Jornada vigesimosegunda: RABANAL DEL CAMINO – MOLINASECA

2009 Agosto 1
by María Camino

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interior del albergue del pilar

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Albergue del Pilar en Rabanal del Camino

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<<Habrías asistido a un ritual indio en la Cruz de Ferro. Pero ella me dio algo también para ti. Y he grabado su cántico>>

- SMS -

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- 4308 – Anotaciones en el albergue Nuestra Señora del Pilar de Rabanal del Camino (LEÓN)

- 3667 – reflexiones del antes de Foncebadón

- De la experiencia iniciática que comienza en Rabanal del Camino… (LEÓN)

- Tomás Martínez ‘El último templario’ (MANJARÍN – LEÓN)

-Non nobis Domine non nobis sed Nomini Tuo da gloriam- (el lema templario de Manjarín)

- URCE Y ANTONIO

El viaje de la heroína

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11 comentarios dejar un →
  1. 2009 Agosto 7
    María Camino Enlace permanente

    DEL DIARIO PEREGRINO QUE HE COMENZADO A LEER HOY

    Todos los peregrinos estábamos inquietos ante una etapa que todos teníamos marcada como de montaña, sabíamos que había que ascender al punto más alto del camino. Llevábamos desde León en una ascensión suave pero constante, y hoy se culminaba llegando a uno de los puntos míticos del camino, la Cruz de Ferro. A las seis de la mañana comenzaron los ruidos y a las 6 y media me levanté. Lo primero que hice fue un masaje profundo del tobillo. Parecía que me dolía menos. Me puse las botas y desayuné en el albergue un café con leche y unas magdalenas.

    Todo el mundo se movía y se preparaba. A las siete con paso lento pero decidido comencé la marcha. En la subida me molestaba mucho menos el pie. El día estaba con niebla y en algún tramo lloviznaba. Efectivamente se notaba la subida. Para mi la jornada de ayer me ayudó a recuperarme. Iba adelantando peregrinos de todas las nacionalidades. Marchaba con el poncho y el pantalón de aguas.

    Casi sin darme cuenta, y unos tramos por sendero y otros por carretera llegue a Foncebadón. La niebla se intensificó y la subida disminuyó. A la salida del pueblo me perdí y tuve que seguir la carretera que me llevó hasta la Cruz de Ferro. Pude verla cuando estaba encima de la misma. Aquí los sentimientos son intensos.

    Dejé la piedra que había recogido en la Sierra Pobre de Madrid hacía más de un mes. Está había sido una compañera en mi bolsillo. Recordé a mis seres queridos y estuvimos todos allí reunidos mientras que rece un Padrenuestro en su recuerdo. Después de la fotos oportunas reemprendí el camino hacia el albergue de Tomás.

    Tuve que parar en este peculiar albergue que da calor al pobre peregrino. Un café, unas galletas y unas palabras de aliento calentaron el cuerpo y alma. Un rato después reemprendí la marcha.

    Durante unos centenares de metros todavía se sigue ascendiendo, justo hasta llegar a unas instalaciones del ejercito. Aquí se comienza una fuerte bajada, principalmente por carretera, hasta el pueblo del Acebo. Precioso pueblo de casas de piedra y balconadas de madera abiertas al exterior por escalinatas exteriores.

    Paramos en el bar de pueblo y degustamos un bocadillo de jamón y queso, rebozado y frito. Una bomba para el estómago. Salí sobre las 12 del mediodía y las nubes habían desaparecido y lucía un espléndido sol con él que sobraba la ropa de agua. Fui sólo hasta Riego de Ambrós donde encontré a un matrimonio mayor con los que entable una agradable charla sobre la religión y los caminantes a Santiago. La salida de este pueblo se hace por un paraje encantador.

    Con esa distracción nos saltamos una desviación y nos obligó a realizar el camino hasta Molinaseca por la carretera. Es un poco más largo y peligroso. De todas formas no nos importó demasiado, pues la conversación era apasionante. Cuando llegamos a Molinaseca me deje caer en el Mesón de la derecha a una apetitosa comida. Mis compañeros decidieron continuar hasta el albergue.

    Durante la comida entró un catalán y poco después un vasco, y como buenos peregrinos fuimos ocupando la misma mesa, para poder hablar del tema que nos apasiona, “El camino”. Ambos eran más jóvenes que yo y mucho más deportistas. Carlos, el vasco, realizaba el camino como una competición de fondo, hacía etapas de 50 a 60 kms.. En ese día venía desde Astorga. Andaba todo el día a un gran ritmo, 7 kms la hora, y apenas se comunicaba con los demás peregrinos. El otro, Joan, hacía etapas de 30 a 35 kms y le gustaba charlar sobre su Barça. Después del menú del día unos orujitos nos dieron fuerzas para reemprender los ocho kilómetros que nos quedaban.

    http://aig02.blogia.com/

  2. 2009 Agosto 9
    María Camino Enlace permanente

    DE LAS VIVENCIAS DE WILLIAM RAMOS…

    y vi que unos 8 kilometros mas de Rabanal estaba el mitico lugar de Manjarin, decidi tirarlo todo ese dia caminando y como meta llegar a ese lugar…El pueblo de Rabanal del camino estaba en una montana que se elevaba a mas de 1000 metros sobre el nivel del mar… ahi me detuve, fui a una fuente de agua, tome mucha agua y descanse bajo un arbol, me encontre con otra pareja de amigos y estuvimos hablando, le conte que queria llegar a Manjarin y el que hacia el camino por 2da ves, me dijo que si… que lo hiciera, que el lugar era increible… le pregunte que era lo que habia, a lo cual no quiso responderme, me dijo que era mejor que lo averiguara por mi mismo… Estaba intrigado, ya que sabia que el lugar era especial, pero no tenia idea como era… Luego del descanso decidi marcharme… las subidas seguian, iba solo en todo este bosque… seguian apareciendo serpientes en el medio del camino, pero casi no se les veia ya que cruzaban muy rapido, tampoco eran muy grandes… luego de una hora de subida se llega a un lugar clave en el camino… la famosa Cruz de Hierro… que se encuentra en el punto mas alto de todo el camino.. a mas de 1400 metros sobre el nivel del mar… una cruz bastante vieja, clavada en un monton de tierra en lo mas alto… Ahi se ven muchisimos trozos de roca y muchos papeles incrustados en la cruz con peticiones de la gente… Se dice en los tiempos medievales, que en este sitio todo el peregrino llevaba una piedra para arrojarla ahi simbolizando sus pecados, supuestamente debias llevar un piedra desde tu casa del tamano de tus pecados y arrojarla ahi en senal de liberacion… Todo pensamiento malo debia ser arrojado a la cruz… Asi fue… decidi tomar una piedra, pensar en todo lo malo que habia hecho y arrojarlo a la cruz… me quede un momento mas meditando, pensando y admirando la cruz… tome unas cuantas fotos y segui mi marcha… Desde ese punto ya se podia ver el paisaje Gallego, las montanas Gallegas y la Galicia esperandote al otro lado… el ambiente paso de ser un poco seco a muy colorido… muchos arboles, mucha sombra… y ahora en bajada, ya empezabas a descender, desde lo muy ultimo se veian algunos pueblos y unas vistas increibles.. muchos montanas… luego de algunos 50 min mas de camino, estaba desesperado, loco por llegar al famoso lugar… asi fue… de frente en una bajada que se unia a una carretera se veia un letrero ( MANJARIN ) ahi al frente estaba.. Dos casas viejas de madera… en una lomita a mano derecho… Llegue… me encontre con 6 miticos dandome la bienvenida… 4 jippies, un musulman y una chica Espanola… Bienvenido a Manjarin… Pase y tome lo que desee… esta es su casa….

    Luego de acomodarme, dejar mi mochila, tomar un cafe… me sente a hablar con los muchachos… Les preguntaba que donde estaba el famoso Tomas… me decian que habia bajado a buscar algo de su huerto… El musulman estaba tatuado de arriba a abajo, un tipo realmente exotico… Era Frances, no dejaba que le hicieran fotos… me contaba que el vivia en los bosques de mas abajo… en los bosques de Galicia y que habia hecho el camino mas de 9 veces.. pero que nunca dormia en Albergues… Siempre dormia entre los montes…me decia que el camino se habia perdido mucho ultimamente… ya que ahora estaba muy turistico, todo comercializado y muy sobre poblado… el decia que en los 90 cuando el lo hacia, no habia casi nadie y se respiraba mas tranquilidad… todo era mas barato etc…dice que le tenia fobia a los albergues… y tampoco queria saber mucho de los Franceses, el siendo Frances, por que decia que eran muy engreidos y muy ellos… Luego vi llegar una de las chicas mas preciosas de todo el camino.. fue como un angel a primera vista… Una rubia de ojos azules… intercambiamos una mirada fuerte… y la verdad era que estaba sorprendido por encontrar alguien asi en semejante lugar… pense que era peregrina, no le dije nada en el momento ya que pense que me la encontraria luego…. al rato llego el famoso Tomas, me pare lo salude, me pregunto que si me quedaba le dije que si… en el momento que me miro de arriba abajo y me dijo… Aqui no tenemos agua ni luz ni servicio ( Bano ) el bano, al monte, agua, una barrica detras y no tenemos luz electrica… le dije que no me importaba… que igual queria quedarme… me miro en senal de decir que si y se marcho…Me quede hablando con los jippies y esperando a ver la chica rubia… que nunca llego… Hacia un frio terrible y yo no tenia abrigo… hacia tanto frio por que el sitio era entre el medio de bosques como salvajes, montanas… y mas de 1000 metros de altura….La chica Espanola me dijo que si queria dar una vuelta y fui con ella, me consiguio un abrigo… nos paseamos un rato por los alrededores… habian unas vistas increibles… todo el verdor de Galicia… En la noche sirvieron una cena… era una ensalada, con papas y carne… Yo nunca habia comido ensalada y desde que empeze el camino, ya comia todo lo que aparecia… me comi todo… como si hubiera sido el plato mas exquisito del mundo o el plato mas gourmet… Ya una hora mas tarde, nos fuimos a la cama… al lado de donde estabamos habia otra casa en madera, vieja, sin nada de lujo, donde habian como 10 camas… y una pequena calefaccion de lena… Coji la primera cama que encontre… me tire y descanse hasta el otro dia, los pies seguian doliendome ya que el doctor me habia dicho que solo podia caminar 20 kms y ese dia habia tirado mas de 33 por que queria llegar a ese sitio, era mi meta… Ahi estaba… Manjarin…

    l otro dia me levante tarde, a eso de las 11:00 Am, sali, me aliste y ya todos los del dia anterior se habian ido… solo quedaba el Musulman, un Portugues, que era otro que se quedaba en Manjarin por temporadas a ayudar a Tomas y el hijo de Tomas…me quede hablando con ellos dos y con el hijo de Tomas, hasta ese momento no sabia que era su hijo… Llego luego Tomas y empeze a hablar con el… era muy discreto, hablaba muy poco, pero siempre estuve haciendole preguntas ya que todo me intrigaba… en la entrada de la caseta, habian dos espadas clavadas, espadas de la orden templaria… Resulta que Tomas pertenece a la orden templaria… es decir ellos son, mitad monje, mitad soldado… al frente de la caseta se ve un letrero que dice: Solados a casa ya… El esta en contra de todo tipo de guerras… realmente una filosofia muy distinta, unica… mucha vision… muchos conocimientos… estuve viendo las fotos de el… fotos con personas famosas… hijos de reyes… tambien veia como iban gente en sus vehiculos, simplemente para hablar con el, contarle cosas… gente que nisiquiera estaba haciendo el camino…sin duda tenia algo… un aire misterioso pero muy sabio… Le conte de mi problema del pie,que me dolia mucho, me dijo que me fuera al huerto abajo y que al lado del rio, buscara un cesped y que me paseara varias veces por ahi.. Asi lo hice, me quite el calzado y empeze a caminar por la hierba… Era un masaje completamente natural, se sentia esa energia, es que sin duda el sitio brindaba energia por todas partes… esa naturaleza viva, ese bosque salvaje, todas esas montanas… Naturaleza pura… virgen… Luego subi y empeze a darle una hojeada a los libros que el tenia, libros sobre la persona de Jesus, religiosos, espirituales, habia de todo… Mas tarde llego la senora de Surafrica, mi amiga que habia conocido de etapas anteriores, se alegro mucho al verme y me dijo que queria quedarse esa noche… Mientras estuve con ella, llego nuevamente el angel… La chica rubia de la noche anterior que ya la tenia olvidada… Me vio y se sento a mi lado y me dijo Salut, Bon soir… Era Francesa… le conteste Hello… Empezamos a hablar y le pregunte que donde estaba, que donde habia dormido, que si era peregrina… me contesto que no, que ella se quedaba en una casa rodante que tiene un tio a unos 10 min del lugar… pero que le gustaba pasearse por ahi ya que sabia que era un sitio del camino…Me contaba que vivia en Paris y que habia venido 1 semana a ese lugar, por que sabia que ahi estaria fuera de stress y olvidada de todo… Estudiaba diseno de modas y tambien le gustaba la fotografia igual que a mi… Nos sentamos en la grama con vista a las montanas y charlamos por un buen rato, me invito a su casa en Paris, me dijo que me mostraria el verdadero Paris, no el Paris turistico, intercambiamos emails, etc… luego se le hacia tarde y se regreso a donde su tio…volvi y ya habian varios peregrinos que querian quedarse en Manjarin…me uni a las conversaciones de Tomas con el musulman… luego Tomas empezo a hablar de algo bastante misterioso… Resulta que al frente de donde estabamos a lo lejos se veia una montana y esa montana en la cima tenia algo raro… era como unas grietas que formaban una especie de figura… Tomas nos pregunto que si nos habiamos dado cuenta… observandola bien.. era cierto.. se veia algo… una especie de ave… yo insistia en que me explicara que simbolizaba pero, no me contestaba,o me decia cosas que yo no entendia… Luego me dijo que eso era una senal cosmica… pero seguia sin entender… Siempre estuve haciendole preguntas de la orden templaria, del libro de Paulo Coelho – El Peregrino… me decia que Paulo Coelho era buen escritor, un tipo culto, leido, pero que realmente su libro no llena nada sus espectativas, ya que no habla del verdadero significado del camino… por que el dice que Coelho hizo el camino en auto bus en el 92, que nisiquiera vivio lo que es el camino…pero que a partir de ahi, invento una historia y ligada a los templarios y se hizo muy famoso… pero que realmente no es la escencia del camino… y asi lo creo yo… Algo muy curioso… Me conto una anecdota que unos anos atras… Un chaman visito el pueblo de Manjarin… y cuando estaba frente a la casa.. pregunto que quien era el hombre que vivia ahi…a lo cual lo mandaron a buscar a el… cuando el llego, el chaman estuvo hablando con el y observando el panorama, los bosques, las montanas y al ver la senal frente a la montana se detuvo y le dijo… Mira…ves esa senal en la montana? el le contesto que si…El chaman le pregunto que si el sabia que significaba y el le contesto, que a su entender esa era el Aguila de Mexico… a lo que el Chaman le dijo que si, que estaba en toda la razon, y le dijo… pero.. sabes cual es mi nombre? -no, contesto Tomas… Pues mi nombre es precisamente el nombre que lleva esa Aguila… Tomas le dice, pero esa senal que significa? alguna simbologia para mi? Y el chaman le dijo -No, esa senal es precisamente para mi,es lo que estoy buscando y por el cual vine aqui… Hasta Luego…Tomas me dijo que me quedara, que reposara y que cuando me sienta bien del pie que me podia ir… me dijo que me quedara los dias que fuera necesario… y asi fue… decidi quedarme no solamente para mejorarme del pie… sino para purificar mi alma…llenarme de conocimientos, de cosas nuevas… Manjarin… un sitio que muchos obviaban, por que habia poca comodidad, no habia luz electrica, banos.. pero que importa? todos estabamos felices, llenos de energia… nos hemos dejado arropar por lo material… nos hemos olvidado de las cosas que Dios nos ha dado… una naturaleza pura… viva… cada cosa en el camino fue una ensenanza… y la ensenanza mas grande plasmada por Tomas: ” El que no vive para servir, no sirve para vivir ” Me contaba que antes tenia una vida normal, tenia su familia, trabajo… pero que luego de entrar en la orden templario, tuvo un llamado y decidio dejar todo… Se dedico a ayudar a los otros alejado de las civilizaciones… por eso se mudo a ese pueblo abandonado… a ayudar a los peregrinos… tambien habia participado en huelgas de hambre en protesta contra asuntos politicos… un sin fin de actividades para el bienestar del mundo… un tipo con mucha vision…interesante… Mistico… El gran Tomas de Manjarin… Aunque yo conocia poco de el, creo que me nutri lo suficiente… fue una experiencia totalmente innovadora los dias en Manjarin… Ese dia cenamos en grande ya que era el 14vo aniversario de el albergue de Manjarin… 14 anos al servicio del peregrino… cenamos un cordero con ensalada… y tomamos el vino… estuvimos hasta tarde charlando y compartiendo… Hacia un frio terrible… luego prendimos la calefaccion en las habitaciones y todos a dormir…Aqui inicia otro nuevo ciclo para mi dentro del camino… luego de mi despedida con Tomas y los demas en Manjarin, emprendi el camino solo nuevamente… durante el trayecto iba viendo ese increible paisaje y la montana de la figura cada ves se hacia mas clara, ya que me acercaba mas… En el proximo pueblo luego de Manjarin, conoci una chica Argentina que se llama Soledad… aqui inicia otro periodo ya que al conocerlo a ella, tambien conoci otro grupo de jovenes de entre una edad de 22 a 26 anos que fueron de los que mas me marcaron… Me pare en una cafeteria y nos sentamos juntos la Argentina y yo… Empezamos a hablar y nos familiarizamos rapidamente… Seguimos en direccion a Ponferrada y durante el trayecto vimos a los muchachos de los que hablo, eran 2 Mexicanos y dos Catalanes ( Hugo, Tomas, Carlos, Joan )…ellos ya conocian a Sole, se pararon la saludaron, ella me los presento… era primera ves que los veia… seguimos nuestra ruta y dejamos los muchachos atras… El camino fue muy bonito… ibamos super entretenidos contandonos cosas… ella me contaba que hacia el camino, por que se habia divorciado recientemente y habia decidido ir a caminar para olvidar un poco y pensar que hacer con su vida… regenerar su vida… Soledad fue increible, una chica muy dulce… simpatica, sencilla, que sabe escuchar… me dio muy buenos consejos de todo tipo, ya sea de noviazgos, o como de la vida, me conto su experiencias cuando joven que viajaba mucho por Europa, con el que era su esposo etc… bastante interesante… Durante el trayecto encontramos un pueblo que estaba como a 8 kilometros de Ponferrada que tenia un puente medieval y debajo cruzaba un rio… Habian muchas personas en el alrededor del rio, tomando el sol, otros banandose… A mi me cayo como del cielo.. nos sentamos en un bar cerca del puente, nos tomamos unos refrescos y luego de un descanso me meti en el agua… El agua estaba super fria, pero era una agua revitalizadora… me cayo como una terapia, no dure mucho ya que no aguantaba el frio.. pero la verdad es que me regenero despues de esa jornada de tanto sol y tanta caminadera… Luego, llegaron otros peregrinos, algunas chicas tambien se metieron al rio, nos quedamos compartiendo un rato y luego nos marchamos… llegamos por fin a Ponferrada, donde de bienvenida te encuentras con el castillo de Ponferrada… Aunque estaba en proceso de remodelacion o mantenimiento, era admirable la calidad del mismo… Nos encontramos ahi mismo con el Chema, el senor Espanol que conocia de antes… nos quedamos hablando un rato y luego nos fuimos al albergue… Alla vi por segunda ves, una chica que me habia encontrado en etapas anteriores, decidi hablar con ella, era Italiana… se llamaba Manuela… cenamos juntos, y se quedo con nosotros un par de dias… Me conecte a internet, me quede hablando con el chema y las chicas y luego nos fuimos a dormir…

    http://porsiempreperegrino.blogspot.com/

  3. 2009 Agosto 17
    María Camino Enlace permanente

    DEL DIARIO DE JUAN MIGUEL GRAU, PEREGRINO DE MIAMI…

    Me levanté acordandome del refrán en latín de los Monjes Benedictinos que dice “Vita Communis Maxima Paenitentia”, pues casi no pude dormir por los ronquidos de un peregrino alemán que no paró de roncar en toda la noche. Con mis tapones para los oídos puestos, aún se podían escuchar los fuerte ronquidos. Varios peregrinos trataron de callarlo tirandole cosas y gritandole para que se despertara pero fue imposible. Algo gracioso ocurrió cuando una peregrina alemana se levantó de la parte de arriba de una litera y se acerco al peregrino, de repente pude ver que la mujer le metió un fuerte golpe al roncador en el pecho, y el alemán se despertó por unos segundos gritando del susto. Los peregrinos que pudimos ver lo ocurrido en la oscuridad nos hechamos a reir y el alemán inmediatamente siguió durmiendo y roncando. Así continuó la roncadera hasta la mañana. Esta noche me quedaré en un hotel para tratar de reponerme del sueño perdido. Amaneció sin lluvias, con temperatura agradable y buen sol. Hoy me toca una etapa de 25 Kms empezando con un fuerte y continuo ascenso hasta llegar a la Cruz de Ferro a 1504 metros de altura. Tuve la grata compañía de Mercedes durante esta etapa, lo cual hizo el camino más entretenido y agradable.

    Llegando a la Cruz de Ferro nos encontramos con Sandra y Besnd, lo cual nos alegró mucho, pues así pudimos compartir en uno de los lugares más mítico y emblemático del Camino. La tradición peregrina es dejar en la Cruz de Ferro una piedra traída de casa, lo cual es símbolo de todo aquello que nos vamos desprendiendo en el Camino. Yo dejé arena de Miami Beach y rezé por mi querido amigo de Puerto Rico, Raul Feliciano, fallecido en un accidente de motocicleta en Homestead, Florida en el 1983 con 20 anos de edad. Que Dios te tenga en la Gloria y Buen Camino Raul!

    Muchos peregrinos acostumbran a dejar además de piedras, fotos y recuerdos de fallecidos y enfermos. Es muy emotivo ver toda clase de oraciones y promesas pegadas a la Cruz de Ferro.

    Oración de la Cruz de Ferro.

    Señor, que ésta piedra que arrojo a los pies de la cruz salvadora, símbolo del esfuerzo de mi peregrinación, sea la que, llegado el instante en que se juzguen los actos de mi vida, sirva para inclinar la balanza a favor de mis buenas obras. Así sea. Amén.

    Hacia Manjarín.

    Pasamos por Manjarín, donde se encuentra un sencillo y rústico albergue atendido por Tomás, uno de los hospitaleros más singulares del Camino por su exclusiva dedicación a los peregrinos a pesar de la dureza del lugar. Por su afición a todo lo relacionado con la legendaria “Orden del Temple”, se autodefine como el único y último Templario.

    Poco después de Manjarín, se alcanza la máxima altitud de 1520 metros al pie de una base de telecomunicaciones del Ministerio de Defensa. A partir de ahí, un prolongado y fuerte descenso del monte Irago, casi 17 kilómetros, alternando con atajos y la propia carretera nos conduce hasta Molinaseca. Antes se pasa por los pintorescos pueblos de El Acebo y Riego de Ambrós.

    Llegando a “El Acebo”.

    Pintoresco y bello pueblo tradicional del Camino, el cual se atraviesa por su Calle Real. Paramos en un bar del pueblo para comernos unos bocadillos y nos encontramos con Maura, Laura y Ginger.

    Descenso hacia Molinaseca.

    Santuario de las Angustias.

    Entrando a Molinaseca por el puente románico que cruza el cauce del río Meruelo. Al fondo la iglesia parroquial.

    Me hospedé en el Hostal-Mesón El Palacio, ubicado al comienzo de la Calle Real, después de cruzar el puente romano. Cené en el restaurante del hostal y logré recuperarme del sueño y cansancio atrasado de la noche anterior.

    http://www.juanmiguelgrau.com/camino_de_santiago

  4. 2009 Agosto 18
    María Camino Enlace permanente

    DEL DIARIO DE UNO DE LOS HOMBRES QUE MÁS ME GUSTAN ANDANDO Y NARRANDO PERO QUE AQUÍ SE SIENTE ENFERMO…

    Faltan diez minutos para las nueve de la mañana cuando abandono el albergue junto a Santiago, con quien realizaré las próximas cuatro etapas. En el día de hoy pretendemos llegar a Ponferrada, situada a unos veintisiete kilómetros de distancia. Por terreno montañoso ascendemos hasta la Creu de Ferro y Manjarín. Hasta la célebre cruz avanzamos penosamente evitando placas de hielo y pisando nieve. Mi compañero se resbala y se da un buen batacazo. A lo lejos diviso lo que tiene que ser la Creu de Ferro, y así es. Se trata de un mástil alto con una pequeña cruz arriba (1504m de altitud). Su simplicidad contrasta con su antigüedad y con el hecho de que es uno de los puntos más emblemáticos del Camino. Desde este punto, cansados ya del sendero, continuamos por carretera. En el refugio de montaña de Manjarín, situado a unos 1400m de altitud, don Tomás nos sella la credencial. De él se dice que es el último templario con vida. Un cartel colocado junto al refugio nos indica diferentes distancias: Finisterre a 295km, Jerusalem a 5000km, Roma a 2475km, MachuPichu a 9453km, México a 9376km, Munich a 2478km y Santiago a 222km.

    El descenso hasta Molinaseca (580m), de unos quince kilómetros de longitud y cerca de mil metros de desnivel, se hace pesado e interminable debido en parte a que es más largo que el sendero. La sinuosa carretera nos marea, estamos cambiando de rumbo constantemente; me recuerda a las etapas de montaña de diferentes vueltas ciclistas. El único pueblo que cruzamos es El Acebo, de casas de piedra con tejados de pizarra. Hace un tiempo, sus habitantes quedaron exentos de pagar impuestos al rey a cambio de colocar ochocientas estacas que ayudasen a marcar el camino a los peregrinos. Observamos un monumento en forma de bicicleta erigido en honor a un peregrino alemán que murió en este lugar. Santiago camina a un ritmo más lento por lo que de vez en cuando hago paradas para no separarme mucho de él. Al llegar a Molinaseca tiene los pies doloridos por las botas de alta montaña que lleva puestas. Según me cuenta, no son suyas, sino de su hermano, un alpinista que ya ha hecho algún cinco mil como el Elbrus y está planeando el ascenso al Aconcagua. A través de un puente románico atravesamos el río Meruelo, donde gozan de una playa fluvial en verano. Un cartel indica que no se debe saltar desde el puente debido a la poca profundidad del invento. Atravesamos el bonito pueblo por una calle peatonal en la que hay varios turistas, se nota que hemos dejado atrás las montañas y su soledad.

    Los ocho kilómetros que restan hasta Ponferrada los hacemos por una acera junto a la carretera. Se hacen muy pesados por el cansancio acumulado. Vemos de lejos la ciudad pero tenemos la sensación de que nunca llega. Cansados alcanzamos el albergue de peregrinos San Nicolás de Flüe. Un señor mayor llamado Evaristo nos atiende; debemos depositar un donativo en la hucha. Dejamos los trastos en la habitación y una amiga de Santiago (Yasmín) nos lleva en su coche a comer a un lugar llamado “Cubelos, casa fundada en 1880”. De primero nos sirven un caldo de berza que le sienta bien al exhausto peregrino. De segundo me ponen algo de pollo mientras que ellos optan por pulpo con patatas. Ellos se decantan por vino mientras que yo me bebo una CocaCola. La cuenta es de treinta y ocho euros y sólo me dejan aportar diez. En la farmacia Santiago se compra algunas cosas para los pies, y Yasmín nos lleva al albergue donde descansamos hasta las 18:30 que comienza la misa del peregrino. Se trata de la tercera y última a la que asisto en mi Camino; anteriormente he estado en la de Roncesvalles y en Los Arcos. Ante la iglesia llena de gente mayor, el cura nos llama a los dos y nos bendice: vierte un líquido sobre nosotros mientras dice algunas cosas que lee de un papel.

    Llamo a casa para comentar a mis padres que me sabe mal regresar habiendo andado tan pocos días después del largo viaje de venir hasta aquí y el que me espera de vuelta, pero que por otro lado no estoy disfrutando del Camino sino que lo estoy pasando mal. Hoy es el tercer día que tomo el jarabe que me recetaron y el primero que como en ese período de tiempo. Caminar hoy con Santiago seguramente me haya ido bien porque su ritmo es mucho más lento que el mío, por lo que al ir más relajado que habitualmente debo de haberme cansado menos, aunque me hallo muy cansado. Eso sí, después de haber comido me encuentro con más fuerzas. Afronto con poco entusiasmo el hecho de tener que caminar mañana hasta Villafranca del Bierzo. Por otro lado, mañana es Nochevieja y quizá no tenía que haberme ido de casa después de lo que me está sucediendo aquí. La etapa ha sido más larga de lo que pensábamos, por lo que no hemos comido hasta las cuatro. Santiago se ha ido a acostar muy cansado y sin cenar. Yo ceno por primera vez desde que salí de León, a la vez que converso con Evaristo (el hospitalero). Me cuenta su experiencia cuando hizo el Camino Portugués sin saber el recorrido, ni donde iba a dormir, ni si iba a encontrar algo de comida. La gente le acogía e incluso le daban de comer y le ofrecían dinero según me dice. Unos cuatro peregrinos también duermen hoy aquí, y están cenando por su cuenta. No tardo mucho en ir a acostarme yo también, con el deseo de descansar plácidamente. También me acompaña la incertidumbre del no saber como acabará esta escapada al Camino.

    http://zodiaco.madteam.net/relatos/2008-01/dia-20:-30-12-07:-foncebadon-%E2%80%93-ponferrada/

  5. 2009 Agosto 19
    La hospitalaria Enlace permanente

    Año Santo Compostelano.
    A UNOS 600.000 PASOS (1)
    Por Juan José Alonso Escalona

    Lunes 11 de agosto: Rabanal del Camino-Molinaseca
    Me desperté a las 5,45 de la mañana. Como me encontraba bastante despejado, no tuve pereza para levantarme, asearme y disponer mi equipaje. La dificultad apareció al recoger la ropa lavada la tarde anterior.
    Es una dificultad que he tenido casi siempre. La causa principal estaba en que por más que escurriera la ropa, siempre quedaba un elevado porcentaje de humedad y, por otra parte, eran pocas las horas de secado. Para colmo la noche pasada había sido húmeda y fría.
    No obstante, el peregrino pone pocas pegas a las contrariedades de cada jornada, así que me puse las prendas lavadas, como si tal cosa y bien fresquito me dispuse a salir del Refugio.
    Cuál no sería mi sorpresa al ver que el comedor se hallaba ya dispuesto para los desayunos. Me acomodé en una mesa y gocé de un espléndido café con leche y tostadas de pan de pueblo con mantequilla y miel del Bierzo. Bendito sea Dios que así protege a quienes confían en Él.
    Con el saludo de rigor me despedí del encargado y subí calle arriba, para meterme en el Camino.
    Por mi izquierda se incorporó una familia completa, bien equipada y acompañada de perro. Nos saludamos y caminamos juntos un buen trayecto. Antes del cruce con la carretera se detuvieron para descansar y comer unos bocadillos; les deseé Buen Camino y, al poco, salí a la carretera en el PK 24.
    El panorama era maravilloso. Soplaba el Cierzo y hacía frío; los rayos del sol aún no habían superado la altura. Me encontraba por encima de los 1.300 m y durante seis kilómetros seguí ascendiendo.
    En esta ascensión el peregrino se encuentra en un plano de igualdad con las cimas de las montañas que esconden Galicia.
    Las vistas sobre Astorga son magníficas. El frío de la mañana ayudaba en la ascensión del monte Irago.
    En el Km 27 llegué a Foncebadón. ¡Qué tristeza me dio ver convertido en un montón de ruinas y deshabitado un pueblo que, en el medievo, tuvo tanta importancia que se celebró en él un Concilio (s.X), cien años antes de que el eremita Guacelmo fundase un Albergue y Hospital!. El Camino lo atraviesa; me paré a beber y comer una de las barritas energéticas, que me regaló mi hijo Juanjo.
    Sentado en una de las piedras, que pudieron pertenecer al portalón del Albergue medieval, cerré los ojos con la ilusión de sentir la caricia del pasado, de lo desconocido, de lo misterioso y, quizás, de lo sublime. ¡Cuántas gestas, cuánta misericordia y amor se habrían dado en aquellos siglos tan alejados del nuestro!
    Rompiendo el encanto de ese momento, me incorporé para continuar la ascensión, metido en una auténtica vereda de montaña. A cada paso la pendiente se pronunciaba más y más, hasta desembocar, nuevamente, en la carretera. En este punto ya se divisaba la Cruz de Ferro; aún faltaban unos 800 metros.
    Busqué afanoso una piedra, no una cualquiera sino una, la mía; ni grande ni pequeña. De pedernal, redondeada por las lluvias y los vientos. Una que, entre todas, fuera la mejor, para unirla a los miles de piedras buscadas, como la mía, y dejadas en el cerro que sirve de peana a la gran Cruz.
    Al llegar y cumplir con el rito de arrojar mi piedra, me despojé de la mochila y me acerqué a la Ermita de Santiago, erigida en este lugar en el Año Santo Compostelano de 1982.
    En torno a la ermita hay una bancada de piedra sobre la que descansaban varios peregrinos, que llegaron antes que yo. Nos saludamos y gozamos, medio en silencio, de la belleza que nos ofrecían el Teleno y los montes Aquilanos, que descienden sobre Ponferrada. La verdad es que nadie deseaba apartarse de este balcón sobre El Bierzo. Nos encontrábamos a 1.504 m de altitud.
    Saturados de la belleza contemplada, reemprendimos la marcha. Al poco de caminar por la carretera, me pareció oír el tañido de una campana. Se me abrió el corazón, pensando que era toque de Misa de alguna Iglesia o Ermita cercana. La sorpresa fue mayúscula al descubrir que se trataba de una campanilla agitada por Félix, un Hospitalero que, con su túnica de Cruzado, hace guardia en un rincón de la montaña, junto a Manjarín, para dar hospedaje y frugal alimento a los peregrinos.
    Vive como un Robinsón, acompañado de perros. Son muy escasas las condiciones de alojamiento, pero es el único Albergue que se encuentra desde Rabanal.
    Nos acercamos todos y cogimos lo que pudimos para servirnos leche caliente. Allí nos sellaron las credenciales y, dejando un donativo, continuamos nuestra marcha.
    Media hora más adelante tuve que sentarme en la barrera de protección de una curva para poder culminar la cota más alta de este recorrido. A partir de ahí, todo era descenso.
    Si la subida del Irago había mermado mis fuerzas, ahora la bajada machacaba, literalmente, todos los músculos de mis piernas.
    A través de cerros de escasa vegetación, en pronunciado descenso, salvando matojos e insectos, con un sol implacable sobre las espaldas, se hacía interminable el recorrido.
    Al cruzar el Camino por uno de estos cerros, cuajado de tomillo, espliego y romero, pensé no poder contarlo, ya que la senda pasaba justamente a través de innumerables enjambres de abejas. Atravesar por medio de ellas, sin ser atacado, sólo podía ser fruto de la casualidad o de un milagro. Sinceramente, creí que caería víctima de las abejas. A pesar de ello y encomendándome al señor Santiago, me introduje en el camino.
    Miles, cientos de miles, millones de abejas, volaban al rededor de mi cara, manos y piernas, acompañando su presencia con el abrumador zumbido de sus alas, como alertándome de que eran las propietarias del terreno y yo un incómodo intruso, que destrozaba el ritmo de su intenso trabajo.
    Hubo un momento en que empecé a hablar con ellas, invitándolas a que siguieran tranquilas en su labor, que yo seguiría mi camino y no deseaba crearlas ningún problema. Ahora que lo recuerdo, me río y me encuentro ridículo; sin embargo, puedo asegurar que la situación no era para menos, sobre todo por la tremenda extensión de su territorio. Creo que tardé unos veinte minutos en atravesarlo.
    La miel del Bierzo debe ser excelente a juzgar por la copiosidad, tanto de flores de intenso aroma como de los enjambres allí instalados.
    Por suerte, al seguir bajando, su territorio quedó arriba y así me libré de su compañía.
    De un salto gané la calle principal de El Acebo, justo al lado de una fresquísima fuente. En ella volví a encontrarme con los peregrinos de la Cruz de Ferro.
    Conversamos mientras degustábamos la fresquísima agua y frutos secos, que ellos llevaban. Me recomendaron llevar siempre almendras, avellanas, higos secos o algún preparado energético, ya que en trayectos difíciles, como el que estábamos realizando hoy, ayudaban a recuperarse rápidamente.
    El Acebo es el único pueblo de estos parajes montañosos que aún conserva vida.
    Me llamó poderosamente la atención un rótulo en la entrada de una casa en el que se leía: Campañas de Publicidad, Prensa, Radio, Anuncios TV. No pude por menos de sonreír y admirarme o, más bien, envidiar a quien era capaz de sacar partido de mi profesión en tan apartado lugar.
    Al comentar esta anécdota, me informaron que los habitantes de El Acebo estaban exentos de impuestos a cambio de mantener plantadas, durante el invierno, quinientas estacas señalizadoras del itinerario hasta el Puerto. ¿Podría explicar este privilegio tan osada pretensión de mi colega?
    El Camino desciende entre las balconadas de madera de las casas. A la salida del pueblo se encuentra la rústica Ermita del Cementerio. Frente a ella se contempla un sencillo monumento de hierro forjado figurando una bicicleta, adosada a un bordón con su calabaza y venera. Se ha erigido en memoria de un alemán que se despeñó por estos abismos cuando descendía en bicicleta.
    Por la carretera, como a unos 3,5 km hay un desvío en el que un cartel anuncia: Por aquí no ofrece dudas de la dirección a seguir.
    En diez minutos me encontré en Riego de Ambrós. Es esta una pequeña población, que por su situación y belleza paisajística, se la ve crecer.
    La reconstrucción de casas antiguas, así como la edificación de chalet, evidencia su atractivo para quienes vivimos tan alejados de la naturaleza y, a no mucho tardar, se convertirá en un lugar de veraneo y descanso.
    Desde su entrada hasta la salida hay aproximadamente un Km. A partir de ahí comienza un atajo de tres kilómetros en fuerte descenso hacia un valle.
    Con gran trabajo, y apoyándome en el bordón, fui bajando sobre un terreno desigual, entre cantos, riachuelos y desniveles. Según me adentraba en el valle, la humedad hacía más insoportable el calor.
    En una de las curvas, abajo y al fondo vi a un señor, sentado a la sombra, en actitud de observador. Al pasar junto a él, le saludé, y quitándome el peso de la mochila, me tumbé a descansar a su lado. Mantuvimos una larga charla.
    Me dijo que se llamaba Félix. Me contó que todos los días bajaba a este punto y, desde ahí, saludaba a los peregrinos, les animaba y hacía amistades. Para confirmar cuanto me decía, sacó de su faja unos cuantos sobres que abrió y me enseñó su contenido.
    Eran cartas de peregrinos, que se habían fotografiado con él y que le mandaban una copia recordando el momento.
    Me preguntó si yo llevaba cámara. Le dije que no la había traído por no aumentar el peso de la mochila. Lo comprendió, pero me di cuenta de que se puso triste. Le hubiera gustado tener una foto conmigo, me dijo, porque él conocía a las personas y sabía que yo no era uno más. Saltaba a la vista que yo no iba de turismo sino que me asomaban otras intenciones. Le di las gracias y un abrazo. Se echó a llorar y me pidió: cuando vea usted a Santiago, le pida por Félix. Se lo prometí.
    Me ayudó a cargarme la mochila y se quedó de pie, despidiéndome con la mano, hasta que un recodo del camino ocultó nuestras figuras.
    Este encuentro me ha dejado bastante tocado. ¡Cuánta gente buena está en el Camino, esperando que alguien le hable de Dios!
    Un poco más adelante hay una casa hexagonal, a la izquierda de la carretera, que, en este punto, cruza el Camino. Seguí por la senda de la pradería.
    Ésta sube y baja con frecuencia y, cada vez presenta más dificultades. De aquí a Molinaseca, se hace axioma aquello de que si mala fue la subida, peor, mucho peor, será la bajada. El extremo de los dedos de los pies golpea constantemente con la puntera de las botas. La fuerte pendiente obliga a una tensión máxima de los músculos de las pantorrillas. Este ir frenando por entre piedras y desniveles, saltando de un lado a otro para evitar las grietas del terreno, por espacio de hora y media, puede agotar al montañero más avezado.
    El camino se hacía eterno. En cada curva esperaba ver el final, pero sólo era el arranque de un nuevo trazado. Al cabo de un rato, me pareció que la pista se terminaba en el fondo del valle al cual descendía en pronunciada pendiente. Lo presumible no era lo que yo pensaba; desde el fondo arrancaba un nuevo ascenso hacia la cumbre del cerro, es decir, una nueva prueba para el maltrecho peregrino.
    Cuando ya había dejado de pensar y de calcular, alcancé a ver la Cruz, que la Guía sitúa cerca de Molinaseca. Su imagen borró mi aturdimiento anterior y recuperada la confianza, mi paso se hizo más firme y ligero.
    Estaba a punto de culminar la hazaña de este día. Abajo se oía el ruido de una corriente de agua. Cuando llegué a la última curva del Camino, vi a gente bañándose en el río Meruelo. ¡Qué envidia! Aún estaba lejos, a más de 20 minutos de la entrada a la población.
    Seguí bajando, sin control, hasta la carretera; a mi derecha estaba la ermita de Nuestra Señora de las Angustias. Me acerqué tambaleante y, desde la reja, traté de darle gracias y pedirle que me acompañase.
    Crucé el río Meruelo por el puente de los Peregrinos; es de origen románico. Desde el centro del puente, Molinaseca presenta una panorámica espléndida, si bien yo no me sentía con ánimos para saborear su belleza.
    Al enfocar la Calle Real vi el letrero de un Hostal. A él me encaminé, preguntando por posada y fonda. Me dijeron que la habitación valía 4.000 pts y la comida aparte. Dije que me parecía cara, pero que si tenía ducha o baño, aceptaba. Me dijeron que la ducha era compartida para cuatro habitaciones. Me pareció un abuso y me retiré, buscando un sitio donde sentarme y descansar un rato.
    Un señor, que había oído la conversación, me dijo que no lo tomara en cuenta, que esa gente era así. Me llevó a un banco y pidió que me esperase.
    Al poco oí la voz de una mujer que discutía con este señor y le venía diciendo que no se podía uno fiar de los peregrinos; que casi todos eran unos vividores. El señor argumentaba que yo parecía distinto y que rara vez se equivocaba.
    Aparecieron por la esquina de la casa donde me encontraba sentado. La señora me pidió que la siguiera y me condujo a una casa antigua restaurada, con tres habitaciones, salón, cocina, baño, etc. Me dijo que eligiera la cama, que más me gustase, para hacérmela y me dio las llaves. Le pregunté si no iba a venir nadie más a dormir. Me dijo que no, que toda la casa era para mí.
    Me enseñó el armario del cuarto de baño donde había toallas, jabón, colonia, etc. Me pidió que, cuando me marchara, le dejara las llaves en el montante de la puerta de entrada.
    Le pregunté que cuánto debía pagarle y me dijo que lo que quisiera, ya que, aunque me pidiera mucho, no le iba a compensar del alquiler que cobraba por día para seis personas. No era muy simpática, pero no cabe la menor duda de que su comportamiento no pudo ser más honesto y cristiano.
    Relajado por una buena ducha y recuperado de mi cansancio, salí en busca de algún sitio donde pudiera comer. Entré en el Mesón Casa Marcos, que conserva su arquitectura de casa solariega y, junto a la chimenea, en la mesa 1, me sirvieron el menú. Creo que, entre la espera y durante la comida, consumí más de dos litros de agua.
    En la barra tomé un café exprés, bastante bueno y volví a casa para echarme la siesta. Dormí como dos horas y me levanté totalmente nuevo. En el salón me senté para ver algo de televisión, pero fui incapaz de aguantar ni un cuarto de hora.
    A eso de las siete bajé al Albergue, que se encuentra a la salida de Molinaseca. En él pude conectar con mis amigos peregrinos; me sellaron la credencial y compré un bocadillo de chorizo y una cerveza.
    Al poco vinieron a buscar al hospitalero para atender a unos peregrinos que se encontraban muy mal y con fiebre. El comentario de todos fue: otro más. Con éste ya van siete.
    Pedí que me informaran sobre lo que estaba pasando y se extrañaron de que a mí no me sucediera lo mismo. Me preguntaron si yo había bebido de la fuente de Manjarín. Al decirles que estuve a punto, pero que lo evité, porque había una vaca bebiendo y no me apeteció ponerme junto a ella; me dijeron: &laqno;pues eso te ha librado. Nosotros lo hicimos y todos estamos que damos pena».
    A continuación, busqué una cabina desde donde llamar a mis hijos. Luego recorrí las calles y, realmente, Molinaseca es como un oasis.
    Su conjunto da la impresión de Villa medieval, de gran señorío y riqueza. La piedra y la pizarra de sus tejados, unidas a la madera de las solanas genera paz y seguridad.
    El río esta canalizado de forma que los habitantes pueden gozar bañándose en sus límpidas aguas, como en pocas partes puede lograrse.
    Existen Fondas y Bares, que mantienen ese aire de antigüedad.
    En fin que, a pesar de la dureza de esta etapa, paseé hasta casi las once de la noche, disfrutando de sus casonas barrocas, del Hospital de Peregrinos, de su historia y de su belleza.

    http://www.biescasvignau.com/03Espanol/07.Trekking/10.CaminoFrances/Diarios/JJ.Alonso.97.03/%2010A.DiariosJuanjo.htm

  6. 2009 Agosto 19
    La hospitalaria Enlace permanente

    Año Santo Compostelano.
    A UNOS 600.000 PASOS (1)
    Por Juan José Alonso Escalona

    Martes 12 de agosto: Molinaseca-Ponferrada-Cacabelos
    Estaban dando las 6 en el reloj de la Iglesia, que estaba frente a la casa. Di gracias a Dios por el nuevo día y encomendándome a Jesús, a la Virgen y a mi Ángel custodio, me levanté para asearme y consultar en la Guía la etapa, que me proponía comenzar. A Ponferrada hay más de 5 kilómetros, si bien la ruta es bastante confusa. Al final decidí hacerlo por carretera.
    Al pasar por delante del Albergue, me detuve y me ofrecieron café con leche y sobados. Con mucho gusto lo acepté, y tras dialogar con los más jóvenes y dejar mi donativo, seguí camino.
    La mañana era clara y a esas horas fresquita; sin embargo el recorrido resulta un tanto anodino y ni motiva para la oración ni para gozar del contacto con la naturaleza.
    Además, conviene ir atentos porque la circulación es intensa, la carretera estrecha y sin cuneta. Todo esto hace que, principalmente en las curvas, se vea uno obligado a detenerse para no ser arrollado por los conductores de coches y motos.
    Por fin, en una última curva, atravesé el río Boeza, de poco caudal y muy maltratado; hasta olía a cloaca. Aparecieron enseguida unas naves industriales.
    Inicié mi entrada en la ciudad, cuesta arriba y por la parte moderna del ensanche. Su aspecto me producía sensación de tristeza y fracaso. Las típicas aglomeraciones urbanas de casas-colmena, avenidas y semáforos. Tenía a mi favor el que todavía era temprano y la ciudad aún dormitaba.
    Estaba desorientado, ya que mis notas me hablaban de auténticas joyas arquitectónicas de los siglos XII, XV, XVI y XVII, así que busqué a alguien que me pudiera informar.
    Puesto en buen camino, no tardé en fundirme con todo lo que venía buscando. ¡Qué maravilla! La Puerta y Torre del Reloj, el Ayuntamiento, el Hospital de la Reina -fundado en 1498 por Isabel la Católica-, la Basílica de la Virgen de la Encina -Patrona de la Ciudad y de todo El Bierzo- en la que se conserva la preciada cruz románica de Santo Tomás de las Ollas, la Iglesia de San Andrés en la que se venera el Cristo de las Maravillas o de los Templarios (s.XIII), y cómo no, el Castillo-Convento del Temple... A continuación me dirigí hasta el Albergue, muy próximo al castillo.
    En él me atendieron dos Hospitaleras, que se interesaron mucho por mi opinión e ideas sobre el espíritu peregrino. Una de ellas se emocionó tanto que apenas podía pronunciar palabra. Me pidieron que me quedara más tiempo y me invitaron a pastas y leche. Fue muy difícil separarme de ellas.
    Me rogaron que las escribiera, que las tuviera presente ante el Apóstol y, así, me acompañaron hasta la basílica de la Virgen de la Encina.
    Entraron conmigo a la Iglesia y juntos rezamos, dando gracias a Dios por habernos puesto en su Camino y habernos regalado esta Fe, por la que gozamos de su presencia notoria y gratificante.
    Estos momentos de goce espiritual muy pronto se iban a desvanecer ante el calvario que supone atravesar esta ciudad.
    Al otro lado del casco antiguo hay un Parque muy bonito y apacible por el que me adentré para, a escasos metros, encontrarme otra vez en medio de la calle. Fui bajando hasta llegar a una plaza, donde tenía que dirigirme hacia la N-VI.
    Una señora, desde la acera de enfrente, me gritó: ¡Peregrino! Yo me detuve y me acerqué a ella.
    Muy cariñosa, viendo mi medalla de Santiago en el pecho, me puso su mano sobre ella y me dijo: podía haberte dejado continuar por donde ibas y, también hubieras llegado a Santiago, pero es mucho mejor que vayas por la antigua ruta jacobea. Tú eres un auténtico peregrino y me creo en la obligación de indicarte el mejor camino.
    Yo le di las gracias y le comenté que Dios siempre ayuda a quienes se dejan aconsejar. Crucé la calle en la dirección que me había indicado y al volverme para despedirme de ella, no vi a nadie. Miré a derecha e izquierda y nada. Alcé los ojos al cielo y sonreí. Recordé que aún no había hecho la jaculatoria a mi Ángel de la Guarda. Fuertemente motivado, me disculpé y le pedí que no se apartara de mí.
    Durante un par de kilómetros la calle transcurrió entre montones de escoria y carbón, lo que no era grato a la vista, pero fue apareciendo una urbanización de chales preciosos en cuyo centro estaba la Iglesia de Santa María del Camino y unos indicadores de la Ruta Jacobea. Perfectamente señalizada, continué por ella hasta llegar a Cuatro Vientos.
    El Camino sigue por detrás de la zona industrial. No se puede decir que este trayecto sea agradable y, menos cuando el sol de mediodía aprieta lo suyo.
    Estaba deseando encontrarme en plena naturaleza y aún debía atravesar un larguísimo pueblo, con aceras muy estrechas, que obligaban a mirar constantemente hacia atrás, para evitar que algún coche te llevara por delante. Se llama Camponaraya y tiene mucha industria vinícola.
    Antes de entrar en él, un paisano se quedó mirándome y dijo:¡hala, hala! Al camino de los tontos.
    Sin querer dar demasiada importancia al insulto, le contesté: ¿de los que van o de los que se quedan?, y añadí: Gracias a los millones de peregrinos, que por aquí han pasado, se ha hecho grande su tierra. Se han necesitado más de mil años y el paso de millones de tontos para que a Ud. se le abriera la mente y el corazón. Pero no hay peor ceguera que la del alma.
    Grandes carteles, vallas y anuncios invitan a detenerse en la Cooperativa X en la que ofrecen vino para comer tu bocadillo.
    Al cabo de 1.600 m dejé la carretera tomando una pista, que arranca a la izquierda y pasa junto a la Cooperativa Viñas del Bierzo; no me detuve porque era tarde y me quedaba más de hora y media de camino a Cacabelos.
    A lo largo del recorrido había viñedos, dos o tres ríos que no sé cómo se llaman, quizás no fueran tres y a lo mejor se trataba del mismo; no era importante.
    Cuando ya pensaba que nunca llegaría el momento de poder descansar, al final de una amplia curva apareció Cacabelos.
    En la Gasolinera de la entrada pregunté por Prada A. Tope, famoso industrial, que atiende divinamente a los peregrinos. Me indicaron el camino, si bien no acerté en la elección del más correcto.
    Una funcionaria de Correos, que repartía en Vespa las cartas, me dijo que iba mal, pero que si pasaba entre los huertos, saldría frente al Hostal de Prada. Así lo hice y, nada más empezar, todos los perros de los diversos huertos comenzaron a ladrar y a perseguirme, lo que me obligó a portarme como un delincuente acosado, que corre salvando alocadamente las dificultades del terreno, por encima de acequias y sembrados, hasta alcanzar un lugar seguro donde protegerse.
    Sudoroso y polvoriento me presenté a Prada, quien me acogió como si me conociera de toda la vida.
    Me hizo dejar la mochila en la entrada de la tienda/almacén/bodega, que de todo tiene y muy bueno por cierto, y me invitó a lomo, jamón, chorizo, queso, pan, agua y vino.
    Me dijo que lo tomara tranquilo y que luego me enseñaría el resto de su Palloza-Restaurante. Desde luego merece la pena visitarse y poder hablar con tan noble personaje.
    Villafranca del Bierzo aún distaba unos siete kilómetros y yo no me encontraba en condiciones de continuar, sobre todo por el enorme calor que hacía, así que busqué un sitio donde alojarme y acerté al elegir el Hostal Santa María. Bien es verdad que me atrajo el nombre.
    En una habitación abuhardillada, pero muy bien acondicionada, pude examinar cómodamente mi situación.
    Traía bastante ropa sucia y necesitaba renovar mi ajuar, así que lo primero sería lavar todo lo aprovechable, ducharme y salir a comprar lo que fuera preciso. Dicho y hecho.
    Por la calle de los peregrinos bajé hasta la Parroquia de Nuestra Señora de la Plaza. Entré y pude ver a la derecha un ábside románico, que debió pertenecer a la primitiva iglesia y a la que, sin duda, también correspondería una pequeña imagen románica del s.XIII de la Virgen sedente, situada en el centro del óculo de su portada meridional. Me enteré de la hora de la Eucaristía y salí a comprar una camisa.
    En la Plaza hay una mercería y lencería. Pregunté si tenían camisas de hombre. Una señora muy amable me dijo que sí y, entre los dos, buscamos la que mejor me iba.
    Entablamos una amena conversación sobre el tema religioso, las peregrinaciones y la tristeza que daba ver como, hoy en día, todo esto suena a raro.
    Recordaba que, no hacía tanto tiempo, Cacabelos era un lugar de acogida y de un gran espíritu religioso. Me despedí asegurándola que pediría por ella ante el Apóstol Santiago.
    Fui a la Parroquia y me uní al rezo del Rosario. A continuación se celebró la santa Misa; la seguí con gran devoción.
    Me quedé un buen rato dando gracias, hasta que el sacerdote me invitó a salir, porque iba a cerrar.
    En la puerta hablamos de todo un poco y le pedí su bendición para la nueva etapa de mañana.

    http://www.biescasvignau.com/03Espanol/07.Trekking/10.CaminoFrances/Diarios/JJ.Alonso.97.03/%2010A.DiariosJuanjo.htm

  7. 2009 Agosto 21
    La hospitalaria Enlace permanente

    EL DIARIO DE ÁNGEL SILVENTE

    Rabanal del Camino – Molinaseca

    Día 21
    6 de Agosto
    24,7 km.

    A las cinco de la mañana el personal empieza a levantarse de una forma muy escandalosa y con muy poco respeto hacia los demás. Estas cosas no ocurrían antes de León cuando los albergues no estaban masificados.

    Está aún de noche así que desayunamos junto a una farola en la plaza del pueblo. Aunque no ha llovido hace frío. Armando no debe haberlo pasado muy bien. Durante el desayuno aparece de la nada una mujer de unos cincuenta y tantos años, regordeta y con el pelo gris. Nos pide que le acompañemos hasta que se haga de día. “Pues claro, señora, no hay problema”. “¿De dónde sois vosotros? Yo soy de Barcelona. ” ; – ” De Murcia” – respondemos nosotros”. ” ¡Ah!, en Barcelona hay muchos murcianos, la mitad son paletos”. Cuando escuchamos esto creímos escuchar mal y nadie hizo ningún comentario para aclarar la situación. Cada uno nos quedamos callados pensando que éramos el único que había entendido mal y que después los demás lo aclararían.

    La señora caminaba muy lentamente. Decía tener la rodilla mal y que hacía etapas de unos diez o quince kilómetros sólo. Después nos sorprendería a todos y la bautizaríamos como ” la señorita Marpel”. El ritmo tan lento me mata. Me escapo para buscar un lugar donde hacer una cagada, en cuyo transcurso los demás me adelantan.

    Va amaneciendo y me encuentro muy bien. Subo como una moto. Atravieso Foncebadón, un pueblo abandonado que de bastante importancia en la Edad Media. Hay muchas casas en ruinas y ninguna parece apta para cobijarse. Lo mejor es la iglesia. Se puede entrar por una ventana y el techo está bien, pero llegado el momento, mejor buscarse otra cosa. El paisaje y el día nublado me recuerdan mucho a mi querida Irlanda.

    Dejando atrás Foncebadón, alcanzo a Juanen . Enseguida se divisa la Cruz de Ferro. No es tan grande como pensaba, pero igualmente impresionante. La Cruz de Ferro es el punto más alto del Camino, con 1504 metros de altitud. Allí hay una montaña de piedras que miles de peregrinos han ido depositando durante siglos. Muchas de esas piedras han sido traídas por peregrinos desde su lugar de origen a cientos e incluso miles de kilómetros. Es un monumento sobrecogedor, un punto mágico entre el cielo y la tierra.

    Hay una ermita junto a la montaña de piedras con un buen porche. Quizá Armando hubiera dormido allí. El palo de la cruz está lleno de chucherías: pañuelos de tela, fotos, pulseras de hilo, un reloj… Yo dejo una foto de carnet.

    El Bierzo comienza allí mismo. Y nos recibe con una espesa lluvia. Ya estamos Juanen, Gonzalo y yo. La sensación es genial: lluvia, montaña, valles… En el ambiente se respira algo que nos dice que estamos en territorio celta. Entonces se me vienen a la cabeza las duras, aburridas e interminables etapas de la llanura castellana. Todo eso ha quedado ya atrás. Esta es una de las jornadas más bonitas del Camino.

    Llegamos a Manjarín. Ana está en el albergue del templario y así nos reunimos los cuatro. El refugio está algo sucio y el templario parece bastante zumbado, pero el ambiente tiene cierta magia medieval que invita a quedarse.
    Pero ¡cómo!. No puede ser. Es la señorita Marpel. ¿Cómo nos ha adelantado al ritmo que iba? Aquí hay tongo seguro. ¡Vaya una tiparraca! Lo más probable es que la haya subido la Guardia Civil, o que leve coche de apoyo, o que hayamos tenido un deja vous.

    Todo es bajada. Caminamos por la senda paralela a la carretera, pero pronto se convierte en un arrollo por la lluvia. Nos estamos mojando bastante pero no importa. Por momentos para de llover y nos envuelve la niebla. Es maravilloso. La bajada continúa por carretera. Es una de esas pocas veces que apetece pisar el asfalto porque la senda es un barrizal. Estoy pletórico y pronto me quedo solo caminando. No me importa ir solo. Así disfruto más del espectáculo. En el siguiente pueblo esperaré a los demás para ver que hacemos. Quizá sea conveniente quedarse en Molinaseca en vez de seguir a Ponferrada.

    El Acebo es un pueblo precioso con casas de piedra y tejados de pizarra. A la salida paro para hacer comer algo y consultar la guía mientras espero a los demás. Definitivamente nos vamos a quedar en Molinaseca.

    Cuando nos reunimos seguimos juntos hasta el final. Todo es cuesta abajo y gran parte por carretera. Vamos cantando chorradas para amenizar la jornada. Riego de Ambrós está cerca de El Acebo y allí se termina lo de ir por la carretera. Todo sigue por senda. Al principio muy bien, caminando entre castaños centenarios. Después entramos en una zona afectada por un incendio que es bastante triste.

    Molinaseca aparece pronto, con sus dos iglesias y su puente románico sobre el río Maruelo. Este río tiene un color oscuro debido al alto contenido en hierro del suelo. El agua del grifo es amarilla por este mismo fenómeno (¿no me recuerda esto al Burren? -el Burren es una región caliza del oeste de Irlanda, deonde por un fenómeno de karstificación y por la presencia de turberas y minerales férricos los acuíferos adquieren tonalidades amarillas y ocres). Es un pueblo muy majo con casas de piedra con escudos en sus fachadas. El refugio está a la salida del pueblo. Es muy nuevo y muy acogedor. Está casi vacío, pero en media hora se llena por completo.

    Demasiado cansados del caminar bajo la lluvia como para ponernos a cocinar, nos vamos a comer a un bar. Allí me encuentro a Iñaki, con muy mal aspecto. Creo que ha perdido bastante peso y tiene muy mala cara.

    Por la noche me cuesta un poco dormir. La vivencia del Camino ha cambiado mucho. Esto no es lo que era. Hay demasiada gente y no me centro. Sé que físicamente voy muy sobrado para terminar. Pero espiritualmente me ha dado un bajón. Pienso que debo hacer mi Camino. Esto no es igual sin Armando. Se me pone difícil el sacar partido a la vena espiritual de la experiencia. Me estoy planteando abandonar el grupo. Pero hay que confiar en esa providencia que otras veces he mencionado. Con el tiempo el Camino da las soluciones sin que nosotros las tengamos que buscar.

    http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/angel.silvente.htm

  8. 2009 Agosto 23
    María Camino Enlace permanente

    DEL ESCRITOR LUIS YAÑEZ


    Después de haber coronado la cumbre de Foncebadón, el Monte Irago, con sus 1.500 metros de altitud, y cumplido con el ritual de arrojar la piedra cargada de deseos a ese enorme montón formado por los anhelos de de millones de peregrinos, y en cuyo alto se yergue con humilde altivez la famosa “Cruz de Ferro”, que no es más que una sencillísima cruz de hierro clavada en lo alto de un mástil de madera y que parece arañar el cielo como intercediendo para que las súplicas de los caminantes se vean sobradamente cumplidas, iniciamos la bajada desde esa linea fronteriza que separa la Maragatería del Bierzo, serpenteando por una carretera en la que nos encontramos pueblos abandonados como Manjarín ó en semirruina como el Acebo, en el cual nos desviamos para visitar la “Herrería de Compludo”, joya medieval ó posiblemente romana, en la que podemos admirar con sumo interés como antiguamente los herreros, con su arcana sabiduría lograron domeñar el hierro haciendo confluir los cuatro elementos: “Agua, aire, fuego y tierra (metal)”.
    Pasamos el puente del “mal paso” sobre el río Meruelo de construcción romana y entramos en Molinaseca, uno de los pueblos más típicos del Camino, con su bellísima calle Real cuyas casas blasonadas a ambos lados de la misma, nos hablan de un pasado glorioso en el que incluso llegar a dar albergue a toda una reina, a Doña Urraca, que lo fué de Castilla y León.

    http://luisyanezabelaira.blogspot.com/2009/05/ponferrada-16-04-2009-presentacion-un.html

  9. 2009 Agosto 24

    LA PEREGRINACIÓN DEL GENERAL LEON DEGRELLE

    A continuación, entre las once de la mañana y la una de la tarde, bajo un sol implacable, era necesario emprender la gran subida, ocho kilómetros, dejando las plantaciones. Pero qué espectáculo. En cada curva del infame camino pedregoso, el panorama era más bonito, todo se veía rosa (las tierras desnudas o vueltas) y verde (los montes cubiertos de pequeños robles y helechos). Vista grandiosa, infinita, un mundo entero, y cada vez más ancho, más vasto, recompensando con creces el esfuerzo.
    Además de que, extasiado por el espectáculo patético que ofrecía la cima, en estas dos horas, ¡ya había andado los mil kilómetros del viaje!
    En lo alto anidaba el pueblo de Foncecabón, junto al Monte Itero; pequeño pueblecito completamente negro (la piedra es pizarrosa), con extrañas casas hechas de planchas negras, casi totalmente cerradas, con los tejados bajos, de paja, también negruzca, amarillenta (y esto queda bonito, es la única mancha de color) a veces de una brazada de reparación dorada. Pueblecito cerrado. Aldea porfiada. Pequeñita. Sin embargo, aquí había hospitales y asilos, poderosamente “dotados”. Tanta magnificencia se debe a que aquí, en el año 942 (hace más de mil años), se celebró, durante el reinado de Ramiro II, un. . . ¡concilio! ¡He aquí, al menos, a prelados que querían tener, desde lo alto de estos montes, bajo sus miradas, el panorama de la Cristiandad! Es que ahora, hacia el este, pero también por el Sur, por donde yo había llegado, uno se sumergía en aquellos paisajes de los valles rosas y verdes, de montes azules con nieves relumbrantes, de cielo soleado con las nubes en flor.
    Pero el pueblo del Concilio no era más que un caserío negro, mudo, cerrado, hostil. He intentado inútilmente -en diez casas- tratar de comprar dos huevos crudos. Esfuerzos vanos. Hay sólo una “taberna”, una casa donde se despacha vino (nada más), pero no hay ni una ínfima tienda. Un campesino, que estaba delante de su puerta, ¡ni siquiera ha intentado abrírmela! La “copita”, la única “copita” que podría haber tomado en 64 kilómetros, ¡no la he catado!
    Una mujer me precedía por el camino. Intento, marchando más deprisa, acercarme a ella, pero cuando ya me eproximaba (estaba aún a 50 metros), desapareció lanzándose por medio de las retamas y las zarzas de un terreno verdaderamente impracticable.
    Estaba atónito.
    ¡Imaginas, entonces, lo que podía tener de absolutamente impensable mi proyecto de hacer la etapa por estos lugares!Pero no había otra solución -esta cresta estaba justo a medio camino- que intentar realizar la otra mitad del trayecto, hasta Ponferrada.

    ¿Pista? Esto ahora no era más que una senda, a menudo borrada. A las afueras del burgo, cerca de una vieja muralla con un bonito arco románico, último vestigio de los famosos tiempos, pregunté a los chiquillos. Estos me equivocaron. Debí utilizar mi instinto. Por suerte, rápidamente me di cuenta de que me dirigía demasiado hacia el noreste y que, en lugar de atravesar las montañas y los picos, de frente, los iba a rodear completamente.
    Pero el paisaje era tan hermoso que igualmente me dejaba seducir. Querida, imagínate la montaña de Auclin, en Bouillon, multiplicada por cuatro. El sendero desciende durante una hora, zigzagueante, sobre los trozos de piedra caliza, en medio de un paisaje embalsamado de brezos, de retamas olorosas, de helechos, de millares de robles cortados. Después, en lo más bajo, llegué a un gran arroyo brincador entre las piedras(¡parecía totalmente ardenés!), ribeteado de estrechos heniles, con el heno, aún verde, secándose al sol. Se volvía. Se remontaba. Se cruzaba por encima de pequeños puentes hechos de vigas y de gavillas. Silencio, soledad extraña, embargable. He seguido durante dos horas el curso de este arroyo sin ver a nadie. ¿Comer? Felizmente había traído de Astorga un zoquete de pan. Me apresté a comérmelo junto a una cascada sonora, llena de libélulas, mojé mi mendrugo de pan en sus aguas cristalinas y me supo a manjar de reyes.
    Hasta ahí había llegado el protocolo. Me había quitado los pantalones, completamente marrón-rojizos por el barro de las ciénagas, los lavé, y me paseé, alrededor de las peñas, vestido con unos graciosos “calzoncillos” ¡de lechuguino de la época grande! Después, he vuelto a reeditar el truco que había utilizado en León y me los he vuelto a poner mojados, encargándose el sol de secarlos sobre la marcha.
    En un rodeo del desfiladero (¡profundo! Estas montañas enormes se alzan, raudas a los dos lados, hacia el dorado cielo), apareció una encantadora capilla de piedra, cubierta con enormes pizarras. Fue una falsa alarma. No era más que parte de un caserío con seis o siete pobres casuchas negras, cuyas gentes viven de cuatro legumbres cosechadas en la estrecha claridad y de las orlas de heno que había visto más arriba.
    Era preciso continuar aún durante dos horas (atravesaba desde hacía tres horas y media este valle) para llegar al mundo civilizado de Molinaseca. El agua era de una limpieza sublime.

    http://compostela2004.free.fr/mi_camino_de_santiago.htm

  10. 2009 Agosto 30
    María Camino Enlace permanente

    CAMINO DE UN PIONERO… ESTA ES SU PRIMERA ETAPA EN EL FRANCÉS.

    Día 30

    10/08/2004

    Astorga, Murias de Rechivaldo, Santa Catalina de Somoza, El Ganso, Rabanal del Camino, Foncebadón, Cruz de Ferro, Manjarín, El Acebo

    Por aquí el camino es muy sencillo de andar. Son caminos de tierra bien preparados y señalizados. Llegan a haber una seis o siete flechas en cada cruce.

    Justo antes de llegar a Rabanal del Camino he topado con Joaquín y Esther, ninguno nos lo esperábamos. Después de estar un rato hablando nos hemos despedido, pues ellos se quedaban en Rabanal y yo pensaba seguir unos 25 km más.

    Nada más salir del pueblo ha comenzado a llover, asique me he puesto la capa de lluvia y he seguido andando. A 16 km de Molinaseca he parado en Manjarín para llenar la cantimplora. Aquí solo había dos habitantes en una casa y todo era en rollo Templario. Era muy chulo. Me he acordado de Silvia, pues me estuvo contando bastantes cosas sobre los Templarios en Albacete.

    Una vez provisto de agua he seguido caminando. La lluvia no cesaba.

    A unos cinco kilómetros de El Acebo me he cruzado con dos personas y he comenzado a hablar con ellos, bueno, más bien solo con uno de ellos, pues el otro iba muy concentrado en seguir andando porque llevaba muy mal los talones y le dolían mucho (incluso se había quitado las botas y caminaba en chanclas. Llevaba los calcetines empapados).

    Cuando hemos llegado casi a la cumbre de la montaña los tres nos hemos detenido de repente. Era una vista increíble, estábamos totalmente rodeados de verdes montañas y unos bancos de espesa niebla se posaba ante ellas.

    La niebla se hacía paso entre nuestros pies cuando han empezado a aparecer los primeros rayos de sol. Nos hemos quitado las capas y hemos seguido andando hasta llegar a El Acebo.

    Es un pueblo muy antiguo y acogedor. Uno de los que iba conmigo me ha dicho que le recordaba al pueblo donde él nació, incluso me ha explicado la distribución de las casas.

    Hemos entrado en un bar (yo pensaba seguir hasta Molinaseca pero ellos, Floren y Antonio, han insistido en que tomara algo con ellos). Al final se han juntado con nosotros dos italianos (Marco y Angelo), dos vascos (Salva y no recuerdo el nombre del otro) y dos madrileños (unos de ellos se llamaba Popi). Acabo de recordar que el segundo vasco se llamaba Iker.

    Después hemos salido todos a la plaza del pueblo con algo de vino y una guitarra que llevaba Marco.

    Hemos pasado la tarde entera cantando, riendo y hablando; algo increíble. No creo que pueda contar todo lo que hoy me ha ocurrido, solo diré que me siento muy feliz. Hasta pronto.

    http://pove.es/download/Mi%20camino;Mi%20vida.htm

  11. 2009 Septiembre 27

    EN EL BLOG DE PACO NADAL AUTOR DE LAS GUÍAS DEL PAÍS AGUILAR.

    …y un punto cargado de historia pues se cree que ya hubo aquí un altar romano dedicado a Mercurio, dios de los camino. A base de depositar una piedra en el milladoiro que sirve de base al crucero para pedir protección en el viaje -costumbre que ya cumplían los segadores gallegos que iban a trabajar a Castilla a través de este puerto-, los peregrinos han conseguido dejar el lugar limpio de cantos.

    http://lacomunidad.elpais.com/paco-nadal/2009/7/7/la-cruz-fierro

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