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- Albergue de peregrinos se Zubiri (municipal)
- Albergue de peregrinos Zaldiko (Zubiri – privado )
- Albergue de peregrinos de Larrasoaña (municipal)
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* Desde VISCARRET , el camino a ZUBIRI
* A través de hayedos, robledales y prados, el Camino atraviesa dos puertos, entrelazándose con la carretera N-135 en diversas ocasiones. Y junto a ella sigue el curso del río Arga para alcanzar Larrasoaña .
‘Guía práctica del peregrino’
JOSE MARÍA ANGUITA JAÉN
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A la salida de Roncesvalles , una senda a la derecha de la carretera N-135 se dirige hacia Burguete , atravesando una zona boscosa (hayas, robles, arces, avellanos, acebos…). A los 2 km se deja atrás el arbolado, frente a unas naves, y se gira a la izquierda para acceder a la población por carretera. Una vez allí, a la altura del BSCH , el Camino vira hacia la derecha y sale del pueblo. Después de salvar un barranco del río Urrobi , se sigue una pista asfaltada entre naves ganaderas, que atraviesa una serie de portillos, arroyos, campos cultivados, hayedos y prados, para entrar en Espinal (km 6,5) por el barrio de Santiago. Al pasar una fuente se abandona la localidad por la izquierda para comenzar la ascensión hacia el Alto de Meizquíriz , a través de prados, bosques de coníferas y hayedos. El camino se orienta hacia la derecha y desciende hacia la carretera para cruzarla, a la altura de la estela de la Virgen de Roncesvalles, y sigue descendiendo por el hayedo. Toma contacto con la carretera en una curva (en torno a los 8 km ), y se interna en un corredor de vegetación. En el cruce se vuelve a salir a la N-135 y tras cruzarla, esta vez a la derecha, aparece Linzoáin (cerca de 1 9 km ). Allí la salida es en ascenso, por una rampa pedregosa entre boj, enebro y espino albar. Se atraviesa más bosque hacia el alto de Erro . Y poco después de unas losas llamadas los <<Pasos de Roldán>> , se cruza la calzada, en descenso hacia el valle de Esteríbar , pasando junto a la Venta del Puerto , 1 km después, Zubiri se encuentra ya a la vista. Se deja atrás la espesura y en 500 m se muestra ya en Zubiri , el puente de la Rabia sobre el río Arga . Sin cruzarlo, el Camino sube por una calle y luego entre robles y arbustos, junto a los prados. Hay que tomar una pista en dirección a la fábrica de magnesitas , que desemboca en la carretera de Osteriz . De ella parte una pista paralela que se abandona para descender por unas escaleras (km 23,6 ) y salvar una vaguada. El ascenso se lleva a cabo por un sendero de losas bajo las copas de robles, nogales, avellanos y arces hasta Illaraz . Por carretera se desciende a Esquiroz , donde se toma una vereda entre arbolado. Después de dejar atrás una fábrica de piensos y de atravesar la carretera, una pista entra en Larrasoaña por el puente sobre el río Arga .
* NOTA PARA LOS CICLISTAS :
Hasta Espinal no se presentan mayores dificultades. A partir de aquí, comienzan los desniveles, pues hay que superar dos puertos, y puede haber descensos peligrosos y senderos poco viables. En este caso, la N-135 es una opción.
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Desde Roncesvalles baja un camino paralelo a la carretera, en su comienzo un panel da consejos y orientaciones al caminante. Se le presenta la vía como un camino con doble carácter , el religioso-espiritual y el deportivo, con doble señalización: dos rayas horizontales superpuestas, blanca y roja, que indican la ruta senderista de Gran Recorrido y la flecha amarilla que guiará humilde y tenazmente al peregrino hasta el sepulcro de Compostela. Ese doble carácter es real, a lo largo de toda la ruta vemos coexistir esos dos aspectos, quien hace deporte, desafíos físicos, y quien hace una vía externa e interna en busca espiritual y religiosa. Es lógico que de cuando en cuando veamos coexistiendo esa doble señalización.
(…)
En el bar del hotel de Burguete / Aurizberri entra un peregrino francés a tomar un café, le hace falta cafeína, el agua y el azúcar, viene caminando desde su pueblo, en la frontera de Suiza, un cumplimiento de una promesa. Sufrió graves heridas en las piernas en la guerra de Argel y quedó paralítico, las cicatrices están aún en sus piernas vestidas con pantalón corto, se ofreció a Dios y volvió a andar; paga su deuda y agradece caminando a Santiago cada varios años. Sonríe.
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La dueña del hotel se queja de que los peregrinos no dejan ni un duro; no tiene razón, han restaurado ese hotel que hace pocos años era una casa de huéspedes gracias al revivir de la peregrinación. Alrededor de quien camina y duerme en los albergues se está creando a lo largo de la ruta una industria que atiende a los turistas que viajan en coches armados de cámaras y vídeo. Habría que estudiar científicamente el motivo por el que la mayoría de los hosteleros siempre se quejan, sobre todo cuando les va bien.
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De: eagleseyesfromsky
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El pueblo, que en el invierno está cubierto de nieve, es muy bonito y cuidado con aspecto inequivocamente vasco, una representación infantil de la inocencia, y vive hoy del turismo y de la ganadería. Un poco más abajo vemos anuncios del gobierno navarro de mejora de pastizales, invierten en producir más leche; donde yo vengo te pagan para que vendas las vacas y se gastan el dinero público en paseos marítimos y puertos deportivos, me pega que lo hacen mejor aquí.
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‘La Flecha Amarilla’
SUSO DE TORO
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Zubiri , jueves, 21 de junio de 1951
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Dura jornada la de hoy, pero llevada a buen término, puesto que me encuentro aquí, en una arcaica aldehuela bautizada como Zubiri , a la que precede un vetusto puente de piedra azul completamente cubierto de hiedra, con un estribo enorme sobre el que se arrojan las aguas blanqueantes del río Arga . Antiguamente había aquí una leprosería de la que apenas quedan ruinas; un industrial de la madera “ha quitado los escombros” hace poco; el viejo escudo, que aún se erguía, me ha dicho el hospedero que ha sido llevado no se sabe dónde.
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Albergue, es mucho decir. Es una vieja casa donde me acuesto en la cama vecina a la de un huésped, aserrador en la fábrica de madera próxima. Pero el suelo huele bien y cruje. El techo es bajo. Una viña sube en emparrado hasta la ventana. Así, pues, todo está bien.
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Parto al alba, dado que tengo por delante treinta kilómetros. Debo subir a la cresta de dos picos de cerca de mil metros de altura. Estas ascensiones son interminables, y los precipicios son de tal hondura que no existe la posibilidad de acortar el camino.
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Algunas aldeas son de casonas rechonchas, azuladas y moradas, colores de las grandes rocas cercanas que se cortan como crestas en lo alto de los montes. Pequeñas ventanas, algunos bloques macizos de granito. Todas estas casas tienen aire de fortaleza, vestigio de las contínuas guerras de antaño en el valle. Incluso las iglesias son castillos-fortalezas, a veces colgadas en lo alto de una roca, como la del pueblo de Erro , unidas al lugar por una escalera de caracol. Todas están protegidas por una torre casi tan ancha como alta, con pequeñas ventanas inaccesibles, último reducto del burgo en peligro.
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Muchos de los tejados que cubren las casas son de pizarra, con aleros de madera , que me han hecho recordar los que había visto en Estonia. Generalmente, encima de la enorme puerta romana de piedra, campea un escudo tallado de la misma piedra, o un símbolo religioso rodeado de flores o de animales, con frecuencia jabalíes. En casi todos figura también una fecha:1625, 1779, etc.
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En realidad, casi nada ha cambiado bajo estos amplios cielos grises; el pie de estas montañas están cubiertos de pinos o aclarados de landas; muy alto, se pueden distinguir los centenares de pequeñas bolas rubias que semejan los carneros. Por aquí y por allá, algunos perales alrededor de las casas cuadradas, nunca aislados. Por dos veces, me he arriesgado a ir por caminos transversales, una vez en pleno bosque, donde estuve a punto de perderme ¡eran tan hermosos los helechos! Pocos pájaros. Las cascadas de agua abundan. He atravesado, sobre un puente colgante de madera, un río bajo las ramas. P ensaba sin cesar en mi padre , en nuestros paseos de antaño. Finalmente, he llegado a una planicie, desde donde diviso, a lo lejos, el dragón azul de macadán de mi itinerario. Todo el descenso rocoso no era más que un bosque de boj, de bojes enormes, invadido el ambiente por el perfume embriagador que desprendían las dulces flores rosas de millares de gavanzas . Las comí en abundancia. Suculento manjar. ¿Por qué no las ponen de postre? Proporcionarían a todos ideas poéticas. ¿Para qué sirve todo lo demás?
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Cerca del agua, otro perfume, el de la madera de los viejos aserraderos cantadores, hacia los que descienden, entre los barrancos, los largos pinos desnudos que reciben abajo los pacíficos bueyes, con la cabeza uncida por el yugo, tocados con un extraño gorro pastoril adornado a veces con algunos abalorios pardos.
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La tierra es severa. Pocas sonrisas. Por tanto, me detengo en un pequeño albergue, había consumido dos “copitas” y cuando iba a pagar el lugareño exclama:
- ¡No es nada! ¡Santiago! ¡Santiago!
Y su mano indicaba lontananzas inaccesibles .
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Camino duro. Mis gruesas tachuelas resbalan sobre el macadán. Debo caminar en la gravilla de los bordes como nuestros bravos pequeños “burros” andaluces. Hacía fresco, un fuerte viento barría el camino. Después amaina. Y comienza la lluvia a caer, tenaz, durante los seis últimos kilómetros.
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Un gran cielo gris plomizo se extiende, esta tarde, sobre los campos y los montes, de un verde sombrío. Se escuchan voces, ruídos de cubos en el río. Dos grandes campanas, gris-verdoso, me miran, como dos ojos garzos, desde la torre del campanario macizo, con bellas aristas de piedra grisácea.
Mañana partiré temprano, para llegar a Pamplona hacia el mediodía.
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LEÓN DEGRELLE
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EXPERIENCIAS PEREGRINAS
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1. HELENA
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* enlace : El Camino en imágenes
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Salimos muy prontito aquel día del albergue de Roncesvalles y nos sentíamos con “mal cuerpo” por las escasas horas que habíamos dormido.
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* link : Curioso Cruceiro. Llamado también mojón de Roldan
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Nos despedimos de aquel frío y precioso lugar cuando era todavía noche cerrada, haciéndonos las primeras fotos del camino delante del monumento funerario a Roland construido por Carlomagno. El camino era al principio estrecho, transcurría por una senda, y allí fue donde intercambié las primeras palabras con Heloísa, a quien habíamos visto el día anterior en el albergue. Heloísa era un polvorín, desbordaba energía. No recuerdo la edad exacta que tenía. Procedente de Sao Paulo, no era físicamente el prototipo que todos tenemos en mente cuando pensamos en una mujer brasileña. Ella era rubia, delgada, y no demasiado alta. Junto a ella caminaríamos las siguientes etapas, aunque los caminos de Guada y de Heloísa habrían de separarse más adelante.
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* enlace: El Camino en imágenes
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Optamos por desayunar , para coger fuerzas, en el siguiente pueblecito, Burguete , situado a unos tres kilómetros de Roncesvalles . En la cafetería en la que entramos conocimos a Cristina, una bilbaína que hacía honor a la gente de su tierra, franca, noble y muy maja. Habíamos coincidido con ella la noche anterior durante la cena en el albergue. Nos prestó un cuchillo, pero apenas habíamos hablado. Decidió unirse a nosotras. La primera jornada de marcha se hizo muy amena. La ruta era especialmente agradable, muy boscosa y el frondoso verde invadía todo el paisaje . Todo un regalo para los sentidos.
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Como era la tercera vez que hacía el Camino y conocía de sobra qué podía suceder si se fuerza demasiado las piernas el primer día , logré convencer al grupo de que hiciéramos noche en Zubiri , en vez de llegar a Larrasoaña .
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* enlace: El Camino en imágenes
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A pesar de que llevábamos buen ritmo y que las piernas aguantaban bien las horas de marcha, al llegar a Zubiri pude sentir de golpe el cansancio en el cuerpo. Compramos víveres en una tiendecita del pueblo y comimos en una mesa situada justo delante, al aire libre. Un poco más tarde llegamos al albergue , nos aseamos en unas duchas situadas a unos metros del albergue , lavamos la ropa y nos fuimos a cenar a un restaurante . Allí estuve explicando a mis queridas compañeras de viaje las etapas que había realizado en las anteriores aventuras por la Ruta Jacobea, los enclaves “mágicos” en los que valía la pena deternerse, las leyendas que impregnan la ‘Ruta de las Estrellas’, los albergues que me habían llamado la atención, así como los guardianes del Camino , aquellas entrañables personas que, con todo su cariño, se dedican de forma voluntaria a atender a los peregrinos en los albergues. Heloísa me dio su libro mientras cenábamos para que escribiera en él todos esos detalles. Me detuve concretamente en la etapa de Manjarín, en los montes de León , y escribí en una hoja aparte un relato sobre mi querido amigo Tomás , el hospitalero de aquellos parajes, ya que todo lo que tenía que contar a mi compañera sobre aquel mágico lugar no cabía en el espacio que me dejaba el libro. Sin mi querido Tomás, el Camino no sería nunca el mismo. Recuerdo que titulé el escrito de la siguiente forma: “Manjarín: un antes y un después” . A mediados del pasado mes de octubre, cuando pasé un fin de semana en el refugio de Manjarín (dos indescriptibles días en los que tuve el honor de vivir en mis propias carnes qué es lo que se siente al otro lado, cuando se es hospitalero y se tiene que atender con mucho cariño a los agotados peregrinos que llegan al albergue tras numerosas horas de marcha bajo la lluvia y el frío por los montes de León), encontré en la casa de Tomás aquella hoja. Heloísa la había dejado allí a su paso por el refugio. Me emocionó mucho encontrar el texto allí y recuerdo que enseguida se lo entregué a Tomás para que lo leyera. Por supuesto, recomendé a mis compañeras que hicieran noche en el mágico Manjarín y que conocieran al entrañable Tomás, el templario al que siempre llevo en mi corazón y que siempre me ha acogido con tantísimo cariño, como si de su hija se tratase. Nada más llegar al refugio, un letrero recuerda al peregrino lo siguiente: “Caminante no hay camino, se camino al andar” . Este mes de septiembre, cuando vuelva de nuevo a hacer la Ruta Jacobea, quizás me quede un par de días en el refugio para coger fuerzas (físicas y espitiruales), impregnarme de la energía positiva que desprende mi estimado amigo y para compartir momentos especiales con este maravilloso guardían del Camino, al que conozco desde hace ya más de diez años. Gracias Tomás por ser como eres.
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HELENA , en el relato de MIRADA DE AGUA , 21 de Septiembre/ 04
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2 .GUADALUPE
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En el albergue de Roncesvalles a las cinco de la mañana , las personas ya estaban revolviendo sus bolsas para ir a asearse y salir, bueno la verdad es que aunque quisiera dormir no podía, estaba también impaciente por salir. A las siete y media salimos de Roncesvalles , no había casi luz…
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Burguete está muy cerca y decidí desayunar con Helena en una cafetería de ese pueblecito. Allí estaban un grupo importante de peregrinos y peregrinas desayunando, en ese momento conocí a Cristina, también hacía el camino sola y por su mirada supe que tenía que hablarle, se veía desorientada, quedamos en que caminaríamos juntas, ya eramos tres, perdón cuatro, me quedaba Heloisa que la conocimos en la ducha del albergue.
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* enlace: Camino en imágenes
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El camino que transcurre entre Roncesvalles y Zubiri en su comienzo es muy adecuado para caminar, por el firme del terreno, y va creciendo el día contigo entre un bosque de robles, de hayas, espinos, enebros, preciosos y llenos de encanto.
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* enlace: El Camino en imágenes
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Es también un camino duro por el ascenso al alto del Erro , pero lo peor es el descenso a Zubiri . Pensé que no podía seguir bajando, como siempre y para no perder mi razón de ser, animando a los demás, me iba animando a mi misma.
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Helena, valenciana y con mucha alegría marcaba el paso, yo iba detrás hablando con ella, Cristina, bilbaina y todo un amor congenió muy bien con Heloisa, brasileña, ellas cerraban nuestro grupo. Se creó una fraternidad agradable, nuestras reflexiones en los temas que íbamos planteando eran muy similares, como si la vida nos hubiese enseñado lo mismo desde experiencias tan diferentes.
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* información sobre el albergue de peregrinos en Zubiri : Consumer
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Con todo llegamos a Zubiri a las dos de la tarde . Una comida muy reconfortante. LLegamos al albergue, ducha, cuidado de los pies, lavar la ropa, y cenamos en un restaurante . Escribo notas en mi diario: En seis horas, 23 km , no está mal para el primer día. Muchos continuan para Larrasoaña , pero es mejor no “machacarse”.
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Lo importante es ir cuidando los pies, mirar como se pisa, caminar adecuadamente para prevenir las posibles tendinitis.
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Cada persona tiene su ritmo al caminar, hoy caminé al ritmo del grupo, todavía no sé si ese es mi ritmo adecuado . Debo descansar y dosificarme, mejor caminar sin tantas paradas, más continuo , poco a poco subiré el ritmo y aumentaré el kilometraje diario…
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…sería interesante llegar a Santiago en 28 días , según Heloisa es adecuado para el organismo por los ciclos lunares .
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Las etapas que tienen dispuestas en las guías y que sigue todo el mundo son 27 , me quedaría un día de margen. Además así gano la apuesta que me hicieron mis hermanos. Apostaron que no llegaría en 30 días que me iba a llevar muchos más. De momento me encuentro bien, veremos mañana.
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(MIRADA DE AGUA , 21 de septiembre/ 04)
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3 . JAVIER
27 km .
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Anoche me costó mucho dormirme y me he despertado muchas veces.
Amanece nevado y nevando. Los de Benicarló son los primeros en salir.
Tardo bastante en preparar la mochila y salgo con Eddy y Frank (los de Gandía). Se definen como taoístas.
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* enlace : Alfonso Biescas
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El paisaje , como es habitual cuando nieva , es muy bonito y vamos muy animados.
Frank, que en realidad ha venido a acompañar a Eddy (hasta Estella), a los 10 minutos de salir dice que va hasta Santiago. El hombre está todo entusiasmado. Habrá que ver si sigue con la misma idea después de unos días.
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* enlace: El Camino en imágenes
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Les llama la atención unas instalaciones ganaderas junto a las que pasamos y estamos un rato allí, comentando con las vacas las últimas incidencias.
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* enlace : Camino en Imágenes
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En Espinal , en cuyo bar encontramos a los de Benicarló, salgo un momento para comprar algo en la tienda del pueblo en un momento en que parece que no nieva. Pronto me arrepiento de haber dejado en el bar el sombrero y el poncho de plástico . Se pone a nevar fuerte, la tienda queda algo alejada y acabo como “Copito de Nieve”. En la panadería del pueblo venden pan hecho in situ, muy bueno.
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* enlace : Camino en imágenes
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La nieve se va alternando con la lluvia. En las zonas más bajas , donde no hay nieve, los caminos llevan bastante agua y no es plan, como nos sucede tras el cementerio de Viscarret : pasamos del camino, intransitable, a un pastizal y éste está inundado. Salimos como podemos.
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Tras lo que la guía define como “trocha descarnada”, después de Lintzoain , nos despistamos y estamos un rato dando vueltas por una zona bastante embarrada hasta que Eddy retrocede y encuentra el desvío que nos hemos saltado.
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* imagen : Alfonso Biescas – marzo/ 04 -
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La subida a Erro , nevando, ofrece el ambiente evocador que promete la guía. El descenso hacia Zubiri se hace algo peligroso , por el agua y el barro que campan a sus anchas y, además de haber logrado calar ya las botas, amenazan con provocar algún resbalón. Eddy y Frank se quedan en Zubiri , donde dicen tener alguna cita, y continúo solo hacia Larrasoaña .
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En las cercanías de una fábrica de piensos me salen al paso un par de perros grandes , pero bastante tranquilos. Al dejar atrás la fábrica veo un cartel (colocado para que lo vean los que van hacia la fábrica): “Cuidado con los perros”.
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* enlace: El Camino en imágenes
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En Larrasoaña encuentro a los de Benicarló, que ya se han duchado. El hospitalero y alcalde del pueblo, Santiago Zubiri , nos muestra su credencial de cuando hizo el Camino y comenta cosas del mismo con el de Benicarló que también lo hizo. Yo me he quedado más bien frío y no me entero de la fiesta.
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* Santiago Zubiri tomado por Alfonso Biescas
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El alcalde trae periódicos para ayudar a secar las botas por dentro .
Los castellonenses comentan al rato que han decidido dejarlo sin hacer la etapa hasta Pamplona porque tienen la ropa mojada y ya han visto prácticamente lo que querían, así que suben a Roncesvalles en La Montañesa para recoger el coche y salir por la mañana hacia su tierra. Cuando vuelven, cuentan que arriba hay mucha nieve, que han visto algún coche en la cuneta y que ellos han bajado muy despacio, con mucho cuidado.
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Entretanto, he descubierto mi salvación en la pequeña cocina del albergue . Aprovechando el mismo quemador (cocina de gas) que he utilizado para preparar la cena voy secando la ropa con relativa rapidez y, de paso, recupero el ánimo.
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Me entero de que el refugio de Pamplona está cerrado (ya lo ponía en la guía Consumer, pero no me había fijado) y, aunque está abierto el de Zizur Menor , decido (a falta de ver cómo amanece mañana) seguir la sugerencia del de Benicarló y juntar la etapa de Pamplona, que es corta, con la siguiente, hasta Puente la Reina .
(Roncesvalles, 9,46 ; Espinal, 10,13 ; Alto de Erro, 14,47 ; Zubiri, 15,35 /15,45; Larrasoaña, 16,55 )
- Diario de Javier Serrano , 28 de diciembre/ 1999 -
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4 . ALFONSO BIESCAS
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He dormido bastante bien a pesar de los nervios y el cambio. Me he despertado varias veces debido a los ruidos de los otros peregrinos y he roncado lo suficiente para corresponder.
Es de ley tener unos buenos tapones en los oídos o mucha paciencia y comprensión. Y buen humor para compartir un dormitorio con tantos y tan diferentes .
Tras un frugal desayuno he comenzado a caminar por un paisaje invernal en donde todo, paisaje, caminos, tejados, está cubierto por casi metro y medio de nieve. Maravilloso.
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Sigue haciendo frío. La noche pasada ha helado y las humbrías están peligrosas. El sol no acaba de decidirse a salir. Casi es mejor así, el reflejo del campo nevado nos cegaría y haría aún más difícil el caminar por estos caminos.
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Pasan los pueblos y las condiciones meteorológicas no mejoran. Voy bajando hacia el valle y la nieve sigue acompañándome.
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Paro a tomarme un café en Viscarret y a la salida del pueblo me encuentro con una peregrina suiza sentada en el suelo, llorando. Tiene los pies destrozados y ha de acabar el Camino día y medio después de empezarlo. Una decisión difícil de aceptar. Ha de ser muy duro dejar tantas ilusiones tan pronto.
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El alto de Erro se me resiste. Todavía no estoy en mi mejor momento de forma y me duelen las piernas. Y voy un poco frío.
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En Larrasoaña el refugio está prácticamente bloqueado por la nieve . Es difícil acceder a él cuando el cansancio atenaza mis piernas. Llego a él y saludo a Santiago Zubiri , tan hablador y enamorado del Camino como siempre.
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Dada mi condición de roncador, le pido un cuarto aparte para no molestar a los demás. Me instalo y me voy a tomar un café y a saludar a Alfonso Sangalo , que sigue tan liante y divertido como siempre. Buena cena en buen ambiente peregrino y a la cama. Hoy ha sido duro y mañana no lo va a ser menos.
- Diario de ALFONSO BIESCAS , marzo/ 04 -
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5 . PEREGRINO DESCALZO
Roncesvalles a Trinidad de Arre (36 km )
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Me levanto temprano y salgo con Guillermo. Tiene unas piernas muy largas y le llevo seguramente diez años, pero no me cuesta mucho mantener su paso. Andamos más bien en silencio, saludando la gente que pasamos. Los caminos rurales son fríos y fangosos , pero el sol nos calienta pronto.
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En el Alto de Erro charlamos con dos Guardias Civiles de Protección Forestal. El chatito no lleva la cremallera abierta, está rota – material estatal. Le preocupa bajar el sendero con su moto pesada, ya que nunca lo ha logrado sin pegarse una hostia. Lo encontramos después abajo, andando visiblemente cojo arrastrando su moto de vuelta la comisaría. Material del estado – se lamenta.
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Durante el almuerzo en Zubiri nos encontramos con dos franceses que hemos pasado varias veces. Legionarios. El gordito tiene los pies vendados. Sus botas militares le quedan una talla corta. Me pregunta como aguanto caminar descalzo . Le deseamos suerte, pero dudamos que lo volveremos a ver.
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* enlace: Puente y Convento de Trinidad de Arre , by Rodrigo
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Que sorpresa entonces toparnos con el a la entrada de Trinidad de Arre , moviendose dolorosamente sobre la grava con varias capas de calcetines y apoyado en dos palos. Esa tarde, su compañero le compra unas zapatillas de deporte, pero nos enteraremos unos días más adelante que no llega más allá de Puente la Reina . Con algo de compasión, le cedemos la última cama en el refugio, para acostarnos sobre el suelo en una alcoba recluida. Menos mal, porque mantuvo al resto del refugio sin pegar ojo con su espantoso ronquido…
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(DIARIO DE UN PEREGRINO DESCALZO , Agosto/ 96)
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6 . JUANJO GAVILÁN
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Eran las seis de la mañana cuando llegué a la estación de autobuses de Pamplona . A las once de la noche del día anterior mis padres,emocionados me despidieron en la estación de autobuses de Valencia, durante el viaje no pude dormir ya que estaba demasiado nervioso para conciliar el sueño. En realidad tenía una sensación rara desde hacía mucho tiempo. Quería hacer el camino,en primer lugar por mi familia, para (a través de mi penitencia y sacrificio personal ) darle gracias al Apóstol Santiago por tenerlos aún a mi lado y para que interceda ante Nuestro Señor por ellos y sólo por ellos. Creo en Dios pero no voy a misa los domingos ni me abstengo de comer carne en días que no se permite, pero cuando uno está desesperado se agarra a un clavo ardiendo y yo lo estaba, veía que mis padres estaban muy delicados, operación tras operación durante demasiado tiempo ya, y esto tenía que tener un fín, el cual no atisbaba por ninguna parte. En segundo lugar, deseaba que mi hermano siguiera como hasta ahora, es decir, viendo lo que hay por el mundo, veía que era una buena persona y rezaba lo que sabía para que siguiera así y por último yo necesitaba escapar , desconectar de la vida, de mis amigos, de mi casa,de los contratos de trabajo, de las libretas de ahorro, etc, necesitaba pensar sobre mí y reencauzar mi vida. Eso no quiere decir que cuando vuelva de este camino vaya a meterme a cura, pero he decidido creer y creer muy profundamente en Dios. Al que le guste bien y al que no le guste, pues ya lo dice el dicho.
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Al llegar a la estación en Pamplona vi a unos chicos que hablaban valenciano y pronto entablamos una conversación agradable hasta que nos dimos cuenta que a las nueve de la mañana salía un autobús especial hacia Roncesvalles , con lo cual no teníamos que estar allí hasta las cuatro de la tarde, hora en que el autobús regular de la empresa la Montañesa solía salir hacia esta preciosa aldea jacobea. Estos chicos eran de Xátiva y tenían la intención de llegar a Burgos. Pronto me di cuenta que su actitud no era la más apropiada: las carcajadas y las gilipolleces aumentaban de intensidad a medida que iban tomando confianza conmigo. Mi actitud iba a ser muy distinta a la de ellos. Yo no iba de cachondeo, sino que iba a buscar respuestas a muchas preguntas que me hacía hace ya mucho tiempo , y para eso hace falta una especie de tranquilidad y sosiego. Suerte que bajaron en Burguete,tres Kms. antes de Roncesvalles,que era donde yo me dirigía.
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* enlace: Camino en imágenes
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Alrededor de las diez de la mañana llegué a Roncesvalles y pude certificar “in situ ” lo preciosa que es esa aldea.
Era un lugar que convenía saborear sin prisa, para empaparse aún más de tradición jacobea milenaria y darnos cuenta de que mi Camino no era nada nuevo, ninguna moda pasajera, sino un fenómeno que movió a millones de personas, antes que a mí.
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Después de pasear y charlar con los primeros peregrinos que iniciaban, igual que yo, el camino allí me dirigí a la oficina de información y turismo donde una gran mesa llena de bolígrafos culminaba en tres chicas que con cara de muy pocos amigos me pusieron mi primer cuño en la Credencial y me informaron que a las once hacían la “tradicional misa del peregrino ” con la consiguiente bendición..Después me dijeron que se esperaba la llegada de muchísima gente que bajaba de St-Jean Pied de Port con lo cual debía iniciar mi camino lo antes posible pues éstos tenían preferencia a la hora de albergarse.
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Virgen de Roncesvalles
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Un poco perdido fui a la misa del peregrino donde el sacerdote nos invitó a acercarnos al altar donde está una bella imagen de la Virgen de Roncesvalles chapada en plata y en varios idiomas nos bendijo. Después salí, sobre las once, disparado a Zubiri , demasiado tarde -pensé-pero no podía quedarme allí. Me llegó la hora de iniciar el descenso al valle del Arga a través de bosques de hayas, alerces y pinos negros. La Cruz de Roldán a la salida de Roncesvalles me puso la piel de gallina, ahora nada me podía parar hasta llegar a la plaza del Obradoiro. Poco después y empapado de sudor llegué a Burguete , a lo lejos vi a los de Xátiva, sin ánimo de saludarles enfilé el camino a Espinal ,…
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* enlace: Camino en imágenes
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… donde paré a tomar una cerveza en un pequeño bar,allí un matrimonio mayor me dijo que rezara por ellos en Santiago y al grito de “Buen camino ” me despidieron,, la emoción era tan grande que no se puede matizar con palabras.
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El paisaje era extraordinario y los caseríos con los balcones de madera floridos con alguna inscripción en sus dinteles eran grandiosos .
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* imágenes de Amapolas
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De vez en cuando y sobre todo en el descenso al Alto de Mezkiritz atravesé algún túnel de boj o de enredaderas que me helaba la piel .
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* enlace: Imágenes del Camino
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Ya con los tobillos y las rodillas calientes los pueblecitos se sucedían uno tras otro a cual más bonito, Bizkarreta y Lintzoáin . Entre robles milenarios,abedules y pinos inicié la subida al Alto de Erro . Cuatro kms. después, exhausto y contento a la vez, llegué a Zubiri , sobre las tres. Teniendo en cuenta que salí a las once, el ritmo había sido muy bueno.
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* enlace: Camino en imágenes
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Tras cruzar el puente llamado “de la rabia “ llegué a un albergue privado en el cual no había camas , me dirigí al municipal donde me albergaron en el frontón que había muy cerca. Tras la ducha y la comida ya no pude moverme en todo el día. Allí conocí a Juan, un peregrino con el cual pude charlar, ya que los músculos de la cara eran los únicos que no me dolían .
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Por la tarde recuperé fuerzas y me fui al bar de la piscina que no estaba lejos a tomar una cerveza y un bocadillo de lomo con pimientos , pues no había comido nada desde la cena del día anterior, estaba demasiado nervioso como para comer. Después di un paseo por el pueblo y aproveché para comprar queso y pan por si me daba hambre. Pronto, sobre las nueve, me acosté, suerte que llevaba una esterilla hinchable que me aisló del suelo del frontón .
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(JUANJO GAVILÁN , 2 de julio/ 05)
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7 . JAUME
RONCESVALLES LARRASOAÑA 26,9 Km .
TIEMPO 8.12 HORAS
PULSACIONES MX 176 MN 136
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Hoy hace un día espléndido, claro y sol, a las 6 de la mañana los peregrinos ya se levantan para la marcha, hay un poco de nervios para empezar el camino, yo saldré un poco mas tarde , estoy cansado de la etapa anterior.
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* enlace : El Camino en imágenes
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Son las 7,30 horas hace un día claro y hermoso, después de desayunar en un bar de Roncesvalles , emprendo el viaje, por el camino me encuentro con peregrinos de muchos países y unos brasileños que hago la etapa con ellos,…
me comenta uno de ellos que hace 5 años murió su esposa y el otro chico tiene tres promesas dos son para sus hijos y la otra es para el , porque debido a un accidente estuvo apunto de quedar parapléjico y prometió que en 5 años si se recuperaba haría el camino , el año que viene hará los 5 años, por lo duro del camino le duele la espalda y los pies, en uno de ellos tiene una placa de hierro
…el sol pega de lo lindo, hacia las 14 horas como un poco queso chorizo y un poco de pan de molde que lo compré en Francia, Larrasoaña el pan que yo hago para mí es mas bueno, de postre como unas ciruelas de California, después de descansar un poco, continuo la marcha hasta el punto de destino, por el camino encuentro gente de todas las edades y mucha gente mayor, les dices a dios, pero nadie te entiende, al llegar al punto de destino sello la credencial , y la gran sorpresa es que tendremos que dormir en el suelo , pues la gran cantidad de gente que hace el camino, el albergue esta lleno, y si me quedo a dormir tengo que pagar 5 euros , y sin calefacción y ya no hay agua caliente , mientras espero sellar la credencial,…
llega una persona que en una casa tiene camas libres, el precio son 15 euros calefacción y ducha con agua caliente, la noche es fría, y la cama que duermo es grande y estoy cansado de la etapa anterior,
…vale la pena dormir bien, después de aposentarme y una buena ducha salgo a dar una vuelta por el pueblo, que es pequeño y solo dos bares , ceno un poco con los dos brasileños y a dormir que la noche es ya fría y mañana tenemos otra etapa.
Que la Fe y la Fuerza me acompañe.
(JAUME LOSCOS , 28 de mayo/ 02)
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8 . El camino de Shirley McLaine
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(NO ESTÁ AHORA MISMO EL LIBRO AQUÍ… APARECERÁ)
- El encuentro con su bordón.
- La perdida de sus pasos bajo la lluvia (según su amiga Anna alguien había movido la señal en la dirección incorrecta).
- La explicación de su miedo a Foncebadón.
(la verdad que no cuenta, que no explica)
- Vio un sendero de piedra conocido como las PISADAS DE ROLDÁN.
- Había una fuente.
- Unas horas después llegaron a un pueblo y entraron en un bar lleno de hombres y humo. Dice que estaban a unos ocho kilómetros de Zubiri…
- Iban hasta Zubiri pero el albergue estaba cerrado y la escuela donde se recogían los otros peregrinos al completo, así que andando hasta Larrasoaña.
- Llegaron a las diez de la noche y habían andado bajo la lluvia desde primera hora de la mañana, recorriendo 25 km de caminos embarrados.
- Todo el mundo dormía y roncaba. Pero ellas se ducharon con agua fría en una ducha ‘’sin alcachofa”, bajo el chorro (tenía una abrasión en la cara interna del muslo) y se fueron a cenar sopa con trozos de pollo al bar de la parte de detrás del albergue. Aquello estaba lleno de hombres que fumaban y reían -dice. Y se acostaron.
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9. El peregrino de Compostela (diario de un mago ) – PAULO COELHO -
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Salen Petrus y él de Roncesvalles y la siguiente frase es:
<<Habíamos caminado 5 días…>
Por tanto el diario no se detiene en este tramo ni en los siguientes. Pasa directamente a hablar de Felicia de Aquitania, cuyo misterio se representan en Obanos…
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Si llegas hasta aquí y deseas que tu vivencia se incluya en esta etapa, escríbenos a elespiritudelchemin@gmail.com
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EXPERIENCIAS COMPARATIVAS
Roncesvalles-Larrasoaña (059.75km)
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Fernando se vuelve. Ha tenido bastante con la etapa de ayer. Así que desayunamos juntos y mientras Pedro Mari se lo lleva a Pamplona, me cargo la mochila y me echo a andar. Dicen las Guías que ya sólo me quedan unos 750 kilómetros. No me lo planteo. Vivo el momento hechizado por la belleza del lugar, por la paz que me llega al caminar solo, por la sensación de libertad y de alegría que siento .
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Voy tan perdido en mi mismo que no veo el crucero de Roncesvalles . Busco los Pasos de Roldán , pero no tengo ni idea de por dónde caen. Así que sigo adelante, feliz, lleno de fuerza vital.
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Cruzo un pequeño arroyo y valoro la compra de mis botas de Gore Tex . No me lo puedo creer, en el agua y seco. Deberían hacer trajes de goma de este material. Pasaríamos menos frío haciendo surf. Una maravilla.
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Camino deprisa y antes de llegar a Burguete veo a dos peregrinas. Las alcanzo en un pequeño y artesanal puente ante el que tienen problemas. Una no está muy ágil. Les echo una mano, nunca mejor dicho, y seguimos juntos .
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En la primera cuesta una de ellas se rezaga y me llevo tras de mí a la otra. Tiene un caminar alegre y buena conversación. Hablando y escuchando, vamos haciendo camino por unos bosques maravillosos .
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En Biscarreta paramos a comer algo. Aquí no se andan con chiquitas y me hacen un bocadillo de tortilla de txistorra que es una barra entera , de las de pueblo, de las de verdad. La tortilla debe de ser de seis huevos. Pero en el comer yo no me corto, que para otras cosas puedo llegar a ser muy tímido, y así entre risas me la liquido en un santiamén. Me pido un café con leche y claro, es de desayuno, un perol de casi medio litro . Pues qué le vamos a hacer. Me lo tomo y una vez más oigo la eterna sentencia:
-Pues tu, gloria da verte comer.
A la que siempre contesto:
-Mi madre, que me tiene bien educado.
Así que pagamos y seguimos con energías renovadas.
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Hay mucho barro, muchísimo. Las lluvias y el paso de los peregrinos que nos han precedido los días anteriores han dejado la senda hecha un verdadero barrizal . A veces es muy dificil avanzar e incluso otras es difícil hasta mantener el equilibrio.
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Parece mentira la cantidad de kilómetros que ya llevo hechos en dos días y todavía no me siento cansado.
En Zubiri nos entretenemos en el Puente de la Rabia . Le cuento a Carmen la historia, hacemos fotos y nos vamos a una pastelería a darnos un caprichito.
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La dueña nos mete un paquete enorme por entrar con las mochilas a la tienda. Las sacamos, pedimos disculpas, le compramos un poco de todo y ni así se le pasa el mal humor. Así que salimos comentando que podría ir a dar una vuelta por el ojo del puente si la leyenda es cierta, para que se le pase la rabieta.
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Al salir de la villa coincidimos con un grupo de peregrinos que están llegando. Tenían pensado parar aquí, pero al vernos tan decididos a seguir, se animan y hacemos el camino hasta Larrasoaña juntos.
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Sólo se queda en este refugio una chica muy guapa que dice que hace muy pocos kilometros cada día pues va mirando las flores y los pájaros.
Al ir en grupo nos ayudamos en las zonas que hay más barro . De haber ido sólo seguramente hubiera tenido problemas.
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Llegamos a Larrasoaña cuando prácticamente ha oscurecido . Santiago Zubiri nos espera en el puente, preocupado pues sabía que habíamos de venir y no acabábamos de llegar. Según nos pone el sello en la Credencial, nos coge y no deja de hablar. Nos regala a cada uno un metro de cinta amarilla que pone Camino de Santiago y que atamos orgullosamenter de nuestras mochilas.
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A mí me lía y he de pintarle un cuadro en el cuaderno de firmas de peregrinos . Pero lo que hago es demasiado moderno para su cultura, no le gusta .
Así que me ducho y me pongo a curar los pies de los demás .Cuando termino me voy a tomar un café al bar del pueblo en donde coincidimos todos los peregrinos.
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De momento, la impresión que recibo de todos ellos es que tienen bastante poca información sobre el Camino . O quizá que yo me he pasado estudiándolo.
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Como en nutrición también los veo bastante despistados, les sugiero unos spaghetti que son fáciles y rápidos de hacer y contienen carbohidratos que es lo que nos hace falta. Así que nos metemos en faena y nos hacemos una olla enorme con tomate, cebolla y atún de la que no queda nada. Nada de nada. Llevabamos hambre.
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El resto del tiempo hasta que me meta en el saco lo paso escribiendo este diario y haciendo mi cuaderno de viaje . Los demás ya duermen y alguno ya ha empezado a roncar.
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(ALFONSO BIESCAS , 14 de marzo/ 1999)
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ii .
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Txemari se va de madrugada. Es antes que temprano y ya está en la ducha. Le sigo y nos vamos para el bar del Hostal a desayunar . Mientras van llegando Sergio, Lukas y Christian, se lo lleva Pedro Mari prometiéndonos que vuelve el martes.
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Mientras tomamos café y tostadas me comentan que un peregrino muy raro se ha levantado a las 5h, ha encendido las luces y ha despertado a todos al ir hacia las duchas. Y ha tardado más de una hora en salir. Cuando les pregunto si era hombre o mujer me responden que no saben, que era un poco de todo, que podía ser cualquier cosa. Muy muy raro. Lo único que han averiguado es que se llama Tore o algo así y es noruego.
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Mientras comentamos esta historia salimos al Camino. Acaba de amanecer y ya hace muchísimo calor , más que ayer. Hoy sí que vamos a sudar. Y lo repito, ellos con short y yo con pantalón largo. Para morirse. De envidia y de calor. Al pasar por el crucero de Roncesvalles , cruzamos la carretera y le hacemos unas fotos. Es el primero en este largo caminar hasta Compostela. Maravilloso, creo que es del siglo XVIII, pero la verdad, no estoy seguro.
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Buscamos por la zona la Fuente de Roldan , pero tras perdernos por unos senderos laterales que nos llevan a espacios maravillosos, lo dejamos por imposible. Una pena, pero no tenemos datos fiables y no podemos meternos por todos los caminos secundarios que encontremos.
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No hemos llegado a Burguete y ya vamos con hambre. Decidimos esperar un poco hasta llegar a Biscarreta para tomar algo. Pero mientras subimos el alto de Mezkiritz parecemos reactores, por lo deprisa que vamos y por el ruido que hacen nuestras tripas.
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Parece ser que Beethoven decía que la música había que hacerla con el estómago. Quizá por eso su obra es tan poderosa.
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Me pregunto si nosotros hacemos el Camino como él decía, con aquél, porque parece que no pensamos en otra cosa.
Otro que lleva hambre es el perro pastor que nos ha ladrado al pasar por Espinal .
Pero se le ha notado que era de padres alemanes porque ha dicho WAU WAU en vez de GUAU GUAU como aquí se acostumbra. Se le ha escapado el acento. Porque ladran diferente según el país en el que viven. Que lo sé por tener muchos perros amigos en varios países. Por ejemplo en Holanda dicen WARF WARF y en la bella Turquía HAV HAV, mientras que en el Reino Unido no pasan de un correcto WOOF WOOF. En euskera, dado que sólo lo chapurreo no me atrevo a afirmar, pero diría que hacen un ZAUNK ZAUNK. En catalán un discreto BUP BUP. Parece ser que ellos también tuvieron su Babel.
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En Biscarreta paramos como habíamos planeado. Mientras nos comemos unos maravillosos y enormes bocadillos a la sombra en la plaza del pueblo y bebemos una cola de lata, me entretengo en dibujar claves de arcos y escudos de las fachadas en mi cuaderno .
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Seguimos Camino adelante y vamos de fuente en fuente . El calor es sofocante .
Como tengo miedo de que el agua me siente mal, le echo una aspirina efervescente en el botellín , sabe a gloria y evita que me dé una pirrilera (diarrea) como la que por poco me manda el año pasado a casa desde Estella.
A mediodía coincidimos con quienes cenaron anoche junto a nosotros. Ella se llama Rosa, de Madrid y él Ben, de Londres y habla muy bien castellano. No son pareja, tan sólo han coincidido en el refugio. El sólo puede hacer el Camino hasta Burgos, mientras que ella seguirá mientras el cuerpo le aguante.
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La paliza de ayer nos pasa factura y a mitad de etapa vamos despacio. No creo que pasemos de 4km/h cuando no solemos bajar de los 5km/h . Los cuadriceps, gemelos y el músculo que corre a lo largo de la espinilla y que no sé cómo se llama, me pinchan. Los llevo, supongo, agotados. Las uñas me duelen a pesar de toda la protección que les he puesto.
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Llegar Larrasoaña nos lleva un buen esfuerzo. No es una distancia excesiva y alcanzar el puente nos lleva todo el día. Un desastre. Llegamos al refugio arrastrándonos. Santiago Zubiri nos anima ¡Cómo no, si no calla! Y eso que estamos de elecciones y tenemos el colegio electoral en el refugio.
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Cuando me quito las botas, calcetines y toda la aparatosa protección de algodón veo que las uñas se me están poniendo negras . Si las toco veo las estrellas. Supongo que antes de llegar a Santiago las perderé.
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En el bar del pueblo , que está allá en donde terminan las casas, por la ermita de San Lejanio , nos espera Sangalo , quien lo regenta. Es cómico que quienes a este pueblo llegan, la mayoría todavía no preparada y adecuada para soportar los rigores del Camino, se hayan de dar un paseito extra para tomar algo caliente. Más de uno dirá aquello de
¿no lo podían haber puesto más lejos…?
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Cuando llego, me reconocen. Sólo he pasado una vez en mi vida por aquí y no creo haber hecho nada raro ni haber contado ninguna de mis batallitas. No he roncado ni me he emborrachado. Entonces ¿por qué me recuerdan?
Sentados alrededor de un plato de cena, nos presentamos. Además de Rosa y Ben hay otro inglés, David, que vive en Pamplona, Tomás que camina con su perra Tanka y Tore, que como bien decían esta mañana mis tres amigos, es muy raro y podría ser tanto hombre como mujer. Y nosotros tres, que ya nos conocemos.
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Cuando de vuelta en el refugio nos metemos en el saco, le pedimos a nuestro noruego que si se levanta a las 5h otra vez, no encienda las luces por favor. Que tantee un rato y se vaya a la ducha dejándonos en el más dulce de nuestros sueños. Y no hemos acabado de pedirle este favor cuando la mitad de los presentes duermen y la otra mitad bosteza. No vamos a durar despiertos ni un suspiro.
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- Diario de ALFONSO BIESCAS , 12 de marzo/ 2000 -
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Apenas la blanca aurora había dado lugar a que el luciente Febo con el ardor de sus calientes rayos las líquidas perlas de sus cabellos de oro enjugase…
‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha’
Cap. XX (Segunda parte)
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… cuando ya estábamos los seis desayunando en el Hostal . Ademir con su cámara sin parar de hacer fotos. Derren y yo metidos de lleno en las tostadas y el café. La pareja preparándose y Noni presentándose y contándonos en brasileiro e inglés su peripecia para venir hasta aquí. Llegó en taxi tras muchísimas horas de avión, tren, viaje. Es un tiarrón con unos kilos de más y tiene un aspecto muy nórdico.
Es de origen alemán. Por lo que brevemente nos cuenta, viene en un viaje interior “Ha de vaciar la copa para volverla a llenar” según define a su peregrinación.
Nos dice cariñosamente que prefiere caminar solo en busca de sí mismo. Que nos vemos en el refugio y allí hablamos y comentamos. Salimos y ya está lloviendo . Pero aunque apenas se ve, el agua que cae es mansa y agradable y no el temporal que por poco acaba conmigo en el sur.
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Salgo y Derren se me pega como un perrillo. Creo que me considera su tabla de salvación porque, consideraciones de amistad aparte, en castellano sólo sabe decir hola.
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Enseguida nos enfrentamos al barro. Hay mucho en las partes más secas. A los humedales es peligroso acercarse. Vamos avanzando poco a poco. Derren me sigue, bamboleando su enorme mochila. Está eufórico de verse en un lugar tan bonito. Y me habla de su tierra, con pasión. Es agradable su compañía, es un cómico y tiene muchos recursos.
Pasado el alto de Mezkiritz nos paramos en Biscarreta a tomar algo, ambos somos de buen comer. Nos dan un bocadillo de tortilla de chistorra que hace las delicias de nuestros paladares y estómagos. Entre bocado y bocado y con la boca llena, Derren me dice que esto de la omelette de sistora es buenísimo, que tenemos que repetirla. Y se muere de risa y felicidad. Nos bebemos cada uno un café con leche de los de desayuno y nos tiramos al bosque.
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Subiendo el Alto de Erro me da una taquicardia . Cuento entre 185 y 195 pulsaciones. Me tumbo, y espero a que pase. No consigo dominarla pues mi compañero se asusta, está muy preocupado y no puedo relajarme. Le digo que haga el favor de seguir, que en cuanto se me pase lo alcanzo. Se va, pero no muy convencido. Creo que va pensando que de esta no salgo, que canto el gori gori. Pasan los minutos y no me recupero. Nunca me había durado tanto. Me empiezo a asustar.
Para tranquilizarme , porque sé que no es más que un problema de nervios , me provoco el llanto . Cuando las lágrimas empiezan a fluir, mi corazón se estabiliza con un gran extrasístole.
Recuperado ya, me levanto y me doy cuenta de que me encuentro muy cansado y además frío , por haber estado tumbado en la húmeda vegetación durante unos buenos veinte minutos. Me cargo la mochila y enseguida entro en calor. El cansancio se me olvida por la alegría de sentirme otra vez bien, en la admiración de la belleza que me rodea.
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Al llegar al Alto encuentro a Derren. Salta de alegría al verme. Se ha quitado un peso de encima y no precisamente el de la mochila. Me comenta que estaba muy preocupado, que estaba pensando en volver a por mí, a ayudarme. Gracias amigo.
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Seguimos a buen paso, evitando los barros, a veces en amena conversación, a veces en profundo silencio, enfrentándonos a la naturaleza, al cansancio, a nosotros mismos.
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En Zubiri le cuento del significado del nombre del pueblo y la leyenda del puente . Me mira con los ojos como platos, pues al ser su tierra un país joven le emocionan todas estas historias del pasado.
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Llegamos a Larrasoaña , saludamos a Santiago Zubiri y esperamos charlando con él a los demás. Llegan los brasileños en pareja. Ademir dice que está muerto, que mañana se va a casa, Noni serio, pero sus ojos hablan de felicidad. Al rato llega nuestra parejita. Ya todos reunidos, tras la ducha, les miro y curo los pies , y me los llevo al bar del pueblo. A Ademir hay que arrastrarlo, que ya no puede. Pero allí, al entrar en calor y al darle cuerda Sangalo , se anima y vuelve a ser el latino histriónico que es.
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Disfrutamos de la tarde, de la conversación y de unas potxas riquísimas . Derren vuelve a decir que de esto también hay que repetir. Le escribo la receta en su cuaderno de viaje . Cuando se da cuenta que se lo he hecho en castellano me llama de todo. Me río y se la explico en inglés para que vaya anotando sus observaciones.
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He de decir que desde el primer momento, los seis que estamos en camino, hemos establecido una agradabilísima relación, aceptando la personalidad propia de cada uno y las razones por las que ha venido . Un placer peregrinar entre buenas gentes .
Al volver al refugio creo que no duramos ni cinco minutos despiertos, que todos caemos dormidos en el más dulce y reparador de los sueños.
(ALFONSO BIESCAS , marzo/ 2001)
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Y un último camino de ALFONSO, que tiene muchos más escritos … y hasta un libro publicado…
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La noche ha sido tranquila. Amanece con nubes altas que no amenazan lluvia. No pido un día brillante, pero no me gusta empezar el Camino bajo un aguacero . Hace menos frío que ayer por lo que se camina bien.
Una de las ventajas de peregrinar en estas fechas es que los pies no se calientan, no se dilatan por el calor y sufren menos aunque se hagan muchos kilómetros. Otra es que hay papel en todos los aseos . Un lujo.
Desayunamos en Casa Sabina y salimos juntos Vittorio, Fernando (el venezolano de origen calabrés que ayer se perdió por los Pirineos) y yo. El francés ha salido disparado pues quiere estar en casa por Navidades. Me ha dicho que hoy se iba hasta León. Tras reírnos y discutir un poco, ha aceptado que quería decir que quería llegar a dormir a Pamplona . Es un jet.
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El otoño tiñe de colores los robles, hayas y resto de la vegetación. El camino está cubierto por la hojarasca que produce un maravilloso sonido al pisarla. Además amortigua el golpe contra el suelo y hace que los pies no sufran nada , importante los primeros días.
Vittorio se va retrasando. No camina bien y en el alto de Mezquiritz ya lo hemos perdido. Fernando es un tipo duro. Tiene un buen físico y está acostumbrado a correr maratones. Da gusto caminar con él. Tiene un buen ritmo y es un gran hablador. La verdad es que no calla.
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Hay una luz extraordinaria que le da mayor belleza al paraje, pero hace frío si te quedas quieto. Los Pirineos se ven nevados. En algún riachuelo rompemos el hielo que alcanza casi un centimetro de grosor . Ha debido de caer una buena helada la pasada noche.
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Al pasar por Zubiri nos vamos a comer un menú al “Gau txori” (Pájaro nocturno) pues luego no hay posibilidad de tomar nada por tener Sangalo cerrado el bar, según nos han dicho. Paseamos la comida hasta Larrasoaña . No hay mucho barro, estamos de suerte, y se camina bien. Llegamos al refugio anocheciendo y Santiago Zubiri se enfada con nosotros porque es tarde y ha de irse a Pamplona. Pero a este hombre le dura poco el mal humor. Al rato está encantado de hablar del Camino y como siempre, casi hay que echarlo.
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La pierna izquierda ha aguantado bien y creo que no me he creado ninguna tendinitis por andar raro para evitar el dolor. He intentado caminar normal para evitar ese problema.
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Hace mucho frío en el albergue . Fernando se acuesta a las 19.30 para no sufrirlo y porque se siente cansado. No ha llegado ningún otro peregrino. Yo leo un rato, pinto otro poco y me entretengo como puedo. Empieza a llover a cantaros . A las 22.00 no puedo más y congelado me meto vestido en el saco (que es de verano) con cuatro mantas encima. Y me lleva un buen rato quitarme la tiritona. El cansancio me vence al ir entrando en calor mientras el sonido de la lluvia me acuna.
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Comida: 9¤
Refugio: 6¤
Recorrido desde casa: 037.59km .
- ALFONSO BIESCAS , 1 de diciembre/ 2004 -
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Enlace a todos los artículos de esta temática :
¿Dónde encontrar más historias e información? Diarios de Peregrinos
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* enlace web : CAFÉ COKE , donde puedes estudiar esta etapa y sus correlaciones con las casillas del Juego de la Oca.
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* ENLACE WEB : EL CAMINO DE SANTIAGO PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD
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Entrada cedida por:
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El bosque encantado
Se puede hacer noche en Zubiri; el refugio es más espartano, pero tiene todo tipo de servicios. Larrasoaña queda a una hora y cuarto y apenas tiene servicios, pero es una localidad muy ligada a la historia del Camino y su refugio resulta más acogedor.
Provisiones: Tienda de comestibles bien abastecida y panadería.
Para comer: Varios bares y restaurantes.
Otros alojamientos
Hostal Burguete (948 76 00 05); doble con baño, 5.400 pesetas; sencilla, 2.800 pesetas. Hostal
Juandeaburre (948 76 00 78); doble sin baño, 3.700 pesetas.
Provisiones: Una panadería en calle Mayor. La única tienda del pueblo está al final de esa misma calle; hay que desviarse unos 100 metros del Camino.
Otros alojamientos: Casa rural Goizader (948 76 01 57); habitación doble, 3.500 pesetas.
Provisiones: La única tienda tiene de todo, menos pan.
Para comer: El bar de Juan (948 76 01 32), en la plaza. En verano suelen tener pan.
Otros alojamientos: Una casa rural, 3.500 pesetas la habitación doble.
Pueblo sin servicios para el peregrino.
Provisiones: El pueblo está bien surtido de tiendas y panaderías.
Para comer: Varios bares y restaurantes. El restaurante Gau Txori (948 30 40 76) tiene menú del día.
Refugio: En el colegio público Xabier Zubiri. Catorce plazas en literas en una sola estancia./ Antiguas
Escuelas (Av Zubiri) 948 304378 – Encarreg Loli Diaz
Otros alojamientos: Hostería de Zubiri (948 30 43 29); doble con baño de 5.750 a 7.000 pesetas.
Fazer: Cuidado pueblo que en sus inicios fue creado como monasterio y cabeza del valle de Estereibar, es lugar de notable tradición jacobea. En el siglo XI contaba con un hospital de peregrinos y en el XII recibió el fuero de los francos, artesanos extranjeros, generalmente franceses que realizaron la actual configuración urbana con casa a los dos lados del Camino. Iglesia parroquial dedicada a San Nicolás de Bari, además de las ermitas de San Blas y de Santiago. Son muy atractivas sus casas blasonadas. Sólo hay un bar.