Quinta jornada: PUENTE LA REINA – ESTELLA
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05h00min… Despierto y ya estoy aquí, en este salón naranja, escribiendo… Dos peregrinos ya se han ido y yo me he tomado el primer café. Noto molestias en la zona de la muela del juicio.
Despedida de los sicilianos. Abrazos. Vincenzo me dio su tarjeta. Mucha afectividad y sincera. Yo ayer le escribí algo en especial para que Verónica, su hija, cuando la visite el 7 de mayo, se lo traduzca.
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El Arga anda cerca, también la carretera. Al soltar la bota ha mejorado algo el dolor del empeine pero sigo notando molestias. Dejo atrás la depuradora y comienzo el ascenso. Hay barro y matorral y cómo me cuesta el ascenso. ¿Llegaré alguna vez a Castilla? Ancha es Castilla, dicen y más llana. Y ya voy siendo sobrepasada por algún peregrino. La tónica será esa. Cuando se suba mis pulmones me dejarán atrás… De repente escucho voces, voy tomándomelo con calma. Prisa tampoco hay. ¡Eh, pero si es Wisconsin! ¡qué alegría! – experimento. Wisconsin, algo rubicundo, ya lo dije, algo cautivador, tiene aspecto de ángel.
Viene con otro niño. Éste está muy bueno. Yo los veo así, como niños. Hombres jóvenes pero niños. Para mí sí. ¡Hola, yo me llamo María! Y le tiendo la mano. No, no, me saca de dudas. Si ya nos conocemos. Coincidimos ayer en Eunate. Flipo. Sí, en ese momento sí: Flipo. Es el guaperas de Cizur Menor y no lo he reconocido. Ha sido como si no lo hubiera visto nunca. Esto ya es grave en mí. ¡Que sorprendida me he quedado! El asombro me puede…
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Andamos juntos unos metros. Pero pronto la realidad inspira mis siguientes palabras: ¡Iros, iros, que aquí no se espera por nadie y yo ya me voy quedando! Y se van. Y yo subo dándome la vuelta. Hago parones, respiro hondo y pierdo la vista al fondo. <<Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. / Y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar>>. No, yo quería regresar, a Roncesvalles, más lejos, a Pamplona, a Puente la Reina… a vivir otras tardes y mañanas distintas, a conocer más, más profundamente, y Machado alguna vez debió pensar en Serrat para que le brotaran esos versos. Son inseparables de su canción…
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Dice esta guía peregrina, que consulto ahora y que no me llevé conmigo: <<Al salir a un camino se encuentra la indicación del asentamiento de Bargota (habitado hasta el siglo XI, Encomienda de la Orden del Temple y después Hospital Sanjuanista>>
Pues bien, al salir a ese camino yo me los encontré a ellos. Tranquilamente sentados. Por lo menos a Navarra. Voy a llamarlo así. Fumamos un cigarro juntos y arrancamos. Él liaba su tabaco. Y ya a partir de ese momento nos vamos a convertir en inseparables. Por lo menos, durante los próximos días…
La guía continúa diciendo que un pequeño tramo marcha sombreado por robinias y aliantos. Navarra y yo queríamos un café. Él dijo que por las mañanas nunca tomaba nada, sólo un café y una bebida energética. Íbamos en dirección a Mañeru, y más que participar de la conversación yo les escuchaba. Al paso por Mañeru no tuvimos suerte, todo estaba cerrado. Las ocho de la mañana de un sábado de mayo, y yo había encontrado, aunque no lo sabía todavía, el tercer emblema del cañamo del Camino… Navarra acababa de explicarle a Wisconsin que yo llevaba mi nombre cosido a la mochila… ¿A ti te habrán dicho muchas veces que tienes voz de radio, verdad? A Navarra le fascinaban los templarios y decía de sí que era un caballero escapado de aquellos tiempos, aunque era un soñador que quería escribir un libro sobre la sabiduría del Camino -otro de esos- pensé. Y encima tenía esa voz, como de radio…
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Recuerdo perfectamente mis pies de esos momentos, de ir mirándomelos mientras ando unos pasos por delante de ellos. Los suficientes para no perder el hilo de lo que se dice, los bastantes para decirle a Navarra: en llano soy rápida… Fuimos por entre campos sembrados de cereal, vid y olivo… Fuimos y en Mañeru observo que tuvimos que salir por la calle Forzosa… ¿Salimos a un cementerio? Se habla ahora, ellos lo hacen, de Montejurra. Navarra lleva la voz cantante. Montejurra significa carlismo.
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Los sucesos de Montejurra tuvieron lugar el 9 de mayo de 1976, en los inicios de la transición, durante la romería anual que desde los años cuarenta del siglo XX los carlistas seguidores de Javier de Borbón-Parma realizan en el monte navarro de Montejurra.
En en transcurso de la romería, el denominado búnker franquista, que aún controlaba los resortes del Estado y los sectores ultraderechistas del carlismo, agrupados en torno a Sixto de Borbón-Parma, hermano del pretendiente carlista Carlos Hugo y enfrentado a él, preparó una operación violenta contra el Partido Carlista y los seguidores de Carlos Hugo para promover la “entronización” de Sixto como líder del carlismo. En dicha operación, en la que tomaron parte también mercenarios neofascistas italianos y argentinos, grupos armados de partidarios de Sixto de Borbón abrieron fuego de forma premeditada, sin que mediara provocación, contra los participantes en la romería. Resultaron muertas dos personas (Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos), y hubo varios heridos.
Los responsables de las muertes fueron identificados, pero gracias a la Ley de Amnistía, fueron puestos en libertad en 1977. En 2003 la justicia española reconoció a Ricardo García Pellejero y Aniano Jiménez Santos la condición de víctimas del terrorismo.
- información WIKIPEDIA -
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Y tú preguntas: ¿Compostela o Finisterre? Y tanto Navarra, como Wisconsin, responden al unísono Finisterre. Y tú ya sabes, por sus convicciones, que has dado con dos que sienten y piensan semejante a ti en ese aspecto. Y ese ideal es el que te anima a quedarte con ellos. Un primer sentimiento de Unidad.
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Y seguimos, vamos, ahora, hasta Cirauqui. Cirauqui sobre un promontorio, cerro rocoso, uno de los pueblos, del Camino que, desde mi visión romántica en el sofá, más me ha impactado. Y voy hablándoles de la calzada romana… Ellos como si no llevaran guía. Yo que, en realidad, no sé que en estudios realizados niegan esta información. Son caminos rurales, empedrados a partir del siglo XVIII (o eso leo).
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Pero entonces, ¿y la estela? Cirauqui, etimológicamente, es nido de culebras. Cirauqui que en cuanto lo diviso me desborda de emoción, y en el que Navarra se nos dispara el paso por la puerta del Arco. Ni misas para la iglesia o el patrimonio cultural, Navarra y yo sólo empeñados en tomarnos ese café. Así que adiós a la portada ojival y al polilobulado de San Román… Pero que tampoco aquí se puede. Uno de máquina, en el estanco, lo de estanco creo que también es un decir, y eso, en cierto momento, ya no satisface ninguna gana. Ya arrancamos y me despido con pena de la estela, que estaba ahí mismo. Una mirada que es como un suspiro pero los pasos no se detienen.
Entre cipreses vamos dando los pasos siguientes, y qué bonito es todo. Puente ”romano” sobre el arroyo Iguste… Vamos andando y el sol nos turra. Yo hablo de la humildad y de la necesidad de sentir que me doblo, o de esa realidad que ahora experimento debido al peso de mi mochila pero de la humildad que es sentir que me doblo… La conciencia de que sólo te tienes a ti mismo para ayudarte. Y aún así el esfuerzo que sea necesario para hacerlo. Entonces, yo amiga de la mochila.
Y eh aquí que Wisconsin se detiene. Todos lo hacemos, Wisconsin para sacarse unas piedras y Navarra para colocarse mejor las compresas, un remedio que Maribel Roncal le ha enseñado para caminar más cómodo con sus botas. Y habla de sus heridas, con las que llega a Cizur Menor, y que están en sus talones, y del ángel que ha sido esa mujer para con él… En fin, María, ¿deberías haberte tomado esa disensión de pareceres como una señal?
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Ya cerca del Río Salado, territorio difamado en el Liber Peregrinationis, Wisconsin, enemigo de las prisas, nos informa de que él se detiene. Pasado el punto de las ruinas de Urbe… Luego nos contarán que lo hizo debajo de un puente (no volveremos a verlo aquel día), para tocar su mandolina; me lo enseñaron unos, con un vídeo, que lo habían grabado; en el albergue de Estella me lo enseñaron, y era la leche verle, tan feliz, allí cantando sus canciones, tan peregrino, como sólo algunos, que ya lo son desde antes de iniciar cualquier Camino, saben serlo… Y recuerdo de la cuesta que lleva a Lorca el ahogo. Navarra va felizmente hablándome; yo a las dos cosas no soy. El teme por su mente en el Camino. Yo, sólo, a que el físico no me acompañe; le digo que psicológicamente soy muy fuerte. Él creo que ahí duda. Se confundirá mucho conmigo, con la que soy realmente y la libre, liberada y sin obligaciones, que dejo traslucir de mí en el Camino. Pero soy la misma. Quiero decir que, de excursión, a cinco kilómetros de casa y contenta por tal hecho, sería la misma. Navarra parece que apura el paso en las subidas. Yo literalmente voy, ya lo dije, ahogada. Le digo que no me espere. Pero en cuanto le pierdo de vista siento la presión de ir a perderle… Luego nos dará a los dos por misticismos pero hasta ahí yo no dudo de que fueron las hormonas y los genes los que liberaron el distrés… Voy mirando al suelo y veo unas piedras por las que quisiera detenerme, alguna clase de silicato de color verde (actinolitas). Hasta cargo con una unos metros, en una mano, hasta que dolorosamente la suelto… y quizá esa era la piedra que debería haber cargado conmigo hasta la Cruz de Ferro… Pero tengo que desprenderme de mi manía de ir recogiendo patíbulos por la vida: el peso de más, en el Camino, es como una horca. Y yo no deseo jugar al juego del ahorcado. Pero también aquí me prometo volver. Pero llegar, llegar, no perder a Navarra de vista. Eso quería.
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Navarra se hendía en la Naturaleza. Se subía literalmente por las paredes del Camino y frotaba, delicadamente pero con vigor, sus manos contra las plantas aromáticas: la lavanda y el tomillo. Luego te las ofrecía. Le vi hacer ese gesto multitud de veces. Y ese gesto me hacía desear ser planta para ser resfregada contra sus manos.
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Lorca, desde el siglo XIII contó con un hospital. Y su iglesia está consagrada al Salvador. Casas a un lado y otro de la calle Mayor, el trazado al que seguramente dio origen el Camino, la sirga… Navarra me dijo que me esperaba en el primer bar. Veo uno a cada lado de la calle. Entro en el que está a mano derecha, es albergue, mucho ambiente. Son poco más de las once de la mañana, y el paraguas en la mochila de Navarra me asegura que no se ha ido corriendo. Y es ese paraguas y pensar en aquellos versos de René Char:
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Dijo el poeta René Char: <<comienza a creer que la noche te espera siempre; es preciso ser el hombre de la lluvia y el niño del buen tiempo; a partir de la calabaza el horizonte se ensancha>>. Y eso fue lo que le dijo tu paraguas a mi alma, antes de llegar a Lorca.
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Pero, ¡qué maravilla! ¿Están sonando las Variaciones Goldberg? Me pido un café, ya baja él, viene del baño, ya subo yo. Estamos a la puerta. Lo de su bebida isotónica a la hora del café queda patentado. Ya ni un sólo día faltará eso en mi cantimplora. Eso con mucho hielo. Pasan peregrinos pero no se ve venir a Wisconsin. De repente, uno que parece muy amigo suyo. Me lo presenta y el amigo dice: ¡qué chicas tan guapas hay en el Camino! Primero María y ahora…
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Es cierto, el Camino está preñado de mujeres guapas; porque aunque no lo seamos… todas nos sentimos muy contentas de estar allí, donde nos encontramos, y eso se transparenta en nuestros rostros, que se embellecen de alegría. Pero a parte, ese hombre tiene razón, el encantador militar: el Camino está lleno de mujeres guapas. Escribo unas líneas en mi cuaderno, y disfruto por unos momentos todavía de las Variaciones Goldberg… arrancamos.
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Ahora somos de nuevo un trío. Luego me enteraré que ellos se conocieron en San Juan Pie de Puerto. Y ese era el motivo de que los asimilase a tan amigos…
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Chalo me comenta que me llamo y soy como otra que ha conocido en el Camino: María de Asturias. Ella casada con un canario. Yo de mí, por lo menos a esas alturas y para él, voy a callármelo todo. Pero no, no la he visto, y el bolso llevarlo así, como lo llevo, es ciertamente incómodo. Hoy que me lo he cambiado de lado, para que no me molesté tanto en la cadera, y por eso voy sujetándolo debajo del brazo; llevo demasiadas cosas dentro de él y pesa horrores. Y con ellos es volar. Vamos raudos y yo, mientras el Camino no se lance cuesta arriba, lo llevo. Y voy como si fuera en piragua, moviendo el palo igual, y algo de impulso me provoca. Menudas pintas que arrastro. Y así hasta aquella tumba. No dice cual fue el motivo de la muerte pero suponemos, por dónde se encuentra, que o el corazón o un atropello. Eso elucubramos Este tipo de recordatorios funerarios también se constituyen como hitos del Camino. Recuerdo que lo contaba en su libro Jorde Sanchez… A veces los coches asustan. Y el río Iranzu y hay gente remojándose en él. Y yo en el puente bromeo con Navarra: <<Si tú me aseguras que me cubre me tiro>>. Pero no era tanta broma. Percibo la tensión sexual. Nada que tenga que ver con su amigo, que me cae estupendo pero sí todo con él. Y como galopamos. Y yo ya sé que no quiero perderlo de vista. Y se supone que vamos hasta Ayegui, lo que Maribel Roncal le ha recomendado a Navarra. No me detengo en la Asunción de Villatuerta, ni lo hacemos en la ermita de San Miguel. Aunque sí en una fuente pero eso ya será llegando a Estella, y antes el militar y yo tenemos que tener el incidente con los niñatos del coche. Sobre todo yo, que soy la del enfrentamiento y ellos bastante insultantes. Navarra siguió adelante, ni cuenta se dio. Pero, desde luego, con más ganas de tocarle las narices a los peregrinos ese día no creo que se quedasen… Acostumbrados a un enfrentamiento de miradas no estaban, eso lo pueden jurar. El militar pensaría que lo hacía porque iba con él y me escudaba en eso. No, no, una que hay cosas que no puede evitarse. Luego me sorprendería mucho al enterarme de que él era militar, precisamente recordando ese momento. No sé, piensas en un militar y piensas en alguien despótico, inconteniblemente violento, y nunca en alguien tan prudente y tan callado, que igual por eso son las virtudes militares… Esa mierda de juicio que son los estereotipos. Y los niñatos se fueron pero para cuando se fueron yo ya tenía el hígado y el bazo vueltos del revés.
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Así que la fuente y el descanso frente a ella estuvieron bien. Una estrella de ocho puntas. Algunas fotografías que nunca llegaré a ver. Y eso que el militar me toma la dirección de correo electrónico para enviármelas. Sin embargo, ahí ya descubro quién es María, la asturiana; nada que ver conmigo. Ellos una pareja encantadora, y yo una borde individualista, que no tiene ninguna intención de dejar de ser precisamente eso: una borde individualista, aunque de buenas a primeras, por el talante social, es lo que menos parezca. Ellos peregrinos de largo recorrido, ya llevan caminando más del mes y vienen de Le-Puy-en-Velay, el inicio de la vía podensis. Y también conozco a las de Logroño, dos amigas o hermanas montañeras, que llevan hasta guantes, todas equipadas, con equipo de montaña, y yo que voy más bien hasta escasa y me estoy licuando con el sol.
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Hay un asunto que no he mencionado. Navarra es un amante de los perros. Con todos los perros que nos hemos encontrado se ha detenido, a decirles algo, a acariciarles. A mí me gustan los animales, todos los animales: caballos, perros, focas, nutrias, gorilas, gatos, incluso, menos las cotorras que me sacan de quicio, los pájaros… Cuando era pequeña quería tener un perro, por supuesto, como casi todos los niños. Pero me conformé con patos, con grillos y angelitos, que ya sé que son insectos… Pero a Navarra le gustaban sólo los perros…
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Levamos anclas… y por fin pasamos ante la iglesia del Santo Sepulcro. A toda velocidad: <<Da igual, Navarra, no te preocupes, yo ya sé que luego tendré una cita con ella>>. Y el militar que nos deja para buscarse una pensión. Está pensando en el futbol. Esa noche hay partido y él quiere verlo. Dice que por eso necesita una pensión. A mí lo primero (o casi) que me asegura Navarra es que él siente que tiene poco que ver con los hombres en general.
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Así que nos dan dos literas superiores pero pegadas una a la otra, la 29 y la 31, y yo pienso que si vuelve a darme el mismo miedo a caerme, que en Roncesvalles, puedo preguntarle a él, con toda tranquilidad, si le importa que me pegue mucho a su cama, igual que hice con la mujer del sombrero…
María, la asturiana, duerme abajo, suyo, y su compañero, Juan Manuel, de mí. Y estos si les conoces te encantan porque se les ve una pareja maravillosa, y se percibe en ellos que se hacen muy felices estando juntos. Pero tú, ¿estás pensando en el lobo en ese momento? Pues no. ¿Y en qué piensas? En que hay una larga cola para la ducha pero que a ti no te importa, y en que sabes que María y Juan Manuel se conocieron en Londres y se enamoraron, porque te lo ha contado el militar. ¡Como vuelan las noticias! -te contesta ella. De verdad que es encantadora. Se la ve sana mires por donde la mires, y a su pareja ídem. Tú que ya te has conseguido tu camita, como la llamaría ricitos de oro, y en vez de sus cerditos, te han acostado al lado de un chico guapo. Y ya sabes su edad pero te sigue pareciendo muy joven, y salís juntos a fumaros un cigarro, y alguien te toma el pelo, y tú que eres muy inocente, porque siempre tiendes a hablar en serio, y por eso a ser de confianza, ni te das cuenta; aunque, para lo que te inquieta. Y Navarra te dice que hace no demasiado estuvo paseando por esa calle, y tú miras a los balcones del albergue y ya ves como se van coloreando con toallas que se secan, y la calle es estrecha y podrías pertenecer a ella desde hace casi mil años. Navarra entonces tenía una relación, y ya ha comenzado a sincerarse contigo. Entiende que te supone maravillosa, lo ha escrito en su cuaderno. Y tú no lo sabías pero lo sospechabas, porque ya has decidido que vas a ser realmente comprensiva y maravillosa con él. De todas formas, siempre lo eres.
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Y a ti, por su tono, ya te está dando así como pena, es decir, que Navarra, además de ponerte, te conmueve. Y las puertas se te están abriendo más, sin querer o queriendo, porque no puedes evitarlo, y yo creo que eso es el Camino, pero como estrenas sentimientos… Y eso es lo importante. No sabes que Navarra es de esos que se han currado mucho los papeles de si mismos, todavía no te imaginas como funciona su mente, le encuentras tan natural, tan masculinamente natural, que no puedes imaginarte que lo que te dice: <<Yo tengo la sensación de conocerte desde antes>>. O,<<¿tú crees en el destino>> Son frases ensayadas de guión cinematográfico, que Navarra va a poder repetir muchas veces a lo largo de su vida, resultando siempre tan convincente como la primera vez, porque ya lo sabes, el carisma es eso, ”esa magia tan especial”, algo que se puede practicar y luego si la Naturaleza ha sido generosa contigo… dotándote de talentos y atractivos… qué suerte vas a tener. Sobre todo conmigo, que no te voy a cobrar ningún precio por este ensayo… aunque estamos hablando sólo de lo que tú vas a pagarme… y no de lo que a partir de ahora… yo te deberé.
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Y me da igual sí, me da igual no escribir un buen camino, a partir de ahora… me da igual porque lo importante es haberlo vivido y poder aprender tantas cosas a partir de ahí…
Y entra él en la ducha, y cómo le deseo ya a esas alturas. Un par de días más tarde Navarra me confesará que a él le sucedía lo mismo. Y somos los últimos. Y él ha tardado y yo no me he precipitado a seguirle, espero, espero paciente a que salga. Pero se le ve fregar el suelo con auténtica disposición. Eso sí, Navarra gana y no pierde con la toalla enrollada a la cintura y el torso al descubierto. ¡Que bello ejemplar de homo sapiens! Y hasta me parece un calco de alguien que hace no mucho fotografié.
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Y claro, algunos hombres, también ellas, se preguntan: ¿Y qué es lo que le veis al Camino? Bueno, pues muchas cosas de estas también se ven. Un erotismo que ni de coña tienes en tu casa. No todo son ronquidos e incomodidades. También hay premios, como éste, en el nivel de la convivencia. Además podrías estar durmiendo con alguien durante un mes pero ningún peregrino se espera que eso signifique luego, a la larga, un compromiso. Y así también se aprende a convivir.
No sé cuántos somos pero hay dos baños a un lado de la sala, que son sólo eso, dos baños con lavabo y espejo. Y del otro dos duchas, que son eso mismo, sólo duchas con lavabo y espejo.
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María se ducha sola. A su ritmo, y sin permitir que (exteriormente alguien) se le impriman prisas a su lentitud. Uno cuando camina… camina con sus pies y los pies son un dominio de la voluntad y la voluntad es solar. Pero cuando mudamos de ámbito, al de nuestra higiene, por ejemplo, cualquier hábito o rutina cotidiana, comenzamos a movernos por entre los territorios de nuestras lunas natales. Es decir: yo puede ser vertiginosa para casi todo, porque mi naturaleza solar, el arquetipo del Sagitario, lo es… sin embargo nací, en teoría, con la luna en Piscis, y eso en la praxis de la costumbre puede convertirse en el colmo de la parsimonia y la lentitud.
De hecho la mayoría de gente puede tener muchas cosas en común, y sentirlo así y disfrutar juntos y creer que todo es maravilloso entre ellos pero las cosas se complican cuando te vas a vivir con otro y descubres lo diferentes que son los ritmos de cada uno, y hasta que punto eso genera una grave incompatibilidad. Esto no es nuevo evidentemente, y muchos lo habremos vivenciado desde la tierna edad de nuestros primeros compases en nuestros hogares biológicos.
Yo creo que las parejas de hoy en día, teniendo el Camino tan a tiro, por lo menos los españoles, antes de comprometerse en una relación de convivencia… es decir, pensar en casarse y traer vástagos al mundo… deberían pasar por esta experiencia a modo de ejercicio prematrimonial. Lo de espiritual o no ya va con los caracteres. Pero si después de cuatro semanas de Camino, decides continuar con tu pareja… es que la historia tiene visos de fructificar. Mejor esto que andar jodiéndole las vidas a los enanos, que no tienen ni la más mínima culpa.
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María se ducha sola y baja al banco de la sirga, a fumarse otro cigarrillo, con el pelo mojado. Y Navarra está allí. Y le pregunta qué le parece si se van juntos a comer algo. Y a María le parece estupendo pero antes quiere lavar la ropa. Hay sol y es la manera de asegurarse de que se seque. Y ahí viene una amiga suya; él la está esperando y la arrastra un perro. El perro es precioso y tremendo, enorme, gigante. Es el amor de la chica, o eso dice ella. Y algún día te explicaré que yo sé mucho de eso… de gentes a las que les es más fácil abrir su corazón a un animal que a otro ser humano. Y es que tantas cosas de nosotros hablan de nuestras carencias. Y eso dicho con todas las disculpas, que para tener carencias otros se las tienen que haber ”ingeniado”… para que algún día nosotros las soportemos… En el fondo nada es perfecto, o sí, depende de ti resolver la ecuación a tu favor. A menos te importe quién fuera o fuese, y más quererte y aceptarte como seas… mejor que mejor. Si todas las raíces de la culpa son un error le busques por donde le busques los radicales. Además la amiga está cañón. Y tú ni de coña puedes competir, a estas alturas de tu climaterio, contra eso. Pero como el fondo sientes, que te da igual, porque la Madre Naturaleza ha sido muy generosa contigo… y lo que has perdido en rotundidad de tetas y caderas… lo has ganado en misterio. Ya sabes, misterio, eso que se gastan los lugares como Eunate. Aunque tú no lo dejes entrever siempre. Aunque sólo lo dejes entrever cuando y con quien quieres… Y te presentas, y te muestras encantadora y encantada, y dices que ahora vienes y te vas a lavar la ropa, y vas a tardar lo indecible. Y ¡hombre Otmar! No te había visto, ¿tú también aquí? Es que habrías jurado que Otmar era de esos peregrinos que son tan piadosos, que se hacen toda la peregrinación durmiendo piadosamente en hostales y hoteles. ¡Qué alegría auténtica me ha dado verle! Oye, y qué buena pinta tiene ese salchichón que te estás jalando, ya veo, ya, que sigues haciéndole mucho caso a tu dietista… Y Otmar que te invita a sentarte a su mesa y a comer con él, aunque tú declinas evidentemente porque … Y ya para rematar Lola, australiana no, que fue un lapsus, Lola de Nueva Zelanda. Y menudo abrazo que nos damos, como si fuéramos primas-hermanas, amigas de toda la vida. ¿Dónde tienes a Manfred? ¿Lo estás pasando bien? Oh, eso es ma-ra-ra-villoso. Y con la ropa te entretienes una bar-ba-ridad. Porque es que era todo, perdido que se te había puesto los días anteriores, y se te quedan los brazos de retorcer y estrujar que no veas… pero igual que ahora están de cansados… luego los sentirás de fuertes.
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La amiga ya se había ido cuando María regresó al lado de Navarra y ambos se echaron por la calle Rua adelante. A mano izquierda había un local. Entraron y preguntaron. El dueño dijo que imposible, que eran las tres y media, que el comedor estaba a rebosar, que…. Y a María todas las objeciones le parecieron muy comprensibles pero ella tenía auténtica hambre, sabía que fueran a donde fuera, a esas horas, iban a estar en las mismas, y estaba dispuesta a suplicar. Una especie de súplica que es una mezcla de capacidad de convencimiento y que no te importe ser un poco comediante, y a pesar de que el barbudo se mostró sólido y dijo una vez no, y dos… como María no pensaba darse por vencida, y había una mesa libre allí mismo frente a él… y sobre todo ella le estaba prometiendo que serían rápidos y que no acabarían los últimos.. aceptó servirlos.
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<<En estado terapéutico me comprometí con él al secreto terapéutico antes de que los espagueti con tomate frito de comercio llegaran a la mesa, o quizá era lasaña vegetal. Mi pelo, yo con el pelo suelto, lo metí en el plato y él se inclinó ante mí y Mee (así bauticé a su alma) dulcemente me lo sacó del plato. Me lo aparté y seguimos hablando, yo le escuchaba, hacía preguntas, como y cómo era el sexo con ella, malo, siempre malo, con sus mujeres. A él le pareció muy bueno lo que comía, yo tragué con dificultad pero tragué… Eso hice. Me preguntaba en ese instante qué tal se comportaría su sexo conmigo. No tuve ninguna duda. Él tenía algo deliciosamente vulnerable que yo quería sanar>>.
- Carta al amante -
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La amiga había quedado en pasarse a la hora del café. En seguida se presentó. Antes del segundo plato. María se fijó en las manos de la amiga y los dedos de la amiga comenzaron a contarle sus secretos. María sólo vería otras manos así en el Camino, las de Manuel… Es decir, en todos los dedos uno o más anillos…
Cuando María tiene catorce años utiliza uno o dos anillos pero un día lee en un libro el significado de esos anillos y jamás vuelve a utilizarlos. Sus manos siempre sin anillos, salvo aquella vez que…
La amiga está verdaderamente interesada por Navarra, sin embargo los ojos de Navarra, siempre profundos, no se apartan de los de María. Al día siguiente le dirá que ella, la amiga, no le atrae. Probablemente era una de esas mentiras piadosas que se dejan caer para favorecerse uno en una situación dada. Probablemente no, lo era. Pero María recuerda como Navarra hace hincapié exacto en esa afirmación e incluso el lugar del Camino donde sucede: <<No sé por qué pero no me siento atraído por ella>>.
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<<Y entonces, bebiendo vino, el vino se me va por el otro lado y me hace un daño bestia en la tráquea, y por poco me ahogo. Años hacía que no me sucedía algo así, y fue estando con ellos dos. ¿Acaso era una señal?>>
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Y María sí, se tomó el café, y después de escuchar bastantes historias de ”ángeles”, que van detrás de las personas, y de perros que en realidad no ladran a las personas sino a esos ”ángeles” que acompañan a las personas, y de participar en el asunto de los espíritus, las energías y las casas, y sobre todo comparar esos avatares que son las piedras y los cuarzos, porque … bueno, los caminos del señor son inescrutables y el de María zumbó por ahí. ¿Que si yo creo en el Poder? Hombre, no puedo no creer en algo que he percibido pero… Pero el caso es que María paga la minuta, le dice a Navarra, que ya arreglarán cuentas, que no se preocupe, se despide de la amiga, tomando nota del doloroso atragantamiento y se va… fiel, a lo que se le promete al dueño del bar que hace rato que los está mirando con cara furibunda. Pero no, María no, María, en realidad, no toma partido por ninguna mitología, la cristiana incluida. María entiende que las mitologías pertenecen a la infancia de la humanidad y que la casta sacerdotal ha jugado siempre que ha podido con la ignorancia de los hombres, que lo mediático, proceda de donde proceda, no le gusta, y que María busca siempre el equilibrio, aunque disfrute del encanto de la Magia.
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La amiga de Navarra había sacado su propio saquito del bolso, y en el guardaba varios cuarzos, uno rosado, una amatista, el protector de amor, creo que un ojo de tigre, unas cinco piedras… Y sólo por ese detalle, el apego compartido por las piedras, saqué la conclusión de que la amiga me gustaba… Era una mujer poderosa con una personalidad poderosa, y también una mujer muy bella. Giré hacia el lado derecho de mi misma y me detuve frente al cristal de una tienda de antigüedades…
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*link: El blog de los Pereda – Miguez
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(por reconstruir)
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La Naturalidad. Tuve que pensar en el párrafo de Psique, el de C.S. Lewis, ahí, para dormirme, delante de él, y saber que iba a roncar, en ‘Mientras no tengamos rostro’. Y me dije eso: las cosas que más nos avergüenzan son las que no nos podemos evitar.
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- NOTAS DE PUENTE LA REINA A ESTELLA
- Terceras anotaciones del Camino
- El puente de Puente la Reina (LUIS CARANDELL)
- i – Conversaciones con el Lobo y el peregrino del Camino
- ii – Conversaciones con el Lobo y el peregrino del Camino
3097 - 3101 - 3105 - 3110 - 3241 - 3261 - 3293 – 3297 - 3329 – 3333 – 3340 – 3343 - 3346 - 3354 – 3359 - 3363 – 3366 - 3373 - 3379 - 3391 – 3395 – 3401 – 3542 -
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DEL DIARIO QUE HE COMENZADO A LEER HOY
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DEL DIARIO DE MONTSE, PEREGRINA CON HIJO PEREGRINO, LITERATURIZADO AL CATALÁN…
DEL DIARIO DE RAUL, CAMINO A SANTIAGO 2008
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DE LAS ANOTACIONES PEREGRINAS DE WILLIAM RAMOS, ALGUIEN MUY FRESCO Y DIFERENTE…
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DE DOS AMIGOS QUE COMENZARON CRUZANDO UN OCÉANO Y SUBIENDO PEREGRINAMENTE LOS PIRINEOS…
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DIARIO DE ÁNGEL SILVENTE
Puente de la Reina/Gares – Estella/Lizarra
Día 4
20 de julio
22,1 km.
Nos levantamos tarde. En principio pretendemos comprar unos bambos para Armando a ver si anda mejor y tratar de sacar dinero del banco. Pero es demasiado temprano para que bancos y tiendas estén abiertos. Así que lo pensamos mejor y tiramos para adelante. Trato de que llevemos un ritmo un poco más alegre que en días anteriores. Armando anda despacio y eso a mi me cansa bastante. Antes de llegar a Mañeru damos alcance a un peregrino ya algo viejo que veníamos viendo días atrás. Es alemán, aunque habla muy bien español. Tiene 67 años y viene de Le Puy. Cuando llegue a Santiago habrá recorrido 1600 kilómetros. ¡y nosotros que creíamos estar haciendo una proeza¡ Después de esta lección de humildad, una subida corta pero empinada nos calienta las piernas y al poco, Mañeru. Allí preguntamos por una fuente y una mujer cruza todo el pueblo cuesta arriba para mostrarnos dónde está. La gente por aquí es bastante amable.
Saliendo de Mañeru ya se ve Cirauqui al fondo. Es una villa medieval bien conservada. En el trayecto entre estas dos villas nos paramos a observar un camposanto. Son muy distintos a los del sur. No hay nichos. Las tumbas están en el suelo y las cruces son de hierro. Algunas me recuerdan a las cruces celtas. Sin más espera llega Cirauqui. Sus empinadas callejuelas de piedra nos trasladan a otra época. No se ven coches por aquí. Hacemos una parada en la fuente de la iglesia para ventilarnos unos sobaos. De la iglesia destaca un decorado pórtico románico. Las flechas amarillas continúan por la plaza del pueblo. Traspasamos una puerta que da lugar a una sala. Allí hay un sello para que cada cual se lo estampe si así lo quiere. La sala se abandona por un pasillo que da al exterior. De Cirauqui se sale por una vía romana muy bien conservada. No en tan buen estado está el puente romano.
Muy atrás quedan ya aquellos bosques pirenaicos. Andamos ahora por tierras más secas. El bosque, donde lo hay, es puramente mediterráneo: pinos, encinas , coscojas y matorral. En algunos tramos creemos estar en Murcia. Donde no hay bosque hay sembrados de cereales o plantaciones de espárragos. Entre tanto cruzamos el río Salado, ya comentado en el Codex Calistinux. Unos kilómetros más y llegamos a Lorca. Nos sorprende el buen ritmo que estamos marcando y no queremos dar un parón muy grande, así que bebemos y compramos avituallamiento para seguir caminando sin más demora. Contemplamos la posibilidad de continuar hasta Los Arcos. El primer tramo entre Lorca y Villatuerta lo caminamos sin problemas. Un parón de Armando para ponerse un parche nos hará mucho daño. En Villatuerta la mala señalización nos hace perdernos. Aunque vamos ya un poco jodidos no podemos pasar de largo ante la iglesia gótico – románica.
Al salir de Villatuerta hay una subida fuerte hasta un monte con un depósito de agua. Ya no son horas para andar y hace mucho calor. En el alto una fuente nos anima bastante. Estella aún no se ve. Estos últimos kilómetros se hacen especialmente largos. A demás a Armando le cuesta horrores la bajada por culpa de las ampollas y vamos muy despacio. Al final llegamos a la ciudad, aunque un poco tarde. (13:30 aproximadamente). Necesitamos una caja, una tienda de deportes y una tienda de comida en menos de 25 minutos si queremos continuar a Los Arcos. Nos ponemos a buscar, pero a este ya le da igual todo. Como no puedo sacar dinero en ningún cajero entro en un Banesto a ver que pasa. Un empleado muy amable que veranea en Mazarrón me indica que debo tratar de sacar con el DNI y la tarjeta en una caja y me diga donde hay una. Corriendo me meto en la caja y le cuento la papeleta al cajero. Me hace la jugada y no funciona. Me dice que debo tener un problema de saldo porque mi sucursal deniega el acceso. Eso me deja un poco fuera de juego. Ya son las 14: 00 y cierran todo. Armando ha comprado algo para comer. Buscamos el albergue. Solo quedan dos plazas. Después de todo lo ocurrido y del cansancio que acumulamos pienso que lo mejor es quedarse en Estella esa noche. Paradójicamente a Armando no le parece bien esta idea a pesar de estar en peores condiciones que yo. Después me lo agradecería.
El albergue está bien: duchas muy buenas, cocina completa y literas de tablas. Sin embargo encontramos aquí al hospitalero más estúpido de todos . Fugazmente encontramos a Eva y Arancha. Están en el pabellón y nos piden los aislantes. Al final de una breve comida durante la cual vemos por primera vez a Gustavo, el argentino, un tío nos expuso sus axiomas sobre el cuidado de los pies en un monólogo de unos 45 minutos durante el cual me harté y aproveché para iniciar la colada. Seguidamente la siesta, pinchado de ampollas (mi primera ampolla) y a ver Estella.
El núcleo urbano encierra interesantes edificios históricos entre los que se encuentran las iglesias de San Miguel y San Pedro y el convento de Santo Domingo, con su capilla barroca. Las callejuelas del casco antiguo y la plaza del ayuntamiento tienen también cierto encanto. No hay que olvidarse en Estella de mencionar su río, el Ega que divide en dos la ciudad.
Después de la cena Armando decide que al día siguiente se va a comprar unos bambos. La idea en principio no me sienta nada bien, porque habíamos pasado toda la tarde en el centro y en aquel momento pensó que seguiría con las botas. Esta medida nos obligará a salir muy tarde la próxima jornada, la cual, sin ser larga, sí que tiene un tramo final que no es aconsejable caminar con mucho calor, pues son doce kilómetros con muy poca sombra y en completa soledad: ni pueblos ni fuentes.
En este día se produce nuestro primer contacto con el grupo internacional: el belga, la brasileña las israelitas y tantos otros.
http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/angel.silvente.htm
“O Estella la Bella, repetida mil veces por la Pícara Justina en el Libro de Entretenimientos de Francisco de übeda, como la ciudad más bella y monumental del mundo entero”
http://luisyanezabelaira.blogspot.com/2009/05/ponferrada-16-04-2009-presentacion-un.html
DIARIO DE BARRET Y GURGAND, AÑO 1977
http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/barret.y.gurgand.htm
DE LA PEREGRINACIÓN DEL GENERAL BELGA LEÓN DEGRELLE
http://compostela2004.free.fr/mi_camino_de_santiago.htm
DE LA PEREGRINACIÓN DE LEON DEGRELLE
http://compostela2004.free.fr/mi_camino_de_santiago.htm
EL CAMINO DE EX ORIENTE LUX
http://www.exorientelux.org/
DIARIO DE MISIONERO JAVIERANO
http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/antonio.serrano.insausti.htm