A la salida me sorprendió ver a Emilio que ya había saltado la mochila y se había registrado en San Juan de Ortega. ¿Por donde había ido? Ni yo, ni Miguel, ni Rito le habíamos visto. Decía que se encontraba dolorido y que se quedaba allí y que había ido por un camino diferente ¿?. No lo entiendo, si hubiera pasado mientras estaba desayunando la brasileña no me hubiera dicho que iba por detrás, pero aún así si hubiera pasado mientras desayunaba se habría encontrado con Miguel y Rito. ¡Bueno el sabrá!.
Como el decía que tenía comida lo hizo en el albergue, mientras yo acompañado por Miguel comí en el bar. Fue colesterol en estado puro, morcilla, lomo, chorizo con un poco de lechuga acompañado de una coca cola y un café con leche.
Comí de 2:30 a 4:00 . A esta hora me despedía de Emilio hasta Burgos y emprendimos una hora y media (6 Km.) bajo una constante lluvia. En los primeros 2 kilómetros por monte y con bastante barro y los últimos cuatro por carretera pero chorreando de agua.
Cuando llegamos al albergue estábamos calados y con mucho frío, así que me metí en la cama después de una ducha para entrar en calor.
A las 17 horas me acerque al único bar para tomar un descafeinado y entrar en calor. El pie le tenía bastante mal. A las 20 horas fuimos a cenar Rito y yo. Sopa y lomo con pimientos. Me hubiera apetecido algo más contundente, pasta o arroz, pero no pudo ser.
A las 21:30 estaba durmiendo como único entretenimiento. Hay que decir que el albergue es privado pero muy original, han aprovechado unas antiguas cuadras. El techo es un entramado de maderas tremendamente curioso y bonito. Aunque hacía frío por lo desagradable de la tarde y por la mojada, con las mantas se solucionó el problema.
Se realizaron 26 kilómetros en unas seis horas y media. Etapa muy bella por los montes que atraviesa.
Día 12 Atapuerca – Burgos (16/10/2002)
A las 6:45 estaba arriba preparándome. El tiempo era horrible. Llovía copiosamente y a ratos había una gran ventolera. Me preparé con los pantalones de agua, las polainas, el poncho y las botas todavía húmedas del día anterior, aunque había tenido la prevención de meter papel de periódico.
Se inicia subiendo hasta un collado. Esta subida se hacía por un camino lleno de agua y de barro. Intentaba ir por la hierba del borde para no pisar el barro. En un par de ocasiones pisé charcos de manera que el agua me entró dentro de la bota. El chapoteo era muy incómodo, pero aquí no se acababa la desgracia pues el aire hacia que el agua golpeara en la cara haciendo auténtico daño.
Hubo un momento que una pareja me adelantaron pero cuando se llego al alto del collado donde hay una cruz se tuvieron que parar a colocarse los ponchos.
Después del collado se inició la bajada a Cardeñuela-Riopico. Con tiempo normal el recorrido duraría hora y cuarto sin ningún problema, en estas condiciones duró hora y media larga y repercutió en el ánimo.
Desde Cardeñuela a Orbaneja se va por carretera secundaria. Se me hizo interminable hasta que llegué al lugar donde pude almorzar. Quizás fueron las 2 horas más deprimentes del Camino. El dolor del pie izquierdo, la lluvia, el aire, la falta de desayuno y el cansancio de los días me terminaron de deprimir.
En Orbaneja me tomé un par de huevos con jamón y un café con leche todo por 3 euros (parece increíble).
A las 10 me puse en camino para Villafría donde llegue a las 11:15. Todo el recorrido es por carreteras secundarias. Aquí terminé mi camino, cogiendo un autobús que me acercó al centro de Burgos y me evitó los últimos 10 kilómetros por carretera, soportando la lluvia y el aire. Este recorrido en bus lo hice con un peregrino de Bilbao, con Miguel y con Emilio. Estos dos últimos nos alcanzaron un poquito antes de ponerse en marcha el bus (12:00).
Antes de acercarnos al albergue visitamos la Catedral. Es grandiosa aunque esté en obras. Me impresionó la cúpula central. La blancura de la piedra limpiada junto con la luz da la sensación de estar en el aire sin la suficiente sustentación. Salí impresionado. Marchamos al albergue, cosa que nos costó mas de media hora. Allí me duche y cambié, marchando luego a comer. La comida fue opulenta consistente en sopa de pescado y chuletón.
Por la tarde estuve con Emilio visitando de nuevo la Catedral y comprando el billete de vuelta a Madrid (8:15 día 17/10/2002).Entablamos conversación con un enfermero gaditano, con el que nos fuimos a cenar. A las 10:30 estaba en la cama. El albergue de Burgos está formado por casas prefabricadas bastante frías y desangeladas. Esta en los terrenos de las Huelgas Reales, es decir a las afueras. No me gustó este tipo de albergue para una ciudad tan importante en el Camino como Burgos.
Una vez recuperado, mi cabeza volvió a planificar la continuación. En enero comencé a entrenarme de nuevo. No estaba dispuesto a sufrir otra dolencia por la falta de preparación. Estuve durante tres meses andando de 3 a 5 horas diarias y los fines de semana me iba a la sierra a pasear durante todo el día.
También había aprendido que el peso era un lastre que había que reducir al máximo. Un semana con una mochila a tope podría terminar derribando a cualquiera. Así que monté una mochila con sólo 7 kilos. Esperaba que el tiempo me respetara. Mi cuerpo más de cuatro días de lluvia no lo soporta bien y mi ánimo se deprime.
Compré el billete del autobús que va a Burgos a primera hora de la tarde, para llegar al albergue antes de las ocho. Esto me permitiría un rato de charla con los peregrinos e ir integrándome en el mismo.
El nerviosismo volvió la noche anterior a la partida y las dudas también. Todo son preguntas, aunque he de reconocer que haber estado y saber lo que podía llegar a pasar me alivió bastante.
La mañana antes de la partida fui a trabajar teniendo todo preparado. A la una me fui para casa para cambiarme y recoger la mochila, no quiero perder ni un minuto de mi tiempo de vacaciones. Esto también me impide pensar demasiado.
El autobús se coge en la Avda. América y puntual se puso en marcha. El viaje fue rápido y cómodo, y a las 18:30 estaba ya en la estación de Burgos.
Ya con la mochila me dirigí lo primero a la Catedral. Yo considero que esta es una de las más maravillas catedrales del mundo y me es imposible pasar por esta ciudad y no visitarla con un cierto detenimiento, siempre encuentro detalles y lugares que me embelesan. Sus torres gótica me hicieron sentir de nuevo peregrino.
De allí me fue hasta el albergue del parque del Parral. Los días anteriores había estado lloviendo y la tarde amenazaba tormenta, aunque de momento la luz era espléndida.
Ante el albergue lo primero que distinguí fue un gran charco de agua que impedía el paso franco a la caseta prefabricada de los dormitorios, y era necesario andar con cuidado para no mojarse. Sellé y tomé posesión de la parte de abajo de una litera cerca del baño. Las sensaciones se repetían respecto a la última vez que estuve aquí. Hay demasiadas literas aunque tuve suerte de que no estuviera demasiado lleno.
La cama de arriba estaba ocupada por un madrileño llamado Miguel que también iniciaba hoy el camino. Estuvimos hablando un rato de nuestras anteriores experiencias. El realiza el camino en trozos de 6 o 7 días. Esta vez va hasta León.
También estuvimos hablando con dos señores que terminaban hoy. Habían empezado en Roncesvalles y nos contaron que habían tenido varios días de lluvias y que se iban con mucha pena.
Pronto me metí en la cama con el ansia de que el tiempo pasara rápidamente y así empezar a caminar y volver a sentir viejos sentimientos.
Hoy hemos caminado casi 30 km. hasta Burgos. El camino, durante la primera parte, muy bien. Pero después, la verdad, no me ha gustado nada. La presencia de la gran ciudad se notaba e incordiaba. Llegando al cámping RioVena, en Riofrío (cero, pues no lo he apuntado),donde un montón de años atrás, creo que hacia 1982, había estado con el padre de mis hijos, con Ferran y con Jordi (Gerard aún no había nacido, me he sentido invadida por una ola de nostalgia… recuerdos que nunca han de volver, recuerdos absolutamente vivos que dejaron su huella en mi mente y que, ahora, me provocan otra vez aquel sentimiento de haber cerrado la última página de un maravilloso libro y haber abierto la de otro libro que se ofrece, a su vez, maravilloso, pero que no tiene nada que ver con aquél.
Superados los momentos de tristeza no compartida sugiero a JS tomar el autobús hasta el centro de Burgos, una opción recomendada por la mayoría de los caminantes.Él no quería (es auténtico hasta en estos pequeños detalles)
¡¡¡Finalmente lo hacemos!!!! Desde el centro de Burgos nos quedarán aún unos 3 km. por recorrer.
El albergue es muy acogedor. Unos barracones de madera, situados justo en medio de un enorme parque que invita a tumbarse bajo sus árboles y echar una siesta.
Nos duchamos (por fin!) y salimos como nuevos.
Comemos en las piscinas municipales, que también me traen bellos recuerdos. Tengo una amiga en Burgos (que ahora vive en Inglaterra) y cuando yo tenía 16 años (Santo cielo!!!!) estuve pasando un mes en su casa, en la calle Laín Calvo… veníamos justamente a estas piscinas a bañarnos en un agua helada, hacíamos piruetas en los trampolines para que los chicos nos miraran (y sin embargo, en la actualidad… pa cobarde, yo! nunca me vereis tirarme desde un trampolín, por bajito que sea)… en fin, otro tipo de nostalgia, esta vez compartida por lo que tenía de divertida.
Pasamos toda la tarde en Burgos. “Mi” catedral está preciosa, le han lavado la cara!!! pudimos ver al “Papamoscas”, ese reloj situado en las alturas, donde un personaje da las horas. Todo el mundo se queda mirándolo con la boca abierta para que las moscas puedan entrar en ella fácilmente, de ahí el nombre del personaje. Tomamos un café y el sol, a partes iguales. Recibí una llamada de fanny-de-nick que me hizo sentir recordada (no hablemos de los mensajillos que he ido recibiendo de muchos de vosotros, que casi siempre me han ido emocionando)Incluso me atreví a entrar en El Corte Inglés, buscando sellos para las postales. Hablando de sellos y de estancos … Jolín con “el estanco” de Burgos! Ahí escondido, en la entrada del Paseo del Espolón! Bufffff, lo que nos costó encontrarlo… la chica del coret inglés se extrañó de que le pidiera sellos (es un Corte Inglés de la Srta. Pepis) JS se negó en redondo a entrar en ese sitio de mala reputación (por lo del uso de las tarjetas de crédito y eso)…
Con un dolor de pies fuera de lo normal (después de 30 km. por la mañana, quién se patea una ciudad entera, por pequeña que sea, en “mode” paseo?) volvemos al refugio, donde nos tomamos unos bocatas que hemos comprado, un vasito de agua y… ¡a la cama!
Aquí perderíamos a una parte del “grupo”:los canadienses, algunos australianos, gente que ni me había fijado que estaban pero que nos íbamos encontrando por las calles y nos saludaban como si fuéramos vecinos de toda la vida :))) se quedaron para pasar un día más en la ciudad. Eva también.
Así que continuaríamos solamente con los franceses, Oscar, el artista (de él ya os hablaré en otra ocasión)… y a ver a quién más nos encontraríamos! El camino siempre es una aventura…
Al final a las 6′30 arriba. Fui el primero en bajar a la cocina. A los demás les da siempre por hacer la mochila al principio, una vez se asean y antes de desayunar, yo al contrario…Sin prisas y antes de salir.
En la cocina ya estaba Paz, la hospitalera. Un encanto de persona. Estuvimos charlando un poco de lo que le había llevado a estar en Ages ayudando a su amiga (la dueña de la casa).
El desayuno= pan integral tostado (de una gente de otro pueblo, amigos de Paz, que apuestan por lo ecológico) + mermelada casera, mantequilla, café…
Subir a hacerme la mochila y para mi extrañeza a las 7′45h. ya estaba caminando.
La etapa de hoy me ha resultado muy facil.
Los pueblos venian casi seguidos…De Atapuerca a Cardeñuela casi ni lo sentí (6′4 km).
A partir de Atapuerca, después de un descanso, tocaba subida…Pasé a varios peregrinos…Y arriba me encontré con una sorpresa:
Alguién había construido con piedras una especie de mandala sobre la hierba…Muy similar al que está en el suelo de la Catedral de Chartres (Francia). Una especie de viaje iniciático para conocerse (su recorrido de afuera-hacia el centro puede durar bastante tiempo, por lo que sirve para reflexionar, o al contrario, dejar la mente en blanco).
Ya pasada la cima y comenzando la bajada se podía ver a lo lejos la ciudad de Burgos…Mi alegría enorme…
Llegando a Villafría, a escasos 12 kms de Burgos ciudad, me encontré con Victoria, Hugo y Yosuke, el chico japonés. Los tres cogimos el bus de linea para llegar al centro. Buena recomendación de otros hospitaleros con el fin de evitar la parte más comercial y de fábricas (qué exagerados) de la ciudad.El autobús nos dejó junto a la estatua del Cid…
Y aquí ya nos separamos…Ellos continuaban camino, ya que no querían quedarse en la ciudad…
Pasando por la plaza mayor de Burgos, me encontré a Conny. Al final había llegado muy pronto. Tenía mal una rodilla e iba a ir desde Ages a otro pueblo para coger un bus hasta Burgos. Al final había hecho dedo y había llegado super pronto.
Como empezaba a llover (por fin la lluvia… de la que no me separaría en 3 ó 4 días) y el albergue hasta las 13′30h. no abrian, nos metimos en la cafetería de al lado a desayunar… y mientras Conny vigilaba las cosas yo aproveché para ir a la Caixa (mi banco) y a la oficina de turismo.
Genial, mañana puede visite el Monasterio de Las Huelgas. Ya veremos como haré…
¡Ah!, sobre la caminata un detalle: El hecho de pensar que no habría sitio en el albergue del centro de Burgos, me hizo ir esta mañana a un ritmo que no me gustó nada. Muchos pensamientos…Desconfianza…Estres…
¡Nunca más!…Que me adelante el que quiera. Yo ya llegaré cuando sea.
Después de visitar la catedral por fuera, cogí un bus hasta Gamonal para comer con mi prima Marisa y mi primo Rodrigo…Como siempre, buen rollo y entendimiento.
Al final, cerca de la catedral, no apunté la calle ni el sitio, un restaurante donde comí y cené genial…
La tapa de morcilla estaba buenísima. Y la cena…
NO TE PIERDAS:
Atapuerca:
Este pueblo ha saltado a la fama mundial por ser el escenario de los yacimientos paleolíticos más importantes del mundo, que se pueden visitar de forma guiada, y contemplar el lugar donde el homo antecesor -hace 800.000 años- vivió en Europa. En las inmediaciones de Atapuerca (antes que Olmos) tuvo lugar en 1054 la batalla entre el rey de León y Castilla, Fernando I, y el de Navarra, don García, que se saldó con la muerte de este último. Un monolito conmemora el hecho.
Olmos de Atapuerca:
La bonita iglesia parroquial de Olmos es el monumento más importante del pueblo. Desde este pueblo agrícola se empieza a vislumbrar la ciudad de Burgos.
Burgos:
Fundada en el año 884 por Diego Rodríguez Porcelos, Burgos es una ciudad que debe parte de su importancia al Camino. Se asentaron mercaderes y artesanos y se construyeron hospitales (llegaron a existir más de 30) y durante siglos se convirtió en la urbe más importante de España. La catedral de Burgos es una de las más famosas del mundo. Se comenzó a construir en 1221 (Fernando III el Santo puso la primera piedra) necesitándose tres siglos para terminarla. De la fachada principal sobresale la decoración flamígera aunque toda ella es impresionante. El templo tiene cuatro puertas principales a cada cual más bella. En el interior se encuentra el famoso Papamoscas y el sepulcro del Cid. Los monumentos de Burgos dignos de visitarse son innumerables: iglesia de San Nicolás, la de Santa Gadea, la Puerta de San Esteban y en extramuros la Cartuja de Miraflores. A la salida de Burgos se encuentran el magnífico Hospital del Rey, el más importante de la ciudad y el monasterio cisterciense de Las Huelgas con un conjunto de edificaciones que van desde el románico al gótico. Son magníficos la iglesia parroquial y el claustro.
Los Yacimientos de la Sierra de Atapuerca representan la evidencia de la presencia humana más antigua de Europa, el Homo Antecessor, fechado hace un millón de años. Los restos hallados en 40 cuevas proporcionan un conocimiento exacto de la evolución humana desde hace unos 800 mil años.
Iglesia dedicada a San Martín de Tours, construída entre los siglos XIII y XV. Una hermosa espadaña adorna su fachada principal.
Burgos a la distancia, pero aún quedan 17 kilómetros por caminar.
Llegando a Burgos y falta poco para que oscurezca.
Me hospedé en el Hotel Cordón situado a pasos de la Casa de Cordón. Esa noche fui a cenar con Mary Carmen y Luiz Carlos al Mesón Burgos. La pasamos muy bien charlando y nos despedimos como siempre con un “Buen Camino” pensando en volver a encontrarnos. Esa fue la última vez que los ví. Luiz Carlos llegó a Santiago de Compostela el 10 de Junio del 2007, diez días después que yo. Mary Carmen llegó hasta León y regresó a su casa pues la familia le esperaba. Ella continuará el Camino en los próximos años hasta llegar a Santiago de Compostela. Buen Camino!
Arco de Santa María.
La puerta de Santa María, una de las más importantes puertas de acceso a la ciudad fue construída en el siglo XVI, en tiempo renacentista, sustituyendo a otra más antigua. Fue obra de Francisco de Colonia y de Juan de Vallejo. Las otras tres puertas, San Juan, San Esteban y San Martín, también de gran belleza, fueron remodeladas posteriormente.
Tomé el “Tren de Turismo de Burgos” para recorrer la ciudad, pero la verdad es que me sentí mal al principio pues después de haber caminado por los últimos 16 días, esta fue la primera vez en que me monté en un vehículo motorizado durante mi Camino. La segunda vez fue al día siguiente que alquilé un coche para visitar Nava de Roa, el pueblo donde nació mi abuela paterna María Esteban Toledo.
Vista de Burgos y La Catedral desde el Mirador.
Catedral de Burgos. El 20 de Junio del 1221, el rey Fernando III, su esposa y el obispo Don Mauricio colocaron la primera piedra de la Catedral de Burgos. Su ubicación en la ladera de una montaña obligó a escalonar sus volúmenes. Las obras duraron varios siglos, considerándose concluída en el siglo XVIII. Las agujas de las torres occidentales son obra de Juan de Colonia, y el cimborrio fue realizado por Juan de Vallejo a mediados del siglo XVI. La riqueza de los aristócratas de la época, rompen la unidad arquitectónica de la catedral, ya que se construyeron grandes capillas funerarias, como la de los Condestables de Castilla, obra maestra de Simón de Colonia.
Monasterio de Las Huelgas.
Este monasterio fue fundado el 1ro de Junio del 1187 por el Rey Alfonso VIII con el nombre de Monasterio Cisterciense de Santa María La Real de Las Huelgas cumpliendo con el deseo de la Reina Doña Leonor de Inglaterra. En sus primeros tiempos fue un palacete de recreo y descanso para los reyes de Castilla y posteriormente, por iniciativa de la Reina Doña Leonor de Inglaterra, esposa del monarca fundador, pasa a ser un convento para religiosas bernardas. En este monasterio se hallan los sepulcros de los monarcas citados, así como el Pendón de las Navas, considerado como el mejor tapiz de estilo almohade que actualmente se conserva. Dicho Pendón está tejido con hilos de oro, plata y sedas de varios y vivos colores.
Monasterio de La Cartuja de Miraflores.
Su primera construcción data del año 1401 ordenada por el Rey burgales Enrique III, como palacio para el descanso y la caza. Su hijo Juan II entregó dicho palacio a la Orden de los Cartujos con la intención de convertirlo en Panteón Real. Tras un incendio sufrido en este palacio, Juan de Colonia apoyado por la Reina Isabel la Católica, inicia en el año 1454 las obras de la actual Cartuja, inaugurando su iglesia en el año 1499. Fue Juan II quien terminó convirtiéndolo en un monasterio de monjes cartujos. Este monasterio se encuentra enclavado en las afueras de Burgos, y para llegar a el se debe atravesar el bonito parque natural de Fuentes Blancas. Se entra en la iglesia através de una puerta, la cual aparece enmarcada por un arco ojival en cuyo tímpano se exhibe una imagen de la Piedad. En la Capilla Mayor se destaca el sepulcro de los padres de Isabel la Católica, tallado en alabastro por Gil de Siloé. Son también muy interesantes un calvario de grandes dimensiones atribuido a Van der Weyden, el valioso retablo tallado en madera por Siloé, la bella tabla con la Anunciación de Berruguete, el sepulcro del infante Don Alfonso, y una pequeña estatua de marfil de la Inmaculada Concepción, la estatua de San Bruno, tallada en madera por Manuel Pereyra, entre otros.
Iglesia de San Lesmes. Fue mandada a construír por Alfonso VI en 1074 en honor a San Lesmes, nombre dado por el pueblo al monje Adelelmo. A instancias de Juan I, fue totalmente reconstruída a finales del siglo XIV, ampliándose notablemente un siglo después. Se destaca su portada meridional, con tres amplias naves de híbrido estilo gótico-renacentista.
Fui a misa de 8:00 P.M en la Iglesia de San Lesmes y después fuimos varios peregrinos a cenar al “Bar La Cabaña Arandina” en Calle Paloma.
Desayuné en la cafetería del Hotel Cordón y después caminé hacia la estación de ferrocarril para allí alquilar un coche de una de las agencias. Alquilé un coche alemán “Opel” y con un buen mapa de Castilla y León me dirigí rumbo a Nava de Roa para vistar la tierra donde nació mi abuela paterna María Esteban Toledo, el 3 de Diciembre del 1899. De la ciudad de Burgos a Nava de Roa se llega entre 45 y 60 minutos por carreteras en excelentes condiciones y bien señalizadas. Tuve que acelerar el coche pues me fijé que a los españoles les gusta la velocidad y me di cuenta que iba muy despacio para una carretera nacional.
Se divisa ya Agés y en menos que lo pensamos nos encontramos de lleno caminando por sus calles. No hay ni una tienda ni nada. Las casas del pueblo parecen muy antiguas, todas de piedra. Se tiene la sensación de estar en un lugar alejado de la mano de Dios. De Agés a Atapuerca es todo asfalto. Pero la carretera es muy estrecha y por aquí no pasa ningún coche. Ya a estas horas quiere uno llegar. En Atapuerca pretendemos comer, ver los yacimientos y continuar hasta Olmos, donde hay un refugio. Pero resulta que los yacimientos están a seis kilómetros del pueblo y no hay nada que ver allí. Los arqueólogos terminaron su trabajo hace unas semanas. A demás el cielo da un aviso y empiezan a caer las primeras gotas. Olmos no está lejos, así que damos el último tirón. Por el camino se desencadena la lluvia y por primera vez hacemos uso del impermeable. No sería la última.
Me adelanto en la llegada al pueblo y busco el albergue. Me encuentro un casón de piedra con la puerta cerrada. Después de aporrearla y dar un par de voces pregunto en la casa de al lado. La vecina me conduce hasta la hacienda del hospitalero, al otro lado del pueblo. El buen hombre, que estaba a punto de echarse la siesta, en un principio le da la llave a su mujer, pero después sale de la casa y me acompaña. Allí me encuentro a Javi y a Armando. El refugio está genial. Son dos plantas. En la baja está la cocina, con una buena chimenea. En las otras dos están las literas. La última es una buhardilla y hay un montón de cuartos de baño. El edificio es antiguo, pero parece haber sido remodelado hace muy poco. El hospitalero alardea de que es el mejor albergue de todo el Camino. También alardea de que el sello es el más bonito de todos.! Cualquiera le contradice¡ El hombre, después de enseñárnoslo todo nos pide, más bien exige, el “donativo” . Quinientas pesetas.
Resulta que no hay ninguna tienda. El único bar está a punto de cerrar porque el día de antes fue la fiesta grande y hoy no están para muchos milagros. En el bar no nos pueden hacer de comer, pero al menos venden alimentos. Pillamos un paquete de espaguetis, un bote de tomate, chorizo, algo de fiambre para la cena, pan y el desayuno del martes. Más que suficiente.
En principio pensamos que seríamos los únicos en pasar allí la noche. Por suerte, y aunque nos hacía felices esta idea, no fue así. Pronto llegó una pareja de San Sebastián: Natalia y Borja. Muy majos los dos. No tardan en llegar el Pesado de Todos los días y su amiga y un poco más tarde otra pareja de Asturias también muy buena gente. Les advertimos de que el bar iba a cerrar. Los asturianos no llegan a tiempo.
Fuera llueve. No parece verano, al menos no el verano al que estamos acostumbrados en Murcia. Aprovechamos la tarde para descansar. Las ultimas etapas han sido bastante cansadas. Nunca había tiempo para pararse a respirar. Si no estabamos andando, entonces estábamos viendo cosas por ahí con una gran avidez turística. Pero ya estaba bien. Olmos no tiene nada que ver, llueve y el escaso bullicio permite el profundo descanso.
Fue una siesta magnífica. Para unos más que para otros: Armando se despertó a las diez y media de la noche. Javi y yo lo hicimos bastante antes. Aproveché para escribir las crónicas de las últimas jornadas y leer un poco la guía a ver que teníamos por delante. En esto llegaron Borja y Natalia y tuve la ocasión de platicar un rato. Si señor, gente muy maja. En seguida llegó el hospitalero con ánimo de cobrar el “donativo”. El chico asturiano bajó de la habitación y el hospitalero le dio la cuenta. El problema era que no tenían dinero. Se les acabó unos pueblos atrás y en estos parajes no encontraron ningún cajero. Los pobres juntaron lo poco que tenían, pero no llegaba a las quinientas pesetas por barba que parecían condición imprescindible. La actitud que hubiera cabido esperar del responsable del refugio hubiera sido aceptar lo que buenamente les hubieran podido dar, sin embargo puso cara como diciendo “apáñatelas como puedas, pero suelta la guita”. Borja se hizo cargo y pagó al muy pesetero.
Cayó la noche. Comenzamos los movimientos preliminares a la cena. Los asturianos no tenían comida así que todos compartimos lo que teníamos. Fue una cena memorable por el buen ambiente que allí había. Ya en la sobremesa bajó Armando y tomó un bocado. Poco a poco todos nos fuimos a dormir. El que más duró fue el Pesado que repetía una y otra vez que poco antes de llegar a Burgos tomásemos el coche de línea para ahorrarnos unos kilómetros de polígono industrial. Lo que me hace gracia es que el tío no sugería, ordenaba que cogiésemos el autobús.
Durante los últimos días, especialmente a partir de Santo Domingo, parece que el gran grupo que partió de Roncesvalles se ha ido dispersando. Aunque siempre te encuentras nuevos peregrinos hay un grupo que empezamos a sernos familiares. Esto se va convirtiendo en una experiencia mucho más íntima. Hemos pasado de las doscientas y pico plazas del refugio de Pamplona a las escasas veinte de Atapuerca.
Día 11
27 de julio
21,4 km.
La mañana se presenta húmeda. Hace poco que ha dejado de llover y el cielo sigue cubierto. Sólo Magu y El Pesado de Todos los Días salen del refugio después de nosotros.
El pueblo lo abandonamos por un camino empinado que va directo hacia la montaña. Mal comienzo para unas piernas ya bastante vagueteadas y con más de doscientos kilómetros caminados. Para más inri, en lo más empinado de la cuesta oímos como un perro se acerca por detrás ladrando con una actitud más bien poco cariñosa. No hay escapatoria vamos cuesta arriba y cargados con las mochilas. Pero al volvernos los tres, bordón en mano y con cara de recién levantados el agresivo chucho se lo piensa mejor y da media vuelta. ¡Y pensar que antes dudaba de si cargar o no con el palo!
Las nubes pasan al ras de nuestras cabezas. Nada más subir un poco nos metemos de lleno en la niebla. El paisaje es realmente misterioso y mágico. Hay pocos árboles y abundan los arbustos pequeños y hierbas. Lo más alto son los cardos, ya secos, que están todos llenos de telas de araña. Es de lo que más hay: un campo de telarañas humedecidas con gotitas de rocío. Si miramos a nuestro alrededor no hay nada que nos indique que estamos en el año que estamos. Podríamos ser gente de cualquier otra época. Es una sensación que nunca antes había tenido. Parece que el tiempo hubiera desaparecido.
Pero pronto este sueño se rompe al tropezarnos con la verja metálica de una cantera. Bordeando la verja se llega a un campo, que con la lluvia de la noche anterior, está hecho un barrizal. Es un barro pesado y pegajoso que se acumula en nuestras botas y hace cada vez más difícil dar un paso. Pero bueno, tras unos cientos de pasos se alcanza el régimen estacionario y según se pega nuevo barro se va cayendo por su propio peso.
Así entre barrizales nos metemos en las aliviadoras calles de Cardeñuela. Desde aquí hasta Burgos todo es asfalto, que en principio se agradece en un día como hoy. Pero como siempre el asfalto es aburrido y cansado y aunque no estamos lejos del fin de etapa, si que se nos hace bastante largo el recorrido. Javi nos adelanta y nos despedimos de él. Pasará un par de días descansando en casa de unos amigos aquí en Burgos y ya no lo veremos más.
La entrada a Burgos es de las más feas de las grandes ciudades del Camino. Se atraviesa un polígono industrial de varios kilómetros de interminable recta. Parece mentira que en par de horas hayamos pasado de la edad media de Olmos al triste presente.
Cerca de una gasolinera sobrepasamos a la pareja de asturianos. Nos preguntan que si por casualidad teníamos unas sandalias que se habían dejado en el albergue. En ese momento no pudimos ayudarles, pero más adelante seríamos nosotros los que se las devolviéramos. Y después de esto, platicando, platicando llegamos al primer edificio de la ciudad. Pero Burgos es una ciudad que ha crecido a lo largo y aún estamos muy lejos del casco viejo y aún más del albergue, en las afueras del lado opuesto. Así que no resistimos la tentación y tomamos el coche de línea hasta la misma estatua del Cid, en pleno centro. Desde el autobús observamos perplejos a los asturianos: los adelantamos hacía una media hora y ahora estaban por delante de nosotros ¿cómo lo habían hecho?
Mis botas necesitan con urgencia una reparación. Llevan ya más de cincuenta kilómetros con la suela sujeta por hilo de pita, así que lo primero es encontrar a un zapatero. Resulta que allí cerca hay uno ,por el otro lado del río un poco más abajo del edificio de correos. Aquí empieza nuestra intensísima vida social en Burgos.
Resulta que el zapatero, que debe ser evangelista o algo así, se pone a calentarnos los cascos con la inutilidad del Camino por culpa de la naturaleza pecadora (de la pradera supongo yo) del ser humano. Bueno, por lo menos me pega la suela. Al salir de la zapatería una mujer se para a hablar con nosotros. Resulta que es peregrina también. Salió unos días antes que nosotros de Roncesvalles pero no podía continuar. Pero como es de aquí puede descansar todo lo que quiera y después seguir.
Nada más irse esta señora y avanzar unos metros nos llaman la atención dos peones de mudanzas que almorzaban en su camión. Extrañados nos preguntaban que de dónde veníamos cargados con las mochilas, que qué comíamos, dónde dormíamos. No parecían encontrarle un porqué a tanto caminar. Bueno, parece que aquí todo el mundo quiere hablar con nosotros. Pero aún hay más. Siguiendo calle arriba en dirección al río está correos. En la puerta hay una mesa y están recogiendo firmas para la no privatización de esta empresa. Uno de los sindicalistas nos pide nuestro apoyo y aquí comienza otra nueva discusión sobre las deficiencias del servicio postal. Al final le dimos la firma y fuimos corriendo a ver el Papamoscas. Allí a las doce nos vemos a un muñeco que da las campanadas a la vez que abre la boca en cada tirón. Muy típico de Burgos.
Bueno, llevamos más de una hora en la ciudad y todavía no hemos llegado al albergue. Tomamos toda la rivera del río hacia arriba. Me gusta este río. El agua está bastante limpia y los márgenes conservan vegetación de rivera. Hay un paseo a lo largo de su margen derecha. Allí nos encontramos con el último personaje. Es un joven hospitalero encargado de la base de acampada. Nos recomienda que vayamos a la base. En el albergue se junta mucha ente mientras que en la base siempre sobran tiendas. Ni si quiera en mi pueblo se había parado nunca tanta gente ha hablar conmigo en tan poco tiempo. Parece que fuéramos de aquí de toda la vida.
Hay poco tiempo para el descanso. Simplemente dejamos las cosas en la tienda y salimos pitando a buscar un supermercado o algo así. Hay que ver todo lo que se pueda de la ciudad. Deambulando por las calles encontramos la plaza de abastos y muy cerca de allí está la bellísima puerta de Sta. María que da paso al recinto de la catedral. Allí mismo, en frente de la puerta nos ventilamos el bocata.
Ya nos metemos en las dos de la tarde. La catedral la han cerrado, así que habrá que esperarse a después. Al menos calor no hace. Es cierto eso que dicen de que en Burgos hay solo dos estaciones: el invierno y la estación del tren. A estas horas hasta las tiendas de regalos para turistas están cerradas. Rodeamos la catedral por fuera y callejeamos arrastrando los pies. Ya a las cuatro abren la catedral. Merece la pena pasarse la tarde entera aquí dentro. Es la catedral más hermosa que yo he visto jamás. Un guía llama enseguida la atención de cuantos estábamos cerca de él y empieza a contarnos detalles y anécdotas de una de las capillas. Su voz es clara y su forma de hablar hace que sin querer se le preste atención. Es un verdadero artista y nos gana a todos para que le sigamos. Este tío sabe. No nos exige dinero, simplemente nos invita a seguirle y que en medida de nuestra satisfacción luego paguemos o no la módica cantidad de doscientas pesetas. ¿Quién le podría decir que no? Le seguimos y no es algo de lo que me arrepintiera, sino todo lo contrario. Ese hombre parece que hubiera vivido cada una de las historias que contaba. El Cristo de Burgos, la sacristía, el cofre del Cid, la capilla del Condestable, el artesonado, el claustro, la tumba del Cid… una maravilla.
En la visita nos encontramos de nuevo y por última vez con Javi. Al terminar echamos un vistazo al interior de la puerta de Sta. María. Allí hay una exposición sobre el Cid que también cuenta un poco el origen de la ciudad. Merece la pena. La tarde da para poco más. Bueno al menos yendo a pie. A las ocho sale un tren turístico gratuito para los peregrinos que no nos debemos perder, así que buscamos un super para comprar el desayuno y seguidamente salir para la base de acampada. Pero buscando el super nos encontramos con el museo de Burgos. Es gratis para estudiantes, así que no podemos resistirnos. Quedan quince minutos para que cierren, pero solo podemos permitirnos diez si queremos comprar y montar en el tren. Lástima no haberlo encontrado antes: recoge la historia de Burgos desde Atapuerca a la actualidad.
Del museo al campamento vía supermercado vamos a la carrera. Hacer turismo de esta manera y a la vez que se peregrina nos va a matar. Pero el esfuerzo tiene su recompensa y llegamos a tiempo del tren. La cena la tenemos solucionada con una torta de chorizo picante que habíamos comprado. Si bien quita el hambre no la recomiendo. El chorizo no hay quien lo aguante, pica demasiado.
El paseo nos viene que ni pintado. Allí sentados y viendo cosas vamos en la gloria. El monasterio de las huelgas, la puerta de Sta. María, el convento de los cartujos y parada en el antiguo castillo. Aquí hay un mirador magnífico de la ciudad y una de las mejores imágenes de todo el Camino: La catedral, los campos de trigo iluminados por el sol de la tarde en la lejanía y el arco iris sobre un cielo muy oscuro .
El día termina y la escasez de peregrinos en el campamento augura una noche tranquila. Según nos vamos metiendo en el saco damos un repaso a la planificación de la etapa siguiente.
Ya dentro del saco alguien nos llama desde fuera. ¿Quién puede ser a estas horas?. Pues quién iba a ser: el Pesado de Todos los Días y Magu. Resulta que ellos tienen las sandalias de los asturianos se dejaron en Olmos. Así que a partir de entonces nos hicimos cargo de tratar de devolverlas a los dueños.
Durante esta parte del trayecto, y hasta llegar a Agés, se disfruta de muy buenas vistas. El paisaje está compuesto por suaves ondulaciones adornadas por algún que otro bosquecillo, media docena de pueblos o aldeas y un color amarillento, que uno imagina que será un verde suave en otras estaciones del año.
En Ages nos dirigimos al albergue municipal con la intención de tomarnos un café. Al entrar, lo primero que nos encontramos fue, después dedujimos, a los diferentes miembros de la familia que regentaba el albergue, discutiendo por un albarán, no se qué envío, y un queso, que maldita sea la hora en que lo curaron.
Sin apenas hacernos caso, continuaron durante un buen rato a lo suyo, que era algo de lo que nosotros, sin saber de qué iba, éramos testigos mudos e invisibles.
Cuando por fin parecieron considerar que era nuestro turno, se limitaron a mirarnos y decir
- Y ahora donde está éste…
Éste estaba a sus espaldas y era un chico joven, algo regordete, con barba, melena y aspecto apacible. Por lo que nos contó, cuando la familia se retiró a una estancia contigua, él era uno de tanto voluntarios que dedican algunas semanas todos los años al servicio desinteresado del peregrino:
- Y a mi que me decían que venía aquí a pasar frio, -nos dijo con mucha gracia-, desde que he llegado no hago más que de sudá y pasar mas caló que en mi tierra..
- ¿A si?, ¿de donde eres?.
- Hombre eso ya lo habréis notado ustedes por el acento.
- Hombre, pues de Málaga, de Cádiz…
- Si, de Cádiz, de Tarifa.
Hablamos de Cádiz, lugar que conocemos y por el que sentimos un especial afecto, de algunos de sus pueblos y, sin recordar muy bien cómo, en algún momento acabamos mencionando Algeciras.
- ¿Sabéis cómo le llamamos allá a Algeciras?
- Pues no, ¿cómo?
- La nueva Mancha.
- ¿Y eso?
- Porque todos sus alrededores los están llenando de esos ventiladores que hay también por aquí en algunos montes.
Reímos muy a gusto con la gracia y la conversación de éste joven de Tarifa. Coincidimos con él en que esos molinos que tanto están afeando el paisaje de toda nuestra geografía bajo la dudosa excusa de no ser contaminantes, dan un aire siniestro al paisaje.
- Cualquier día de mucho aire arrancan una montaña y se la llevan volando –nos dijo-
Salimos del pueblo tras un grupo de vacas que se dirigían a darse un banquete en un prado de las afueras. Vimos a dos de ellas, abandonar a sus compañeras, que se detuvieron al poco de salir de Ages, y cruzar un pequeño puente de piedra que ahora está al margen del camino, a su izquierda, y cuya construcción se atribuye a San Juan de Ortega. ¡Las cosas que hace el tiempo!.
Atapuerca. ¿Qué se puede decir de Atapuerca, que no sepamos ya todos? Por un lado está el recuerdo de la derrota y muerte que sufrió en estos campos el rey de Navarra, García el de Nájera, a manos de las tropas de su hermano, Fernando I de Castilla. Aquél fue el principio del fin de la más importante de las dinastías que reinó en Navarra.
Por otro lado, y más conocidos aún, están los impresionantes yacimientos prehistóricos que se encuentran en sus alrededores, y de los cuales no me cabe sino recomendar a todo aquél que pueda hacer un hueco, que les dedique una visita.
Al poco de entrar en el pueblo, nos encontramos a la derecha del camino con un albergue que, por lo que nos dijo la dueña había abierto 5 días antes. Cuando terminó de hablar con una extraña peregrina, de aspecto vagabundo, le pedimos sellar nuestras credenciales y continuamos nuestro camino.
Al salir de Atapuerca nos llevamos una sorpresa, pues nos encontramos con un ascenso pedregoso y algo empinado con el que no contábamos. Aunque el día era fresco y siendo mediodía el calor no nos las estaba haciendo pasar como en otras ocasiones, estábamos empezando a sentir el cansancio del camino, cierto agotamiento en las piernas y unos tirones un poco incómodos en la espalda.
Así que emprendimos el ascenso con poco entusiasmo. Además, al poco de empezar el aire pareció detenerse por lo que nos temimos que volvíamos a las andadas; afortunadamente pronto volvió, y con más fuerza.
A mitad del ascenso, nos cruzamos con la peregrina que habíamos visto en el albergue de Atapuerca.
Ascendía penosamente la cuesta, vestida como con un pijama, y arrastrando contra las piedras del camino lo que parecía un carrito de la compra.
Al terminar el ascenso, el peregrino se encuentra con una extensísima llanura como arrasada por el viento y en la que lo único que sobresale, no recuerdo que hubiera ninguna indicación, es una enorme cruz allá, al fondo, erguida sobre una montaña de piedras que imaginamos eran las que han ido dejando los peregrinos a su paso.
Entre ellas, y como hemos ido viendo que es costrumbre a lo largo del camino, hay quien deja escrito un mensaje dirigido a quien viene detrás de él o una petición de tipo espiritual o religiosa.
Una, que aquí vimos, cuyo contenido leímos y después devolvimos a su lugar con todo el respeto que merecen estas cosas, decía:
Proteggi la mia famiglia
Donali salute e serenita`
Elena
Continuamos la marcha en linea recta por la meseta, hasta llegar a una cuesta que descendía junto a una especie de cantera. A lo lejos, desde lo alto, se ve Villafría, y más cerca, recogido entre lomas y árboles un pueblo que se llama Villalval y al que el camino da un inexplicable y largo rodeo para evitar su paso por él.
De Cardeñuela y Orbaneja de Rio Pico es poco lo que puedo decir. Quizá fuera el cansancio que llevaba ya haciendo un rato mella en nuestro ánimo, pero el caso es que nos parecieron unos pueblos simplemente de paso, un tanto destartalados, hechos de fábrica nueva en su mayor parte y construidos en torno a una calle larga.
En el primero de ellos nos detuvimos en un bar llamado La Parada, donde pedimos un refresco y nos detuvimos a observar el interior. Las paredes estaba llenas de carteles dirigidos a los peregrinos, algunos, y otros colocados por el ayuntamiento dando a sus vecinos razón de diferentes cosas.
Junto a la barra, una columna lucía diferentes fotos de algunas personas: en una vestidos de mejicanos, en otra delante del bar en grupo, alguna dedicada, etc… En cierto modo, esto también es historia y más viva que muchas de las que llenan algunos libros.
Mientras miraba absorto la televisión, el hombre que atendía la barra revisaba distraídamente unas tazas. En una de ellas pareció detectar una mancha y, sin pensarlo dos veces, pasó su dedo rozando repetidas veces el lugar hasta que consideró dejarlo limpio.
En el siguiente pueblo, Orbaneja de Rio Pico, vimos al final de la calle algunas casas con unos blasones que parecían muy interesantes.
El tramo que resta hasta Villafría desde Orbaneja no tiene nada de particular, son como las afueras de ningún sitio y, en cierto modo, preparan al peregrino para lo que va a ser una porción importante de la etapa siguiente.
Llegamos a la parroquia donde nos esperaban los amigos de Zaragoza. Nos acercamos a un bar que había allá mismo y pedimos unos bocadillos.
- ¿Y vamos a hacer unos bocadillos ahora? –oímos que lo dijo la camarera al dueño del bar.
- Déjate, que si lo que quieren es un bocadillo y lo van a pagar, ¡pues se les da!
Estábamos llegando a una gran ciudad.
Eran las 8 menos cuarto de la mañana cuando salimos de Villafría con dirección a Burgos capital, que se encuentra a unos 8 km. de distancia.
El inicio de la marcha se nos hizo un tanto duro, ya que todavía teníamos agujetas del día anterior. Además, Villafría no es un lugar que tenga algún atractivo, ni siquiera cuenta con un albergue ni nada que merezca ser visitado. Nada más salir se presiente ya el rumor de la N1, con el bronco y continuo zumbido de los vehículos; ¿dónde quedó aquella paz de la que disfrutamos en los Montes de Oca?.
Es una pena que siendo esta una etapa en la que se pasa por una de las ciudades más emblemáticas e interesantes del camino, vea ensombrecida su belleza por la mala experiencia de pasar, antes y después de la capital castellana, por dos de los tramos más feos de lo que llevamos recorrido de camino.
Cuentan algunas de las gentes que nos hemos ido encontrando, que es aquí donde muchos hacen “la trampa” de usar el transporte público para llegarse hasta el centro de la capital, con la excusa de lo horrible e incómodo del lugar. Lógicamente, nosotros no lo hicimos así.
Durante esta primera parte de la etapa el peregrino recorre una larga travesía entre polígonos, restaurantes y hoteles con aspecto destartalado, tiendas de muebles, centrales de logística, descampados con casas arruinadas…; el camino no vale nada, y la molestia de marchar acompañado del ruido, una mala señalización y la polución de los vehículos que continuamente pasan resulta muy desagradable.
En Gamonal, el caminante encuentra un hermoso templo gótico del siglo XIII: Santa María La Real y Antigua, y un maravilloso crucero con las imágenes de un cristo crucificado, la Virgen y un Santiago Peregrino. Vale la pena entrar al interior del templo y disfrutar de su recogimiento.
Es aquí donde el paisaje cambia, sí, y ahora nos enfrentamos a largas e interminables avenidas de altos y fríos edificios de los que cuelgan innumerables letreros de neón, carteles y balcones destartalados.
Cerca de una hora de marcha después, con tiempo medio fresco y amenaza de lluvia, llegamos a la plaza de San Juan, donde nos detuvimos a disfrutar del conjunto que ahí se ofrece al peregrino. Por fín estamos en el Burgos histórico.
En medio de la plaza se yergue una estatua dedicada a Diego Porcelos, fundador de la ciudad. Su silueta, recortada en un fondo tormentoso, tenía un cierto carácter épico. Nos sentimos ya preparados para entrar al centro histórico.
Pero antes, fijamos nuestra atención en un edificio situado a la izquierda de la estatua: es lo que queda del hospital de San Juan; frente a él, a nuestra derecha, está la iglesia de San Lesmes, patrón de Burgos.
Como no podía de ser de otra manera en una ciudad que creció en torno al camino, San Lesmes es un claro ejemplo de los Santos que son conocidos por su dedicación a los peregrinos. Nacido en Francia a principios del Siglo XI, fue llamado por el rey de Castilla Alfonso VI, atraído por su fama de Santidad, quien le dio el Hospital y la Capilla de San Juan para que fundara una comunidad benedictina. En ellos estableció un lugar de retiro y atención para todos los peregrinos que por ahí pasaban.
De la plaza de San Juan pasamos a un puentecillo que hay sobre un arroyo, y que en su tiempo haría de foso del recinto amurallado. Después, atravesamos la puerta de San Juan, y ya entramos en lo que era la ciudad antigua.
Siguiendo el trazado del Camino, llegamos a la que se llama Puerta de los Apóstoles de la Catedral, situada en la parte norte de la misma, y llamada así por el grupo de apóstoles que están representados en sus jambas.
En ella también se representan imágenes de ángeles, portando los signos de la Pasión, y a San Miguel pesando las almas ante las puertas del paraíso antes de dejarlas pasar. En su maravilloso tímpano, se representa una escena de la intercesión de la Virgen y San Juan ante Cristo.
De ahí descendimos a la Plaza de Santa María por la calle del Azogue. Si se fija el caminante, en esta calle podrá ver todavía la casa en la que, a finales del siglo XV, estuvo instalada la primera imprenta burgalesa, de la que salieron obras tan fundamentales como la primera edición de La Celestina, el Lazarillo de Tormes, la Biblia de Maguncia, y un largo sin fin de joyas de nuestra cultura. Hoy en día es un restaurante.
Dicen que la fuente más antigua de la ciudad es ésta que vemos con esa planta tan serena y hermosa en la Plaza de Santa María.
Colocados junto a ella, nos enfrentamos a la fachada principal de la Catedral, con sus tres puertas correspondientes a cada una de sus naves, el magnífico rosetón con su cruz davídica, sus torres y esas maravillosas agujas góticas…
Si teníamos alguna duda de visitar la Catedral, al llegar frente a la puerta del Sarmental se disiparon todas: un nutrido grupo de turistas andaluces jubilados, campaban a sus anchas por el acceso al templo y sus aledaños, llenando todo de griterío y empujones. Nos limitamos a sellar nuestra credencial en la taquilla y continuamos nuestro camino. Al fin y al cabo, teníamos mucho que andar por delante y ya habíamos visitado la Catedral en ocasiones anteriores.
Antes de continuar la marcha, desviamos nuestros pasos para detenernos en el “Café España”, quizá el más encantador de la ciudad, y famoso por su carta en la que se ofrece una amplia variedad de modos de degustar esta bebida estimulante.
Cenamos con Santiago, al que vimos en Azofra y con el que compartimos albergue en Tosantos. Es de Castellón y vive en Barcelona. No es hombre de fe explícita, pero comparto sus opiniones sobre la Iglesia y se ofrece a seguir en contacto con nosotros una vez que vuelva a su casa y a colaborar en lo que necesitemos como misioneros.
Etapa con lluvia en algunos momentos (¡qué cantidad de barro en la pequeña cuesta que hay tras Atapuerca!) y frío. En los alrededores de Atapuerca hay dólmenes, que no vemos, y sobre todo los yacimientos paleontológicos más importantes de España. El centro de interpretación está cerrado cuando pasamos porque es muy temprano.
Del paisaje rural pasamos a lo peor de las ciudades: los polígonos industriales, como el del Gamonal antes de entrar en Burgos. Nos han aconsejado tomar el autobús desde Villafría hasta el centro de Burgos (unos 8 km) para evitar el paso por el polígono, y así lo hacemos, con más razón tras el rodeo que nos han hecho dar por las obras de ampliación del aeropuerto, que con el frío y viento en contra que está haciendo nos ha supuesto un gran desgaste.
Sabemos que el albergue de Burgos queda dos kilómetros más allá de la catedral y que quienes allí deciden alojarse tienen que desandar esos kilómetros si quieren verla. Nosotros hemos preferido seguir hasta el siguiente albergue, que según nuestras guías es Villalbilla.
Me levanto y echo a andar / Sin lavarme la cara / Tal vez complete un trecho / En la Gran Espiral / Con las cosas que he ganado / Y las que he perdido / Mi ceguera y mi bastón / En el camino... Si me ves dormido / Sabe el alba que si quiere yo / La espero en el camino / Y todos mis pecados / Viajarán conmigo / Hasta el más puro final / Del camino.//
De la canción la ‘Cruz de Santiago’
Lanza bien los dados
porque el juego del camino ha comenzado,
agudiza tu ingenio,
sírvete de mancias,
sírvete del tarot,
lee en el alma del bosque
adivina dónde la muerte se escondió
-MAGO DE OZ-
Pero qué es el alma, ¿un mito? ¿es inmortal? ¿pesa 21 gramos?
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Nosotras hemos llegado a la conclusión de que el alma es la verdad de uno pero nos encantaría conocer cual es tu opinión al respecto (aquí)
El Espacio y el Tiempo son modos mediante los que pensamos, no condiciones bajo las que existimos. El Tiempo que percibimos a través de los relojes y los calendarios es una invención que sólo concierne al hombre y a su interpretación del mundo. – ALBERT EINSTEIN -
DEL DIARIO PEREGRINO QUE HE COMENZADO A LEER HOY…
http://aig02.blogia.com/
PRÓLOGO CONTINUACIÓN DEL DIARIO PEREGRINO QUE HE COMENZADO A LEER HOY…
http://aig02.blogia.com/
DEL DIARIO DE MONTSE, LITERATURIZADO AL CATALÁN…
http://laltreblogdelarare.blogspot.com/
DEL DIARIO PEREGRINO DE RAÚL, CAMINO DE SANTIAGO/ 08
http://micaminodesantiago2008.blogspot.com/
DEL DIARIO DE JUAN MIGUEL GRAU, PEREGRINO DE MIAMI…
http://www.juanmiguelgrau.com/camino_de_santiago
EL DIARIO DE ÁNGEL SILVENTE
http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/angel.silvente.htm
DEL DIARIO DE BARRET, 1977
http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/barret.y.gurgand.htm
EX ORIENTE LUX
http://www.exorientelux.org/
DIARIO DE UN MISIONERO JAVIERISTA
http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/antonio.serrano.insausti.htm