Estando en la depuradora me alcanzó un suizo que llevaba 66 días andando. Es increíble la fortaleza de algunos jubilados centro-europeos. Este señor practicaba yoga y era totalmente atlético. Con él estuve andando durante 2 horas, prácticamente sin hablar. Este tramo es de 15 Km. y medio sin ningún pueblo y se hace largo y cansado.
En el alto de San Antón paramos a tomar algo. Yo una manzana y unos panchitos. Me encontraba desfallecido, y sólo la incomodidad del suelo y la gran cantidad de moscas que se congregaron alrededor me obligaron a continuar tan rápidamente.
En 20 minutos reemprendimos la marcha, aunque se veía Nájera todavía quedaba hora y media para llegar. Este tramo se me hizo agotador y tras pasar el río Yalde por el puentecito de madera dejé al suizo que continuara y yo me descalce y me tumbé en la hierba. Estaba sin fuerzas, el pie izquierdo dolorido y bastante tocada la moral.
Estando tumbado hablé con unos ciclistas y me adelantaron las australianas. Al cuarto de hora comencé la marcha y al poco tiempo se encuentran unos poemas escritos en la pared.
Entrando en Nájera me alcanzó Enrique, que aunque yo creía que iba por delante, había parado a descansar. Esta entrada se hace muy pesada pues el albergue está en el casco antiguo pegado a la montaña. Llegamos a las 14:30. El hospitalero que nos esperaba era de Bilbao y estrábico. El albergue es coqueto al ser de madera pero incómodo porque la habitación está en el ático y los baños en el bajo.
Me duche enseguida y con Enrique marchamos a comer a las 15:30.
A la vuelta, estaba agotado y me eche un rato. Las dos últimas etapas habían sido agotadoras. Y esta última la peor. Por la tarde visite el Monasterio de Santa María y fuimos a cenar con David, Enrique y unas vascas que estaban haciendo 2 etapas del camino, la de Logroño-Nájera y la de Nájera- Santo Domingo de la Calzada. Antes de irnos a la cama me tomé un vodka con naranja que me supo a gloria.
El pie le tenía bastante fastidiado pero aguantaba el dolor. Llevaba dos días agotadores pero tenía la esperanza que los dos próximos días iban a ser más suaves. Hoy había hecho 30,7 Km. y las piernas lo notaban.
Vemos unas extranjeras desconocidas (resultó que eran holandesas) y JSalvador les pregunta:
-¿Han visto pasar un chaval?
-Chaval? Nou, nou, nou… (mi inquietud, en aumento)
-¡Niño! -les casi gritó JSalvador.
-Ouuu! Ninio! Yes, siii, ninio corre moucho!!!
Uffff, respiré. Y JSalvador se reía con ganas…
Al cabo de un cuarto de hora, aproximadamente, vemos un cura de los de antes del Concilio (con sotana incluida).
-Eh! Peregrinos! Sois los padres del chaval? anda que no es majo! que me ha contao que haceis el camino y que bla,bla,bla…. (se nos enrrolló un buen rato y todo lo que dijo acerca de Gerard hizo que JSalvador tuviera que ir recogiéndome la baba directamente)
Llegada a Nájera, comida, albergue guapísimo, conocer un grupo de vascos encantadores y a un grupo de catalanes de Sitges (sólo conozco a una persona en Sitges: lo dije pensando que me dirían “como que no hay nadie en Sitges, sabes?”). Bueno, pues vamos a alucinar de nuevo: mi única persona conocida en Sitges era la prima de uno del grupo (pa que luego hablen de coincidencias y tal)…
En fin, todo lo que os pueda decir a partir de ahora… sería ya pura anécdota.
Terminó nuestra etapa.
Al día siguiente nos volvimos a Blanes, con el corazón a la vez hinchado y encogido. Hinchado por esa nueva experiencia y encogido porque habríamos deseado continuar directamente hasta Santiago!
¿Quereis saber la última? Pues bien: JSalvador, hoy, jueves,11 de mayo de 2000, acaba de llamarme desde Pamplona : si. Tiene 2 días de fiesta y ha decidido hacer la pre-etapa. La primera. De Saint Jean Pied de Port hasta Roncesvalles! (yo no puedo, que si no…)
NO DEBES PERDERTE: En Navarrete:
Pueblo con aspecto de plaza fuerte con sus calles concéntricas en torno al monte. Navarrete es famoso por sus talleres de cerámica y por las múltiples batallas que se desarrollaron entre castellanos y navarros. Tiene un entramado medieval con grandes casas blasonadas. Quedan los restos de la muralla y del castillo de finales del siglo XII. La iglesia de la Asunción o del Sagrario tiene un retablo barroco y en su sacristía hay un tríptico barroco del siglo XVI atribuido a Rembrandt. El cementerio es del siglo XIII y su portada -gótica con motivos geométricos- y ventanales proceden del antiguo albergue de San Juan de Acre, en un capitel está representado el combate de Roldán con Farragut.
En Nájera:
Situada cerca de un castro romano, su nombre Naxara proviene del árabe y significa “entre las peñas”, Sancho el Mayor la convierte en capital del Reino de Navarra y hace pasar por ella el Camino de Santiago. La ciudad gira alrededor del monasterio y la iglesia de Santa María la Real fundada en 1052 por Don García que lo convirtió en panteón familiar. Este esbelto templo de tres naves es obra gótica del siglo XV y posee un precioso coro del XVI y distintas tumbas de reyes de Navarra, Castilla y León además de la de Don Diego López de Haro, fundador de Bilbao. El claustro de los Caballeros es de estilo plateresco y está dotado de unas preciosas celosías en piedra. En julio se celebran en este conjunto monumental las espectaculares Crónicas Najerienses. Nájera es cabecera de su comarca por lo que dispone de amplios servicios y comercios para el peregrino, la comarca tiene famosos pelotaris e innumerables fábricas de muebles.
Nájera está situada en la Rioja Alta, a orillas del Río Najerilla, que atraviesa y divide en dos partes: a la izquierda, el casco antiguo, o Barrio de Adentro, con sus históricos monumentos; y a la derecha, el Barrio de Afuera, con modernas edificaciones y su gran expasión industrial. Ambas márgenes están unidas por una pasarela peatonal y por un puente de piedra, sucesor del que construyera San Juan de Ortega en el siglo XII.
Llegué al Albergue de Peregrinos de Nájera y mientra me acomodaba llegaron Sandra y Besnd. Decidimos salir a conocer Nájera y a tomarnos unas cañas como de costumbre. Por la noche fuimos a la cena del Peregrino en el mesón “El Buen Yantar”. Excelente asador en Nájera.
Iglesia Monasterio Santa María La Real.
En 1052 Don García, el gran rey narejense hijo de Sancho “el Mayor”, fundó el monasterio y la iglesia de Santa María La Real, donde se puede contemplar los elementos de la leyenda de la “Orden de la Terraza” que cuenta que estando Don García de caza, su halcón se adentró en una cueva y descubrió una imagen de la virgen iluminada por una lámpara y con una terraza de azucenas en sus pies, hecho que explica el nombre de la primera orden de caballería hispana, fundada a raíz de este acontecimiento. Bajo la eglesia se encuentra el Panteón Real, donde descansan los reyes y reinas del antiguo reino de Navarra.
A las siete menos veinte ya estamos andando. La salida de Logroño no se corresponde con la entrada. Sería como abandonar Murcia por el Rollo y luego por la carretera de Murcia. Entre tanto un apretón me hace ingresar por urgencias en el cuarto de baño de una providencial gasolinera. Después del contratiempo continuamos y pronto abandonamos el asfalto para tomar un camino peatonal recién estrenado que conducirá al pantano de la Grájera. Hace un poco de frío. Después de cruzar la autovía nos encontramos con “El Pesado de todos los Días”. Este fue nuestro primer encuentro y su bautizo sería mucho después. Nos aleccionó sobre la importancia de usar protector solar y nos invitó a terminar su botella de factor doce. Después de unas friegas toma su mochila y con unos largos pasos nos deja atrás enseguida. No sabemos su nombre real. Es un hombre alto y delgado de unos cuarenta años. Lleva unas gafas gruesas y le gusta imponer sus consejos a cualquiera, de ahí el seudónimo.
No tardamos en llegar al pantano. Es un entorno natural bien cuidado. Hay árboles alrededor. No es un embalse muy grande y el agua está limpia. En la presa encontramos a algunos pescadores. En los alrededores hay mesas de madera, fuentes y papeleras. Todo está bastante limpio. El camino no está muy bien señalizado aquí. Sin embargo no es fácil perderse, pues únicamente hay que bordear el lago. En el extremo más oriental tomamos una pista de tierra cuesta arriba. Es nuestra primera toma de contacto con los viñedos riojanos. No los dejaremos de ver hasta Santo Domingo. A nuestra izquierda y en sentido de este a oeste se extiende el sector más septentrional del Sistema Ibérico. La sierra de la Demanda, los picos de Urbión, Valdezcaray… De Logroño a Burgos siempre quedarán a nuestra izquierda las sierras abundantes en bosques e incluso en prados. Siempre caminaremos unos kilómetros, a veces metros, demasiado al norte, fuera de la protección de la vegetación. Sin embargo en nuestras mentes, la visión lejana de la montaña, nos ayudan a intuir cómo debió ser el camino en la Edad Media: ausencia de caminos y puentes, lobos, osos y bandidos, pero también la protección y fecundidad del bosque virgen. Será en los montes de Oca, ya en la provincia de Burgos cuando al fin crucemos la cordillera.
Pero por lo pronto son los viñedos los que acompañarán a nuestros pasos hasta Nájera. Y entre viñedos llegamos a Navarrete, único alto en el camino de la jornada de hoy. A la entrada del pueblo están las runas de un antiguo hospital del siglo XIII. La portada románica es ahora la entrada al cementerio municipal, en el otro lado del pueblo. Lo primero al entrar al pueblo es localizar la fuente. Esta junto a un bar cerca de la plaza y de la iglesia. En el bar hay unos cuantos peregrinos. El grupo internacional toma el desayuno allí. Junto al bar hay un albergue. El hospitalero charla un poco con nosotros y nos cuenta que conoce Orihuela.
Después del descanso retomamos la marcha momentáneamente porque paramos en la iglesia. Es barroca. El ambiente sombrío y de recogimiento me recuerda mucho a la catedral de Logroño. Como siempre, lo primero que hacemos al entrar a una iglesia es rezar. Siempre dar gracias por haber llegado hasta ese lugar y luego pedir fuerzas para seguir adelante. Luego, la parte, digamos, turística. A las alturas que escribo estas páginas sería incapaz de describir nada en concreto de la iglesia, pues fueron muchas a lo largo del Camino y el caos en mi memoria es total. De esta solo recuerdo el recargado, pero sin embargo elegante altar barroco. Mientras merodeamos por la iglesia se empiezan a escuchar cantos gregorianos. En principio pienso que es una cinta por megafonía. Después veo a un chico Belga de pié delante de la Virgen cantando. Y lo hacía realmente bien. El joven tendría unos pocos años más que yo. Delgado y pelirrojo siempre llevaba consigo un didjeree-doo casero. Vestía una camiseta cortada por encima del ombligo. Por su apariencia jamás me lo imaginaría cantando gregoriano. La gente del Camino puede ser de lo más curioso.
La salida del Navarrete es por la carretera nacional bajo cuyo asfalto yace el trazado original de la ruta de las estrellas. Pronto nos desviamos a la izquierda por caminos de servicio de los viñedos. No hace nada de calor y el ambiente es más bien fresco y seco. En una pequeña subida al alto de San Antón abandonamos momentáneamente los viñedos para caminar por un encinar. En lo más empinado de la cuesta, donde hay centenares de montoncitos de piedra dejados allí por los peregrinos y bajo la portentosa sombra de una portentosa encina descansa un pequeño grupo de caminantes. Están Arancha, Natalia e Iñaki, el matrimonio de Bilbao y el Canario (de cuyo nombre no quiero acordarme). Juntos continuamos la breve ascensión. Pronto comienza el descenso al valle del Najerilla. Armando y yo no llevamos un ritmo como para tirar cohetes los demás enseguida nos dejan atrás. Nájera se divisa en el fondo del valle, pero aún estamos lejos. Al menos el camino es cuesta abajo.
Ya no muy distantes del final de etapa vamos contemplando el vuelo de una rapaz. De pronto detiene el vuelo y planea estáticamente para después lanzarse en un radical picado hacia su presa. No logramos admirar por completo tan maravilloso acontecimiento porque a pesar de estar cerca el ave desapareció tras una pequeña loma. Sin embargo el hecho de que no remontara de nuevo el vuelo nos induce a pesar que la cacería fue exitosa.
Se acerca Nájera, bueno, más bien nos acercamos nosotros a ella. Un cura, de los de sotana, en un coche nos advierte de que no pasemos por alto un poema escrito en una pared dedicado a los peregrinos. A la vez nos da ánimos para continuar y para que el Camino nos sea fructífero. Unos cientos de metros más adelante encontramos el poema que así dice:
Polvo, barro, sol y lluvia
es camino de Santiago
millares de peregrinos
y más de un millar de años.
Peregrino ¿quién te llama?
¿qué fuerza oculta te atrae?
Ni el campo de las estrellas
ni las grandes catedrales.
No es la bravura navarra
ni el vino de los riojanos
ni los mariscos gallegos
ni los campos castellanos.
Peregrino ¿quién te llama?
¿qué fuerza oculta te atrae?
Ni las gentes del camino
ni las costumbres rurales.
No es la historia o la cultura
ni el gallo de la calzada
ni el palacio de Gaudí
ni el castillo de Ponferrada.
Todo lo veo pasar
y es un gozo verlo todo
mas la voz que a mi me llama
la siento mucho más hondo.
La fuerza que a mí me empuja,
la fuerza que a mí me atrae
no se ni explicarla ni yo
¡Sólo el de Arriba lo sabe!
(E.G.B.)
Y mientras meditamos estas palabras nos metemos de lleno en Nájera, la que fue capital del reino de Navarra. La ciudad es bastante alargada, y nos lleva un buen rato llegar hasta el albergue, ya en el casco antiguo y anexo del monasterio de Santa María la Real. Es uno de los mejores albergues del Camino y además es gratis. Todo el interior es de piedra y madera. Al entrar hay una estantería donde se deben dejar las botas para que el ambiente en el dormitorio sea más saludable. Se ve bastante nuevo y sobre todo acogedor. Cada nuevo refugio de La Rioja va superando al anterior.
Tras la ducha nos planteamos si ir a un bar a comer o arreglarnos con lo que llevamos, que no es más que un poco de chorizo, queso y pan del día anterior. Después de dudarlo un poco nos decantamos por la segunda opción: el chorizo viaja ya unos días con nosotros y no estamos dispuestos a que siga así. Por otro lado nos atrae la idea de ir a comer a la rivera del Najerilla cuyas limpias aguas bajan de la cercana sierra cruzando la ciudad por un cauce flanqueado de mullido césped arbolado. Es un sitio ideal también para dormir la siesta.
Comidos y sesteados es el momento de ponerse en píe si queremos ver algo de la ciudad. No podemos perdernos el monasterio, uno de las perlas del Camino. Según cuenta la leyenda el rey Don García, mientras andaba cazando por estos parajes entró en una cueva y encontró allí una imagen de la Virgen. Quizá alguien la ocultara allí en tiempos de la invasión musulmana. El rey mandó construir en aquel lugar el monasterio, allá por el 1502. La imagen de la Virgen permanece en el mismo lugar donde Don García la encontró, en su cueva. Cerca de la cueva permanecen los sepulcros de piedra tallada de este rey y su esposa así como la de sucesivos reyes, infantes y otros nobles de sangre real. Para la nobleza navarra de aquella época era un honor ser enterrado aquí y hacían importantes aportaciones económicas al monasterio con tal de que al final de sus días sus cuerpos pudiesen ser recibidos en tan sagrado lugar. Con estos pagos el monasterio se hizo grande y se pudieron construir el claustro gótico y la magnífica sillería del coro, inspirada en muchos aspectos en el Nuevo Mundo. Así que hasta este punto Santa María la Real de Nájera es la mayor joya que hemos encontrado en el Camino hasta el momento. Cierto es que aún quedan casi seiscientos kilómetros hasta Santiago que darán mucho de sí, no cabe duda.
Aquella noche hay que enmendar de alguna forma la deficiencia de la comida de la mañana. Tampoco hay que abandonar La Rioja sin beber vino, así que nos preparamos una buena cena acompañada de un tinto que adquirimos en una bodega cercana. Armando no suele beber y el vino le afectó un poco. No paraba de reírse.
A estas alturas del día lo normal es irse a la cama a descansar para la siguiente jornada, pero resulta que justo en la puerta del refugio están montando el escenario de la anual representación de la historia de Nájera. Por un lado convendría descansar, pero por otro no va a ser fácil con miles de vatios de sonido al otro lado de la ventana y tampoco nos debemos perder el espectáculo de más de trescientos actores. Tomamos una solución intermedia. Armando se queda a dormir y yo salgo a ver la obra. Me siento con las pucelanas. Arancha está bastante apenada porque esta será su últimamente en el Camino. La representación empieza con espectacularidad. Intento seguir el hilo argumental, pero según se suceden los actos se va convirtiendo en un verdadero culebrón venezolano. Que si el rey engaña a la reina, que si la reina tiene un hijo secreto… Finalmente el sueño me puede y me cuelo en el albergue por detrás del escenario.
Mientras caminábamos por sus calles recordamos que cuentan también que la zona más antigua del pueblo está completamente horadada de bodegas. A uno, a aquella hora todavía de ensueño, le venían al recuerdo aquellas ciudades subterráneas que pueden visitarse en Turquía, Francia y, seguramente, en otros muchos sitios y que, además de su consabida función de bodega, servían para que los vecinos se ocultaran en ellas en momentos de invasión, sin que dejaran rastro al enemigo de donde se encontraban. A buen seguro que dieron mucho de sí, durante la francesada, las carlistadas y todas las “adas”, sin h, que han sembrado de sangre, fanatismo y terror nuestra tierra a lo largo de la historia.
Poco a poco nuestros pasos nos llevaron fuera del núcleo antiguo de la población, siguiendo el camino por calles que ya mostraban una fábrica más reciente en sus viviendas. A nuestro alrededor, entre la espesa penumbra de las primeras luces del día, marchaban otros peregrinos, algunos solos, otros en grupo; todos ellos con el aspecto de llevar tras de si ya muchas jornadas de camino bajo el caluroso sol de verano.
Pasamos junto a una fuente a cuya vera, sentado en un banco, se distraía en el ir de los peregrinos un hombre del lugar, de unos sesenta años diría yo.
- Buenos días
- Buen día
- ¿Son ustedes españoles? –preguntó.
- Sí…
- ¡Que raro!
- ¿Raro?- detuvimos nuestro paso.
- Si, son pocos los españoles que veo pasar por aquí hacía Santiago, -se levantó del banco acercándose a nosotros-, y los más lo hacen en bicicleta…
- Pues ya ve usted, aquí estamos para marcar la diferencia, aunque a nuestro parecer no es para tanto pues ya nos hemos cruzado con algún que otro peregrino español.
Sin darle más importancia a nuestra respuesta, está claro que el hombre lo que quería era algo de conversación, pasó a preguntarnos sobre nuestro lugar de origen, nos contó que allá mismo hizo la mili, continuó con unas cuantas anécdotas sobre la misma y, cuando vio que disponíamos a despedirnos para continuar nuestro camino, dio un nuevo giro a su charla.
- Pues ustedes, claro está, no lo sabrán, pero yo he sido alfarero…
- ¿Ah si?
- ¿y saben ustedes que el de alfarero es el oficio más viejo del mundo?
- … sí –respondimos sin saber verdaderamente si la pregunta era de las que tienen truco- así es… -no teníamos muy claro, más bien dudábamos, que fuera éste el momento de extenderse en un diálogo sobre la agricultura neolítica, y los avances técnicos de aquella época. Más bien, iba a ser que no…; así que enmendamos nuestra primera respuesta con un casi inaudible “no”.
- Pues como veo que no lo saben, les diré el porqué –y comenzó a recitar, no sin cierta solemnidad-:
“Oficio noble y bizarro,
entre todos el primero,
pues en el arte del barro,
Dios fue el primer alfarero
y el hombre el primer cacharro”
Nuestro lenguaraz amigo continuó hablándonos de las maravillas que había creado con sus propias manos y la ayuda de su torno: botijos de formas curiosas y complicadas, también nos contó que en tiempos modeló más de un cántaro “de los que se hacen sólo aquí en Navarrete: panzudos, de boca ancha y vidriada”. No en vano, nos apuntó, es éste lugar muy reconocido por su cerámica
- … y claro –continuó- también hice muchos cacharros que ustedes no sabrán ni para qué sirven –dijo mirándonos de través, con la satisfacción de quien va a sentar cátedra-, y que aquí tienen mucha fama: barreños de matanza y de confitar, tinajas, herradones de ordeño, tarrizos para colar sopa, pucheros, botejas de leche y botijos de agua, jarros de vino, orzas, bebederos y comederos de granja, platos escurridera y el popular caneco, que se usaba –nos aclaró- como calentador…
También nos contó, cuando ya nos despedíamos nuevamente para marcharnos, que la hospedería de peregrinos de Navarrete es la casa donde él nació, que perteneció a sus padres, pero que hace ya algunos años se vendió al ayuntamiento.
Le dijimos adiós y continuamos por fin nuestro camino. A pocos pasos de allá, a la izquierda de la carretera nos esperaba el cementerio del pueblo. Este lugar no tendría nada de particular si no fuera porque allá fueron trasladados los restos de la portada del hospital medieval de San Juan de Acre, situado en el otro extremo de la villa.
Nos detuvimos para observarla, siguiendo con la mirada el descenso de las arquivoltas que la adornaban, a un lado y otro de la portada, hasta los capiteles que las aguantan, representando leyendas -San Jorge y el dragón- o escenas cotidianas: peregrinos comiendo y bebiendo.
Pero uno de los capiteles que más llama la atención del visitante es el que representa una pelea entre dos caballeros, nada más y nada menos, según señala Antonio Cillero Ulecia en su Historia de la Villa, que la lucha entre Roldán y Ferragut que relata el Pseudo-Turpin.
Toda esta zona, como ya habíamos visto a nuestro paso por Monjardín, e iríamos comprobado más a lo largo de nuestro camino, está impregnada de referencias a esa colección de narraciones épicas que se recogen en la obra que se atribuyó al tal Don Turpín (versión legendaria del arzobispo Tilpino de Reims, contemporáneo de Carlomagno). Fueron seguramente los peregrinos que venían del otro lado de los Pirineos y especialmente los compagnons los que trajeron consigo aquellos relatos que tan bien conocían y empleaban para desarrollar el plan escultórico de sus obras. Más allá de los relatos de carácter religioso que acostumbraban a hacer y de otros de tipo costumbrista, pueden encontrarse pequeñas señales que particularizan a los autores de la obra, y pueden llegar a parecer pequeños guiños desde el pasado dirigidos a aquél que pueda llegar a reconocerlos.
Como era de esperar en todos estos relatos, y en la “Crónica Turpini” que es su forma posterior y escrita, se presenta a Carlomagno como prototipo de caballero-cruzado, que recibiendo instrucciones del propio Apóstol. Es él quién descubre, nada más y nada menos que su sepulcro en Galicia, y, de paso, construye unas cuantas iglesias por el camino y lo libera de infieles mahometanos, en especial de las tropas del caudillo moro Agolant.
Pero como hacer sólo esto no es cosa que por aquellas épocas sorprendiera demasiado a nadie, -de hecho toda la Europa cristiana está llena de reliquias, centros de peregrinación y recuerdos de luchas heroicas contra el infiel-, Carlomagno aprovechó para poner un poco de su orden en los asuntos de la Península, ayudado eso sí de Santiago y del mismísimo Dios que le proporcionaron una inestimable ayuda. Con ella echaron abajo los muros de las ciudades de Pamplona y Lucerna, que habían tenido la osadía de ofrecer una fuerte resistencia a sus tropas. También intervienen milagrosamente con los de las lanzas floridas, en Sahagún y Saintes y con el milagro de las cruces en las armaduras de los mártires de Monjardín en Navarra.
Charlamos extensamente sobre el tema durante una gran parte del camino que sucedió al cementerio de Navarrete. Apenas nos entretuvimos en la colorida belleza de las viñas por las que caminábamos, ni en los amplios paisajes que se desplegaban a nuestro alrededor; sin dudarlo dos veces, en una bifurcación en la que se ofrece al peregrino la opción de seguir por dos tramos diferentes, continuamos por el más largo con el objeto de pasar por el pueblo de Ventosa mientras continuábamos con nuestra apasionada cháchara.
En Ventosa detuvimos nuestro paso maravillados por la imponente planta de la Parroquia de San Saturnino, increíble la monumentalidad del edificio situado sobre elevación a un lado del camino, como vigilando al pueblo al que pertenece y con el que contrasta por su pequeño tamaño.
La curiosidad pudo con nosotros y decidimos acercarnos a ella para ver si podía visitarse. Al llegar ante la portada, una señora de cierta edad se nos acercó sonriendo mientras se ayudaba con un bastón:
- Desean ustedes visitar la Iglesia.
- Sí señora, pero vemos que está cerrada…
- Don José –entendimos que se refería al párroco- sólo la abre los domingos y días de misa, y ahora con más razón después de lo que ha pasado.
- ¿Y que es lo que ha pasado?
- Pues que el otro día entraron a robar en la Parroquia y se llevaron una cruz a la que aquí le tenemos mucha devoción, un San Roque, un Bautista y las cabezas de algunos de los angelicos que hay en el retablo.
Más tarde supimos que las obras a las que se refería la buena mujer, y que fueron robadas la noche del 28 al 29 de julio, eran una Cruz procesional del Siglo XV de bronce bañada en plata, con repujados y una pequeña imagen de la Virgen Dolorosa; dos tallas: una de San Roque, del siglo XVI, y otra de San Juan Bautista, del siglo XVIII, ambas piezas de madera policromada del retablo. Aunque no se acordó de decírnoslo, los ladrones también se llevaron una tabla bajorrelieve, con imágenes de San Sebastián y San Agustín.
- ¿Y nadie se dio cuenta?
- Pues mire usted que no. Apalancaron la puerta, entraron y revolvieron toda la sacristía, se llevaron todo lo que les he dicho y aquí nadie nos enteramos de nada.
- Imagino que en el pueblo tendrán un gran disgusto.
- Pues usted dirá, no es la primera vez que se llevan santos de la iglesia…
- ¿Ya les ha ocurrido antes?
- Pues claro, hará cosa de treinta años que se llevaron un San Agustín, un San Gregorio y algún santo más que ahora no recuerdo…
- ¿Y los recuperaron?.
- Nada hemos vuelto a saber de ellos…
La cuesta que conduce desde el pueblo a la parroquia es comúnmente conocida como “Cuesta de los Danzadores”, por tener lugar en ella el primer sábado del mes de Julio de cada año, uno de los episodios más importantes que rodean al ritual de celebración de las fiestas de la Virgen Blanca. Durante su celebración la patrona comparte el protagonismo con los “danzadores”, que acuden a buscarla a la Parroquia, y entre el sonido de dulzainas interpretan una complicada y agotadora danza, mientras marchan cuesta abajo sin perder de vista a la Santa imagen, hasta llegar al pie de la misma, donde según la tradición la Virgen se hizo tan pesada a unos ladrones que no pudieron llevársela de Ventosa.
En aquella ocasión, los vecinos del pueblo fueron más afortunados que en ésta, en la que no ha habido intervención divina que detuviera a los visitantes nocturnos que se llevaron parte de un patrimonio, que pasa de ser de todos nosotros a pertenecer a un coleccionista privado de vaya usted a saber qué nación.
Quizá sea que las divinidades se han cansado de tanta desidia, que eso de “a Dios rogando…” está dicho por algo y que nosotros, cambiantes como el cielo que se desliza sobre nuestras cabezas, hemos pasado de la más profunda de las supersticiones, a la más alarmante de las ignorancias, y por el camino hemos dejado nuestra propia dignidad; esa que nos recuerda quienes somos, de donde venimos y que nuestro pasado, lejos de producir tortícolis, e independientemente de si nos gusta o no, lo que hace es ayudarnos a conocernos a nosotros mismos un poco más.
El uso de sustitutivos que la gente ha dado en emplear y que tan en boga están hoy en día en forma de todo tipo de productos “nueva era”, esoterismos diversos y modas variopintas, no es si no un consumismo de placebo de baja calidad, dirigido a homogeneizar al individuo con la idea paradójica de que así es diferente a los demás.
El camino de Ventosa a Nájera pasa por el alto de San Antón. Se trata de una subida ni demasiado fuerte ni demasiado prolongada, pero que resulta llamativa para el peregrino, pues a lo largo de gran parte de ella verá a ambos bordes del sendero cantidad de montañitas de cantos rodados que a uno le recuerdan, en pequeño, a lo hitos sagrados que se ven en fotos y documentales sobre el Tibet.
¿A quién se le ocurrió hacerlo por primera vez?: vaya usted a saber… Pero el peregrino, acostumbrado a cumplir fielmente con todos los rituales de paso con los que se encuentra por el camino, se detiene también ahí, toma algunos cantos de los que abundan en ese tramo, y con mayor o menor habilidad levanta uno más de esos pequeños monumentos que testimonian el universo de anónimos viajeros que han pasado por aquél lugar. Después continúa su camino.
Poco antes de llegar a Nájera, cuando ya la tenemos a nuestra vista, nos volvemos a encontrar, en una elevación llamada “el poyo de Roldan” a la derecha de nuestro camino, con el recuerdo del falso cronista Turpin. Aquí es donde cuenta que el caballero se enfrentó a un gigante del linaje de Goliath, llamado Ferragut, que había venido de las tierras de Siria con veinte mil turcos para combatir a Carlomagno.
Dice la leyenda que después de varios días de encarnizada pelea sin que se llegara a nada, ambos contendientes aprovecharon para darse una tregua y continuar el enfrentamiento en una lucha dialéctica en la que el gigante Ferragut, como quien no quiere la cosa, pone en duda todos los dogmas de la fe católica, mostrándose partidario de todas las tendencias heréticas del momento: adopcionismo, docentismo, etc… El caso es que tras tan enriquecedora charla, en la que el auditorio queda enterado de cual ha de ser la postura oficial de cualquier buen cristiano, Roldán le clavó un puñal en el ombligo al gigante, su único sitio vulnerable, terminando de una vez por todas con tan terrible amenaza.
Desde ahí, el camino lleva con prontitud hasta Nájera. Eran cosa de las 11 y 10 de la mañana cuando cruzábamos el Najerilla, río con fama de truchero, llegamos a la parte antigua del pueblo.
Sin darnos tiempo a hacer otra cosa, entramos en un bar, donde nos regalamos con sendos cafés y pinchos mientras reconfortábamos nuestro ánimo sentados cómodamente en la barra, escuchando distraídamente las conversaciones de los parroquianos.
Al pasar ante el Museo Najerillense nos llamó la atención sus puertas, en las que estaban inscritos a golpe de cuchillo los testimonios de las personas que estuvieron en las cárceles que ocupaban aquél mismo edificio. Casi todos ellos están fechados en el siglo XVIII, incluyen el nombre, oficio y pueblo de origen del autor y en muchas de ellas se añade como colofón un “por nada” dando a entender su inocencia ante su encierro.
Continuamos nuestro relajado paso por el lugar visitando, en Santa María La Real, la exposición “Najera, legado medieval”, un verdadero lujo, un regalo para todo aquél que guste de la historia y del arte. En ella se hace un interesante recorrido por el pasado de esta antigua ciudad, capital durante un tiempo del reino de Navarra, lugar en el que se acuñó la primera moneda cristiana del periodo de la reconquista, y escenario de otras muchas cuya explicación extendería en demasía esta crónica.
Nájera se ve a lo lejos, pero no terminamos de llegar, y cuando por fin llegamos el albergue no está aún abierto pero mucho nos tememos que con los peregrinos que guardan cola se puede llenar fácilmente. En la oficina de turismo nos informamos de otros albergues y sí, hay otro privado de 10 plazas regentado por los dueños de un bar. Allí me presento justo en el momento en el que la dueña está dando tres de las cuatro últimas plazas que le quedan. Y empieza a llover, lo que nos obliga a tomar una decisión sin demasiada calma: seguiremos hasta el próximo albergue, que está en Azofra, seis km más allá. Lástima, queríamos ver Nájera con calma, pero tendrá que ser otra vez. Aquí también combatió Iñigo de Recalde, más tarde conocido como Ignacio de Loyola, para sofocar la revuelta comunera de 1520, según se explica en el reverso del plano de la ciudad que nos han dado.
“Acércate a la pared, que te vas a mojar”, oigo en la calle Mayor. La voz femenina no va dirigida a mí sino al perro que lleva de la correa y que parece bastante indiferente a los consejos de su dueña. Hay muchas personas vestidas de fiesta porque siendo el domingo del Corpus habrá habido comuniones en todas las parroquias. Cuando para de llover (una breve pero intensa lluvia primaveral) nos ponemos en marcha.
Me levanto y echo a andar / Sin lavarme la cara / Tal vez complete un trecho / En la Gran Espiral / Con las cosas que he ganado / Y las que he perdido / Mi ceguera y mi bastón / En el camino... Si me ves dormido / Sabe el alba que si quiere yo / La espero en el camino / Y todos mis pecados / Viajarán conmigo / Hasta el más puro final / Del camino.//
De la canción la ‘Cruz de Santiago’
Lanza bien los dados
porque el juego del camino ha comenzado,
agudiza tu ingenio,
sírvete de mancias,
sírvete del tarot,
lee en el alma del bosque
adivina dónde la muerte se escondió
-MAGO DE OZ-
Pero qué es el alma, ¿un mito? ¿es inmortal? ¿pesa 21 gramos?
.
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Nosotras hemos llegado a la conclusión de que el alma es la verdad de uno pero nos encantaría conocer cual es tu opinión al respecto (aquí)
El Espacio y el Tiempo son modos mediante los que pensamos, no condiciones bajo las que existimos. El Tiempo que percibimos a través de los relojes y los calendarios es una invención que sólo concierne al hombre y a su interpretación del mundo. – ALBERT EINSTEIN -
DEL DIARIO PEREGRINO QUE HE COMENZADO A LEER HOY…
http://aig02.blogia.com/
DEL DIARIO DE MONTSE, UNA PEREGRINA CON HIJO PEREGRINO Y PAREJA… LITERATURIZADO EN CATALÁN…
http://laltreblogdelarare.blogspot.com/
DEL DIARIO PEREGRINO DE RAÚL, CAMINO DE SANTIAGO 2008
http://micaminodesantiago2008.blogspot.com/
DEL DIARIO DE JUAN MIGUEL GRAU, PEREGRINO DE MIAMI…
http://www.juanmiguelgrau.com/camino_de_santiago
DIARIO DE ÁNGEL SILVENTE
http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/angel.silvente.htm
“O la Orden de la Terraza, llamada tambien de la Jarra, de Nájera, la más antigua de todas la ordenes caballerescas”
http://luisyanezabelaira.blogspot.com/2009/05/ponferrada-16-04-2009-presentacion-un.html
EX ORIENTE LUX
http://www.exorientelux.org/
DEL DIARIO DE UN MISIONERO JAVIERISTA
http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/antonio.serrano.insausti.htm