Suponiendo que hayamos hecho noche o día o lo que sea enSaint-Jean-Pied-de-Port(*ver:visita virtual)partimos haciaRoncesvalles, (*ver: visita virtual) final de etapa. Aquí vamos a ajustarnos a la información que facilita laGuía práctica del peregrino escrita porJosé María Anguita Jaén.
‘Desde la rue de la Citadelle, el Camino desciende para cruzar el Río Nive y debemos continuar por la rue d’Espagne y salir de las murallas por la Port d’ Espagne.’
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En este punto nos encontramos con la primera elección que debemos realizar. ¿Por dónde ir? Pueden seguirse dos rutas distintas. Yo sé que no lo decidiré ahora, que, si hasta allí llego, le daré una oportunidad a la intuición que estará al tanto de mis circunstancias. Es la circunstancia en la que me encuentre la que valora…
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- Primero: esta podría resultar la etapa más dura, se cruzan los Pirineos. ¿Quiero romperme en ella?
- Segundo: atención a las señales interiores y exteriores. Yo al menos me planteo hacer un camino que deje huella en mí, huella permanente. Pero sobrevivirlo.
- Tercero: Si sigo un camino descarto el otro y lo que podría sucederme en él. ¿Qué busco? Adentrémonos, entonces, en el doble perfil de esta etapa, para lograr hacernos una idea de qué es lo que estamos deseando hallar sin perder de vista el objetivo.
*Actualización 30. 03. 08…Hay que plantearse así el Camino: la primera duda. ¿Eres un héroe y te tira lo mítico, la proeza? ¿o eres consciente de tus limitaciones y eliges lo más sencillo? O bien eliges un pacto intermedio. En realidad son tres opciones. Las que ofrece la Puerta de España en Saint-Jean-Pied-de-Port. ¿Por qué Alfonso Biescas prefiere los inviernos? Y sin embargo tú sabes que no eres tan dura. Los inviernos de momento no te los puedes permitir. Siempre debes ser consciente de tus posibilidades. Equivócate pero no hagas nunca una estupidez. Equivocarse es comprensible. Cometer estupideces no. Hay que ser siempre prudente a la edad que sea. Esa es la primera lección del Camino. Debes elegir siempre. Luego no te quejes, se te ha dado la opción… ¿Qué quieren decir unas uñas negras? Pero elijas las opción que elijas, en esta etapa, te enfrentas a la necesidad de elegir por segunda vez a cuatro kilómetros del final… Para poder hacerlo de forma consciente debemos comprender a qué renunciamos y por qué y qué es lo que valoramos más…
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♦OPCIÓN A: RUTA DE NAPOLEÓN
Entonces hay que virar a la izquierda, en dirección a Saint Michel, y al llegar a una bifurcación, dirigirse hacia donde indica la señal de la <<Route de Napoleon et du Marechal Harispe>>. Ésta era la ruta más utilizada en la Edad Media (más o menos sobre el trazado de la antigua Via Traiana que unía Burdeos con Astorga). Durante algo más de 5 km, escoltada por castaños y algún roble, una pista de asfalto asciende entre prados y caserios.(J. M. Anguita)
‘Después de Untto, la última población hasta Roncesvalles, el Camino continúa por la misma pista (salvo en una ocasión, que se abandona para retomarla más arriba), ascendiendo por prados alpinos, entre matorral y helechos, mientras las laderas y los valles se pueblan de bosques de hayas, conníferas y robles.’ (J. M. Anguita)
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Pero yo me quedo con Sebastián, creo que se llama… voy con él un trecho. Quizás sea éste mi albergue, para hacer noche:
Jean Jacques ETCHANDY refuge-auberge d’Orisson
Tél 06.81.49.79.56 ou 05.59.37.13.30 e-mail: jean-jacques.etchandy@wanadoo.fr Dirección del refugio : GR65 Chemin de st jacques
BP 90013 UHART-CIZE
‘Anna y yo dejamos atrás la frontera franco española y llegamos al lado español atravesando un bosque de hayas que cubría la cara norte del monte Txangoa. En el collado de Izandorre, poco después de las ruinas de Elizarra, me di cuenta de que nunca podría acordarme de los nombres de todos los sitios por los que iba pasando. Me paré a beber en una fuente; más tarde descubriría que las fuentes estarían esperándome en cada pueblo. El agua pura y limpia de las fuentes de los pueblos del norte de España habían hecho posible el Camino de Santiago.’
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En teoría ella también seguía la ruta de Napoleón, así que supuestamente vamos bien. Pero voy a retomar en este punto la guía práctica del peregrino, para consolidar el Camino virtualmente visualizado hasta ahora.
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‘En el kilómetro 15, la pista se separa de nuestra ruta en dirección a Organbide. Nuestra senda de hierba, sin embargo, prosigue hacia el collado de Bentartea, a través de las laderas de Leizar Atheka y, más tarde, junto a la alambrada divisoria de España y Francia, al lado frondoso de los hayedos. A menos de 1 km en la frontera, junto a la fuente de Roldán, una lápida informa: <<Saint-Jacques de compostela – 765 km>>. Tras el collado de Bentartea, un camino empedrado recorre la cara norte del monte Txangoa, y deja a un lado los restos de Elizarra. El collado Izandorre (sobre el barranco Txangoa), da paso a las laderas orientales de Aztobiskar. Tras el collado Lepoeder, al atravesar una pista que lleva de Ibañeta a Ortzanzurieta, surgen dos alternativas: tomar el camino de Ibañeta, que discurre por pista hacia el puerto y de allí a Roncesvalles, o descender por una pronunciada y peligrosa pendiente entre hayedos, por el llamado <<camino viejo>>, la antigua calzada romana. Ambas opciones vuelven a coincidir por la parte posterior de la colegiata’ – J. M. Anguita Jaén -
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♦ OPCIÓN B: por VALCARLOS – Luzaide (Camino Oscuro)
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‘Hay que salir por la carretera N-133 y, después de cruzar la <<Petite Nive>>, seguir su curso hasta Arneguy por un umbrío valle con especies arbóreas típicas de bosque de ribera (fresnos, alisos, sauces…). La frontera de España se franquea en Las Ventas, poco antes de Arneguy. Desde esta última localidad, se continúa junto a la carretera, pasando por Valcarlos y por múltiples caseríos y ascendiendo entre bosques de hayas y robles, hasta el barranco de la Ortiga. A partir de aquí hasta Ibañeta, se abandona la carretera, por el camino de Zabaleta. Una vez en Ibañeta, se desciende hasta Roncesvalles por una senda, a través de un hayedo, que se funde con el <<Camino Viejo>>, ya en las espaldas de la colegiata. ‘ – J. M. Anguita -
No salgo de mi asombro y he de dejar constancia escrita en este diario de “bitácora”, digo de peregrinación: Los portazgueros son unos soeces, y nos chupan todo lo que pueden, hasta injuriarnos. No se me había olvidado todavía lo de Ostabat, cuando ahora he de relatar escenas verganzosas; en San Juan de Pie de Puerto, en San Miguel y, en general, en los pasos difíciles del Cisa, nos clavan los portazgueros hasta deslomarnos injustamente.
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Ya no es poco la impresión de abatimiento y de miedo que da la presencia de los montes Pirineos, como para que se añada la catástrofe de estos abusos, que tanto dañan la oración peregrinante de nuestros pasos. No me han servido de nada los salvoconductos extendidos por Pedro IV a mi nombre. En San Juan de Pie de Puerto se nos ha presentado la leyenda de Carlomagno. Unos de los guías, después de pagar la alcabala, comentaba sobre el velatorio que organizó Carlomagno en fúnebre honor de sus Doce Pares muertos. Lo que más me gustó, entre lo que contaba el buen cicerone de la montaña, fue lo de las teas que lucieron toda la noche teniendo como candeleros los miles de lanzas de los soldados del gran emperador de Aquisgrán. Me he fatigado enormemente al ascender por el rio Valcarlos, buscando los lugares menos nevados y escarpizos. Yo he subido el largo puerto de Cisa con más diminuta preocupación que antaño. Resulta que, quizá por el habla de sus habitantes -son vascos-, esta gente impone fiero horror. He podido comprobar, Velay, algunas amabilidades en Garoscaray y en Gaorqueta, donde pedimos, como mendigos, como peregrinos; y obtuvimos panes y nos calentamos al fuego para reponer fuerzas. Uno de mis compañeros dice haber leído en el *“Liber santi Jacobi” que los vascos acostumbran a desvalijar a los peregrinos de Santiago y que cabalgaban sobre ellos, como si fueran asnos y los mataban. Lo que si es cierto es aquello de Ricardo Corazón de León, exigiendo a los señores de estas tierras poner todo su empeño en la defensa de los “romius”.
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- GEOFROI DE BULETOT - (1381)
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En Roncesvalles hay tanto que ver… que prefiero dejar aquí como mucho la información práctica y continuar en otro momento con la visita virtual:
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ALBERGUES:
Refugio de peregrinos de Roncesvalles. El Cabildo de la real colegiata acoge a los peregrinos durante todo el año. Cuenta con 100 plazas. Se admiten bicicletas. Teléf: 948 760 000
Albergue juvenil de Roncesvalles. Teléf: 948 760 302
Empecé el viaje a la mañana siguiente, el4 de junio, equipada con mistres kilos de mochila a la espalda. Hacía un día precioso y muy soleado, y ahora podía ver lasflechas amarillasque nos guiaban a la salida del pueblo. Divisé a otros peregrinos por delante de nosotras. Algunos andaban en parejas; otros iban solos. No había ningún solemne cortejo de peregrinos. Simplemente punteaban el paisaje e iban subiendo los pirineos.La mayoría llevaban la concha de vieira-el símbolo del Apóstol, que se había convertido en la insignia de los peregrinos de Santiago- colgando de su mochila. Mientras andaba pensé en los que me habían precedido. Los peregrinajes a Compostela habían reunido a representantes de toda la humanidad europea.
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El Camino, de hecho, había sido una especie de legado con que la cristiandad medieval intentó unir, a través de la fe y de la devoción, muchos aspectos de la sociedad relacionados con el arte, la religión, la economía y las actividades culturales. El pueblo llano, los santos y la realeza dejaban a un lado sus distinciones sociales y sus fronteras nacionales para rendir culto a lo divino y encontrarlo dentro de si mismos durante el viaje a Santiago de Compostela. Junto con Roma y Jerusalén, el Camino era el centro de la cristiandad y todo lo que eso lleva implícito.
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El obispo de Le Puy, Francia, acompañado por un séquito de muchos fieles, fue uno de los primeros en hacer la peregrinación en el año 950 y dejar constancia de ella. Aunque se decía que la ruta ya había sido escenario de peregrinaciones miles de años antes, no se ha encontrado ninguna crónica de estos primeros viajes. El número de peregrinos fue aumentando siglo tras siglo, y su paso quedó registrado en los relatos escritos de sus primeras experiencias. En aquellos primeros tiempos los peregrinos viajaban en grupos para protegerse mutuamente porque los bandidos, ladrones y vagabundos eran un motivo de auténtica preocupación. Los caballeros templarios fueron una sociedad fundada para proteger a los peregrinos y asegurar que pudieran llevar a cabo su viaje devocional. Las iglesias y refugios esparcidos a lo largo de la ruta ofrecían cobijo, alojamiento, consejo y ayuda.
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Una cuestión que me interesaba especialmente era el papel que tuvieron los invasores moros a lo largo del Camino en relación con el mundo cristiano. Me sorprendió ver que nuestros conflictos actuales eran muy similares. Para los árabes, el cristiano era un infiel y un esbirro de Satanás. Para el cristiano, el árabe era un pagano que gobernaba mediante la espada. Las cosas no habían cambiado mucho. Yo no entendía del todo ninguno de los dos puntos de vista, y no tardaría en empezar a ver cual era el origen de mi confusión.
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Salir deSaint-Jean-Pied-de-Port fue todo unbautismo de fuego, porque la ruta te obligaba a subir por los Pirineos. Yono estaba acostumbrada a la falta de oxígeno, ytampoco había establecido un ritmo de marcha. Enseguida me di cuenta de que Anna iba a andar más despacio que yo, y no quería dejarla demasiado atrás por miedo a perderla de vista y tomar el camino equivocado. Aflojé el paso. Me acordé de lo duro que había sido para mí como bailarina profesional formar parte de una clase de principiantes en vez de poder trabajar con una clase avanzada. Como yo ya había aprendido a prescindir del esfuerzo, mis movimientos se volvían más intensos y concentrados y eso hacía que resultaran más laboriosos. Allí ocurría exactamente lo mismo.
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Seguimos subiendo unos cinco kilómetros y medio, rodeadas por hayas, castaños y avellanos. Ni siquiera los problemas para respirar podían impedir que me sintiera muy feliz. Las montañas eran extraordinarias. Loscencerros de las vacas ecos de francés, danés, español y alemán resonaban a nuestro alrededor, y su música danzaba entre los árboles. Las conversaciones de los viajeros llegados de tierras lejanas nos traían.
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Junto al sendero se divisaban las flechas amarillas, a veces toscamente pintadas sobre las rocas o encima de la hierba.
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Los troncos de los árboles estaban cubiertos de margaritas, narciosos trompones y flores de color púrpura. Pensé en mi infancia y me recordé del día que me tropecé con un precioso parterre de flores cuando iba a la escuela. Me detuve a contemplar su belleza, y recuerdo que en ese momento una felicidad absoluta se adueñó de mí. Sentí como si estuviera fundiéndome con las flores y acabé formando parte de ellas. Me convertí en la consciencia de las flores, quedando totalmente libre de las preocupaciones cotidianas de una niña de seis años. Ese momento ha quedado grabado en mi memoria como un ejemplo de lo que podía llegar a serla consciencia de la vida adulta si se lo permitías. Le hablaba a lo que yo había aprendido: que todos estábamos formados de parte de todo y viceversa. ¿Qué nos impedía volver a esa verdad siempre que lo necesitáramos? ¿Y estábamos destinados a vivir en ese estado de mente, cuerpo y espíritu durante la totalidad de nuestras vidas? ¿Por qué aceptábamos que el sufrimiento fuese el abanderado de nuestra existencia? Parecía que todas las religiones terrenales enseñaban que el sufrimiento era el estado natural de la humanidad.
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Y justo cuando estaba pensado eso, noté que se me estaba formando unaampolla en el pie derecho. Me paré. ¿Tan pronto? ¿Aquello estaba ocurriendo tan pronto? Me habíafrotado los pies con vaselina, y había escogido uncalzado que me parecía era muy cómodoy no me apretaba en ningún sitio. Me senté, dejé la mochila en el suelo, me quité la bota y el calcetín, y me acordé de que en la clase de ballet solía salirme la misma clase de ampollas. Me apresuré a ponerme una tirita para evitar el roce de la bota con la piel y recé.
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Sentí que un leve estremecimiento subía y bajaba por mi columna vertebral, y después una presencia pareció envolverme. Reconocí su vibración. Incluso tenía una nombre para ella. Era un ángel, y sentí que se llamaba Ariel. Llegué a tener la sensación de que estaba siendo visitada por un ángel llamado Ariel, y el ángel empezó a hablarme dentro de mi cabeza. No sabía si era varón o hembra o ambas cosas a la vez, como un espíritu carente de sexo.
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<<No tengas miedo de tu cuerpo físico -me dijo-. Aprende a sentir el placer tal como lo experimentas. Tu viaje es para aprender eso. Déjate llevar por la experiencia y renuncia a tu orientación de alcanzar una meta. La meta es el camino>>.
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Entonces la vibración pareció disiparse, como si el ángel se hubiera ido. Volví a ponerme la mochila y seguí andando. La ampolla se había formado en el pie derecho, que está controlado por el lado izquierdo del cerebro.
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El hemisferio izquierdo controla el pensamiento lógico y lineal y también nos orienta hacia las metas. Yo sabía que ese era mi gran problema.
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¿Había sido yo hablándome a mí misma, o aquel ángel era lo que podríamos llamar una identidad independiente? Entonces comprendí que tanto daba. Éramos todos y todo, y todos y todo eran nosotros. Como punto de vista quizá fuera un poco místico y esotérico pero, en lo que a mí concernía, la voz no necesitaba ser investigada. Mientras me diera consejos buenos y razonables la escucharía…, y si no estaba de acuerdo con lo que me decía, de todas maneras probablemente no la oiría.
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Y así seguí andando por los Pirineos, olvidándome de mi ampolla e imaginándome como habría sido aquel lugar en el pasado mientras seguíael viejo camino romano por el que habían viajado los árabes, los romanos, Carlomagno y su ejercito, Napoleón, San Francisco de Asis y millones de otros peregrinos.Qué ganas tenía de volver a aquellos tiempos mientras me enfrentaba a la ardua, y aun así sublime, tarea de seguir adelante con placer…
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Dejando atrás elpaso de Ibañeta a través de más hayedos, llegamos a Roncesvalles. Ya había anochecido. Había andado unos veinte kilómetros.
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Roncesvalleses el punto de encuentro entre dos grandes tradiciones: la del peregrino y la de la historia y la leyenda de Carlomagno. Considerado uno de los primeros lugares de acogida de peregrinos, ha ido recibiendo las donaciones de personas ricas e importantes de toda Europa a lo largo de los siglos.
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Roncesvallesgoza de un estatus mítico entre los historiadores. Ha sido escenario de muchos enfrentamientos famosos entre las tropas de Carlomagno y los ejercitos aragoneses y vascones. Aquí, en una gran batalla librada en el año 778, los ejercitos de los vascones y los aragoneses masacraron a la retaguardia del ejercito de Carlomagno mientras éste se retiraba. Aquí murió heroicamente Rolando, el más grande de los paladines de Carlomagno (los Doce Pares). Yo sabía de todo aquello gracias a los libros que había leído cuando me preparaba para el viaje. Pero había mucho más que aprender, como no tardaría en descubrir.
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Finalmente, Anna y yo entramos en elrefugio de Roncesvalles, exhaustas y riendo de puro doloridas que estábamos.
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El hostal, lleno de peregrinos, estaba a oscuras.Todo el mundo dormía entre ronquidos y toses. Conque eso era lo que me esperaba en el futuro, ¿eh?Encontramos un par de literas superiores que no estaban ocupadas y dejamos las mochilas en ellas. Muertas de hambre, buscamos el origen de la luz en un pequeño bar pegado al hostal. Entramos en el local lleno de humo donde nos sirvieron una sopa de champiñones bastante aceitosa. Nada más verla me entraron náuseas, pero no había otra cosa que comer. Sí, eso era lo que me esperaba en el futuro.
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Volvimos al hostal y, como todo estaba tan oscuro, no conseguimos encontrar la ducha. Sucia y cubierta de polvo y sudor enfriado, trepé a mi litera y me desplomé sobre ella. Me metí los tapones en los oídos y, para mi sorpresa, no tardé en dormirme.
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Creo que aquella noche soñé con todos los hombres que había conocido a lo largo de mi vida. Era como si en sueños estuviera haciendo una limpiezade lo que había ocurrido durante aquellas relaciones. Los había dejado atrás y ahora estaba lista para enfrentarme a otra manera de emplear mi sexualidad. Los sueños eran bastante confusos. Había montajes del equipaje que tanto yo como ellos habíamos aportado a las distintas uniones, y en cada caso pude darme cuenta de que ninguna de las dos partes estaba entera. En vez de celebrar la plenitud que llevábamos dentro, cada parte esperaba que la otra llenara un vacío de si misma: la unión era un intento de encontrar la mitad perdida del ser que éramos en realidad.
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Me sorprendió lo que había soñado. No parecía tener ninguna relevancia de cara a lo que había hecho aquel día.
Desperté para…
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7. El peregrino de Compostela (diario de un mago) – PAULO COELHO -
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No habíamos andado más de quinientos metros cuando, tras bordear una curva del camino, el mundo cambió de repente. Una gigantesca planicie ondulada se extendía ante nosotros, a la izquierda, en el camino de bajada, a menos de doscientos metros de nosotros,un lindo pueblecitocon sus humeantes chimeneas nos esperaba.
. Comencé a caminar más rápido, pero Petrus me detuvo. —Creo que es el mejor momento de enseñarte laSegunda Práctica de RAM—dijo, sentándose en el suelo e indicándome que hiciera lo mismo. Me senté de mala gana. La vista del pueblecito con sus chimeneas humeantes me había perturbado bastante. De repente me di cuenta de que llevábamos una semana entre los matorrales, sin ver a nadie, durmiendo a la intemperie y caminando todo el día. Se acabaron mis cigarrillos y me vi obligado a fumar el horrible tabaco enrollado que Petrus usaba. Dormir dentro de un saco y comer pescado desabrido me gustaba mucho cuando tenía veinte años, pero allí, en el Camino de Santiago, era algo que exigía mucha resignación de mi parte. Esperé impaciente a que Petrus acabara de preparar y fumar su cigarro en silencio, mientras soñaba con el calor de un vaso de vino en el bar que podía ver a menos de cinco minutos de caminata.
. Petrus, bien abrigado con su suéter, permanecía tranquilo y miraba distraídamente la inmensa planicie. — ¿Qué tal la travesía por los Pirineos? —preguntó, luego de un rato.
—Muy bien —respondí, sin querer alargar la conversación.
—Debe haber estado muy bien, puesto quetardamos seis días en hacer lo que se pudo haber hecho en sólo uno.
. No creí lo que estaba diciendo. Tomó el mapa y me mostró la distancia: 17 kilómetros. Incluso caminando despacio por las subidas y bajadas ese camino pudo haberse andado en seis horas. —Estás tan obcecado por llegar a tu espada que te olvidas de lo más importante: es necesario caminar hasta ella. Por mirar fijamente hacia Santiago —que no puedes ver desde aquí— no te diste cuenta de que pasamos por determinados lugares cuatro o cinco veces seguidas, en diferentes ángulos. .
Mientras Petrus decía esto, comencé a darme cuenta de que elMonte Itchasheguy—el más alto de la región— a veces estaba a mí derecha, a veces a mi izquierda. Aun cuando reparé en ello, de momento no llegué a la única conclusión posible: habíamos pasado y vuelto a pasar muchas veces. —Lo único que hice fue usar rutas diferentes, aprovechando los senderos abiertos en la maleza por contrabandistas, pero
aun así era tu obligación notarlo.
“Eso te pasó porque tu acto de caminar no existía, sólo tu deseo de llegar.”
—Y si me hubiera dado cuenta?
—De todas formas nos habríamos tardado los mismos siete días, porque así determinan las Prácticas de RAM; pero al menos habrías aprovechado los Pirineos de otra forma.
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Estaba tan sorprendido que me olvidé un poco del frío y del pueblecito. —Cuando se viaja en dirección a un objetivo —dijo Petrus—,es muy importante prestar atención al Camino. El Camino es el que nos enseña la mejor manera de llegar, y nos enriquece, mientras lo atravesamos. Comparando esto con una relación sexual, diría que son las caricias preliminares que determinan la intensidad del orgasmo. Cualquiera sabe de esto. “Y así sucede cuando se tiene un objetivo en la vida. Puede ser mejor o peor, dependiendo del camino elegido para lograrlo y de la manera como lo atravesamos.
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Por eso es tan importante la Segunda Práctica de RAM: extraer, de lo que estamos costumbrados a mirar todos los días, los secretos que no logramos ver debido a la rutina.
. Y Petrus me enseñó ElEjercicio de la Velocidad. —En las ciudades, en medio de nuestros quehaceres cotidianos, este ejercicio debe ejecutarse en veinte minutos, pero como estamos cruzando el Extraño Camino de Santiago, nos tardaremos una hora en llegar a la ciudad. El frío —del que ya me había olvidado— volvió, y miré a Petrus con desesperación, pero no prestó atención: cogió la mochila y comenzamos a caminar aquellos doscientos metros con una lentitud desesperante.
. Al principio sólo miraba la taberna, un edificio antiguo, de dos pisos, con un letrero de madera colgado sobre la puerta. Estábamos tan cerca que podía leer la fecha en que se construyó el edificio: 1652. Nos movíamos, pero daba la impresión de que no habíamos salido del lugar. Petrus ponía un pie delante del otro con la mayor lentitud y yo lo imitaba. Saqué el reloj de la mochila y me lo puse en la muñeca. —Así va a ser peor —dijo—, porqueel tiempo no es algo que corra siempre al mismo ritmo. Somos nosotros quienes determinamos el ritmo del tiempo.
. Comencé a mirar el reloj a cada rato y me pareció que tenía razón. Mientras más miraba, más penosamente pasaban los minutos. Resolví seguir su consejo y metí el reloj en la bolsa. Intenté fijar la atención en el paisaje, en la planicie, en las piedras que pisaban mis zapatos, pero siempre miraba hacia la taberna y me convencía de que no había salido del lugar. Pensé contarme mentalmente algunas historias, pero aquel ejercicio me estaba poniendo tan nervioso que no lograba concentrarme. Cuando ya no resistí más y saqué de nuevo el reloj de la bolsa, habían pasado apenas once minutos.—No hagas de este ejercicio una tortura, porque no fue hecho para eso —dijo Petrus—. Busca encontrar placer en una velocidad a la cual no estás acostumbrado.Al cambiar la manera de hacer cosas rutinarias, permites que un nuevo hombre crezca dentro de ti. Pero, en fin, eres tú quien decide. La amabilidad de la frase final me calmó un poco. Si era yo quien decidía qué hacer, entonces era mejor sacar provecho de la situación. Respiré profundo y traté de no pensar en nada. .
Desperté en mí un estado extraño, como si el tiempo fuera algo distante y no me interesara. Fui calmándome cada vez más y comencé a reparar, con otros ojos, en las cosas que me circundaban. La imaginación, rebelde mientras me hallaba tenso, empezó a funcionar en mi favor. Miraba el pueblecito frente a mí y empezaba a crear toda una historia de él: cómo fue construido, qué fue de los peregrinos que por allí pasaron, la alegría de encontrar gente y hospedaje después del viento frío de los Pirineos.
. En determinado momento creí ver en el pueblo una presencia fuerte, misteriosa y sabia. Mi imaginación colmó la planicie de caballeros y combates. Podía ver sus espadas reluciendo al sol y oír sus gritos de guerra. El pueblecito ya no era sólo un lugar para calentar con vino mi alma y mi cuerpo con un cobertor: era un marco histórico, una obra de hombres heroicos, que habían dejado todo para instalarse en aquellos páramos. El mundo estaba allí, en torno mío, y me di cuenta de que pocas veces le había prestado atención. .
Cuando me percaté, estábamos en la puerta de la taberna. Petrus me invitó a entrar. —Yo pago el vino —dijo—, y vamos a dormirnos temprano porque mañana necesito presentarte con un gran brujo. Dormí pesadamente yno soñé. En cuanto el día comenzó a extenderse por las dos únicas calles del pueblecito de Roncesvalles, Petrus tocó en la puerta de mi cuarto. Nos hospedábamos en el piso superior de la taberna, que también servía de hotel.
. Tomamos café negro y pan con aceite, y salimos. Una densa neblina se había apoderado del lugar. Advertí que Roncesvalles no era exactamente un pueblecito, como había pensado al principio; en la época de las grandes peregrinaciones por el camino fueel más poderoso monasterio de la región, tenía injerencia directa en territorios que llegaban hasta la frontera con Navarra, y aún conservaba estas características: sus pocos edificios integraban un colegiado de religiosos. La única construcción de características “laicas” era la taberna donde nos habíamos hospedado.
. Caminamos entre la neblina y entramos en la iglesia colegial. Dentro, vestidos con casullas blancas, varios sacerdotes daban, conjuntamente, la primera misa de la mañana. Noté que era incapaz de entender una sola palabra, pues estaban oficiando en vasco. Petrus se sentó en uno de los bancos más alejados y pidió que me quedara junto a él.
ETAPA 1: De Saint Jean Pied de Port a Roncesvalles/Orreaga. 24,9 kilómetros, 8 horas, difícil.
A través de la cordillera
¿Cruzar o no los Pirineos? Ése es el primer gran dilema del peregrino. Por comodidad, por desconocimiento, muchos caminantes inician la gran aventura en Roncesvalles, primer lugar habitado tras la cordillera.
Pero, ¿cómo ignorar una localidad que tiene una puerta de Saint Jacques, una calle dedicada al Chemin de Saint Jacques y una asociación de amigos del Camino? Demora de tiempo para unos y comienzo necesario para otros, lo cierto es que la travesía pirenaica supuso para los primeros peregrinos uno de los grandes retos del viaje, a la vez que una de sus etapas más bellas. Emularlos significa elevarse a más de 1.400 metros de altitud y entrar en la península con la misma herencia cultural y paisajística con que lo hicieron los caminantes del medievo. En invierno, el paso puede estar cerrado por nieve. La opción a seguir entonces es la vía histórica, a través de Valcarlos, para alcanzar la muga de España por carretera.
Todos los días a las 20 horas tiene lugar la Misa de los Peregrinos, cita obligada para creyentes y no creyente, donde se realiza la bendición del peregrino en siete lenguas y donde se comienza a tomar consciencia de lo que a uno le espera hasta llegar a Santiago. Destacable los cantos de los canónigos que hacen retumbar las piedras. El Hospital de Roncesvalles es un conjunto de edificios en medio de los que se encuentra la Colegiata de Nuestra Señora de Roncesvalles, iglesia gótica promovida por Sancho el Fuerte en 1194 y terminado en 1215. La Colegiata es de planta rectangular con tres naves cubiertas con una bóveda de crucería, está inspirada en la catedral de Notre Dame de París. En el interior se encuentra la talla gótica del siglo XIV de Nuestra Señora de Roncesvalles. Junto al pequeño claustro gótico se halla la sala Capitular del siglo XIV, donde reposan los restos de Sancho el Fuerte, rey navarro conocido tanto por su corpulencia (medía más de dos metros) como por su victoria ante los musulmanes en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), en esta sala se encuentran las mazas de guerra del rey y las cadenas que éste arrancó de la tienda del Califa y que son el símbolo del reino de Navarra. El Museo de la Colegiata es otro de los lugares posibles para visitar, destaca en él la esmeralda que Sancho el Fuerte arrebató del turbante de Miramamolín y el ajedrez de Carlomagno. La Capilla de Santiago o de los Peregrinos (s.XIII) es sencilla pero muy histórica. A unos 300 metros en dirección a Burguete y a mano izquierda de la carretera se encuentra la Cruz de los Peregrinos, crucero gótico del siglo XV.
‘EL CAMINO DE SANTIAGO’
Guía El País – Aguilar 1999
SERGIO REIS
SE ADVIERTE AL USUARIO DE LE MAT CHEMIN QUE LA AUTORA DE ESTA PÁGINA TIENE LA MALA COSTUMBRE DE VERTER SUS CONOCIMIENTOS ANTIGUOS O RECIENTEMENTE ADQUIRIDOS ''SOBRE LOS ARCANOS Y...'' EN LAS VIEJAS ENTRADAS (en los comentarios)QUE FIGURAN EN ESTA BITÁCORA; DONDE SUMERGE, DE ESTE MODO, LAS HISTORIAS COTIDIANAS QUE LA VIVEN;por ejemplo AQUÍ
Me levanto y echo a andar / Sin lavarme la cara / Tal vez complete un trecho / En la Gran Espiral / Con las cosas que he ganado / Y las que he perdido / Mi ceguera y mi bastón / En el camino... Si me ves dormido / Sabe el alba que si quiere yo / La espero en el camino / Y todos mis pecados / Viajarán conmigo / Hasta el más puro final / Del camino.//
De la canción la ‘Cruz de Santiago’
Lanza bien los dados
porque el juego del camino ha comenzado,
agudiza tu ingenio,
sírvete de mancias,
sírvete del tarot,
lee en el alma del bosque
adivina dónde la muerte se escondió
-MAGO DE OZ-
Pero qué es el alma, ¿un mito? ¿es inmortal? ¿pesa 21 gramos?
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Nosotras hemos llegado a la conclusión de que el alma es la verdad de uno pero nos encantaría conocer cual es tu opinión al respecto (aquí)
La ventana desde la que sueño
Lo dijo Pío en Muxía:
Ser tan fértil como la Tierra. Que el Amor sea tan intenso como el fuego, el Aire que sustenta la Tierra, y el Agua que purifica el Espíritu.
Es lo único que nos gustaría pedirte por si es cierto, además, ¿qué daño podría causarte o causarle a tu economía este gesto poético?
Y es lo único que te pedimos cada vez que entres en esta página. Y lo demás...
El camino iniciático sigue su ‘eje de estrellas’, que es un paralelo trerrestre. Transcurre , no de etapa en etapa, sino de región en región. El camino de peregrinación, por el contrario, es una ruta trazada por los hombres y jalonada a todo lo largo del viaje por albergues de etapa juiciosamente distribuidos: hospitales, monasterios o encomiendas. El objetivo de la peregrinación es Santiago, el objetivo del camino supera la idolatría tumular. – L. CHARPENTIER -
¿Por qué tratas de escapar de tuDestino? Tienes que encontrarte con él. Mañana tienes que ir a Finisterre...
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La palabra kismet deriva de la palabra árabe qismah, y fue introducida al ingles del turco kısmet, que significa “la voluntad de Alá” o “parte, mucho o destino”. En ingles, la palabra es sinónimo con destino o fé. La palabra también es parte del Hindi y se escribe किस्मत, y cuando se escribe en el ingles de la India, se escribe kismat. (Synesthesic)
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El Espacio y el Tiempo son modos mediante los que pensamos, no condiciones bajo las que existimos. El Tiempo que percibimos a través de los relojes y los calendarios es una invención que sólo concierne al hombre y a su interpretación del mundo. – ALBERT EINSTEIN -
ETAPA 1: De Saint Jean Pied de Port a Roncesvalles/Orreaga. 24,9 kilómetros, 8 horas, difícil.
A través de la cordillera
¿Cruzar o no los Pirineos? Ése es el primer gran dilema del peregrino. Por comodidad, por desconocimiento, muchos caminantes inician la gran aventura en Roncesvalles, primer lugar habitado tras la cordillera.
Pero, ¿cómo ignorar una localidad que tiene una puerta de Saint Jacques, una calle dedicada al Chemin de Saint Jacques y una asociación de amigos del Camino? Demora de tiempo para unos y comienzo necesario para otros, lo cierto es que la travesía pirenaica supuso para los primeros peregrinos uno de los grandes retos del viaje, a la vez que una de sus etapas más bellas. Emularlos significa elevarse a más de 1.400 metros de altitud y entrar en la península con la misma herencia cultural y paisajística con que lo hicieron los caminantes del medievo. En invierno, el paso puede estar cerrado por nieve. La opción a seguir entonces es la vía histórica, a través de Valcarlos, para alcanzar la muga de España por carretera.
‘EL CAMINO DE SANTIAGO’
Guía El País – Aguilar 1999
SERGIO REIS