Vincenzo hace ruido al levantarse y me despierto. Son los somieres de estealbergue de Maribel Roncal: están comatosos.
No sabía que aquí, en el salón-comedor-cocina había un peregrino durmiendo; y he sido yo, seguramente, la que le ha despertado.
Es un paisano de mi tierra. Se llama Silo. Pero en las camas no te puedes ni mover, porque el ruido es muy molesto y escandaloso. Entonces, deben ser como las tres y cuarto cuando abro los ojos. Y ahora ya son las cuatro y diez y he desayunado: medio sándwich que me sobró de ayer, una mandarina y un café solo.
Me he sentado afuera, a fumarme un cigarrillo y el viento movía las copas de los árboles y tenía algo de fantasmal.
Sin embargo, lo que me gustaría ver, las estrellas, sólo son visibles por segundos, porque las nubes son bajas y tupidas.
Y así comienzo mi quinto día de viaje y permanencia en el Camino. Mi cadera algo mejor que ayer. Quizá lo que tomé, o el masaje que me di ya estando en la cama, o quizá los estiramientos que hice antes de acostarme me sentaron bien. Ampollas todavía desconozco lo que son pero en ese sentido estoy siendo prudente. A este ritmo el Camino se me hará larguísimo; no ”respeto” los kilometrajes de las etapas. Pero Magia, lo que se dice magia y misterio… no ha habido ninguno todavía. .
05h50min. Ya me he tomado el segundo café de la mañana. Estas máquinas de cafeína me gustan. A falta de café auténtico… Tengo ganas de ponerme en marcha. Hoy muchas. Quiero llegar a Eunate, y me gustaría arrancar lo más pronto posible.
La primera vez que escuché hablar de la ermita de Santa María de Eunate fue a Guada (Mirada de Agua), se lo leí a ella, en la experiencia de su camino, y me fascinó.
De repente, yo ya estaba metida en la construcción de mi camino pero el conocimiento de la existencia de la Eunate templaria (o no), y sobre todo su rito, fue la llegada de la Alegría al Camino. Algo inexplicable, hasta cierto punto…
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He estado escribiendo los dos primeros días. Me ha encantado esta soledad conquistada a estas horas. Pese al francés malencarado. Los otros que han salido de la habitación han sido geniales. Afuera hace fresco. Mucho fresco pero los trinos de los pájaros son tan lindos… ¿Se habrán levantado ya en mi habitación? Aquí aparece el primer peregrino. Estupendo. Esto se pone en marcha.
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Y entrar a recoger mis cosas, porque entonces no sabía, aún, cómo prepararme para poder irme en cualquier momento. Pues eso, encender la luz, nadie lo había hecho y lo hice yo. Eran cerca de las siete y harta de esperar lo hice. Mi vecina de cama se queja por su compañera, que aún duerme. ¿Es un hotel el Camino? .
Estar lista, poder esquivar a Vincenzo, salir del albergue sin preocuparme de nada, sino la primera de las primeras, decir en seguida: ¡Oh, lástima! ¿De dónde ha salido ese peregrino? Y ese peregrino era Otmar, que me aseguró que no iba a recordar su nombre porque era difícil de pronunciar. Un teutón de mediana edad, mucho más mediana que la mía, residente en Madrid y que hablaba un perfecto español.
Otmar, con su incipiente obesidad mórbida, comenzaba a caminar ahí mismo. Ayer había tomado un taxi desde Pamplona, y su motivo (o el que confesaba) era una recomendación de su dietista: el Camino como ejercicio de adelgazamiento. ¿Y tú? -me preguntó. Le dije que hacerme valiente, perder miedos. Y le gustó o esa impresión me dio. Y a pesar de que yo, al menos, no deseaba compañía… acepté la suya de buen grado. Día de neblina y húmedo mientras nos encaminábamos hacia el Monte del Perdón.
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Dejamos una urbanización a la derecha. Otmar me es simpático, y me enternece que un hombre tan grande y tan fuerte… pueda sentirse más desorientado que yo. El Camino va de frente y hablamos de mis dudas; las únicas que tengo, lo que a mí me desmoralizan los Altos y los tramos en subida. Álamos, una chopera, y entonces llegamos a un instante donde, a la izquierda hay unos patos silvestres, campando a sus anchas en una charca… y ya comienza a ser todo muy bonito, y yo le pido a Otmar que siga, me tenía que quedar a lo mío, necesitaba un desahogo de varias maneras… y lo dejé irse y empecé a caminar sola.
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Despoblado del señoríode Guenduláin, las ruinas de un antiguo palacio y las de la iglesia parroquial de San Andrés. Y ahí existe un primer momento maravilloso. El Sol despertando al Este cubre de luz los campos verdes hasta transmutarlos en dorados. Y es eso un resplandor de una belleza cegadora. Y una siente a su alma o que es su alma misma. Porque hay que tener en cuenta que para el pueblo lenape (los delaware) el alma reside en el corazón y se la llama imagen, reflejo, fenómeno visible sin materia corporal. Y en África del Norte las creencias hablan de una experiencia en la que alma puede irse del cuerpo en forma de abeja o mariposa, pero siendo lo más frecuente que lo haga como ave. Y un pájaro, la alondra de la mañana, en ese árbol de tronco musgoso y magnético, entona un aria de una forma deliciosamente sublime, y la Ópera (Prima) es el Mundo, la Naturaleza, y al lado del árbol solitario y místico hay un banco, que aprovecho para disfrutar del espectáculo de ese instante mágico y terrenal, mientras me como un plátano. Me embriago, me embargo pero me alimento, algo tan poco necio como eso. Y la inmortalidad es esa sensación de regocijo íntimo que experimento.
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Y ese compatriota, Silo, viene y me reconoce pero yo a él tardo en ubicarlo, y le saludo sonriente pero no hago amago de irme con él. Es en la fresca soledad donde sucede lo que busco y lo que me atrapa. Y sigo subiendo pero me doy un montón de vueltas para retener la Pamplona que dejo a lo lejos, suspirando en la brisa de la memoria.
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Y un holandés murió, y un cementerio, y se alcanza Zariquiegui y eso ya son las primeras estribaciones del Ato, y si el crismón de San Andrés era original o tenía tintes, tampoco hay un café que me detenga. Y se asciende poco a poco, por entre árido matorral y aulaga. Ya ando cerca de coronar cuando Rosario, el siciliano, que pone una cara así como de contento y sorprendido al verme, en realidad ya soy otra, trae tras de sí a Geo (el valenciano) y a Dominique (el francés), más algún otro que se les ha unido, y les dejo pasar, sabiendo, que con esa buena marcha, es improbable que se detenga en Puente la Reina, y que ya no volveré a verle, y que eso me da igual, y sigo subiendo y disfrutando, y de repente el viento, el viento, fuerza elemental, que pertenece a los Titanes*, lo envuelve todo, y a mí, que no me habían enseñado aún a saludar al viento, pero que no ignoro que cuando el viento aparece en los sueños… anuncia que se trama un acontecimiento importante; un cambio va a surgir*. Un hombre me estaba esperando, uno de esos ”ángeles”, que hay en el Camino: seres no mitológicos, sólo bondadosos. Un hombre que me ofrece una chocolatina.
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<<Donde el Camino del Viento se cruza con el Camino de las estrellas>>
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Esa leyenda escrita en el cortejo de los monigotes herrumbrosos, que firma la Hidroeléctrica de Navarra y la Asociación de Amigos del Camino de Santiago; eso que vino a sustituir a alguna ermita que por allí hubo. Son las nueve. Y hoy el Camino es esto. Genocidas mástiles eólicos que asesinan el paisaje de los pueblos. Pero hay que renovar las energías y las leyendas.
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La MacLaine toma ejemplo por estos pagos y nada menos que del autor del Pseudo-Turpín. Si aquel, alentado por la imaginación de tantas leguas que deja correr la vista por la llanura el entorno, sitúa a Aigolando, y a Carlomagno con su ejercito de 134.000 guerreros, en esta Cuenca… la MacLaine, a quien su psicóloga supuestamente abandona este día a su suerte, en Pamplona, en conversaciones con un monje medio escocés medio irlandés, durante su existencia de gitana mora, en la época por la que será amante del emperador de la barba florida… hace luchar y luchar a Roldán con un moro gigante… Es decir, espiritualidad como sinónimo de fabulación. Lo mismo que historia… ¿Da lo mismo esto, que el que un peregrino fuera tentado por el Demonio, y rechazando entregar su alma a cambio de agua… Santiago, nuestro Santiago hijo del Trueno, o alguna virgen, le recompensase con apagar su sed en aguas de su propia venera? Origen de la fuente de la Reniega, a la que en la actualidad otra fuente de orden nuevo sustituye.
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Se necesitan hitos que jalonen un Camino. Se necesitan para alentar voluntades. Y sin embargo, para mí la existencia de una Ruta es el propio Hito. Aunque estoy de acuerdo con que la propia vida sirve, y también cualquier otro Camino. Si la aventura del auto-descubrimiento es eso, y no es penitencia, es Amor.
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Cerca se anda Astrain. Que además de serlo, un topónimo, se convierte en el nombre del Mensajero, con el que el brasileño Paulo Coelho bautiza al demonio de su‘Diario de un Mago’ o de su viaje de peregrinación a Compostela. Tan criticado y cuestionado esto último…
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Pero Coelho, peregrino o no, arrastra a vivir esta experiencia a miles de compatriotras, como la MacLaine lo hace con miles de los suyos, y muchos otros enamorados de ella a lo largo del globo; como yo, que era mi actriz favorita cuando era niña; y como Hape Kerkeling lo hace con los germanos. Son todas estas promesas de cambio interior las que nos movilizan hoy en día. Promesas de autores, otros como nosotros, que nos incitan a través de su experiencia vital, que están ahí y nos son próximos, y que por eso nos suponen cierto crédito… ¿Que a todos no? ¿que muchos, la mayoría, todavía son llamados por el Dios del Camino? ¿que todos lo somos? ¿Y quién es el Dios del Camino? ¿A caso Hermes, el protector de los ladrones? ¿el que dio origen a los herms? ¿esos montones de piedras que nos orientan en las encrucijadas y que eran utilizados como lugares de trueque e intercambio comercial? ¿El Mercurio romano? ¿las líneas ley y sus enclaves telúricos, que estarían señalizados por la presencia de las vírgenes negras, de las serpientes de la Tierra? ¿Mucho más anterior a eso? ¿cuánto pretérito anterior? ¿Por qué el homo sapiens migró hacia el Oeste? ¿qué sintió alguien que fue el primero que partió y que vio morir el primero al sol? ¿qué regresó contando? ¿O nada fue antes de Alfonso II el Casto y su primer histórico paseo a aquel <<compositum>> (cementerio de Compostela)? ¿O todo fue una orquestación de las órdenes religiosas del Cister y Cluny? ¿O todas las migraciones son lo mismo y uno regresa igual que una prostituta a África? No reconociendo la verdad de lo vivido, engrandeciendo el Mito de la Liberación. Porque el Mito se alimenta de si mismo…
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Y ya ante la visión del valle de Valdizarbe, empiezo a acelerarme toda y a descender sin esperar por nadie. Feliz, feliz, feliz. Bajada donde sufren las rodillas de cualquiera -eso dijo el de la chocolatina-, el terreno es muy pedregoso, aunque no las mías. Olvidado quedael desliz de antes del Alto de Erro. Me siento fantástica, estupenda. Ya el recelo se ha quedado atrás. El recelo son las alturas. Y he andado un trecho, a buen paso hasta que de pronto, un peregrino con sus bastones, delante, su paso me resulta familiar, que se vuelve a mirar atrás, se pone muy contento y grita mi nombre: ¡María! ¡María! Es Franz, el alemán. Me parece increíble que el joven tímido y taciturno de la mañana de Trinidad de Arre me esté dando ese tremendo abrazo con tanta alegría. El primer abrazo del Camino y el primer amigo consolidado del Camino. Ese ha sido el sentimiento que me ha preñado de entusiasmo. Y esas son las líricas auténticas que deseo encontrarme. Los estallidos viscerales que responden a una mandado emocional e interior. Lo infalsificable.
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Franz, ha pasado la noche en Guenduláin o en las cercanías, en una casa rural. Y vamos andando juntos hasta que él dice que María corre mucho. Yo voy hacia adelante, parones, hacia atrás, un arroyo, un pequeño puente, le espero.
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Encinas o chaparros y la Virgen de Uterga. Es una virgen blanca, hermosa, Uterga es el pueblo próximo pero ella está en el Camino. Hay un hombre que permanece junto a ella. Cuando nosotros llegamos se aleja unos pasos, hacia una huerta que hay justo en frente. Yo veo algo que siento deseos de coger (que no robar). Es una piedra de un profundo azul, está a sus pies, del lado derecho. Sería la piedra que más tarde dejaría en la Cruz de Ferro. Lo sentí así, aunque me costara desprenderme de ella o precisamente por eso… Es que no lo sé. Para el momento de la Cruz de Ferro yo ya llevo algo dentro de mi mochila… y lo guardo desde bastantes meses antes de venirme al Camino. Pero la presencia del guardián, la piedra era tan llamativa que se habría dado cuenta, hace que me quede con las ganas de llevármela conmigo. Le saco una fotografía a Franz mientras me lo pienso y me lo pienso, incluso lo de hablar con el hombre y explicarle lo que me ocurre. Una piedra te pertenece cuando la piedra te llama o te dice algo. Pero eso les habrá sucedido a todos los ladrones de piedras preciosas del Mundo -me imagino. No, no, a mí no se me ocurre ponerme a rezar en cuanto veo a una Virgen. A mí lo que se me tiene que ocurrir es como pensar en saquearla.
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Existe entre el alma y la piedra una relación estrecha. La sibila transporta una piedra consigo y se sube a ella para profetizar*.
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Un refugio, en Uterga mismo, donde se puede tomar algo. Entramos pero a Franz no le convence mucho y decide seguir. Geo, el valenciano, está dentro. Ya los de el grupo de Rosario le han dejado colgado, ya no podía seguirlos. No tiene buena cara. Esta mañana debe estar sufriendo físicamente. Dice que le duele un tobillo. En el exterior veo como se da reflex en él. Yo aferrada a mis magdalenas y por fin a la cafeína. ¡Oh, sorpresa! ¿Otmar, cómo no me dijiste que estabas ahí? No te había visto ¡Hombre, si estás comiéndote un fantástico bocadillo! Ya veo que le haces mucho caso a tu dietista… ¡Menuda ignorancia la mía! El dietista tenía razón. Ya puedes forrarte de lo que quieras, en el Camino, que terminas por quedarte como lamido. ¿Otmar te vienes?
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Pero Otmar sigue con su bocadillo y consultando su guía. Me siento con él y le hablo de Eunate. Entra Silo, nos saludamos. Se me hace un poco raro porque me había sobrepasado en la cuesta del Perdón y no he vuelto a verlo pero yo sólo pienso en Eunate. Estoy muy contenta porque precisamente hacia ella voy. Pero mi entusiasmo no parece entusiasmar tanto a Otmar, o al menos no tanto como para hacerle dar un rodeo.
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Me voy sola y llego a Muruzábal. No está nada claro por donde se desplaza uno a Eunate. Aunque reconozco la fachada de esa pared, hoy en obras… Un coche, un joven se baja de él. Me dirige mal. Eso lo sé. Sé que por dónde me señala llegaría a Obanos… Entonces, más adelante, a la derecha, una mujer joven. Carmen, de Bolivia. Otmar es educado al pasar, y se detiene y si no se va inmediatamente, con lo que escucha, es por deferencia a mí. La niña interior acaba de manifestarse en esa calle… Carmen y yo llevábamos un buen rato conversando. Ella es evangelista, trata de evangelizarnos a todos. Yo estoy sentada en el suelo, entrando en la reconocida sensación de euforia, y no me pienso mover de ahí hasta que alguien me haga el favor de indicarme como llegar a Eunate. Para Carmen sólo cuentan las escrituras, ni siquiera conoce la existencia de Eunate. Dice que lleva meses trabajando en esa casa, a dos kilómetros de una de las joyas del románico, pero no sale de las escrituras. Otmar llega a enrojecer, por el tono beligerante de la evangelista. Entonces la niña interior, que es lianta, por suerte o por desgracia, se apiada, lo libera de la cortesía que lo mantiene sujeto al asfalto y lo deja partir. Para Carmen Dios es perfecto pero los homosexuales eran para ella una aberración. ¡Qué lástima de persona tan equivocada! Los biólogos andan encuestando a los genes para averiguar el por qué de la conducta homosexual pero hoy en día se conoce la existencia de las relaciones homosexuales en múltiples especies: acuáticas, aéreas, terrestres… El sexo con fines reproductivos no es el único motivo ni en el reino animal. ¿Volvemos al principio del placer? Entonces, mi niña, tan beligerante como ella, que le espeta a la evangelista: A ver, hablas y hablas de las escrituras y de las escrituras, pero ¿tú le has visto a él? No -responde la otra. Bueno, pues cuando le veas como yo le vi,cuando te otorgue su semblante, entonces puedes plantearte hablar en su nombre… Pero ese, hasta que Otmar no se va, es un momento muy bonito de mi Camino. Único, diría; entonces una mujer que sale a su puerta y puedo preguntarle… Por ahí. Enseguida la verás… Claro, ella sabe. De todas formas antes de irme pude ver al viejo y malencarado amo de la chica… Ella era su sirvienta y no creo que su vida allí fuera muy agradable; aunque me dijo que lo era, que desde que había podido escapar de su país su vida se había transformado…
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Y es cierto, tal como me asegura la mujer, en seguida se divisa Eunate. En medio de la nada, de la más absoluta nada. Pero ni girasoles veo.Los girasoles tan esperados como la visión misma del templo no figuran. Dio lo mismo: soy tan feliz en ese momento, soy tengo un gozo en el alma e insospechadamente no pienso en ti.
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He leído bastante acerca de Eunate: todo tipo de teorías y especulaciones, leyendas narradas por unos y por otros… Nada de ello es importante en ese acercamiento. Lo que cuenta es el deseo y la materialización y naturaleza del deseo. El Camino fue llegando a mí en oleadas, la experiencia del Camino. Desde que la abordo una primera noche de septiembre del 2007, cuando me rompes el corazón y conozco lo que es el dolor emocional durante muchas noches: el insoportable dolor emocional, el peso de esa tristeza de paquidermo que eres tú en mi pecho… El Camino surge como respuesta terapéutica a ese instante. Pero adquiere identidad propia, tú ya sabes como fue evolucionando el proceso, y Eunate es el primer punto de mi sanación. No me preguntes por qué digo esto. Lo digo porque es un conocimiento intuitivo. He pensado tantas veces en que exista un remedio para la enfermedad que soporto. La tensión acumulada desde la niñez, las memorias emocionales del cuerpo, del desastre de vida que he llevado desde antes siquiera de tener uso de razón… me cobran un peaje impagable. ¿Nunca voy a poder verme libre de la prisión en la que se ha convertido mi cuerpo? ¿Confía uno verdaderamente en la Ruta como renovadora y regeneradora de las energías? La materia, el principio de la materia es la energía.
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Y la Alegría con la que me aproximo a Eunate es una Señal inmejorable de la confianza en la que se sustenta mi acercamiento.
Sobre el octógono, la planta de Eunate, hay que añadir que:
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<< las fuentes bautismales tienen a menudo esta forma octogonal en la base, o se elevan sobre una rotonda de ocho pilares. La forma octogonal simboliza la resurrección, mientras que el hexágono sería la cifra de la muerte, según la simbólica cristiana de San Ambrosio, heredada por otra parte de la simbólica antigua. El octógono evoca la vida eterna que se alcanza por la inmersión del neófito en las fuentes bautismales. El plano hexagonal que se adopta a veces. insiste sobre otro aspecto del bautismo, el entierro del ser del pecado en su tumba, preludio de su renacimiento como ser de gracia>>
Todo era solitario pero para tu disgusto y sorpresa, ves, a lo lejos, todavía, como va llegando gente, coches que van aparcando antes que tú, y aquello se va llenando, y de repente Eunate está al otro lado de la carretera y todo lo sagrado que sentiste en la distancia, ante ella, lo percibes profanado, por esa carretera misma, incluso por el albergue ”hospitalario”, el edificio de piedra, que hay al lado. Será algo transitorio pero lo experimenté. Allí sí. Allí me molestó que el Tiempo existiera, y que los siglos hubieran transcurrido en forma de progreso.
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<<El alma tiene dos ojos: uno mira al tiempo, el otro está vuelto hacia la eternidad>>-escribe Silesius. Dicen que fue una enigmática reina quien mandó construir esta capilla (S.XII). La capilla tendría un fin funerario, servir de sepulcro a sus restos… Los registros históricos dan fe de la existencia de una cofradía de Onat, ya al comienzo del siglo XIII. Veneras y huesos fueron desenterrados aquí… veneras testimoniales de huesos peregrinos.
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Yo, desde la primera vez, que admiré una imagen de su virgen… no pude dejar de pensar en un culto cerealístico, y en una tradición mucho más anterior a cualquier Camino de Santiago. Los monjes o caballeros templarios no me fascinan como parecen fascinar a otras personas. Pero la magia relacionada con las energías telúricas que se le atribuyen a este lugar sí. Lamenté la afluencia de parroquianos, luego supe que lo eran, pero eso no iba a impedirque realizara el ritual, que conocía, por el deambulatorio exterior. Pensé en ti, cierto, en la cara que pondrías si me hubieras visto descalzarme (la mochila opté por no quitármela), y comenzar a girar despacio sobre el relieve abrupto del suelo. Aunque no pensé en casarme contigo otra vez.
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Pensé o tuve la sensación de que después de hacer lo que estaba haciendo… no iba a sufrir de ampollas en los pies como otros muchos peregrinos. Pensé que esas piedras tenían alma y conocimiento. Según la tradición bíblica, en razón de su carácter inmutable, la piedra simboliza la sabiduría. Pero el pie, según Paul Diel, también sería un símbolo de la fuerza del alma. Y si la pierna es el órgano del andar, la pierna que favorece los contactos y suprime las distancias, el pie es el maestro y la llave… El acto conllevaba cierta dificultad: el del paso del mundo profano al plano iniciático. Y hablo sólo de pensar pero pensaba con el corazón y no me detuve a analizar nada. El sonido místico, el flujo en mis oídos, estaba aumentando en intensidad. Alcé la cabeza para contemplar los rostros abominables, abominables como el amor lo es, de las figuras de los canecillos del ábside.En este templo el ábside se sitúa al Sur, me dijo alguien… Completé las tres vueltas, por supuesto. Y la mirada vagaba de aquí para allá por entre los capiteles, algunos indescifrables, por la erosión que causan en más de ochocientos años las inclemencias de los elementos. ¿Qué estarían detallando de las estrellas? Y dada mi condición de peregrina, aquella que va en busca de la ciudad ideal, a nadie le pareció demasiado extraño, o al menos no se me preguntó por ello.
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Los rostros laberínticos o espirales estuvieron de acuerdo en que a travesara la ‘Buena Puerta’, la puerta Norte. El simbolismo de los guardianes concierne manifiestamente a la iniciación (entrada) que puede ser interpretada como el paso por la puerta. La puerta que simboliza el paso entre lo conocido y lo desconocido… Y es la esfinge, la misteriosa esfinge, lo que suele representarse al comienzo de un destino… Aquí son dos, porque dos espirales, aquello que evoca la evolución de una fuerza, simbolizan simultáneamente los dos sentidos del movimiento: el nacimiento y la muerte o la muerte iniciática y el renacimiento*.
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En el románico, arte conceptual, un pórtico transmite toda una Enseñanza. Pero la misa comenzaba y la congregación de sus fieles seguía aumentando. Sin calzarme busque asiento. Al lado de un anciano con un báculo… Alguien repartía papeles y extendí la mano. ¿Quieres cantar? -me preguntó. Asentí convencida de que quería y aunque al hombre, manifiestamente, no le gustó mi respuesta (las suyas eran las voces de un coro riguroso, luego lo descubrí) puso una hoja en mi mano. Y yo seguía experimentando como el musical flujo interior cobraba a cada instante más intensidad (el flujo energético tiene ese poder: el de armonizar), y eso me hacía estremecerme en sensaciones y todo era puro y bellísimo. A pesar de la no soledad…
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El pueblo de Adiós, pueblo vecino, celebraba todos los años la misma fiesta en el mismo día. El sacerdote me gustó, su homilía, cantar, que me apetecía mucho, unir mi voz a la de otros, toda aquella Paz y radiación energética que se expresaba a través de mí, de mi misma piel.
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Comulgo descalza. Fui… <<la viajera que atravesó les Halles a la caída del verano / caminaba sobre la punta de los pies… >> El poema de Bretón me acompañaba. Una pequeña recoge algo que se me cae de los bolsillos y me lo da. No deja de mirarme a los pies. El recuerdo se irá con ella y perdurará en su memoria. La fijación en su mirada me habla de la impresión de ese momento. El suelo helado, yo cada vez más vibrante. Bajo la cúpula nervada el baño de Energía positiva es grandioso. ¿El secreto estará en los iones negativos? No estoy mediatizada. Fue pura percepción.
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El simpático cura trata de estimular a sus convecinos para que el año que viene abandonen los coches y se lleguen todos andando. Me parece encomiable el intento pero sé, que a la mayoría, no los convencerá. Incluso puedes ser que todos los años lo intente. Me dirijo a él. Tengo un encargo. Algunas personas me han escrito, quieren saber cuál es el requisito para celebrar su boda en Eunate. Había quedado en preguntarlo cuando llegara aquí. El simpático cura no era el párroco de Muruzábal. No podía responderme a eso pero se mostró, como peregrina que era, encantado de invitarme al convite que se celebraba en el exterior y también a la comida. Dije sí al moscatel y a las pastas… En realidad sólo a un vasito del moscatel.
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María con Leonard
en Eunate
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Y estoy allí integrada, en la fiesta, reafirmando que mi tierra abre puertas y rayando en la eudaimonia. Hablando con dos de todo un poco, de lo humano y de lo divino, me explican que Eunate es el Centro geográfico de Navarra… cuando alguien a mi lado me hace una pregunta. ¡Dios existe! -digo para mí en ese momento. Es el hombre que escribía en su cuadernoen Cizur Menor; tan radiante como yo, tan integrado, con su moscatel en la mano: el dos de copas de la baraja de cartas pero en su versión vasito de plástico. Él, sin ningún ensimismamiento, con una personalidad apabullante, muy magnético. Me fascina su sonrisa, es deslumbrante. No es una sonrisa que sonría; es una sonrisa que esgrime frente a ti. Un carismático, eso me pareció. Quería saber si podíamos sellar en alguna parte. Ven, sígueme -le digo-, que yo creo que voy a intentar dormir aquí.
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Había pensado ir a Obanos a comer y a pasar la tarde, a conocer Obanos. Y había pensadovolver a Eunate y levantarme a la hora que me diera la gana. Hablo de la madrugada. Había pensado eso. Llamé a la puerta delalbergue, en teoría hospitalario, nos abrió el francés.
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- Queremos poner el sello.
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Y entonces nos deja pasar. Yo primero, que no saco ni el bolígrafo de la carpeta trasera del cuaderno, acelerada que sigo estando. No queda muy bien, lo he invertido, pero a mí me sirve. No, no, así no -dice el francés. Por eso tengo dos cuños, porque uno lo pone él como se debe. En total tres cuños. Me fijo en eso…
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- ¿Nos podemos quedar? -le pregunto.
- No, no, hoy no. Imposible.
- ¿Y por qué hoy no? -insisto
- Porque hay una fiesta, afuera… Y con todo ese jaleo, pues no -dice el francés.
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Y eso qué tendrá que ver. No entiendo cuál es el problema. Pero el problema es que no le apetece que estemos allí. Sus motivos tendrá, y no nos ofrece ni enseñarnos el albergue ”hospitalario”, aunque yo muestro curiosidad, cuando ya nos despacha…
Pero eso sigue sin facilitarme el acceso. Ya creo recordar que Jose me había advertido algo… Algo sobre su carácter especial… En realidad los alberguistas franceses ”gozan todos ellos de un carácter muy especial”. Por lo menos los que yo he tratado…
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El carismático y yo salimos por la puerta. Pero no sé por qué, en ese momento, él ya se ha vuelto insignificante para mí. Un momento: <<Me he olvidado el bordón>>. Bueno, ¡Buen Camino peregrino! Es lo que suele sucederme con los hombres, que aunque me resulten atractivos pierden su encanto al minuto siguiente. Es de siempre pero desde que tú existes sucede de forma inevitable. Llamo otra vez a la puerta del francés. Me deja recuperar el bastón pero no se compadece de mí. Estoy hambrienta. Me encuentro bastante desorientada. Otros peregrinos franceses me indican el sendero que debo tomar para irme.
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Admiro a lo lejos la sierra del Perdón, los mástiles eólicos, el recorrido que me inspira la felicidad. El tramo a Obanos se me hace durísimo. Sol y cansancio. En definitiva el bajón proteínico. Sigo a un matrimonio con hijos. Alcanzo Obanos.
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Así fue, pequeñita, como alcancé Obanos. Obanos, del que quizá tú no sepas lo de su Misterio… ¿Habías oído hablar de Felicia y Guillén de Aquitania? ni tampoco que es conocida como <<Villa de los Infanzones>>. Allí, en 1323 miembros de la pequeña nobleza autóctona se ligaron para hacer valer sus derechos frente a la monarquía y la alta nobleza extranjera. El lema fue <<Pro libertate patriae gens libera state>> (Sed personas libres si queréis una patria libre). Pero estos que te dejo caer aquí son datos que te cuento a través de libros que leo y no la vivencia del Camino. Y yo a lo que tengo que ceñirme es a la vivencia del Camino. Y no a vestir nada de cultura y gracia. Porque eso no es lo que fue.
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Así que ya sabes que he conocido al carismático antes de entrar a comerme aquel plato combinado a la Asociación San Guillermo; dónde el niño que sirve las mesas, y que tiene un niño auténtico, de dos o tres años, me llama maja; y donde decido que me bajaré a dormir a Puente la Reina.
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14h15min. Ya me voy a tomar el café pero repleta. Plato combinado: 2 huevos, jamón, chistorra y patatas. 7 euros. Café, helado con chocolate, 2 vinos navarros. 11 euros en total. Fenomenal. .
Los que hay sentados en la misma mesa, en la esquina,dos jóvenes del pueblo, hablan de una boda, hablan de las próximas fiestas, hablan de fútbol, creo, y uno derrama la consumición. El otro se ríe de ese, yo termino con el postre y saco mi cuaderno. Escribo las últimas notas. Pero me doy cuenta de que cada vez veo menos. Se me han nublado las lentillas, así que voy al baño, trato de arreglarlo y salgo de el fatxoki (centro San Guillermo), y sé que no lo he conseguido, ya no veo apenas nada. Pero está esa peregrina, delante de la iglesia de San Juan Bautista.
Lola diserta en inglés para Manfred, un alemán. Debe de estar contándole la vida y milagros de la historia de las torres. Y yo allí, sonriente, escuchando, debo tener cara de pasmá. Porque casi ni papa la entiendo. Pero la observo tan emocionada… Entonces, ella que me pregunta algo. Y yo que la saco de dudas. Señalo los ojos y le contesto eso de: ‘Sorrybut idontspeakinglis’. ¿Y es que a ver cómo le digo en su idioma que me acabo de quedar sin ojos, que no veo tres en un burro, y que los estoy esperando para que me hagan llegar a Puente la Reina. Y es cuando Lola se presenta. Lola, australiana, y yo la primera persona del Camino con la que tiene la oportunidad de darle al <<parle vu>> en la lengua de sus ancestros: el castellano. Tiene parientes en Madrid. Se pone muy contenta. Y echamos a andar los tres.
Los hago detenerse bajo el arco. Les señalo el símbolo. La concha atravesada por la espada : un desvirgamiento singular, el enlace. A ella también le parece muy curioso. Habla conmigo, traduce para Manfred.
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Siempre se dice que en Puente la Reina entroncan, en España, las dos vías, la tolosana, que penetra por Somport, y la que venimos caminando desde Roncesvalles; pero esa no es la realidad. La unión auténtica sucede en Obanos.
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Y Lola me pregunta por las amapolas, quiere saber cómo se llaman esas flores que nos acompañan por todas partes. A Lola le gustan las amapolas, ¿y a quién no?
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Y yo toda inspirada, tan alegre que voy con ellos, entre el vino de la comida y el moscatel de la fiesta en Eunate, hasta le canto su canción… Esto es el Camino, risas, sí querida Lola, ¡Viva Spain! Y Lola, qué podría decir de ella, me parece una mujer maravillosa.
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A la entrada mismo de Puente la Reina hay un refugio que pertenece a la Red de albergues privados, Jakue. Ocho euros, te dan funda para la almohada. Me quedo, quizá sintiéndome atraída por el patio, donde veo tranquilamente sentados a la sombra a otros peregrinos. Lola y Manfred continúan.
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Conozco a Dolores, está con su perra y con su hija. Hacen muy pocos kilómetros cada día. Unos quince. Mañana tienen previsto llegar a Lorca. La dificultad para ella estriba en encontrar alojamiento para la perra.
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Me cuesta sangre sudor y lágrimas dar con las habitaciones. Largo largo largo, atravesar puertas y todo muy naranja. Recordaré eso. Claustrofóbico (moderno y mortecino). La mía será la habitación Pablo Coelho. Ahí encontré un nicho donde caerme muerta. Lo de habitación es un decir, pero por lo menos las literas no rechinan del mismo modo que en el albergue de Maribel Roncal. Y cuando paso por el pasillo (voy leyendo los nombres que le han puesto a los cubículos) escucho: ¡María! Y es Alesandro, el siciliano. Y yo que creía que no le gustaba pero descubro que me hace mucha ilusión serle simpática. Me dice que mañana tienen que regresar a Italia (vía Pamplona – Barcelona, barco hasta Milán). Me ducho y decido pasar la tarde con ellos. He perdido ya un calcetín.
El albergue de los Reparadores estaba muy cerca pero ya no me arrepiento. Me gusta ir a pasar esta tarde con los entrañables sicilianos y de la otra forma no los habría vuelto a ver. .
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En el albergue no entramos. Pero sí un cura, que está reunido con otras personas, nos deja visitar el interior del claustro del seminario de los Dehonianos, los Padres Reparadores, como se los conoce en España, o convento del crucifijo. Hay una magnífica exposición de cactus. Veo peyote. Vincenzo trata de hacerme entender que si no fumara tabaco sería perfecta… Sé lo que me quiere decir y lo tengo en cuenta…
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Entramos después en la Iglesia del Crucifijo, románica (S.XII), remodelada posteriormente. Y me creo el espacio. Debajo justo del crucificado, me miro a los ojos con él. Parece que te mira y esto impresiona. Imagino que estoy recordando algo que algún día viví… fuera en la imaginación, ya no sé qué pensar… o bien, porque el mito mismo lo quiso.
Dice Charpentier que nadie crea las leyendas, que ellas mismas se crean porque son historia… El crucificado es un Cristo gótico, del primer cuarto del siglo XIV. Sobre una pata de oca, símbolo de hermandades compañeriles o de Jakin, sabios, de su oficio.
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Alesandro y Vincezco son cariñosísimos conmigo. Me siento cómoda y tranquila con ellos. Buscamos la parada del autobús. Tomamos café. No me dejan pagar. Conversación con Verónica, a través del teléfono, la hija de Vincenzo. Muy agradable. Les hablo de Lily y también de mí… Jugamos mi juego de energías. A Vincenzo le toca ‘El Loco’ en suerte, o podría decirse que en gracia; por el ataque de risa que le entra. Estará más de una hora riéndose a carcajadas y pidiéndome que lo disculpe porque no puede parar. A mí no me importa, me encanta que la gente se ría, que se ría todo lo que pueda, que se ría más todavía si cabe.
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El ataque le ha dado porque en Sicilia loco viene a ser tonto, como el tonto del pueblo… Cuando Alesandro y Vincenzo están en presencia de otros italianos… hablan en siciliano, dicen, para que estos no puedan comprenderles. A Alesandro el Tarot no le hace ninguna gracia… A él ha sido la Rueda de la Fortuna, el arcano diez. Y a mí, que me han hecho sacar una, me ha tocado en suerte La Estrella. Me han preguntado por su significado y sin duda, dicen, que es la que me corresponde. Ha sido bonito.
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Recorremos la Calle Mayor, visitamos la otra iglesia, la de Santiago el Mayor. Exteriormente se parecen ambas (ésta también conserva la portada románica) pero aquí el interior es ostentoso. No llego ni a ver a Santiago <<Belza>>, es decir negro. Porque ya vamos en dirección al Puente… Más fotografías con ellos, entre ellos, la tarde preciosa. Y un intento de lectura de mi cuaderno, de la historia que Jose Luis del Temendo me ha contado acerca de la leyenda del puente. Yo menciono lo que sé del txori. Nos entendemos bien, ellos a mí y yo a ellos pero no llegamos a hablar de guerras carlistas.
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Puente la Reina está infestada de peregrinos. Todos son amables. Y nos reconocemos y nos saludamos. Lo que reconocemos es que somos peregrinos.
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Les propongo tomar un vino. Ellos quieren cenar pero son las 18h30min. Al final el vino nos lo tomamos mientras charlamos animadamente de música, jazz, Count Basie, Tom Dorsey, Duke Ellington; de Aznavour y Sinatra, de libros, ha sido Kerkeling quien les ha arrastrado hasta aquí: ‘Vado a fare due passi’; de actores, autores, en la mesa del bar, porque lo del asunto del comedor aún tardará y traerá cola. El dueño de la sidrería Ilzarbe se ha operado el brazo derecho. Conmigo es muy agradable, quizá porque se alegra de que alguien le hable en su idioma. Eso dice, y que no debo preocuparme, que en cuanto salga de Navarra adelgazaré; porque es que desde que he empezado el Camino noto que engordo… Por la perra de Dolores, reconozco a la hija.
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Al final hay que decir que el dueño se ha comportado como un capullo integral con mis amigos, que estaban hambrientos, han llegado los primeros y se les ha puesto el plato delante los últimos. No nos ha servido él, ha sido la camarera, pero parecía claro que el mensaje que él le dio es que a nosotros sin prisas. Vincenzo se ha disgustado. Y por eso hemos terminado muy tarde. Al final yo también me animé a cenar el menú peregrino: Ensalada, chuleta de cerdo, natillas, 9 euros que no pagué, porque ellos se empeñaron en invitarme y por ser ellos acepté.
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Era noche oscura cuando nos recogimos. Vincenzo me regaló sus pinzas de la ropa y si no llego a negarme tajantemente… me regala también sus calcetines.
Dormí muy bien y por la mañana las molestias de la entrepierna había desaparecido. Emprendí la marcha con el pantalón corto y no tuve ninguna molestia. Comencé el día saliendo rápidamente a las 7:00. La gente estaba pensando empezar cuando y ya estaba en marcha, no quería que me molestaran.
Se realiza un acercamiento por caminos hacia el alto del Perdón. Siempre va el camino hacia arriba, con algún repecho destacable, pero poco a poco te acerca al primer pueblo, Zariquiegui. Llegué cuando el autobús escolar recogía a los chavales y las madres charlaban antes de iniciar la rutina diaria.
Sin encontrarme a nadie continué subiendo hacia los molinos de viento que se observan en la cima. Aquí la subida se incrementa pero apenas son 15 minutos. Pasé por la fuente de la Reniega (sin agua) y poco después llegué al alto del Perdón (9 Km.). Después de contemplar el paisaje en ambos sentidos, el monumento de hierros oxidados y la famosa frase que dice: “Punto donde se encuentran el Camino del viento y el Camino de las estrellas”, me dirigí hacia Uterga. Desde el Alto del Perdón se puede observar hasta Puente la Reina (11 Km.).
La bajada es abrupta pero no tan dura como escriben en las guías, eso me pareció a mi, en apenas 40 minutos se encuentra uno en Uterga. Los últimos quilómetros me parecieron interminables deseaba llegar para desayunar (9:45). La sorpresa fue que no pude hacerlo al no haber bar abierto, pero si pude tomar una Pepsi de una maquina y rellenar la botella de agua. Un abuelo ironizó conmigo al preguntarle si llovería. Ya llevaba tres horas andando y necesitaba un descanso, y que vacilen cuando estoy cansado no me agrada demasiado.
Así que de nuevo al Camino, en otros 40 minutos estaba en Muruzabal. Pregunté por el bar y estaba cerrado, eran las diez y media y abrían a las 11:00 según me dijo una monja. Esta amablemente me aconsejó que me acercara a Eunate. Estuve esperando media hora y al ver que no abrían marché en pos del consejo, camino de Eunate. Aunque ya cerca de Eunate me equivoque de camino, y en vez de seguir recto después de la ermita blanca de Muruzabal cogí el camino anterior, esto me costo coger la carretera durante 1 kilómetro.
Desde Muruzabal se ve Eunate y las preguntas me abordaron ¿por qué una iglesia tan bella está tan alejada de poblaciones? ¿qué se quería ocultar?, ¿qué magníficos conocimientos permitieron una construcción así?, y muchísimas más. A las doce estaba en Eunate, allí estaban los franceses con los que vi la iglesia románica-templaria.
Es impresionante la belleza del monumento. Se respira tranquilidad y mi cabeza estaba llena de calma y espiritualidad. Después de media hora marché con los franceses hacia Puente la Reina evitando Obanos. Tuvimos que recorrer aproximadamente un quilómetro al coger la carretera, fue un poco desagradable pero la espiritualidad de Eunate bien vale este pequeño esfuerzo. Posteriormente un camino lleva hasta Puente de la Reina junto al albergue de los Padres Reparadores.
Mis acompañantes se quedaron allí, pero yo continué por la calle Mayor. Como no había desayunado me metí en un bar y tome una alpargata de tomate con jamón y un café con leche, estaba desfallecido.
Eran las 13:30 cuando llegué al albergue de arriba, es un poco frío por lo destartalado. La sensación que tuve fue como en las instalaciones de un polideportivo, todo austero y grande. Había cuatro habitaciones de veinte personas cada una de ellas. He de reconocer que pese a lo dicho anteriormente me di la mejor ducha del Camino en unas instalaciones preparadas para mucha gente en las que estaba solo.
La ducha fue magnífica sólo interrumpida por José que paso para preguntar si el agua estaba caliente. Hay gente inoportuna con el placer de los demás.
Cuando terminé llegó Emilio con su perro. Nos habíamos conocido en Cizur y me había invitado a comer (cosa que rechace) y le pase el Betadine por que tenía una herida en los pies. Este fue el inicio de una amistad.
Es valenciano y el compañero más leal del Camino. Viene con su perro y con su coche. Después de cada etapa vuelve al pueblo anterior a coger el vehículo. En él lleva la comida del perro y parte de su carga. Es tremendamente temperamental y nervioso. Es una persona hiperactiva. Esa noche dormimos en el mismo cuarto José, Emilio y yo, una gozada de soledad, mientras que el otro albergue estaba lleno de gente.
Después de la ducha bajamos al pueblo los tres. José y yo nos metimos a comer en un restaurante. Como José quería comer bien tomamos unas judías rojas y un buen entrecot, junto a una botella de vino y 3 coñac.
José me invitó quedando que en Burgos le invitaría yo, cosa que no se pudo producir al no llegar él. El tuvo que echarse la siesta mientras que yo charlaba en el Puente románico del pueblo con David, Víctor y Enrique. La tarde fue tranquila y yo no pude cenar. A las 22.00 estaba en la cama.
Total 21 kilómetros más un par de ellos para ir a Eunate.
Permitidme una descripción de sentimientos acerca de la etapa Pamplona-Puente la Reina:
Cuando uno va subiendo a ese puertecillo de medio pelo que es el Alto del Perdón, va viendo allá a lo lejos unos eólicos que le parecen ventiladorcillos como de la Srta. Pepis. Los vas viendo acercarse y te sientes como Don Quijote :esos gigantes que mueven sus brazos y que se están cachondeando de cómo los caminantes resoplan mientras arrastran el barro en sus botas que cada vez pesan más… llegas a odiarlos. Tan cerquita que parecía que estaban y tan lejos como están en la realidad… pero el camino sigue siendo una maravilla y no puedes dejar de pensar que lo que estás haciendo vale la pena.
Llegar arriba es agotador, pero te renueva. Desde un lado ves todo lo que has dejado atrás y desde el otro lo que te queda por caminar.
Has culminado una etapa de barro y continuarás con una etapa de piedras… como la vida misma. Mientras, sigues acumulando el peso y sigues pensando en cómo eliminar lastre de tu mochila y de tu vida.
Empieza la bajada y las piedras se te van clavando poco a poco en los pies, ya que parece que están puestas para eso: qué cruz! Gerard y yo nos preguntamos qué demonios estamos haciendo. JSalvador parece como más conformado. ¡Claro, él es navegante y se ha hecho la misma pregunta un montón de veces en medio del mar!
Por fin, cuando yo estaba francamente agotada, cuando les dije: id vosotros que yo ya llegaré (no sé como, pero llegaré) y me miraron los dos como si fuera una extraterrestre, llegamos a Uterga, un pueblecito precioso. Poca gente había en ese momento.
Uterga fue nuestro oasis: una familia nos acogió como si fuésemos sus hijos. Por 800 miserables pesetas nos dieron un par de cervezas, dos cafés con leche, un colacao y un hermoso bocadillo de tortilla que compartimos los tres. Y muchísimo cariño. Y una conversación que no se me olvidará. Y nos mostraron aquello que yo siempre digo: en la relación con las personas es mucho mejor buscar aquello que nos une que aquello que nos separa.
¡Gracias,amigos de los peregrinos. Habeis sido nuestra familia por 30 inolvidables minutos!.
Cargadas ya las pilas, fue cuando seguimos andando para llegar a Puente la Reina.
¡Y supongo no será la última vez!, He perdido mi cámara de fotos…
En la primera iglesia que entré, la del cristo…Supongo que cuando he estado sentado un rato…Pero no sé como lo he hecho, porque me he levantado y creía que la había puesto en el bolsillo…
Bueno, en fin…La he perdido.
Te pido Señor tranquilidad de mente…Poco a poco llevo mejor las pérdidas, pero ya sabes que no es mi fuerte el desapegar me de las cosas.
En Estella o Logroño miraré de comprar otra mejor que la que tenía. Una pena de las fotos que había sacado.
Bueno: ¿Aprenderé alguna vez?.
NO PERDERSE:
En Cizur:
Pueblo residencial en las afueras de Pamplona. La iglesia de San Miguel de Cizur Menor es un bello ejemplo de edificio románico, su ábside esta dividido en cinco paños y una puerta de arco de medio punto. El conjunto tiene aspecto de fortaleza. Hay buenos asadores. Un poco más adelante, atravesando las primeras grandes extensiones de cereal, se encuentran las ruinas del castillo de Guenduláin.
En Uterga:
No tiene muchos servicios para el peregrino, aunque es un bonito pueblo con recias casonas de piedra. Iglesia parroquial de la Asunción de estilo gótico y Palacio del Cabo de Armería. En el siguiente pueblo (Muruzabal) está la preciosa ermita de Santa María de Eunate que ningún peregrino se debe perder. Atractiva por su planta octogonal fue levantada por los templarios en el siglo XII, según el diseño del templo de Jerusalén. Destaca la bóveda de ocho nervios y su gran espacio interior lleno de simetrías.
En Obanos:
Esta localidad se caracteriza por la belleza de sus calles y de sus casas, en las que podemos observar su variada arquitectura civil, con elementos góticos y grandes casas de cantería o ladrillo, algunas con arcadas en el piso superior, y por su marcado ambiente medieval. La estructura urbana de Obanos está localizada entorno a un núcleo con dos plazas: una la Plaza de San Guillermo y otra la Plaza de los Fueros entorno a la Parroquia San Juan Bautista, completan el conjunto la Ermita de Arnotegui (también conocida como ermita de San Guillermo), San Salvador y San Lorenzo, además del antiguo fuerte de Infanta Isabel situado al oeste de Arnotegui.
En Puente La Reina:
Confluencia de los Caminos de Roncesvalles y Somport. Su puente (s. XI) sobre el Arga, mandado construir para el paso de los peregrinos por la reina Doña Mayor, esposa de Sancho III, dio nombre al pueblo. La calle Mayor es donde se encuentra lo más bonito del pueblo: bóveda de crucería que une el antiguo hospital de peregrinos y la iglesia del Crucifijo (templaria), iglesia de Santiago con dos portadas románicas para finalizar en el puente. Puente La Reina es un pueblo con multitud de servicios: piscinas, restaurantes, tiendas y para el que no pueda dormir una discoteca con interesantes conciertos en directo.
Nos levantamos a las 10:00 -Martín- y a las 10:30 -yo. Me desperté varias veces en la noche entre sueños intranquilos e imágenes extrañas. No se porqué pero me siento intranquilo, preocupado por algo indefinido que no termino de precisar, no sé, pero las veces que esto me ha sucedido antes siempre terminó por ser algo importante (y en general nada bueno). Nos duchamos, armamos las mochilas (bastante más ligeras) y dejamos la pensión. Camino a la estación de autobuses, compramos yoghurt y bizcochos que desayunamos sentados en un banco de la Plaza de San Nicolás. Hicimos tiempo por aquí y por allá hasta las 13:30 en que tomamos el autobús hacia Puente la Reina. El viaje duró escasos 30 minutos y no pude menos que sonreír al pasar junto a un pueblo del camino que llevaba el nombre de ‘Astrain’. Descendimos del autobús en la calle principal de Puente la Reina. Apenas bajar nos atajó un lugareño puentelareinés saludándonos efusivamente, dándonos ánimo – …vamos majo, que hay que meter caña y de aquí a Estella tenéis un camino precioso, vale …- , y cuando no, confundiéndonos con argentinos -esto sucede más a menudo de lo que nos gustaría-. Recorrimos un poco la ciudad, descubriendo que habían fiestas, y cuando hay fiestas en el pueblo, ya se sabe, mucha cerveza, vino, comida, bailes, típicos y no tanto, en fin joda variada y de la linda. Sea como fuere nos las arreglamos para entrometernos por callejuelas angostas y a veces bastante hediondas debido a las descargas de las vejigas ahítas de los lugareños. Sacamos fotos de la iglesia de San Pedro, de la de Santiago, y por supuesto del famoso puente medieval que da nombre al pueblo. Camino al puente nos cruzamos con varios lugareños ebrios como cubas en la puerta de un boliche, que me gritaron algunas cosas en euskera y en castellano – … hala, valiente, échate un trago, valiente, ánimo, …- , sonrisa mediante y cara de no entiendo me abro paso entre los sudorosos puentelareineses y al darme vuelta veo a uno colgado de la mochila de Martín, saltando y gritando incoherencias al tiempo que lo invitaba a bailar tirolés o algo por el estilo, por no tener la cámara de fotos lista me pierdo de inmortalizar la cara de circunstancias de mi amigo peregrino.
Al llegar al puente, es realmente un puente añoso y precioso que se luce bajo el sol estival, nos detenemos a fumar un cigarrillo y conversar un poco. Un par de minutos más tarde aparecen tres ciclistas españoles, peregrinos en dos ruedas, bastante veteranos y panzones pero muy simpáticos (como todos los españoles…, siempre que no trabajen de mozos de bar) y les sacamos unas fotos a pedido.
Uno de ellos comenta:
- Que me ha tocado el culo…-
Seguramente se refiera al amigo tirolés.
- Que a mi también me lo ha tocado, y le he dicho, por que no me sigues hasta el puente y me tocas los cojones, cabrón! -. Fabuloso.
Luego almorzamos unas hamburguesas, hacemos un poco de tiempo, caminamos hasta el albergue para sellar nuestras credenciales, y luego volvemos a la parada a esperar el autobús de las 17:00.
El Señor escuchó nuestras oraciones y fue un día estupendo con mucho sol y temperatura agradable. Salí de Obano y me desvié alrededor de una milla para visitar la Ermita de Santa María de Eunate, la cual está situada en un misterioso despoblado. Mereció la pena la visita pues es lugar propicio para la oración y meditación. Después continué hacia Puente la Reina, donde todos los caminos a Santiago se unen en uno sólo. Fundada en el siglo XII, toma su nombre del magnífico puente románico, con seis arcos de medio punto y que fue construído en el siglo XI bajo los auspicios de la Reina Munia, esposa de Sancho III de Navarra, para facilitar el paso sobre el río Arga a los numerosos peregrinos. Esta villa realenga, tuvo un Palacio Real con suntuosos jardínes donde el Rey de Navarra Carlos III, el noble, pasaba en el siglo XV largas temporadas. A la entrada de Puente la Reina se encuentra la iglesia del Crucifijo, de estilo románico tardío, fundada por los caballeros templarios, quienes instalaron a su lado un hospital de peregrinos que hoy es el albergue. En la calle Mayor se levanta la iglesia de Santiago, cuya impresionante portada románica, con influencias moriscas, repite modelo de San Pedro de la Rúa en Estella. Miércoles 2 de Mayo del 2007.
Antes de ello, atravieso unos campos de cereal, avanzo por una carretera junto a unas modernas casas, más tarde dejo las casas atrás, y finalmente dejo la carretera para coger una pista a la izquierda, entre grandes extensiones de tierra marrón oscura, son ondulaciones. Atravieso dos carreteras desiertas, una es la que he dejado hace un rato al salir de Cizur Menor. Mirar si viene un coche antes de cruzarla es casi perder el tiempo.
El contraste entre la carretera y los cultivos aun es más fuerte. Hacia donde me dirijo, en el horizonte hay una sierra llamada del Perdón, y en lo alto hay un parque eólico. Que diría Don Quijote de ese ejército de aerogeneradores si estuviera aquí…
En el cielo, otra batalla se está librando. El Sol lucha contra las nubes, éstas son más fuertes de momento y no le dejan aparecer, el cielo presenta un aspecto tenebroso. En lo alto de una colina, a mano izquierda, la silueta de la iglesia y el juego de colores del cielo de fondo la pintan fantasmagórica. Está situada en el pueblo de Galar. Hoy hace mucho viento y el día está nublado, los días anteriores han sido de buen tiempo, soleados. A la izquierda del Camino, a lo lejos, en la cima de una colina, está el pueblo llamado Galar, el Camino no pasa por él, yo si…
Dejo el Camino cuando veo nacer una pista a la izquierda que intuyo que va al pueblo. Si que va a él, pero haciendo un gran rodeo y subiendo por otro lado de la colina, ya que de frente hay cultivos. Se me ocurre la idea de dejar la mochila, subir al pueblo, y volverla a coger al bajar, pero no me hace gracia dejarla en medio de la nada e irme con lo puesto, prefiero irme tranquilo y llevarla encima. La subida se hace más larga de lo que parece. En el pueblo, que queda oculto casi por completo desde el Camino, veo una fuente. Es la recompensa al desgaste de la subida, el beber de su agua. De otro modo, no lo hubiera hecho jamás. Le hago una foto, detrás aparece en ella el concejo del pueblo. Fuera de una casa hay una vieja prensa de vino.
Llego a la cima de la colina, en donde está la fantasmagórica iglesia. La tengo delante de mí. Tiene dos campanas en la torre, y una puerta porticada que puede servir para refugiarse en caso de lluvia. En la puerta, hay un papel colgado que pone ” Parroquia de San martín, en este templo celebramos la Eucaristía todos los domingos y fiestas, a las doce del mediodía. Teléfono de contacto del sacerdote responsable del culto en este templo 948281230 ” . Hace un viento terrible, y las nubes son grises. Escucho dos truenos. Vete a saber, igual hasta llueve hoy, me digo. Desde aquí arriba, las vistas aéreas son fantásticas. Veo Pamplona desde la cima de la colina, en cambio desde el Camino no se ve. También veo el Camino en diminuto en medio de los cultivos. Comienzo a bajar por el pueblo, hay un espantapájaros que me llama la atención, es una escoba boca arriba, el cepillo es la cabeza?
He salido del albergue a las 8:05, un poco más tarde de la hora del cierre, las ocho. Entre subir y bajar, he empleado unos 45 minutos. Ayer también salí pasada la hora de cierre, y además el último. Además, en las tres ocasiones he sido el último peregrino en llegar al albergue de los 30, 10 y 20 peregrinos que hemos dormido en ellos, vaya casualidad. Para ganar tiempo, cometo el error de bajar corriendo a toda velocidad de la colina por la pista y con la mochila a cuestas, de manera que al llegar al cruce con el Camino, tengo una molestia en la rodilla izquierda, que va a dar lugar a dolor , ya que me acabo de hacer una tendinitis ( eso dice el diagnóstico la zona de urgencias del Hospital de Granollers una vez regresado a casa y tras más de 100km de caminar a partir de habérmela hecho ).
Retomado el Camino, por la pista entre cultivos, y en una zona aislada de árboles hay una bifurcación, cojo hacia la derecha y más tarde viene un cruce donde hay que seguir recto, a la izquierda hay una especie de lago en dicho cruce. Pasada la zona de árboles, vuelven a ser todo cultivos, y enfrente tengo a los aerogeneradores , en lo alto de la Sierra del Perdón, donde luego tengo que subir ( iré a la derecha del situado más a la derecha, al llamado Alto del Perdón , porque Santiago se le apareció a un Peregrino para darle agua y salvarle de morir ). A la derecha del Camino hay una iglesia antigua y una masía. No sé que esos dos edificios forman un pueblo llamado Guendulain, quien se va a imaginar que una iglesia y una casa ya tienen nombre de pueblo…y eso va a hacer que luego piense que estoy en Guendulain cuando en realidad esté en el siguiente, Zariquiegui. En Guendulain antiguamente había un hospital de peregrinos de la Cofradía de Santiago. En la actualidad, sólo hay ruinas, destacan las de la iglesia parroquial de San Andrés ( siglo XVI ) y el palacio de los condes de Guendulain.
No visito las ruinas de Guendulain. Continúo por el Camino, que hace subida unos dos kilómetros hasta que llega a Zariquiegui, pueblo que consta del típico núcleo urbano y además de una urbanización vistosa desde lejos, en la falda de la montaña. En el Camino hay dos bancos blancos en medio de la nada, me provocan y me siento. Como unas galletas acariciado por el viento, bueno más bien agredido por él. El viento es terriblemente fuerte. Miro al cielo, y las nubes se desplazan a una velocidad enorme. Veo las ruinas de Guendulain, por donde he venido, no sé que tienen nombre aún. Al pasar por su lado no se veían debido a unos árboles. Parecen una iglesia junto a otro edificio antiguo. Aquí en los bancos hay cinco árboles que seguramente habrán sido plantados para dar sombra a los peregrinos que se sienten a descansar aquí en verano.
Mientras escribo el diario, agarro bien el papel porque si se me escapa voy a tener que ir a recogerlo a Pamplona casi…Ya entiendo el por qué de colocar aerogeneradores en esta zona. Tras una subida, llego a un rincón del mundo que me encanta. Es un lugar solitario, con dos bancos blancos como los de antes, buenas vistas, una cruz de un peregrino belga fallecido aquí, y un cementerio. Me siento en uno de los dos bancos a contemplar el bello y solitario paisaje. De donde vengo, desde estas alturas veo el núcleo urbano de Pamplona, campos y el pueblo al que he subido, que desde esta perspectiva no parece que esté en lo alto de una colina. Se ve la iglesia y el edificio cercano, que forman Guendulain, mientras que el pueblo que está por venir es Zariquiegui, pensando yo que será el primero, Guendulain. Enfrente, a lo lejos, que viene a ser a la derecha del Camino, hay en los campos una carretera y tras ella un pueblo, llamado Astrain según mi mapa. En éste veo una iglesia antigua en el centro. A la izquierda, siguiendo el Camino, está el siguiente pueblo, Zariquiegui, estoy a un tiro de piedra de él, y detrás de mí está el cementerio de Zariquiegui.
Junto al banco, una cruz de Koks Frans, peregrino belga ya mayorcito que sufrió un ataque cardíaco aquí. La gorra que llevaba está encima de la cruz, atada a ella. Tiene un montoncito de piedras, una vieira o concha, y también su foto de peregrino grabada en porcelana, rota. Como el mundo es un pañuelo, dentro de dos días, en el albergue de los Arcos, donde los hospitaleros son de una asociación de amigos del Camino de Santiago de Bélgica, dará la casualidad que ellos dos vinieron a la colocación de la cruz con los familiares. Me explicarán que los familiares vinieron de Bélgica hasta aquí para ponerla, y me enseñan fotos de la colocación. La cruz ha sido hecha por el hijo del fallecido, con materiales del fallecido, que tenía un taller.
A unos cincuenta metros de los bancos, está el cementerio, cojo el desvío y voy a verlo. Está delimitado por un muro y una puerta metálica que está cerrada. Hay un gran árbol en el interior. Al cruce de los bancos llega la peregrina canadiense, exactamente de Quebec, en Pamplona dijo que era una zona muy independentista de Canadá. Dice ” Ohhhh pueblo, cafeee “. Cuando se llega a arriba de la cuesta, a los bancos, es cuando aparece de repente el pueblo. Y es que tenemos el pueblo muy cerca, y detrás de él la sierra y el ejército de aerogeneradores funcionando con el fuerte viento que azota la zona hoy.
Dejo el idílico lugar y continúo con mi peregrinación. Atravieso el pueblo, que es pequeño, tiene una urbanización cercana. La iglesia es de San Andrés, está a pie del Camino, y tiene una portada románica. No se le ve ningún tipo de servicio, la canadiense se va a quedar sin el deseado café por el momento. Me pregunta por el siguiente pueblo ya que llevo el mapa en la mano, porque quiere café, y le digo que el siguiente será Zariquiegui, a unos dos kilómetros de éste, Guendulain. Pero claro, lo que yo no sé aun es que la iglesia más la casa eran un pueblo, Guendulain, por lo que el segundo y cercano pueblo que le digo, es donde estamos, Zariquiegui. Así, el siguiente pueblo y posible café, no está cerquita, sino a 6 kilómetros y al otro lado de la Sierra del Perdón, teniendo que subir primero al Alto del Perdón,. Sé de alguien que se va a estar un buen rato sin su deseado café…
La peregrina se queda atrás, yo continúo en solitario como siempre . A mano izquierda cojo un sendero, dejando el camino que llevaba siguiendo, un mojón indica Puente la Reina/Gares 14 kilómetros. Son las doce del mediodía. El sendero va flanqueando la ladera, a la izquierda están cerca los aerogeneradores, se escucha su sonido. A los dos lados hay baja vegetación. A la izquierda tengo la ladera, a la derecha vistas hasta el horizonte. También se ve el túnel del Perdón, por el que la autovía atraviesa la sierra. Llego a una fuente de piedra, donde hay una peregrina que me suena de haber visto en el albergue de Pamplona, creo que durmió en mi habitación. En la fuente está el año de su construcción grabado en la piedra, el MCMXC , es decir, 1990, pensaba que sería más antigua al utilizar la numeración romana. Pone Reniega, en honor a la fuente Reniega de una leyenda de la zona. La leyenda dice que el diablo ofreció a un peregrino agotado y sediento enseñarle el emplazamiento de dicha fuente si renegaba de su fe, entonces el peregrino no cayó en la tentación, y más tarde se le apareció el apóstol Santiago para llevarle a dicha fuente y darle de beber en su vieira. La peregrina se ofrece a hacerme una foto, ya que me ve que voy a fotografiar la fuente. Hoy llevo una cadena dorada con una concha a modo de colgante. Los días anteriores he llevado una concha grande colgando de la mochila.
Tras la foto, continúo con la subida, hacia el Alto del Perdón. Me paro a contar la frecuencia del aspa de un aerogenerador. En un minuto, da 30 vueltas. Cada aerogenerador tiene una velocidad de giro diferente, algunos se mueven rápido, otros casi están parados, que curioso, quizá tengan diferente orientación y al que le da más de pleno el viento gira más rápido. Unos últimos pasos, y corono el alto del Perdón, o Alto de Santa María de Erreniega ( 780m ). Aquí el viento no es enorme, sino terrorífico. Como me descuide voy a salir volando. No sé como aguanta ahí el monumento al peregrino. Se trata de unas figuras de metal a modo de procesión de gente peregrinando a pie, a caballo y en burro.
Llega la peregrina, que es extranjera, por lo que la comunicación es difícil, y me da a entender que le haga una foto con el monumento al peregrino detrás, con su móvil. Creo que es estadounidense. Le hago una foto y ella también me pregunta algo del mapa. Es entonces cuando deduzco que a la canadiense le dije mal lo del pueblo ya que siendo esto el Alto del Perdón, aquello debía de ser Zariquiegui. La mujer de aquí, me dice que Guendulain eran los dos edificios antiguos…
Le he hecho una foto con su móvil, y ella me hace con mi cámara una foto con el monumento al peregrino. Mi móvil tiene más años que yo casi, y lo de hacer fotos va a ser que no…Me gusta mucho el monumento al peregrino, las figuras son de tamaño real, planas y metálicas, oxidadas. Son catorce peregrinos, y cuatro animales, en fila. También hay un monumento de piedra en el que estoy resguardado del viento, dice : ” en este lugar se alzaba la Basílica y hospital en honor a Nuestra Señora la Virgen del Perdón . Astráin. ” y una placa en él dice: ” este pedestal fue inaugurado el 08/09/98 siendo párroco de Astráin D. Félix Herce ” . Hasta hace no mucho tiempo, en este lugar habían dos ermitas de San Cristóbal, la Basílica de Nuestra Señora del Perdón, y un hospital. Hasta aquí arriba venía gente de toda Navarra por motivos religiosos, y cada año la imagen visitaba la Basílica de la Trinidad de Arre. No me extraña que ya no estén ni el hospital ni la basílica ni las ermitas, habrán salido volando un día de fuerte viento como el de hoy, lo extraño es que los aerogeneradores aun estén en su sitio.Leo ” 1996 Parque eólico del Perdón “. Abandono el lugar con el papel en el que escribo el diario de viaje bien agarrado, ya que aquí si el viento me lo arranca de la mano no voy a tener que ir hasta Pamplona a recogerlo, sino a los Pirineos.
Por lo alto de la sierra va una carretera, el camino no la sigue, simplemente la cruza y desciende por la vertiente contraria a la que hemos subido. Es una bajada famosa por su dureza, debido a la gran cantidad de piedra suelta. Lo compruebo en mis propias carnes. Eso de bajar con una rodilla tocada cuesta abajo por ese terreno y con una mochila de más de 10 kilos no es el Camino que uno viene a buscar tan lejos de su casa, tiempos mejores vendrán. Desde el Alto del Perdón, me impacta el hecho de ver todo los pueblos que me faltan por pasar hoy. Veo Uterga, Murazabal, Óbanos hacia el sur, en el Valle de Vardizalbe y creo que se asoma también Puente La Reina al fondo. Hacia el norte, de donde vengo, se ve la cuenca de Pamplona, y al fondo los Pirineos. Es como una acuarela, se ven campos de varios colores, árboles y pueblos, todo llano. Voy bajando del Alto del Perdón, con ganas de llegar al final del descenso, me pregunto de donde habrán salido tantas piedras, es el único tramo del Camino con tantas rocas sueltas, es extraño. La pista acaba en una valla, que atravieso por un portillo, y pasa a ser sendero. Hay bifurcación, voy a la derecha. La vegetación en esta vertiente sur de la sierra, es la típica mediterránea, hay encinas, coscojas y matorrales.
Me hago una de las reflexiones típicas de peregrino: si el que busca encuentra, ¿ Cómo es que yo busco Eunate y no la encuentro ?. Ni desde el Alto del Perdón, ni desde aquí, la logro ver. Bueno, pues ya la veré si algún día hago el Camino aragonés, que es en donde está ubicada. Yo estoy haciendo el Camino francés, el más utilizado, de aquí a pocos kilómetros, en Óbanos, y no en Puente la Reina como dicen los libros, se une al Camino aragonés.
El Camino va entre campos, son bellos paisajes. Estoy subiendo por una pista, con árboles a la izquierda y cultivos a la derecha, cuando de repente aparece a unos doscientos metros un pueblo. Aquí un banco de piedra formado por dos piedras y una losa horizontal sobre ellas, tipo dolmen. Junto a éste, están una virgen de piedra de unos 120 centímetros, una cruz clavada en el suelo con un corazón y una concha, y un par de macetas con flores de colores rosas y naranjas. ” Virgen María, haz que yo busque a Jesús, yo encuentre a Jesús, yo ame de verdad a Jesús, 15 de agosto de 2002.?
La virgen tiene una serpiente en los pies, y de la cabeza de la serpiente cuelgan dos rosarios de verdad, no de piedra como la serpiente y la virgen. El pueblo se llama Uterga, es el primero de los que he visto desde el Alto del Perdón. Hay publicidad de un albergue restaurante con menú del peregrino, bocadillos y bar cafetería. Ya sé donde se va a poner contenta la canadiense, aquí es donde puede tomar su deseado café, si es que aun le apetece…
El Ayuntamiento tiene dos máquinas de refrescos junto a su fachada, original forma de recaudar dinero. En verano se tienen que ganar un buen sobresueldo , ya me imagino a los peregrinos bajando asfixiados bajo un sol de infarto del Alto del Perdón, y viendo el pueblo de repente tras aquella subida por pista como un oasis, por no decir el espejismo de una máquina de refrescos para el que ya haya agotado sus provisiones…
Junto al Ayuntamiento está en el suelo dibujado en grande lo que supongo que es el escudo de la localidad, con baldosas de un color diferente a las normales, que forman el dibujo colocadas entre las normales. Hay una iglesia gótica llamada Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Uterga. Abro una puerta, parece un espejismo, que una iglesia de pueblo esté abierta. Y lo ha sido, al abrirla, me encuentro detrás una segunda puerta, que sí está cerrada.
Hay una fuente de 1921 que dice : ” de Pamplona a Puente en Uterga la mejor fuente “. El albergue restaurante está lleno de obreros comiendo, en una especie de terraza. Al salir del pueblo bajo por una pista, y llega un momento en que la abandono y cojo un sendero a la derecha. Hay campos a derecha y a izquierda. Tras una subida al Alto de Oianburua, veo dos pueblos por delante, mientras que a la derecha se ve otro y detrás se ve Uterga, donde ya he pasado. El primero de los dos pueblos que tengo por delante es Muruzábal, al cual llego entre campos de cereal, almendros, y las primeras viñas.
El Camino pasa Muruzábal por su periferia, rozándolo por su calle derecha. A la izquierda queda el pueblo. Es más grande que el anterior. Primero son casas modernas, luego hay gran campo de fútbol de hierba. Me siento en el césped, y me quito la chaqueta, que he llevado puesta hasta ahora. Llego a tres cruces metálicas, recto es el Camino, a la izquierda en el pueblo. Giro a la izquierda para investigar por el pueblo y encuentro una bar restaurante y un parque con fuente. Un mural muy bonito en una fachada, dice Eunate a 2 kilómetros a la izquierda. En el pueblo hay una iglesia con un cementerio. Exploro el pueblo antes de volver al Camino, que va por la periferia y no entra en él. Hay varios mojones con concha que indican hacia Eunate, que es una iglesia en medio de campos, que forma parte del Camino aragonés.
Hay varios edificios antiguos. Es un pueblo no tan pequeño como el anterior y bonito. Hay un edificio llamado Cabo de Armería de Marqués de Zabalegui, y el cartel dice ” este edificio fue construido por Don Juániz de Echalar obispo de Calahorra y la Calzada. El monumental palacio de sillar con tres torreones de ladrillo en sus esquinas data de principios del siglo XVII y sigue los modelos manieristas de la anterior centuria, aunque en la decoración utiliza elementos propios del barroco. En el piso noble se sitúan dos escudos con las armas de Echalaz, Oscáraz y Pérez de Rada”. En la iglesia pone : ” Parroquia de San Esteban : esta curiosa construcción arranca en las primeras décadas del siglo XIV aunque es objeto de ampliaciones y reformas hasta alcanzar su configuración actual. Consta de portada y nave gótica de cruz latina. En el siglo XVI se añade una capilla conocida como Del Escolar o De San Juan Bautista y en el siglo XVII se lleva a cabo la ampliación más importante con el crucero, capilla mayor y sacristía. ”
Al salir del pueblo, dejo la carretera, que iba por la periferia del pueblo, y cojo un sendero a la derecha. Hay una cruz metálica de unos dos metros en ese punto, y detrás de ella se ve Óbanos, está cerca. Tardo unos quince minutos en llegar a él, he tenido que pasar bajo un túnel y seguir un desvío para subir al pueblo debido a unas obras. Leo un cartel sobre el misterio de Óbanos, es una representación teatral del Misterio de San Guillén y Santa Felicia. El cartel dice: ” A Óbanos, la vieja villa de los infanzones navarros, se llega después de pasar el Alto de Erreniega , entre Pamplona y Estella. Allí el peregrino revive necesariamente el misticismo de Felicia y la altivez y posterior arrepentimiento de su hermano Guillén. Desde la bien compuesta Plaza de la Villa el caminante alza su vista hacia la ermita de Arnotegui y sueña con los milagros del camino “.
A lo lejos y en unos campos, veo la iglesia de Eunate. También veo la Sierra del Perdón, está bastante lejos el ejercito de aerogeneradores, desde aquí no es tan temible como de cerca. Aquí no hay nada de viento, y el Sol hace un rato que ha vencido a las nubes y el resto del día va a ser soleado.
Atravesando Óbanos, veo un colegio con alumnos !!!Acabo de descubrir, por fin, que en Navarra viven niños!!! Unos obreros con la radio a todo volumen, escuchan una canción en inglés, no se si me viene como anillo al dedo la letra como pasó con Melendi y Caminando por la vida ayer en Villava, quizá sí. Me siento junto a un albergue privado. Entro a ver si me ponen un sello, pero no veo a nadie en recepción y me doy la vuelta. Llego a una gran plaza, con una iglesia , el Ayuntamiento, un monumento con una cruz de hierro, y un arco o puerta que se debe de cruzar por debajo. En la plaza leo: ” La Fundación Misterio de Óbanos, los ermitaños de Arnotegui y todo el pueblo de Óbanos, en homenaje a D. Santos Seguiristain Eguilaz, creador del misterio de Obanos 21/4/2001 ! Ultreia ! Aquí se estrenó el misterio de San Guillén y Santa Felicia el 28 de agosto de 1965. LAUS DEO ”
En la iglesia, pone: ” Parroquia de San Juan Bautista: edificada en 1912 en estilo neogótico para sustituir a otra anterior situada en la antigua cooperativa que se encontraba en mal estado y era insuficiente. De la antigua iglesia se aprovecharon algunos materiales de la portada, los arcos del pórtico y la torre. La iglesia es de una sola nave y un solo ábside con contrafuertes al interior. En el exterior se encuentra la portada del siglo XIV que se cobija bajo un pórtico.” En su sacristía se conserva como reliquia el cráneo de San Guillermo, enfundado en cubierta de plata. Se conserva una tradición, en la que el Jueves de Pascua de cada año, se reparte al pueblo vino con agua, pasado por la venerada reliquia.
Al atravesar el pueblo, primero he andado por un barrio moderno, luego ha venido la zona antigua de la plaza, y ahora viene más zona moderna, y una ermita antigua, que es donde se junta el Camino Aragonés que viene de Somport, con el Camino francés que viene de Roncesvalles. A la salida del pueblo, un cartel te despide del pueblo, recordando que dicho pueblo es el cruce de Caminos, y no Puente la Reina, cosa que nunca había sabido ya que todos dicen que se produce en Puente la Reina y hasta hay un monumento allí dedicado a ello. ” Dejas Óbanos, cruce de Caminos. Que San Guillermo y Nuestra señora de Arnotegui desde su ermita acompañen tu peregrinación. ! ultreia et suseia !
Bajo por una pista que cruza una carretera que va de Puente la Reina a Campanas. Un perrito de grandes orejas viene contento moviendo la cola a verme. Vive en una de las huertas que hay junto al río Robo. El Camino sale a la carretera general, que va de Pamplona a Logroño. Hay un albergue llamado Albergue del Hotel Jakue, pone que está cerrado del 15 de octubre al 19 de marzo, y que a 200m está el de los Padres Reparadores abierto todo el año. A la derecha, en una isleta de la carretera general, hay un peregrino de hierro, es un monumento bastante conocido, realizado en 1965 por Gerardo Brun. En dicho monumento, pone ” y desde aquí todos los Caminos a Santiago se hacen uno sólo ” . Ya estoy por lo tanto en Puente la Reina, localidad de la famosa estatua.
Para hacerle una foto, tengo que meterme en el centro de la carretera general, es una larga recta y cuando veo que no vienen coches lo hago y le saco un par de fotos. Voy por la acera junto a la N-111 que va a Estella y Logroño, como yo, y llego al albergue donde voy a dormir, llamado de los Padres Reparadores . Tiene entre 72 y 100 plazas, el precio es de cuatro euros y es propiedad de la Comunidad de Padres Reparadores. Tiene cocina, comedor con dos mesas más dos bancos cada una, internet, habitaciones con literas ( en la mía hay tres ) y lavabos y duchas sin diferenciación de sexo. A las ocho se va la hospitalera y queda la puerta abierta pudiéndose entrar y salir, como sucede en Zubiri a las siete de la tarde. En el comedor hay una chimenea. Son las cinco, cuando entro y me encuentro con la hospitalera, en una mesa al lado de la entrada. Qué temprano que llego hoy al albergue!!!
A las cinco de la tarde llego al albergue, es mi primera llegada sin haber anochecido, y la única hasta Logroño ya que mañana volveré a llegar de noche y el último. Le pago los cuatro euros a la hospitalera, que está sentada cerca de la entrada, y me voy a la litera que me adjudica. Como siempre, me ha tocado en el colchón superior de una litera.
Salgo a conocer el pueblo, después de haberme duchado con un par de apaños ( bolsas de plástico de chanclas y camiseta interior de toalla ). Hay cinco duchas y dos inodoros para todos. Se está bien bajo el agua calentita después de haber sido un día fresco. En Zubiri el agua no era caliente. Hay una máquina de venta de golosinas, Matutanos y chocolatinas en el comedor, así como otra de bebidas. Hoy voy a comprar algo de comida por primera vez en el Camino, y le pregunto a la hospitalera si hay microondas. Dice que no, así que olvido el tema de comprarme una pizza para cenar.
Salgo del albergue, el cual está situado en la calle Crucifijo. Junto a él, está un centro de enseñanza de los padres reparadores ( un colegio o instituto privado ), y la Iglesia del Crucifijo. Entro a dicha iglesia, famosa por su Crucifijo. Está oscura, para encender la luz hay que meter una moneda a modo de limosna. Ésto no es la Real Colegiata de Roncesvalles, no piden un euro para que se enciendan. Dentro están la imagen románica de Santa María de las Huertas ( el nombre antiguo de la iglesia ), y un cruficijo renano del siglo XIV, con la cruz en forma de árbol, no como las habituales. La iglesia presenta aspectos de dos épocas, ya que la del Santo Cruciijo es fruto de reedificar la existente iglesia de Santa María de las Huertas, aproximadamente en el siglo XV.
Camino por la calle Mayor. Hay una figura de peregrino de más de un metro de altura junto a un comercio, que me gusta. El pueblo está simétrico a ambos lados de la calle Mayor, es un pueblo creado gracias al Camino. Hay una iglesia muy alta, a la cual entro a oscuras, y veo un Santiago iluminado en la oscuridad, es la famosa talla de Santiago ?Beltza? ( el negro ). Es la llamada iglesia de Santiago el Mayor, de fachada románica del siglo XII. Su puerta presenta un arco polilobulado al estilo de los de San Pedro de la Rúa de Estella y San Román de Cirauqui. Tiene un retablo mayor del siglo XVIII dedicado a Santiago y una imagen de San Bartolomé del siglo XIV. En EL Suelo llaman la atención los tableros de castaño, como ocurre en otras iglesias navarras.
La calle Mayor llega hasta el Puente medieval, donde acaba el pueblo. Al puente se accede bajo un arco. El puente lo mandó construir la reina debido a la gran afluencia de peregrinos. Ésta quiso facilitarles el paso del río Arga. No se sabe si fue Doña Mayor, esposa de Sancho el Fuerte, o su sucesora, Doña Estefanía, esposa de Don García de Nájera. Junto al puente está la Oficina de Turismo, y entro a que me den un plano de la ciudad. Me doy cuenta de que el casco antiguo son cuatro calles a lo largo del pueblo, y una de ellas es la calle Mayor que ya he recorrido. Subo al puente , y desde el punto más alto contemplo el río hacia ambos lados. Es un puente románico de seis ojos de medio punto y cinco pilares, aligerados por unos cuantos aliviaderos, y tiene el característico trazado de albarda. Al otro lado del puente, hay un refugio privado.
Está oscureciendo. Me dirijo a una calle de las longitudinales con la intención de pasar por las cuatro haciendo zigzag, y en ella acabo el recorrido, por el momento, ya que me encuentro con un supermercado. Hago la compra : una botella de 1L de Cacaolat, un montón de bolsas de Matutano pequeñas ( precio joven ), una bolsa de pelotazos grande, un brazo de gitano de chocolate grande, cuatro natillas de chocolate, una barra de pan y un paquete de jamón dulce con olivas. Para una buena cena, no pueden faltar en Cacaolat, el Matutano y unas olivas, el embutido y el pan son para acompañar.
Veo al japonés y al canario dentro comprando también la cena, van cargados con ocho latas de cerveza y una botella de vino. Ellos salen del supermercado antes que yo. Ahora salgo yo, y cargado con dos bolsas de comprar me voy hacia la calle Mayor, donde veo al peregrino de Castellón. Va caminando por la calle bebiendo una lata de cerveza, eso en Barcelona está prohibido, aquí no lo sé. Ya ha cenado en un restaurante. La lata, se la han dado el canario y el japonés, me dice que se han ido al río a cenar.
Me voy con las bolsas para allí, por la calle Mayor y ya de noche. Es una calle peatonal. Llego al puente, y les veo abajo, en una zona de césped. Bajando, un peregrino italiano me intenta dar un susto por detrás, no lo consigue. Están los dos hambrientos cenando, no han comido hoy, yo tampoco. No veo al chico de Manresa con ellos, les pregunto y me dicen que se ha quedado en Cizur y ellos han continuado sin él, ya que iba a estar allí quizá unos días descansando debido a la rodilla que le duele. Me presentan a tres peregrinos que están con ellos y que dormirán en el albergue privado, situado al otro lado del río, separado del pueblo. Uno se llama Pedro y es valenciano, mientras que los otros dos son italianos, padre e hijo. El japonés y el canario tienen unos treinta años, y los italianos unos cuarenta el hijo y sesenta el padre. No les voy a volver a ver.
El canario me dice ” a que no te metes en el río ” y le he dicho que claro que no, ya es de noche y el río es profundo. Me ofrecen comida, pero tengo que cenar. Les dejo allí bajo el puente y me voy hacia el albergue a cenar, son las 19:30. De camino al albergue me encuentro un grupo de cinco personas que me preguntan sobre la Iglesia del Crucifijo, quieren entrar y está cerrada cuando el horario de cierre son las ocho. Les digo que cuando yo he pasado estaba abierta, y voy a preguntar al albergue, donde está la hospitalera con el párroco. Éste dice que si que les abre la Iglesia, y yo vuelvo a la calle principal, y les grito para que vengan, ya que paseando por la calle Mayor ya están bastante lejos entre que he ido al albergue a preguntar y he vuelto.
Ceno pan, con atún de Badalona, mortadela con olivas, a la cual ya le he comenzado a hincar el diente en el río. También bolsitas de Matutano y natillas de chocolate. En la cocina hay para cocinar, aunque no hay microondas. A las ocho se va la hospitalera, menos mal que hoy he llegado a una hora digna, ya que las habitaciones que no ha dado están cerradas con llave. Hay muchos peregrinos que no he visto hasta ahora, supongo que habrán comenzado hoy el Camino desde Pamplona y no desde Roncesvalles como yo. Parece ser que el idioma oficial en el albergue es el inglés, no me entero de nada.
Llegan al albergue el canario y el japonés, y toman asiento. Sirven vino, y traigo Matutanos pequeños para acompañar. Visto el éxito, voy a por la bolsa grande de pelotazos, y ahí estamos hasta las once o así de la noche. Más tarde, salimos a dar un paseo nocturno los tres por el pueblo. Es un paseo místico, el estar caminando por el pueblo oscuro y solitario, con tantos siglos de historia. El puente está oscuro, pensaba que tendría iluminación siendo un monumento tan importante, uno de los puentes más famosos de todo el Camino. Con la compañía del fresco de la noche, recorremos la calle Mayor hasta el puente , y regresamos, son las 23:30 de la noche, todos duermen. Me meto directamente en el saco de dormir, sin hacer ruido, he dejado éste preparado, así como la mochila, ya que mañana tengo pensado madrugar mucho e intentar hacer dos etapas de golpe, más de cuarenta kilómetros, pese a la tendinitis en la rodilla. Voy al séptimo cielo en un abrir y cerrar de ojos, en una bella y mística población?
La salida de Pamplona no está muy bien señalizada. Por eso nos colgamos a Arancha, Eva y Estrella, tres chicas muy majas de Valladolid. Aunque ya rondan los 30 son solteras y tienen mucha marcha. Con ellas caminaremos durante toda la jornada. Serán unas de las personas más entrañables del Camino. Arancha anda a mi ritmo, así que pronto se hacen dos grupos: por un lado Armando, Eva y Estrella y por otro los dos que quedamos. Ya saliendo del campus universitario caminamos unos kilómetros con una profesora de educación física gallega muy cañera que piensa llegar a Santiago el día 10 de agosto (nunca sabré si lo consiguió, pero algo me dice que sí, pues era una mujer con mucha vitalidad).
En Cizur nos reagrupamos y abandonamos la carretera para tomar un camino de tierra que es el inicio a la subida del Alto del Perdón. Los primeros kilómetros de ascensión son de pendiente muy ligera, para ir aumentando el porcentaje según se aproxima uno a la cima. Al poco de salir de Cizur encontramos un trigal calcinado. Un lugareño nos contó que le habían prendido fuego los etarras de pacotilla y que casi queman a unos peregrinos que allí acampaban. Comentando lo sucedido llegamos a una laguna donde aprovechamos para hacer el primer descanso del día. En unos minutos más llegamos a Zariquiegui, donde almorzamos algo junto la iglesia románica. Desde allí al alto nos llevó solo un tirón. El paisaje se vuelve más verde, con abundante vegetación arbustiva. En el alto hay una fuente, habitualmente seca, donde se dice que el diablo tentaba a los peregrinos. Toda la cumbre es un parque eólico. Un monumento hace referencia a los peregrinos que alcanzan el alto. Desde allí se puede ver Pamplona.
Tras la subida, la bajada. Muy empinada y empedrada. Tengo que ir con Armando que empieza a pasarlo mal con los pies. Yo voy bien. Un espeso encinar y bosque bajo componen ahora la vegetación. Al fondo ya se ven algunos campos y los siguientes pueblos de la ruta. Uterga marca el final de la bajada, pero no del descenso pues aún estamos algunas decenas de metros por encima del valle del río Arga, donde se encuentra Puente de la Reina. Ya por tierras de campos y cultivos llegamos a Murunzábal. No queda mucho para el final pero ya el calor aprieta. Arancha y yo llegamos primero. Buscamos a la señora que tiene las llaves de la iglesia (románica). Dentro de la iglesia hay una imagen de Santiago Peregrino que nos cuesta encontrar. A estas alturas reparo en que el suelo de las iglesias navarras es siempre de madera. Descansamos al fresco de la iglesia y rezamos un poco. La señora no acepta una limosna por el favor.
Ya hace calor y reemprendemos la marcha con templanza. Al pasar por Óbanos no podemos evitar parar un poco. Es un pueblo medieval con casas de piedra blasonadas y con cierto encanto. En la plaza del pueblo, con su iglesia, su ayuntamiento y su pozo, se preparan para hacer la representación del Misterio de Óbanos.
Hasta Pte. de la Reina se hace pesado. Aprieta ya mucho el sol y, aunque todo es bajada, los últimos kilómetros siempre son malos. Ya en la ciudad el primer albergue está completo. Damos unas vueltas buscando el nuevo. Resulta que está fuera del pueblo así que nos lo pensamos mejor y nos buscamos un bar para comer. En la calle principal, la que va de este a oeste, como toda calle de origen jacobeo que se precie, encontramos un lugar donde dan menús del peregrino. En la comida todos estamos muy hechos polvo, pero pronto tomamos fuerzas. Al salir, ya sobre las cuatro, vemos al húngaro que se va para Estella. Armando y yo nos planteamos seguirle. Tras pensarlo mejor decidimos abandonar tan estúpida idea y nos encaminamos al albergue. Este era un gallinero, pero ha quedado muy cómodo, con habitaciones separadas, somieres de tablas y unos baños nuevos. Los cinco nos instalamos en la misma habitación. Tras la ducha y la colada reglamentarias, le doy un repaso al palo de Arancha y Armando y bajamos a comprar. Él va fastidiado con los pies.
Me queda poco dinero y busco un cajero. No consigo sacar, algo va mal. Repito en todos los demás cajeros del pueblo, pero nada. Me pongo un poco nervioso, pero bueno, solo momentáneamente. Pensándolo bien no es para tanto. Sin embargo es la primera vez que me siento lejos de mi casa.
Por moñear demasiado, casi nos quedamos sin pan. Ya de vuelta nos encontramos a las chicas y entramos con ellas a una iglesia a ver a la Virgen del Pajarico (egún la leyenda, un pajarico empapaba sus alas en al río para luego entrar por un agujero al interior de la iglesia y lavarle la cara a la Virgen).
No podría abandonar la descripción de esta jornada sin comentar algo de Puente da la Reina. La pequeña ciudad se extiende de este a oeste siguiendo el eje del Camino. Su calle mayor conserva casones antiguos, arcos e iglesias. Al final de la calle se sale del casco urbano cruzando el Arga por el puente que da nombre a la ciudad. Será el puente más impresionante del camino hasta llegar al de Órbigo, ya en la provincia de León.
Una vez cenados compartimos un buen rato en la “terraza” del albergue con Amparo, una chica de Sevilla a la que ya no volveríamos a ver porque al día siguiente acortaría en autobús hasta León. Viajaba con su madre y su tía. Se sentó junto a nosotros cinco como si nada y preguntó “¿venís juntos? “. Con la inocente pregunta trataba de resolver una profunda duda existencial que le venía corroyendo las entrañas durante todo el día. Resulta que las de Valladolid habían empezado el camino con unos amigos de Irún. Automáticamente Amparo, que tenía mucho tiempo para pensar durante todo el día, presupuso que todos eran pareja. Al aparecer Armando y yo le hicimos añicos su teoría y quedo profundamente desconcertada. Aclarado todo nos puso al tanto de los últimos cotilleos del Camino, como por ejemplo de los detalles más precisos del sevillano calvo y flaco (que si es vegetariano, que si carga con su miel de algarrobo…). Así sin darnos cuenta se hizo tarde y nos fuimos a acostar.
“O la sensación mística que le sobrecoge a uno en la capilla de base actogonal advocada a Nuestra Señora de Eunate”.
“O la Iglesia del Crucifijo en Puente la Reina, en cuyo interior guarda un Cristo sobre una cruz en forma de “Y” (Cruz de San Andrés)”.
Estoy entusiasmado.
Ayer había llegado verdaderamente agotado a Pamplona, sin fuerzas, y tenía que recorrer hoy una treintena de nuevos kilómetros. He llegado a Puente la Reina mucho menos fatigado que la víspera, con un paso naturalmente más vivo al final de la etapa. Me siento confiado. Creo, ahora, que mi proeza podrá proseguirse felizmente.
No he podido quitarme el impermeable. ¡Por aquí hace un frío de invierno ardenés! Pasé mi tarde de ayer y la velada completamente aterido. Esta tarde, debo enroscarme mi pantalón de repuesto alrededor del cuello para poder entrar en calor. Sopla un viento gélido, cortante. El trigo -recolectado ya en Andalucía- está por aquí aún corto y verde. manzanas y peras no son más que pequeños guijarros ásperos.
He salido a las siete, en medio de niebla meona.
Nada de estremecedores tornados, pero de cuando en cuanto, un chaparrón cae de un admirable cielo gris, resbalando en los largos faldones pedregosos.
A la salida de Pamplona, fuí despedido por las S y las “conchas” del escudo de la ciudad, cincelado sobre el puente. Después, bastante deprisa, el valle se prolonga. Pero éste no era (¡lejos de ello!) la llanura de la que hablaba la guía. Se subía, se bajaba, entre los trigales matizados de amapolas, de viñas, entre montañas solemnes (de diez kilómetros a cada borde del camino), abrazadas por las nieblas flotantes a media altura, o cortadas por las erosiones, limpias, altas como gigantescos acantilados por donde fulgentes llamaradas de sol rosáceo se abatían a veces extrañamente a través de la bruma. Rosa es ahora la piedra, gris y violeta antes. Rosadas son las casas aldeanas de los lejanos cerros edificadas con gruesos morrillos alrededor de su iglesia castillo-fortaleza, ennoblecida ésta por altos abedules parecidos a los cipreses de los pueblos de Toscana. Estas poblaciones me recuerdan al Arno, dulces y fuertes como allí, prudentes como allí, distantes de la calzada por donde pasaban antiguamente las bandas rapaces de los soldados de fortuna. Durante toda la etapa no he visto un solo albergue, no he tenido la oportunidad de comprar ni un poco de fruta. Las personas con las que uno se cruza a veces -muy raramente- son graves, incluso cuando están en una situación pintoresca, como la de aquel paisano que llevaba sobre su cabeza el más gracioso de los canastos floridos:toda la blancura inmaculada , coronada de rojos vivos, de seis pollos capones maravillosos, con medio cuerpo fuera del mimbre, apareciendo, desapareciendo, conforme al zarandeo cadencioso del portador.
Cielo gris, nuboso, daban al paisaje de trigales verdes y de lejanos abetales oscuros, una luz extraña, malva, como manando de rocas rosadas y cárdenas.
Por fin he llegado, a través de estos parajes asombrosos y casi indescriptibles, a Puente la Reina, la pequeña ciudad que sirve de enlace y en la que se reúnen los grupos de peregrinos que llegan de Roncesvalles con los que, provenientes de los “romeros” del camino de Arlés, alemanes en su gran mayoría, se bifurcan por Cataluña y Aragón.
A la entrada del burgo he vuelto a admirar (ya lo conocía desde hacía mucho tiempo) la efigie de Cristo mas magnífica que habia visto en mi vida; renana, con una altura de tres metros, esculpida en madera en el año 1400; de patética expresión, sin ser dramática; de un realismo, sin llegar a ser espeluznante, por demás conmovedor; el más verídico exponente de las más famosas esculturas de Cristo debidas a las virtuosas manos del primitivo alemán Grünewald. Fueron precisamente los peregrinos alemanes de aquellos tiempos quienes, a pesar de la corpulencia de la escultura, cargada sobre sus doloridos hombros la trajeron a este pueblo, para presidirlo y protegerlo y que es desde entonces guía de caminantes y devotos; esos pobres peregrinos germanos que sufrían el escarnio de los bribones y a quienes todo el mundo atropellaba, metía en la carcel y ponía en ridículo. Y ¡cosa bizarra! En el hospitalillo de la capilla, a pesar de su estado semi ruinoso, dos monjes alemanes han venido para reinstalarse.
En el otro extremo de la ciudad, donde numerosos franceses, encargados de construir los molinos, vivieron durante la Edad Media, otros franceses religiosos, se instalaron a su alrededor. Aquí, la Europa cristiana continúa.
Este burgo no es más que una calle, una de las más extrañas que yo he visto hasta ahora; estrecha, todas sus casas son altas, de tres pisos, con enormes puertas cocheras de madera, maravillosamente tachonadas, luciendo orgullosas sus blasones de piedra. Nada, en esta larga calle, ha cambiado en ocho siglos. Los coches deben contornearla. Conserva sus gruesos guijarros, sus anchas piedras lisas.
¿Comodidades? La leyenda dice que aquí se alojó Carlomagno. Sin ninguna duda, en esta misma cama que ahora me cobija, pues no hay más que ésta, en la única fonda de toda la calle. Incluso la habitación que ocupo, con su cama empotrada en la alcoba, debe servir en otros momentos de clínica dental, a juzgar por la silla metálica -¡claramente también del siglo XII!- que constituye su única decoración, y la palangana donde escupir, que hace también las veces de barreño (evidentemente sin agua corriente) en el que… ¡uno se asea!
Retorno para volver a visitar la iglesia del Crucifijo, de este sublime Cristo renano. La portada, de la Alta Edad Media, no puede ser más extraña, pues mezcla las escenas más eróticas, con las más campestres y con las más edificantes. A la derecha, abajo, una mujer se remanga toda y estira su vientre. A la izquierda, un hombre desnudo, alarga otra cosa, enorme. En alto, para que se sepa verdaderamente a qué atenerse, un hombre encoge sus dos pies hasta su boca para valorar aún mejor el plato que se le ofrece. De hecho, un sermón sobre la “carne”, es realmente impresionante.
En la misma arcada, hay esculpidas otras veinte piezas que representan Angeles, Dioses, animales dóciles y graciosos, entreverados de plátanos, con flores de lis… Imaginación y también, en el fondo, la santidad magnífica de esa época. Pero, para terminar, el pecado original¿cuándo está datado? Pues irónicamente, es a las personas que entran en la iglesia, y a los peregrinos que llegan de todos los países, a quienes se muestran estas esculturas tan… llenas de vida. ¡En el momento del recogimiento!¡Y tanto a los niños como a las mujeres, o a los hombres!¡Y el clero no sólo las admitía, sino que también las pagaba ! Las pagaban caras:los escultores de las iglesias eran los mejor pagados de su época.
Vi también, detenidamente, la iglesia dedicada a Santiago, en la que encontré la estatua más magnífica que existe del Apóstol Peregrino, cuyo busto se reproduce en la cubierta de mis “Peregrinaciones a Santiago”, obra en tres volúmenes. Se la descubrió, hace algunos años, enterrada en la sacristía, dado que antaño se enterraban, antes que destruirlas, las estatuas que ya no se querían. Me pasé extasiado una hora junto a ella.
Todo el “pueblo” me encanta. Lo abandonaré con pena mañana, domingo, después de haber comulgado.
La hospitalera nos aconseja evitar como final de etapa las grandes poblaciones y los finales clásicos citados en las guías para encontrar en el camino menos peregrinos, porque es verdad que hay una gran presencia de extranjeros en esta época. Seguimos su consejo y decidimos acabar la próxima etapa en Cirauqui.
Los horarios de los peregrinos tienen algo de monacal: a las 6 de la mañana los peregrinos ya están levantados, desayunan frugalmente y cuanto antes se ponen en camino.
Ayer llovió toda la tarde lo que hace que encontremos abundante barro en el puerto del Perdón, barro pegajoso que hace pesada la marcha y que permite toda una reflexión sobre las situaciones, personas, cosas… a las que nos apegamos afectivamente y que dificultan nuestra marcha.
En el alto del Perdón encontramos a alguien que reparte octavillas de un albergue de peregrinos. Comentamos que actitudes como ésta rompen el espíritu del camino y hacen de él un recorrido turístico-comercial. De hecho no queremos alojarnos en ningún albergue que se anuncie en el camino.
Los pueblos que atravesamos son bonitos, con grandes casonas solariegas y aparente tranquilidad. Y además, agua abundante en las fuentes.
Las flores del camino también sorprenden por su vivo colorido. Hay flores de un intenso azul. No parece que pueda corresponder un color tan vivo a unas plantas tan frágiles.
Me desvío para ver el santuario de Santa María de Eunate, que está abierto. El ambiente en penumbra y la música tranquila ayudan a la oración. Gracias a quien mantiene abierto y cuidado este santuario.
Coincido con Mario en Obanos. Él va muy tocado, con dolores y ampollas en los pies, y por eso ha decidido con tristeza no desviarse hacia Eunate. Hacemos juntos el camino hasta Puente la Reina y al llegar preguntamos por los autobuses hacia Cirauqui. Hemos llegado en buena hora, tenemos dos pronto, uno que tendría que llegar en diez minutos, pero no aparece, y otro que según el horario tendría que llegar en media hora, y en efecto ahí está. Como yo me he quedado frío esperando al autobús y ya es bastante tarde decido montar yo también y llegar a Cirauqui junto con Mario.
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Este espacio, a partir de hoy, así queda titulado, como Hildegart Rodríguez Carballeira, primero niña prodigio, concebida como modelo de mujer del futuro, que a los diecisiete años había finalizado la carrera de Derecho, escrito varios ensayos, y que murió asesinada por su propia madre, que le pegó cuatro tiros mientras dormía, cuando contaba 19 años, pensaba en ser consecuente con su discurso y estudiaba la carrera de Medicina.
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LO DISTINTO A MÍ
Esta página quiero dedicársela a Néstor, por su lucha heroica por la vida, el portador de la mutación en el gen BANF1, en la posición 65.770.755, del cromosoma XI, que dio lugar al descubrimiento de una, hasta entonces desconocida, forma de progeria: que es envejecer en el amanecer de la vida. Porque gracias a él, todos en su familia pudieron conocer a tiempo quienes portaban la misma posibilidad de transmitir la enfermedad, y para que comprendamos que, hoy por hoy, evitar muchas malformaciones congénitas es posible ya que la secuenciación de nuestro genoma quizá sea la mejor inversión que podríamos hacer por los que nos continuarán.
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El Dr. Carlos López-Otín es el científico investigador que existe tras esta historia humana pero el <<Síndrome de Néstor y Guillermo>>, aunque es él quien nos lo descubre, no lleva su nombre como es el caso de tantos otros descubridores y porque él mismo propuso, al comité, el de sus únicos afectados.
LOS SECRETOS DE LA VIDA
Desde nuestro pasado más remoto hasta los albores de la genómica en la llamada Era Molecular. El futuro al que se enfrenta ''homo sapiens sapiens'', la especie humana, el hombre que sabe que sabe. Página a página, descrito de la manera más sencilla posible. A los niños del jardín con Amor.
<<Cuando todo el mundo se deja llevar, irreflexivamente, por lo que todos los demás hacen y creen, aquellos que piensan son arrancados de su escondite porque su rechazo a participar llama la atención y, por ello, se convierte en una suerte de acción.>> - HANNAH ARENDT -
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Me fui de aquí en el otoño del 2011, a aprender para conocer y reconocer. Regresé un instante, tras el Camino de la primavera, para decir que volvía a irme pero hoy 15 de diciembre del 2012 regreso para quedarme un tiempo, y para compartiros como reconocer para saber. Gracias a esta bitácora y a un trabajo, un cuaderno de denuncia que escribí y regalé y edité en ella, unos peregrinos han cobrado lo que se les debía, lo que otro les había estafado, y por eso regreso, porque mi trabajo sirvió a la justicia, y eso me pareció una buenaseñal.
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”CONÓCETE A TI MISMO”
47. Mira el cajón donde debes encontrarlo. Creo que lo has buscado entre tus sensaciones. Considera lo que realmente significaría tener: un propósito intermitentemente. Significaría, más o menos, tener el propósito, desistir de él. Reasumirlo y así sucesivamente.
Ananda del sánscrito embeleso o ''felicidad''. Ariadna, personaje mitológico, al hilo del laberinto, retomado por el filósofo Nietzsche en resonancia al Banquete de Jenofonte.
Queda decretado que ahora vale la vida, que ahora vale la verdad, y que de manos dadas trabajaremos todos por la vida verdadera
Queda decretado que todos los días de la semana, inclusive los martes más grises, tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.
Queda decretado que, a partir de este instante, habrá girasoles en todas las ventanas, que los girasoles tendrán derecho a abrirse
dentro de la sombra;
y que las ventanas deben permanecer el día entero abiertas para el verde donde crece la esperanza.
Queda decretado que el hombre no precisará nunca más dudar del hombre.
Que el hombre confiará en el hombre como la palmera confía en el viento, como el viento confía en el aire, como el aire confía en el
campo azul del cielo.
El hombre confiará en el hombre como un niño confía en otro niño.
Queda decretado que los hombres están libres del yugo de la mentira.
Nunca más será preciso usar la coraza del silencio ni la armadura de las palabras. El hombre se sentará a la mesa con la mirada limpia,
porque la verdad pasará a ser servida antes del postre.
Queda establecida, durante diez siglos, la práctica soñada del profeta Isaías, el lobo y el cordero pastarán juntos y la comida de ambos tendrá el mismo gusto a aurora.
Por decreto irrevocable queda establecido el reinado permanente de la justicia y de la claridad. Y la alegría será una bandera generosa para siempre enarbolada en el alma del pueblo.
Queda decretado que el mayor dolor siempre fue y será siempre no poder dar amor a quien se ama, sabiendo que es el agua quien da a la planta el milagro de la flor.
Queda permitido que el pan de cada día tenga en el hombre la señal de
su sudor. Pero que sobre todo tenga siempre el caliente sabor de la ternura
Queda permitido a cualquier persona a cualquier hora de la vida el uso
del traje blanco.
Queda decretado, por definición, que el hombre es un animal que ama, y que por eso es bello, mucho más bello que la estrella de la mañana.
Decrétase que nada estará obligado ni prohibido.
Todo será permitido. Inclusive jugar con los rinocerontes, y caminar por las tardes con una inmensa begonia en la solapa.
Sólo una cosa queda prohibida: amar sin amor.
Queda decretado que el dinero no podrá nunca más comprar el sol de las mañanas venideras.
Expulsado del gran baúl del miedo, el dinero se transformará en una espada fraternal, para defender el derecho de cantar y la fiesta del día que llegó.
Queda prohibido el uso de la palabra libertad, la cual será suprimida de los diccionarios y del pantano engañoso de las bocas.
A partir de este instante, la libertad será algo vivo y transparente, como un fuego o un río, o como la semilla del trigo y su morada será siempre el corazón del hombre.
*El poeta ha sidoTIAGHO DE MELLO y las dos últimas imágenes que se prestan a simbolizar ese algo invisible pero tan fundamental para nosotros o nuestra química, JACK SPENCER.
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La reflexión sin concepto
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<<No estoy pensando. Soy un pensamiento>>. - NOEMA KLEE -
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<<Lo vacío intenta apropiarse de lo lleno. Lo lleno parece devenir en un nuevo vacío>>. E. Husserl
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<<Pero la densidad, lejos de ser misteriosa y vaga, está explícitamente definida; surge, manteniéndola, de la insaciable exigencia de la precisión absoluta>>. N. Goodman
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. . <<La esencia del ''Arte'' deberá ser buscada en el propio mundo de lo artístico, que será quien la transforme substancialmente>>'Realidad, Arte y Conocimiento'. - Luis Álvarez Falcón
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<<El sello de las obras de arte auténticas consiste en que lo que ellas parecen aparece de tal manera que no puede ser engaño (...) El arte encierra verdad como apariencia de lo que no la tiene>>.Adorno, T.W
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<<Si hacemos el cruce cartesiano de la matriz, resultará que el nivel de lo claro y lo distinto es el nivel de lo objetivo, el nivel de lo confuso y claro es el nivel de lo artístico, y el nivel de lo distinto y oscuro es el nivel de lo estético>>Sánchez Ortíz de Urbina
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. . <<El más largo aprendizaje de todas las artes es aprender a ver>>. Jules de Goncourt . . .
<<Crear es resistir. El arte consiste en liberar la vida que el hombre ha encerrado. Y el artista es aquel que libera la vida>>. Gilles Deleuze
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<<En una tarde de verano, seguir con calma el perfil de una cordillera en el horizonte o una rama que arroja su sombra sobre el que reposa: eso significa respirar el aura de las montañas, de esta rama>>. Walter Benjamin
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UNA TEORÍA REVOLUCIONARIA
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<< Donde en palabras del Dr. Ramirez Cobián, el filósofo español, Luis Álvarez Falcón, propone una inversión de las definiciones comunes y de la lógica natural de las cosas, y al que prologa el catedrático emérito por la Universidad de Valladolid, Ricardo Sánchez Ortíz de Urbina>>
DEL DIARIO QUE HE COMENZADO A LEER HOY…
http://aig02.blogia.com/
DEL DIARIO DE MONTSE, PEREGRINA CON HIJO PEREGRINO, LITERATURIZADO AL CATALÁN…
http://laltreblogdelarare.blogspot.com/
EL CAMINO DE SANTIAGO DE RAUL EN EL 2008
http://micaminodesantiago2008.blogspot.com/
DEL DIARIO DE DOS QUE COMENZARON CRUZANDO TODO UN OCÉANO Y SUBIENDO PEREGRINAMENTE LOS PIRINEOS…
http://ultreiafinisterre.blogspot.com/
JUAN MIGUEL GRAU, PEREGRINO DE MIAMI…
http://www.juanmiguelgrau.com/camino_de_santiago
EL CAMINO DE ZODIACO, UN PEREGRINO NO CONVENCIONAL….
http://zodiaco.madteam.net/relatos/2006-03/2006-03-09-pamplona—puentelareina–etapa3-/
DEL DIARIO DE ZODIACO EN LA ETAPA DE LOS ARCOS….
http://zodiaco.madteam.net/relatos/2006-04/2006-04-05-camino-de-santiago-:-puente-la-reina–estella–los/
DIARIO DE ÁNGEL SILVENTE
http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/angel.silvente.htm
“O la sensación mística que le sobrecoge a uno en la capilla de base actogonal advocada a Nuestra Señora de Eunate”.
“O la Iglesia del Crucifijo en Puente la Reina, en cuyo interior guarda un Cristo sobre una cruz en forma de “Y” (Cruz de San Andrés)”.
http://luisyanezabelaira.blogspot.com/2009/05/ponferrada-16-04-2009-presentacion-un.html
ESCRITO POR EL GENERAL BELGA LEON DEGRELLE
Estoy entusiasmado.
Ayer había llegado verdaderamente agotado a Pamplona, sin fuerzas, y tenía que recorrer hoy una treintena de nuevos kilómetros. He llegado a Puente la Reina mucho menos fatigado que la víspera, con un paso naturalmente más vivo al final de la etapa. Me siento confiado. Creo, ahora, que mi proeza podrá proseguirse felizmente.
No he podido quitarme el impermeable. ¡Por aquí hace un frío de invierno ardenés! Pasé mi tarde de ayer y la velada completamente aterido. Esta tarde, debo enroscarme mi pantalón de repuesto alrededor del cuello para poder entrar en calor. Sopla un viento gélido, cortante. El trigo -recolectado ya en Andalucía- está por aquí aún corto y verde. manzanas y peras no son más que pequeños guijarros ásperos.
He salido a las siete, en medio de niebla meona.
Nada de estremecedores tornados, pero de cuando en cuanto, un chaparrón cae de un admirable cielo gris, resbalando en los largos faldones pedregosos.
A la salida de Pamplona, fuí despedido por las S y las “conchas” del escudo de la ciudad, cincelado sobre el puente. Después, bastante deprisa, el valle se prolonga. Pero éste no era (¡lejos de ello!) la llanura de la que hablaba la guía. Se subía, se bajaba, entre los trigales matizados de amapolas, de viñas, entre montañas solemnes (de diez kilómetros a cada borde del camino), abrazadas por las nieblas flotantes a media altura, o cortadas por las erosiones, limpias, altas como gigantescos acantilados por donde fulgentes llamaradas de sol rosáceo se abatían a veces extrañamente a través de la bruma. Rosa es ahora la piedra, gris y violeta antes. Rosadas son las casas aldeanas de los lejanos cerros edificadas con gruesos morrillos alrededor de su iglesia castillo-fortaleza, ennoblecida ésta por altos abedules parecidos a los cipreses de los pueblos de Toscana. Estas poblaciones me recuerdan al Arno, dulces y fuertes como allí, prudentes como allí, distantes de la calzada por donde pasaban antiguamente las bandas rapaces de los soldados de fortuna. Durante toda la etapa no he visto un solo albergue, no he tenido la oportunidad de comprar ni un poco de fruta. Las personas con las que uno se cruza a veces -muy raramente- son graves, incluso cuando están en una situación pintoresca, como la de aquel paisano que llevaba sobre su cabeza el más gracioso de los canastos floridos:toda la blancura inmaculada , coronada de rojos vivos, de seis pollos capones maravillosos, con medio cuerpo fuera del mimbre, apareciendo, desapareciendo, conforme al zarandeo cadencioso del portador.
Cielo gris, nuboso, daban al paisaje de trigales verdes y de lejanos abetales oscuros, una luz extraña, malva, como manando de rocas rosadas y cárdenas.
Por fin he llegado, a través de estos parajes asombrosos y casi indescriptibles, a Puente la Reina, la pequeña ciudad que sirve de enlace y en la que se reúnen los grupos de peregrinos que llegan de Roncesvalles con los que, provenientes de los “romeros” del camino de Arlés, alemanes en su gran mayoría, se bifurcan por Cataluña y Aragón.
A la entrada del burgo he vuelto a admirar (ya lo conocía desde hacía mucho tiempo) la efigie de Cristo mas magnífica que habia visto en mi vida; renana, con una altura de tres metros, esculpida en madera en el año 1400; de patética expresión, sin ser dramática; de un realismo, sin llegar a ser espeluznante, por demás conmovedor; el más verídico exponente de las más famosas esculturas de Cristo debidas a las virtuosas manos del primitivo alemán Grünewald. Fueron precisamente los peregrinos alemanes de aquellos tiempos quienes, a pesar de la corpulencia de la escultura, cargada sobre sus doloridos hombros la trajeron a este pueblo, para presidirlo y protegerlo y que es desde entonces guía de caminantes y devotos; esos pobres peregrinos germanos que sufrían el escarnio de los bribones y a quienes todo el mundo atropellaba, metía en la carcel y ponía en ridículo. Y ¡cosa bizarra! En el hospitalillo de la capilla, a pesar de su estado semi ruinoso, dos monjes alemanes han venido para reinstalarse.
En el otro extremo de la ciudad, donde numerosos franceses, encargados de construir los molinos, vivieron durante la Edad Media, otros franceses religiosos, se instalaron a su alrededor. Aquí, la Europa cristiana continúa.
Este burgo no es más que una calle, una de las más extrañas que yo he visto hasta ahora; estrecha, todas sus casas son altas, de tres pisos, con enormes puertas cocheras de madera, maravillosamente tachonadas, luciendo orgullosas sus blasones de piedra. Nada, en esta larga calle, ha cambiado en ocho siglos. Los coches deben contornearla. Conserva sus gruesos guijarros, sus anchas piedras lisas.
¿Comodidades? La leyenda dice que aquí se alojó Carlomagno. Sin ninguna duda, en esta misma cama que ahora me cobija, pues no hay más que ésta, en la única fonda de toda la calle. Incluso la habitación que ocupo, con su cama empotrada en la alcoba, debe servir en otros momentos de clínica dental, a juzgar por la silla metálica -¡claramente también del siglo XII!- que constituye su única decoración, y la palangana donde escupir, que hace también las veces de barreño (evidentemente sin agua corriente) en el que… ¡uno se asea!
Retorno para volver a visitar la iglesia del Crucifijo, de este sublime Cristo renano. La portada, de la Alta Edad Media, no puede ser más extraña, pues mezcla las escenas más eróticas, con las más campestres y con las más edificantes. A la derecha, abajo, una mujer se remanga toda y estira su vientre. A la izquierda, un hombre desnudo, alarga otra cosa, enorme. En alto, para que se sepa verdaderamente a qué atenerse, un hombre encoge sus dos pies hasta su boca para valorar aún mejor el plato que se le ofrece. De hecho, un sermón sobre la “carne”, es realmente impresionante.
En la misma arcada, hay esculpidas otras veinte piezas que representan Angeles, Dioses, animales dóciles y graciosos, entreverados de plátanos, con flores de lis… Imaginación y también, en el fondo, la santidad magnífica de esa época. Pero, para terminar, el pecado original¿cuándo está datado? Pues irónicamente, es a las personas que entran en la iglesia, y a los peregrinos que llegan de todos los países, a quienes se muestran estas esculturas tan… llenas de vida. ¡En el momento del recogimiento!¡Y tanto a los niños como a las mujeres, o a los hombres!¡Y el clero no sólo las admitía, sino que también las pagaba ! Las pagaban caras:los escultores de las iglesias eran los mejor pagados de su época.
Vi también, detenidamente, la iglesia dedicada a Santiago, en la que encontré la estatua más magnífica que existe del Apóstol Peregrino, cuyo busto se reproduce en la cubierta de mis “Peregrinaciones a Santiago”, obra en tres volúmenes. Se la descubrió, hace algunos años, enterrada en la sacristía, dado que antaño se enterraban, antes que destruirlas, las estatuas que ya no se querían. Me pasé extasiado una hora junto a ella.
Todo el “pueblo” me encanta. Lo abandonaré con pena mañana, domingo, después de haber comulgado.
http://compostela2004.free.fr/mi_camino_de_santiago.htm
DIARIO MISIONERO JAVIERANO
http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/antonio.serrano.insausti.htm