JORNADA DECIMOSEXTA: De Castrojeriz a Fromista y de Fromista a Palencia. De Palencia a El Burgo Ranero
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09h08min. <<Si es que hacéis cada cosa>>, me ha dicho el tipo éste… Estoy en un bar de Fromista.
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Desperté muy temprano. El dolor en la pierna derecha se encargó de ello. Hasta la cadera. Abductor incluido. No me hice la remolona. De todas formas una mujer se fue, aún, antes que yo. Ayer me fui pronto a la cama. Les dejé a ellos con esa excusa. Me estuve dando masaje un buen rato. Pero sin convicción.
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Recupero la cobertura en una plazuela de Castrojeriz, porque que frío es Castrojeriz. Pero que imponente. Con su colina y su castillo, y tanta riqueza monumental. Lástima no poder explorarla. O Eternitas. Eso habla de la Muerte. Ésta es la casilla.
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<<Si yo pudiera estar esta noche contigo una hora más, si yo pudiera soñar y decirte al oído un deseo secreto: encuéntrame esta noche en la tierra de lo sueños>>
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Ese trocito de canción, ha sido el mensaje de Falo, para comenzar el día. Mi respuesta primera ha sido hablarle de mi proeza particular: Burgos – Castrojeriz (sé que ahí he recuperado una de las jornadas que él lleva por delante de mí). Le digo también que si el físico me lo permite le alcanzaré, y que necesito su sonrisa. Incluyo amor y la esperanza de encontrarnos.
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Charlo con un taxista que espera por peregrinos para hacerse cargo de sus mochilas. Me ofrece el mismo transporte pero le digo que eso no es para mí.
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Me he pasado por el albergue San Esteban. Era la posibilidad de tomarse un café, y cuánto me habría gustado haber llegado ayer aquí. Estaban las estupendas hermanas de Nájera, Josefina y Angelines. Dejaban el Camino. Un autobús a Burgos iba a llevarlas después de regreso a sus casas…
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He comenzado a andar en dirección al Alto de Mostelares pensando que a medida que la pierna se calentase mi marcha podría ir mejor. Le he escrito a Lily un mensaje felicitándola por su cumpleaños, le deseaba que sus quince años fueran inolvidables. Y he seguido subiendo con mucho dolor. Hasta darme cuenta de que en esas condiciones no podría llegar a ningún lado. El cuerpo me estaba hablando otra vez. Así que en un arranque me di la vuelta y eché a andar en dirección a Castrojeriz. Tenía que pasarme por un consultorio médico donde fuera pero pronto.
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O eso les dije a los que encontraba en la sirga. Por ejemplo, a la pareja de valencianos… y a Stephany, que lo lamentó.
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Me costó horrores alcanzar la carretera. En ese instante un extranjero se iba con su autocaravana. Le abordé por la ventanilla y me dijo que iba en dirección a Fromista. Se compadeció de mí y subí con él. Comprobé que no se llevaba muy bien con su GPS.
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8h53min. <<Por favor, dime donde haces hoy noche para que pueda encontrarte en esta tierra>>
- SMS-
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Al final dimos con Fromista pese a todas mis dudas y a sus vacilaciones. Entré en ese bar donde el dueño me cayó gordo, por su comentario prejuicioso e insensible, y también por su forma de orientarme. Vi que a la terraza, que estaba repleta de peregrinos, llegó aquel matrimonio que yo confundí con turistas en Cizur Menor y eso luego me hizo sentir tan azorada. Allí aprendí que para reconocer a un peregrino sólo tienes que mirar sus pies. Y más adelante sus marcas solares. La cara morena por el Este, de tanto que te azota por las mañanas en ese lado el Sol… La tez izquierda pasa a ser tu Este, y ese lado, cuando buscas la orientación perfecta, la Cruz del Sur, es tu lado más espiritual, tu noética.
Por ahí fue que miraste al Sur, cuando los trigos eran tan verdes, y el azul profundo te devolvió la imagen del Océano que tú ves, que el alma ve… Todos los sentidos funcionando, la percepción, la Razón opaca, demente el sentimiento, el vestíbulo de Dios abierto por ese costado.
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2336- 2337 – 2340 - 2348 - 2355 – 1443 - 2360 - 2366 - 2371 -
- Estación de tren de EL BURGO RANERO
- 3671 – Del encuentro a la entrada de El Burgo Ranero (LEÓN)
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DEL DIARIO DE MONTSE, PEREGRINA CON FAMILIA, LITERATURIZADO AL CATALÁN…
http://laltreblogdelarare.blogspot.com/
DEL DIARIO DE WILLIAM RAMOS
Me parecio muy interesante, las cosas que el camino hace por la gente… y como luego de dejar el camino, ese espiritu sigue viviente por siempre… sin duda es una experiencia transformadora… una experiencia para tu alma y tu corazon… Durante la etapa se pasan varios pueblos y tambien una ciudad que es la 1era en Leon, ahi se encuentra un monasterio que se llama San Benito, que fue habitada por monjes Cluniacenses venidos de Francia, a eso el nombre del Cluny Espanol, aunque hoy dia solo queda un gran arco de entrada…luego de el cansancio venia el descanso, por fin llegamos al Burgo Ranero, buscamos el albergue, nos dimos un buen bano, cocinamos la comida enlatada que cojimos de la mesa y luego nos fuimos a dormir… Hasta manana…
http://porsiempreperegrino.blogspot.com/
Año Santo Compostelano.
A UNOS 600.000 PASOS (1)
Por Juan José Alonso Escalona
http://www.biescasvignau.com/03Espanol/07.Trekking/10.CaminoFrances/Diarios/JJ.Alonso.97.03/%2010A.DiariosJuanjo.htm
DE LA PEREGRINACIÓN DEL GENERAL LEON DEGRELLE
http://compostela2004.free.fr/mi_camino_de_santiago.htm
EX ORIENTE LUX
http://www.exorientelux.org/
LAS EXPERIENCIAS DE PACA Y SALVA…
A las 6 y pocos minutos abandonamos este oasis que Marisa Pérez defiende en medio del Páramo. Seguimos la pista de tierra hasta Sahagún. La mañana está suspensa, amanece pero no se mueve una paja. Presagiamos un día muy caluroso. No vemos a nadie en el Camino.
Pocos kilómetros antes de Sahagún hay un coche grande parado en el Camino. Cuando llegamos a su altura vemos, dentro de él, como un hombre y una mujer, ambos desnudos, saludan al nuevo día a su modo, sin reparar en el paso de los peregrinos. ¡Sí señor, eso es dedicación! ¡Hay que estar a lo que se está!.
…camino, Camino de Santiago, pues toma andadero.
Atravesando Castilla, por los “andaderos”.
Desayunamos en Sahagún y visitamos sus bellas iglesias. A la salida del pueblo tomamos el andadero. El calor ya se nota bastante. Los seis caminantes mal contados que avanzamos por el andadero nos vemos superados por la “Vuelta Ciclista Jacobea” de cada día. La carreterilla que va al lado del andadero a veces se vuelve camino y, ni en un caso ni en otro, está transitada. Sin embargo a los ciclistas les gusta más ir por el andadero.
A la una llegamos al Burgo Ranero. Hace mucho calor. La gente está saliendo de misa. Vamos a sellar al refugio, donde hay un ordenador (uno más) que no funciona. En el refugio un peregrino de Cádiz nos dice que nos conoce, que fue detrás de nosotros más de una hora antes de llegar a Calzadilla y que no consiguió alcanzarnos. Dice que andamos muy bien, de modo uniforme y sin mover el cuerpo. Paca y yo, agradecidos de que alguien aprecie nuestros méritos de caminantes, damos las gracias y nos sentimos peregrinos ejemplares.
No aparece el hospitalero, por lo que nos sellamos nosotros mismos y nos vamos a buscar alojamiento en la Fonda Lozano. Comemos en el Bar El Peregrino. Siesta obligatoria.
A la tarde, Doña Mercedes, la dueña de la Fonda Lozano, nos cuenta historias de peregrinos. Es especialmente emocionante la historia del peregrino Manuel, que hizo la peregrinación en 1993 con tres compañeros. Hicieron la promesa de repetirla este año. Manuel no la hará, pues ha muerto. De los otros dos, Doña Mercedes espera a uno que le ha prometido venir a verla. Se nota que Doña Mercedes es una experta en caminantes. Poco a poco notamos la gran cantidad de recuerdos de los peregrinos que esta mujer posee. Se ve que los revisa y relee con nostalgia. Doña Mercedes es un hito más en este Camino.
Iglesia de El Burgo Ranero
La iglesia de El Burgo Ranero, por la derecha al refugio.
Damos una vuelta por el pueblo, tomamos un vino con Marisa y su padre y cenamos donde comimos, pues no hay otro sitio donde hacerlo. Vemos a un peregrino mayor y delgado que antes iba con otro más joven y grueso que decía ser actor. El peregrino mayor ya va solo, su compañero ha tenido problemas con unas ampollas infectadas. Al peregrino mayor le habíamos visto por primera vez en el bar de Hornillos, iba en compañía de su amigo y pasaron la tarde riendo y bebiendo. Ahora al peregrino mayor se le nota algo triste.
Paca y yo no sabemos qué hacer, pues llegar hasta León mañana nos asusta. Ya veremos lo que pasa.
http://www.atienza.info/camino/textos/Etapas32.htm
Sahagún-El Burgo Ranero
1-Julio-2002
(Distancia 19 Kms. // Tiempo empleado 4 horas y 30 minutos)
Casi son las siete cuando dejamos el Hostal Alfonso VI. Hace frío y salimos con los jerséis puestos. Tiritamos y vamos deseando que el sol comience a templar un poco el ambiente. Nos cruzamos con algún madrugador.
- ¡Buen Camino! ¡Vaya mañana buena para andar!
Cruzamos el puente sobre el Cea y enseguida estamos en el andadero que nos lleva, paralelo a la carretera, hasta el cruce con Calzada del Coto. Allí nos adelantan los primeros miembros de la Vuelta Ciclista Jacobea. También nos adelantan tres peregrinos franceses. Nos saludan con sus voces cantarinas. Dos de ellos son matrimonio, aunque él tiene aspecto de cura. Se despiden entre sonrisas. ¡Qué atentos estos franceses!
Al salir del pueblo vemos un caminante con una gorra verde de John Deere, chaqueta de cuadros y pantalón de pana. Lleva también una mochila no muy grande y bastante sobada. Sentado en una piedra nos mira al pasar.
- Aquí, fumándome un cigarro.
Inmediatamente le cae mote. Es el Peregrino Mangurrino.
Continuando de nuevo por el andadero llegamos a Bercianos donde se ha abierto un hostal nuevo junto al camino. Desayunamos. Ya se sabe, dos desayunos 6 euros. Menos mal que la vida no ha subido con el euro y que España va bien. También desayunan los franceses con nuevos gorjeos cantarines y más sonrisas. Le petit déjeuner, bon apetite, merci, merci, oui, oui, oui! ¡Qué educados!
Por el andadero que nos lleva a El Burgo Ranero nos adelantan dos espigadas españolas seguidas muy de cerca por dos fornidos y rubicundos alemanes.
- ¡Hola, chicos, buen camino!
- Gutten morguen!
Recordamos el calor que hacía en el 99, cuando llegamos a El Burgo Ranero por primera vez. Son casi las once y media de esta fresca mañana cuando llegamos al pueblo. El albergue abre a la una. Mientras preparan nuestra habitación en el hostal El Peregrino, tomamos un vermú y escribo un poco.
Una vez aseados, nos sentamos en la terraza del hostal. Un hombre calvo y corpulento nos aborda. Se presenta como Don Jesús Calvo, el párroco, y se dirige a nosotros como peregrinos. Nos da una fotocopia con una poesía por duplicado de Eugenio Garibay. La poesía está, al parecer, publicada por los Amigos del Camino de Nájera. El párroco nos firma en el anverso de la fotocopia escribiendo esto:
El Burgo Ranero
(León)
Feliz Peregrinación!
Jesús Calvo
(párroco)
1-7-2002
El sacerdote es hombre expansivo y hablador que nos da conversación y nos pregunta de dónde somos. Después Don Jesús se declara músico compositor y poeta. Con celeridad, gran conocimiento de causa y sin admitir dudas al respecto, nos dice que los mejores poetas de la lengua castellana son Bécquer y Gabriel y Galán. El primero de ellos es el gran genio del sentimiento; el segundo el gran genio de lo cerebral, o sea, del intelecto.
- Claro, amigos. Esto es así. No lo dudéis. Sin embargo, a Gabriel y Galán jamás se le hizo justicia. El nunca fue uno de esos rojillos que se exiliaron como los “Llorca” y demás. Así que el pobre Gabriel y Galán está hoy en el olvido.
También, Don Jesús, que ve en su calvicie un don divino, no duda nuevamente en ilustrarnos.
- Dios creó portentosos cerebros, cabezas de belleza sublime. Sin embargo incomprensiblemente, de modo incompatible con tamaña belleza, a algunas las cubrió de pelo.
Enseguida Don Jesús se levanta y se va. Antes de recorrer treinta metros se detiene con un grupo de peregrinos ciclistas. Les da la fotocopia con la poesía y les ilustra con profusión sobre la injusticia, no remediada aún, cometida contra el eminente Gabriel y Galán. El párroco es famoso en los pueblos del contorno por viajar leyendo sobre su bicicleta mientras va de un pueblo a otro en cumplimiento de su ministerio. Dicen que esto lo hace aún en los días de hielo y nieve. ¡Y todavía hay quien duda de la existencia divina!
Son casi las tres cuando la patrona del restaurante del hostal El Peregrino nos dice que podemos entrar a comer. La patrona es mujer muy dispuesta y vivaz que no permite dudar a los peregrinos.
- A ver, de primero ensalada mixta o espaguetis con tomate. De segundo, filete con patatas o lomo embuchado con dos huevos “pa el que le falten”.
Comemos unos dieciocho peregrinos, sin que ninguno se atreva a rechistar al ama. Cuando terminamos nos obsequia a cada uno con una camiseta del local y un bolígrafo. Parece que hemos observado buen comportamiento.
Resucitados de la profunda siesta, la hospitalera del albergue, que es finlandesa, se pasa por la terraza del hostal.
- In diez minuotos, il sacristano mostrará la igluesia a peregruinos que deseen verla. OK?
Paca y yo vamos a ver la iglesia. El sacristán es un hombre menudo y vivaz. Está acostumbrado a enseñar la iglesia a los peregrinos extranjeros. Así que se viene hacia nosotros y, mirándonos a los ojos, gesticulando, dando voces y marcando las sílabas nos dice:
- Mu-y an-ti-guo. To-do re-cons-tru-í-do. Mu-cho di-ne-ro gas-ta-do y mu-cho ga-na-do por al-gu-nos. Vi-drie-ras muy bo-ni-tas.
- ¿Cómo las hicieron?
- Anda, joder, pues vino uno de León, tomo las medidas y las pusieron.
- ¡Ah!
Después de ver la sencilla iglesia de El Burgo Ranero, damos un paseo hasta el barrio de la estación. Allí hay otro bar, pero hoy está cerrado.
A las ocho y media nos dirigimos a Juli, la temperamental patrona del hostal El Peregrino, y le preguntamos cortésmente si va a dar cenas o nos va a despachar con un bocadillo. Nos contesta que si lo que tiene nos vale, que nos da de cenar. Sin pensarlo nos ponemos a la mesa y damos cuenta de una ensalada, un filete con patatas y dos huevos fritos que con el postre y una botella de buen vino del Bierzo cierra el menú.
Terminada la cena y sentados en la terraza del hostal, charlamos con Doña Juli del camino, de cuando ella fue a Santiago, de los peregrinos, de las comidas, de los venenosos que son los rencores entre la gente del pueblo, de su ayudante la chica marroquí, de eso y de lo otro y de lo de más allá.
- ¿Cómo no iba a ir yo a Santiago? ¿Cómo no iba a ir yo donde van los que vienen a mi casa? Yo tenía que verlo y me emocionó mucho.
Finalmente echamos cuentas con la simpática Juli. Se porta la señora muy bien con nosotros, no nos cobra los vinos pedidos fuera del menú y (como comprobamos al día siguiente) nos invita a desayunar.
A punto estamos de irnos a la cama cuando aparece una mujer recia y madura que resultó ser la cuñada de Doña Juli. Esta señora, muy bien plantada, no siempre está de acuerdo con la Juli y le dice que en sus disputas con los del pueblo unas veces tiene razón y otras no. Supimos también por ella que un quiñón es una suerte grande de tierra cedida por un ayuntamiento o corporación para uso de alguno. Sostiene también la señora que ella, que es viuda, se las ha tenido que ver con muchos.
- Miren los de aquí son muy brutos. Por ejemplo, si no estoy al tanto me habían hecho mujer a una hija a los once años. Claro que no fue flojo el que lo intentó. Que yo soy viuda y estoy acostumbrada a defenderme y a salir adelante.
Terminada la tranquila velada, a la cama. Son las 11.
http://www.atienza.info/camino/sahagun/frames.htm
28 septiembre 2007
El Burgo Ranero.
El nombre de este pueblo nos había llamado siempre la atención. Fuimos a visitarlo y nos alojamos en el único hostal disponible. Hay también una fonda, la Fonda Lozano, pero nos agradó más el hostal. Una vez aseados, nos sentamos relajadamente en la terraza del hostal. Un hombre calvo y corpulento nos aborda. Se presenta como Don Jesús Calvo, el párroco, y se dirige a nosotros dando por sentado, sin lugar a duda alguna, que somos peregrinos del Camino de Santiago. Le dejamos hacer sin sacarle de su confusión. Nos da una fotocopia con una poesía de un tal Eugenio Garibay. La poesía está, al parecer, publicada por los Amigos del Camino de Nájera. El párroco nos firma en el anverso de la fotocopia escribiendo esto:
El Burgo Ranero (León) ¡Feliz Peregrinación! Jesús Calvo (párroco) y pone la fecha.
El sacerdote es hombre expansivo y hablador que nos da conversación, casi siempre dejando que le escuchemos, y nos pregunta de dónde somos. Después Don Jesús se declara músico, compositor y poeta. Con celeridad, gran conocimiento de causa y sin admitir dudas al respecto, nos dice que los mejores poetas de la lengua castellana son Bécquer y Gabriel y Galán. El primero de ellos, declara, es el gran genio del sentimiento; el segundo, el gran genio de lo cerebral, o sea, del intelecto. Luego refuerza sus aseveraciones con estas palabras:
- Claro, amigos. Esto es así. No lo dudéis. Sin embargo, a Gabriel y Galán jamás se le hizo justicia. Él nunca fue uno de esos rojillos que se exiliaron como los “Lorca” y demás. Así que el pobre Gabriel y Galán está hoy en el olvido.
Callamos, prudentemente, sobre el involuntario exilio de García Lorca al más allá. Don Jesús, sin embargo, está pletórico y nos sigue ilustrando. Ignoramos la razón, pero lo hace ahora sobre su calvicie:
- Dios, queridos amigos, creó portentosos cerebros, cabezas de belleza sublime y deslumbrante. Sin embargo, incomprensiblemente, de modo incompatible con tamaña belleza, a algunas, las cubrió de pelo.
Enseguida Don Jesús, tan inopinadamente como llegó, se levanta y se va raudo. Antes de recorrer treinta metros se detiene con un grupo de peregrinos ciclistas que acaban de llegar. Les da la fotocopia con la poesía y les ilustra con profusión sobre la injusticia, no remediada aún, cometida contra el eminente Gabriel y Galán. El párroco, como después supimos, es famoso en los pueblos del contorno por viajar leyendo sobre su bicicleta, mientras va de un pueblo a otro en cumplimiento de su ministerio. Dicen que esto lo hace incluso en los días de hielo y nieve. ¡Y todavía hay quien duda de la existencia divina!
Son casi las tres cuando la patrona del hostal El Peregrino nos dice que podemos entrar a comer. La patrona es mujer muy dispuesta y vivaz que no permite dudar a los peregrinos ni a los clientes en general.
- A ver, de primero ensalada mixta o espaguetis con tomate. De segundo, filete con patatas o lomo embuchado con dos huevos “pa el que le falten”.
Comen unos dieciocho peregrinos y nosotros dos, sin que ninguno se atreva a rechistar al ama. Cuando terminamos nos obsequia a cada uno con una camiseta del local y un bolígrafo. Parece que hemos observado buen comportamiento.
Resucitados de la profunda siesta, la hospitalera del albergue de peregrinos del pueblo, que es finlandesa, se pasa por la terraza del hostal.
- In diez minuotos, il sacristano mostruará la igluesia a peregruinos que deseen verla. OK?
Vamos a ver la iglesia a falta de cosa mejor que hacer. El sacristán es un hombre menudo y vivaz. Está acostumbrado a enseñar la iglesia a los peregrinos extranjeros. Así que se viene hacia nosotros y, mirándonos a los ojos, gesticulando, dando voces y marcando las sílabas nos dice muy despacito:
- Mu-y an-ti-gu-o. To-do re-cons-tru-í-do. Mu-cho di-ne-ro gas-ta-do y mu-cho ga-na-do por al-gu-nos. Vi-drie-ras mu-y bo-ni-tas.
- ¿Cómo las hicieron?, preguntamos en castellano fluido.
- ¡Anda, joder, pues vino uno de León, tomo las medidas y las pusieron!, dijo el sacristán, ya relajado.
- ¡Ah!
Después de ver la sencilla iglesia de El Burgo Ranero, dimos un paseo hasta el barrio de la estación. Allí hay otro bar, pero hoy está cerrado.
A las ocho y media nos dirigimos a Juli, la temperamental patrona del hostal El Peregrino, y le preguntamos cortésmente si va a dar cenas o nos va a despachar con un bocadillo. Nos contesta que si lo que tiene nos vale, que nos da de cenar. Sin pensarlo nos ponemos a la mesa y damos cuenta de una ensalada, un filete con patatas y dos huevos fritos que con el postre y una botella de buen vino del Bierzo cierra el menú.
Terminada la cena y sentados en la terraza del hostal, charlamos con Doña Juli del camino, de cuando ella fue a Santiago, de los peregrinos, de las comidas, de lo venenosos que son los rencores entre la gente del pueblo, de su ayudante, la chica marroquí, de eso y de lo otro y de lo de más allá. Doña Juli nos dice:
- ¿Cómo no iba a ir yo a Santiago? ¿Cómo no iba a ir yo donde van los que vienen a mi casa? Yo tenía que verlo y me emocionó mucho.
Finalmente echamos cuentas con la simpática Juli. Se porta la señora muy bien con nosotros, no nos cobra los vinos pedidos fuera del menú y (como comprobamos al día siguiente) nos invita a desayunar.
A punto estamos de irnos a la cama cuando aparece una mujer recia y madura que resultó ser la cuñada de Doña Juli. Esta señora, muy bien plantada, no siempre está de acuerdo con Doña Juli y le dice que, en sus disputas con los del pueblo, unas veces tiene razón y otras no. Supimos también por ella que un quiñón es una suerte grande de tierra cedida por un ayuntamiento o corporación para uso de alguno. Sostiene también la señora que ella, que es viuda, se las ha tenido que ver con muchos.
- Miren, los de aquí son muy brutos. Por ejemplo, si no llego a estar al tanto, me habían hecho mujer a una hija a los once años. Claro que no fue flojo el que lo intentó. Que yo soy viuda y estoy acostumbrada a defenderme y a salir adelante.
Terminada la tranquila velada, a la cama. Son casi las 12.
Por cierto, a las afueras del pueblo, hay una gran charca cuyas ranas empiezan a cantar al caer la noche y no lo dejan hasta el alba. Habíamos olvidado preguntar la razón de un nombre tan pintoresco para el pueblo, pero ya no hizo falta.
Publicado por Soros en 7:47 AM
Etiquetas: Viajes
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