Decimotercera jornada: ESPINOSA DEL CAMINO – SAN JUAN DE ORTEGA

2009 Agosto 7
by mx7652o

(por reconstruir)
.


.

.

- 3703 – El juramento al amanecer

- 3755 – Donde sucede el más bello orto solar

- Ruinas del ábside de San Felices de camino a Villafranca Montes de Oca (BURGOS)

- 3743 – Notas de la subida a La Pedraja

- Recogido en la corteza de un árbol de La Pedraja (BURGOS)

- 3692 – De la decisión de quedarse en San Juan de Ortega

- 3698 – El bar de la esquina (SAN JUAN DE ORTEGA – BURGOS)

- 4016 – De curas y de víboras en San Juan de Ortega

- 3532 - 3536 -

.

.

10 comentarios dejar un →
  1. 2009 Agosto 7
    María Camino Enlace permanente

    DEL DIARIO PEREGRINO QUE HE COMENZADO A LEER HOY…

    Día 11 Tosantos – Atapuerca (15/10/2002)

    Nos levantamos a las 7:30 y después de vestirnos y plegar los sacos nos dieron de desayunar con mucho amor y cariño lo que hizo levantar nuestro ánimo. Salimos casi a las 9 de la mañana Rito, Emilio, Tysson y yo pues Miguel había marchado un poquito antes. Era un día que amenazaba lluvia y me puse el poncho, el pantalón de agua y las polainas, con estos bártulos hice toda la etapa.

    Enseguida de partir observamos que Tysson cojeaba así que decidió Emilio dejarle y en Burgos volver por él. Rito y yo continuamos lentamente esperando que Emilio nos alcanzara.

    El espíritu estaba satisfecho y la conversación con Rito agradable, así que en poco más de hora y media estábamos en Villafranca Montes de Oca. El día estaba nublado y en determinados momentos chispeaba.

    Como Emilio no había llegado decidí entrar en un bar y esperarle. Rito continuó con Miguel al cual le vimos en la distancia. Aproveche el tiempo para desayunar, estuve esperando un buen rato cerca de ¾ de hora. A las 11,15 decidí reemprender el camino.

    En este punto una cuesta de un kilómetro que dura desde la entrada del pueblo hasta la fuente de Mojapan te deja casi sin aliento, pero como me lo tomé con calma y con la lluvia como compañera casi ni me enteré. Poco después me encontré con un Neozelandés que me preguntaba cosas en inglés sin preocuparse de articular una sola palabra en castellano y creándome un complejo de idiota, al no dominar suficientemente el inglés. Pero al poco rato me di cuenta que estábamos en España y el que tenía obligación de hablar español era él. No somos un país secundario y eso lo tienen que entender.

    Aprovechando una cuesta le deje que marchará por delante. Enseguida se cogen unas pistas cortafuego bastante pesadas por los muchos kilómetros que dura. Aunque el ir rodeado de arbolado, en momentos robles y en momentos pinos, hacen mucho más llevaderos los 14 kilómetros desde Villafranca Montes de Oca a San Juan de Ortega.

    Hay un momento en que dude de llevar buen camino pues adelante al Neozelandés y a un grupo de franceses y al no haber señales me creí perdido.

    Cuando llevaba 2 horas y media paré para consultar la guía y tomar oxigeno 10 minutos. Como no veía a nadie continué hasta que de repente una flecha me desvió a la izquierda a un camino que en poco rato me enseñó San Juan de Ortega.

    Llegué a la puerta de San Juan junto a Miguel y a Rito con los que vi la Iglesia. Les había recuperado 45 minutos en estos 12 kilómetros, creo que había ido más deprisa de lo adecuado. Ellos debieron parar en algún momento.

    A la salida me sorprendió ver a Emilio que ya había saltado la mochila y se había registrado en San Juan de Ortega. ¿Por donde había ido? Ni yo, ni Miguel, ni Rito le habíamos visto. Decía que se encontraba dolorido y que se quedaba allí y que había ido por un camino diferente ¿?. No lo entiendo, si hubiera pasado mientras estaba desayunando la brasileña no me hubiera dicho que iba por detrás, pero aún así si hubiera pasado mientras desayunaba se habría encontrado con Miguel y Rito. ¡Bueno el sabrá!.

    Como el decía que tenía comida lo hizo en el albergue, mientras yo acompañado por Miguel comí en el bar. Fue colesterol en estado puro, morcilla, lomo, chorizo con un poco de lechuga acompañado de una coca cola y un café con leche.

    Comí de 2:30 a 4:00 . A esta hora me despedía de Emilio hasta Burgos y emprendimos una hora y media (6 Km.) bajo una constante lluvia.

    http://aig02.blogia.com/

  2. 2009 Agosto 8
    La hospitalaria Enlace permanente

    DEL DIARIO DE MONTSE, LITERATURIZADO AL CATALÁN…

    Belorado-S.Juan de Ortega (15-10-00)
    Hemos caminado 24 km. El paisaje, precioso, hemos ido notando los sucesivos cambios desde que empezamos en Roncesvalles y hemos vuelto a llegar a la conclusión de que vivimos en un país con una riqueza paisajística enorme.

    Un placer para los sentidos: la vista, que se llena de colores y formas, el oído, que percibe los diferentes rumores de bosques y llanuras, así como los cantos de los pájaros y el zumbido lejano de los coches (cuando se pasa al lado de la carretera no resulta tan bucólico, la verdad).

    Llegando a S. Juan de Ortega se me agrandó el corazón, puesto que el paisaje era realmente bucólico. Pero, ay! ahí si que me estaba equivocando! El albergue resultó ser una casa fría y desangelada, unas enormes naves con literas, un frío de la ost… de narices, sin agua caliente, ni tibia, sino verdaderamente congelada!!! la hospitalera parecía un sargento de caballería (es la hermana del cura), en fin… pasé del entusiasmo al desencanto…
    Más tarde pude darme cuenta de que la hospitalera no era tan… ñññññ… incluso nos invitó (no sé si fue idea de ella o de su hermano) a sopa de ajo, después de otra misa ¡sin bendicióooon!.

    Me explico: llegando al albergue, lo primero que hicimos fue huir de él e irnos al otro refugio: el bar! (sólo hay tres casas, eh?, una de ellas es la iglesia, la otra el albergue y la otra el bar)… Ahí había un fuego, se estaba calentito y podías disfrutar de la agradabilísima conversación de todos y sobre todo de un nuevo personaje que entró en escena: Óscar.

    Oscar merece que le dedique por lo menos tres líneas en este resumen. Es un hombre que puede que tenga la edad de mi padre. Es guapísimo (o eso me parece a mi) ojos de un azul profundo, pero cálidos, pelo largo, blanco, a veces recogido en una coleta, pequeñito, poquita cosa, delgaducho, pero con una personalidad, buffffff… fue maestro de escuela y sigue siendo organista de iglesia (sin ser religioso: curioso, verdad?) y tiene una filosofía de la vida que me encanta!
    Para que os hagais una idea: se parece a Georges Moustaqui (creo), aunque no recuerdo de qué color tiene los ojos Moustaqui, el cantante griego que ya está muy vejete.

    El bar lo regenta la señora Marcela, una señora oronda, mucho más joven de lo que parece, su marido (un personaje divertido que se limita a pulular por el bar) y sus dos hijos. Ahí nos metimos todos, porque el albergue sólo lo pisamos para dormir.

    Tarde de domingo perfecta: lluvia en el exterior, refugio para las mochilas, bar lleno de peregrinos que, en pequeños grupitos, hablábamos, leíamos, escribíamos, mirábamos el fuego, tomábamos un café con leche o un colacao de vez en cuando… hmmmmmm, parecía una tarde de invierno de esas de película… uff, como me gustaría poder describir exactamente lo que sentía!

    Lo dejo aquí porque de S. Juan de Ortega hay más cosas y me gustaría contároslas más detalladamente, vale?

    . Juan de Ortega-Filosofada
    Mis pensamientos, sin orden ni concierto, en el bar, fuera del bar y (uffff, esto es una olla de grillos, si llegais a entender algo)
    En el bar comparto mesa con un francés, un no identificado (que resultó ser alemán y que luego le perdimos la pista) y Oscar. El marido de la Sra. Marcela tiene ganas de hablar y yo simulo que estoy ensimismada en la escritura porque no tengo ganas.

    Sólo son las 16,35. Estaría bien ir a dar una vuelta, incluso ir a correr como contraposición del caminar (se mueven otros músculos al andar que al correr) pero llueve. No tengo ganas de caminar ni de correr bajo la lluvia.

    JSalvador se ha quedado dormido en el refugio, no sé como ha podido, con el frío que hace. Supongo que mañana desayunaremos aquí y continuaremos camino hasta Burgos. Hoy no me he duchado,el agua está helada.Las toallitas esas impregnadas de no sé qué cosa parecen mágicas y cumplen su función.Finalmente, puede que de tanto pensarlo, he “conseguido” que me venga la regla (qué cruz!) con las consiguientes incomodidades que ello comporta. Ya nos lo dicen los ginecólogos ,que se nutren de nuestra supuesta imperfección: todo, todito, lo tienes en el coco (juas!)…

    Echo de menos a Gerard, mucho, mucho.
    Si reanudamos el camino en Semana Santa nos volveremos a llevar a Gerard (si él quiere, claro!)
    Y echo de menos a Ferran, a quien no veré hasta diciembre… me siento como la sensiblera madre del anuncio ese de navidad que siempre me hace saltárseme la lágrimas (vuelveeeeeee…a casa vueeelveeeeeee…) , otro tema de estudio (por qué juegan con nuestra pobre gilipollez?, aunque si bien me acuerdo del anuncio, no recuerdo exactamente qué anuncia, así que si es por mí, lo tienen claro para vender!)

    Ahora debería leer el libro de Sociología que me he llevado a pasear, pero no tengo ganas. Qué palo! Cuando vuelva sólo tendré 4 días para entregar un trabajo sobre él (quien me ha mandado a mi estudiar? pregunta formulada y reformulada casi a diario. Estoy harta, harta, harta, total, para lo que me sirve…)

    Se me acerca Oscar. Habla muy bien. Me gustaría seguirle la conversación, sólo que mi francés no es todo lo bueno que debería para una conversación de altura, como la que tiene este hombre. No importa. Voy a dejar de escribir para que vea que me interesa lo que dice (está hablando con el alemán, pero en francés, Santo cielo, qué torre de Babel)

    Habla de la diversidad. Y habla de ello como si supiera muy bien qué es lo que quiere decir. Dice que la diversidad es rica. Dice también, hablando de qué narices buscamos con este ejercicio masoquista de andar todos los días como condenados de pueblo en pueblo, más o menos esto: “Santiago no le dará a nadie un libro de recetas. Santiago reposa en su tumba. Es el hombre mismo quien debe encontrar su propio camino y el camino empieza cuando se acaba la ruta”… me ha gustado (supongo que he entendido más o menos lo que ha querido decir).

    Marcela nos dice que hay una perrita que está pariendo en un cobertizo, al lado del bar. Me levanto y voy a verla. Me sigue Christianne, la mujer francesa y Eva, una guapa mujer de unos 35 años que vendió todo lo que tenía en Dinamarca para hacer el camino de Santiago y empezar una nueva vida sola y en no sabe qué lugar (si es que la he entendido bien, pues nos entendemos en francés-inglés)…

    El cobertizo está lleno de paja sucia y lleno de pulgas. La perrita tapa con su cuerpo a los 4 o 5 cachorros que acaban de nacer y nos enseña los dientes.Esa misma perrita, al día siguiente nos sigue durante unos cuantos km… y yo me pregunto por qué los humanos somos tan frágiles y los animales tan fuertes… de todas formas… en otras culturas, las mujeres son mucho más fuertes que nosotras (pero ahora me iría por los cerros de Úbeda).

    Después de toda esta reflexión, los que dormían la siesta en el refugio fueron bajando poco a poco al bar y ocurrió lo que ayer conté.

    Como no había otra distracción, fuimos a misa (casi) todos. Quedé alucinada de ver que casi todo el mundo se levantaba para ir a comulgar. Incluso me sentí mal por no hacerlo yo también. Esa comunión habría tomado un nuevo significado, simbólico, lo que expresa realmente la palabra co-munión…. otra vez estoy metida en los cerros de Úbeda…

    Estoy apartada de la Iglesia, no porque me haya apartado yo, sino porque es la propia Iglesia la que no me deja pertenecer a ella. Parece ser que vivo en pecado (juas), no sé por qué entré a oir la misa, total… una ceremonia más!

    http://laltreblogdelarare.blogspot.com/

  3. 2009 Agosto 9

    DEL DIARIO PEREGRINO DE RAÚL, CAMINO DE SANTIAGO/ 08

    Noche de despertarme y volverme a dormir. De nuevo sobre una colchoneta…He hizo frío…Tuve que ponerme 2 mantas sobre el saco…Por la noche se nota que refresca.
    Desayuno todos juntos y salida sobre las 8′45h.
    Hoy será un día fácil, pese a la caminata de 12km (desde Villafranca Montes de Oca – San Juan de Ortega).
    Estoy muy contento. Todo ha ido muy bien. Tosantos – Villambistia - Espinosa del Camino…Todo seguido. Únicamente paré para quitarme la cazadora naranja. Camino fácil. Más cultivos de trigo y cebada.
    Y una sorpresa: De Espinosa del Camino a Villafranca: 3′7km en 40 minutos…
    Al llegar allí, varios de los peregrinos fuera del bar…pero yo no me paro. Cojo la etapa de los 12km sabiendo que en algún momento me pararé.
    Subiendo una cuesta, al poquito llegué a una zona con mesas, muy bien acondicionada y ahí si que paro para almorzar algo. Unas vistas preciosas de las montañas, del valle…
    Allí que me pasó Simone (la chica italiana), los alemanes…
    Un rato hablando con el señor que subía con Simone: Eduardo Zamora. Un señor muy majete que ya me dice: El agua de esta fuente es mejor que la de las fuentes de allí abajo, en el pueblo: Aquí al estar más alto, no arrastra contaminantes…
    Más subida y de repente la cima, pero nada de bajada rápida. Parecía que la cima no terminaba. Al tiempo de bajar se terminaron los pinares…
    Me gustó torcer el camino y ver que los pinares se acababan y aparecía ante mi campos sembrados combinados con pinos. Y por fin los tejados…Todo genial…
    La llegada a San Juan de Ortega con su monasterio muy bien restaurado…Una maravilla…Se podía ver la iglesia por dentro. No había visto ninguna con esa forma por dentro…con 2 super columnas frente a la entrada…
    Y como el albergue estaba cerrado por obras (aprovechando que el párroco había fallecido un mes antes) decido seguir hasta Agés.
    Llegada muy rápida (únicamente 3′7 km desde San Juan de Ortega).
    El pueblo muy bonito. Tranquilo. Con señorío. Muchas casas castellanas, estilo medieval (con bigas en sus paredes).
    Problemas con el albergue de Casa Caracol (el que nos habían recomendado en Tosantos).
    Lleno con 6 personas. Pero los otros 2 albergues no me gustan. El municipal junto a un bar. Y el nuevo…demasiado nuevo. Además entrando en el pueblo me ve un grupo de personas que estaban charlando en la calle, y un señor le dice a una chica: – ¡Ale!, acompaña a este chico al albergue…(una chulería por creer que me quedaré en su albergue de ¡7 euros!/noche. Pero , ¿qué negocio es este…?).
    Al final decido irme hasta Atapuerca, pero al preguntar a la hospitalera de Casa Caracol por la dirección a seguir, esta me comenta que si quiero puedo poner un colchón en el suelo y dormir allí.
    La idea me parece estupenda. Este albergue es precioso. Una casa super auténtica…Además allí estan Hugo, Victoria, Yosuke (el japonés), Jesús, Thomás (el belga que está haciendo el camino desde su país…) y Conny.
    Paz, la hostelera, me parece genial. Está de paso. Es amiga de la verdadera dueña de la casa. Una extranjera que se instaló allí, y por le cuenta Paz, no todo ha sido de rosas con el pueblo. Parece ser que no les gusta que esté este albergue porque se lleva clientela. Según Paz, puso un día carteles y al día siguiente por el suelo…
    Me instalo, una ducha, comida de Hugo: pasta + choricito de la zona (un regalo que le hicieron a Paz) + fruta.
    Todo estupendo. Charla fuera del albergue todos juntos. Paz nos relata su odisea con la eliminación de los árboles que estaban frente a la casa, y que con la remodelación de la calle los han sustituido por otros nuevos, pequeños.
    Tomamos un té hecho por Conny.
    Cena: Crema de calabaza con picatostes y huevo rallado + manzanas asadas en compota, con yogurt.
    Me fuí a la cama sintiendo que parecía que estaba en familia.

    NO TE PIERDAS:
    Villafranca:
    Antigua sede episcopal de Auca, su primer obispo fue San Indalecio. Sus antiguos pobladores fueron de origen franco de donde proviene su nombre. Fue parada importante en el pasado y así consta en crónicas medievales. Iglesia de Santiago Apostol (s. XVIII), en ella se encuentra una pila de agua bendita realizada con la concha más grande del Camino. Hospital de San Antonio Abad y ermita de Nuestra Señora de Oca (a dos kilómetros) donde se venera a San Indalecio. También existen a la entrada de Villafranca unas ruinas del monasterio mozárabe de San Felices. Tiendas y buenas panaderías de horno de leña. Buen lugar para almorzar.

    San Juan de Ortega:
    El santuario está emplazado en plenos Montes de Oca donde antaño era un lugar propicio para asalto de los bandidos que acechaban el Camino. San Juan de Ortega fue el fundador de la iglesia y del hospital. El Santo cuando regresó de Jerusalén se convirtió en el más fiel colaborador de Santo Domingo y juntos construyeron hospitales, puentes, calzadas e iglesias al servicio de los peregrinos. Para ver en San Juan de Ortega están el templo monacal y el sepulcro del Santo que son de estilo gótico. La capilla de San Nicolás de Bari (S. XII) es un bello ejemplo románico y tiene planta de cruz griega. El día 21 de marzo y el 21 de septiembre a las 17:07 (hora solar) un rayo de luz entra por una pequeña ventana y va iluminando todas las escenas de la Navidad durante 10 minutos terminando el haz solar en el centro del ábside de la nave.

    http://micaminodesantiago2008.blogspot.com/

  4. 2009 Agosto 17
    María Camino Enlace permanente

    DEL DIARIO DE JUAN MIGUEL GRAU, PEREGRINO DE MIAMI…

    Poco antes de llegar a la población de VILLAFRANCA MONTES DE OCA y a la derecha del camino, se pueden apreciar los restos de la cabecera del templo prerrománico San Félix de Oca, lugar donde recibió sepultura el fundador de Burgos el conde Diego Porcelos. Aquí examinando el templo conocí a Luiz Carlos Marques Silva, profesor universitário de física en Saö Paulo, Brasil, con el cual hice una gran amistad. Luiz Carlos estaba filmando un documental del Camino, el cual me ragaló a los varios meses de terminada la producción. El documental filmado durante el mes de Mayo y Junio recorre todo el Camino Francés hasta llegar a Santiago de Compostela. Fue muy emocionante ver el documental varios meses después de mi Camino y volver a disfrutar de las vistas, paisajes y peregrinos que hicieron el Camino conmigo. Desde este punto caminamos juntos hasta el Albergue del Ayuntamiento de Villafranca Montes de Oca. Charlando con Luiz Carlos en el camino me contó que éste era su segundo Camino y que le había gustado tanto la experiencia del primero que decidió regresar para realizar el documental.

    Antiguo albergue de peregrinos San Antonio Abad, fundado por la esposa de Enrique II en el 1380.

    Paseando por Villafranca Montes de Oca, comunidad con menos de 150 habitantes, me fijé que había un Centro de Salud Ambulatorio de la Seguridad Social. Tenía un letrero que decía que el doctor regresaría después de la siesta. Decidí esperarlo, pues ya hacían varios días que me afligía la tendinitis. El Dr. Pedro María Piñero Gutiérrez me atendió y recetó un anti inflamatorio y pildoras para el dolor. Me aconsejó descansar el resto del día y comprar las medicinas al día siquiente llegando a Burgos pues en Montes de Oca no las tenían. Después de concluida la consulta le pregunté cuanto le debía y me respondió que nada, que solo le saludara al Apóstol al llegar a Santiago de Compostela. Le di mil gracias y nos despedimos con un “Buen Camino”. Después de la consulta busqué refugio en el “Albergue Hospital Villafranca Montes de Oca” y una vez acomodado me fui a tomar unas cañas al “Bar El Puerto” donde vi esta graciosa losa colgada de un estante. Por la noche cené con Luiz Carlos y un peregrino español octogenario, veterano de varios Caminos, el cual estaba muy preocupado por el insomnio que le estaba afectando en las últimas noches. Luiz Carlos y yo le aconsejamos que dejara de pensar tanto en el sueño y que continuara el Camino sin preocuparse. Esa noche fue la última vez que lo vimos, espero que haya terminado su Camino con paz y salud. Buen Camino!

    Uno de los tramos más interesantes del Camino, los temidos y legendarios Montes de Oca, que a tantos maleantes y bandoleros dieron cobijo en la antigüedad, es hoy una auténtica delicia atravesarlos por sus bellos paisajes. Hoy me espera una etapa muy fuerte y larga, pues quiero llegar hasta Burgos, tierra que vió nacer a mi abuela paterna, María Esteban Toledo, el 3 de Diciembre del 1899. La etapa comienza con una fuerte subida, seguida por un tramo muy agradable y de fácil descenso hacia el emblemático Monasterio de San Juan de Ortega.

    Llegando a San Juan de Ortega me encontré con Luiz Carlos Marques Silva y Mary Carmen.

    San Juan de Ortega nace en Quintanaortuño, Burgos, en 1080. Hijo de una familia adinerada, fue uno de los grandes promotores del Camino y junto con su maestro Santo Domingo de la Calzada colaboró en la construcción de puentes y caminos. Murió en Nájera en 1163. Su cuerpo fue trasladado al actual monasterio de San Juan de Ortega y enterrado en la misma capilla románica de San Nicolás que él ayudó a levantar. La iglesia románica, con tres hermosos ábsides y gran crucero, se terminó de construir a finales del gótico. En su interior se conserva un mausoleo del Santo tallado por Gil de Siloé de estilo isabelino. Son también de gran interés iconográfico sus capiteles, especialmente el que representa el combate del gigante Ferragut y Roldán, así como el triple capitel con el ciclo de la Navidad.

    http://www.juanmiguelgrau.com/camino_de_santiago

  5. 2009 Agosto 21
    La hospitalaria Enlace permanente

    DIARIO DE ÁNGEL SILVENTE

    Cuando llega continuamos la marcha ya mucho más despacio hasta Villafranca. El camino es casi todo bajada y la única parte mala son los últimos cientos de metros por el arcén de la N-120 pero ya está todo hecho.
    Han sido más de treinta y cuatro kilómetros, nuestra etapa más larga hasta el momento.

    Sin embargo llegamos con el tiempo un poco justo a Villafranca. El albergue ya está completo pero encontramos sitio en la base de acampada de la Junta de Castilla y León. No será la última base de la que nos sirvamos durante nuestra marcha por esta comunidad. El hospitalero de la base nos advierte sobre el terrible frío que hace por la noche. Más tarde comprobaríamos que es costumbre suya exagerar siempre, ya verás por qué. No quedan muchas horas de sol, así que hay que lavar cuanto antes y aprovecharlas para secar la ropa. Es domingo y a demás día de Santiago así que tratamos de ir a misa. Sin embargo esta fue a la mañana y ya no hay ninguna posibilidad. Por este mismo motivo las tiendas están cerradas. Solo queda abierto un bar. Pero dentro del bar hay un dispensario donde nos abastecemos de comida. No podemos comprar nada para cocinar pues si bien en las bases de acampada hay un camping -gas, no hay utensilios. En el bar y después de mucho tiempo vemos la televisión. El telediario de las nueve es desde Santiago y buena parte de las noticias tienen que ver con la festividad. Contemplando con gran cariño las imágenes de peregrinos en lugares por los que ya hemos pasado tenemos un sentimiento de regocijo y de vínculo con el Camino. La visión de la catedral de Compostela y del propio Santiago son para nosotros un profundo estímulo. Compostela es algo de lo que todo el mundo habla pero que nadie parece conocer. Es un lugar en tierras muy lejanas al que no estamos seguros de si algún día llegaremos.

    A la salida del bar nos encontramos con que está lloviendo. No es más que un chaparrón y en ningún momento deja de brillar el sol. Esa noche habría una buena tormenta. La cena se prolonga por la sobremesa con un peregrino – deportista que va haciendo etapas dobles de El País – Aguilar. Hay que acostarse. Ha sido una jornada larga y cansada. Hace frío. Esto no es de extrañar en tierras burgalesas, menos aún si tenemos en cuenta que estamos a unos setecientos u ochocientos metros de altura ya metidos en los montes de Oca. Acostándonos me doy cuenta que mis botas no pueden durar mucho. El interior de la suela se está despegando y se desprenden trozos de goma. Tendré que inventar algo para llegar a Burgos con este calzado. Allí podré encontrar a un zapatero. Pero hasta entonces aún nos quedan dos etapas por tierras bastante despobladas.

    Día 10
    26 de julio
    20,2 km.

    Realmente el Camino no pasa por Olmos de Atapuerca. El pueblo queda a un par de kilómetros de la ruta principal. Bueno, para hacer honor a la verdad no hay una sola ruta desde San Juan de Ortega hasta Burgos sino tres. El de Olmos es uno de esos tres. Nuestra variante no es la más corta, pero sí la que nos permite pasar por Atapuerca, donde se encuentran los tan importantes yacimientos prehistóricos.

    No madrugamos mucho esa mañana. Hace un día de pleno sol pese a la tormenta de la noche, que a pesar de todo no ha sido mala. Lo primero que hago es buscar un remedio improvisado para mis maltrechas botas. Con un poco de hilo de pita consigo fijar la suela para que no se siga desprendiendo. Ya a punto de salir aparece Miguel Angel, el Místico, y con cara de felicidad nos comenta lo bien que lo hemos debido pasar por la noche con “los relámpagos que nos arropan”. El buen hombre no lo decía de cachondeo, es más parece que lo viviera al decirlo.

    Nada más salir de Villafranca hay una subida muy empinada de unos veinte minutos. En seguida nos metemos en un bosque de robles bastante espeso. El suelo está cubierto de helechos, yerbas y otras plantas habituadas a lugares húmedos. No pisábamos un bosque desde las etapas del Pirineo y qué lejos quedaban ya. Pronto se suaviza la subida. La mañana está fresca por la lluvia de la noche. Con este ambiente las piernas caminan solas, incluso cuesta arriba.

    Hay una fuente a la izquierda de la senda con unas mesas de piedra. Allí encontramos a Gustavo, el argentino. Charlamos un poco con él y continuamos la marcha todos juntos. Personalmente los siguientes kilómetros se me hacen un poco largos por la lentitud del caminar y por las conversaciones historicosociopoliticofilosoficotrascendentales que me lleva esta gente. La zona de bosque espeso no dura mucho. En unos pocos kilómetros la densidad arbórea desciende bruscamente. Tiene pinta de que allí hubiera habido un incendio hace algunos años.

    Una gran bajada de suave pendiente nos conduce hasta San Juan de Ortega. Yo pensaba que era un pueblo, pero es un santuario con un par de casa al lado. El lugar es ideal. Está en el fondo de un amplio valle, en plena sierra. San Juan de Ortega fue colaborador de Santo Domingo y ayudó a los peregrinos en el tránsito por estas tierras en otro tiempo muy hostiles por las fieras y los bandidos. Está enterrado en la capilla románica que él ayudo a levantar. Esa capilla fue después ampliada gracias a Isabel la Católica y constituye hoy el monasterio gótico que podemos contemplar. Es una construcción de piedra grisácea que encaja perfectamente en el entorno. Yo creo que si viéramos el paisaje primigenio pensaríamos que le falta algo.

    El ambiente del conjunto invita a quedarse. San Juan podría haber sido un buen final de etapa. A demás dicen que en el albergue dan sopas de ajo a los peregrinos para cenar. Nuestra estancia en San Juan se limita a visitar el monasterio. La cripta es muy oscura y sencilla. Nada que ver con la de Santo Domingo: un foso de paredes frías y el sarcófago, en medio en un atrayente y misterioso ambiente. Cada equinoccio ocurre aquí el milagro de la luz: solo el 21 de marzo y el 21 de septiembre un rayo de luz ilumina el relieve de la anunciación tallado en un capitel.

    http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/angel.silvente.htm

  6. 2009 Agosto 22
    María Camino Enlace permanente

    Aún recuerdo, hace aproximadamente un año, me contó que el día 21 de Marzo se acercó al Monasterio de San Juan de Ortega en tierras burgalesas, para ver ese fenómeno que ocurre coincidiendo con el equinoccio de primavera y admirar el espectáculo único y bien llamado “apoteósis de la luz”, cuando un rayo de sol equinoccial penetra por la ojiva de la fachada, aproximadamente sobre las cinco de la tarde y recorre el capitel de la Anunciación ofreciendonos una secuencia de imágenes como si de algo mágico se tratara. Un acontecimiento que dura aproximadamente unos cinco minutos, pero que en mi opinión nos envía todo un mensaje esotérico al mismo tiempo que nos habla de la fecundidad y de la vida, ya que en dicho capitel la talla presenta una sucesión de tallas que van desde la Anunciación, el Nacimiento a la Adoración de los Magos. Algo realmente magnífico que merece la pena ver; esperando eso si, que ese día luzca el sol y en ese momento no haya nubes.

    http://luisyanezabelaira.blogspot.com/2009/05/ponferrada-16-04-2009-presentacion-un.html

  7. 2009 Agosto 22
    María Camino Enlace permanente

    “O la de San Juan de Ortega, santo precursor de la fecundación, en especial de hijos varones, donde Isabel la Católica, trás siete años de matrimonio sin conseguir descendencia, acude al Santuario y ordena abrir la tumba del santo, de donde sale un ejembre de abejas dejando un penetrante olor a perfume; y al mes de su visita nacería el príncipe Juan, que moriría a los 19 años, y un año más tarde la princesa Juana”.

    http://luisyanezabelaira.blogspot.com/2009/05/ponferrada-16-04-2009-presentacion-un.html

  8. 2009 Agosto 26
    La hospitalaria Enlace permanente

    EX ORIENTE LUZ

    Abandonamos el pueblo por un camino que ascendía por una cuesta. Nos cruzamos con dos mujeres, una de ellas monja, que charlaban animadamente, nos saludaron con simpatía y continuaron con su charla.

    Poco después, y cuando ya se adivinaba Villafranca a lo lejos, al pie mismo del Camino, nos detuvimos ante las ruinas de monasterio mozárabe de San Félix de Oca, lugar especialmente apreciado por los primeros condes castellanos, a juzgar por las donaciones que a su favor hicieron en concepto de libros litúrgicos, ornamentos sagrados, molinos, dehesas, montes, viñas, manzanares, labranzas y algunas iglesias, etc…

    El mismo conde Diego Rodriguez Porcelos, repoblador de Burgos, manifestó un gran interés por la Bureba y por restaurar en Oca (Villafranca) la antigua Sede episcopal Visigótica que ejercía en el pueblecito de Valpuesta, tras la destrucción de Oca por los árabes. Al morir allá por el año 885 fue enterrado, según dicen, en éste mismo lugar de San Felix de Oca.

    Mientras ya nos acercábamos a Villafranca de Montes de Oca, nos alcanzó un peregrino como de unos veintitantos o treinta años de edad, con aspecto agotado pero decidido. Nos saludó y viendo que le dábamos de qué conversar unió su paso al nuestro. Nos contó que acababa de reiniciar el camino aquél día después de unos meses de paréntesis debido a que lo estaba haciendo durante sus vacaciones. Su intención era terminar ya esta vez en Santiago en cerca de 15 días.

    Nuestro nuevo amigo, que por el acento parecía leonés o asturiano, nos mostró un tatuaje que se había hecho al terminar la anterior etapa, una especie de cruz, y nos dijo que se haría otra al terminar el peregrinaje.

    - Son promesas que he hecho al Santo ¿sabéis?, sólo espero que al llegar hayan desaparecido todos los motivos que las provocaron.

    - Así lo esperamos –le dijimos mientras nos despedíamos de él en la puerta del albergue de peregrinos de Villafranca.

    No cuesta mucho volver a imaginar aquel escenario. Recordar, como si abriera de nuevo los ojos en aquél lugar, esa oscuridad nocturna en la que poco a poco, a medida que acostumbramos la vista, empezamos a adivinar las primeras formas: la imponente silueta de la iglesia parroquial, las fachadas de los edificios que nos rodean y una diagonal ascendente frente a nosotros, que marca el camino que debemos seguir.

    Eran las 7 menos 5 de la mañana. Iniciamos la marcha y pasamos al poco junto a un cementerio, después adivinamos lo que parecía ser la silueta de un gran árbol. Seguimos ascendiendo por el camino casi a tientas. Frente a nosotros todo estaba cada vez más oscuro.

    Pronto abandonamos el trazado de asfalto y tomamos un camino forestal, embarrado y cubierto de vegetación, penetrando de lleno en la espesura, por entre las sombras de la noche. A nuestras espaldas, cada vez más lejanas, las luces tenues de Villafranca de Montes de Oca.

    La verdad es que después de tantos kilómetros a la espalda caminando al descubierto, bajo un calor sofocante que nos hacía confundir las extensiones de trigo con arena, sentimos una enorme satisfacción al percibir que el clima se ha vuelto por fin más fresco.

    Lo peor era quizá que a esas horas caminábamos entre las sombras, ­-la novedad es también que tarda algo más en amanecer-, con miedo a tropezar al mínimo descuido.

    Afortunadamente para nosotros, los actuales no son ya momentos de temer un encontronazo con aquellos famosos bandidos y las temibles alimañas que infestaban los montes de Oca, de los que sembraron el terror entre los peregrinos e hicieron famosa en toda la comarca, y en la mismísima capital, esa frase que dice

    “Si quieres robar, vete a los Montes de Oca”

    sin especificar claro está, si se refería en ella a los temibles salteadores, o más bien a los inmisericordes mesoneros que jalonaban los bordes del camino a uno y otro lado de estos montes, facilitando al viajero no sólo el modo de encontrar alivio al peso de sus bolsas, sino también penitencia en su peregrinaje sin moverse de entre las paredes de la posada.

    En estos tiempos que corren, tampoco es muy posible que nos perdiéramos por el camino, como le pasó a un viajero tan experimentado como Domenico Laffi, que sobrevivió gracias al alimento que le proporcionaron las setas que encontró por aquellos montes.

    Pero, como no puede ser de otra manera, algo queda y lo sobrenatural parece seguir siendo patrimonio de estas tierras, y en ellas todavía uno puede recordar con cierta credulidad bonachona, la tan repetida historia del peregrino que murió por estos lugares, siendo resucitado después por el Apóstol en respuesta a las súplicas de sus padres.

    Así que mientras subíamos el puerto de la Pedraja estábamos preparados emocionalmente para cualquier aparición, cuando para anunciar la amanecida asomó de entre el azul tenue del cielo la forma de un pez dorado, de fuego se nos ocurrió pensar, que navegando sobre las aguas celestes acompañó nuestro camino durante un buen trecho.

    Continuamos nuestro ascenso por los Montes de Oca, en un entorno lleno de encantos y gratas sorpresas por sus irrepetibles panorámicas. Vimos cantidad de robles y helechos, después en el paisaje pasó a predominar el pino. Mientras amanecía y hablábamos de las excelencias de caminar en un entorno de estas características nos prometimos plantar un árbol antes de llegar a Santiago.

    Al pasar junto a la fuente de Mojapán un peregrino se desperezaba rápidamente, recogía sus bártulos y se puso a caminar por delante de nosotros, tras saludarnos.

    Aunque con el tiempo el camino puede terminar por hacerse aburrido, entretuvimos gran parte de nuestro paso charlando sobre esto y aquello, disfrutando del paisaje, tan diferente a lo que llevábamos visto desde hacía tiempo, y entretenidos siguiendo las numerosas flechas que hay hechas en el camino con piedras alineadas. Como si se tratara de un rito de paso más del camino añadimos en cada una de ellas una piedra cogida por nosotros mismos.

    Al poco, y después de haber llaneado durante un rato, nos encontramos a un lado el monumento a los fusilados en la guerra civil de 1936. De ahí seguimos paralelos a la carretera, bajamos una pequeña y empinada cuesta, cruzamos un puente de madera y luego otra cuesta igual pero para subir.

    Estando aquí, ya resuena a lo lejos la leyenda del Santo Juan de Ortega, llegan los ecos de una senda que cada vez se ve más abrumada por la presencia a veces histórica y otras legendaria de multitud de Santos, cuyos nombres muchas veces desconocíamos o creíamos ya extintos, pero que sobreviven en los habitantes de algunos de estos lugares.

    En estas proximidades queda aún fresco el culto a la leyenda de San Indalecio, uno de los compañeros de Santiago en su apostolado por la Península, que murió martirizado en una fuente no lejos de aquí.

    De San Felices de Bilibio, maestro y mentor de San Millán, aunque riojano, quedan aquí las ruinas de un importante cenobio, que vimos en la jornada anterior, e imágenes suyas en algunas de las parroquias que vamos encontrando por el camino. Gonzalo de Berceo cuenta que el de la Cogolla marchó a buscar para decirle eso de:

    merçet te clamo, de voluntat la pido,
    Por partirme del mundo voto e prometido,
    Quierote por maestro, por esso so venido.

    Entre claros y sendas, entre historias antiguas, saludos a peregrinos que encontramos al paso y el fresco rumor del aire enredándose entre las ramas de los árboles, terminamos por avistar a lo lejos la silueta de nuestra primera y más importante parada.

    Aquí estamos…

    Para nosotros, llegar a San Juan de Ortega tenía un significado especial, pues fue en este lugar donde hace algunos meses –el 1 de mayo concretamente-, se nos ocurrió y acordamos hacer el camino de Santiago. En el proyecto participamos 4 personas: nosotros dos y una pareja de amigos de Zaragoza, con quienes nos llevamos una etapa de diferencia desde que empezamos la peregrinación por culpa de la lesión que sufrió uno de ellos.

    La decisión de hacerla fue algo inmediata. Podría decirse que una hora antes no se nos hubiera ocurrido; de hecho llegamos a San Juan de Ortega casi de casualidad, para alargar con otra visita el último día de un puente que pasamos en Palencia.

    La fuerza que imprime al espíritu aquél lugar, el ambiente tan propicio a la vocación peregrina y ese “algún día lo haré”, que siempre rondaba en nuestra voluntad, fue suficiente para que unos a otros fuéramos animándonos y bosquejando el modo en que lo haríamos.

    No pudimos evitar el pensar que quizá algún día no muy lejano, pasaríamos por aquél mismo lugar como peregrinos.

    Aquí estamos…

    Eran las 10 menos 20 de la mañana.

    Mientras entrábamos en San Juan, la emoción, el fresco de la mañana, y esa confortable y acogedora quietud nos trajo el recuerdo de aquél niño nacido hace cerca de un milenio en Quintanaortuño, en el seno de una familia hidalga y devota, que le puso el nombre de Juan por nacer tras largos años sin sucesión, como ocurrió con el hijo de Zacarias y Santa Isabel.

    Con el tiempo este niño fue discípulo de Domingo de la Calzada, de quién aprendió su devoción, la ciencia de la ingeniería y la dedicación al cuidado de los peregrinos.

    Al poco de morir su maestro, decide peregrinar a Tierra Santa donde según cuentan pasó cerca de un año. Aprovechó su estancia para hacerse con una buena colección de reliquias de San Esteban, San Nicolas, San Donato, San Ambrosio, Santa Bárbara, Santiago, incluso una lengua de los Santos Inocentes, un Lignum Crucis y un cráneo de una de las once mil vírgenes…

    Pero tal bagaje no debió ser suficiente para proteger el regreso a casa del peregrino: a mitad de camino, una tormenta sorprendió a su barco, llegando al caso de que estuvo a punto de naufragar. El futuro santo pidió por su vida a Dios por intercesión de San Nicolás de Bari, prometiendo dedicarle una ermita si salía entero de aquella.

    Y fue así como en pleno camino jacobeo, en una zona de espesa maleza -urtica, de ahí tomó su sobrenombre de Ortega-, refugio hasta entonces de bandidos, edificó el templo en honor a San Nicolás.

    Cuentan que, durante la construcción de la capilla, los ladrones y salteadores salían de noche y derribaban lo que el santo había hecho de día. Pero él no se desanimaba y con paciencia llegó a convertir a algunos malhechores. De hecho, años más tarde el propio santo contará en su testamento que levanto aquél refugio para peregrinos por que el lugar “hasta aquí ha sido guarida de ladrones que de noche y de día robaban y mataban a muchos peregrinos que se dirigían a Santiago”.

    Al mismo tiempo levantó un hospital o albergue para acoger a los concheros que por allí pasaban. A este efecto fundó una orden de los Canónigos Regulares de San Agustín.

    Los peregrinos de toda Europa le tenían por un Santo milagrero pues por su intercesión los mudos recobraban el habla, los ciegos veían y los tullidos echaban a andar. Se le solía invocar especialmente para curar la esterilidad, quizá porque él mismo nació cuando sus padres habían perdido ya toda esperanza de tener hijos.

    La mismísima Isabel la Católica recurrió al Santo, y de resultas de sus oraciones tuvo a su hijo Juan. En acción de gracias, la reina levantó una capilla y el baldaquino de piedra donde se encuentra el sepulcro.

    A este santo ingeniero y pontífice debemos el trazado románico de su iglesia y el llamado “milagro de la luz” por el cual la luz que penetra en el interior del templo a las 5 de la tarde de los días de equinoccio -21 de marzo y 22 de septiembre-, ilumina un triple capitel en el que se representa el ciclo de la natividad.

    Al entrar al templo de San Juan nos cruzamos con un padre y su hija, de unos 10 años, que salían, los dos con su mochila y aspecto de peregrinos. Nos admiramos del ánimo e interés con el que la niña parecía seguir las explicaciones de su padre. Cosa rara en los tiempos que corren.

    Volvimos a coincidir con ellos en el bar Marcela donde, además de la peculiar amabilidad del joven que atendía la barra, nos percatamos de que ambos eran de nuestra tierra pues oímos cómo el padre explicaba a la hija lo que habían visto en euskera.

    Lo de la peculiar amabilidad del joven del bar viene a que según entramos en él, y al estar casi desierto el lugar, se me ocurrió saludarle y, para iniciar una conversación, decir

    - Parece que empieza tranquilo el día…

    - Si, hasta ahora –me respondió señalándonos-.

    A uno, que a veces puede pecar de ser bastante inocente, le pareció que era más la brusquedad en las formas que las malas maneras, y que no debía tenerse en ninguna cuenta. Como en la vida, a lo largo del camino uno se encuentra con gentes de los más variados caracteres y es a uno a quien le corresponde ofrecer la respuesta más adecuada en cada momento.

    Salimos del Marcela y nos dirigimos a un pretil que hay frente al albergue. Ahí estuvimos un rato sentados, disfrutando de las vistas, del frescor mañanero, mientras veíamos llegar a algún que otro peregrino. Pasó el que vimos despertar junto a la fuente de Mojapán, a un grupo de unos cuatro alemanes y alguno que otro que marchaba en solitario sumido no sé bien si en el agotamiento o en sus pensamientos. Seguramente serían las dos cosas.

    Después de un rato de descanso reiniciamos la marcha. A la salida de San Juan nos cruzamos con el padre y su hija que se disponían también a continuar.

    - Agur, que tengáis buen camino.

    - ¡Gracias! ¿de dónde sois? –nos preguntó mientras seguía ayudando a su hija a atarse la mochila.

    - De Donosti.

    - ¡No jodas! ¡Pues nosotros somos de la capital de Gipuzkoa! –nos dijo en tono que no dejaba lugar a dudas de que quería bromear.

    - ¿Y cual es esa?

    - Cuál va a ser… ¡Irún!

    Reímos y continuamos un rato con la broma. Después le preguntamos sobre el modo en que estaban haciendo el camino. Nos contaron que aprovechan los puentes y vacaciones para, poco a poco, ir haciéndolo

    - ¡Vaya, pues igual estamos haciéndolo nosotros!, ¿y hasta donde tenéis pensado llegar esta vez?

    - Hasta Burgos, le vamos a dedicar dos días y tampoco estamos haciendo muchos kilómetros en cada etapa para que la niña no se canse.

    - Nosotros también le vamos a dedicar dos días aunque nuestra intención es llegar mañana hasta Hornillos del Camino, a unos 15 o 20 kilómetros pasado Burgos.

    - Pues tenéis buen tiempo para hacerlo, si sigue éste aire fresco será casi como un paseo.

    - Desde luego, porque estas últimas etapas atravesar el sur de Navarra y toda La Rioja ha sido un tanto jodido por el calor; en cuanto llegaba el mediodía te asabas.

    - ¡Qué quieres, es lo que toca en verano!. Por eso nosotros no habíamos hecho ninguna etapa desde marzo, total… ¡no tenemos ninguna prisa!.

    - Nuestra intención es llegar el verano que viene, ya veremos lo que pasa…

    Nos despedimos de ellos, deseándonos de nuevo buen camino, y seguimos nuestra marcha.

    En nuestro paso por San Juan quedó pendiente algo que nuestra curiosidad de peregrino hubiera querido conocer: el famoso Calixto, un perro de pelo tirando a amarillo, propiedad de un vecino del lugar, y que acompaña a los peregrinos durante un tramo de su marcha.

    Como si de otro San Ganelón se tratara, que hasta donde yo sé es el único perro que ha sido hecho santo, cuentan que en su deseo de cuidar de los peregrinos ha llegado hasta Villafría, Burgos, e incluso se le ha visto pasar por Hontanas, y Carrión de los Condes, teniendo que volver luego por su cuenta a San Juan.

    Quedan también sin probar las famosas sopas de ajo que se sirven a los peregrinos que se hospedan en el albergue a pasar la noche, pero estas como acabo de decir son únicamente para quienes en su peregrinar hacen noche en aquél lugar. Es justo que así sea pues con ello se evitan los abusos y excesos de cualquier curioso que pasara por allá.

    http://www.exorientelux.org/

  9. 2009 Agosto 27
    La hospitalaria Enlace permanente

    DIARIO QUE NO PRETENDE SER PROFUNDO, SÓLO SIMPÁTICO.

    Es en Espinosa del Camino donde Paca y yo desayunamos. El bar es muy modesto y no tiene cafetera, pero su dueña es una mujer laboriosa que hace a los peregrinos café con leche en la cocina. Unas rosquillas fritas acompañan al café con leche. Se nos unen dos de los chicos (Los Alpinos) que conocimos en Roncesvalles y que hoy van por separado. Desayunan también dos italianas, de Roma.

    La mañana continúa lluviosa cuando llegamos a Villafranca Montes de Oca. Evitamos el bar donde paran los camiones, se nos avisó de que no es recomendable.

    Villafranca y empezamos a subir…

    Villafranca Montes de Oca, se inicia el puerto.

    Sellamos en el campamento-refugio (tipo Kosovo) que allí se ha montado. Comienza la ascensión del puerto de modo brusco, durará una hora. Lentamente, entre la niebla y la lluvia de la mañana, van apareciendo, primero, la fuente de Mojapán, luego el monumento a los fusilados en el 36 y, finalmente, después de algunos kilómetros de monte y pinares, San Juan de Ortega.

    Salva en la Fuente de Mojapan, calado como un pollo

    En la Fuente de Mojapán, con lluvia y niebla.

    Poco antes de llegar a San Juan de Ortega nos encontramos con Salo, la hija de Miguel el sevillano, que va con 3 de los 5 Alpinos. Se lo están pasando bomba. Sus risas se oyen desde lejos en el bosque. Les hago una foto con Paca entre ellos. Les dejamos, a la gente joven le gusta ir a su aire.

    ¿Dónde estaréis, muchachos?

    Salo, los Alpinos y Paca.

    Son las 12 cuando llegamos. El cura hospitalero abre a la una y no parece muy contento con la colaboración económica voluntaria de los peregrinos. El albergue es espacioso, digno y muy engastado en el camino, tiene agua caliente, pero no papel. El refugio es un monasterio con su claustro e iglesias. El cura es su único morador.

    Refugio de San Juan de Ortega

    San Juan de Ortega, final de etapa.

    En su dignidad, este sacerdote inspira respeto y al tiempo pena, la misma que emana de las personas que, dedicando mucho de su tiempo a los demás, rara vez son correspondidas.

    -”La misa es a las 7 y media para quien le interese, el albergue cierra a las 10 de la noche, el que se quede fuera que se entienda con los lobos. ¿Estamos?”.

    -”¿Padre, podemos colaborar con un donativo?”

    -”Sí, pero por favor, nunca admito más de diez mil pesetas. Echadlo en la caja de la pared.” Ironiza el cura, para añadir a continuación:

    -”¡Ah, se me olvidaba!, normalmente hago sopa de ajo para que cenemos juntos, pero ya llevo unos días que no la hago porque con estas aglomeraciones de gente no tiene sentido. ¿Estamos?”

    Comemos en el único bar que hay, la única comida que hay: huevos fritos, morcilla, chorizo, lomo y vino tinto. Bienvenidos al paraíso del colesterol. Perdón, olvidaba la ensalada. Cenamos lo mismo. El chico que atiende el bar es muy simpático y está deseando ayudar a los peregrinos.

    Aquí hay muchos “peregrinos” pero los que de verdad hacemos el camino andando nos conocemos entre nosotros. Somos pocos. Un autobús recoge, a última hora, a los falsos peregrinos que, vergonzosa y rápidamente, suben a él con sus macutos camino de Burgos.

    A las 10 todos en la cama. ¿Quién se arriesga a dormir al raso casi en pleno monte?. El cura de San Juan de Ortega no se anda con bromas, a las 10 cierra y se ha terminado. ¿Estamos?. Pues eso.

    http://www.atienza.info/camino/textos/Etapas32.htm

  10. 2009 Agosto 29
    María Camino Enlace permanente

    DIARIO DE UN MISIONERO JAVIERISTA

    Esta jornada resulta dura por el puerto que hay que subir (La Pedraja) y porque llueve en muchos tramos del camino, a veces con intensidad, y eso hace que vayamos con los pies mojados y encontremos bastante barro. En todo caso, el paisaje al inicio de la ascensión al puerto, con tantos árboles y helechos y con ese cielo encapotado, tiene para mí una intensa belleza. Poco a poco según subimos los helechos van desapareciendo, los árboles se van espaciando, el barro aumenta y todo se vuelve más prosaico. El final del puerto además engaña: creemos haber llegado cuando vemos el monumento a los muertos de la guerra civil, pero aún queda una fuerte subida hasta llegar arriba.

    La iglesia románica de San Juan de Ortega es muy bonita, están haciendo trabajos de rehabilitación en su interior. Esperábamos encontrar un pueblo a su alrededor, pero sólo hay unas cuantas casas, un bar… Nuestro plan de comprar aquí se frustra, y mucho nos tememos que en Agés, pueblo en el que pensábamos alojarnos, no encontremos plazas porque el albergue de San Juan de Ortega está cerrado. El cura del lugar, que se encargaba de hospedar a los peregrinos, murió, pero nos dicen además que las condiciones higiénicas del lugar lo hacían desaconsejable. Así pues, con cierta incertidumbre, seguimos hacia Agés por un camino precioso, muy arbolado.

    http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/antonio.serrano.insausti.htm

Escribe un comentario

Nota: Puede usar XHTML básico en sus comentarios. Su dirección de correo electrónico nunca será publicada.

Subscripción al comentario vía RSS