted? –le pregunté.

    - Pues uno que sea como un palmo más grande que usted, para que pueda cogerlo cómodamente por encima de la altura de sus hombros, y bascular cuando ande con él.

    Durante un rato estuvo explicándonos la manera en la que el peregrino ha de manejarse con el bordón, y que en pocas palabras podría resumirse del modo que sigue:

    Primero, que un bordón no es un bastón, pues debe ser más alto que la persona que lo lleva. Un palmo es la medida que él consideraba recomendable.

    En segundo lugar, es importante prestar especial atención a la forma de andar, tanto que en éste punto nos dio una clase práctica haciéndonos marchar con el bordón por su huerto:

    - Deben colocar la mano enfrente, a la altura del hombro… ¡Si ahí, eso es! –asintió aprobando lo que hacíamos-. Ahora den un paso adelante a la par que levantan y mueven la vara, después otros tres pasos sin despegarla del suelo.

    Por último, el conchero deberá coger el bordón por debajo de la altura de marcha normal cuando camine cuesta arriba, y por encima cuando el camino sea a la inversa.

    Con ésta pequeña Cátedra, tan necesaria para el peregrino, el bueno de Pablito se dio por satisfecho. Nos pidió un momento el bordón para pasar una lija por la superficie en la que se iba a apoyar la mano, y mientras lo hacía cantó una copla.

    El diablo no discurre

    lo que discurre una vieja

    que tenía solo un pelo

    y quería hacerse trenzas

    Antes de marchar, nos regaló una calabaza para el camino, enseñándonos también el modo en el que teníamos que limpiarla con la ayuda de una navaja.

    Continuamos nuestro camino. La marcha a Villamayor de Monjardín se hace corto y agradable. Poco antes de llegar, pasa ante una fuente medieval a la que se conoce como Fuente de los Moros,

    Villamayor descansa bajo la alta colina en la que se encontraba el castillo de Monjardín, y actualmente está la ermita de San Esteban de Deyo. En el interior del castillo, que tuvo su propia iglesia, permaneció durante muchos años una de las joyas del arte navarro: la Santa Cruz de Monjardín, la cruz procesional más antigua del reino de Navarra. No en vano debió ser éste un punto muy importante en la estrategia expansionista del reino de Pamplona, hasta el punto ser escogido como panteón por los primeros reyes de la dinastía Jimena.

    Su silueta es visible desde muchos kilómetros a la redonda, y hace presumir que desde ella debe disfrutarse de unas maravillosas panorámicas de los alrededores.

    Al entrar al pueblo nos encontramos a la derecha con el albergue de peregrinos, en el que nos invitaron a tomar unas magdalenas, pastas y un poco de café en honor del santo patrón cuya festividad celebrábamos aquél día. Agradecimos el detalle, pero nos conformamos con sellar la credencial y pasar a visitar la iglesia de San Andrés Apóstol.

    Sólo por su portada, vale la pena detenerse a admirar el edificio. Conserva un magnífico crismón esculpido en la clave del arco. Las columnas que la flanquean, culminan en capiteles historiados, algunos de los cuales conservan aún aquello que los maestros canteros de antaño grabaron en su superficie: una virgen con un niño y una justa entre dos caballeros ¿Roldán y Ferragut? o Carlomagno y un principe Navarro, en representación a la batalla que según el pseudos-Turpin hubo en las proximidades de este pueblo…

    Gracias a la amabilidad de la encargada de conservar las llaves de la iglesia pudimos acceder a su interior y disfrutar de la paz y sosiego que transmite al caminante el interior del templo.

    Ahora sí. El goce estético, el aire de la mañana, y el entorno abrió nuestro apetito. Nos acercamos a un bar que había en la plaza y nos sentamos en su terraza para tomar un bocadillo de chorizo a medias con sendos botellines de agua. Después, nos levantamos dispuestos a continuar la etapa.

    Si en algún momento adquiere todo su significado el dicho de que el peregrino debe enfrentarse consigo mismo en el camino, es en momentos como éste, en la larga y solitaria travesía entre Monjardín y Los Arcos. Aquí le llega el momento, aunque vaya acompañado de multitudes, de sumirse en el más profundo de los silencios, para recorrer en soledad los más angostos y oscuros rincones de sus pensamientos.

    Durante cerca de 12 kilómetros no hay agua, ni ríos, ni una miserable aldea, ni un árbol bajo cuya sombra guarecerse; sólo una sucesión interminable de trigales, bajo un sol que ya a esas horas era de justicia. En tal situación, al peregrino que marcha en silencio, le vienen a la cabeza con suma facilidad pensamientos más bien lúgubre, que se unen a los fantasmas que uno mismo lleva siempre consigo dispuestos a llenar el alma de zozobra.

    Los Arcos se le aparece al caminante de repente. Se puede decir que en ningún momento lo ve en la lejanía, hasta que se encuentra ya dentro de ella. Cuando llegamos, bastante agotados por el calor y el tedio de ese tramo, encontramos a su entrada un local para peregrinos en el que había maquinas expendedoras de agua. Allí decidimos tomarnos un pequeño descanso.

    Poco después, sellamos nuestras credenciales en un albergue y continuamos nuestra marcha por las calles de Los Arcos, hasta llegar a su magnífica iglesia de Santa María. Una verdadera maravilla: lo primero que llama la atención del que se acerca a ella es su increíble torre, después su atrio y su portada; pero cuando se entra en el interior, todo lo demás deja de tener importancia: perfectamente iluminado con figuras de santos y motivos florales, conserva además un magnifico órgano, una sillería de coro, un claustro…. Es un lugar cuya visita merece hacerse con todo detenimiento, degustando los numerosos detalles que se ofrecen al visitante curioso.

    Cuentan en el lugar que todos los 15 de julio, si el día está despejado, un rayo ilumina la virgen que hay en la portada de esta Parroquia de Santa María.

    http://www.exorientelux.org/

  11. 2009 Agosto 28
    La hospitalaria Enlace permanente

    DIARIO DE MISIONERO JAVIERISTA

    Después de pasar Estella y tras la obligada parada en la fuente de vino y de agua de Irache (recuerdo del vino que los monjes que allí hubo ofrecían a los peregrinos) entro a ver el monasterio de Irache, que está abierto y que me trae buenos recuerdos de anteriores visitas.

    A unos 500 metros del monasterio hay un cruce de caminos: a la derecha está indicado el camino que pasa por Villamayor, nuestro destino en el día de hoy. El bosque entre Irache y Azqueta es un lugar que realmente merece la pena, y desde lejos se aprecia el castillo de Villamayor en lo alto de una colina de fuerte pendiente.

    Cuando llego a Villamayor no veo rastro de Ángel o de Mario, que me precedían en el camino cuando yo entré en el monasterio. Nos habíamos puesto de acuerdo para alojarnos en el albergue parroquial, pero como hay otro más supongo que están allí y voy para verificarlo sin resultado: tampoco están allí. De paso, en el recorrido entre uno y otro albergue, me atrapa una fuerte lluvia. Horas después llega Mario y explica lo sucedido: en el cruce de caminos no se ha fijado en las indicaciones y ha seguido por el otro camino, el de la izquierda. Al darse cuenta del error ha tenido que retroceder cinco kilómetros de barro y asfalto. Suponemos que a Ángel le ha sucedido lo mismo. Marcos, otro peregrino, nos presta su móvil para poder llamar a Ángel (él lleva el móvil, nosotros no tenemos) y así es: también Ángel se ha equivocado en el desvío y ha continuado caminando. Ahora está en el albergue de Los Arcos, a 12 km de nosotros. Decidimos volver a juntarnos en Viana o en Logroño, en ambos casos a nosotros nos tocará recurrir al autobús porque Mario se ha cansado mucho con esos kilómetros de más que ha tenido que hacer.

    El hecho de que Marcos, peregrino catalán al que no conocíamos antes, nos preste su móvil, es uno de los muchos casos en que se puede hablar de una verdadera solidaridad entre peregrinos. Cuando se vive el espíritu del camino se crea un ambiente de complicidad entre quienes están embarcados en la misma aventura que da lugar a ayudas y préstamos de cosas materiales, pero sobre todo a llegar a compartir nuestras situaciones vitales, nuestros sentimientos… y a seguir profundizando con la ayuda de los demás en quienes somos. También el exceso de peregrinos puede tener el efecto contrario: que el otro peregrino se convierta para mí en rival porque puede quitarme la plaza en el albergue si llega antes que yo. Y cuando el grupo de peregrinos es demasiado numeroso es fácil que entre ellos se escondan ladrones, como de hecho nos comentan que ya va ocurriendo con demasiada frecuencia.

    Comento con Joao, el hospitalero voluntario de Villamayor, portugués, que me parece que hay personas que han venido al camino a devorar kilómetros. Lo digo porque hay quienes hacen etapas larguísimas, o quienes están haciendo el camino por quinta vez (o más). Él me ayuda a matizar esa afirmación: muchos de nosotros vivimos en ciudad, y la vida urbana nos hace tenerlo todo como muy hecho, sobre todo en cuanto a desplazamientos físicos. El camino supone para muchos una prueba personal, un desafío para ver la propia capacidad a la hora de afrontar situaciones nuevas y de resistir ante momentos adversos, donde cada cual se fija sus recorridos, sus objetivos a alcanzar en cada etapa… Y así el camino cumple una de sus funciones como momento privilegiado para conocernos más y ejercitar la propia libertad. Esto no impide que el mismo Joao comente de forma crítica los casos de personas que son incapaces de desconectar de su vida cotidiana y nada más llegar a su destino de etapa, o incluso durante el camino, llaman varias veces por el móvil para ver cómo van sus negocios.

    Aunque un anuncio en el mismo albergue indica que la iglesia de Monjardín está abierta todo el día, la verdad es que está cerrada. Joao explica que, como ha llovido, si la dejan abierta los peregrinos entran y la ensucian de barro. Tampoco tienen cura en el pueblo. El párroco actual, que es un polaco, vive en otro de los pueblos que atiende.

    http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/antonio.serrano.insausti.htm

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